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Un intendente socialista
frente a la “ira divina”

Estado, Iglesia y partidos ante el terremoto de Sampacho del año 1934

Karina Martina

En la noche del 10 de junio de 1934 a las 23:05hs un sismo sacudió a la localidad de Sampacho;[1] a las tres horas de ocurrido, un nuevo movimiento terminó de azotar a la población, el terremoto alcanzó una magnitud de 6.0 en la escala de Richter. Dicho fenómeno se sintió también en otras poblaciones del sur de Córdoba, el oeste de Santa Fe, el norte de La Pampa y el sur de San Luis. En Villa Ortuza, la Capital Federal y en el observatorio astronómico de La Plata los sismógrafos registraron los movimientos, aunque pasaron desapercibidos para el público.

Si bien no hubo heridos de gravedad, más del 90% de las construcciones quedaron en el suelo. La mayoría de la población migró a localidades vecinas al encontrarse con sus viviendas destruidas y ante el temor de nuevos temblores. El intendente de la localidad, de extracción socialista, debió hacer frente al desastre natural impulsando para ello diversas acciones tendientes a socorrer a los damnificados y reconstruir Sampacho. Aunque dichas tratativas no surtieron el efecto deseado, profundizándose así el conflicto con diversos sectores de la oposición surgidos desde su asunción al gobierno comunal.

En el marco de dicho desastre las fuentes documentales, no solo nos permiten describir el acontecimiento y sus efectos, sino que también nos posibilitan conocer situaciones previas. Nos interesa poner el foco en los diversos actores presentes en el espacio local, para observar las importantes disputas de poder entre diferentes esferas de la administración pública. De esta manera, “el desastre constituye una especie de hilo conductor a lo largo del cual es posible ir tejiendo diversas historias que, de una u otra manera, se relacionan con él” (García Acosta, 1996, p. 8).

A raíz de ello es que el presente escrito intenta avanzar en la reconstrucción del desempeño del socialismo cordobés analizando la gestión municipal encabezada por el socialista Juan B. Medeot (1932-1936) en la localidad de Sampacho prestando fundamental atención a la relación entablada por el gobierno municipal con los gobiernos provincial y nacional, respecto de un tema que fue crucial no solo para la localidad en la que gobernó sino también para su carrera política: el terremoto acaecido en junio de 1934. Así, dicho desastre se convierte en un “acontecimiento histórico”[2] que nos permite vislumbrar las relaciones y las disputas entre las distintas esferas de poder en torno al manejo de los fondos destinados a ayudar a los afectados y reconstruir la localidad. El trabajo se estructura en dos ejes. En el primero de ellos se describe el contexto político en que se desarrolla el desastre haciendo hincapié en la llegada del intendente al gobierno comunal. En un segundo momento, nos adentramos en la relación entablada por el gobierno municipal con los gobiernos provincial y nacional respecto del fenómeno sísmico que junto con la vuelta del radicalismo al escenario político tras su abstención electoral, recortaron la posibilidad de una reelección de Medeot en 1935.

La dinámica política previa al terremoto

Para cuando se produjo el terremoto Sampacho estaba gobernada por el intendente socialista Juan B. Medeot,[3] quien asumió el ejecutivo comunal tras las elecciones del 27 de diciembre de 1931, las que tenían como finalidad regularizar la situación de las municipalidades intervenidas tras el golpe de Estado de 1930. En dicha contienda electoral se presentaron dos fuerzas políticas, por un lado, el Partido Demócrata de Córdoba (PD) y, por el otro, la llamada “Alianza Civil” (AC). Esta coalición electoral se estableció entre el Partido Socialista (PS) local y el “Partido Juventud y Progreso”.[4] Esta última agrupación de carácter local fue creada en diciembre de 1930 con la finalidad de participar en las elecciones comunales, reunía a independientes y afiliados a partidos políticos que actuaban en el orden provincial y nacional. El presidente de la comisión provisoria[5] era Medeot, quien habría puesto en marcha dicha agrupación debido a la desarticulación del Centro Socialista (CS) local, el que probablemente se haya disuelto a mediados de la década de 1920 y reorganizado en plena coyuntura electoral, hacia inicios de octubre de 1931.[6]

