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Presentación (I)

Nora Garita Bonilla[1]

Decía Galeano que “el desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes”. Esa preocupación de Galeano atraviesa la sociología latinoamericana, y de cierta manera, atraviesa este libro. Con una diversidad temática inmensa, en el fondo todos los ensayos de este libro muestran inquietud por tanto naufragio y preocupación sobre cómo las ciencias sociales latinoamericanas pueden contribuir con la construcción de sociedades latinoamericanas más justas.

Es un honor para mi, como Presidenta de ALAS, presentar este libro que reúne trabajos de quienes integran el Consejo Consultivo de ALAS, compuesto por quienes han ocupado la presidencia de la Asociación y al cual se ha sumado Aníbal Quijano a petición del Comité directivo de ALAS , para honrar con su figura dicho Consejo.

Muchos de los grandes temas de la sociología latinoamericana son abordados en este libro, pero resignificándolos o dándoles nuevos contenidos en la actual coyuntura. Así, Jaime Preciado Coronado ve en la actual crisis del neoliberalismo la ocasión de repensar la democracia. Desde la esfera pública social, han sido fundadas en la acción colectiva nuevas políticas de reconocimiento que superan al Estado como interlocutor privilegiado de lo social. Estas relaciones de nuevo cuño entre sociedad y gobiernos, por momentos convergieron con los gobiernos progresistas, pero muestra desencuentros entre la izquierda social y la izquierda electoral. De esta manera, las esferas de reconocimiento son objeto de enfrentamiento entre el cambio hacia la inclusión social y el conservadurismo social con sus políticas de impedimento.

José Vicente Tavares Dos Santos analiza los dos últimos ciclos del desarrollo latinoamericano, llamados por él “desarrollo incluyente” y “dependencia neoliberal”. Establece 21 dimensiones que permiten compararlos, ahondando en algunas y sobre todo, refiriéndose a Brasil. Concluye con un llamado a la necesidad de luchar por retomar los procesos de desarrollo incluyentes.

Marcelo Arnold-Cathalifaud hace una reflexión sobre la sociedad contemporánea apoyado en aportes de las teorías sistémicas y de la complejidad. Interesante es su visión hacia futuro, pensando cómo podrán ser los cambios más radicales de la sociedad. Su pronóstico vaticina “la sucesión de conflictos cada vez más amplios, frecuentes y diversificados, cuya cobertura, a través de la reiterada notificación por los medios de comunicación para las masas, impedirá ignorarlos”.

Luis Suárez Salazar registra facetas de la revolución cubana, analiza las causas de la conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista y reflexiona sobre problemas externos e internos. Mirando hacia el futuro, Luis Suárez Salazar considera necesario impulsar cambios en el sistema político y una reforma constitucional, con procesos de consulta con todos los sectores del sujeto popular cubano.

Marco Gandásegui recorre treinta años de historia centroamericana, analizando los enfrentamientos armados en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá. A 100 años de la revolución bolchevique, compara la audacia de dar poder a los soviets con la audacia del frente sandinista que, habiendo consolidado su presencia en los frentes rurales Norte y Este, dan un giro insurreccional en Managua. Tanto en el Frente Sandinista como en el FMNL en El Salvador, son ejemplos de cómo la juventud asumió el rol de vanguardia revolucionaria.

Gerónimo de Sierra Neves analiza el Uruguay frenteamplista en el contexto de los progresismos sudamericanos. En su afán de combatir la idea de América Latina como un todo homogéneo, plantea la necesidad de analizar las diferentes sociedades y los diversos sistemas políticos. Señala que en los últimos 15 años, en América Latina se ha dado una irrupción “plebeya” (actores subordinados que entran en escena). Recorre momentos de integración latinoamericana, analiza el proyecto de democratización social de CEPAL y el proyecto socialista (“proyecto del Che”). Las reformas de los gobiernos progresistas no han sido muy diferentes en los gobiernos del Frente Amplio en Uruguay.

Theotonio Dos Santos nos da valiosos elementos para comprender la profunda crisis del capitalismo que se inició en el 2007, cuya profundidad y dimensiones eran imprevisibles, y las tendencias en la economía mundial a partir de entonces. Estos procesos hicieron que las ambiciones de grupos dominantes en USA forzaran situaciones en América Latina, con golpes de Estado y monopolio de los medios de comunicación. La democracia se ha ido restringiendo a escoger entre candidatos definidos por los partidos y, a las mujeres, esta democracia les impone restricciones a su realización, impidiendo el derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Es así como “la plenitud del ideal democrático” se restringe a simulacros de democracia.

Abre la Parte segunda del libro, Pensamiento crítico Abya Yala, el ensayo de Pablo González Casanova sobre el capitalismo corporativo y las ciencias sociales. Concibe las ciencias hegemónicas de la globalización no solo como ideologías, sino como tecnologías y tecnociencias para la dominación y la acumulación. Analiza la forma en que la conjunción globalización-neoliberalismo ha reestructurado el capitalismo, la dominación y la acumulación. A diferencia de la reestructuración del SXIX, esta aparece como un “nuevo control de los trabajadores” con pérdida de derechos y des-regulaciones. Crecen las transnacionales y a esto se añade la integración de complejos empresariales-militares-mediáticos y políticos. Se quitan potestades soberanas a los Estados y el crimen organizado coopera con corporaciones extractivistas. La globalización abarca las democracias occidentales y fortalece los nuevos golpes. En medio, surgen fuerzas sin precedente. “A la clásica alternativa de reforma o revolución se añade la idea fuerza de crear ese otro mundo posible”.

