Conclusiones Segunda Parte. Lo generalizado en estos años

La población-cliente y los nuevos ordenamientos laborales

“El servicio de venta se ha convertido en el centro o el ´alma´ de la empresa. Se nos enseña que las empresas tienen un alma, lo cual es sin duda la noticia más terrorífica del mundo. El marketing es ahora el instrumento del control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua”. Gilles Deleuze. PosData sobre las sociedades de control

La generalización de la actividad de los CCs ha devenido mecanismo de integración al trabajo: imaginamos que muchos de los jóvenes por estos años podrían haberse visto a sí mismos en un inexorable destino como agentes telefónicos que gestionan clientes, realizando llamadas buscando venderles algo, atendiendo llamadas para escuchar sus reclamos.

Hemos intentado, en esta segunda parte, demostrar un procedimiento decisivo para llevar a cabo aquello: las estrategias de competitividad. Más que planificación meticulosa predefinida e invariablemente ejecutada, entendemos dichas estrategias como un arte de conducir distintas conductas en algún sentido. En torno a la expansión de la actividad de los CCs, las estrategias de competitividad se revelarán estrategias políticas antes que económicas: se trata de ser capaces de lograr ventajas a partir de las relaciones con los otros actores. Serán los sectores empresariales, los gobiernos políticos y los colectivos laborales quienes las encarnen, en tanto decisores, gestionadores y reguladores de la actividad.

Pues bien, en base a las relaciones entre dichos actores podemos afirmar que la constelación de relaciones de fuerza ha mostrado desplazamientos entre los años 2002 y 2010.

A juzgar por sus propias declaraciones, las empresas de CCs han logrado ventajas a nivel de los gobiernos provinciales que no han podido lograr a nivel nacional. Han conformado con aquellos una dinámica unidad estratégica: las empresas de CCs logran múltiples modalidades de subsidios –y con ello aseguran su objetivo de rentabilidad- por parte de una cada vez más extensa cantidad de gobiernos provinciales; estos últimos generan condiciones de competitividad para los CCs, y también logran sus objetivos: la posibilidad de crear trabajo, una importante cantidad de empleo para los jóvenes de su provincia.

En este sentido, los sectores empresariales de los CCs logran mostrarse como un nuevo actor económico con una capacidad política que no debe subestimarse: si consideran como errónea la gestión del gobierno nacional en torno a la conducción de la política económica, si consideran que las principales variables macroeconómicas argentinas atentan contra su competitividad, igualmente logran expandirse (llegan más empresas, se abren más sedes de trabajo, se integran como empleados miles de agentes telefónicos). No aparece como una actividad privilegiada frente a otras (como en el período previo) por parte de los distintos gobiernos nacionales, en tanto los indicadores de empleo mejoran en todos los sectores de la economía. Pese a ello, su unidad estratégica con los gobiernos provinciales demuestra ser suficiente para consolidar fuertemente una actividad laboral.

Pues bien, si estos fueron los procedimientos, resta definir sus efectos.

El ejercicio gubernamental desplegado en este período pasará de rodear a una fracción restringida de individuos, a atravesar a la población en su conjunto. Hemos intentado demostrar la presencia de un proceso que denominamos de “clientelización de la sociedad”, el cual intensifica y extiende las relaciones entre empresas y clientes a mayores fracciones de la población. A la actividad de los CCs le tocará gestionar dicha clientelización.

Y por ello, a partir de su relevancia laboral, por haber logrado volverse un modo de gestión eficaz no ya de un cliente, sino de una población-cliente, de todo un proceso social, la actividad de los CCs ha derivado en la producción de nuevos ordenamientos laborales.

A partir de los CCs hemos podido detallar el modo de funcionamiento de una actividad laboral novedosa, hemos podido definir nuevas formas más flexibles de organizar los procesos de trabajo y modalidades para controlarlo, hemos podido caracterizar figuras laborales nuevas y utilizar nuevos canales de comunicación para hacer negocios. En suma, se han establecido nuevas reglas laborales, y que tienen por concepción un estatuto competitivo del trabajo. Las fuerzas que impulsan la actividad de los CCs han logrado producir dicho estatuto y han resistido exitosamente otros estatutos de carácter proteccionista. Le han dado contenido a una regulación del trabajo en la que se introduce a una cantidad cada vez mayor de trabajadores. Establecieron, en definitiva, un nuevo sendero por donde transitan un conjunto relevante de conductas laborales en nuestras sociedades actuales, que privilegia las lógicas flexibles de la organización del trabajo frente a las lógicas proteccionistas en función de los trabajadores.



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