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5 Cambio del sistema político de Corea del Sur

Del autoritarismo a la democracia

Mateo Banguero Agudelo

Introducción

Este trabajo analiza algunas de las políticas tomadas por los gobiernos autoritarios que rigieron durante 1948-1987 en la República de Corea para así entender cómo fue la transición hacia la plena democratización del Estado. No obstante, si bien la génesis del Estado coreano se enmarca en la segunda posguerra mundial, la tradición autoritaria puede remontarse en el tiempo hasta su pertenencia al sistema tributario de la dinastía Qing en China, y a eso también hay que sumar: por un lado, el corto periodo en el que gobernó la dinastía Choson y, por otro lado, el protectorado ejercido por el Imperio de Japón entre 1911 y 1945.

Además, se considera necesario para comprender el proceso de transición política de un régimen autoritario a uno democrático abordar el vínculo entre empresas y gobierno. En este sentido, se analizarán: a) el gobierno de Syngman Rhee y su búsqueda de una modernización industrial que permitiera alcanzar la autosuficiencia, b) la influencia de la Constitución Yushin en la sociedad, bajo el tercer mandato de Park, y su efecto sobre las huelgas masivas; y c) las acciones políticas del gobierno de Chun Doo-hwan que generaron que el autoritarismo en la República de Corea fuese insostenible y que Roh Tae Woo optara por una democratización verdadera en el país.

Primer gobierno de la República de Corea: Syngman Rhee (1948-60)

Tras la formación de la Primer República de Corea, en 1948, se establece un gobierno “democrático” dirigido por Syngman Rhee. Abiertamente reconocido como anticomunista, la lucha contra el comunismo se convirtió en uno de los ejes estratégicos de su administración y eso le permitió, en la coyuntura de Guerra Fría, cimentar la alianza política y económica con Estados Unidos. Así, Corea se convirtió –junto a Japón y, desde 1949, también con Taiwán– en uno de los pilares de la política de contención norteamericana del comunismo en el Asia del Este.

Además, si bien la Casa Blanca apoyaba la conformación de un régimen democrático, las primeras políticas adoptadas por Syngman Rhee dieron a entender que se tomaba distancia de esa lógica:

… el régimen se esforzó por mantener una formalidad democrática. Las elecciones se sucedían oportunamente, pero eran poco competitivas y siempre las oscurecía la sombra de la manipulación y el fraude: el propio Rhee fue reelegido en 1956 y 1960 por amplias y sospechosas mayorías. Si bien la Asamblea Nacional de la República de Corea siguió funcionando, esta instancia legislativa no representaba un contrapeso de consideración frente al Poder Ejecutivo (León, 2006: 48).

Asimismo, Washington permitió ese giro político hacia el autoritarismo y se iniciaron una serie de reformas institucionales en la estructura del sistema legislativo coreano. El Código Civil y Penal, también las leyes sobre de derechos de autor y derechos laborales, entre otras. Las reformas en materia de derechos laborales terminaron de mostrar cómo se dirigía el autoritarismo de Rhee hacia la población, que no contento con eso reprimió las huelgas populares que realizaban los trabajadores afectados por la reforma laboral, y eso fue nutriendo la resistencia social y orientó a la población contra su gobierno (Jin, 2003).

Por otro lado, el gobierno de Syngman Rhee logró una recuperación económica liderada por el sector agrícola gracias a la cooperación norteamericana. Esta cooperación le bastó al gobierno para realizar una reforma agraria llamada Revolución Verde que consistió en confiscar las tierras explotadas por el gobierno colonial japonés, repartir aquellas tierras de forma igualitaria entre los nuevos propietarios rurales e incentivar la adopción de técnicas modernas de producción agraria. Esta reforma, a lo largo de la década del cincuenta, permitió disminuir la dependencia de la asistencia externa orientada a cubrir las necesidades nutritivas de la población (Bouteiller y Fouquin, 2001).

Esta reforma agraria surgió de la iniciativa del gobierno para sustituir las importaciones por productos nacionales en pro de lograr una industrialización que pudiese satisfacer las necesidades de la población y, al mismo tiempo, permitir la importación de bienes de valor agregado. Al respecto:

… se orientó a promover la industrialización a partir del intervencionismo estatal. Dicho proceso no estuvo exento de marchas y contramarchas. En una primera etapa, durante los años de la reconstrucción en la década del cincuenta, se privilegió una estrategia de sustitución generalizada de importaciones con políticas proteccionistas. Si bien dicho proceso permitió el despegue del sector agroalimentario en Corea y del textil, encontró rápidamente sus límites debido a la escasa dotación de materias primas… (Torija-Zane, 2012: 14).

