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II. 1. La geopolítica de los alimentos desde la mirada de la política comercial de los EE. UU.

Nicolás Albertoni[1] y Manuel Martínez[2]

1. Introducción

Este capítulo se concentra en la geopolítica de los alimentos desde la mirada de la política comercial de EE. UU. Si bien otros capítulos de este libro ponen especial énfasis en las tensiones comerciales entre EE. UU. y China, este capítulo pone foco especialmente en la evolución de la política comercial del país norteamericano desde la crisis financiera global de 2008 (CFG) y cuál ha sido su impacto en los sectores agropecuarios principalmente de América Latina. Para cumplir con dicho objetivo, el capítulo realiza, en primer lugar, un breve mapeo descriptivo del sector agropecuario de los EE. UU. resaltando sus principales características y sectores de interés desde un punto de vista doméstico e internacional. Un segundo apartado del capítulo se concentra específicamente en la política comercial de EE. UU., sus impactos a nivel general y en especial en el sector agrícola. Además de un análisis a nivel global, se pone especial atención en el impacto que la política estadounidense ha tenido en determinados países de América Latina. Aquí también se subrayan algunos apuntes relacionados al sector agrícola y las tensiones comerciales entre EE. UU. y China. Un último apartado se concentra en un análisis sobre la situación política de EE. UU., la política comercial y la agricultura. Finalmente, concluimos con algunas reflexiones finales.

2. Un mapeo descriptivo del sector agropecuario de los EE. UU.[3]

Si se toma la composición general del producto bruto de EE. UU., el sector agropecuario representa aproximadamente el 1 %, el sector industrial, el 19 %, y el sector de servicios, el 80 %[4]. Asimismo, si al sector agropecuario se le suman las industrias anexas, la participación asciende al 4,5 % en el valor agregado del PIB nominal[5].

Por otra parte, si se analiza la producción agropecuaria y el porcentaje con el que cada estado contribuye a la producción de EE. UU. (tomando valor percibido), los 10 principales productores agropecuarios son: California (14 %), Iowa (7 %), Texas (6 %), Nebraska (6 %), Minesota (5 %), Illinois (4 %), Kansas (4 %), Carolina del Norte (3 %), Wisconsin (3 %), e Indiana (3 %). El restante 45 % corresponde a lo producido por los demás estados del país. Por otra parte, los 10 principales productos agropecuarios que generaron mayores ingresos en los últimos años son: ganado vacuno y terneros (18 %), maíz (12 %), soja (10 %), productos lácteos (10 %), pollos de engorde (8 %), cultivos diversos (7 %), cerdos (6 %), trigo (2 %), huevos de gallina (2 %), y pelusa de algodón (12 %). El restante 23 % corresponde a otros productos producidos en el país (USDA, 2017).

Otro factor relevante para comprender la importancia del sector agropecuario de EE. UU. es la comparación de los ingresos de los hogares agrícolas con los ingresos de otros sectores. Tomando datos del USDA, desde mediados de la década de 1990, el ingreso medio de los hogares agrícolas de los EE. UU. ha superado al de los hogares no agrícolas[6]. Proyecciones para 2019 muestran que el ingreso promedio de los hogares agrícolas alcanzaría los USD 78 987 (anuales). En términos nominales, ese nivel de ingreso representa un aumento del 3,6 % comparado con 2018[7]. El ingreso medio total de los hogares agrícolas de los EE. UU. aumenta de forma constante entre 2010-2014, alcanzando un estimado de USD 81 637 en 2014 en términos nominales. Luego cayó un 6 % en 2015 y se ha mantenido casi de forma constante hasta 2018[8].

Otro componente vinculado al sector agroalimentario de EE. UU. sobre el que el USDA ha puesto especial énfasis en sus recientes estudios es el consumo nacional de carne de res. En este sentido, se señala que, si bien el consumo total per cápita de alimentos ha aumentado en EE. UU. desde 1970, actualmente se consume menos carne per cápita que en los años 70 u 80[9].

