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7 Impacto en Corea del Sur de la apertura económica y la expansión china

Lucas Erbín

Introducción

La apertura económica de la República Popular China (RPCh) se debe a las reformas iniciadas en 1978 bajo el liderazgo de Deng Xiaoping. La creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE) y la instalación de empresas agrícolas no rurales a lo largo de la zona costera fueron la clave del desarrollo económico y ascenso de la RPCh (Slipak, 2013 y Bolinaga, 2013). A principios del siglo XXI, China se ha consolidado como el primer exportador y el segundo importador de manufacturas a escala global y se presenta como la primera economía en términos de Producto Bruto Interno en términos de Paridad del Poder Adquisitivo. Este rápido desarrollo industrial conllevó el fortalecimiento de los vínculos comerciales, financieros y hasta políticos con sus vecinos, entre ellos Corea del Sur; lo cual supuso dejar atrás el esquema de confrontación vigente durante la Guerra Fría. Precisamente, a principios de los años noventa se produce el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.[1]

Esta falta de relaciones diplomáticas cortó todo tipo de vínculo comercial preexistente al conflicto y dificultó cualquier emprendimiento ya que, Corea del Sur, no podía garantizar ningún tipo de salvoconducto o seguridad a sus habitantes o comerciantes si osaban adentrarse en territorio chino para llevar a cabo comercio de cualquier tipo. Sin contar que la falta de acuerdos podría generar más tensión entre estos países.

No obstante, la necesidad de comerciar y satisfacer las demandas internas de ambos países, sumado a la proximidad entre ellos, terminó incentivando de hecho las actividades económicas. Simples y pequeñas en un principio, pero que a futuro terminarían escalando a un nuevo nivel de mucha mayor relevancia, China se convertiría en el principal socio comercial de Corea a principios del siglo XXI.

Seúl supo ver el potencial económico del “socio chino” pero, al mismo tiempo, los chinos comprendieron la importancia del mercado coreano para colocar sus manufacturas industriales y como fuente de inversión. Así, en 1992, ambos países deciden establecer relaciones diplomáticas. Por supuesto, desde el punto de vista geopolítico el acercamiento con China implica un giro importante para el esquema de vinculación y dependencia que, desde la guerra de Corea, Seúl viene desarrollando con la Casa Blanca. Y eso no es un dato menor, porque si bien la relación comercial con Estados Unidos continúa creciendo, lo cierto es que China desplazó progresivamente al “amigo americano” como socio comercial y fuente de divisas. En consecuencia, Seúl comienza un juego de política pendular entre las dos grandes potencias.

¿Cuál es el impacto en Corea del Sur de la apertura económica china? La hipótesis de trabajo de este estudio se formula en los siguientes términos: la mutua necesidad de expandir el vínculo comercial y financiero dinamizó la variable política para generar un acercamiento entre ambos países. Corea necesita del socio chino para colocar sus manufacturas por el amplio saldo positivo de la balanza comercial y China se beneficia de los capitales coreanos y de la trasferencia de tecnología, y eso impulsa un esquema de intercambio de tipo intraindustrial que favorece la agregación de valor en las exportaciones de ambos países.

Deng Xiaoping y las reformas en China

1. Desarrollo agrícola

El éxito de la estrategia de desarrollo económico fortaleció la conducción del Partido Comunista Chino y un punto central de ese programa fue la reforma agrícola. En la fase inicial, se desarrollaron las fuerzas productivas bajo el régimen socialista con las características chinas. La fórmula 4+4 se refiere a las cuatro modernizaciones de Zhou Enlai y a los cuatro principios de Deng Xiaoping: la vía socialista, la dictadura del proletariado, el liderazgo del Partido Comunista Chino y el pensamiento marxista unido al pensamiento de Mao (Fairbank, 1996: 487).

Deng Xiaoping orientó la acción política del gobierno central a modernizar la estructura productiva china y eso abrió la puerta para transitar por dos procesos: el primero, supone el paso de una economía planificada a una economía de mercado; el segundo, la transformación de una sociedad rural a una urbana (Bolinaga, 2013).

La reforma de la agricultura introdujo el “sistema de responsabilidad familiar” en 1978. Mao Tse Tung había nacionalizado la tierra y había establecido en las comunas el sistema de distribución igualitario; como consecuencia, el estímulo individual era inexistente y el nivel de producción de las comunas era muy bajo (Fairbank, 1996). La descolectivización de la tierra buscó un reparto más equitativo de las tierras y al mismo tiempo facilitar la migración del excedente laboral hacia la industria rural. Además, este sistema entrega la responsabilidad de la producción a la familia campesina proporcionando un enorme estímulo, pues significaba que mientras más trabajaran más producirían para sí mismos. En lugar de cumplir con los pagos en grano a un Estado terrateniente, ahora las familias campesinas cultivaban ciertas parcelas y devolvían al grupo cantidades específicas de sus cosechas.

