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II. 6. Japón: una visión de la estrategia sobre la seguridad alimentaria y las exportaciones argentinas

Daniel Polski y Celina Pena[1]

Introducción

Japón es uno de los grandes actores en la geopolítica de los alimentos a nivel global. Esta preeminencia surge de su posición como primer importador neto de alimentos[2]. Dado que su tasa de autoabastecimiento es de apenas el 37 % (2018), las importaciones tienen un carácter estratégico para la seguridad alimentaria del país. Juntamente con China, Corea del Sur, Arabia Saudita y Rusia, absorben el 40 % de las importaciones mundiales netas de alimentos.

Por su parte, Argentina es un jugador importante como abastecedor de este tipo de productos, ya que en 2018 fue el segundo proveedor internacional neto[3], después de Brasil. Ante esta realidad, el presente trabajo tiene por objetivo analizar la política de seguridad alimentaria japonesa y su eventual influencia en el comercio de alimentos.

En la segunda y tercera sección, se analizan el rol de Japón en la economía y el comercio mundial, y las principales tendencias en su agricultura.

Luego, en una cuarta parte se expone la política de seguridad alimentaria. La quinta sección analiza la dependencia externa en materia de alimentos, enfocándose tanto en los productos como en los principales proveedores, así como en los acuerdos comerciales firmados, especialmente en los últimos años.

En la sexta sección, se analizan las exportaciones argentinas de alimentos a Japón y las oportunidades que el mercado ofrece. Finalmente, se incluye una sección de consideraciones finales.

Panorama económico y comercial de Japón

Japón es el tercer país del mundo en términos de su producto bruto, con un PIB que en 2018 alcanzó los USD 4,97 billones[4], solo superado por Estados Unidos y China.

Con un crecimiento promedio anual del orden de 1,6 % desde el inicio de la presente década, las estimaciones indican que su economía desacelerará su crecimiento de 0,89 % en 2019 a 0,50 % en 2024, en línea con la mayoría de los países desarrollados[5].

La economía está basada fundamentalmente en el sector de servicios, que representa prácticamente el 80 % del valor agregado local, seguido en importancia por el sector secundario, mientras que el sector primario explica poco más del 1 % del producto bruto interno[6].

Con 126,4 millones de habitantes, ocupa el décimo lugar en términos poblacionales, y el lugar 26 en relación con su PIB per cápita, que asciende a USD 39 290[7]. Además, su clase media es una de las de mayor consumo dentro de los países desarrollados[8], y se espera que en 2030 lo siga siendo.

Un cuarto de esa población es mayor de 65 años[9], y la expectativa de vida es elevada, con guarismos que superan los 87 años para las mujeres y prácticamente los 81 para los hombres[10]. De cara al futuro, se prevé un descenso y envejecimiento poblacional provocado por la caída en la tasa de natalidad (que pasó de 1,9 entre 1971 y 1973 a 0,7 % en 2018[11]).

En lo que respecta a su comercio exterior, durante el último decenio mostró, en general, un comportamiento equilibrado en torno a los USD 700.000 millones para cada una de las corrientes comerciales de compras y ventas externas (gráfico 1). En 2011 y 2012 se observa el mayor comercio total de la década, mientras que el peor desempeño fue el de 2009, en línea con la tendencia mundial, que atravesaba la última crisis financiera internacional. Respecto del saldo comercial, se observa un relativo equilibrio en todo el período, con períodos de leves superávits y otros de déficits. Específicamente, el saldo fue positivo desde 2008 a 2010, a partir de 2011 se tornó deficitario y a tasas crecientes hasta 2014 (cuando alcanzó el valor de -USD 122 000 miles de millones), y entre 2015 y 2017 volvió a ser superavitario.

El saldo de 2018 fue deficitario en USD 10 016 millones, producto de que las exportaciones alcanzaron los USD 738 201 millones (14,8 % del PIB) y las importaciones, USD 748 217 millones. Estas cifras lo posicionan en cuarto lugar a nivel global como exportador e importador.

Las previsiones[12] indican que las ventas externas crecerán 1,6 y 3,8 % en 2019 y 2020, respectivamente, en tanto las compras aumentarán 3,5 y 2,0 en los mismos años.

Gráfico 1: Exportaciones, importaciones y saldo. Años 2008-2018

graf 1

Fuente: elaboración propia con base en WITS.

En lo que respecta a los productos, las principales diez subpartidas exportadas durante 2018 representaron el 21,8 % y fueron en su mayoría manufacturas de origen industrial. Los tres primeros productos exportados corresponden al sector automotor (vehículos y autopartes).

Gráfico 2: Exportaciones japonesas por principales destinos
(en %, año 2018)

graf 2

Fuente: elaboración propia con base en WITS. 
*Incluye Taiwán.

Los primeros cinco destinos durante 2018 absorbieron el 60 % de las ventas externas japonesas: Estados Unidos, China[13], Corea del Sur, Hong Kong (RAE China) y Tailandia (gráfico 2).

Estos han sido los clientes tradicionales de las exportaciones japonesas durante la última década, si bien se ha observado un crecimiento relativo de China y Estados Unidos, en detrimento de Corea del Sur y Hong Kong (RAE China).

En cuanto a las importaciones por productos, se encuentran un poco más concentradas que las exportaciones, ya que las principales diez subpartidas importadas en 2018 representaron 30,8 %. De estas, las tres primeras correspondieron a combustibles.

Aquí, la concentración en los primeros cinco proveedores es un poco menor: casi el 50 %. Para 2018 los principales fueron: China[14], Estados Unidos, Australia, Arabia Saudita y Corea del Sur (gráfico 3).

Respecto de la evolución de cada socio, sucedió algo similar a lo mencionado en las exportaciones. Tanto China como Estados Unidos aumentaron su participación como proveedores de Japón en los últimos diez años. Del mismo modo, aunque en menor escala, cobró relevancia Australia. Finalmente, los países que perdieron participación en el mercado japonés, entre los principales, fueron Corea del Sur y Hong Kong (RAE China).

Gráfico 3: Origen de las importaciones japonesas por principales orígenes (en %, año 2018)

graf 3

Fuente: elaboración propia con base en WITS.

En el anexo 1 se profundiza la relación bilateral con sus principales socios comerciales.

Finalmente, el arancel Nación Más Favorecida (NMF) promedio simple aplicado por Japón es de 4,4 %, con una gran dispersión entre bienes agrícolas (NMF aplicado promedio: 15,7 %) y no agrícolas (2,5 %)[15]. En el caso de los primeros, se destaca asimismo que el 13,2 % de las líneas arancelarias cuenta con aranceles específicos y que el 21,6 % de las líneas presenta picos arancelarios[16], lo que representa el 8,9 % de las importaciones.

Por el contrario, solo 1,9 % de las líneas de productos no agrícolas están afectadas por aranceles no ad valorem (0,8 % de las importaciones).

Agricultura en Japón

En la primera mitad del siglo XX, la agricultura, la silvicultura y la pesca constituían el motor de la economía japonesa y en el período de posguerra eran aún la principal fuente de empleo.

Desde fines de los años 60, la agricultura ha ido reduciéndose año a año, y si bien a fines del siglo pasado el sector primario todavía explicaba un 2 % del PIB[17], la participación actual apenas supera el 1 %.

Esta situación se refleja en los diversos indicadores relacionados con la agricultura. El número de establecimientos agrícolas cayó 25 % en la última década, la población rural, que en 1995 constituía el 22 % de la población total, en 2018 solamente representaba el 8 %[18].

La agricultura absorbía más del 5 % de los empleos en 2000, mientras que en 2018 solo representaba el 3,4 % del empleo total. Paralelamente, se ha dado un envejecimiento de la población dedicada a la agricultura: el 63 % tiene 65 años o más, una tendencia que es improbable que se revierta en los próximos años[19].