Finalmente, otro dato relacionado a la economía doméstica del sector agrícola (no solo en EE. UU., sino a nivel global) es la migración “campo-ciudad”, aspecto que muchas regiones agrícolas del mundo ven hoy como un desafío dado la reducción de la mano de obra en dichas zonas. Datos del USDA muestran que las pérdidas de población en zonas agrícolas anuales promediaron 48 000 entre 2010-2011 y 2014-2015. Este promedio se redujo a 15 000 personas en 2015-2016. Y entre julio de 2016 y julio de 2017, el promedio de movilidad volvió a aumentar a 33 000 personas[10].

2.1 El comercio internacional y el sector agrícola de los EE. UU.

En 2018, las exportaciones agrícolas del país rondaron los 140 mil millones de dólares, lo que significó un aumento del 1 % al valor exportado el año anterior. En gran parte, este magro crecimiento se explica por la reducción de las exportaciones de soja a Asia. Por otra parte, las importaciones crecieron en 2018 y se ubicaron en los USD 129 mil millones, lo que significó un 6% de crecimiento con respecto a 2017. En términos generales, tal como muestran los datos del USDA relacionados al comercio internacional agrícola, las importaciones de alimentos han crecido a un ritmo más rápido que las exportaciones desde 2016. El siguiente cuadro muestra cuál ha sido la evolución del comercio exterior del sector agrícola entre 2000 y 2019[11].

Gráfico 1: Comercio exterior del sector agrícola de EE. UU. (2005-2019)

Nota: P = proyección.
Fuente: Adaptado por los autores con base en USDA, Economic Research Service y US Department of Commerce.

El comercio exterior es un elemento esencial para el sector, dado que las exportaciones agrícolas representan más del 20 % dentro del volumen total producido. En la última década, los principales productos de exportación agrícola en términos de valor han sido los productos a granel, que incluyen la soja, el maíz y el trigo. Las principales exportaciones estadounidenses de productos de alto valor incluyen alimentos y forrajes, carne de res y ternera (fresca o congelada) y almendras.

3. Sobre la política comercial de EE. UU., su impacto general y en especial en el sector agrícola

Si se analiza el perfil de la política comercial implementada por EE. UU. a nivel global en los últimos años, se puede ver que ha sido claramente más proteccionista que aperturista. El siguiente gráfico, tomando datos de Global Trade Alert (GTA), muestra el número total de medidas proteccionistas y de liberalización implementadas por EE. UU. para todos los sectores de la economía. Una característica importante de GTA es que no solamente incluye medidas arancelarias, sino también no arancelarias. La siguiente gráfica muestra cuál ha sido la evolución de medidas comerciales implantadas por EE. UU. entre 2009 y 2018[12].

Gráfico 2: Evolución de medidas comerciales implantadas por EE. UU.

Fuente: elaborado por los autores con base en datos de Global Trade Alert (GTA), 2018.

Los siguientes cuadros muestran cuáles han sido los principales países a los que la política comercial de EE. UU. ha impactado, positivamente en el caso de medidas de liberalización comercial y negativamente en el caso de medidas proteccionistas. De los gráficos se desprende que Brasil y México fueron los dos países latinoamericanos con mayor nivel de impacto, ya sea por política de liberalización o proteccionista. Argentina ocupa el lugar 32 de los países más afectados por medidas proteccionistas implementadas por EE. UU. entre 2009-2018. Por otra parte, un 1,39 % del total de medidas implementadas por EE. UU. impactaron a Argentina, a Paraguay, un 0,08 %, y a Uruguay, un 0,37 %.

Vale resaltar que, dada la forma en que GTA reporta los datos, cuando se observa que Argentina es uno de los países más afectados, a lo que se está haciendo referencia es a medidas estadounidenses que podrían tener un impacto sobre las exportaciones argentinas, aun cuando no están expresamente dirigidas contra este país. A modo de ejemplo, en 2018, EE. UU. introdujo cuotas de importación para ciertos productos de acero de Argentina y Brasil. En ese caso, los datos contabilizan esta medida como proteccionista y como el impacto fue hacia Argentina y Brasil[13]. Distintos son los casos, por ejemplo, de China, país al que los EE. UU. han dirigido una batería de aranceles con el único propósito de gravar las exportaciones de dicho país asiático[14], como veremos más adelante.

