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De partido porteño a partido nacional

Un análisis de la expansión territorial
del Partido Socialista argentino (1896-1958)

Ricardo Martínez Mazzola

Durante mucho tiempo las miradas sobre el Partido Socialista argentino presentaron una fuerza concentrada casi exclusivamente en la ciudad de Buenos Aires. Esta imagen de un “socialismo municipal”, que debía mucho a las denuncias del peronismo y la izquierda nacional, comenzó a ser cuestionada en los últimos años a partir de una serie de trabajos que dieron cuenta de la implantación del socialismo en distintos puntos del país.[1] Una indagación sobre los cada vez más numerosos trabajos sobre el tema mostró que en su gran mayoría no abordaban los años fundacionales del PS, que iban desde 1894 a 1910 sino que partían de un momento preciso de la historia: la sanción de la Ley Sáenz Peña.

Fue a partir de esta constatación que decidí volver sobre una hipótesis que había esbozado en trabajos anteriores pero sin ponerla a prueba, a saber: los cambios políticos que se abren a partir de la sanción de la nueva legislación electoral, y en particular los éxitos que en ese contexto alcanza el PS, propician un importante proceso de expansión territorial del socialismo (Martínez Mazzola, 2015).[2] Alejándome de la perspectiva micronalítica y de la preferencia por el nivel local, predominantes en los trabajos sobre el “socialismo en el interior”, me concentré en el PS a nivel nacional para plantear un análisis de conjunto que diera cuenta de las grandes tendencias del proceso de expansión territorial del PS.[3]

Como principal indicador de esa expansión tomé el número de centros socialistas[4] representados en los sucesivos Congresos del PS. Mientras los datos de los primeros Congresos los tomé de Oddone (1983) y Dickmann (1936), a partir del VI° Congreso, que tuvo lugar en 1904, partí de las páginas del periódico La Vanguardia, las que daban cuenta acerca de los centros que participaban de los congresos socialistas, información que muchas veces incluía también el nombre de los delegados y, solo en algunas ocasiones, el número de afiliados de cada centro. La Vanguardia deja de suministrar esta información a partir del XXXV° Congreso Ordinario que tiene lugar en 1946. Ello puede deberse al cambio de la propia prensa periódica, que ya no es diaria sino semanal -lo que se acentúa luego de 1947 cuando La Vanguardia es clausurada y es reemplazada por periódicos de variada periodicidad-, pero también al intento de no hacer visibles las situaciones de debilidad. Por ello, para reconstruir el número de centros en cada jurisdicción me apoyo en una fuente alternativa: los informes que las distintas Federaciones Socialistas elevaban a los congresos partidarios en los que generalmente detallaban los centros que las integraban. Es necesario reconocer que esta fuente presenta importantes problemas de comparabilidad con la usada para el período anterior a 1943: en primer lugar, no en todas las jurisdicciones existe una Federación Socialista local y no hay información de los centros que no pertenecen a las mismas; en segundo lugar, no en todos los casos los informes incluyen el detalle o, siquiera, el número de centros que la integran; en tercer lugar, los datos acerca del número de centros declarado en los informes no es comparable con el número de centros que enviaban representantes a los Congresos. Y ello porque, como he comprobado al contrastar los informes al 25° y 26° Congreso Ordinario (Partido Socialista, 1940, pp. 79-93; Partido Socialista, 1942, pp. 73-86), las Federaciones solían declarar más centros que los que efectivamente eran acreditados luego en el Congreso. Sin embargo, y dado que es el dato disponible que brinda la mayor información acerca de las distintas jurisdicciones, me basaré en los informes para esbozar los rasgos del despliegue territorial del PS después de 1943.

Los primeros pasos. Un partido porteño

Es necesario reconocer que, respecto de los primeros años de historia del PS, la mirada de sentido común es acertada: se trata, efectivamente, de un partido porteño. Los núcleos que a comienzos de los ‘90 dan origen al primer movimiento socialista, que se articulan en torno a la primera Federación Obrera y que publican el periódico El Obrero, se encuentran en la ciudad de Buenos Aires.[5] También es allí donde en abril de 1894 comienza a publicarse el periódico La Vanguardia y se organiza el Partido Socialista Obrero Internacional.[6] Es en la Capital Federal que en marzo de 1896 el Partido Socialista, que ha cambiado el “Internacional” por “Argentino”, concurre por primera vez a elecciones. Es allí que, meses después, tiene lugar su Congreso “Fundacional”. En él están representados 10 centros y 15 sociedades de oficios de la Capital Federal, 5 centros y 1 cooperativa de la Provincia de Buenos Aires y 4 centros del resto del país: Rosario, Córdoba, Tucumán, Paraná.[7] En el segundo Congreso Ordinario del PS, en el que Juan B. Justo logra imponer un liderazgo cuestionado dos años antes, el predominio porteño se acentúa: hay 9 centros de capital y solo 2 centros socialistas del “Interior”, que en este caso solo refería a la provincia de Buenos Aires: Bahía Blanca y Magdalena.[8]

Debe señalarse que si bien la primera ruptura que experimentó el PS surgió como resultado de la oposición al modo de conducción centralizado que Justo había impuesto desde el Comité Ejecutivo Nacional, el núcleo opositor también era porteño. Fueron tres agrupaciones de la Capital Federal -los centros Carlos Marx, Las Heras y la Sociedad de Obreros Curtidores-, los que pidieron la convocatoria de una asamblea general y un nuevo Congreso y, ante el rechazo a sus pedidos, decidieron retirarse de las filas del PS para unirse al Centro Socialista Revolucionario de Barracas al Norte –que había abandonado el Partido un año antes– para formar la Federación Obrera Socialista Colectivista. Esta Federación tendría corta vida y la mayor parte de sus miembros se reincorporaría a un PS que en su III° Congreso adoptaría una estructura menos centralizada, colocando un Consejo Nacional, formado por un representante de cada uno de los centros, por sobre el Comité Ejecutivo Nacional elegido en los congresos.[9]

En noviembre de 1903 el PS obtuvo su primer triunfo electoral y su primer representante y no fue en la ciudad de Buenos Aires: Agustín Reynes fue electo concejal en San Nicolás. La victoria más importante, sin embargo, es la que obtiene Alfredo Palacios en las elecciones de diputados porteñas de marzo de 1904.[10] El gran peso del socialismo porteño se vio confirmado meses después en el VI° Congreso, el primero realizado fuera de la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires, en Rosario. De los 25 Centros representados, 15 pertenecían a la Capital Federal, 8 se encontraban en la Provincia de Buenos Aires y había solo 2 del resto del país: el de Rosario, lo que es esperable por ser la ciudad anfitriona del Congreso y, lo que es más sorprendente, un centro de corta vida y situado en un Territorio Nacional: el de Posadas.[11]

Durante el año 1905 el PS se vio fuertemente agitado por la tensión entre el núcleo de conducción organizado en torno a Justo y un numeroso grupo de dirigentes y militantes que, cuestionando el parlamentarismo y el electoralismo del partido, rasgos que consideraban acentuados a partir de la elección de Palacios, proponían reorientarlo en una vía “sindicalista revolucionaria”.[12] El VII° Congreso Ordinario del PS tuvo lugar en Junín, ciudad en la que había residido Justo y era un bastión de sus partidarios, por lo que su elección como sede fue resistida por los sindicalistas. Descontando su derrota, varios núcleos sindicalistas no tomaron parte de un cónclave en el que solo participaron 24 centros y que, previsiblemente, reafirmó la postura reformista y parlamentaria.