Asimismo, disminuyeron las tierras agrícolas como porcentaje del área de tierras. En 1995, el 15 % de las tierras eran destinadas a la agricultura, mientras que en 2016 ese porcentaje había bajado al 12 %. Al mismo tiempo, los ingresos agrícolas decrecieron, y los salarios disminuyeron respecto del salario promedio nacional[20]. El minifundio está ampliamente extendido: 80 % de los agricultores cultivan en predios de hasta dos hectáreas, cifra que se eleva al 87 % si consideramos las extensiones de hasta 10 hectáreas.

Frente a esta realidad, los índices de producción de los alimentos se redujeron en un 16 % en los últimos 20 años, en particular, la producción de cereales, de productos pesqueros y de frutas y vegetales. Aun así, se nota una relativa reorientación hacia el arroz y los vegetales, que representan prácticamente la mitad del valor de la producción[21].

Aunque de diferentes encuestas surge que la sociedad japonesa coincide en que es fundamental mejorar y “revivir” el sector agrícola para hacer frente a las preocupaciones tanto sobre seguridad alimentaria como sobre seguridad de los productos alimenticios, parece muy difícil que ello ocurra, dada la declinación registrada en las últimas décadas.

Japón y su política de seguridad alimentaria

La estructura productiva de Japón y la importancia relativa de la agricultura en su economía ponen en evidencia la dependencia externa que, en materia alimentaria, presenta el país.

Esta dependencia de las importaciones es particularmente marcada en el caso de los cereales (maíz, trigo, sorgo, cebada, centeno), leguminosas (soja), algunas frutas, lácteos para el consumo animal, carne (bovina, porcina y aviar), pescado y mariscos procesados.

La alta vulnerabilidad externa ha provocado que las crisis alimentarias que afectaron al país desde mediados del siglo XX tuvieran origen externo[22]. Por ello adoptó diferentes medidas, tanto para asegurar, a través de contratos, las importaciones necesarias desde su principal abastecedor de commodities (EE.UU.) como para diversificar sus fuentes de abastecimiento.

Estas políticas se vieron fortalecidas a fines de los 90, cuando Japón incluyó formalmente la temática de la seguridad alimentaria en la agenda estratégica del país, en parte como respuesta al surgimiento de la demanda de China y otros países emergentes y al incremento de los precios internacionales de los commodities. En 1999, la Food Agricultural and Rural Areas Basic Act del Ministerio de Agricultura (en adelante, Acta Básica) definió como objetivo “posibilitar a todos los ciudadanos tener acceso a alimentos de calidad a precios razonables ahora y en el futuro”, y desde entonces renovó cada 5 años un plan básico en esta materia (el último data de 2015).

En términos generales, la situación en materia de seguridad alimentaria en Japón responde a la definición de la FAO: “Existe seguridad alimentaria cuando la totalidad de la población, en todo momento, tiene acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, seguros y nutritivos, que cubren sus necesidades dietarias y preferencias alimenticias para tener una vida activa y saludable”.

Las políticas sobre las que hace hincapié el Acta Básica son:

  1. Seguridad y calidad alimentaria.
  2. Desarrollar la industria alimenticia, sobre todo apuntando sus esfuerzos a evitar caídas significativas de la producción interna, a través de la introducción de nuevas tecnologías.
  3. Asegurar importaciones estables. La última actualización del Acta Básica (2015) prevé incluso “desarrollar un sistema de pronóstico de la oferta y demanda de alimentos para el largo plazo (2050) basada en una nueva evaluación de impacto del cambio climático”.
  4. Definir lineamientos sobre hábitos dietarios saludables, difundiendo información sobre el consumo de alimentos.
  5. Prever medidas de emergencia para garantizar la seguridad alimentaria. Por ello, en 2002, el gobierno japonés compiló el llamado “Manual de Seguridad Alimentaria en caso de Situaciones Imprevistas”, que incluye medidas para tiempos normales y para situaciones de emergencia por escasez de alimentos, en función del nivel de esta. Frente a una emergencia máxima, estipula, por ejemplo, desvío de producciones a cosechas con mayor eficiencia calórica, controles de precios, racionamientos y asegurar la provisión de petróleo para la producción agrícola.
  6. Cooperación internacional para el desarrollo agrícola, incrementándose dicha cooperación a través de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA, por sus siglas en inglés), que ya venía manifestándose. En efecto, esta cooperación contribuyó al crecimiento de la región del Cerrado (1979-2001), que permitió a Brasil convertirse en un importante productor y exportador de porotos de soja y maíz.

Pero los esfuerzos de Japón por aumentar su autoabastecimiento no obtuvieron el resultado esperado, y la tasa –medida en calorías– cayó de 80 % en 1960 a 40 % en 2010, para llegar actualmente al 37 %, la más baja del mundo desarrollado[23] [24].

Recuadro 1: Hábitos dietarios japoneses

Desde la década de 1960 la sociedad japonesa ha ido diversificando su dieta, occidentalizándola, con la incorporación de pan, productos lácteos y carne, y la disminución del consumo de arroz.

Un estudio publicado en Nutrients, en agosto de 2018 (Murakami K. y otros, 2018)[25], identificó tres patrones dietarios en Japón: “productos de origen vegetal y pescado”, “pan y productos lácteos” y “productos de origen animal y aceites”. En el período 2003-2015, mientras que el primero disminuyó, el segundo y el tercero aumentaron, especialmente en los grupos etarios mayores. Ello se debió fundamentalmente a la proliferación de restaurants de estilo occidental, incluidos los de comidas rápidas. No obstante, Japón continúa ostentando la tasa más elevada de consumo de productos de mar.

Asimismo, como consecuencia de la reducción del tamaño del grupo familiar, el aumento de la participación en las mujeres en el mercado laboral y la disminución de la tasa de matrimonios, la población tiene una inclinación menor a cocinar en el hogar[26], y el resultado es un crecimiento continuo de la venta de comidas preparadas.

En cuanto a las pautas de consumo, el envejecimiento poblacional[27] y la expectativa de vida más alta del mundo, generan una fuerte demanda de alimentos saludables.

En términos de toneladas, el autoabastecimiento alcanzó el 50 %, con dependencias muy marcadas particularmente en cereales (sobre todo maíz y trigo) y leguminosas, y con algunos casos particulares exitosos en materia de autosuficiencia, como son el arroz, el huevo y otros productos de menor importancia en la dieta (batata, almidón, algunas frutas, entre otros) (cuadro 1). La mencionada occidentalización de sus hábitos dietarios también influyó en la mayor dependencia de importaciones.

Cuadro 1: Autoabastecimiento de Japón en materia de alimentos (promedio 2016-2017, en miles de toneladas y en % sobre el consumo interno)
Categoría/producto