Gráfico 3: Países impactados (positivamente) por medidas de liberalización comercial y (negativamente) por medidas proteccionistas implementadas por EE. UU. (2009-2018)

graf 3 cap 2.1

Por otra parte, si se analiza el nivel de protección por sector, se observa que los sectores 0 (productos de la agricultura y otros) y 2 (productos alimenticios y otros), que son de especial interés para este estudio, no han sido de los más protegidos por EE. UU. entre 2009 y 2018. Concretamente, los productos de la agricultura, la silvicultura y la pesca representan un 3 % del total de políticas proteccionistas implementadas por EE. UU., y el sector 2 de productos alimenticios, bebidas y tabaco, textiles y otros representan un 13 %[15].

Gráfico 4: Nivel de protección comercial de EE. UU. por sector entre 2009-2018

Fuente: elaborado por los autores con base en datos de GTA entre 2009-2018 (utilizando la clasificación CPC para la división de sectores).

3.1 La política comercial de EE. UU. y su impacto en determinados países de América Latina

Este apartado realiza un análisis desagregado sobre el perfil de la política comercial de EE. UU. y su impacto en Argentina y Brasil. De esta forma, se busca distinguir qué proporción de dichas políticas podrían estar directa o indirectamente afectando al sector agrícola de ambos mercados.

El caso de Argentina

El gráfico 5 muestra las medidas comerciales implementadas por EE. UU. que han afectado, entre otros países, a Argentina. Como se puede apreciar, las medidas proteccionistas son considerablemente mayores a las medidas de liberalización comercial.

Gráfico 5: Evolución de medidas comerciales implantadas por EE. UU. que afectan a Argentina (2009-2018)

Fuente: elaborado por los autores con base en datos de GTA.

Dentro del total de políticas implementadas por EE. UU. que han afectado a Argentina, el 3% afectaron a productos de agricultura, la silvicultura y la pesca. Si desagregamos ese 3 % que representa el sector que incluye los productos de agricultura, la silvicultura y la pesca, se observa que el subsector más afectado es el de las hortalizas (012) en un 29 %. Finalmente, dentro del 8 % que representan los productos alimenticios, bebidas y tabaco, los subsectores más afectados han sido conservas y preparados de pescado (212), frutas y nueces preparadas y conservadas (214), y otros productos lácteos (222) (GTA, 2018).

El caso de Brasil

El gráfico 6 muestra que, de forma similar al caso de Argentina, la proporción de medidas comerciales proteccionistas implementadas por EE. UU. que han afectado a Brasil es considerablemente mayor a las medidas de liberalización comercial.

Gráfico 6: Evolución de medidas comerciales implantadas por EE. UU. que afectan a Brasil

Fuente: elaborado por los autores en base datos de GTA hasta 2018.

Dentro del total de políticas implementadas por EE. UU. que han afectado a Brasil, el 2 % afectaron a productos de agricultura, la silvicultura y la pesca, y un 6 %, a productos alimenticios, bebidas y tabaco. Si analizamos ese 2 % que representa el sector que incluye a los productos agrícolas, la silvicultura y la pesca, se puede ver que entre los subsectores más afectados están los crustáceos, sin congelar, ostras otros moluscos e invertebrados acuáticos, vivos, frescos o refrigerados (042), cereales (011) y frutas y frutos secos (013). Finalmente, si desagregamos el 6 % que representan los productos alimenticios, bebidas y tabaco, se encuentra que los subsectores más afectados han sido conservas y preparados de pescado (212) y frutas y nueces preparadas y conservadas (214)

Sobre el tipo de política comercial que afecta a Brasil y Argentina

Un último elemento que es importante señalar es que el tipo de política comercial implementado por EE. UU., y que ha impactado en los países analizados, no ha sido únicamente arancelaria, sino también medidas no arancelarias tales como subsidios y restricciones de contratación pública, tal como lo muestra el cuadro 1.

Cuadro 1: Principales instrumentos de política comercial implementados por EE. UU. 2009-2018 que más han afectado a Argentina y Brasil
Argentina Brasil

1. Subsidios (L).

2. Restricciones de contratación pública (M).

3. Arancel a las

Importaciones.

4. Medidas de inversión relacionadas con el comercio (I).

5. Medidas de control de precios, incluidos los impuestos y cargos adicionales (F).

1. Subsidios (L).
2. Restricciones de contratación pública (M).
3. Medidas de inversión relacionadas con el comercio (I).
4. Arancel a las importaciones (arancel).