Emir Sader efectúa un trayecto de las últimas décadas de la historia latinoamericana para contextualizar en estos momentos la necesidad de que el pensamiento crítico responda a las circunstancias del movimiento popular del continente. América Latina fue el sitio en el que surgieron las reacciones más significativas frente a la hegemonía neoliberal, donde los gobiernos anti-neoliberales o post-neoliberales tuvieron grandes logros. En estos momentos de restauración conservadora, se siente la ausencia de la intelectualidad crítica. Es necesario rescatar la articulación entre teoría y práctica, entre pensamiento crítico y superación del neoliberalismo.

Con una mirada de largo plazo, reflexiona Raquel Sosa Elízaga sobre el devenir de la sociología desde su nacimiento europeo. En América Latina fue fundada no como una opción disciplinaria exclusiva, sino que “afincó su fuerza en la relación intensa entre profesionales de diversas ramas del conocimiento”. Su ensayo muestra los avatares de la historia latinoamericana y la sociología, refiriéndose de manera particular al golpe de Estado en Chile. Señala dos frentes en la sociología latinoamericana: la reingeniería de los Estados (reasiento de la colonialidad del poder y del saber, nuevo pensamiento único); la otra es una orientación política, filosófica y cultural alternativa. Concluye reconociendo los caminos abiertos a la sociología.

Daniel Camacho Monge repasa los avatares de la teoría de la dependencia y plantea la nueva perspectiva con la que se define y piensa hoy el desarrollo: integral, utópica. Para redefinir el concepto de desarrollo, plantea la necesidad de sistematizar las propuestas sugeridas desde los movimientos sociales, desconstruir categorías y construir categorías “con la gente”. Es la confluencia de la vertiente teórica académica y la vertiente producida desde la sociedad, lo que permitirá construir propuestas viables.

El artículo de Paulo Henrique Martins revisita la tesis del colonialismo interno de Pablo González Casanova para considerarla un eje epistémico importante en los estudios descoloniales. Dicha tesis permite comprender la complejidad de los conflictos postcoloniales que no se limitan solo a los de clase, sino que se articulan con la etnicidad y la nacionalidad. Sugiere incorporar también las categorías de género, religión, medio ambiente, al análisis del colonialismo interno así como incorporar el tema del reconocimiento moral.

Jordán Rosas Valdivia parte de la ubicación en la sociedad de conocimiento para abordar el proceso educacional. Plantea la paradoja de una ampliación del derecho a la educación incompatible con la competitividad y la selección de postulantes. La educación humanística aparece también como incompatible con las necesidades de eficiencia y competencia. Con esos elementos, muestra un panorama de la problemática universitaria en Perú. Recuerda el papel de los movimientos estudiantiles en momentos cruciales y plantea la necesidad de revalorar los “saberes sumergidos”.

A partir del libro de los periodistas españoles Pilar Crespo y Asier Andrés, contextualizado en los años 80 en Guatemala, Eduardo Velásquez Carrera hace una semblanza de personajes mencionados por los periodistas, a quienes Eduardo tuvo el privilegio de conocer y por eso puede aportar elementos cruciales no presentes en el texto de los periodistas. Su ensayo aporta valiosa información sobre la historia reciente de Guatemala. Historia en carne viva, por eso, solo la Cantata de Miguel Ángel Asturias puede ayudarnos a concluir el ensayo.

La internacionalización de la educación es abordada por Alberto Bialakowsky y Cecilia Lusnich con un abordaje de largo plazo para poder mirar el “epistemicidio” de lo que antecedió a la fundación de las universidades coloniales y llegar hasta las actuales mutaciones mercantilistas. Se interpreta el proceso de Bologna no solo como una orientación productiva de la sociedad del conocimiento, sino como una reformulación capitalista del sistema mundo. El actual modelo universitario propicia la competencia individual. Es una co-producción social que se “inviste en formas de apropiación privada del conocimiento”. La universidad de influencia neoliberal encuentra resistencias que operan con otras lógicas. Los “resistentes” descubren “la existencia del lazo social como condición de resistencia” y construyen movimientos al intelecto colectivo. La Universidad es el ámbito idóneo para lograr una internalización auto-dirigida hacia América Latina.

Cierra esta sección Aníbal Quijano quien se interroga tanto sobre las relaciones entre las perspectivas históricas del imaginario y del conocimiento como sobre las relaciones entre el imaginario, las acciones sociales y los modos de producción del conocimiento. El imaginario y el conocimiento se desarrollaron asociados y se derrumbaron asociados. ¿Fue la extracción del horizonte de futuro lo que derribó la perspectiva de conocimiento que se le asociaba? O fue la derrota de los actores sociales vinculadas a su perspectiva lo que extinguió los imaginarios? Propone que el patrón capitalista de poder ha ido modificando las propias fuentes que alimentaban el imaginario crítico, que podríamos llamar conocimiento social crítico. Entre el imaginario histórico crítico y la experiencia histórica concreta, ha habido un desencanto creciente. ¿Qué ha ocurrido con el pensamiento crítico? El pensamiento crítico y la teoría crítica fueron eurocéntricos; la hegemonía mundial fue ganada por la versión más eurocentrista: el marxismo leninismo; esta perspectiva se ha alimentado del eurocentrismo. La resistencia mundial debe reconstituir otro imaginario crítico. Su texto invita a explorar una racionalidad no eurocéntrica.

Este nuevo libro de exPresidentes de ALAS ve su aparición por el empeño y dedicación de Alberto Bialakowsky, editor del tomo anterior, esta vez acompañado de María Ignacia Costa. A ellos deben los lectores, así como a las personas cuyos textos constituyen este libro, el interesante ramillete de ideas que propician una ciencia social con rigor y compromiso social.


  1. Ex Presidenta ALAS, XXX Congreso, San José de Costa Rica, Costa Rica, 2015.


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