Otras publicaciones:

9789877230758-frontcover

9789877230741-frontcover

Otras publicaciones:

9789871867509-frontcover

9789871867516_frontcover1

La trayectoria del Partido Socialista Independiente en dos partidos del interior bonaerense
(Ayacucho y Tandil, 1927-1940)

Luciano Barandiarán y Leonardo Fuentes

Introducción

A lo largo de la década de 1920 el Partido Socialista (PS) tuvo representantes en los Concejos Deliberantes de muchos distritos de la provincia de Buenos Aires, casi siempre de forma minoritaria.[1] Esto no impidió a sus representantes impulsar diversas iniciativas en materia social y laboral, y llevar adelante un accionar marcado por la confrontación con las fuerzas de la “vieja política”, en especial con el radicalismo, visto por ellos como un partido inorgánico que participaba de la antigua tradición de fraude y violencia.

El estricto control doctrinario impulsado por la dirección partidaria, encabezada por Juan B. Justo hasta 1928, junto con las diferencias de criterio respecto del modo de concebir el partido como de la política electoral a desarrollar, produjeron numerosas escisiones a lo largo de su historia.[2] Pero, sin dudas, una de las más relevantes fue la escisión en 1927 de los afiliados que a posteriori conformaron el Partido Socialista Independiente (PSI). A pesar de la trascendencia de la ruptura, implicó para el PS la pérdida de un gran número de militantes y dirigentes, dicho partido político ha recibido poca atención por parte de los investigadores, que se han concentrado básicamente en su surgimiento y los motivos que llevaron a la fractura, sin ahondar sobre su trayectoria posterior.[3]

Adicionalmente, siempre se consideró al PSI como un fenómeno esencialmente “capitalino”, pues fue en la ciudad de Buenos Aires donde obtuvo sus mayores triunfos electorales y desde donde provenían sus principales dirigentes.[4] Pero la escisión partidaria no tuvo lugar únicamente allí, pues en muchos otros lugares del país los autodenominados independientes intentaron organizar su nuevo partido, tratando de diferenciarse del que hasta entonces habían formado parte. Así, el socialismo de la provincia de Buenos Aires también se vio muy afectado por la fractura. En consecuencia, este trabajo pretende indagar el proceso abierto tras la ruptura del PS en 1927 y su impacto en el interior provincial bonaerense, procurando dar cuenta de los intentos llevados adelante por los socialistas independientes para constituir una nueva agrupación partidaria, su posterior inserción en la arena política provincial, e intentar trazar el perfil y la trayectoria de algunos de los dirigentes que lideraron dicha ruptura.

Nuestro estudio se centra en dos casos testigo –los partidos de Ayacucho y Tandil– para analizar el surgimiento y el accionar de los socialistas independientes en el ámbito municipal. Ambos distritos se encuentran en el sudeste bonaerense, y sus orígenes responden a los patrones de colonización propios de las tierras “nuevas” situadas al sur del río Salado. También en los dos, a partir de la segunda década del siglo XX, el socialismo se verá representado en los respectivos concejos deliberantes.

Enfocar nuestra investigación en el ámbito municipal posibilita una observación más nítida de aspectos tales como las tensiones que sufrían las fuerzas políticas, además de los reposicionamientos, mutaciones, estrategias personales y colectivas que se daban en ellas para, en definitiva, intentar recuperar la dinámica que provocó la ruptura del PS en los dos distritos mencionados.

Una división en nombre de la libertad

En torno a la figura de Juan B. Justo se estructuró un núcleo dirigente de extraordinaria cohesión (Nicolás Repetto, Mario Bravo, Enrique Dickmann, etc.) que condujo al PS durante muchos años y determinó sus rasgos distintivos: centralización de la estructura organizativa, predominio de la acción electoral y parlamentaria, y aislamiento respecto de las restantes fuerzas del sistema político (Martínez Mazzola, 2017, p. 89). Dichos rasgos le daban la coherencia que Justo y sus colegas querían, pero también conspiraron contra la consolidación de un sólido espíritu de consenso dentro de la propia fuerza política, motivo por el cual el partido estuvo sujeto a algunas de las rupturas ya señaladas.

Pese a las sucesivas controversias internas, el PS aparecía a mediados de la década de 1920 como una fuerza orgánica y estructurada en Capital Federal y en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. El fomento de los servicios públicos, el cooperativismo y, sobre todo, la transparencia administrativa y financiera conformaron un estilo de gobierno que comenzó a asociarse al socialismo (Camarero y Herrera, 2005, p. 20). Sin embargo, el PS afrontará la mayor crisis desde su fundación a fines de la década, crisis que esta vez surgirá del ala derecha partidaria. Su principal dirigente, Antonio de Tomaso, procedía del riñón justista y era líder del grupo parlamentario socialista, ocupando su banca de diputado desde 1914; incluso había estado casado con Victoria Gucovsky, la hija adoptiva de Nicolás Repetto, a quien en 1922 había acompañado en la fórmula presidencial del PS.

La controversia tendrá como marco inmediato la oposición al yrigoyenismo, aunque estuvo precedida por numerosas disputas interdirigenciales. Tras la separación con Victoria Gucovsky, el enfrentamiento personal entre de Tomaso y Repetto tuvo graves consecuencias políticas. El conflicto se agravó cuando Repetto denunció la incompatibilidad entre la militancia socialista del “grupo de los abogados” (de Tomaso, Bravo, Pinedo, De Andréis y González Iramain) y ciertas defensas que habían realizado en causas penales consideradas “inmorales”.[5] El episodio provocó la renuncia de de Tomaso al cargo de Secretario General, pero el conflicto se prolongó en una reunión del Comité Ejecutivo de 1923 en el Congreso partidario de Mar del Plata, e incluso se proyectó dentro de la Comisión de Prensa elegida en dicho congreso (Tarcus, 2007, p. 172). En el Congreso Extraordinario del partido realizado en Córdoba en enero de 1925, de Tomaso propuso “aligerar” el programa partidario, sosteniendo posiciones que provocaron fuertes discusiones.[6] Los enfrentamientos se intensificaron cuando los que rodeaban a de Tomaso fueron desplazados de las principales instancias partidarias entre los años 1925 y 1926.