5. Medidas proteccionistas de contingencia comercial (antidumping) (D).

Fuente: elaborado por los autores con base en datos de GTA e Intracen.[16]

El sector agrícola y la guerra comercial[17]

Tal como lo resaltan otros capítulos de este libro, las crecientes tensiones comerciales entre EE. UU. y China han impactado fuertemente en el mercado agrícola estadounidense y del mundo. De hecho, EE. UU. ha estado proveyendo subsidios extraordinarios a sus agricultores, para compensar sus pérdidas en el mercado chino. A fines de 2018, el gobierno confirmó unos USD 12 mil millones en ayuda a los agricultores por la pérdida de ventas al mercado asiático. El USDA confirmó que a febrero de 2019 ya había destinado USD 7,7 mil millones del monto total prometido. Información del USDA actualizada a fines de mayo de 2019 muestra que el gobierno de EE. UU. estaba cerca de presentar un nuevo paquete de ayuda para los agricultores afectados por la disputa comercial. En una señal por demás ambigua, en mayo de 2019, desde el USDA se señaló que

los agricultores deben continuar tomando sus decisiones de siembra y producción teniendo en cuenta las señales actuales del mercado, en lugar de tener alguna expectativa de cómo podría ser o no un programa de mitigación del comercio, basado en una historia de los medios[18].

Estas tendencias generan la inquietud de que los montos de los subsidios otorgados a productores agropecuarios puedan superar en el futuro los niveles comprometidos para con la Organización Mundial de Comercio (OMC)[19], lo que colocaría a Estados Unidos en una situación compleja. De suceder esto, se habilitaría la vía para ser cuestionado ante el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC, y atenerse a represalias de sus contrapartes comerciales. Análisis recientes sobre esta temática subrayan[20]:

En el marco de las tensiones comerciales con China, que ha tenido a los productos agrícolas entre los principales afectados, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció paquetes de ayuda adicionales a los tradicionalmente otorgados por la “Farm Bill” –legislación negociada cada cinco años que define la política pública agrícola, la más reciente cubre el periodo 2019-2023– con el fin de compensar las pérdidas sufridas por los agricultores resultado del conflicto comercial. Mientras que en 2018 las ayudas totalizaron los USD 12 mil millones[21], este año se ha anunciado que alcanzarían los USD 16 mil millones. […] Las próximas notificaciones[22] deberán incorporar estas medidas, se podría suponer que los montos serán mayores a los históricamente otorgados. Tomando el caso de la soja como ejemplo de subsidio a un producto específico –y el principal producto afectado por el conflicto comercial– en 2016 se otorgaron ayudas por un valor de USD 1 200 millones aproximadamente. Pero con un volumen de producción valuado en más de USD 40 mil millones, tal ayuda fue catalogada como de minimis. Manteniendo dichos valores para 2018, se podría suponer que los USD 3 700 millones otorgados a la soja a través del paquete de ayuda compensatorio (por la guerra comercial), sumados a los montos de ayuda específica mencionados, se superaría el porcentaje requerido para considerarse de minimis, y, por ende, debería ser considerado para el cálculo del MGA.

Si bien desde la administración Trump se sugiere que estos desembolsos no son únicamente por la tensión comercial, sino también por otros aspectos relacionados a las vulnerabilidades típicas de los sectores agrícolas, es posible imaginar que desde el gobierno se podría estar utilizando estos mecanismos como una medida estratégica que contribuya con la visión del gobierno de reposicionar el comercio estadounidense buscando que este no tenga una “competencia desleal” con el comercio chino.

4. Un mapeo de la situación política de EE. UU., la política comercial y la agricultura

La realidad política actual de EE. UU. puede tener un impacto muy importante en cómo serán las tendencias relacionadas al comercio y el sector agrícola en los próximos años. En primer lugar, el Congreso de los EE. UU. tiene una influencia muy relevante en la política comercial y agrícola del país. Por eso es importante comprender su estructura y funcionamiento. Segundo, resulta significativo entender el rol que tiene el Congreso en los acuerdos comerciales. Finalmente, este apartado realiza unos apuntes relacionados a las elecciones a concretarse en 2020 y el peso que puede tener el giro ideológico que han tenido los votantes sobre la política comercial del país.