Producción doméstica

Comercio exterior

Consumo interno total

Importaciones/
consumo interno

Producción/
consumo interno

Impo

Expo

Cereales1 9.495 24.498 96 33.106 74,0 28,7
Arroz 8.437 900 96 8.629 10,4 97,8
Trigo 849 5.782 0 6.599 87,6 12,9
Cebada 166 1.795 0 1.957 91,7 8,5
Centeno 12 19 0 30 63,3 40,0
Maíz 0 15.266 0 15.131 100,9 0,0
Sorgo 0 558 0 545 102,4 0,0
Otros 32 181 0 216 83,8 14,8
Tubérculos 3.131 1.112 14 4.229 26,3 74,0
Batatas 834 63 8 890 7,1 93,7
Papas 2.297 1.049 7 3.340 31,4 68,8
Almidón 2.486 150 0 2.652 5,7 93,7
Leguminosas 315 3.457 0 3.905 88,5 8,1
Soja 246 3.175 0 3.513 90,4 7,0
Otros 69 282 0 392 71,9 17,6
Verduras 11.653 3.014 26 14.641 20,6 79,6
Verduras ricas en carotenos 2.550 1.513 4 4.059 37,3 62,8
Otros 9.103 1.502 23 10.582 14,2 86,0
Frutas 2.855 4.316 58 7.113 60,7 40,1
Mikan (Citrus unshiu) 773 0 2 771 0,0 100,3
Manzanas 750 569 38 1.281 44,4 58,5
Otros 1.332 3.747 19 5.061 74,0 26,3
Carne 3.308 3.027 16 6.308 48,0 52,4
Carne bovina 467 785 4 1.261 62,3 37,0
Carne porcina 1.275 1.324 3 2.587 51,2 49,3
Carne aviar 1.560 874 10 2.409 36,3 64,8
Otros 4 45 0 49 91,8 8,2
Ballenas 3 1 0 3 33,3 100,0
Huevos de gallina 2.580 105 5 2.680 3,9 96,3
Leche y lácteos2 7.317 4.777 29 12.033 39,7 60,8
Consumo propio en tambos 50 0 0 50 0,0 100,0
Leche para beber 3.987 0 5 3.982 0,0 100,1
Leche destinada a lácteos 3.280 4.777 25 8.001 59,7 41,0
Pescado y mariscos 3.858 3.969 626 7.370 53,9 52,3
Frescos, congelados 1.647 1.006 523 2.129 47,3 77,4
Salados/secados, ahumados, otros 1.395 2.004 81 3.334 60,1 41,8
Enlatados 192 157 8 342 45,9 56,1
Alimentos para animales 625 803 15 1.566 51,3 39,9
Algas 95 46 2 138 33,3 68,8
Azúcar 2.172 1.821 2 3.981 45,7 54,6
Aceite y grasa 2.027 985 15 3.177 31,0 63,8
Aceite vegetal 1.705 937 14 2.807 33,4 60,7
i. Aceite de soja 459 6 0 510 1,2 90,0
iv. Otros 199 932 14 2.247 41,5 8,9
Grasa animal 322 48 1 370 13,0 87,0
i. Grasa de pescado, de ballena 69 20 0 99 20,2 69,7
ii. Grasa vacuna 63 25 0 96 26,0 65,6
iii. Otros 190 4 1 176 2,3 108,0
Miso 481 1 16 464 0,2 103,7
Salsa de soja 769 2 37 735 0,3 104,6
Otros alimentos 2.146 1.830 0 3.980 46,0 53,9
Hongos 456 62 0 518 12,0 88,0
Total 52.538 51.277 940 102.528 50,0 51,2

Fuente: elaboración propia con base en el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón.
*Datos provisorios.

En las columnas “Consumo interno” y “Alimento para animales”, los números consignados en las segundas filas de “Cereales” y “Arroz” corresponden a la venta que realiza el gobierno japonés a fin de mantener el stock de cereales/arroz para los eventuales casos de emergencias. Anualmente, el gobierno vende las partidas más antiguas y compra cosechas nuevas. Estos valores no están incluidos en los números consignados en las filas inmediatamente superiores.

En las columnas “Importación”, “Consumo interno” y “Alimento para animales”, los números consignados en las segundas filas de “Leche y lácteos”, “Leche destinada a lácteos” y “Leche en polvo descremada” corresponden a los productos lácteos importados con el fin de alimentar animales (leche en polvo descremada y suero de leche en polvo). Estos valores no están incluidos en los números consignados en las filas inmediatamente superiores.

En el siguiente cuadro, se resume la evolución de las tasas de autoabastecimiento para los alimentos en general y los cereales en particular, tanto para Japón como para otros países de la OCDE.

Cuadro 2: Tendencia en ratios de autosuficiencia de los principales países de la OCDE
Ratios
  total de alimentos (en base a kcal) granos (con base en tn)
1961 1990 2011 1961 1990 2011
Alemania 67 93 92 63 113 103
Australia 204 233 205 299 310 291
Canadá 102 187 258 126 223 202
Corea del Sur 63 41
Estados Unidos 119 129 127 115 142 118
Francia 99 142 129 116 209 176
Italia 90 72 61 81 83 76
Japón 78 48 39 75 30 28
Noruega 52 48
Países Bajos 67 78 66 35 32 14
Reino Unido 42 75 72 53 116 101
Suiza 57 112 146 110

Fuente: MAFF.

En este contexto, el objetivo manifestado en 2015 por el gobierno de llegar al 45 % de autoabastecimiento (medido en calorías) en 2025 parece más distante que nunca, a lo que se suman algunos “escenarios de riesgo” identificados por diversos analistas[28], a saber:

  1. escasez de agua y sequías en los principales productores agrícolas (particularmente en Australia);
  2. problemas en la calidad de los insumos de productores agrícolas menos desarrollados (Rusia y Ucrania aumentaron su producción, pero tienen problemas con la calidad y cantidad de sus insumos: semillas, agroquímicos, fertilizantes, equipamiento agrícola);
  3. menor producción y oferta por parte de productores japoneses como resultado del cambio climático;
  4. problemas de calidad que satisfagan las demandas del consumidor japonés (solo pocos proveedores cuentan con esas calidades);
  5. problemas de infraestructura –transporte– especialmente en los proveedores americanos (Brasil);
  6. reducción en el poder de compra japonés como consecuencia de su menor participación el PIB global;
  7. riesgo político (cierre temporario de rutas marítimas);
  8. no diversificación de proveedores, con expresa alusión a “Brasil, Argentina y Ucrania emergiendo simultáneamente como jugadores clave para aumentar la capacidad total de sus provisiones potenciales de alimentos al mercado internacional”[29]; e
  9. indicios de inseguridad alimenticia en los grupos de menores ingresos de la sociedad japonesa, debido fundamentalmente a la disparidad en los niveles de ingresos registrada en las últimas tres décadas, sin señales de que ello pueda revertirse.

A los efectos de enfrentar esta situación, un elemento relevante para tener en cuenta es el estrecho nivel de cooperación entre los sectores público y privado, lo que permite que este último contribuya a la política sobre seguridad alimentaria a través de compañías trading, con inversiones en las industrias agrícolas y alimenticias de algunos de los proveedores actuales y potenciales de Japón (ver recuadro 2).

Recuadro 2: Inversión extranjera directa de Japón en alimentos

En las décadas del 60 y del 70, Japón comenzó a diversificar sus fuentes de aprovisionamiento, especialmente en Asia, no solamente a través de importaciones, sino a través de la ayuda al desarrollo (ODA, por sus siglas en inglés) y de proyectos privados de sus grandes compañías comercializadoras, con el objeto de exportar a Japón lo producido en otros países de la región (en la misma época se desarrolló el proyecto de soja y maíz en la región del Cerrado en Brasil, ya mencionado).

En las décadas del 80 y del 90, los proyectos en los países ASEAN –especialmente en Tailandia e Indonesia– basados en la exportación de commodities a Japón devinieron en proyectos agroindustriales, es decir, producción con valor agregado (carne aviar, vegetales congelados y alimentos procesados en general). En los últimos años, se han incorporado a ese proceso otros países de la ASEAN, como Vietnam y Myanmar.

Si se analizan dichas inversiones en los últimos 10 años, se puede observar que casi en su totalidad –97 %– consisten en inversiones en alimentos manufacturados, y que solo una pequeña parte se destina al sector primario. Dichas inversiones prácticamente se duplicaron (+187 %) entre 2008 y 2018.

En cuanto al destino de estas, la Unión Europea ha sido el principal en términos absolutos, aunque en términos relativos se observa una disminución en su participación, de 54 % a 44 %, entre 2008 y 2018. En cambio, ha crecido la participación de América del Norte, que pasó a representar el 22 % del total de las inversiones, de un 10 % previo. Por su parte, América Latina tuvo un incremento de su peso relativo de 5,0 a 5,4 %.

Las inversiones en alimentos como ratio respecto de las IED totales en el período 2008-2018 muestran que estas representaron solamente 5,5 % del total (promedio del período). En cuanto a las regiones de destino, en 2018 solamente en los casos de la Unión Europea y Oceanía dicho ratio fue mayor que el promedio: 9,5 y 8,0 %, respectivamente.