Pero hicieron eclosión durante la controversia en torno al proyecto de intervención federal a la provincia de Buenos Aires. Esta iniciativa había sido promovida por Juan B. Justo a raíz de la sanción en la Legislatura provincial de una ley que autorizaba el funcionamiento de casinos, imponiéndose el pago de permisos y gravámenes que incrementarían los ingresos del alicaído erario bonaerense. La iniciativa de Justo parecía tener garantizada la aprobación en el Congreso Nacional, pues se descontaba que a los votos socialistas se sumarían los de conservadores y radicales “antipersonalistas”, deseosos de privar al yrigoyenismo de su principal baluarte territorial. Pero en mayo de 1927 Justo se reunió en secreto con Yrigoyen y ambos alcanzaron un acuerdo para que el grupo parlamentario socialista retirara el proyecto de intervención a la provincia de Buenos Aires a cambio de derogar la ley que autorizaba allí los establecimientos públicos de juego. El 31 de mayo la bancada socialista se reunió a instancias de Justo y aprobó el retiro del proyecto por 14 votos contra 6 (de Tomaso, González Iramain, Muzio, de Andreis, Spinetto y Bunge). Muchos centros partidarios provinciales como los de Ayacucho, Carlos Tejedor, Junín y San Antonio de Areco protestaron contra dicho retiro (Sanguinetti, 1981, p. 130).

El debate en torno a la propuesta de intervención y su posterior retiro proporcionaron la excusa final a los disidentes para abandonar la agrupación. Como el triunfo del radicalismo yrigoyenista parecía categórico en las elecciones generales de 1928, se les presentó una oportunidad para intentar “escapar a la irrelevancia política” fundando otro partido que irá renovando progresivamente sus expectativas (Halperín Donghi, 2005, p. 251). El 1 de julio apareció en El Diario y en Crítica un manifiesto titulado “El partido Socialista y la dictadura interna”, firmado por diez diputados (de Tomaso, González Iramain, Muzio, de Andreis, Tolosa, Spinetto, Remedi, Revol, Belisle y Bunge) y dos concejales porteños (Carlos Manacorda y Manuel González Maseda), planteando divergencias con la conducción partidaria, que se habría conducido de modo antidemocrático y autocrático. Y concluía señalando: “educados y formados en las filas del Partido, sabemos perfectamente distinguir entre disciplina democrática y dictadura, entre consideración personal debida al valor de los militantes, y sometimiento” (Martínez Mazzola, 2011b, p. 99). La acusación acuñaba uno de los motes con el que los futuros “independientes” denominarían a quienes permanecieron en el viejo PS: en este imperaba una “dictadura ensoberbecida” ejercida por miembros que acaparaban la dirección partidaria, y por eso se hablaba de “dictatoriales”.

El 11 de julio los disidentes hicieron público, a través del diario Crítica, un manifiesto de ruptura en el que, como exponía su título “Estamos donde estamos”, reafirmaban a la vez su distancia con la conducción del PS y su pertenencia a la tradición socialista. Además, anunciaban la formación de un grupo parlamentario y otro comunal independientes (Saítta, 1998, pp. 223-238). El 7 de agosto quedó constituido de forma oficial el PSI mediante un Congreso Constituyente celebrado en Capital Federal ese mismo día.[7] También se creó una sociedad anónima que editaría el diario Libertad, órgano oficial del nuevo partido, dirigido por de Tomaso. Como derivación del nombre de su publicación, los socialistas independientes fueron apodados “libertinos” por el socialismo oficial.

A diferencia de divisiones anteriores, la que provocó la formación del PSI cobró relevancia pues, aunque la pérdida en términos de militantes fue menor a la suscitada por rupturas anteriores, entre quienes dejaron las filas del PS se encontraban once de los veinte diputados nacionales que formaban su bancada, tres miembros del Comité Ejecutivo y dos concejales porteños. Y fueron acompañados por un significativo número de miembros de las segundas líneas partidarias (Pérez Branda, 2011, pp. 80-81).[8]

Martínez (2017) consideró al PSO a partir del esquema que propuso Angelo Panebianco, dentro de la categoría de “tendencias” de un determinado partido político, por poseer una cohesión interna lábil, ser fluidas y fruto de agregaciones episódicas y discontinuas. Si partimos de esta clasificación podemos plantear que el PSI, al menos en sus primeros años, puede caracterizarse como una facción del PS; es decir, un grupo con fuertes bases de poder propias y un cierto control del partido en cuestión hasta el momento de la división.

Las elecciones generales del 1 de abril de 1928 fueron el marco en el cual los socialistas confrontaron no solo con el resto de las fuerzas políticas, sino también entre ellos mismos. La plataforma electoral del PSI era, en líneas generales, igual a la del viejo PS; la diferencia radicaba en el reclamo de la nacionalización de las reservas petroleras del país y su explotación por parte del Estado. Asimismo, mientras que la campaña del socialismo se focalizó en descalificar al yrigoyenismo, los independientes prefirieron no abrir juicio sobre el líder radical y centrar su artillería contra los “dictatoriales” (Saítta, 1998, p. 233). Finalmente, los independientes triunfaron sobre el socialismo histórico.[9]

A partir de entonces, los socialistas independientes, aliados de los radicales antipersonalistas y los conservadores, comenzaron una fuerte ofensiva contra el presidente Yrigoyen, cuyo principal vocero fue el popular diario Crítica. En las elecciones legislativas de marzo de 1930 –tras una campaña electoral abiertamente antiyrigoyenista–, el PSI obtuvo una gran victoria en la ciudad de Buenos Aires, consiguiendo la mayoría de las bancas en disputa; el PS ocupó el segundo lugar, relegando a los radicales al tercer puesto.