La reforma tuvo como principales puntos: las empresas rurales no agrícolas y las ZEE. La formación de esas empresas permitió alcanzar el éxito productivo laboral ya que eran más competitivas que las empresas estatales y porque absorbían gran parte del excedente laboral procedente del campo (Bolinaga, 2013). Para la década del ochenta se priorizó el desarrollo e implementación de cuatro ZEE en las provincias de Guangdong (Shenzhen, Zhuhai y Shantou) y Fujian (Xiamen). Como señalan Xiolan y Yuning (2007), se trataba de regímenes fiscales diferentes al vigente en el resto del país, y su objetivo principal fue facilitar la inversión extranjera en la RPCh. Para el año 2005 se habían creado ya 210 Zonas de Desarrollo Nacional y más de 1.300 Zonas de Desarrollo Provinciales.[2] Volviendo en el tiempo, a finales de los años setenta, apareció un sector no estatal embrionario formado por las industrias rurales, las empresas individuales, las joint ventures[3] y las empresas de capital extranjero. El primer paso para la reforma de las empresas públicas consistió en concederles más autonomía y la posibilidad de retener la parte de los beneficios que excedieran la cuota de producción fijada por el plan, estableciendo un “contrato de responsabilidad del empresario” (Bregolat, 2007).

2. Desarrollo industrial

El Partido Comunista Chino había adoptado en el gobierno de Mao una doctrina de autosuficiencia, expresado en un sentimiento antiimperialista y la decisión de seguir el modelo soviético de desarrollo industrial cerrado. Además, se pensaba que el comercio exterior no era importante, y tampoco se visualizaba la producción de bienes de consumo para la exportación con el fin de asegurar el capital extranjero (Fairbank, 1996: 495).

En 1984 se inicia la reforma de las empresas estatales y el desarrollo del sector no estatal. Se adopta una “economía de mercado socialista” en vez de una “economía de mercado planificada”. Se procedería a la reforma de precios y la separación entre gobierno y empresas. La economía se gestionaría no mediante el plan, sino por un mecanismo de control macroeconómico en donde el Estado regulara el mercado y este disciplinara a las empresas (Bregolat, 2007). Además, las empresas estatales en lugar de devolver todas sus utilidades al gobierno, llevaban ahora sus propias cuentas y aunque debían pagar impuestos, conservaban el resto para reinvertirlo en maquinaria o para financiar instalaciones y servicios para los empleados. Al igual que en el sistema de responsabilidad en la agricultura, esta mayor autonomía de las empresas y un mercado más abierto incentivaron la producción (Fairbank, 1996).

3. Desarrollo financiero

Para 1978 el Banco Popular de China era el único banco estatal, a partir de esta fecha el sistema financiero se fue desarrollando. A principios de los noventa estaría constituido el Banco Central (o Banco Popular de China), cuatro bancos comerciales del Estado (Banco de China, Banco de la Construcción, Banco de la Industria y el Comercio, Banco Agrícola), tres bancos que financian las políticas del gobierno (Banco de Desarrollo Agrícola, Banco de Desarrollo de China y Eximbank creados en 1994), once bancos comerciales más pequeños con estructura de sociedad por acciones, más de un centenar de bancos comerciales resultantes de la reforma de las cooperativas de crédito urbanas y, finalmente, instituciones financieras no bancarias (cooperativas de crédito urbanas y rurales y trescientas sociedades de inversión). Además, en 1990 se creó la bolsa de Shangai y en 1991 la de Shenzhen (Bregolat, 2007: 118).

El saneamiento de los cuatro grandes bancos comerciales fue el eje de la reforma del sistema bancario. El gobierno adoptó un plan que se compone de medidas como: cancelación de los créditos fallidos, recapitalización, liberalización de los tipos de interés a que presta la banca (al tiempo que se mantiene muy bajo el tipo de interés pagado a los ahorradores), entrada a la banca extranjera, mejora del sistema corporativo de gestión, introducción de sistemas de evaluaciones de riesgos y provisión para créditos fallidos y refuerzo del sistema de inspección.