4.1 Sobre el rol del Congreso en política comercial y en especial de los alimentos

El Poder Legislativo de EE. UU. se compone de la Cámara Baja (en adelante, Cámara), con 435 miembros, y el Senado, con 100 miembros. Es importante resaltar que los miembros de la Cámara son electos cada dos años y representan a distritos (hay un representante por distrito)[23]. Por otra parte, los senadores son electos por términos de 6 años y representan a los 50 estados con representación en el Senado. Cada estado tiene dos senadores. Asimismo, cada dos años, aproximadamente 30 asientos del Senado participan de una elección. Una vez que un senador es elegido, su banca se mantiene por seis años. El Senado tiene entre sus principales cometidos la aprobación del gabinete presidencial, la elección de los jueces de la Suprema Corte y la ratificación de acuerdos internacionales. Es en este órgano donde se da, en mayor medida, el debate parlamentario acerca de la política comercial del país.

Los comités del congreso ocupan un lugar muy importante en el diseño de las leyes, ya que es en ellos donde se dan los primeros debates antes de ingresar al debate en el pleno de ambas cámaras. Hay Comités específicos de la Cámara y del Senado y otros que tienen participación de ambas cámaras. No hay un proceso claro de la asignación a comités a cada legislador, ya que este punto no está establecido en la Constitución, pero normalmente es el Speaker of the House, el presidente del Senado en común acuerdo con los líderes de cada partido, quien asigna los legisladores a los comités.

La Constitución brinda al Congreso de los EE. UU. la autoridad de regular la política comercial del país, por ejemplo, mediante la implementación de aranceles o la aprobación de acuerdos comerciales. Esta es una singularidad importante de los EE. UU. Históricamente, la política comercial se refiere a aranceles, y estos son parte de la política tributaria que maneja, casi con exclusividad, el Congreso. De allí que la cuestión de “la autorización” al presidente a negociar acuerdos o aplicar impuestos de importación sea un debate perenne entre ambos poderes del Estado.

Por esta razón, los comités que, precisamente, tienen mayor implicancia en la política comercial son: en la Cámara, el comité de Ways and Mean; y en el Senado, el Comité de Finanzas. Concretamente el Subcomité de Comercio[24] dentro de Ways and Mean en la Cámara y el Subcomité de Comercio Internacional, Aduanas y Competitividad Global dentro del Comité de Finanzas del Senado son los ámbitos donde se abordan los debates sobre comercio.

El Congreso y los acuerdos comerciales

Los acuerdos comerciales se debaten a través de un proceso legislativo que involucra tanto a la Cámara como al Senado. Asimismo, los tratados son aprobados por el Senado, con una mayoría de dos tercios. Normalmente, bajo las reglas legislativas tradicionales, los miembros de la Cámara y el Senado pueden sugerir modificaciones a un proyecto de ley, ya sea en los comités o en el pleno. Esto incluye a los acuerdos comerciales, haciendo que el texto de un acuerdo pueda ser modificado por el Congreso y por tanto volverse a negociar.

Por las razones constitucionales anteriormente citadas, y buscando facilitar el proceso legislativo en temas relacionados a la política comercial, se creó en 1975 la figura de la Autoridad de Promoción Comercial (TPA por su sigla en inglés o Fast Track)[25]. El actual TPA se aprobó en 2015 y tenía vigencia hasta abril de 2018. En marzo de 2018, el presidente solicitó la extensión del TPA hasta julio de 2021. Dado que el Congreso no promulgó una “resolución de desaprobación” dentro de los 60 días que tenía para hacerlo, el actual TPA sigue vigente hasta julio de 2021. A través del TPA, el Congreso delega la negociación comercial al Poder Ejecutivo y, una vez que el acuerdo es firmado, el Congreso puede votar a favor o en contra para la ratificación del texto, pero no modificarlo.

