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Introducción

Martín Piñeiro

El acceso a los recursos naturales agrícolas y a la alimentación fue, durante la mayor parte de la evolución de la humanidad, una de las principales preocupaciones tanto de las familias individualmente como de los gobiernos. El acceso a ellos también fue una de las principales causas que llevaron a las conquistas territoriales y a las guerras que las acompañaban.

Con el paso del tiempo y el desarrollo económico, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, la humanidad logró extraordinarios aumentos de la productividad agrícola. Un capítulo central de esta historia fue la Revolución Verde, implementada a partir de la década del 70, que logró aumentar los rindes por hectárea en la producción del trigo y el arroz, los dos principales cultivos en la alimentación humana. Este éxito de la ciencia permitió disminuir los índices de inseguridad alimentaria a nivel mundial de una manera extraordinaria.

No obstante ello, el aumento poblacional y el desarrollo económico logrado en muchas regiones del mundo, especialmente en Asia, aumentó la brecha geográfica entre la demanda de alimentos y la capacidad para producirlos. Esta brecha dio lugar a un aumento significativo del comercio internacional de alimentos y la creciente separación entre los países que son grandes importadores de alimentos y los que son exportadores. Esta dinámica fue creando también un ensamblado de intereses económicos y necesidades alimentarias y, consecuentemente, posicionamientos internacionales más variados y complejos. En cierta forma, fue dando lugar al afianzamiento de la geopolítica de los alimentos.

En años recientes, otras preocupaciones y ambiciones, con una fuerte relevancia política, como el cambio climático y el uso del agua, fueron complicando aún más la agenda internacional relacionada con el uso de los recursos naturales agrícolas y la producción de alimentos.

Esta agenda compleja y diversa en la cual la seguridad alimentaria sigue siendo una preocupación central, especialmente en los países que tienen dificultades objetivas para lograr su autoabastecimiento, es un pilar central en las relaciones internacionales actuales. La pandemia del covid-19 le introduce una urgencia especial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el comercio agrícola se desarrolló bajo el paraguas multilateral del acuerdo del GATT primero, y luego, con la creación de la OMC en 1995. En estos ámbitos institucionales, se definieron reglas generales y mecanismos para la resolución de controversias que, con dificultades y disensos, dieron un cierto orden al comercio y también proveyeron un marco de contención para los acuerdos bilaterales y regionales que fueron elementos centrales del comercio internacional agrícola.

Estas tres tendencias, la creciente diferenciación de países entre productores e importadores netos de alimentos, la emergencia de nuevos temas vinculados a la agricultura como el cambio climático y el reciente debilitamiento del multilateralismo y de los organismos que lo tutelan están dando lugar a la emergencia de un comercio agrícola más complejo y contestatario. En este contexto se afianza una profundización de los disensos y conflictos comerciales entre países, lo que le da una nueva vida a la geopolítica de los alimentos.

Este libro intenta contribuir al análisis de la geopolítica de los alimentos y su posible evolución como un primer elemento para reflexionar sobre las opciones y oportunidades que los países del Mercosur tienen para lograr una inserción internacional inteligente, a partir del pleno aprovechamiento del potencial que tienen en el comercio internacional a partir de la competitividad internacional de su agroindustria.

El libro consta de cinco capítulos. En el capítulo I Guillermo Valles plantea y desarrolla la pregunta: ¿por qué la geopolítica de los alimentos? El foco central es dar un marco conceptual para analizar los principales temas y dilemas que es necesario considerar en relación con la geopolítica de los alimentos.

El capítulo II, que es el núcleo central del libro, presenta trabajos preparados por diversos autores en los cuales analizan la situación productiva y comercial y los intereses geopolíticos de los países que son los principales actores en la geopolítica de los alimentos. También se considera con especial atención el reciente conflicto comercial entre los EE. UU. y China.

El capítulo III presenta un análisis realizado por Félix Peña sobre el marco institucional del comercio y su relación con la geopolítica de los alimentos.

Por su parte, el capítulo IV, desarrollado por Martín Piñeiro, está enfocado, en una primera parte, a describir algunos elementos centrales de la geopolítica global actual, su posible evolución y los caminos que están abiertos para la conformación de un mundo multipolar. En su segunda parte identifica y caracteriza a los países que son los principales participantes en el comercio alimentario y consecuentemente son los principales actores en la geopolítica de los alimentos. Con base en esta caracterización, el autor sugiere los intereses y posibles posicionamientos que dichos países han tenido y tendrán en el futuro y, a partir de ellos, construye las características principales y particulares de la geopolítica de los alimentos.

Finalmente, el capítulo V analiza el papel y las opciones y oportunidades que los países del Mercosur tienen para participar plenamente, y en función de sus intereses particulares, en la geopolítica de los alimentos.



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