El nivel de agregación de la información estadística disponible no permite conocer el destino por empresa de sus inversiones externas en el sector alimenticio. Sin embargo, el Banco Asiático de Desarrollo considera que “otro factor que contribuye al manejo exitoso de Japón de su política sobre seguridad alimentaria es la inversión del sector privado en la industria alimenticia y en el sector agrícola. Compañías trading como Marubeni, Sumitomo y Mitsui invierten directamente en países como Brasil, Argentina y Australia. La tendencia es que el sector privado se está expandiendo principalmente en las últimas etapas de la cadena de valor […], ayudando a los exportadores a diversificar sus destinos de exportación con foco en Asia” (ADB Institute, 2017)[30]. A contrario sensu, en el caso de China han tomado estado público sus inversiones en semillas y pesticidas (Syngenta), comercio de granos y materias primas agrícolas en general (Noble, Nidera) y en el sector porcino (Smithfield), con miras a consolidar su estrategia en materia de seguridad alimentaria, en muchos casos buscando bajar los costos de los insumos.

Posición de inversión extranjera directa de Japón en alimentos, por regiones. Años 2008 y 2018 (en 100 millones de yenes)

cuadro-2-cap-61_c

Fuente: elaboración propia con base en el Banco Central de Japón.

Dependencia externa en materia alimentaria

Principales alimentos importados

El mercado de importaciones japonesas de alimentos ocupa el cuarto puesto en términos de valor y, frente al escaso nivel de sus exportaciones dentro del rubro, está posicionado primero dentro del ranking de importadores netos de alimentos, seguido por China, Reino Unido y Corea del Sur. Cabe destacar que en los últimos años ha desarrollado una política activa de promoción de sus exportaciones de alimentos, que alcanzaron un récord en 2018 (USD 8 200 millones)[31].

Cuadro 3: 30 principales alimentos[32] importados por Japón. Valores 2018 y participación sobre el total de importaciones

grafcuadro2 cap 2.6

Fuente: elaboración propia con base en WITS.

En la actualidad, las compras externas japonesas de alimentos suman aproximadamente USD 66 551 millones anuales y representan aproximadamente el 9 % de sus importaciones totales. Treinta productos explican el 56 % de este total, destacándose el maíz y la proteína animal (carne bovina, porcina, aviar y pescado).

En el cuadro 3 pueden observarse las principales importaciones de alimentos durante 2018, y la variación de la participación de cada producto respecto al total de compras de alimentos entre este último año y 2008. Dentro de los diez principales alimentos importados, el maíz ha sido en ambos años el primero por el valor de su comercio; sin embargo, la participación del producto ha descendido prácticamente cuatro puntos porcentuales en el período indicado.

También ha bajado la importancia relativa de las compras de carne porcina congelada, mientras que las preparaciones de gallo o gallina, filetes de pescado congelado y carne bovina y porcina fresca o refrigerada han aumentado. El rubro camarones y langostinos se ha mantenido relativamente estable, y el de trigo y porotos de soja ha declinado (en el anexo 2 se detallan las importaciones por grupos de productos y principales proveedores).

Recuadro 3: Importaciones japonesas de trigo y maíz

La importancia del trigo y el maíz en la pauta importadora de Japón y en la exportadora de la Argentina induce a observar con más detenimiento la situación de estos productos.

Trigo:
En 2018, el principal exportador de trigo del mundo fue Rusia, con 20,6 % del mercado. Le siguieron en importancia Canadá y Estados Unidos: 13,9 % y 13,2 %, respectivamente. Argentina ocupó el séptimo lugar (5,9 %)[33].

Los principales importadores fueron: Egipto (8,3 %), Indonesia (8,1 %), Italia (5,8 %), Filipinas (5,3 %) y Japón (5,2 %).

El Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca es el organismo que realiza prácticamente todas las importaciones de trigo, y sus abastecedores son Estados Unidos, Canadá y Australia. Estas compras están sujetas a contingentes libres de aranceles.

El arancel de nación más favorecida es de 55 yenes/kg, equivalente aproximadamente a 122 %, según datos de MacMap. Este elevado nivel está vinculado con el objetivo de mantener altos los precios internos para el sector.

Evolución de las importaciones de Japón de trigo. Trienio 2016- 2018
(en millones de USD)

graf dentro de tabla 1 cap 2.6

Fuente: elaboración propia con base en WITS.

Maíz:

Los principales exportadores durante 2018 fueron Estados Unidos (37,4 % de las exportaciones globales), Argentina (12,3 %) y Brasil (11,9 %). Japón fue el principal importador de maíz durante 2018, con 10,6 % de participación en las importaciones totales. Le siguieron en importancia México (10,3 %) y Corea del Sur (6,7 %). Las proyecciones indican que Japón seguirá siendo un comprador importante a nivel global, dado el significante nivel de producción de maíz con el que cuenta.

Las importaciones de maíz de Japón fueron altamente dependientes de su principal origen: Estados Unidos (82 %) (de hecho, Japón representó para Estados Unidos su segundo mercado de exportación). Le siguen en importancia: Brasil (14 %), Sudáfrica (2 %) y Rusia (1 %), aunque se observa una participación cada vez mayor del país norteamericano.

En cuanto a las exportaciones argentinas de maíz a Japón, en 2017 totalizaron tan solo USD 6,01 millones, aunque en 2013 habían alcanzado un valor de USD 492,9 millones.

El maíz paga entre 0 % y un arancel de específico 9 yenes/kg, equivalente aproximadamente a 16,7 % en términos ad valorem.

Evolución de las importaciones de Japón de maíz. Trienio 2016- 2018
(en millones de USD)

graf dentro de tabla 2 cap 2.6

Fuente: elaboración propia con base en WITS.

Principales proveedores internacionales de alimentos

Las importaciones japonesas de alimentos dependen de un número relativamente pequeño de proveedores. Seis países –EE. UU., China, Australia, Tailandia, Canadá y Brasil– representaron en 2018 casi dos tercios (64 %) del total de compras internacionales (cuadro 4). En el anexo I se presentan las principales características de la relación bilateral con cada uno de ellos, y los alimentos importados.

Cuadro 4: Importaciones japonesas de alimentos por principales proveedores (en millones de USD CIF, y % participación sobre el total de alimentos)

Fuente: elaboración propia con base en WITS.

Una sucinta caracterización permite afirmar que Japón le compra a EE. UU. la mayor parte de los commodities agrícolas (soja, trigo, entre otros), China y Tailandia lo abastecen de productos procesados, y los países de la UE le venden principalmente bebidas.

En el marco de su política económica externa, e incentivado por la creciente preocupación ante el aumento exponencial de las importaciones chinas y de otros países emergentes, Japón ha desarrollado una estrategia de negociación de acuerdos de libre comercio con varios de estos países, muchos de los cuales ya están suscriptos y otros continúan en negociación. Estos instrumentos constituyen Acuerdos de Asociación Económica (EPA, por sus siglas en inglés) que contemplan no solo la eliminación de aranceles en bienes y servicios, sino que incluyen otras disciplinas tales como propiedad intelectual, compras públicas, inversiones, entre otras. El primero fue firmado con Singapur (2002), y el segundo con México (2004), en el que por primera vez se incluyeron productos agrícolas. En el caso de Corea del Sur y China, Japón se encuentra negociando un acuerdo menos abarcador, que solo contempla temas vinculados con el libre comercio (FTA, por sus siglas en inglés) (cuadro 5).

Cuadro 5: Acuerdos comerciales de Japón

– Singapur – México

– Malasia – Chile

– Tailandia – Indonesia

– Brunei – ASEAN

– Filipinas – Suiza

– Vietnam – India

– Perú – Australia

– Mongolia – CPTPP

– UE

– Colombia

– Turquía

– RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership).

– GCC (Golf Cooperation Council)

– Canadá (actual miembro del CPTPP).