Para entender la política de alianza llevada adelante por el CS sampachense es necesario mencionar que esta respondió a la impulsada por la Federación Socialista de Córdoba (FSC). En su 2º Congreso Extraordinario, la Federación acordó que los CS podían realizar pactos en el orden comunal con los centros organizados por la AC, agrupación que en Córdoba reunía a hombres que en carácter de independientes habían decidido apoyar en las elecciones generales de noviembre de 1931 a la fórmula presidencial De la Torre-Repetto y en los comicios provinciales y municipales de la ciudad de Córdoba de noviembre del mismo año a las listas socialistas. A pesar de lo resuelto por la FSC,[7] la AC decidió no concurrir a las elecciones municipales como entidad política, a fin de no desvirtuar los móviles exclusivos que motivaron su constitución. Dicha situación explicaría el apoyo electoral brindado por el “Partido Juventud y Progreso” al PS sampachense además de posibilitarle conciliar intereses locales y permitir el apoyo de la masa independiente, lográndolo así bajo la designación de “Alianza Civil” en 1931, agrupación que contó con el apoyo de los sectores trabajadores y se vio favorecida por la abstención electoral de la Unión Cívica Radical (UCR). Esto permite observar las particularidades de las prácticas encaradas por los socialistas en espacios locales al interior del país, permitiendo acercarnos a las maneras concretas de hacer política. No es nuestro objetivo, entonces, estudiar un objeto desde una localidad para comprobar algo que ya se conoce, sino porque “tiene algo que lo hace irrepetible, que lo hace específico y que pone en cuestión las evidencias defendidas desde la historia general” (Serna y Pons, 2003, p. 39).

De esta manera, en las elecciones comunales de diciembre la AC en Sampacho alcanzó 311 votos contra 193 del PD obteniendo así la mayoría dentro del Concejo Deliberante; entre los concejales electos no solo se encontraban afiliados al PS sino también vecinos que no militaban en las filas del socialismo.[8] El PD, por su parte, obtuvo dos bancas por la minoría.

No obstante dicha alianza, en una entrevista realizada por el periódico cordobés La Voz del Interior, el intendente remarcaba su identidad socialista,[9] la cual se vio reflejada en varias de las políticas públicas[10] por él impulsadas, algunas de ellas con la finalidad de paliar las dificultades acarreadas por la crisis económica propia de la época. A pesar de ello el principal problema al que debió hacer frente Medeot fue el encono de sus adversarios políticos, cuya oposición no se dio únicamente en el plano legislativo sino, fundamentalmente, en el espacio público. De tal oposición daban cuenta la prensa local y los panfletos lanzados a la calle por los sectores opositores hasta la aparición en abril de 1933 del periódico La Verdad. La oposición estaba integrada por el PD y la iglesia católica cuya voz era canalizada por el sacerdote de la localidad, poniéndose en marcha para entonces una “liga antisocialista”.

En el caso del partido de gobierno empleó para su defensa no solo las páginas del órgano oficial del PS, La Vanguardia, sino también las del periódico local La Voz, publicación quincenal que, si bien se decía independiente, defendía la labor de la comuna socialista.

Las principales disputas giraron en torno al veto por parte del intendente de un subsidio destinado a la celebración de las fiestas patronales; el discurso de un militante socialista en torno al rol de la iglesia católica como “obstructora” del progreso; el proyecto de aumento de impuestos y sueldos al personal administrativo y obrero de la municipalidad; el paso al bando opositor por parte de un concejal de la Alianza que lo llevó al poder; el riego y pavimentación de las calles y la desocupación.

Más allá de los focos de conflicto mencionados, las gestiones oficiales que marcaron profundamente su gobierno fueron las vinculadas con el terremoto de junio de 1934, objeto de nuestro estudio

El terremoto de 1934: el Estado municipal ante la “ira divina”, la desatención del gobierno nacional y los opositores en el espacio local y provincial

Las consecuencias provocadas por el terremoto y las acciones encaradas con la finalidad de brindar soluciones al desastre nos permiten “jugar” –siguiendo el planteo de Revel (2015)– con distintas escalas de análisis. De esta manera, es posible distinguir tres escenarios: el local, centrado en la labor del intendente y la comisión vecinal conformada con la finalidad de reconstruir la localidad; el provincial, en torno a la relación entablada entre el Estado municipal y el gobierno provincial como así también las acciones encaradas por el ejecutivo provincial y los representantes socialistas en la legislatura cordobesa; y el nacional, centrado en el accionar de la bancada socialista y la demócrata en el Congreso de la Nación ante la desatención del poder ejecutivo nacional.

De esta manera, en un primer momento, nos detendremos en las gestiones encaradas por las diferentes esferas del poder público en torno al socorro y reconstrucción de la localidad para en una segunda instancia centrarnos en los conflictos locales que surgieron a raíz del reparto de las colectas y el manejo de los fondos recibidos con la finalidad de ayudar a los damnificados, contexto previo a las elecciones comunales en que a la oposición de la iglesia y del PD se le sumó la de la UCR.