4.2 Algunos apuntes sobre la elección presidencial de 2020

A mayo de 2019, existen, confirmados, 21 candidatos a la presidencia por el Partido Demócrata y 2 por el Partido Republicano. De todos los candidatos, solamente tres han señalado al comercio internacional entre sus temas prioritarios de campaña. Estos son: Donald Trump (republicano), William Weld (republicano)[26] y Tim Ryan (demócrata). El primero y el último han insistido en continuar renegociando acuerdos comerciales para que estos sean “de mayor beneficio” para EE. UU. Por otra parte, William Weld, de continuar su carrera a la presidencia –y no tener mayores confrontaciones con Trump–, podría tener un rol importante en un próximo gobierno de ser republicano, al ser uno de los dos únicos candidatos de este partido. Sin embargo, ha insistido en una política comercial mucho más aperturista de la que plantea Trump. Weld se basaría en una lógica de apertura comercial típicamente republicana[27]. De los 21 candidatos demócratas confirmados hasta el momento, quien lidera las encuestas (actualizadas a septiembre de 2019) es Joe Biden[28]. Con Biden como candidato demócrata en la elección presidencial, el comercio podría tener un rol más protagónico, ya que ha sido un tema importante en la presidencia de Barack Obama, en la que Biden fue vicepresidente. En el caso en que Sanders sea el favorito en la interna demócrata, se podría dar (como sucedió en 2016) una “lógica de los extremos”, en la que la visión política de Sanders y Trump puede asimilarse más allá de que uno se definía como socialista y otro como conservador. Ambos podrían tener una visión proteccionista del comercio, lo que podría seguir aumentando las tendencias que se han visto en los últimos años.

De cualquier manera, la economía de EE. UU. está en uno de sus mejores momentos desde la década del 60. La tasa de desempleo a abril de 2019 alcanzó un 3,6 %. Desde diciembre de 1969, EE. UU. no tenía una tasa tan baja como esta.

4.3 Una nota sobre el giro ideológico de los partidos sobre la política comercial

Finalmente, no es menor resaltar el giro ideológico de los partidos políticos en EE. UU. en relación con la política comercial[29]. Diversos estudios sobre el diseño de la política comercial han buscado comprender la relación que existe entre los partidos y sus posiciones ideológicas, la forma de gobierno y las reglas electorales con el diseño de la política comercial[30]. En términos generales, estos estudios han encontrado que las ideologías sí importan al momento de buscar comprender las preferencias relacionadas al comercio internacional de los partidos políticos. Concretamente Milner y Judkins (2004) muestran que los partidos de derecha son más proclives a tomar posturas para promover el libre comercio que los de izquierda. Por otra parte, señalan que la globalización ha impactado tanto en la naturaleza como en el alcance del debate interno de los países acerca de la inserción internacional[31].

Esta agenda de estudio está siendo muy debatida actualmente ya que el foco no debería estar solamente puesto en una visión binaria entre izquierda y derecha. Líderes de tipo populista (provenientes tanto de visiones de izquierda como de derecha) vienen pregonando una agenda nacionalista de la economía, que se basa en una visión proteccionista del comercio[32]. Y esto explica en gran medida por qué en Estados Unidos –donde tradicionalmente el Partido Republicano fue más abierto al libre comercio que el Partido Demócrata–, hoy, tras la aparición de Donald Trump en el escenario político, las preferencias hacia el comercio se han invertido[33]. Por ejemplo, un análisis de Dylan Matthews (2018) para Vox, tomando datos de Pew Research Center, muestra que la visión acerca del comercio viene teniendo giros importantes mucho antes que la elección de 2016, más allá de que esta haya sido la instancia en que se consolidó la diferencia de enfoques sobre los beneficios del comercio. En 2008 fue la última instancia en que los republicanos mostraban tener una visión positiva sobre la apertura comercial. Vale recordar que, en la elección de 2008, Barack Obama tuvo como uno de sus temas de campaña la renegociación del NAFTA (cosa que no pudo cumplir durante sus dos mandatos). De 2009 a la fecha, los demócratas pasan a superar a los republicanos en una visión positiva acerca del comercio. Solamente se volvieron a encontrar durante la elección de 2016 en opinión pública sobre este tema[34].

Finalmente, un dato llamativo es que la visión general de los ciudadanos de EE. UU. acerca del comercio sigue siendo positiva. Una encuesta de Gallup realizada en febrero de 2017 muestra que un 72 % de los estadounidenses ve el comercio exterior como una oportunidad para el crecimiento económico[35].