Acuerdos de libre comercio

– Japón – China – Corea del Sur

Otros acuerdos

– EE. UU.

Fuente: elaboración propia sobre la base del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón.

Esta estrategia se ha visto fortalecida en los últimos años, cuando, a partir de las reformas estructurales plasmadas en el plan denominado “abenomics[34](2013), Japón firmó los EPA más importantes y abarcadores: el CPTPP (Comprehensive and Progressive Agreement for Transpacific Partnership, TPP 11) en 2018, y con la UE y EE. UU. en 2019. Aunque Japón siempre ha dado prioridad a las negociaciones comerciales multilaterales, el involucramiento activo en los megaacuerdos de países como Corea del Sur ha sido otra de las razones que provocaron que el país asumiera un rol de liderazgo en las tratativas regionales, como ha sido el caso del CPTPP[35], luego del retiro de los EE. UU.

Respecto a los últimos instrumentos firmados, en febrero de 2019 entró en vigencia el Acuerdo Japón-UE. En su marco se creó un comité de cooperación agrícola, que incluye en su agenda el intercambio de información sobre la dimensión ambiental y en materia de cambio climático que impacta sobre las actividades agrícolas.

Con relación a los vínculos económicos y comerciales entre Japón y la UE, los 29 países representan el 40 % del comercio mundial y el 30 % del PBI global, Japón es el sexto socio comercial de la UE, y la UE, el tercero de Japón; a la puesta en vigencia del acuerdo, se eliminaron los aranceles para el 86 % de las líneas tarifarias y con la implementación total, para el 97 %; en el caso de la UE estos porcentajes son del 96 y 99 % respectivamente. La UE espera un aumento significativo del acceso al mercado japonés de productos agroindustriales (carnes vacuna y porcina, lácteos, especialmente quesos, alimentos procesados y vino).

El gobierno japonés brinda asistencia con relación a productos sensibles –arroz, trigo, azúcar, carnes vacuna y porcina y lácteos– “para proteger a los agricultores de la inestabilidad de sus ingresos a posteriori de la entrada en vigor del CPTTP y del Acuerdo de Asociación Económica con la UE” (OCDE, 2019b[36]).

En cuanto a Estados Unidos, la importancia de la relación bilateral merece un análisis especial, en primer lugar, porque para el gobierno japonés la alianza con EE. UU. es la piedra angular de su estrategia de defensa. En el plano comercial, Japón es el cuarto socio comercial de los EE. UU., y el superávit japonés en el comercio bilateral es de USD 55 mil millones (promedio 2016-2018), el cuarto déficit comercial del país del norte. EE. UU. es el principal proveedor de alimentos de Japón, y los recientes acuerdos firmados por este país en el marco del CPTPP y con la UE podían implicar una pérdida de dicha posición relativa[37].

Por su parte, las exportaciones japonesas, particularmente en el sector automotor, tienen una fuerte orientación hacia el mercado de EE. UU. (34 %[38]), lo que indujo a que este último ejerciera presión para la firma, en octubre pasado, de un acuerdo comercial[39] de especiales características, con concesiones arancelarias prácticamente unilaterales otorgadas por Japón –equivalentes a las que concediera en el marco del CPTPP–[40] y que, según diversos analistas, no contribuye a la creación de una alianza sólida y sustentable por la ausencia de un equilibrio negociador[41] [42].

En efecto, por el acuerdo Japón “eliminará o reducirá los aranceles de determinados productos agrícolas e industriales[43] para fortalecer el comercio bilateral de forma robusta, estable y mutuamente beneficiosa entre nuestros dos países, que representan conjuntamente el 30 % del PBI mundial”[44]. Asimismo, el gobierno de los EE. UU. aseguró que este instrumento “abre mercados y constituirá un apoyo a las exportaciones alimenticias y agrícolas estadounidenses, aumentará el ingreso del sector agrícola, generará mayor actividad económica rural y promoverá el crecimiento del empleo”[45]. Su pronta entrada en vigencia[46] “no parece inocua para el desplazamiento de otros productores de productos agrícolas, Argentina incluida”[47].

Este acuerdo, que no abarca lo sustancial de los intercambios y que, por tanto, no se ajusta a las prescripciones del GATT en materia de acuerdos regionales, ha sido anunciado como el primer resultado que será seguido por negociaciones adicionales dentro de los cuatro meses posteriores a su entrada en vigencia, sobre las restantes áreas de interés de ambos gobiernos, “para alcanzar un acuerdo comercial amplio que dé como resultado una relación comercial más justa y recíproca”.

Recuadro 4: Importaciones de Japón desde Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú (en miles de USD CIF y porcentajes)

Importaciones 2018 Tasa de crecimiento (2008-2018) Participación 2018
Argentina 415 41  
Camarones, langostinos y demás decápodos natantia 145 380 34,9
Sorgo de grano 50 131 12
Residuos sólidos de la extracción del aceite de soja 33 674 8
Jugo de uva 30 47 7,3
Filetes de pescado cong. 18 -55 4,2
Principales 5 276 138 66,5
Resto 139 -22 33,5
Brasil 2.283 -4  
Trozos y despojos cong., de gallo o gallina 738 -40 32,3
Café sin tostar y sin descafeinar 321 15 14,1
Alcohol etílico 265 89 11,6
Porotos de soja 244 -32 10,7
Maíz 156 11.442 6,8
Principales 5 1.723 -14 75,5
Resto 560 51 24,5
Chile 1.940 39  
Pescado congelado excepto filetes 604 101 31,2
Filetes de pescado cong. 463 60 23,9
Vinos en recipientes con capacidad ≤ 2 l 147 220 7,6
Carne porcina cong. 122 2 6,3
Crustáceos, moluscos y demás invertebrados acuáticos, preparados o conservados 76 425 3,9
Principales 5 1.412 83 72,8
Otros alimentos 527 -16 27,2
Colombia 239 -24  
Café sin tostar y sin descafeinar 207 -26 86,6
Extractos, esencias y concentrados alimenticios 15 -18 6,2
Café tostado sin descafeinar 6 -21 2,4
Café sin tostar descafeinado 4 15 1,8
Bananas o plátanos, frescos o secos 2 22 1
Principales 5 234 -25 98
Otros alimentos 5 -14 2
Paraguay 57 -38  
Residuos sólidos de la extracción del aceite de soja 41 n.c. 71,4
Semillas de sésamo 14 -85 24,1
Salvados y residuos de leguminosas 1 n.c. 1,5
Semillas p/s 1 n.c. 1,4
Plantas y sus partes para perfumería, medicina o insecticidas 0 13.373 0,5
Principales 5 57 -37 98,8
Otros alimentos 1 -74 1,2
Perú 250 11  
Harina, polvo y «pellets», de pescado, crustáceos o moluscos 73 -52 29,1
Moluscos, incluidas su harina, polvo y «pellets» 36 147 14,3
Crustáceos, moluscos y demás invertebrados acuáticos, preparados o conservados 18 613 7,2
Las demás hortalizas 17 576 6,7
Paltas 16 n.c. 6,2
Principales 5 159 -6 63,5
Otros alimentos 91 65 36,5
Uruguay 6 -18  
Extractos y jugos de carne, pescado, crustáceos o moluscos 1 n.c. 21,4
Grasa de lana y sustancias grasas derivadas, incluida la lanolina. 1 -25 15,1
Los demás pescados, excepto los hígados, huevas y lechas 1 -75 13,7
Preparaciones, conservas, despojos o sangre de carne bovina 1 n.c. 13,4
Jugo de cítricos 0 n.c. 7,7
Principales 5 5 -5 71,3
Otros alimentos 2 -38 28,7

Fuente: WITS.
n.c.: la variación no corresponde dado que el comercio de 2008 fue nulo.