Esta se vio confirmada en el VIII° Congreso, reunido en la Capital Federal en mayo de 1908, y en el que por primera vez los centros del “interior” fueron mayoritarios. En la reunión estuvieron representadas 12 agrupaciones de la Capital Federal, 13 de la Provincia de Buenos Aires y 8 del resto del país. Si el número de centros bonaerenses, de los cuales 4 correspondían a localidades vecinas a la Capital y 2 a La Plata, era un elemento que matizaba ese peso del “interior”, otro lo era la continuación de la vieja práctica de representar centros del “interior” con delegados porteños: Juan B. Justo representando a Morón,[13] Alfredo Palacios y Antonio de Tomaso a Paraná, Adolfo Dickmann a Paso de los libres.[14]

Pero la tendencia ascendente que, aun con esas puntualizaciones, marcaba el VIII° Congreso no se mantuvo en el IXº Congreso Ordinario reunido en la Capital Federal en diciembre de 1910, a poco de levantado el Estado de Sitio declarado días antes de la “celebración” del Centenario. Nuevamente los centros representados fueron 33, pero de estos 13 eran de Capital Federal, 14 de la Provincia de Buenos Aires y tan solo 6 de otros distritos.[15] El estancamiento y aun una leve disminución se hace visible también en el X° Congreso Ordinario, que tuvo lugar en enero de 1912, y al que concurrieron 13 centros de Capital Federal, 12 de Provincia de Buenos Aires y 5 del interior.[16]

Esbozando un escueto balance provisional, se puede decir que hasta la sanción de la Ley Sáenz Peña el PS fue un partido relativamente pequeño, el número de centros representados en los congresos creció muy lentamente a lo largo de la primera década del siglo XX y se estancó hacia el final de la misma. También es cierta para ese período la afirmación que sostiene que el PS se encontraba muy fuertemente centrado en la Capital Federal y, en menor medida, en la Provincia de Buenos Aires.

Expansión después de la Ley Sáenz Peña

Como he señalado en otro trabajo, contra lo que sostiene cierto sentido común que solo registra el notable ascenso del radicalismo, la Ley Sáenz Peña produjo un fuerte crecimiento e importantes cambios en el PS (Martínez Mazzola, 2015). Ello le permitió obtener dos bancas de diputados por la minoría en los comicios porteños de marzo de 1912,[17] y alcanzar el triunfo en los comicios complementarios de 1913, que le otorgaron otras dos bancas de diputados y una de senador,[18] en tanto la UCR solo obtuvo una banca de diputados. Los comicios de renovación parlamentaria realizados en la ciudad de Buenos Aires en marzo de 1914 produjeron un nuevo triunfo del PS, cuyos candidatos obtuvieron más de 40000 votos y siete bancas. A solo dos años de sancionada la Ley Sáenz Peña, el PS se había impuesto en dos elecciones en la Capital Federal. Sus votos se quintuplicaron con respecto a la última elección previa a la reforma electoral,[19] y tenía nueve diputados y un senador nacional. El crecimiento electoral y la obtención de una importante representación parlamentaria favoreció un acelerado crecimiento del PS no solo en la ciudad de Buenos Aires sino, principalmente, en el resto del país.

En el XI° Congreso, que tuvo lugar ocho meses después de los comicios que aplicaron por primera vez la nueva legislación, y en el que estuvieron representados 17 centros de Capital, 20 de la Provincia de Buenos Aires y 7 de otras jurisdicciones,[20] se observa el comienzo de una aceleración del crecimiento del PS en Capital y, especialmente, en la Provincia de Buenos Aires, aunque no en el resto del país. La tendencia al crecimiento se acentuó en los años que siguieron pero, a diferencia de lo sucedido en la década anterior, fue más lento en Capital Federal –donde la organización partidaria estaba más consolidada y existían locales en casi todas las circunscripciones electorales–, que en la Provincia de Buenos Aires y que, ahora sí, en el resto del país. Entre el XI° Congreso Ordinario, y el III° Congreso Extraordinario, que tuvo lugar en Capital Federal en abril de 1917, las tendencias fueron sostenidas. En Capital Federal el PS pasó de 17 centros en el XI° Congreso, a 22 en el XII°, realizado en 1914, a 27 en el XIII°, reunido en 1916 y a 32 en el III° Congreso Extraordinario de 1917.[21] En la Provincia de Buenos Aires la progresión fue de 20 en 1912, a 38 en 1914, a 48 en 1916 y a 65 en 1917. La aceleración del crecimiento es aún mayor en el resto del país en el que se pasa de solo 7 centros representados en 1912, a 13 en 1914,[22] a 25 en 1916 y a 35 en 1917.[23]

Hacia fines de 1917 se produce la expulsión de los sectores de izquierda que, apoyándose en las resoluciones del III° Congreso Extraordinario, cuestionaron el voto del Grupo Parlamentario Socialista en favor de la ruptura de relaciones con Alemania como el aval implícito que este tuvo por parte del Comité Ejecutivo del PS. El mayor impacto de la ruptura se manifestó en la ciudad de Buenos Aires. En el XIV° Congreso Ordinario del PS que se reunió en Avellaneda en julio de 1918 el número de centros porteños representado disminuyó de 32 a 27. En cambio, la tendencia al crecimiento continuó, aunque algo desacelerada, en la Provincia de Buenos Aires donde los centros pasaron de 65 a 75 y, más plenamente en el resto del país, que aumentó su representación de 35 a 45 centros.[24] En particular se destacan los 12 centros que representaban a Córdoba. En cambio, debe subrayarse la reducción de la representación santafesina y en particular de la ciudad de Rosario: de los 5 Centros presentes en el Congreso Extraordinario solo quedaban 3.[25] Es probable que, lo mismo que en Capital Federal, la disminución se explique por el impacto de la expulsión de sectores de izquierda que a comienzos de 1918 fundaron el Partido Socialista Internacional.