Luego del triunfo electoral, a la par de la explotación de las vías legales de oposición, de Tomaso, Pinedo y González Iramain comenzaron a reunirse con Matías Sánchez Sorondo y otros dirigentes conservadores para concertar su accionar contra el gobierno, que culminaría en el golpe de septiembre de 1930. Aunque, ya al mes siguiente de dicho golpe, las columnas de de Tomaso en Crítica expresaron el paso del PSI a la oposición, dado el rumbo autoritario y corporativo tomado por el gobierno revolucionario.

Pero, incluso la defensa de la democracia representativa alcanzará también sus límites en la acción política de los independientes. Su ingreso en la Concordancia le valió a de Tomaso el cargo de ministro de Agricultura y, más tarde, a Pinedo el de ministro de Hacienda. Así, si bien su caudal electoral empezó a descender rápidamente, eso no impidió que los líderes del PSI se transformaran en importantes cuadros gubernamentales y actores principales del proceso de reformulación del Estado nacional que se produjo en esos años.

Como señaló Leticia Prislei (2005, p. 245) la experiencia iniciada en 1927 por los jóvenes dirigentes que emprendieron la ruta del socialismo independiente se dispersó en medio de los escándalos crecientes y la instauración de la República del fraude, disolviendo un partido fundado bajo el signo de la libertad.

Ayacucho: una disidencia de magnitud capital

Si hay un lugar que, a primera vista, respondía al estereotipo que comúnmente se utilizaba –y se utiliza– para representar cómo era el interior de la provincia de Buenos Aires a inicios del siglo XX, ese era el partido de Ayacucho. Territorio de extensas estancias dedicadas a la cría de ganado, con escasa población y donde los grandes hacendados dominaban los resortes del poder político, parecería ser un ejemplo “de libro” adecuado para ilustrar un típico “gobierno de las vacas”, es decir un orden controlado por la “oligarquía ganadera” conservadora. Sin embargo, en este distrito gran parte de esa “oligarquía” –que dominó durante años el poder municipal– adhería al radicalismo.

En ese tiempo, uno de los periódicos del distrito era dirigido por un hombre de muy humildes orígenes, uno de los principales referentes del socialismo local y “probablemente el periodista de más garra que haya tenido Ayacucho”: Hermenegildo Italiano (Azeves, 1968, p. 252). Apenas adolescente, Italiano intervino en la formación del primer Centro Obrero ayacuchense, y en 1904 fundó su periódico El Porvenir, órgano de propaganda netamente socialista y anticlerical, cuyo sostén le demandó muchas veces “sustraer un bocado de pan a su boca”.[10] Desde allí encaró verdaderas “guerras de tinta” contra diversas administraciones municipales, en especial las de signo radical.

Tras el triunfo de la UCR en las elecciones del 20 de abril de 1913, se inició un largo periodo de gobierno de esa agrupación en Ayacucho, que solo fue interrumpido por el golpe militar de 1930. Con un conservadurismo virtualmente inactivo a lo largo del período, la oposición recién se estructuró a fines de la década de 1910 en torno a un diminuto PS, que nunca inquietó electoralmente al radicalismo, pero que se transformó en un duro fiscal de su gestión y en feroz crítico de sus manejos en los comicios.[11]

En 1920 una menor concurrencia de votantes favoreció al PS que pudo así incorporar al Concejo Deliberante dos ediles: Manuel Núñez y Hermenegildo Italiano.[12] Desde sus bancas –que, reelecciones sucesivas mediante, van a ocupar por prácticamente una década– estos cuestionarán la política económico-financiera llevada adelante por el municipio, censurando la reiterada ampliación de partidas del presupuesto, y la administración de los recursos.

Entre los asuntos que generaron mayor controversia, destacó la iniciativa respecto de la instalación del sistema de cloacas y aguas corrientes impulsada por el oficialismo en 1926. En junio de ese año la remoción del contador municipal provocó diversos cuestionamientos al intendente y motivó su pedido de interpelación por parte de los concejales socialistas. Pero será la “batalla del agua” que se iniciará dos meses después la que puso en cuestión la hasta entonces incontestable capacidad de la administración radical local de llevar adelante cualquier decisión de gobierno.[13]

La obra no llegó a concretarse por el aluvión de críticas que despertó basadas en su exorbitante costo, que debería ser cubierto directamente por los vecinos. La indignación de la población fue estimulada por los socialistas, que montaron una campaña de propaganda contra el proyecto de aguas corrientes y cloacas ya que, aunque se proclamaran “admiradores de la salud pública” y “amigos de todas las dotaciones que puedan asegurar la sanidad y tranquilidad de los vecinos”, consideraban que era una obra gravosa que llevaría al pueblo a la ruina.[14] El partido opositor organizó demostraciones públicas y utilizó su medio de prensa para acusar a los impulsores de la iniciativa, quienes formarían parte de una red de contactos, negocios y corrupción dispuesta a enriquecerse a costa de los pobres vecinos. Tras realizar varios intentos de aprobar el proyecto en el Concejo –dos de los cuales fracasaron al invadir un público numerosísimo la sala de sesiones–, el oficialismo consideró el costo político de la obra. Y, a poco menos de dos meses de las elecciones comunales, aceptó con renuencia no seguir con su plan.