En lo que respecta a las importaciones japonesas desde algunos países seleccionados de América Latina, el rasgo común es la concentración en muy pocos productos. Por ejemplo, en el caso de Chile más de la mitad es cobre, en Colombia la hulla y el café representan el 60 % de las compras japonesas, y, en el caso de Perú, el 71 % de las importaciones se concentran en cobre, GNL y zinc. En los casos de Brasil y Argentina, hay un grado mayor de diversificación. En cuanto al primero, mineral de hierro, carne aviar, el café y el alcohol etílico representaron el 61 % del total de las compras japonesas en ese país.

En relación con los alimentos, tal como se observa en la tabla, también existe una concentración importante en pocos ítems: en el caso de Colombia, los cinco primeros representaron el 98 % del total del sector (2018) y, en el otro extremo, la mayor diversificación se da en los casos de Perú y Argentina, donde explican aproximadamente dos tercios del total.

Por último, cabe mencionar que los países analizados no compiten entre sí en lo que respecta a sus principales envíos al mercado japonés de este grupo de productos. (Ver mayor detalle de la relación bilateral con Brasil en el anexo I).

La relación comercial con la Argentina

La relación comercial entre ambos países es deficitaria para la Argentina, y lo fue así durante los últimos diez años. El volumen de comercio promedio de ese período es de USD 2 000 millones, siendo los años 2009 y 2013 los de peor y mejor desempeño, respectivamente[48].

Durante 2018, las exportaciones argentinas a Japón totalizaron USD 486,2 millones, lo que posicionó al país nipón como el destino 28.º de las exportaciones argentinas y a la Argentina en el puesto 59.º entre los proveedores de Japón (con una participación de 0,1 %). En términos generales, los principales productos exportados por nuestro país a este destino[49] son los camarones y langostinos congelados (17,9 %), el aluminio sin alear (15,5 %), el carbonato de litio (13,2 %), los minerales de cobre y sus concentrados (8,9 %) y el sorgo (6,5 %). Como puede observarse, la concentración en los primeros cinco productos es relativamente alta (60 %).

Respecto de las importaciones argentinas desde Japón, en 2018 ascendieron a USD 1 082 millones, y con ello la Argentina ocupó el lugar número 52.º como destino de los productos japoneses y obtuvo una participación del mercado exportador de 0,1 %[50]. Los principales productos[51] que la Argentina compra de ese país son cajas de cambio (con una participación de 14,9 %), vehículos (4,0 %) y partes de aparatos emisores de radio o televisión (2,6 %). Esto deja en relevancia que, al contrario que en el caso de las exportaciones, las importaciones se encuentran poco concentradas (el 60 % está explicado por 50 productos).

Cabe destacar que, si bien en términos agregados Japón no se encuentra entre los destinos de exportación más importantes para la Argentina, existen algunos productos en los cuales la participación del mercado japonés es relativamente alta. Tal es el caso del sorgo, donde Japón representó el 63,6 % de nuestras ventas externas, o del carbonato de litio, con una participación de 42,4 %.

En lo que respecta a los alimentos, la relación bilateral es relativamente más importante, dada la relevancia de Japón como importador y de la Argentina como exportador (en 2018 ocupó el puesto número 12.º a nivel global). Así, de los USD 66 551,1 millones que Japón importó en 2018, USD 414,9 provinieron de la Argentina. Ello posicionó a nuestro país como su proveedor número 26.º, con una participación de mercado de 0,6 %.

Las exportaciones promedio de alimentos de los últimos 10 años rondaron los USD400 millones, de los cuales el año de mayor valor exportado fue, por lejos, el 2013. En cuanto a la participación de los alimentos en el total exportado, en general es de aproximadamente el 50 %, aunque en 2013 llegó a representar el 77 %.

Los principales alimentos que la Argentina vende a Japón son los mencionados camarones (34,4 %) y sorgo (12,5 %), así como harina y pellets de soja (9,9 %) y jugo de uva (6,8 %). Estos cuatro productos, junto con los seis que le siguen en importancia, representan el 84,1 % del total de alimentos (ver cuadro 6).

Cuadro 6: Exportaciones de alimentos argentinos a Japón (USD millones)

cuadro-6-cap-61_c

Fuente: INDEC.

Teniendo en cuenta el perfil exportador de nuestro país y el lugar que ocupa Japón como importador de alimentos, resulta oportuno evaluar aquellas mercaderías en las cuales la Argentina tendría posibilidades de crear o incrementar sus exportaciones a ese destino. Para ello se tomó como referencia el localizador de mercados prioritarios[52], que, a partir del análisis de diversas variables, tales como el tamaño del mercado importador y sus posibilidades de crecimiento, los costos de logística y de flete, las condiciones de acceso a los mercados, identifica los productos argentinos que, en principio, tendrían mayores posibilidades de desarrollo en el mercado japonés (cuadro 7).

Cuadro 7: Oportunidades para las exportaciones argentinas en Japón. principales 30 productos (datos de comercio promedio 2012-2016, en US$ miles, y aranceles NMF y aplicados promedio para Argentina) 
Alimentos con mayor potencial exportador Impo. JPN Principales provedores (part. %) Aranceles JPN
Mundo Arg.* NMF Arg.
Sorgo en grano (excl. p/s) 306.177 130.635 Arg. (42,7), Australia (27,3), EE.UU.(15,2) 1,5 0,0
Yerba mate 1.768 273 Brasil (78,6), Arg. (15,4), Paraguay (3,9) 12,0 6,0
Carne cong. de merluza negra y austromerluzas (Excl. Filetes) 520 277 Arg. (53,2), Chile (16,9), Australia (9) 3,5 3,5
Carne cong. de peces (Excl. Filetes) 33.771 14.715 Arg. (43,6), EE.UU. (30), Chile (23,8) 4,6 4,6
Maíz (exc. p/s) 3.995.598 139.661 EE.UU.(71,4), Brasil (17,6), Arg. (3,5) 16,7 16,7
Carne cong. de gallos, gallinas y pollos, sin trocear 16.869 127 Brasil (77,2), Australia (10,5), EE.UU.(4) 11,9 11,9
Ámbar gris, castóreo, algalia y almizcle; cantáridas; bilis 17.311 119 Brasil (55,3), Australia (13), España (5,9) 1,0 0,0
Trozos y despojos comestibles cong. de gallos, gallinas y pollos 1.197.316 362 Brasil (82,6), Tailandia (11,8), EE.UU.(4,2) 7,8 6,8
Filetes cong. de merluza 10.732 720 Nueva Zelanda (17), Uruguay (12,2), Arg. (6,7) 6,8 6,8
Jugo de uva, incl. el mosto 101.252 29.500 Arg. (29,1), EE.UU.(24,5), Chile (13,7) 24,4 24,4
Pescado cong. 597 5 Nueva Zelanda (62,3), Rusia (14,5), Chile (10,9) 4,8 4,8
Granos de maíz mondados, perlados, troceados o quebrantados 1.882 68 Sudáfrica (29,4), Australia (23,1), EE.UU.(21,5) 17,1 17,1
Despojos comestibles cong. de ovinos, caprinos, caballos, asnos o mulas 865 462 Arg. (53,4), México (19), Australia (16,9) 0,0 0,0
Semillas de algodón (Excl. p/s) 39.581 207 Australia (70,5), EE.UU.(14,4), Brasil (11,8) 0,0 0,0
Habas de soja, incluso quebrantadas (exc. para siembra) 1.750.430 209 EE.UU.(63,8), Brasil (17,7), Canadá (15,9) 0,0 0,0
Vino de uvas frescas (Excl. Espumoso); en envases >2l 72.830 10.191 Chile (33,9), EE.UU.(27,9), Francia (11,8) 42,7 34,1
Avena p/s 5.323 32 Australia (37,3), EE.UU.(26), Chile (18,5) 0,0 0,0
Austromerluza antártica y merluza negra, cong. 15.693 1.124 Australia (31), Chile (17,1), Francia (10,3) 3,5 3,5
Aceite de algodón y sus fracciones 4.530 22 Australia (62,3), Turquía (18,7), EE.UU.(10,4) 3,0 2,8
Aceites de girasol o cártamo, en bruto 39.962 639 EE.UU.(52), Arg. (1,6), Francia (15,6) 5,7 5,1
Vino de uvas frescas (Excl. Espumosos); en envases ≤ 2 l 1.008.639 11.431 Francia (45,9), Italia (16), Chile (13) 15,2 13,2
Jugo de agrios cítricos (Excl. Naranjas y pomelos) 52.243 12.010 Israel (33,5), Arg. (23), Italia (20,6) 19,2 19,2
Huevos de ave sin cáscara cascarón 19.586 3.034 EE.UU (48,6), India (18), Arg. (15,5) 21,3 21,3
Harina, polvo y pellets de pescado o de crustáceos, de moluscos o demás invertebrados acuáticos 328.903 1.431 Perú (29,1), Chile (12,5), Ecuador (11,3) 0,0 0,0
Carne de caballos, asnos o mulas; fresca, refrigerada o cong. 32.206 2.714 Canadá (70), Arg. (8,4), México (8,6) 0,0 0,0
Aceites de girasol o cártamo y sus fracciones 9.607 1.560 España (29,8), Arg. (16,2), Francia (16,2) 7,3 5,7
Semillas de hortalizas, p/s 124.275 1.469 Chile (21,6), EE.UU.(14,8), Italia (12,3) 0,0 0,0
Uvas secas 92.185 45 EE.UU. (88,6), Turquía (5,4), Chile (2) 1,2 0,0
Aceite de oliva y sus fracciones (excl. Virgen) 58.132 91 Italia (50,5), España (45,6), Turquía (3,6) 0,0 0,0
Aceite de oliva y sus fracciones, virgen 210.162 182 Italia (50,4), España (41,4), Turquía (3,4) 0,0 0,0
Principales 30 9.548.946 363.314