Pero no toda la izquierda del PS abandonó sus filas para sumarse al nuevo partido, que solo a fines de 1920 pasaría a denominarse Partido Comunista. Por el contrario, en los años finales de la década del ‘10 el socialismo se vio agitado por las disputas entre una conducción que reafirmaba la línea reformista y parlamentarista y núcleos que, inspirados en la “Revolución Rusa” y en otras experiencias europeas, proponían adoptar un perfil revolucionario. El conflicto fue saldado con el triunfo de la dirección en el IV° Congreso Extraordinario, reunido en Bahía Blanca en enero de 1921.[26] Allí estuvieron representados 35 centros de la Capital Federal,[27] 110 de la Provincia de Buenos Aires y 75 del resto del país. Junto a los 18 centros de la provincia de Santa Fe, 5 de ellos ubicados en Rosario, y a los 15 de Córdoba, es necesario destacar el crecimiento del socialismo en Cuyo –14 centros en Mendoza y 5 en San Juan– una tendencia que se acentuaría en los años siguientes, y que hace deseable retomar y profundizar el trabajo seminal de Pablo Lacoste (1992).[28]

El rechazo a la incorporación a la “Tercera Internacional” motivó el abandono de las filas partidarias por parte de numerosos grupos, fundamentalmente juveniles. Al XVI° Congreso Ordinario que tuvo lugar en Capital Federal, en octubre de 1921, concurrieron 28 centros de la Capital Federal,[29] 90 de Provincia de Buenos Aires y 68 del resto del país. La provincia que más disminuyó su representación fue Entre Ríos, que pasó de 6 a 3 centros. También fue fuerte la disminución de Santa Fe, de 18 a 13 centros, de Córdoba, de 15 a 11, y Mendoza, de 14 a 11. San Juan mantuvo la representación de sus 5 centros, lo mismo que los 3 de La Pampa. Tucumán aumentó su presencia: de 4 a 5 centros.[30]

El retroceso continuó a comienzos de los años ‘20. Al XVII° Congreso Ordinario, que se reunió en Mar del Plata en octubre de 1923, concurrieron representantes de 30 centros de Capital Federal[31] y 88 de Provincia de Buenos Aires. Particularmente raleada fue la representación del resto del país: concurrieron 62 centros. De estos 11 correspondían a Mendoza, 10 a Santa Fe, 8 a Córdoba, 5 a Tucumán, 4 a San Juan y 4 a La Pampa.[32]

En 1925 el PS realizó dos Congresos: el V° Extraordinario se reunió en enero en Mar del Plata con el cometido de tratar modificaciones al Programa Mínimo y delinear un Programa Socialista Municipal; el XVIII° Ordinario tuvo lugar en Capital Federal en el mes de octubre. En ellos el PS, que merced a la división de la UCR había obtenido buenos resultados electorales y fortalecido su bloque parlamentario,[33] mostró un leve crecimiento: los centros representados de Capital pasaron a ser 32 y luego 35, los de Provincia 90 y luego 95 y los del resto del país 84 y luego 105. Este último número que parecía dar cuenta de un crecimiento acelerado se explica fundamentalmente por el crecimiento explosivo de un núcleo socialista, el mendocino, que pasa de 10 centros en 1923 a 26 en enero de 1925 y a 36 en octubre de ese año. Aunque también era relevante el crecimiento del PS tucumano que envía delegados de 8 y luego 9 centros, y la recuperación del cordobés[34] cuyos representantes son 9 y luego 12.[35]

Ese crecimiento desigual también fue efímero; lo interrumpió la escisión de un importante número de dirigentes y militantes socialistas que, liderados por Antonio de Tomaso, al poco tiempo fundarían el Partido Socialista Independiente (Martínez Mazzola, 2011b). El fuerte golpe que esta ruptura supuso para el PS se percibió menos en los números del XIX° Congreso Ordinario -reunido en Buenos Aires en octubre de 1927, poco después de la escisión “independiente” y en el que la dirección intentó realizar una muestra de fortaleza-,[36] que en los del XX° que tuvo lugar en octubre de 1929, momento en que los “independientes” habían derrotado al PS porteño, relegándolo al tercer lugar en las elecciones legislativas de 1928, e impidiéndole elegir diputados por primera vez desde 1912. Por otra parte, y paradójicamente, a pesar de que el núcleo principal de los “independientes” se había situado en la Capital Federal, serían la Provincia de Buenos Aires y el resto del país los que disminuirían más fuertemente la presencia en esos congresos. A pesar de que en el momento de la ruptura la Federación Socialista de la Capital Federal disolvió 12 centros (Pérez Branda, 2011) en el Congreso socialista realizado meses después el número de centros porteños representados era de 39 en 1927, número que ascendió a 44 en 1929.[37] En cambio, en la Provincia de Buenos Aires ese número se mantuvo en 95 en 1927 para caer fuertemente a 66 en 1929 y en el resto del país los 105 de 1927 pasaron a ser solo 60 en 1929.[38]

Recapitulando, los golpes que el partido experimenta a fines de los años ‘20 -la ruptura de los “socialistas independientes”, la muerte de Juan B. Justo en enero de 1928, las derrotas electorales de 1928 y 1930-, sumadas a la dificultad para situarse en un contexto político polarizado por el clivaje yrigoyenismo – antiyrigoyenismo (Martínez Mazzola, 2010b), colocaron al PS en una situación de debilidad que interrumpió, al menos temporalmente, el proceso de implantación por fuera del núcleo porteño-bonaerense que se había iniciado con la Ley Sáenz Peña.

Los 30. Ascenso y caída

Paradójicamente, tratándose de un partido que siempre había declarado su expectativa en las instituciones democráticas y en el camino de la legalidad, sería el nuevo contexto abierto por el golpe de estado que en septiembre de 1930 derribó a Hipólito Yrigoyen el que permitiría la recuperación del PS. Esta se manifestó en el ingreso a sus filas de numerosos jóvenes, entre ellos muchas de las figuras del reformismo universitario, y en el buen resultado electoral obtenido en los comicios que el “gobierno provisional” había convocado para elegir al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en abril de 1931. El primer lugar obtenido por la UCR, sumado al rechazo socialista a sumar los votos de sus electores a los electores conservadores, llevaron al gobierno a desconocer los resultados y a avanzar en una nueva convocatoria electoral, en esta ocasión para elegir la Presidencia de la Nación.

Con las elecciones en el horizonte, el PS convocó a un Congreso Extraordinario cuyo tema excluyente sería la actitud a adoptar ante los comicios. A los pasos habituales, como lo era la aprobación de la plataforma electoral, se agregaba en esta ocasión la posibilidad de establecer una alianza con el Partido Demócrata Progresista (Martínez Mazzola, 2017). Actuando ad referéndum del Congreso, la dirección socialista dio importantes pasos hacia el acuerdo, lo que generó un fuerte debate que se expresó en las páginas de La Vanguardia.