Más aún, Amsden (1989) nos explica que el enfoque económico que toman los países con una industrialización tardía se basa en poder competir en el mercado mundial a través de la disminución de salario para minimizar el gasto en mano de obra. Otra forma de ingresar al mercado mundial para estos países se basa en generar, a partir de políticas estatales, un control en la productividad de las industrias de producción de bienes finales, por lo cual, para mejorar la productividad el gobierno busca la especialización y capacitación de los trabajadores. En el caso de Corea, el gobierno aplicó ambas medidas (Amsden, 2004).

Los motivos de la salida de Syngman Rhee del gobierno de la República de Corea en 1961 fueron varios, entre los más importantes se destacan dos. Por un lado, el proceso de Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI) para el desarrollo de la industria mediana y pesada realizada por Syngman Rhee contribuyó a la diversificación de la estructura económica y social, siendo la base del modelo económico empleado hasta nuestros días por la República de Corea. Sin embargo, no fue especialmente exitoso en esos años, ya que la economía surcoreana históricamente se basaba en la producción agrícola, por lo cual, el bajo incentivo e inversiones del gobierno generó desacuerdo por parte de la sociedad rural (Dollar y Fouquin, 2006).

Por otro lado, la movilización masiva estudiantil en 1960 en contra de los excesos autoritarios de Syngman Rhee. Además, también el fraude cometido en las elecciones de 1956 y, en especial, la represión realizada durante la Guerra civil o Guerra de Corea (1950-53) en contra de los ciudadanos fueron factores que con llevaron a o precipitaron la renuncia de Syngman Rhee.

Segundo gobierno de la República de Corea: Park Chung Hee (1963-79)

Tras la renuncia de Syngman Rhee, los ciudadanos surcoreanos esperaban la instauración de un gobierno democrático; sin embargo, luego de un corto gobierno de transición llegó al poder Park Chung Hee. En 1963, Park instauró un régimen mixto basado en la institucionalización y una autoridad personalista de su poder:

Tras un breve periodo de transición, Park Chung Hee se hizo cargo del poder ejecutivo de la República de Corea en 1963. Militar de carrera, Park encabezaría un sistema sumamente autoritario que en principio pretendió mostrar ciertos matices democráticos, para lo cual mantuvo viva a una Asamblea Nacional de muy bajo perfil… (León, 2006: 49).

Al establecerse el nuevo gobierno, una de sus primeras medidas fue la creación de la Agencia Central de Inteligencia de Corea (KCIA) cuyo objetivo era la persecución de cualquier persona que expresara opiniones negativas sobre el gobierno de Park. Se lograba así mantener un férreo control de las actividades políticas de los ciudadanos por medio de intimidaciones, arrestos, desapariciones y exilios forzados. El margen de acción de la KCIA en la década del setenta traspasó las fronteras del país, el caso más conocido sobre sus actos “internacionales” fue cuando en 1973 atrapan a Kim Dae Jung, el mayor líder opositor del gobierno, radicado en Tokio, y lo trasladan hasta Corea del Sur donde fue torturado y encarcelado. La KCIA es comparada con otras instituciones del mundo que también tuvieron ese tipo de características como la KGB en la Unión Soviética, concordando con Lee (2002).

El gobierno de Park Chung Hee acentuó la política anticomunista existente desde la Guerra de Corea: “Tanto la distensión internacional como las tensiones internas intensificaron el anticomunismo existente en Corea del Sur desde finales de 1960 en adelante” (Lee, 2007: 71). Al ser declarada la Doctrina Nixon en 1969, Corea del Sur pierde el apoyo financiero de Estados Unidos para la defensa conjunta contra el comunismo. Park, ante esta situación, decide continuar a toda costa con la inversión en la industria pesada y buscar mejorar las relaciones comerciales y políticas con Japón, para contrarrestar la amenaza comunista de la República Popular de Corea.

Park empleó un modelo de desarrollo económico proteccionista que buscaba fomentar la industrialización a través de la creación de la Junta de Planificación Económica. Su objetivo era implementar diferentes planes económicos orientados a lograr integrar a Corea del Sur al mercado mundial como un país exportador de manufacturas con medio y alto valor agregado.