5. Reflexiones finales

El sector agropecuario de EE. UU. sigue teniendo un importante peso político en el país. Las recientes dinámicas de la política comercial, como las tensiones entre EE. UU. y China, parecen impactar de forma directa en este sector, en el corto plazo. El apoyo financiero que hoy recibe el sector agrícola como compensación de los efectos de la política comercial del país es algo que, si bien hoy no está en el eje del debate, debe ser analizado con atención en los próximos meses.

Más allá de los datos descriptivos antes analizados, el punto central radica en observar que el sector agropecuario de EE. UU. es un ejemplo claro del cambio estructural que puede tener la política comercial del país en los próximos años. Como la literatura de la política comercial ha demostrado, es muy difícil pensar que esos mecanismos de compensación hoy implementados se eliminen una vez que el conflicto termine, si es que esto sucede en algún momento. Menos aun considerando que en 2020 hay elecciones presidenciales. Es decir, una vez que estos mecanismos de protección se implementan, resulta muy difícil desmantelarlos en los futuros gobiernos. De aquí que el logro político de parte del sector agropecuario parezca claro: solo será posible eliminar las compensaciones cuando China y los competidores con los que Trump está en conflicto tengan un “comercio justo” hacia EE. UU. Un logro tan general como difícil de alcanzarse.

Como se ha mencionado, si bien no existen números recientes sobre el impacto que tendrán las últimas partidas de apoyo, es de esperar que el porcentaje actual se acerque al de los años 90. Por eso, al momento de negociar acuerdos, EE. UU. podría pasar a tener un perfil comercial similar al de la Unión Europea y sus medidas de apoyo al sector agrícola. Estas nuevas dinámicas son un duro golpe al sistema multilateral del comercio, que ya se encontraba debilitado. Recomponer esta tendencia podría llevar décadas.