Aparentemente favorecido por las circunstancias, el PS se preparó con entusiasmo para competir en los comicios municipales que tendrían lugar el 28 de noviembre.[15] El día de la elección presenció una escasa concurrencia a las urnas (44,5% de inscriptos en el padrón), lo cual no deja de ser un tanto sorprendente si se considera el empeño que habían puesto las agrupaciones políticas, como sorprendente –o no tanto– también fue el desenlace del escrutinio, que indicó una nueva victoria aplastante del radicalismo, por más que el PS obtuviera el mejor resultado electoral del periodo estudiado y pudiera incorporar dos concejales más a su bancada.[16] No se dio el voto castigo que el affaire de las aguas corrientes parecía presagiar, quizá porque el mayoritario electorado rural del partido –claramente favorable a la UCR– no se había visto afectado por aquel, ni se sentiría identificado con el discurso socialista. Adicionalmente, la conformación de una opción opositora capaz de mostrarse como alternativa al radicalismo se vio seriamente dificultada por el surgimiento de fuertes querellas internas, reflejo de las que afectaban al socialismo a nivel nacional.

Efectivamente, como ocurrió en Capital Federal, el cisma que dio origen al PSI tuvo fuertes repercusiones en Ayacucho. Cuál fue la causa de esto es muy difícil de determinar, pues las escasas fuentes que se conservan no son clarificadoras. Es probable que las discusiones que generó el proyecto de intervención a la provincia de Buenos Aires –al cual el centro socialista local adhirió firmemente–[17] y su posterior retiro tuvieran consecuencias decisivas, lo mismo que las elecciones municipales de 1926. Si en un contexto en apariencia favorable el socialismo local había obtenido poco más del 25% de los votos, era obvio que “la conquista del poder” por medio de las urnas era muy difícil. Por eso muchos de los miembros de la agrupación adhirieron al movimiento liderado por de Tomaso. En consecuencia, el Comité Ejecutivo socialista lanzó en julio de 1927 un manifiesto expresando que adoptaría “medidas para defender los principios y la disciplina del partido”, disolviendo el centro socialista de Ayacucho, el de San Antonio de Areco y varios de la Capital Federal, pues “sus afiliados se expresaron favorablemente a los disidentes”.[18]

Poco después, un núcleo importantísimo de militantes y dirigentes ayacuchenses –Hermenegildo Italiano y Manuel Núñez, entre otros– se adhirió al PSI, convirtiéndose el periódico Acción Socialista en “Órgano del Partido Socialista Independiente”. Esta publicación dirigirá ahora sus dardos tanto contra el radicalismo como contra sus antiguos camaradas, que permanecieron en el viejo PS, liderados por Pedro Angiolini. Este, un pequeño comerciante que no había tenido una gran actuación política, fue blanco de las críticas por su condición de extranjero y la supuesta utilización de diversas formas de proselitismo propias de la “política criolla”, pues “aunque no habla ni por aproximación el castellano, conoce perfectamente las debilidades y prácticas viciosas de este país”, como dar “asados con cuero” para conseguir votos.[19] Consumada la división, el sector que decidió irse del PS arrastró a buena parte de la organización local. Con tal ventaja, los dirigentes y militantes escindidos pudieron dar forma rápidamente al PSI y se prepararon para competir en las elecciones comunales que se realizaron pocos meses después. Si antes el adversario a enfrentar era únicamente la UCR, ahora lo fundamental consistía en derrotar electoralmente a los socialistas fieles al tronco original, ya que se descontaba que la mayoría sería obtenida por la lista radical.

Pero, como ha señalado Pérez Branda (2011, p. 176) para el caso de Capital Federal, los “independientes” en general no innovaron respecto de la tradicional organización que se había perfeccionado en el socialismo durante los años anteriores. El programa que presentaron para esos comicios municipales era el mismo que habían ofrecido como PS en las elecciones anteriores. La campaña electoral se centró en las consabidas conferencias públicas, que esta vez contaron con la presencia de importantes dirigentes nacionales del nuevo partido, como el diputado Agustín Muzio. Incluso la lista de candidatos a concejales era bastante similar a la presentada en 1926 por el socialismo unificado, lo que volvería a repetirse en 1928. Por lo cual no estaba de más la advertencia publicada en Acción Socialista:

Hoy habrá en los cuartos oscuros BOLETAS PARECIDAS: ‘Partido Socialista Independiente’ y ‘Partido Socialista’. El último es el viejo partido que a raíz de su establecida dictadura interna motivó nuestra división. En el primero militan los hombres más destacados y antiguos del movimiento democrático argentino.[20]

Como puede verse, se ponía así de manifiesto un discurso identitario que se iría profundizando con el tiempo y que presentaba al socialismo independiente como el depositario de las esperanzas de todos los ciudadanos amantes de las libertades y de las prácticas democráticas. Este discurso –pensado de cara a diferenciarse fundamentalmente de sus antiguos camaradas– se complementó con el tradicional antiradicalismo socialista que, en el orden local, fue reforzado por la denuncia sistemática de la acción de gobierno. Pero, si bien los independientes no tuvieron problemas para consolidar la organización en el distrito y atraer para sí la gran mayoría del voto socialista, prácticamente nunca pudieron exceder el techo de los 300 sufragios frente a los más de mil obtenidos habitualmente por los radicales.

Por ello, si bien a lo largo de sus primeros tres años de vida el PSI de Ayacucho siempre va a superar en los comicios al sector que seguía adhiriendo al socialismo histórico, a su vez, va a resultar invariablemente apabullado por las listas de la UCR y cada vez contará con menos representantes en el Concejo Deliberante. No obstante, en 1930 el municipio ayacuchense era uno de los pocos en el país que contaba con un representante del socialismo independiente en su cuerpo deliberativo: Hermenegildo Italiano (Prislei, 2005, p. 239).

A partir del golpe de Estado de 1930, la exclusión del radicalismo pareció dar mayores posibilidades al socialismo independiente de alcanzar una posición destacada en la vida política del municipio. Pero la irrupción del conservadurismo y su control del gobierno comunal marcarán indirectamente el principio del fin del PSI local.