La integración de China a la economía mundial

El proceso de adhesión comenzó en 1986 cuando China solicita “recobrar” su puesto en el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), pero la represión llevada a cabo en Tiananmen detuvo el proceso y estancó las negociaciones (Oviedo, 2005). En todo el proceso hay que tener en cuenta la importancia del vínculo con la Casa Blanca ya que será la variable clave que dinamizará el proceso. Ya constituida la Organización Mundial del Comercio (OMC), la única forma de avanzar era solicitad ser miembro adherente del organismo multilateral de comercio.

El acuerdo que finalmente se logró con Estados Unidos repercutió en el resto de las partes contratantes del organismo y aceleró el proceso de adhesión. En mayo de 2000 se alcanzó el compromiso con la Unión Europea y, finalmente, en diciembre de 2001 China ingresa a la OMC (Oviedo, 2005: 366).

El comercio exterior de China venía creciendo hasta entonces, el proceso se acelera vertiginosamente desde su ingreso a la OMC. En la actualidad, China es responsable de un 20% de la demanda de cobre y aluminio a nivel mundial, es el segundo mayor importador mundial de petróleo y su participación en el mundial de soja es de un 46% en 2007 (Bouzas, 2010).

Cuadro 1. Importaciones y exportaciones de China al mundo (por periodos seleccionados)
en miles de dólares

Año

Importaciones

Exportaciones

Saldos

1978

10.890

9.750

1.140

1990

53.300

62.000

8.700

2000

225.100

249.200

24.100

2003

412.760

438.228

25.468

2004

561.229

593.326

32.097

2005

659.953

761.953

102.000

2006

791.460

968.935

177.474

2007

956.115

1.220.059

263.944

2008

1.132.562

1.430.693

298.130

2009

1.005.555

1.201.646

196.091

2010

1.396.001

1.577.763

181.762

2011

1.743.394

1.898.388

154.993

2012

1.818.199

2.048.782

230.583

2013

1.949.992

2.209.007

259.014

2014

1.958.021

2.342.343

384.321

Fuente: el periodo 1978-2008 está tomado de Bregolat y el segmento 2009-2014 de Trade Map.

De las cifras del cuadro 1 se puede inferir que la exportación aumentó una media anual de 5,7% en la década de los ochenta, de 12,4% en la década de los noventa y un 20,3% anual entre 2000 y 2003. La importación creció casi al mismo ritmo. El impacto generado por ingreso de la RPCh a la OMC ha sido muy significativo para la expansión de su comercio exterior. En cuanto al comercio de servicios, la exportación china pasó de 1,6% en 1994 a 3,4 del total mundial en 2005, y la importación de 1,5% a 3,6% en el mismo periodo. La exportación china está ahora muy diversificada. Al respecto, Bregolat (2007) nos presenta algunas cifras significativas. Si los productos del sector primario o las manufacturas de baja tecnología, como ropa o juguetes, en los años ochenta significaban un 90% de la exportación total, en 2002 suponían solo un 50%. En 2004, un tercio de la exportación fueron bienes de elevada tecnología; la exportación de estos productos creció un 45% ese mismo año, y la RPCH pasó a ser el principal exportador mundial en industria de la información.

Vinculado a este tema, el grado de apertura implementado por el gobierno chino ha sido el factor de crecimiento más dinámico para el comercio exterior. Así, el grado de apertura es considerado como el porcentaje que representan las exportaciones en relación al Producto Bruto Interno, muestra un crecimiento de valores inferiores al 10% en 1980, hasta un 15,7% en 1990, y un 20,8% en el año 2000 (ver cuadro 2).

Cuadro 2. Grado de apertura económica de China (por periodos seleccionados)

Año

Grado de apertura

1980

8,1

1990

15,7

2000

20,8

Fuente: Blanco, F. (2009).

Uno de los cambios más importantes en la economía china fue también la consideración del capital extranjero en la construcción de la “economía socialista de mercado”. Así, un importante flujo de inversiones extranjeras directas (IED) se vio atraído por la existencia de mano de obra muy barata, por una legislación medioambiental prácticamente inexistente y el apoyo del gobierno (Blanco, 2009). Ya en la segunda década del siglo XXI, la RPCh no solo es el segundo receptor de IED desde 2010 sino también el tercer emisor desde 2013 (Bolinaga y Slipak, 2015: 35).

El impacto de la reforma económica china en el vínculo con Corea del Sur: de la tensión a la asociación estratégica

Durante la Guerra de Corea (1950-53), China tuvo un rol muy importante. Su sola presencia supuso un giro inesperado ya que al apoyar a las tropas norcoreanas precipitó el retroceso del comando aliado y facilitó un empate técnico que condujo finalmente a la firma del armisticio. Como consecuencia de eso y en el contexto de Guerra Fría, las relaciones bilaterales entre Seúl y Beijing se estancaron.