Ese debate previo, sumado a la señalada recuperación del PS desde septiembre de 1930, explica lo nutrido de la representación al VII° Congreso Extraordinario que se reunió en Buenos Aires en agosto de 1931. Tomaron parte 47 centros de Capital Federal,[39] 113 de Provincia de Buenos Aires y 108 del resto del país. En algunos casos -como el de los 19 centros mendocinos, los 15 santafesinos, los 13 cordobeses, los 13 pampeanos, los 11 tucumanos, los 11 sanjuaninos o los 8 entrerrianos- se trataba de un retorno al número de representantes que habían tenido antes del retroceso de fines de los ’20, pero en otros –como los 4 catamarqueños, los 4 santiagueños, los 3 riojanos y los 3 chaqueños– parecían evidenciar una más pareja inserción del PS en el territorio nacional.[40]

Esa tendencia no se vio totalmente confirmada en el XXI° Congreso Ordinario que se reunió en el Teatro Nuevo de Buenos Aires en mayo de 1932. Si los centros de la Capital Federal y la Provincia de Santa Fe, los dos distritos en los que la Alianza Demócrata Socialista que había integrado el PS en las elecciones de 1931 había triunfado, mostraron un leve crecimiento –pasando de 47 a 48 y de 15 a 16 representantes respectivamente-, distinto era el caso de la Provincia de Buenos Aires- en donde el número de centros representados bajó de 113 a 96–, y también el de la mayor parte de los distritos del resto del país cuya representación cayó a casi la mitad: de 108 a 65. De los 11 centros tucumanos de un año atrás solo estaba representado 1; de los 9 entrerrianos, 2; de los 13 pampeanos, 5. De los 4 centros catamarqueños presentes en agosto de 1931 ya no quedaba ninguno.[41] El PS parecía volver a ser un partido porteñocéntrico.

No obstante, este perfil no se mantuvo en los años siguientes. En el XXII° Congreso Ordinario, reunido en Santa Fe, y dominado por el debate “sobre la táctica” planteado desde la izquierda partidaria,[42] estuvieron representados 50 centros de la Capital Federal, 74 de la Provincia de Buenos Aires y 102 del resto del país. Si la presencia de 21 centros santafesinos se explicaba por ser sede del Congreso, los 18 centros mendocinos y, sobre todo, los 21 sanjuaninos daban pruebas de una consolidación digna de atención.[43]

La escisión de algunos sectores de la izquierda, disconformes con la ratificación de la táctica reformista por parte del Congreso de Santa Fe, supuso una leve disminución del número total de centros, a la vez que reequilibró los pesos relativos de las diferentes jurisdicciones en la estructura partidaria. En el siguiente Congreso, el VII° Extraordinario reunido en Buenos Aires en mayo de 1935 con el fin de discutir la modificación de los Estatutos del PS, los centros de Capital Federal disminuyeron de 50 a 47, los de Provincia de Buenos Aires aumentaron de 74 a 85, y los del resto del país disminuyeron de 102 a 87. El socialismo cuyano mantuvo su importancia –Mendoza pasaba de 18 a 19 representantes y San Juan pasaba de 21 a 18–, mientras que eran Santa Fe y Córdoba las provincias que disminuían más fuertemente el número de centros: de 21 a 15 y de 18 a 13, respectivamente.[44]

Un año después, y ante el nuevo panorama político abierto por el retorno de la UCR a los comicios, que permitió la conformación de una mayoría opositora en la Cámara de Diputados, y cuando las propuestas de conformar un “Frente Popular” agitaban a los socialistas (Martínez Mazzola, 2017), el PS realizó su XXIII° Congreso Ordinario. En el cónclave, que tuvo lugar en la ciudad de Buenos Aires, estuvieron representadas 50 agrupaciones de Capital Federal, 86 de la Provincia de Buenos Aires y 94 del resto del país. Ese “interior” mostraba, debe subrayarse, un mapa muy desigual: el socialismo cuyano representaba más de la mitad de ese número –de Mendoza estaban representados 27 centros, 7 de los cuales correspondían a la Capital y otros 3 a Las Heras; de San Juan 22–; Santa Fe mantenía sus 15 centros, en tanto los de Córdoba caían a 9. Por otro lado, también debe subrayarse el crecimiento en los Territorios Nacionales, de los que estaban representados 11 centros: 5 de La Pampa, 3 de Chaco, 2 de Chubut y 1 de Santa Cruz.[45]

Los debates acerca de la formación de un “Frente Popular” condujeron a la ruptura por parte de la fracción de izquierda que a comienzos de 1937 fundó el Partido Socialista Obrero, fuerza que, apoyándose en esa prédica “frentepopulista” apoyaría la fórmula de la UCR en los comicios presidenciales de ese año. Las marcas de la escisión se hicieron sentir en el VIII° Congreso Extraordinario del PS, reunido en mayo de 1937 con el fin de definir el curso de acción en esas elecciones. Particularmente fuerte fue el impacto en los dos distritos en los que la izquierda se había hecho más poderosa: la Capital Federal, cuyo número de centros representados disminuyó de 50 a 38 y, sobre todo, Mendoza, donde el descenso fue de 27 a solamente 7. Si el número total de centros presentes se mantuvo prácticamente inalterado[46], ello se explica por cierto crecimiento de los representantes de la provincia de Buenos Aires, que pasaron de 85 a 89, por la recuperación de la representación cordobesa, que pasó de 9 a 17 agrupaciones y, sobre todo y en contraste con lo sucedido con sus vecinos del sur, por la continuidad del crecimiento del socialismo sanjuanino que tuvo la representación de 38 centros.[47] Evidenciando los efectos de los duros traspiés que significaron las elecciones presidenciales de 1937 y los comicios de renovación parlamentaria de marzo de 1938, la línea declinante se mantuvo en junio de 1938 cuando el PS realizó en Buenos Aires el XXIV° Congreso Ordinario. Los centros representados por la Capital Federal eran 37, los bonaerenses 74, y 76 los del resto del país.[48] La curva levemente descendente continuaría tanto en el XXV° como en el XXVI° Ordinario, los que se reunieron en la Capital Federal en noviembre de 1940 y octubre de 1942 respectivamente. Los 36 centros de Capital de 1940 se repitieron dos años después, los 65 de Provincia de Buenos Aires descendieron a 62, y los 62 del resto del país descendieron a 54. Es de destacar el cambio de tendencia del socialismo sanjuanino que de 33 centros en 1937 pasó a 23 en 1938, 14 en 1940 y 9 en 1942, también debe subrayarse el nuevo debilitamiento del socialismo cordobés que de los 17 centros representados en 1937 pasó a 11 en 1938, 8 en 1940 y 6 en 1942.[49]

El análisis del número de representantes a los congresos socialistas de fines de los ‘30 y comienzos de los ‘40 muestra un PS que, contra lo que suele señalar la memoria socialista, ya antes de la irrupción del peronismo se hallaba estancado e incluso en retroceso. Debe señalarse también que no se trataba, como mantiene el sentido común, de un partido concentrado en la Capital Federal. Los centros que pertenecían a este distrito representaban solamente el 20% del total,[50] en tanto el resto se dividía en partes relativamente iguales entre la provincia de Buenos Aires y el resto del país en el que, más allá de fuertes oscilaciones, destacaban 5 núcleos: Santa Fe, San Juan, Córdoba, Mendoza y Tucumán.