Aunque apoyaron el golpe militar que según ellos había dado fin a una “funesta y sangrienta tiranía”, los independientes locales pronto mostraron sus disidencias con las autoridades surgidas de la revolución. Así, criticaron abiertamente el revanchismo desatado contra la UCR y el despido de empleados públicos para reemplazarlos por hombres vinculados al conservadurismo.[21]

Pero, de forma similar a lo que ocurría en el orden nacional, sus reclamos de “verdadera democracia” y “espíritu de justicia” no les impidieron participar en los comicios que se celebraron en enero de 1932 a fin de elegir autoridades comunales. Estos no hicieron más que confirmar el escaso peso electoral del PSI, que apenas logró obtener 301 votos contra 1.102 del conservador Partido Demócrata Nacional (PDN). Diez meses después, el socialismo independiente sufrirá su mayor humillación al quedar último en unos nuevos comicios municipales, donde será superado no solo por el oficialismo y una lista integrada por disidentes de este denominada “Unión Vecinal”, sino incluso por el débil PS.[22]

Esta dura derrota marcó la virtual desaparición del PSI local. Y, como un espejo de lo ocurrido con muchos otros dirigentes de la agrupación en el medio nacional, su principal referente en Ayacucho, Hermenegildo Italiano, se incorporará al oficialismo. Terminará su carrera política en 1934 como secretario del efímero comisionado municipal Julio Cárdenas que, en el marco de un grave conflicto político-institucional, se apropió de los documentos de la Intendencia y estableció unas oficinas municipales “paralelas” en la casa particular de Italiano, hasta que, carente de apoyos en el gobierno provincial, depuso su actitud.

En Tandil, los “camaradas” de ayer son los enemigos de hoy

El centro socialista se creó en Tandil en 1912.[23] Entre ese año y 1946, sus representantes ocuparon bancas en el Concejo Deliberante en dos periodos: 1917-1922 y 1933-1935. En la década de 1930, su líder más destacado fue el diputado nacional, concejal y senador provincial Juan Nigro. Y en dicho decenio lograron, junto a otras instituciones tandilenses, la creación de una usina eléctrica, que fue, sin duda, su mayor contribución a la ciudad.

La expulsión de Alfredo Palacios del PS en 1915, o la formación del Partido Socialista Internacional (luego Partido Comunista) entre 1917 y 1920, se tradujeron en la renuncia al socialismo local de numerosos afiliados. No pasó lo mismo tras 1927, pues el número de individuos que se alejaron del centro tras la conformación del PSI fue insignificante (Barandiarán, 2004).

Esto no implicó que en la localidad no existieran afiliados que se plegaron al PSI, sino que estos simpatizantes se alejaron del centro socialista local sin renunciar y sin ser expulsados “oficialmente”. Fue un grupo que se había destacado entre 1919 y 1925 como candidatos y fiscales en las elecciones municipales. Así, Humberto Uez, Teodosio Azcoiti, Vital Villanueva, y los hermanos Torzillo (Próspero, Nicolás y Antonio) se identificaron con el PSI.[24] Dicho grupo había dirigido al centro socialista local tras la muerte del concejal Anacleto Farias en 1921, quien hasta ese momento había sido su líder. Tras las elecciones de 1923, solo Humberto Uez continuará siendo elegido por sus “camaradas” como candidato a concejal hasta 1925.

A partir de ese año el PS tandilense comenzará a ser liderado por un nuevo grupo, encabezado por los hermanos Juan y Antonio Nigro. Los acompañarán Bartolomé Pereyra, Matías y Rafael Arizcurren, Fernando Mariezcurrena, y Leonardo Demarco. La mayoría eran afiliados desde hacía mucho tiempo e integraban la Comisión Administrativa.

De acuerdo con las actas del PS, las elecciones internas, tanto para las contiendas electorales a distinto nivel como para la selección de delegados a los congresos provinciales y nacionales del partido eran muy minuciosas. Para formar la Comisión Administrativa, por ejemplo, se elegían veinte personas de entre todos los afiliados, que eran votados a viva voz y cuyos nombres se colocaban en una pizarra. Cada renglón tenía su valor: “el que estaba en primer lugar valía más que el décimo, tras el escrutinio. Siempre había una segunda vuelta, pero ahora en forma secreta y sólo se votaba a los candidatos de entre los veinte elegidos. Siempre votaban a (…) los que tenían más antigüedad”.[25] Por ende, los candidatos para ser elegidos tenían que lograr que sus compañeros los votaran. Es decir que el desplazamiento, a mediados de la década de 1920, del grupo que encabezaban Azcoiti y Uez, fue el resultado de las elecciones internas. Es posible suponer que por no compartir las ideas del nuevo grupo dirigencial y por ocupar lugares cada vez más relegados en las listas electorales de un partido que recibía escasos votos frente a la competencia conservadora y radical, los miembros de la futura rama del PSI local se alejaron sin manifestarlo públicamente.

A diferencia de lo acontecido en Ayacucho, la participación política del PSI a nivel local recién se observa a inicios de la década de 1930, aunque ya antes había habido algunos intentos de organizar un Centro Socialista Independiente.[26] Las dificultades que pudo haber encontrado el PSI para extenderse por el interior del territorio provincial puede observarse a partir de la siguiente anécdota:

Según una información recibida de la vecina ciudad de Balcarce, el sábado último fue objeto de una agresión el diputado electo por el Partido Socialista (sic), doctor Domingo Arizaga. Mientras este usaba de la palabra, un espectador afiliado al partido socialista tradicional provocó una gresca que determinó la interrupción del acto. Durante el tumulto, parece que el doctor Arizaga fue golpeado, recibiendo varias contusiones. Mala iniciación la del doctor Arizaga en las bregas políticas de tierra adentro.[27]