Fue recién a partir de los años sesenta que Corea del Sur comenzó a desplegar una política exterior cuyo objetivo era mejorar las relaciones con China y la Unión Soviética. Esta tenía como fin último calmar las tensiones con el Norte y facilitar en un futuro una mejor relación. Todo esto giró en base a la corriente denominada Nordpolitik,[4] la cual nace como una serie de ambiciosos objetivos, entre los que se distinguía por su importancia la idea de reconciliar los lazos tradicionales del Oeste con las nuevas oportunidades y promesas del Este.

Fue en 1983 que el contacto entre Beijing y Seúl comenzó extraoficialmente con el aterrizaje de un aeroplano civil que había sido secuestrado por seis desertores chinos. El gobierno de Seúl tomó esta oportunidad para poder abrir un canal de comunicación con China, canal que había estado en desuso por 33 años.[5]

Sin embargo, fue recién la mañana del 24 de agosto de 1992 cuando, finalmente, Corea del Sur y China establecieron relaciones diplomáticas.[6] Se puso así fin a cuatro décadas de tensión basado en rivalidad ideológica y política derivadas de la Guerra de Corea y la Guerra Fría.

En esa fecha también se hizo el intercambio formal de embajadores de ambos países y se requirió que Corea del Sur rompiera relaciones diplomáticas con el gobierno de Taiwán. Sin embargo, Beijing aun reconocería a Corea del Norte. Oviedo (2012), explica diferentes teorías que se aplican al caso chino. Entre ellas se encuentra la “doctrina de la guerra civil”, llamada también principio de “Una sola China”: “Esta afirma que ambos ordenes jurídicos parciales reivindican la representación exclusiva del Estado chino y, para cada una de las partes involucradas en la cuestión, el gobierno adverso, rival, es considerado como un gobierno de hecho, un poder insurgente, local…”.[7]

El fuerte económico de Corea del Sur viene de la industria del sector tecnológico y automotriz. Hoy en día, Corea del Sur, es el sexto socio mayoritario en lo que respecta al comercio chino.[8] Fue la industria automotriz la que avanzó con fuerza. Hyundai, con su afiliada Kia, se convirtió en la tercera compañía con mayor cantidad de ventas en China desplazando a Nissan y a Toyota, corporaciones japonesas. El sector automotriz pasó a ser uno de los engranajes centrales de la expansión del vínculo comercial sino-coreano.

El gráfico 1 nos muestra el balance comercial entre China y Corea del Sur. Por un lado, Seúl goza de un superávit comercial y hay que destacar que se trata del saldo positivo más importante que recibe Corea del Sur. Más aún, más que duplica el que mantiene con Estados Unidos, que es el segundo en importancia. Pero así como es positivo este factor también puede convertirse en un riesgo porque puede generar una profunda dependencia del “socio chino”. Pero hoy por hoy, la realidad sigue siendo que ambos países se necesitan mutuamente.

Gráfico 1. Intercambio comercial sino-surcoreano (2000-2012)

Fuente: Vickers Research Singapore.

Conclusión

A modo de cierre, debemos dar una mirada en retrospectiva sobre los cambios acontecidos a finales del siglo XX y principios del XXI. La gran expansión china no fue un simple cambio sino un proceso radical de cambio, con un impacto tremendo no solo fronteras dentro del país sino en el mapa económico y político mundial.

La relación con Corea ha crecido a un punto en el cual ha ayudado a mejorar la situación en base a las posibles negociaciones con Corea del Norte; sin embargo, esa política de acercamiento económico ha logrado tener un doble efecto. Mientras que, por un lado, las relaciones políticas prosperan y las posibilidades de futuros acuerdos es aún mayor; por otro lado, la necesidad de tener acceso al mercado chino pone a Corea del Sur en una situación delicada y de potencial dependencia. Así, la creciente interdependencia comercial y financiera entre ambos países supone tanto beneficios como amenazas, pero precisamente es el diálogo político la variable clave para avanzar en términos de cooperación.

Bibliografía

Banco Interamericano de Desarrollo (2008). “China se suma al Banco Interamericano de Desarrollo”, recuperado el 12/12/14. Disponible en: https://goo.gl/6xcc3M

Blanco, F. (2009). “Las relaciones comerciales de Argentina con la República Popular China”. Centro Argentina de Estudios Internacionales, recuperado el 17/11/15. Disponible en: https://goo.gl/SJCwCU

Bolinaga, L. (2013). China y el epicentro económico del pacífico norte. Buenos Aires: Teseo.