El Primer Plan Quinquenal (1963) estuvo orientado a promover las industrias medianas como las de confección textil, la agroindustria, la industria del cemento, los fertilizantes, la electricidad y la refinación del petróleo. El Segundo Plan Quinquenal (1967) fomentó la industria pesada (siderurgia, mecánica, automotriz) y el Tercer Plan Quinquenal (1972) tuvo como objetivo impulsar la química y continuar el fomento de la industria pesada (pero ahora también orientada a la construcción naval, la producción de acero, la petroquímica). Este Tercer Plan Quinquenal buscaba obtener ventajas competitivas en sectores como la siderurgia, los automóviles, la electrónica y los productos químicos y puede considerarse desde el punto de vista desarrollista un plan exitoso (Dollar y Sokoloff, 1984).

Sin embargo, la crisis petrolera de 1973 y la demanda de inversión de capitales para el desarrollo de los planes quinquenales generaron que el gobierno de Park se viera obligado a solicitar préstamos internacionales. Y de la mano de eso, se fueron incrementando los niveles de endeudamiento externo, especialmente con Japón, Estados Unidos y el Banco Mundial. A tal punto fue una cuestión importante el endeudamiento que Corea del Sur llegó a ocupar el puesto número 3 del ranking mundial de países deudores en 1975 (Dollar y Sokoloff, 1984).

Retomando el curso político de los años sesenta, la oposición política se fue organizando y en torno a ella la figura política de Kim Dae Jung ganaba adeptos día a día. Kim se convertiría en el ícono de la democratización surcoreana. Su objetivo era presentarse a las elecciones de 1971, pero pierde frente a una sospechosa reelección de Park. Esas elecciones dejaron preocupado a Park por la falta de legitimidad de origen en la que se encontraba su gobierno, por lo cual en 1972 impulsó con éxito la ley marcial. Así, logró modificaciones constitucionales que lo favorecieron. Las elecciones ya no serían directas sino indirectas y así lograba enquistarse en el poder indefinidamente. El resultado fue el establecimiento de la Constitución Yushin (Lee, 2002).

Yushin le otorgó al gobierno de Park facultades legislativas con las que promulgó la Ley de Seguridad Nacional y la Ley Anticomunista, ambas con fuerte sesgo represivo, ya que establecían penas carcelarias a los individuos que llevaran a cabo actividades que se consideraran contrarias al Estado Nacional y que tuvieran como objetivo beneficiar a Corea del Norte. Además, cabe recordar que la Ley Anticomunista sigue vigente hasta nuestros días y que, incluso, su contenido restringe y cercena los derechos básicos del trabajador. Como ejemplo de esto último, Cumings (1987) señala que están prohibidos los sindicatos que no se encuentren supervisados por el gobierno, que se niega el derecho de negociación o acción colectiva gremial y la realización de huelgas, las cuales eran consideradas ilegales.

Uno de los sectores sociales que más sufrió la represión durante el régimen Yushin fue el de los sindicatos de trabajadores industriales, ya que estos realizaban constantes huelgas en pro del mejoramiento de su salario. La crisis petrolera de 1973 ciertamente afectaba al mundo y en especial a Corea, que a raíz de su endeudamiento externo perjudicaba más a las clases medianas y bajas del país. Por otro lado, en la década de los setenta, en las universidades a lo largo del país proliferó un estilo de activismo en el cual los estudiantes buscaban establecer una presencia política en las fábricas a fin de concientizar a los obreros sobre las injusticias sociales. Una de las huelgas más conocidas por la comunidad internacional fue la de 1970 en el Mercado de La Paz, en Seúl, donde un obrero textil llamado Chon Tae Il –como forma de protesta contra las malas condiciones de trabajo y el mal salario en el que se encontraban los obreros del país– se prendió fuego y murió (León, 2006).

Por otro lado, la férrea represión del régimen Yushin ocurrió mientras la economía registraba altas tasas de crecimiento derivadas del proceso de industrialización sustitutiva de importaciones. Sin embargo, hacia fines de la década del setenta, el modelo de desarrollo surcoreano comenzó a enfrentar problemas causados, en gran parte, por las dificultades para financiar la industrialización pesada, según el análisis de León (2006). Así, para 1979 el gobierno de Park había perdido un importante respaldo popular y eso socavaba su base de legitimidad ya que lidiaba con fuertes protestas sociales en las ciudades más importantes del país. Además, la oposición política iba ganando peso y lograba hacerse del apoyo de la clase media, pero hubo un incidente que fue lo que culminó abruptamente con el gobierno de Park:

Tras el repentino cierre de una fábrica de textil por su propietario en agosto de 1979, la policía desalojó violentamente a 170 mujeres de la fábrica y las sitió en la sede del Nuevo Partido Democrático, liderado por Kim Young Sam, donde estas se habían refugiado. Dos días después la policía tomó por la fuerza las oficinas del partido, dejando como saldo numerosas obreras heridas y una muerta […] A partir de este incidente, las protestas sindicales se multiplicaron explosivamente en todo el país con el apoyo de los estudiantes (León, 2006: 56).