En Tandil, tras el golpe de 1930, los conflictos internos afectaron también al oficialista Partido Demócrata Nacional, enfrentándose el intendente A. Alzueta y el caudillo conservador local Juan Buzón. Los ediles de ese partido se dividieron en dos bloques, el “alzuetista” y el “oficialista”. En agosto de 1932 el voto de la mayoría suspendió al intendente Alzueta por “malversación”. En su lugar, el Concejo Deliberante nombró a William Leeson, que respondía a Buzón y será “reelecto” dos veces entre agosto de 1932 y abril de 1940, y nuevamente en 1942.[28]

Tras la ruptura definitiva entre Alzueta y Buzón, los partidarios del primero acusaron al segundo de permitir la entrada al PDN de antiguos opositores socialistas, refiriéndose a los individuos que en Tandil integraron el PSI. Un mes antes de las elecciones comunales de noviembre de 1932, la “Comisión Provisional del Comité de la Juventud Dr. Armando Alzueta” se quejaba en Nueva Era contra los “ayer enemigos irreconciliables” de Buzón. Allí mencionaban a Vital Villanueva, Secretario del Concejo Deliberante, que había sido antes consejero escolar por el PS.[29] Uno de los líderes oficialistas en el cuerpo legislativo, Próspero Torzillo, además de haber sido municipal socialista, había ubicado a varios familiares “de igual tendencia en la administración”; también concejal socialista había sido el alcalde del cuartel primero, Humberto Uez, al igual que el delegado municipal en Vela, y desde noviembre de 1932, secretario del intendente Leeson, Teodosio Azcoiti. Al final denunciaban a Esteban Nicolás, cuñado de Villanueva, que tenía un cargo en la comisaría.[30]

De todos los políticos oficialistas, era precisamente sobre los socialistas “independientes” hacia quienes los hombres del PS dirigían sus ataques más furibundos en la prensa partidaria. Al futuro comisionado Teodosio Azcoiti[31] lo recordaban en su paso por el partido como un “revolucionario de pico”: para los socialistas Azcoiti era un “traidorzuelo” que además de haberse plegado a los conservadores, merecía otra condena por trabajar en Tribuna, un diario de orientación conservadora. En su pasado ligado al PS, “fue concejal en Tandil, cuando se hacía pasar por socialista, hace más de doce años”. Pero él no era el único que se había alejado:

En aquella época también era concejal socialista, el concejal ahora Demócrata Nacional, don Próspero Torzillo, [también denominado por los socialistas como el “edil sastre”] y el alcalde y administrador del organito [se refiere nuevamente al diario “Tribuna”] don Humberto Uez, a quienes hacía de comparsa Vital Villanueva, secretario del Concejo Deliberante.[32]

Los hombres que los socialistas atacaban conformaban el mismo grupo que condenaba la “juventud alzuetista”, y que había estado frente al PS al fallecer Farías hacia 1921. Para los socialistas de la “década infame”, la culpa de la disminución en el número de votos hacia 1922 había sido culpa de los hombres del PSI:

La fuerza socialista en aquella época alcanzó en una elección municipal a unos 320 votos, obteniéndose cuatro concejales (…) Pero en la renovación municipal de 1923, encabezaba la lista el terrible revolucionario Teodosio Azcoiti, que se desvivía por dárselas de líder socialista, y los votos obtenidos se redujeron a 100, ni uno más ni uno menos.[33]

Tras esa elección, en la que el PS no obtuvo banca alguna, Azcoiti se había instalado en Lobería, de donde era oriundo, retornando a Tandil tras el golpe de septiembre de 1930. Alejados definitivamente del PS desde 1927, el año de la “traición libertina”, los socialistas opinaban en 1937 sobre sus antiguos camaradas: “fue necesario desechar a los indeseables aventureros que pretendían torcer la ruta marcada por sus fundadores”.[34]

Reflexiones finales. Las rupturas desde el “interior”

En nuestro trabajo hemos querido acercarnos a la problemática generada en el socialismo de la provincia de Buenos Aires por el cisma que dio lugar al nacimiento del PSI. Al analizar lo ocurrido en las localidades de Ayacucho y Tandil, pudimos corroborar que dicho cisma, lejos de ser un fenómeno únicamente capitalino, afectó de diferentes formas los centros bonaerenses de la agrupación liderada por Juan B. Justo hasta 1928.

Como un reflejo de lo ocurrido en Capital Federal, la disidencia surgió en Ayacucho inmediatamente tras el retiro del proyecto legislativo que propiciaba la intervención a la provincia. La gran mayoría de los dirigentes locales del PS, que conservaron el control del periódico partidario, se volcaron al nuevo partido. Probablemente, su permanente condición de segunda fuerza –siempre superada por el oficialismo radical– haya coadyuvado a la ruptura, pues los sectores dirigenciales más dinámicos probablemente buscarán en su adhesión a los “independientes” asociarse a un proyecto más combativo frente a la UCR.

Pero, de forma similar que en el orden nacional, dicho proyecto fracasó en Ayacucho de forma ostensible. En lo que respecta a Tandil, la situación fue diferente, pues en principio pareció que la ruptura de 1927 no había afectado al centro socialista local. Pero, más tarde, se verá cómo la agrupación estaba, de hecho, allí también cruzada por tensiones internas que saldrán a la luz más tardíamente con la marcha de un grupo de afiliados, no numeroso pero sí destacado, que pasará a identificarse con el PSI. Posteriormente, dicho grupo se integrará al oficialismo conservador y terminará siendo parte del mismo. Mientras en Tandil el control del medio de prensa partidario les permitió a los “viejos” socialistas continuar criticando a sus camaradas de ayer, en Ayacucho las críticas se diluyeron al carecer de un órgano de prensa propio.