 

 

Fuente: elaboración propia con base en CEI, WITS y MacMap.

El principal producto identificado es el sorgo. Como se mencionó anteriormente, el consumo de sorgo en Japón es elevado, y la producción, nula, por lo que depende exclusivamente de lo que importa. Durante 2018, las importaciones de dicho cereal totalizaron USD 119,2 millones, de los cuales Estados Unidos proveyó el 57 % y la Argentina, el 41, 9%.

La yerba mate también tendría potencial, al igual que ciertos pescados, carne aviar, maíz, jugo de uva y vino, entre otros. A ellos deben sumarse productos orgánicos en los que, aun cuando su volumen de comercio no es significativo, Argentina tiene posibilidades de expandir su comercio.

Recuadro 5: Mercado de productos orgánicos

El tamaño del mercado japonés de alimentos y bebidas orgánicas fue de USD 597 millones, casi 30 veces más grande que el mercado argentino. Con ello ocupó el segundo puesto del Asia Pacífico –luego de China– y el número 13.º a nivel global[53].

Aunque no es dable esperar tasas de crecimiento significativas en el corto plazo, cada vez es mayor el número de supermercados que cuentan con secciones dedicadas a alimentos orgánicos, debido al aumento del grupo poblacional orientado hacia una alimentación más saludable.

Argentina es uno de los países cuyo sistema de certificación orgánica es reconocido por la autoridad competente de Japón (JAS, Japanese Agricultural Standard System), junto con EE. UU., Australia, Canadá, Suiza, Nueva Zelanda y la Unión Europea.

El análisis de las exportaciones argentinas de productos orgánicos de origen vegetal en el último decenio (2009-2018)[54] muestra que:

1. Japón es el cuarto mercado de destino, después de la Unión Europea, EE. UU. y Suiza;

2. la UE fue el principal destino de estos productos durante los tres primeros años analizados, tras lo cual fue desplazado por EE. UU.

3. las ventas argentinas muestran un grado de diversificación interesante. En efecto, en el período mencionado la Argentina ha exportado: maíz, soja, ajo, vino, mosto, aceite de oliva, jugos de limón, uva y manzana, pasas de uva, maíz procesado, arándanos, chía y porotos, entre otros. Algunos de ellos registran colocaciones en el mercado japonés durante todo el decenio: ajo, vino, mosto, azúcar. En cuanto al resto, ha sido en forma esporádica.

Consideraciones finales

Como se ha expuesto, desde hace más de 20 años Japón ha definido una estrategia en materia de seguridad alimentaria, especialmente a la luz del crecimiento exponencial de las importaciones de alimentos de la República Popular China, de la República de Corea y de otros países emergentes, y por ende de la mayor competencia entre los países importadores de alimentos.

Sin embargo, la tasa de autoabastecimiento ha venido disminuyendo año a año y llegado a su nivel más bajo en 2018: 37 %. Dado que no existen elementos para pensar que esta tendencia pueda revertirse, ello haría imposible el cumplimiento de la meta de llegar al 45 % de autoabastecimiento en alimentos en 2025, especialmente a la luz de los cambios estructurales acaecidos en la agricultura japonesa en las últimas dos décadas.

Asimismo, la dependencia de las importaciones es particularmente marcada en el caso de los productos más relevantes para su dieta: los cereales (maíz, trigo, sorgo, cebada, centeno), leguminosas (soja), algunas frutas, lácteos, carne (bovina, porcina y aviar), pescado y mariscos procesados.

Como consecuencia de cambios en los hábitos dietarios registrados en las últimas décadas (la denominada “occidentalización de la dieta”), las importaciones de algunos de los productos mencionados –lácteos, carne– continuarán creciendo en los próximos años.

En cuanto a su rol en el comercio mundial de alimentos, Japón continúa ocupando una posición relevante entre los países importadores: el cuarto lugar.

Por otro lado, se ha constatado que depende de un número relativamente pequeño de proveedores, ya que seis países representan más del 64 % de sus compras externas.

Por ello, y aunque históricamente Japón ha impulsado el sistema multilateral de comercio, los escasos avances registrados en la Ronda Doha le han hecho tomar un rol más activo en sus negociaciones de acuerdos comerciales y de asociación económica.

Esta nueva estrategia tiene una vinculación directa con uno de los pilares de su política sobre seguridad alimentaria: “asegurar importaciones estables”.

En efecto, como se ha visto, las importaciones japonesas de alimentos dependen de un número relativamente reducido de países, y no se observan modificaciones significativas en el período 2008-2018: la participación de los primeros diez proveedores cayó levemente en el período analizado, del 72,7 % al 69,4 % del total.

Para disminuir el riesgo de esta dependencia, con ocho de ellos (las excepciones son Tailandia y Brasil) Japón ha firmado acuerdos que otorgan mayor estabilidad en las condiciones de comercio, o los está negociando:

  1. acuerdos de asociación económica (CPTTP, UE);
  2. acuerdo comercial con EE. UU. (centrado fundamentalmente en la exportación de alimentos a Japón), ó
  3. el acuerdo tripartito Japón-República Popular China-República de Corea, que se encuentra en proceso de negociación.

Cabe agregar que en el acuerdo con los EE. UU. habría que incorporar un pilar adicional, el de asegurar también exportaciones estables, en este caso de automóviles y autopartes japonesas, dada la posibilidad de que EE. UU. imponga restricciones a las importaciones de estos productos.

En el documento se han identificado algunas oportunidades para las exportaciones argentinas. Encabeza el listado el sorgo. No obstante, será necesario evaluar el impacto del reciente acuerdo Japón-Estados Unidos, incluyendo el desplazamiento de proveedores consolidados.

Tal vez menos incertidumbre cabría para otros productos de interés importador en el mercado japonés, como es el caso de los productos orgánicos o productos emblemáticos como la yerba mate.

Adicionalmente, habría que analizar la posibilidad de un mayor involucramiento de las compañías trading japonesas (Sogo Shosha) en las exportaciones alimenticias argentinas, aprovechando sus sofisticadas redes mundiales de comercialización.