El peronismo y después

Aunque en junio de 1943 los socialistas manifestaron cierta expectativa ante una revolución que había terminado con el cuestionado gobierno “conservador”, pronto se colocaron en franca oposición a un gobierno al que juzgaron represivo y pro-fascista. Esta caracterización se extendió a la figura que entre 1943 y 1945 fue ocupando el centro del escenario político, el coronel Juan Domingo Perón, y a la activa política social que este llevó a cabo desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. No fueron pocos, sin embargo, los dirigentes y militantes socialistas, fundamentalmente del sector gremial, que abandonaron las filas del PS y se acercaron a la ascendente figura del gobierno militar.[51] A este golpe se sumaría el resultado de los comicios del 24 de febrero que no solo colocaron a Perón en el Poder Ejecutivo sino que privaron al PS de toda presencia en el Parlamento Nacional por primera vez desde 1912.

Fue en ese contexto que luego de casi cuatro años sin congresos partidarios, el mayor lapso desde la fundación del partido, tuvo lugar en Buenos Aires el XXVII° Congreso Ordinario del PS. Como se señaló anteriormente, el periódico La Vanguardia, que había dejado de publicarse diariamente, no brinda información respecto a la procedencia de los congresales que toman parte de la reunión. En los informes al Congreso la Federación Socialista Bonaerense declaraba que la integraban 100 centros, la santafesina enumera 26, la mendocina 10, otros 10 la entrerriana y 6 la santiagueña (Partido Socialista, 1946, pp. 98-114).

La Federación Socialista de la Capital Federal, aunque declaraba el aumento del número de afiliados, no daba cuenta de aquel número ni de la cantidad de centros que la integraban. Tampoco lo hacía la Federación de Tucumán.[52]

Dos años más tarde, en el informe al XXVIII° Congreso extraordinario y IX° Congreso Extraordinario, que se reunió en la ciudad de Mar del Plata en junio de 1948, ni la Federación Socialista de la Capital Federal ni la Federación Bonaerense detallaron el número de centros que las integraban (Partido Socialista, 1948, pp. 102-110).[53] Tampoco lo hizo la Federación Socialista santafesina, aunque el tono general de su informe, en el que señalaba el error de haber dado “a nuestro movimiento una dirección puramente opositora en lugar de darle también un contenido constructivo y muy especialmente socialista” (Partido Socialista, 1948, p. 107), parecía indicar que la situación del PS santafesino estaba lejos de ser satisfactoria. Más halagüeños en cambio fueron los informes de la Federación entrerriana, que repetía la cifra de 10 centros, y de la Federación tucumana, que enumeraba 9.[54]

En ocasión del IXXX° Congreso Ordinario y X° Extraordinario reunido en Buenos Aires en noviembre de 1950, la Federación de la Capital Federal y la Federación de la Provincia de Buenos Aires destacaban la vitalidad del partido en sus respectivas jurisdicciones, pero sus informes no brindaban datos acerca del número de centros que las integraban. Sí lo hacían en cambio la Federación santafesina, que nombraba las 14 agrupaciones que la componían y la tucumana que contaba 9. Por otra parte, la Federación Socialista cordobesa y la santiagueña, que no habían informado en anteriores ocasiones, enumeraban los centros que las integraban, 14 y 7 respectivamente (Partido Socialista, 1950, pp. 110-118).

En abril de 1953, se reunió en Mar del Plata el XXX° Congreso Ordinario del PS, el que estuvo centrado en la actitud a tomar ante el acercamiento de Enrique Dickmann al peronismo (Herrera, 2016, pp. 184-187). La mayoría de las federaciones presentaban informes en los que destacaban la acción llevada a cabo en un contexto difícil, pero no declaraban el número de centros que las integraban. Las excepciones fueron la Federación cordobesa, que enumeraba 14 centros, la santafesina que listaba 13 y la santiagueña formada por 6 (Partido Socialista, 1953, pp. 107-120).

El XXXI° Congreso Ordinario del PS tuvo lugar en Buenos Aires a fines de junio de 1956. Reunido solo días después del alzamiento del General Valle y los fusilamientos de militantes peronistas que lo siguieron, el mismo se caracterizó por el enfrentamiento entre el sector más duramente antiperonista del PS, liderado por Nicolás Repetto y Américo Ghioldi, y una alianza entre viejos dirigentes que no pertenecían a ese sector -como Alfredo Palacios, Alicia Moreau y Ramón Muñiz-, y la mayor parte de la juventud socialista (Tortti, 2009). Los datos que los informes brindan acerca de los centros son nuevamente escasos. Ni la Federación Socialista de la Capital Federal ni la Federación Bonaerense dan cuenta del número de centros que las integraban. En cambio, sí lo hacían la Federación santafesina, que declaraba 16; la cordobesa, 15; la tucumana, 11; y la sanjuanina, 10 (Partido Socialista, 1956, pp. 111-125).

En los años que siguieron a 1955 el PS parece recuperar parte de las fuerzas perdidas. El repunte respecto a los años peronistas aparece acentuado en los informes presentados al XXXII° Congreso Ordinario que se reunió en Rosario en julio de 1958. Aunque la Federación Socialista de la Capital Federal, controlada por el ghioldismo, mantuvo la práctica de no informar el número de centros que la integraban, sí lo hace la Federación Bonaerense, que decía representar a 132 centros, un número inédito en la historia del PS y que superaba el número de distritos en que estaba dividida la provincia. También era importante el número de centros que decían reunir las federaciones santafesina, cordobesa y tucumana, 25 en cada caso; la mendocina, 22 centros, la sanjuanina, 14, la entrerriana, 10 y la santiagueña, 9. Otro elemento que daba cuenta de cierta consolidación en el resto del país, o al menos del intento de llevarla adelante, era la formación de nuevas federaciones: la pampeana, que reunía 5 centros, la misionera, otros 5; la de Salta y Jujuy que sumaba 4 en la primera provincia y 1 en la segunda; y, sobre todo, la de Río Negro y Neuquén que decía agrupar 11 centros (Partido Socialista, 1958, pp. 95-127).

En conclusión, en 1958, momento de su ruptura,[55] el PS estaba lejos de corresponderse con la imagen de partido “municipal” porteño, con la que usualmente se lo asocia. De hecho, será ese crecimiento en el interior del país el que haga posible el triunfo de una línea opositora que era minoritaria tanto en Capital Federal como en la Provincia de Buenos Aires.[56]

Hacia un estudio de la dinámica entre federaciones provinciales y partido nacional

La cuestión del “socialismo en el interior” ha sido generalmente abordada a partir de miradas microanalíticas centradas en espacios particulares. Estas permitieron reconstruir la historia de distintos socialismos locales, plantear particularidades desconocidas por los análisis concentrados en el nivel nacional y, en ocasiones, dar cuenta de la compleja dinámica establecida entre el socialismo local y la estructura nacional del PS. Creo, sin embargo, que es necesario que a esas lecturas del socialismo “al ras del suelo” se sumen otras que, ubicadas en el nivel macro, permitan dar cuenta de las grandes líneas del proceso de expansión territorial del socialismo argentino.