Seguramente, las diferencias que se observan entre ambos casos responden a múltiples causas, pero no nos parece menor el rol que tuvieron las redes personales y clientelares en cada caso. La presencia de Nicolás Repetto en Tandil en numerosas ocasiones nos habla de un vínculo fuerte establecido con el grupo que dirigía Juan Nigro; por otra parte, la participación de H. Italiano en una lista “libertina” de candidatos a diputados provinciales a principios de la década de 1930 indica su mayor relación con los dirigentes del PSI.


  1. Una excepción importante fue el municipio de General Pueyrredón, cuya cabecera es la ciudad de Mar del Plata, donde el socialismo condujo el gobierno comunal entre 1920 y 1929. También el municipio de Avellaneda tuvo un intendente socialista entre 1920 y 1922. Posteriormente, abstención radical mediante, el PS triunfó en las elecciones comunales de 1932 en Bahía Blanca, comuna que gobernaría durante tres años.
  2. Ya en 1899 se fue el “socialismo colectivista”, cuestionando la conducción autoritaria del Comité Ejecutivo, las limitaciones impuestas a la participación de los afiliados extranjeros, y el énfasis en la acción política en desmedro de la organización gremial (Camarero y Herrera, 2005, p. 12). En 1906 el VIII Congreso Ordinario del PS, a propuesta de Nicolás Repetto, expulsó al sector sindicalista que promovía una táctica política de acción directa contraria a la parlamentaria (Sanguinetti, 1981, p. 68). El PS Argentino (1915-1922) surgió tras la separación del partido de Alfredo Palacios y, poco después, los sectores “internacionalistas” y “terceristas” se retiraron del PS para conformar el Partido Comunista. Tras la separación del PSI en 1927, hubo otras divisiones no menores dentro del PS, destacándose la formación del Partido Socialista Obrero (PSO) hacia 1937 con una orientación más vinculada a la izquierda (Blanco, 2018b; Martínez, 2017); la formación del Partido Socialista de la Revolución Nacional dirigido por Enrique Dickmann en 1952 y cuyos postulados se acercaron al peronismo. Finalmente, en 1958 el PS se dividió entre el Partido Socialista Democrático y el Partido Socialista Argentino división que culminó hacia 2002. La aparición del kirchnerismo en la primera década del siglo XXI volvería a dividir al PS.
  3. A pesar de los años transcurridos desde su publicación, el libro de Horacio Sanguinetti (1981) sigue siendo una referencia fundamental para quien quiera aproximarse al estudio del PSI, pues es el único trabajo que abarca toda la trayectoria de dicha fuerza política. Leticia Prislei (2005) y Ricardo Martínez Mazzola (2011b) han realizado aportes importantes, pero sus trabajos se centran en algunas cuestiones puntuales, como los motivos concretos que llevaron a la ruptura del socialismo en 1927 o el entramado ideológico que estaba detrás de esa ruptura y que concitó la nueva agrupación. Por su parte, Pablo Pérez Branda (2011) ha analizado el papel que jugaron los centros socialistas de la Capital Federal durante la crisis partidaria, describiendo cómo los experimentados dirigentes de dichos centros utilizaron todo tipo de prácticas, “despegadas” del ideal socialista, para que sus unidades siguieran perteneciendo al viejo tronco o fueran parte del PSI.
  4. Según Sanguinetti, los socialistas independientes “reinaron fugazmente en la Capital pero no trascendieron sus límites” (Sanguinetti, 1981, p. 63).
  5. Otro foco de conflicto surgió con el casamiento de Federico Pinedo, uno de los principales apoyos de de Tomaso en la cuestión de las “incompatibilidades”, que fue objetado no solo por su carácter religioso sino por ser “fastuoso y mundano” (Sanguinetti, 1981, p. 100-114).
  6. Propuso limitar la fijación de un salario mínimo a los trabajadores del Estado, mujeres y niños, excluyendo a los trabajadores adultos del sector privado; en cuanto al servicio militar sostuvo que la cláusula del programa del PS referente a la “supresión del ejército permanente y organización de la milicia ciudadana” no debía entenderse en clave antimilitarista o propiciando la anulación de toda fuerza armada (Sanguinetti, 1981, p. 114-118).
  7. Participaron 84 delegados de los centros escindidos, tanto de la Capital como del resto del país. Recién en el I Congreso Ordinario del PSI celebrado en enero de 1928 se aprobaron los estatutos del partido, su Declaración de Principios y el Programa de Acción. Entre el Congreso Constituyente y el I Congreso el PSI funcionó de hecho en materia programática y se rigió con el estatuto del viejo PS (Pérez Branda, 2011, p. 53).
  8. Los socialistas independientes se quedaron con más de la mitad de los centros socialistas de la ciudad de Buenos Aires y algunos pocos en el resto del país.
  9. En la Capital los radicales vencieron con cerca de 130.000 votos; los socialistas independientes obtuvieron unos 50.000 y el “viejo” P.S. unos 5.000 votos menos que sus antiguos miembros.
  10. Acción Socialista, 7/11/1926, p. 1. Este semanario hizo su aparición en 1921, cubriendo el vacío dejado por El Porvenir, y sobrevivió hasta la década siguiente.
  11. Así, además de denunciar una caprichosa interpretación de la ley electoral y de la ley orgánica de las municipalidades que los privaba de poder obtener dos concejales en los comicios de ese año por “no dar el cociente”, los socialistas manifestaban en 1919: “Los radicales no se apartaron un ápice de las viejas prácticas: sus comités, sus tabas, sus aglomeraciones de gente, sus acaparamientos de libretas, trenes expresos, ¡¡¡automóviles y coches a granel… y la mar!!!” (El Porvenir, 04/12/1919, p. 1).