A raíz de este conflicto social, Park se reúne con el director de la KCIA, Kim Chae Gyu, para deliberar las acciones que tendría que tomar con el propósito de finalizar la movilización social. Pero Park fue asesinado por el propio Kim. En el juicio que posteriormente se le siguió, el ex director de la KCIA argumentó que había victimado a Park para poner un alto a un régimen cada vez más autoritario y errático (Lee, 2007).

Tercer Gobierno de la República de Corea: Chun Doo-hwan (1979-87)

Tras la muerte de Park, se desarrolló un gobierno de transición que prometía una liberalización del régimen político por medio de una reforma constitucional y, además, impulsó una amnistía para los presos políticos, lo cual permitió la rehabilitación política de Kim Dae Jung. No obstante, este intento de liberalización despertó de inmediato una enorme desconfianza entre los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas. El general Chun Doo-hwan se autodeclaró director de la KCIA y Jefe de Estado por medio de un golpe de Estado que contó con el apoyo del grupo de oficiales que integraban el Hanahoe.[1] Se restableció la ley marcial, se clausuraron las universidades, se prohibieron los partidos políticos y hasta se disolvió el poder legislativo; en suma, se consolidó una plena dictadura, según Clifford (1998).

Sin embargo, Chun a principios de la década del ochenta logró manejar la crisis económica que vivía el país –que se veía afectado por el aumento de los precios del petróleo que fueron consecuencia de la segunda crisis petrolera de 1979–. Esta recuperación de la economía ocurrió debido a que el gobierno tomó la decisión de realizar una moderada apertura comercial hacia el exterior, lo que obligó a que la protección de la competencia exterior que se brindaba a los grandes conglomerados no pudiera continuarse. Asimismo, como los grandes conglomerados coreanos habían ganado competitividad mientras recibieron el apoyo del gobierno para su desarrollo, esto ayudó a que pudiesen competir mano a mano con otros conglomerados, norteamericanos o europeos. Esta medida logró equilibrar la economía nacional y generó un superávit comercial a lo largo de la década, mientras que en Latinoamérica se vivía la “década perdida” por la crisis económica que afectaba toda la región (Amsden, 1999).

Empero esa contención de la crisis económica, Chun no pudo contener la movilización sindical que se realizó durante el denominado Verano Caliente de 1987. Sin recurrir a la violencia, Chun fue destituido por el Hanahoe y remplazado Roh Tae Woo, quien entendía que para el régimen militar era imposible mantenerse en el tiempo. Por eso, propuso una transición gradual del régimen autoritario a una verdadera democracia, reformando la constitución. Ahora el periodo para gobernar seria de 5 años y no habría posibilidad de ser reelecto. Se llamó a elecciones en 1987 y se ratificó la reforma constitucional. Sin embargo, los opositores políticos tras el llamado a elecciones se dividieron en grandes facciones. Una, liderada por Kim Dae Jung. La otra, por Kim Young Sam. Pero ambas facciones pierden las elecciones y quien salió victorioso fue Roh Tae Woo (León, 2006).

Durante el gobierno de Roh la economía del país siguió creciendo mostrando índices de superávit comercial. Donde el gobierno mostraba deficiencias era en su capacidad para lidiar con las agitaciones sociales internas. Tanto los sindicatos como los estudiantes y la población en general exigían una verdadera democratización de la política, demandaban la disolución de los colegios electorales y que se realizaran votaciones directas para acabar así con el fraude electoral del que hacía uso la dictadura militar desde la creación misma del Estado coreano. Ante este panorama, el gobierno de Roh buscó ganar el respaldo internacional, mostrando lo diferente que estaba Corea en comparación con los años difíciles vividos después del fin de la Guerra de Corea en 1953. La escena perfecta para mostrar este cambio fueron los Juegos Olímpicos de 1988, celebrados en Seúl, tal como nos lo indica José Luis León:

La realización de los Juegos Olímpicos de 1988 en Seúl era vista por el gobierno de Chun como una oportunidad de enviar al mundo el mensaje de que el país ya no estaba devastado por la guerra, marginado y subindustrializado, sino que se había convertido en una economía en camino hacia el pleno desarrollo. Sin embargo, la vitrina de la modernidad se empañaría en vista de las demandas de apertura provenientes de la sociedad civil. La Olimpiada de Seúl, en efecto, estuvo precedida por significativos conflictos sociales y reiteradas demandas de democratización política (León, 2007: 58).