  1. Investigador del laboratorio de Economía Política y Seguridad de la Universidad del Sur de California, donde realiza un doctorado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay.
  2. Master candidate en Integración y Comercio Internacional en la Universidad de Montevideo, Licenciado en Negocios Internacionales e Integración por la Universidad Católica del Uruguay.
  3. Toda esta sección se basa en datos y análisis cualitativo presentado por el USDA en su portal oficial: https://bit.ly/2D5elIw (último acceso: abril de 2019).
  4. World Bank Data y CIA Factbook, datos para 2018.
  5. El 4,5 % se compone de una participación del 0,8 % para las granjas; un 1,4 % para alimentos, bebidas y productos de tabaco; un 1,9 % para establecimientos de servicio de alimentos y bebidas; 0,2 % en textiles y prendas de vestir de cuero; y una participación del 0,2 % para actividades forestales, de pesca y relacionadas. Ver Department of Commerce, Gross Domestic Product by Industry Accounts, Value Added by Industry as a Percentage of Gross Domestic Product, Bureau of Economic Analysis, enero de 2015: https://bit.ly/32NIEOX.
  6. ERS, Farm Household Well-being, https://bit.ly/39lCuGU.
  7. Ajustados a la inflación, este aumento es de 1,9 %.
  8. ERS, Farm Household Well-being, https://bit.ly/2CYknLa.
  9. Por datos específicos sobre la disponibilidad y consumo de alimentos ajustada, véase el sistema de datos de consumo de alimentos de ERS (per cápita), el cual proporciona datos sobre más de 200 alimentos en la dieta estadounidense: https://bit.ly/30HbX2R.
  10. Para ver un análisis estadístico detallado sobre las tendencias demográficas en áreas agrícolas, véase: https://bit.ly/2OSvmbU.
  11. USDA, https://bit.ly/3hS9Kcg.
  12. Al referirnos a medidas comerciales, nos referimos tanto a medidas arancelarias como no arancelarias. Ver clasificación UN MAST: https://bit.ly/2WRxRiV.
  13. Véase: https://bit.ly/2OMq0ii.
  14. Véase, por ejemplo: https://bit.ly/39tYxLJ
  15. Para este análisis, al referirnos al sector agroalimentario utilizamos la Clasificación Central de Productos (CPC) Versión 2.1 a nivel de 3 dígitos. Concretamente, para este análisis se utilizaron todos los productos comprendidos dentro de la sección “0 – Productos de la agricultura, la silvicultura y la pesca”. Ver Clasificación Central de Productos (CPC), https://bit.ly/3fYcOCI.
  16. Por más información sobre cada uno de estos instrumentos de política comercial, ver: https://bit.ly/39oYktq.
  17. Este apartado se basa en el informe realizado por Reuters, U.S. farm country reels from the trade war (publicado en febrero de 2019), https://tmsnrt.rs/2ZRFwQf.
  18. Financial Times, “US close to unveiling aid for farmers hit by China trade war” (publicado en mayo de 2019), https://on.ft.com/30AkXa8.
  19. Ver WTO, The WTO Agreements Series Agriculture, texto completo en: https://bit.ly/39kLxYT.
  20. Albertoni, N.; N. Illescas, The other face of the trade war. Publicado en Global Americans en julio de 2019, texto completo en: https://bit.ly/3jD23Z4.
  21. Ver Pamuk, H.; C. Prentice (2019) New Trump aid plan for U.S. farmers seen mirroring 2018 package”. Publicado en Reuters en mayo de 2019, texto completo en https://reut.rs/2ZWz0I5.
  22. Swanson, A., “Trump Gives Famers $16 Billion in Aid Amid Prolonger China Trade War”. Publicado en The New York Times en mayo de 2019, texto completo en https://nyti.ms/32PkHa8.
  23. Se habla de que los padres fundadores vieron este mecanismo de elección como el más apropiado para que la Cámara sea una cercana a las personas (“Closest to the people”). Ver, por ejemplo, Farrand, M. (1937) ed. The Records of the Federal Convention of 1787. Rev. ed. 4 vols. New Haven y Londres: Yale University Press; y USHR Constitutional Qualifications, https://bit.ly/3jGddMH.
  24. Ver Comité de Ways and Mean del HR: https://bit.ly/3jwwL5T.
  25. El TPA se promulgó el 1 de enero de 1975, conforme a la Ley de Comercio de 1974, se utilizó para promulgar los acuerdos alcanzados en la Ronda de Tokio de 1979 en el marco del GATT. Ver Congress Research Service (2019). Trade Promotion Authority (TPA), https://bit.ly/3hAPnA5. Este instrumento busca evitar un proceso casi interminable de debate parlamentario en la ratificación de iniciativas presidenciales, denominado filibustering.
  26. Exgobernadora de Massachusetts (1991-1997).
  27. Ver The New York Times, “Who’s Running for President in 2020?” (mayo, 2019), https://nyti.ms/30F36Po.
  28. Ver “USC Dornsife/L.A. Times poll shows Joe Biden leading the 2020 Democratic field”, https://bit.ly/3jsVvvX.
  29. Este apartado se basa en Albertoni, N. (próximo en 2019) Uruguay como solución. Montevideo: Penguin Random House.
  30. Ver, por ejemplo, Milner Helen V., y Benjamin Judkins (2004). “Partisanship, Trade Policy, and Globalization: Is There A Left-Right Divide on Trade Policy?”. International Studies Quarterly 48 (marzo): 95-120.
  31. Este estudio examina 25 países desarrollados desde 1945 hasta 1998 para ver cómo sus partidos han presentado sus posturas relacionadas a la política comercial.
  32. Ver, por ejemplo, Van der Waal, J., & De Koster, W. (2018). “Populism and support for protectionism: The relevance of opposition to trade openness for leftist and rightist populist voting in The Netherlands”. Political studies, 66(3), 560-576.
  33. Véase Matthews, Dylan (2018). “Trump has changed how Americans think about politics”. Vox (30 de enero de 2018), recuperado de https://bit.ly/2OPQtvd.
  34. Matthews, D. (2018). “Polls Show Americans Are Closer to Democrats than Donald Trump on Immigration”. Vox.
  35. Para ver más detalles sobre esta encuesta de Gallpu, véase: Gallup, In US, Record-High 72% See Foreign Trade as Opportunity (publicada en febrero de 2017), https://bit.ly/3fVZIGi. Ante la interrogante de cómo puede explicarse que Trump ganara la elección con una posición tan fuerte en contra del libre comercio, cuando la tendencia de opinión publica acerca de este tema parece ir hacia la posición contraria, vale recordar que Trump ganó la elección sin “mayoría popular”, sino que con mayoría del colegio electoral. Si se analizan números de opinión publica con detenimiento, es justamente en los Estados en los que ganó Trump donde la visión anticomercio más ha crecido.


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