A lo largo del capítulo, y adoptando una estrategia de análisis cuantitativo, reconstruí el proceso oscilante, con avances y retrocesos, a través del cual el PS pasó de ser un partido absolutamente porteño a uno que, aunque más férreamente implantado en la ciudad de Buenos Aires, alcanzó un desarrollo relevante en distintos puntos del territorio nacional. El recorrido me lleva a plantear dos preguntas: ¿por qué el PS fue tan porteñocéntrico en sus primeros años? la segunda, ¿por qué se produjo la expansión posterior?

Para responder a la primera pregunta creo necesario atender a dos dimensiones clave de la sociedad y la política argentina. La primera se ubica en el nivel económico social. Quizás no sea ocioso recordar que hacia comienzos del siglo XX la ciudad de Buenos Aires era no solo el principal distrito industrial del país sino también el distrito donde vivía el mayor número de obreros. Era en los distritos obreros del centro y sur de la ciudad en donde a inicios de dicho siglo se concentraba el mayor número de centros socialistas y era la interacción entre esos núcleos la que definía la vida del PS. La otra razón se relaciona con lo institucional. El horizonte de las políticas que proponía el PS era nacional, cuando no internacional, y municipal. El partido no tenía propuestas específicas para el nivel provincial, es más proponía lisa y llanamente la eliminación del Senado Nacional, adoptando una identidad unitaria que probablemente no fuera muy atractiva en las provincias. Tal vez ello explicara que, aun antes de expandirse en escenarios provinciales, el PS alcanzara cierta presencia en los Territorios Nacionales, administrados directamente desde Buenos Aires y en los que la política se dirimía a un nivel, el municipal, al que los socialistas atendían con preferencia.

Estas condiciones iniciales, que favorecían la existencia de un PS concentrado en el espacio capitalino, se modificarían posteriormente. En primer lugar, el proceso de diversificación de la estructura productiva argentina consolidó la presencia de núcleos obreros en distintos puntos del país, un caso relevante fue el de los ferroviarios. A ello se agregó cierta dilución en el perfil obrero del PS, la que favoreció la incorporación de núcleos de otras clases –trabajadores rurales, pequeños comerciantes, profesionales universitarios– a las filas partidarias. Por otra parte, y atendiendo al nivel institucional, los éxitos electorales que siguieron a la sanción de la ley Sáenz Peña no solo dieron visibilidad nacional al PS sino que, al colocar a legisladores socialistas en el Parlamento, obligaron al PS a flexibilizar las definiciones doctrinarias unitarias, las que serían definitivamente abandonadas en los años ‘30, y a atender a las distintas dinámicas políticas provinciales, lo que derivó en la constitución de las Federaciones Socialistas provinciales.

Estas Federaciones conforman un actor que no ha sido estudiado en particular y cuya importancia no debería desatenderse. Si, como vimos, en los primeros conflictos políticos de la historia del PS las disputas se dirimían al interior del mundo de Buenos Aires -al que pertenecían no solo los referentes del núcleo dirigente del partido sino también las principales disidencias- esto cambió a partir de los años ‘20. En la ruptura de los socialistas independientes jugaron un papel importante la Federación Socialista de la Capital y la Federación Socialista Bonaerense –que consideraba problemático el proyecto de intervención decidido por el bloque parlamentario nacional sin consultarla–, pero también lo tuvo el núcleo del socialismo cordobés que apoyó a de Tomaso. En 1931 la Federación Santafesina hizo oír su voz rechazando la alianza con el Partido Demócrata Progresista, posición que fue desatendida. Hacia mediados de los ‘30, se consolidó, alrededor de Benito Marianetti y de la Federación Socialista Mendocina, la primera fracción que en la historia del PS nacía desde el “interior” y, como mostró Ilana Martínez (2010), hacía de la cuestión del “interior” un tema de la agenda socialista. La partida de los “socialistas obreros” debilitó al núcleo más fuerte del “interior” pero también a la Federación Socialista de la Capital Federal. De la escisión tomó parte un grupo de socialistas porteños en el que destacaban Joaquín Coca y Juan Unamuno, los que en su mayoría abandonaron el PSO al poco tiempo (Herrera, 2006).

Como señalé en el trabajo, el PS de fines de los años ‘30 y de los primeros ‘40 era menos un partido centrado en Buenos Aires que uno estancado y en retroceso a lo largo de los distintos puntos de la geografía argentina. Sobre él recayó el doble golpe que significaron la migración de numerosos dirigentes y militantes gremiales al peronismo y, a partir de las elecciones de febrero de 1946, la pérdida de toda representación en el escenario privilegiado de la acción socialista: el Parlamento Nacional. Aunque este punto debería ser objeto de indagaciones específicas, los informes muestran que el PS que afrontó esa situación de debilidad, reforzada por las políticas represivas del gobierno peronista, no era un partido que había vuelto a concentrarse en el núcleo porteño sino uno en el que las distintas Federaciones Socialistas provinciales mantenían una, aunque difícil, vida propia. Incluso puede señalarse que la pérdida de su representación en el Parlamento y en el Concejo Deliberante,[57] que era uno de los elementos que daba al socialismo porteño su condición privilegiada, contribuía a igualarlo con otros distritos. Por otra parte, la elección del marplatense Teodoro Bronzini como legislador provincial, el único con el que contó el PS en esos años, y la importancia que para la estructura nacional del partido adquiría, a partir de la clausura de La Vanguardia en 1947, el periódico platense El Sol, acentuaron la importancia de la Federación Socialista Bonaerense.

Sin embargo, la principal prueba de la subsistencia y aun la consolidación de un PS que había excedido su inserción porteña se encuentra en el hecho de que, luego de la caída del peronismo, sería una coalición que tenía al “interior” como principal sostén la que lograría hacerse con la mayoría en los congresos partidarios. A ese triunfo, resistido desde un “ghioldismo” que se hacía fuerte en la Capital Federal y en la Provincia de Buenos Aires, seguiría una ruptura que haría nacer dos nuevos partidos: el Partido Socialista Argentino, basado en una composición territorial relativamente equilibrada, y el Partido Socialista Democrático, este sí muy recostado en la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires.