Poco a poco se fue consolidando la democracia en Corea del Sur, y ya en la década de los noventa durante el gobierno de Kim Young Sam se realizaron los conocidos “Juicios del siglo”. En ellos se juzgaron a los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura de la década pasada. Como resultado de estos juicios, se declaró culpable al ex presidente Chun Doo-hwan por aceptación de sobornos, enriquecimiento ilícito, corrupción y delitos contra la seguridad nacional, entre otros. Chun fue sentenciado con la máxima pena a cumplir en Corea: la pena de muerte. Asimismo, durante este juicio se condenó a 22 años de prisión al ex presidente Roh Tae Woo por su participación en el golpe de Estado de 1979 y por la masacre realizada durante su gobierno en la ciudad de Kwangip, la cual dejo más de 190 personas muertas.

Conclusión

La argumentación desarrollada permite concluir que la liberalización de la política coreana llegó como un fenómeno tardío que comienza a desarrollarse recién a finales de los años ochenta, pero que se desarrollará con fuerza a lo largo de la década de los noventa. En contraste, la industrialización sustitutiva de importaciones, que jugó un papel importante para la consolidación de Corea como un mercado emergente, se logró antes que el proceso de apertura política, porque los diferentes gobiernos autoritarios garantizaron la continuidad del modelo económico. Esa política económica fue el corazón del proceso por el cual Corea del Sur logró posicionarse dentro de las quince economías más desarrolladas del mundo a principios del siglo XXI.

También se puede inferir que el cambio del sistema político en la República de Corea a finales de la década del ochenta fue un proceso marcado por revoluciones internas, luchas entre las diferentes facciones frente a sectores populares que terminaron uniéndose por una causa en común: acabar con el autoritarismo reinante desde la formación de Corea como un Estado independiente.

Bibliografía

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Amsden, A. (2004). “La sustitución de importaciones en las industrias de alta tecnología: Prebisch renace en Asia”. Revista de la Cepal, 82, 75-90.

Boutellier, E. y Fouquin, M. (2001). Le développement économique de l’Asie orientale. Paris: La Découverte.

Clifford, M. (1998). Troubled tiger: Businessmen, bureaucrats, and generals in South Korea. London: M. E. Sharpe.

Cumings, B. (1987). “The Origins and Development of the Northeast Asian Political Economy: Industrial Sectors, Product Cycles and political consequences”, en Deyo, F. (ed.). The Political Economy of the New Asian Industrialism. Ithaca: Cornell University Press.

Dollar, D. y Sokoloff, K. (1984). “Industrial Policy, Productivity Growth and Structural Change in the Manufacturing Industries: A comparison of Taiwan and South Korea”, en Aberbach, J.; Dollar, D. y Sokoloff, K. (eds.). The Role of the State in Taiwan’s Development. London: M. E. Sharpe.

Jin, R. (2003). “President Issues Apology over Cheju Massacre”. The Korea Times, Seúl.

Lee, N. (2002). “Anti-Communism, North Korea and Human Rights in South Korea: ‘Orientalist’ Discourse and Construction of South Korean Identity”, en Bradley, M. y Petro, P. (eds.). Truth Claims: Representation and Human Rights. New Brunswick, N. J.: Rutgers University Press.

León, J. L. (2006). Autoritarismo y democracia en Corea del Sur: teoría y realidad. Buenos Aires: CLACSO.

Ogle, G. (1990). South Korea: Dissent within the Economic Miracle. London: Zed Books.

Riedel, J. (1988). Economic Development in East Asia: What comes naturally. Cambridge: Cambridge University Press.

Torija-Zane, E. (2012). Desarrollo industrial y política macroeconómica de los dragones asiáticos: 1950-2010. Santiago de Chile: CEPAL.


  1. Hanahoe (Grupo de uno): fue un grupo privado de oficiales militares en Corea del Sur que se mantuvieron en el gobierno desde su instauración en 1955 hasta 1990 cuando Kim Yong-Sam, presidente en ese periodo, disolvió la logia militar.


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