Bolinaga, L. y Slipak, A. (2015). “El consenso de Beijing y la reprimarización productiva de América Latina: el caso Argentino”. Revista Problemas del Desarrollo, 183, octubre/diciembre.

Bouzas, R. (2010). “China y Argentina: las relaciones económicas bilaterales e interacciones globales”. Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, recuperado el 9/8/15. Disponible en: https://goo.gl/fU4Rni

Bregolat, E. (2008). La segunda revolución China. Barcelona: Destino.

DBS Group Research (2013). “China: Sino-South Korean economic relationship”. Vickers Research Intitute, Singapore. Último ingreso 22/3/14. Disponible en: https://goo.gl/FL4ymZ

Fairbank, J. (1996). China una nueva historia. Andrés Bello: Buenos Aires.

Nicholas, D. K. (1992). “Chinese and South Koreans Formally Establish Relations”. The New York Times, recuperado el 15/3/14. Sitio web: https://goo.gl/JGQtiZ

República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Centro de Economía Internacional, “China y su inserción en el mundo de las potencias”. Publicado en 2010 y recuperado el 14/10/15. Disponible en: https://goo.gl/DhgpcC

Organización Mundial del Comercio (2001). “Concluyen con éxito en la OMC las negociaciones para la adhesión de China”, recuperado el 12/15/14 de https://goo.gl/BG1FYm

Oviedo, E. (2005). China en expansión. Córdoba: Editorial de la Universidad Católica.

Oviedo, E. (2007). “La experiencia alemana y la unificación coreana: una visión preliminar desde la historia de las relaciones internacionales y el derecho internacional público”. Ponencia presentada en el III Congreso Nacional de Estudios Coreanos, Córdoba, Argentina.

Rocha Pino, M. (2006). “China en transformación: la doctrina del desarrollo pacífico”. Revista Foro Internacional, Vol. XLVI, N° 4, 693-719, El Colegio de México. Disponible en: https://goo.gl/UnkmbK

Slipak, A. (2013). “¿De qué hablamos cuando hablamos de reprimarización? Un aporte al debate sobre la discusión del modelo de desarrollo”. Ponencia presentada en la VI Jornada de Economía Crítica, Buenos Aires. Disponible en: https://goo.gl/Dlczc3

Turzi, M. (2011). “¿Qué importancia tiene el BRIC?”. Revista de Estudios Internacionales, Vol. 43, N° 168, Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile, recuperado el 21/11/15. Disponible en: https://goo.gl/LqEpkK

Wilson, D. y Purushothaman, R. (2003). “Dreaming whith BRICs: the Path to 2050”. Golman Sachs, Global Economics Paper, N° 99, recuperado el 20/10/15. Disponible en: https://goo.gl/Dlczc3


  1. Las relaciones entre China y Corea del Sur se mantuvieron en un estado de tensión desde la firma del armisticio en 1953. De hecho, no mantenían relaciones diplomáticas porque China solo reconocía a la “única y verdadera Corea”, mientras Corea del Sur exclusivamente a la República de China (Taiwán). No obstante, no hay que equivocarse, el principio de “Una sola China” no tiene analogía con el caso coreano, donde sí se acepta el doble reconocimiento.
  2. Xiolan y Yuning (2007) citado en Bolinaga, L. (2013). China y el epicentro económico del Pacífico Norte. Buenos Aires: Teseo, p.112.
  3. Alianza comercial o empresa conjunta es un tipo de acuerdo comercial de inversión conjunta a largo plazo entre dos o más personas, normalmente personas jurídicas.
  4. Matles Savada, Andrea and Shaw, William (1990). “Basic Goals and Accomplishments”. 19/3/2014, Country studies. Sitio web: https://goo.gl/vdJ78W
  5. Jacqueline Reddit (1983). “Hijacking of jetliner is a windfall for South Korea’s relations with China”. 20/2/2015, The Chistian Science Monitor. Sitio web: https://goo.gl/b3PEzs
  6. Nicholas D. Kristof. (1992). “Chinese and South Koreans Formally Establish Relations”. 15/3/14, The New York Times. Sitio web: https://goo.gl/JGQtiZ
  7. El “principio de una sola China” corresponde con esta visión de que una o ambas partes consideran que existe un solo Estado chino y traslada la cuestión al gobierno que lo representa. La aplicación de esta doctrina corresponde a la “política de una sola China” esgrimida por el gobierno de la RPCH desde su formación en 1949 y por la República de China entre 1949 y 1991 (Oviedo, 2012: 4).
  8. DBS Group Research (2013). “China: Sino-South Korean economic relationship”, 22/3/2014. Sitio web: https://goo.gl/53qz45


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