Gestiones realizadas por las diferentes esferas del poder público

Tras el terremoto los periódicos de la época reflejaban la situación vivida en la localidad y las gestiones iniciadas por el intendente Medeot solicitando ayuda a las diferentes esferas de gobierno, inclusive desde medios simpatizantes del PD destacaban su actuación ante el desastre.[11] Una de las primeras acciones fue la de informarle al gobernador que el 95% de las edificaciones se hallaban en el suelo o en estado ruinoso, agregando que necesitaban con urgencia materiales sanitarios, carpas o vagones para alojar a los vecinos que quedaron sin techo. El poder ejecutivo provincial dispuso que viajara el ministro de gobierno, doctor Juan Carlos Agulla; el director de obras públicas, ingeniero Gil Montero; y los ingenieros Bustos y González para que estudiaran la situación y adoptaran las medidas necesarias. El comando de la cuarta región militar ordenó el envío de carpas y una dotación de soldados para evitar posibles desórdenes. También se gestionó ante las autoridades del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico el préstamo de vagones para alojar a los damnificados.[12]

A tres días del sismo, los diputados socialistas por Córdoba en el Congreso de la Nación encabezados por Juan P. Pressacco presentaron un proyecto de ley con la finalidad de destinar 100.000 pesos para socorrer a Sampacho. No obstante, el 14 de junio el congreso aprobó una suma de 200.000 pesos con la misma finalidad avalando el proyecto presentado por los legisladores demócratas cordobeses, suma que sería entregada al gobierno de la provincia de Córdoba.[13] Este hecho sería el comienzo de las disputas que visualizará la prensa de la época en torno a quiénes eran los primeros en tomar medidas ante la problemática y las falencias de las propuestas presentadas por algunos de ellos. En paralelo, la legislatura de Córdoba aprobó una ley, impulsada por los representantes del PD y apoyada por todos los diputados provinciales, la que destinaba 50.000 pesos para socorrer a los damnificados por el sismo.

A raíz de lo establecido en la ley impulsada por la legislatura cordobesa y la aprobada en el Congreso Nacional, el 23 de junio de 1934 el ejecutivo provincial decidió mediante decreto centralizar la administración de los fondos que tuvieran como destino ayudar a Sampacho, designando para ello una comisión de oficio.[14] En él se establecía solicitar al intendente Medeot su incorporación a la comisión designada, como así también la de los fondos que hubieran sido puestos bajo su administración con el mismo objeto. Se fijó como sede para el funcionamiento de dicha comisión la localidad de Sampacho, constituyéndose en el lugar el 27 de junio.[15]

Con respecto a la composición de la comisión, Medeot no estuvo de acuerdo ya que consideraba que no se respetaba la autonomía municipal,[16] era indispensable para él que estuviese formada por algunos vecinos del lugar, dado que conocían las necesidades que allí se vivían, el único sampachense que la integraba era el sacerdote de la localidad. Si bien al comienzo se negó a integrarla; finalmente, respondió de manera afirmativa a la invitación del ministro de gobierno y la comisión oficial con la condición de que “una vez conocido y aceptado dicho plan por la municipalidad se haría entrega de los fondos respectivos.”[17]

Por su parte, a tres días de la sanción del referido decreto, el bloque socialista proyectó sin éxito alguno en la cámara de diputados de la provincia la creación de una “Junta de Reconstrucción del Pueblo de Sampacho”. En esa legislación se establecía quiénes conformarían la comisión ad honorem y cómo funcionaría esta, la que estaría integrada por un representante de la Nación, por otro de la provincia (nombrados por los respectivos poderes ejecutivos); por el intendente de Sampacho y por tres concejales de la localidad. La presidencia sería ejercida por el representante de la provincia, tendría a su cargo todo lo concerniente a la distribución de víveres y socorros a la población y a la reconstrucción de los edificios damnificados por el terremoto, elaborando para ello un censo, un plan de reconstrucción y determinando el monto de los créditos a otorgar. La creación de la junta debía reflejar su carácter público, por eso se proyectaba que estuviese integrado por representantes de los distintos poderes. Sostenían que el hecho de que las suscripciones también se debían a particulares no significaba que aquellos debiesen integrar la junta, ya que la tarea a cumplir excedía los límites de la actividad privada y entraba en el campo de la acción pública o administrativa.[18] Para los socialistas era el Estado quien debía hacerse cargo de la situación, de gestionar todo lo necesario para reconstruir la localidad sin violar la autonomía del municipio involucrado.