  1. Para una mirada de conjunto sobre estos trabajos véase Ferreyra (2015), Ferreyra y Martina (2017) y Barandiarán y Gómez (2018).
  2. El planteo supone tomar distancia no solo de la señalada imagen de un PS eternamente “porteñocéntrico” sino de las interpretaciones recientes que sostienen que la Ley Sáenz Peña habría tenido escaso impacto en la dinámica política argentina (Persello y De Privitellio, 2009; De Privitellio, 2011).
  3. La frase anterior contiene dos términos “expansión” e “interior” que aunque parecen obvios, quiero detenerme a problematizar. El primero, “expansión”, remite a un proceso que se inicia en un centro y luego se amplía hacia un territorio más vasto. Considero que el PS argentino constituye un partido que crece por lo que Panebianco (1990) ha llamado “penetración territorial”. Desde los primeros días el PS cuenta con un centro relativamente cohesionado, que forma el primer núcleo de la futura coalición dominante, ese centro dirige el desarrollo hacia la periferia y conserva, a través del Comité Ejecutivo Nacional, un importante poder sobre las agrupaciones locales. Recientemente, sin embargo, Gonzalo Cabezas (2016) ha argumentado que en la práctica esas agrupaciones conservaban grados relevantes de autonomía. El segundo término, “interior” da cuenta de dónde se ubica ese centro, en Buenos Aires. Y por Buenos Aires me refiero a la ciudad ya que según las definiciones de los primeros días del PS -por ejemplo en el modo en que La Vanguardia clasificaba los delegados a los congresos-, “Interior” englobaba a todo lo que estuviera fuera de la Capital Federal, desde Venado Tuerto y Posadas, a Avellaneda y Santos Lugares. Esta clasificación, tan capitalina, sería abandonada en la década de 1910 cuando los centros comenzaron a listarse por la provincia y el territorio al que pertenecían. El término “interior”, por otra parte, dejó de incluir a la Provincia de Buenos Aires, para remitir todo lo que no pertenecía ni a la ciudad ni a la Provincia de Buenos Aires.
  4. Recientemente fue publicado un trabajo de Lucas Poy (2019) que, ampliando la reconstrucción esbozada en un trabajo anterior (Poy, 2016), analiza, en forma detallada la distribución de los centros socialistas en el período 1894-1910. Aunque se basa en una fuente distinta a la empleada en este trabajo – los listados de centros que publicaba La Vanguardia, información que deja de estar disponible en años posteriores-, el artículo de Poy (2019) presenta un panorama consistente con el que aquí se reconstruye para esos años: un partido inicialmente concentrado en la ciudad de Buenos Aires que, a partir de ese núcleo emprende un proceso de expansión por un “interior” que hasta 1910 es fundamentalmente bonaerense. El artículo da cuenta también de las fuertes oscilaciones de ese proceso de expansión y registra su estancamiento luego de la ruptura sindicalista de 1906 y hasta el Centenario.
  5. Al punto que el impulsor y director de El Obrero, Germán Avé Lallemant, que residía en San Luis, debió radicarse temporalmente en Buenos Aires para dirigir el periódico.
  6. De la reunión en que se fundó el nuevo partido tomaron parte tres núcleos socialistas “porteños”: la “Agrupación Socialista”, formada por antiguos militantes de la “sección Varia” de la Federación Obrera disuelta en 1892, el club “Les Egaux” de los socialistas franceses, y el “Fascio dei Lavoratori” formado por socialistas italianos. En Capital Federal existía un cuarto club socialista, el “Vorwärts” formado por socialistas alemanes, que también fue invitado a la reunión fundacional pero no participó (Oddone, 1983, pp. 24-25).
  7. Debe señalarse, como elemento que refuerza el peso del socialismo porteño, que tres de esos centros del interior fueron representados por dirigentes radicados en Buenos Aires: Adrián Patroni representó al de Paraná, Roberto J. Payró al de Tucumán y Leopoldo Lugones al de Córdoba. (Oddone, 1983, pp. 59-60).
  8. Hay que destacar que este Centro, situado a menos de 100 kilómetros de Buenos Aires, era representado por un dirigente “porteño”, como lo era Enrique Dickmann (Oddone, 1983, p. 167).
  9. Las tensiones entre ambos órganos, basados en distintas fuentes de legitimidad, llevarían a que el V° Congreso decidiera, con la oposición de Justo, la disolución del Comité Ejecutivo, medida que sería revertida cuando el VI° Congreso votara la eliminación del Consejo Nacional (Martínez Mazzola, 2010a, pp. 277-279).
  10. Palacios fue electo por la circunscripción electoral 4ª de la Capital Federal, que correspondía al barrio de la Boca.
  11. La Vanguardia, 1904, (Buenos Aires), 9 de julio.
  12. Sobre las tensiones que suscitó el surgimiento de la corriente “sindicalista revolucionaria”, véase Belkin (2018).
  13. Aunque en esos días Justo se mudaba a Morón, localidad en la que residió por varios años, lo usual sería que en los congresos representara a un centro de Capital Federal, distrito por el que, además, sería electo diputado nacional en 1912.
  14. La Vanguardia, 1908, (Buenos Aires), 24 de mayo.
  15. Lo que incluye junto a los centros de Rosario y Tucumán y 2 centros de Córdoba, 2 del Territorio Nacional de Misiones. (La Vanguardia, 1910, Buenos Aires, 25 de diciembre).
  16. La Vanguardia, 1912, (Buenos Aires) 14 de enero. Reafirmando la inestabilidad de muchos de los núcleos del interior, no concurre ninguno de los centros de Misiones presentes un año antes.
  17. Los diputados electos fueron Alfredo Palacios y Juan B. Justo.
  18. Nicolás Repetto y Mario Bravo fueron electos como diputados y Enrique del Valle Iberlucea como senador.
  19. Palacios, el candidato más votado del PS en las elecciones de Diputados nacionales por la Capital Federal de 1910, había obtenido menos de 8000 votos; en cambio, en las elecciones de marzo de 1914, un candidato menos “carismático”, como lo era Nicolás Repetto, recibió casi 45000 votos.
  20. La Vanguardia, 1912, (Buenos Aires), 12 de noviembre.
  21. La Vanguardia, 1914, (Buenos Aires), 24 de mayo; La Vanguardia, 1916, (Buenos Aires), 9 de julio; La Vanguardia, 1917, (Buenos Aires) 29 de abril.
  22. De los cuales 4 eran de Santa Fe y 4 de Córdoba.
  23. Es de destacar el notable crecimiento de la representación santafesina, que en tres años pasó de 4 a 12 centros, en tanto Córdoba mantuvo los 4 de 1914.
  24. El resto correspondía a Mendoza, 5 centros; Entre Ríos, 4; San Juan y Tucumán, 3 centros cada una, Santiago del Estero y La Pampa, 2 centros cada una, y un centro de San Luis, Chaco, Misiones y Río Negro.
  25. La Vanguardia, 1918, (Buenos Aires) 7 de julio.