  12. Manuel Núñez era un agricultor de larga militancia –que según sus correligionarios “con sus propias manos ha arado una porción de tierra, con sus propias manos desparramó la semilla, aparcó más tarde la cosecha y con sus propias manos recibió la espiga”–. Junto con Italiano y unos pocos dirigentes más, como Ángel Modia –un maestro de origen español–, ocuparía los principales cargos partidarios en el orden local durante esos años (Acción Socialista, 14/04/1927).
  13. El problema residía en que el pago de los trabajos para dotar al pueblo de agua corriente y cloacas debería hacerse con contribuciones de los propietarios de bienes raíces, calculadas sobre el valor de dichos bienes que, según los socialistas, aparecían en el proyecto oficial enormemente sobrevaluados (Fuentes, 2016, pp. 198-208).
  14. Acción Socialista, 15/08/1926, p, 1.
  15. La agrupación realizó diversos actos públicos y presentó una plataforma que postulaba una reforma impositiva para reducir los gravámenes municipales a las actividades productivas, el establecimiento de un impuesto al suelo libre de mejoras, la municipalización gradual de todos los servicios públicos, la jornada de 8 horas para los obreros del municipio y diversas medidas de asistencia social.
  16. La UCR venció por 1.352 votos contra 501 del PS (Acción Socialista, 05/12/1926, p. 1).
  17. “El Centro Socialista de la localidad aprueba la resolución del grupo parlamentario nacional de nuestro partido” (Acción Socialista, 14/04/1927, p. 2).
  18. La Nación, 08/07/1927, p. 3.
  19. Acción Socialista, 25/11/1928, p. 1.
  20. Acción Socialista, 25/11/1928, p. 1.
  21. “Como en tierra conquistada – No en otra forma ha procedido el Partido Conservador”, en Acción Socialista, 28/09/1930, p. 1. Las críticas iban más allá, imputando al oficialismo la tolerancia del juego, la sangría de las arcas municipales, la entrega de los destinos del pueblo en manos de extraños, y otras cuestiones, de las que se hacía especialmente responsable al comisionado municipal: el caudillo conservador Pastor Castaño.
  22. En esta ocasión el PDN obtuvo 667 sufragios, el PS 293 y Unión Vecinal 253, mientras que el PSI cosechó solo 167, menos que los votos en blanco y anulados que fueron 239 (La Nación, 29/11/1932, p. 9).
  23. El partido de Tandil tenía en ese tiempo unos 30.000 habitantes y –al contrario que Ayacucho– una economía diversificada, con un creciente desarrollo no solo de las actividades agropecuarias, sino también de la minería (explotación de canteras de granito) e incluso de algunas pequeñas industrias (Fuentes, 2016, pp. 341-343).
  24. De acuerdo a los registros del PS, Azcoiti era carpintero y había nacido en Lobería en 1894, ingresando al PS en 1914, proviniendo de Balcarce. Nicolás Torzillo era albañil mientras que Antonio Torzillo era tipógrafo. Eran de Tandil, habiendo nacido el primero en 1897 y el segundo en 1899. Ambos ingresaron al centro socialista local al cumplir 18 años (en 1914 y 1917 respectivamente). Por su parte Próspero era sastre (Barandiarán, 2004).
  25. Testimonio del afiliado Pedro Bordagaray (Barandiarán, 2004).
  26. Según un artículo aparecido en el diario radical tandilense Nueva Era el 24 de marzo de 1930, el PSI quería hacer pie en la provincia de Buenos Aires tras su triunfo en Capital Federal. Por ello, concurriría a la elección del 30 de marzo de ese año con los siguientes candidatos por la sexta sección: José P. Baliño, César Cichero, Francisco Lódolo, Alejandro C. Barrios, Miguel Pizza, Emiliano Troncoso, Pablo Coronel, Mariano Sciocco, Ángel Morbo, José Paolucci, Hermenegildo Italiano, Santiago Fraccione, Cayetano Moreno. Ese mismo día 24, visitó Nueva Era el delegado del PSI Modesto Camino Lizauzo, miembro de la redacción del diario La Libertad, para informar que en breve quedaría constituido en Tandil el Centro Socialista Independiente, que integrarían ciudadanos que antes estaban con el PS. También anunció que darían una conferencia el viernes 28, aunque no hallamos registros de que dicha reunión se hubiese realizado. En ese mismo diario se informaba sobre una conferencia en Tandil donde habló Nicolás Repetto, y en la que fustigó a los “independientes”. Aseguró que la Capital Federal “se han sumado todos los núcleos conservadores, para votar la lista de un conglomerado que se llama socialista, tan solo por odio al doctor Yrigoyen. Sin otro programa ni otra idea, han ido precisamente los conservadores a votar por el socialismo (…) ¿Dónde está el programa de los Socialistas Independientes? ¿Qué representan sus diputados?” (Nueva Era, 24/03/1930, p. 1).
  27. Nueva Era, 31/03/1930, p. 1.
  28. Leeson, al igual que el futuro gobernador Manuel Fresco, había trabajado como médico ferroviario, ya que desde 1907 pertenecía al personal de la empresa Ferrocarril Sud; en 1918 trabajó en Vela y desde 1923 lo hizo en Tandil. Por ende, el futuro sector socialista del Concejo Deliberante conocía muy bien al nuevo intendente.
  29. No se ha hallado la fecha en que puede haber sido electo, pero por el caudal de votos obtenidos por el PS en el período anterior, debe haber sido en los últimos años de la década de 1910.
  30. Nueva Era, 25/10/1932, p. 2.
  31. A fines de abril de 1940, Juan C. Tuculet fue nombrado comisionado municipal por el interventor nacional. Este nombró secretario al viejo “camarada” socialista Teodosio Azcoiti, actitud que no agradó a los socialistas locales. Al renunciar Tuculet, en febrero de 1941, en su lugar asumió la intendencia Azcoiti lo que irritó a los socialistas, que veían “la comuna otra vez en manos del conservadorismo desquiciante y fraudulento”.
  32. Germinal, 17/01/1935, p. 2.
  33. Germinal, 17/01/1935, p. 2.
  34. Germinal, 01/05/1937, p. 8.


Deja un comentario