Japón es la tercera economía mundial con un PIB per cápita de USD 39.390, que continuará dependiendo fuertemente de las importaciones de alimentos para garantizar su seguridad alimentaria, dado que no está en condiciones de mantener la dieta a la que su población está acostumbrada, con su producción y sus reservas acumuladas (aun incorporando nuevas tecnologías y desarrollando las llamadas “alternativas agroalimentarias”). Teniendo en cuenta este hecho, y a pesar de la competencia creciente y de que el marco regulatorio –incluido el sanitario– presenta desafíos importantes para los exportadores argentinos, se puede afirmar que Argentina cuenta con ventajas competitivas para las exportaciones de algunos de sus productos agrícolas y agroindustriales a Japón.


  1. Se agradece la invalorable labor de Florencia Iborra como asistente de investigación.
  2. A los efectos del análisis de comercio, en este trabajo se define a los alimentos como el conjunto de productos del sistema armonizado de clasificación de mercaderías incluidos en los capítulos 1 a 23, excluyendo los capítulos 6, 13 y 14.
  3. Según clasificación propia de alimentos.
  4. PBI a precios corrientes.
  5. FMI.
  6. Japan Economic Outlook -OECD-.
  7. Fuente Banco Mundial.
  8. Gertz G. y Kharas H. (2010). The New Global Middle Class: A Cross-Over from West to East. Wolfensohn Center for Development at Brookings. Disponible en https://brook.gs/2W1yjKS.
  9. Statistics Bureau of Japan (2019). Statistical Handbook of Japan 2019. Disponible en https://bit.ly/3ffZIAn.
  10. Statistics Bureau, Ministry of Internal Affairs and Communications.
  11. Statistics Bureau of Japan (2019). Statistical Handbook of Japan 2019. Disponible en https://bit.ly/2BSYoVQ.
  12. OECD.
  13. Incluye Taiwán.
  14. Incluye Taiwán.
  15. Datos 2018. OMC Perfiles arancelarios.
  16. Aranceles 3 veces superiores al promedio (4,4 %).
  17. Dato a 1995.
  18. Ministerio de Agricultura de Japón y Banco Mundial.
  19. Dato a 2015, según Statista Research Department (octubre, 2019).
  20. Hisano, S. (2015). Food Security Politics and Alternative Agri-food Initiatives in Japan. Working Paper n.º 131, Graduate School of Economics, Kyoto University. Disponible en https://bit.ly/321GBpV.
  21. Banco Mundial, FAO y McKinsey (2016). Empowering japanese agriculture for global impact. Octubre de 2016.
  22. Ejemplo de ello fue cuando en junio de 1973 EE. UU. prohibió la exportación de porotos de soja, como parte de su política antiinflacionaria.
  23. Esta caída fue particularmente marcada en el caso de granos.
  24. ADB Institute (2017). At a Glance: Food Insecurity in Asia: Why Institutions Matter.
  25. Murakami K. y otros (2018). Thirteen-Year Trends in Dietary Patterns among Japanese Adults in the National Health and Nutrition Survey 2003–2015: Continuous Westernization of the Japanese Diet. Nutrients. Agosto de 2018.
  26. La participación de alimentos frescos adquiridos para cocinar en el hogar disminuyó del 30 % en 1980 al 16 % en 2011 (McKinsey, 2018).
  27. Según el Instituto de Investigación de Japón sobre Población y Seguridad Social, en 2025 el 30 % de la población tendrá 65 años o más.
  28. Mckinsey (2017). Building a food security strategy for Japan in an age of global competition. Hirasawa, A. (2017). “Formation of Japan’s food security policy: Relations with food situation and evolution of agricultural policies”. Norinchukin Research Institute Co., Ltd., 1 de agosto. Disponible en https://bit.ly/3fsDbAz.
  29. Hirasawa, A. (2017). “Formation of Japan’s food security policy: Relations with food situation and evolution of agricultural policies”. Norinchukin Research Institute Co., Ltd., 1 de agosto. Disponible en https://bit.ly/30FbdeO.
  30. ADB Institute (2017). At a Glance: Food Insecurity in Asia: Why Institutions Matter.
  31. OCDE (2019b). “Working Party on Agricultural Policies and Markets. Innovation, Agricultural Productivity and Sustainability in Japan”. Disponible en https://bit.ly/3ldWFMO.
  32. Capítulos del Sistema Armonizado: 1 a 23, excluye 6,13 y 14.
  33. Fuente: WITS.
  34. Basado en tres pilares: política monetaria audaz, política fiscal flexible y una estrategia de crecimiento.
  35. El Parlamento japonés, habitualmente reticente, fue el primero de los miembros que lo aprobó.
  36. OCDE (2019b). “Working Party on Agricultural Policies and Markets.Innovation, Agricultural Productivity and Sustainability in Japan”. Disponible en https://bit.ly/3ldWFMO.
  37. De hecho, los productores agropecuarios norteamericanos presionaron a su gobierno por la pérdida de posiciones en el mercado chino como consecuencia del conflicto comercial y del consiguiente aumento de aranceles para la producción estadounidense, por lo que el reposicionamiento en el mercado japonés resultaba de particular importancia. Frente a ello, el gobierno estadounidense anunció, en mayo de 2018, iniciar una investigación basada en la sección 232, dado que la importación de automóviles y autopartes desde Japón podría representar una potencial “amenaza a la seguridad nacional y por lo tanto sujetas a la imposición de aranceles adicionales”. Solo los vehículos representan prácticamente el 18 % de las exportaciones japonesas a EE. UU.
  38. Participación de las exportaciones promedio del período 2016-2018. Definición de sector automotor con base en CUCI Rev 3: 781,782 y 783 (vehículos); 784, 7783 y 7132 (partes y componentes).
  39. También suscribieron un acuerdo sobre comercio digital.
  40. De acuerdo con el USTR, Japón abriría su mercado para productos norteamericanos por valor de USD 7 000 millones, mientras que EE. UU. reduciría sus aranceles para productos agrícolas nipones, que representan aproximadamente USD 40 millones.
  41. “Para Abe, va a ser difícil justificar el resultado de estas conversaciones como win-win, porque los EE. UU. operan básicamente bajo el concepto de que la importación de autos por parte de compañías extranjeras constituye una “amenaza a la seguridad nacional” (Bush, 2019).
  42. Aunque todos los pronósticos lo descontaban, no hay mención al sector automotriz. El USTR dijo que, a la luz de la firma de este acuerdo, el gobierno de los EE. UU. no tiene intención, “por el momento”, de imponer restricciones al ingreso de autos japonés en función de la sección 232.
  43. Japón reducirá o eliminará los aranceles para la carne vacuna y de cerdo, quesos, almendras, nueces, arándanos, grosellas, manzanas, naranjas, otras frutas frescas y desecadas, maíz, brócoli, otros vegetales, derivados de huevo, entre otros.
  44. Blackwill R. y Rappleye T. (2017). “Trump’s five mistaken reasons for withdrawing from the Transpacific Partnership”. Foregn Policy,22 de junio de 2017.
  45. U.S.-Japan Trade Agreement Text, Office of the USTR, octubre de 2019.
  46. El acuerdo entró en vigencia en enero de 2020, tras ser aprobado por el Parlamento japonés en diciembre de 2019.
  47. Riaboi, Jorge “El acuerdo Japón-EE.UU. es un asuntito que debería preocupar”, El Economista, 30-9-2019.
  48. Fuente: Indec.
  49. Datos 2017 (últimos datos disponibles no afectados por la normativa sobre secreto estadístico).
  50. Con base en los datos de importación de Japón (fuente: WITS).
  51. Con base en datos de 2018.
  52. Disponible en https://bit.ly/3fEFnF2, CEI (2018).
  53. Dato de 2017, extraído de https://bit.ly/2B17TSs .
  54. Fuente: Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Alimentaria.


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