Conclusiones finales. Sobre la constitución actual del trabajo

La relevancia de los call centers se ha extendido sobre buena parte del ámbito laboral y sobre la sociedad en su conjunto. Hemos podido visibilizar la emergencia de un modo novedoso de organizar una empresa y un puesto de trabajo para miles de agentes telefónicos, pero también una forma novedosa de intervención sobre la sociedad.

Dos constelaciones de fuerzas y esquemas de política económica bien diferenciados hemos transitado en este proceso de construcción y generalización de la actividad de los CCs. Sin embargo, dicha actividad logra inmiscuirse y rodearnos, afectarnos como individuos y como poblaciones, y mantenerse erguida frente a ambas constelaciones. Lo logra a través de instrumentos de tecnología gubernamental que, alternativamente, protagonizan los cálculos de eficiencia empresarial y las estrategias de competitividad. La emergencia de la actividad de los CCs logra conformar un nuevo tipo de constitución del trabajo, representativo y relevante de nuestras sociedades actuales.

¿Cómo se puede explicar esta vigencia, sino a partir de las relaciones entre las fuerzas políticas, económicas y laborales que sustentan la emergencia de la actividad de los CCs, que muestran tal potencia y versatilidad que logran hacer surgir, permanecer y consolidar a una nueva actividad laboral ante procesos y contextos tan significativamente diferenciados?

Con esta restitución de lo político hemos intentado producir cierta inteligibilidad sobre ciertas fuerzas y procesos, que conviven entre nosotros, y que afectan nuestros modos de existir y trabajar. Son difíciles de contrarrestar, en tanto son parte cotidiana de nuestras vidas. La clientelización de la sociedad se extiende por gran parte de la población: somos nosotros mismos los que cada vez más nos transformamos en clientes y vivimos rodeados de promociones y ofertas de productos y servicios.

Su gestión requiere de otro fenómeno, ahora de tipo laboral. Esta amplia puerta de entrada al mercado laboral que ha sido la actividad de los CCs en estos años no parece solamente una nueva actividad laboral, sino también una escuela de formación de actitudes personales proactivas y persuasivas para gestionar aquella clientelización. Más que una simple organización de trabajo, un nuevo modo de conducta laboral. El estatuto competitivo del trabajo que le corresponde produce nuevas reglas laborales adaptadas a una gestión eficaz y rentable del cliente. Y ello no ha sido compatible con políticas proteccionistas de los trabajadores.

La historia política sobre la constitución del trabajo que aquí intentamos trazar, demuestra que para hacer posible la consolidación de estas nuevas conductas laborales, se han establecido alianzas políticas, pero también se han sufrido resistencias.

Y, entonces, luego de describir una actividad laboral como la de los CCs, que logra atravesar exitosamente distintas resistencias, que logra salir airosa de constelaciones de fuerzas diametralmente opuestas, nos vuelve a invadir uno de los interrogantes que teníamos al comienzo.

¿Y si la actividad de los CCs no fuera solamente una actividad pasajera, transitoria, efecto fugaz de unas condiciones políticas, económicas y laborales perversas y destructoras? ¿Y si fuera una actividad laboral que si, viene a trastocar lo viejo, pero también logra introducir transformaciones permanentes en el mundo del trabajo? ¿Si los CCs no fueran sólo un desvío antes de volver al camino habitual, si, quizás, fueran parte de un nuevo camino?

Tendremos que seguir investigando alrededor de esta actividad de los CCs, ahora enfocando los nexos, que se nos vuelven intuitivamente evidentes, pero de los que aún no conocemos demasiado, entre el trabajo y el neoliberalismo. No entendiendo este par como una ideología o programa económico que viene a imponer tal o cual tipo de trabajo. Entendiéndolo como un arte de gobierno, como una de las artes que, señalaba Foucault, se apoyan y se rebaten frente a otras, como juego político que ocurre en la historia[1]. Intuimos que el neoliberalismo, como una de estas artes, ha tenido plena incidencia en la constitución de los nuevos ordenamientos socio-laborales que aquí identificamos.

¿Cómo no intuir estos vínculos si irrumpen junto a los CCs intervenciones de los colectivos laborales en función del reemplazo de viejas regulaciones protectoras por un estatuto del trabajo competitivo, si entran y salen sin pausa trabajadores del mercado laboral sin mayores regulaciones, si se logra calcular sus vidas útiles y se dispone de grandes cantidades de trabajadores para reemplazar unos por otros y con esto se vuelve eficaz un empleo efímero, si se convierten en habituales nuevas formas de obtener rentabilidad para las empresas ancladas en formas tercerizadas de competencia, si se expanden nuevos trabajos en los que la actitud individual permite a los trabajadores diferenciarse de los demás?


  1. Foucault (2007, p. 358).


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