  26. No deja de ser interesante que, como había sucedido en 1906, ante el enfrentamiento con una fuerte oposición, en ese caso la “sindicalista” y luego la “tercerista”, la conducción impulsara que el congreso partidario tuviera su sede fuera de Buenos Aires. En cambio, en el III° Congreso Extraordinario, convocado con menos anticipación y por eso realizado en Buenos Aires, la oposición logró imponerse.
  27. La presencia de 5 centros situados en la 1ª circunscripción, correspondiente al sudoeste de la ciudad, otros 5 a las 15ª, situada en el noroeste, y 3 en la 16, situada en el norte, da cuenta de una fuerte implantación del PS en los barrios nuevos de la ciudad de Buenos Aires.
  28. La Vanguardia, 1921, (Buenos Aires), 7 de enero.
  29. Se destaca que de los 5 centros que habían representado a la circunscripción 15ª a comienzos de año en Bahía Blanca solo quedaba uno.
  30. La Vanguardia, 1921, (Buenos Aires), 30 de octubre.
  31. La gigantesca sección 15ª siguió teniendo un solo centro.
  32. La Vanguardia, 1923 (Buenos Aires), 12 de octubre.
  33. En las elecciones legislativas de marzo de 1924 el PS obtuvo un triunfo en la Capital Federal, el primero desde 1914, obteniendo 12 diputados.
  34. En las elecciones de marzo de 1924 la abstención radical permitió al PS cordobés consagrar tres diputados. Se trataba de la primera vez que el PS obtenía legisladores nacionales por fuera de la Capital Federal.
  35. La Vanguardia, 1925, (Buenos Aires), 5 de enero; La Vanguardia, 1925, (Buenos Aires), 10 de octubre.
  36. En ese sentido puede leerse el “informe comparativo sobre la situación del partido” que la Secretaría General envió a La Vanguardia días antes del comienzo del Congreso. En él se consignaba que las agrupaciones del PS apenas habían disminuido desde junio, momento inmediatamente anterior a la ruptura, pasando de 248 a 244 (la disminución se explicaba principalmente por la Capital Federal, cuyo número de centros pasaba de 41 a 39 y Santa Fe, que descendía de 15 a 13). Se informaba también que la pérdida de afiliados tampoco había sido importante, pasando de 8523 a 8254. La Vanguardia, 1927, (Buenos Aires), 8 de octubre.
  37. Este aumento se explica por la presencia de 7 agrupaciones “de oficio” (de empleados de comercio, gráficos, choferes, gastronómicos, del cuero, del vestido y de la construcción).
  38. Particularmente fuerte fue la disminución de los representantes mendocinos, que pasaron a ser 28 y luego 13, los cordobeses, que pasaron a ser 11 para caer a solo 4 en 1929 y los tucumanos, que luego de enviar representantes de 11 centros a fines de 1927 cayeron a solo 3 en 1929. El núcleo sanjuanino, en cambio, experimentó un fuerte crecimiento en su representación en 1927, momento en que fueron representados 11 centros, para luego caer levemente hacia 1929, con 10. Un caso particular es el de los socialistas pampeanos: mientras en el congreso de fines de 1925 6 centros fueron representados, dos años después fueron 14, cifra que cayó a 8 en 1929. La Vanguardia, 1927, (Buenos Aires), 9 de octubre; La Vanguardia, 1929, (Buenos Aires), 10 de octubre.
  39. Reafirmando la expansión en los barrios “nuevos”, participaron 9 centros de la 1ª circunscripción, 8 de la 15ª y 4 de la 16ª, también 6 centros ligados a organizaciones gremiales.
  40. La Vanguardia, 1929, (Buenos Aires), 29 de agosto.
  41. La Vanguardia, 1932, (Buenos Aires), 25 de mayo.
  42. Tal como había sucedido en 1906 y 1921, al enfrentarse con la amenaza de una fuerte oposición interna, la dirección del PS mudó la realización del congreso al interior del país.
  43. La Vanguardia, 1934, (Buenos Aires), 23 de mayo.
  44. La Vanguardia, 1935, (Buenos Aires), 24 de mayo.
  45. La Vanguardia, 1936, (Buenos Aires), 27 de junio.
  46. En realidad, descendió de 230 a 228.
  47. La Vanguardia, 1937, (Buenos Aires), 29 de mayo.
  48. Entre estos se contaban 23 de San Juan, 15 de Santa Fe, 11 de Córdoba y solo 6 de un socialismo mendocino que no lograba recuperar su fuerza. (La Vanguardia, 1938, (Buenos Aires), 16 de junio.
  49. La Vanguardia, 1940, (Buenos Aires), 1 de noviembre; La Vanguardia, 1942, (Buenos Aires), 10 de octubre.
  50. Es cierto que, tomando en cuenta el número de votos el peso de la Capital Federal probablemente fuera algo mayor, dado que los centros de la Capital solían tener más afiliados que el promedio nacional. Se trata de un dato que no ha sido posible reconstruir sistemáticamente ya que la información sobre el número de afiliados por centro o distrito era publicada solo en ocasiones.
  51. Entre ellos, el más destacado era el Secretario General del Sindicato de Empleados de Comercio, Ángel Borlenghi (Herrera, 2016, pp. 37-38).
  52. Aunque esta informa de la creación de tres nuevos centros, la disolución de dos y la unificación de otros dos (Partido Socialista, 1946, p. 110),
  53. La Federación Socialista Bonaerense declara que ha aumentado en 500 el número de afiliados y celebra la reorganización de 11 agrupaciones (Partido Socialista, 1948, p. 103).
  54. A la vez que informaba de la expulsión de algunos afiliados que se declararon “trotskistas” (Partido Socialista, 1948, p. 109).
  55. En el XXXII° Congreso Ordinario el enfrentamiento entre el ghioldismo y los sectores “renovadores” alcanzó su punto más álgido. Durante las sesiones se produjeron incidentes que derivaron en un cuarto intermedio. Dos días más tarde la mayoría renovadora excluía a la minoría ghioldista del Comité Ejecutivo del PS. Hacia fines de año cada uno de los distintos sectores llevaría adelante su propio Congreso y elegiría su propia dirección. Hacia fines de 1959 la Justicia Electoral reconocía la existencia de dos partidos, el Partido Socialista Argentino, formado por los sectores “renovadores”, y el Partido Socialista Democrático, identificado con el ghioldismo (Tortti, 2009, pp. 91-97).
  56. Así lo deja ver un cuadro publicado por La Vanguardia, dirigido por Alicia Moreau, perteneciente a la fracción “renovadora”, y que detalla que de los 33 centros de Capital Federal 19 estaban con el ghioldismo y 14 con los renovadores. En el caso de la Provincia de Buenos Aires, el ghioldismo contaba con el apoyo de 47 centros, los renovadores 40, en tanto 41 centros no se definían por ninguna de las dos posturas. En el interior, en cambio, la mayoría renovadora era rotunda: 124 centros se inclinaban por ella contra solo 40 (casi todos tucumanos y cordobeses) que apoyaban al ghioldismo y 3 que no se definían. La Vanguardia, 1958, (Buenos Aires), 28 de agosto.
  57. El Concejo Deliberante de la Capital Federal fue disuelto en 1941 por el Presidente Ramón S. Castillo. Durante los gobiernos peronistas no fue reestablecido por considerarse que contrariaba el mandato constitucional que colocaba a la Ciudad de Buenos Aires bajo jurisdicción federal.


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