Debido a la inactividad de la comisión oficial, los vecinos y la municipalidad de Sampacho decidieron realizar un censo de los damnificados para elaborar un plan de ayuda. A raíz de ello, la intendencia, contemplando el estado de las finanzas, redujo la planta de empleados y rebajó los sueldos. En el orden técnico proyectó una ordenanza de modificación, exigiendo en las nuevas construcciones seguridades mínimas para los habitantes.[19]

De esta manera, en función de la labor que se venía desempeñando y de los fondos con los que se contaba,[20] un grupo de vecinos junto con el intendente de Sampacho decidieron crear una comisión local para así entrevistarse con los poderes públicos, bloques parlamentarios y la prensa en general con el objeto de interesarlos por la suerte del pueblo y solicitarles una ley especial de créditos para reedificar Sampacho y la parte de la colonia afectada. Dicha comisión estaba presidida por el intendente e integrada por el presidente del PD local Ángel Pegoraro, el valuador de rentas Eudoro Rodríguez, Dr. José Rozzi, Jovita Redondo y el dirigente radical Antonio Trentini. No obstante, dicha comisión no fue reconocida como tal por el gobierno provincial; según un comunicado oficial, se le llamaría la atención a todas las comisiones que estuviesen al margen de la nombrada por el poder ejecutivo cordobés no pudiendo recolectar fondos para proporcionar a Sampacho.[21]

En la esfera nacional,[22] a fines de julio de 1934 el diputado Pressacco presentó un proyecto de ley en el que se solicitaba un préstamo de 2.000.000 de pesos a ser invertidos en prestaciones para construcción y reparación de construcciones en Sampacho, el que fue aprobado un año después. Entre los fundamentos del proyecto se encontraba el hecho de que hasta el momento las ayudas que habían llegado tenían como finalidad satisfacer las necesidades más inmediatas de alimentación y abrigo y que el dinero aprobado por el congreso nacional se hallaba en manos de la comisión oficial de la provincia, la que hasta el momento decía nada había hecho ni se conocía cómo pensaba obrar. En función de ello es que el proyecto estipulaba que la suma indicada fuese depositada por el poder ejecutivo nacional en una cuenta especial en la sucursal del Banco de la Nación de la ciudad de Río Cuarto el cual tendría a su cargo la distribución de préstamos. Reglamentaba cómo se otorgarían tales préstamos y establecía que toda solicitud al Banco debía requerir la opinión del intendente de Sampacho. Dicha cláusula se suprimió cuando la ley fue aprobada por el senado. Se abriría también un crédito de 70.000 pesos a favor de la municipalidad sampachense para atender sus necesidades administrativas, estipulando cómo se realizaría su devolución.[23]

Recién a inicios de febrero de 1935 el gobierno demócrata anunció la distribución entre los damnificados de $236.715 pesos, los que se hallaban bajo la administración de la comisión oficial. En el decreto lanzado se mencionaba que las construcciones debían ajustarse a las disposiciones que dictaba la municipalidad de Sampacho, se fijaba además el importe de las indemnizaciones que serían destinadas para reconstrucción de los edificios y obras afectadas por el sismo y se haría efectivo a los damnificados a medida que se realizasen los trabajos. El saldo no distribuido, que ascendía a la cantidad de 17653,70 pesos, quedaba reservado a la orden de la comisión, para atender los gastos realizados y los que en adelante se requirieran, y para indemnizar a los afectados que, por hallarse ausentes u otras causas no habían sido empadronados.

No obstante, un mes más tarde a través del ministerio de hacienda se dio a conocer un nuevo decreto del poder ejecutivo de la provincia por el cual se dejaban sin efecto las disposiciones contenidas en los artículos 3º y 8º del decreto de febrero y se fijaba que el 50% del importe a repartirse sería entregado de inmediato a los beneficiarios y el resto una vez que dicha cantidad fuese invertida. Ante el letargo en la distribución desde La Vanguardia se afirmaba que la retención de una parte de los fondos se lo hacía con fines electorales, ya que no se repartirían hasta aproximarse las elecciones a realizarse en noviembre. Finalmente, entre fines de abril y mediados de mayo de 1935 se hizo entrega de la primera parte de los fondos, el 50% restante se entregó en octubre del mismo año.[24]

Respecto de la distribución realizada, desde Tribuna Socialista (órgano oficial de la FSC) se criticaba el accionar del gobierno demócrata por haber procedido “con injusticia en unos casos y con favoritismos en otros”, citando como ejemplo el monto asignado a la iglesia del pueblo. En tanto, los católicos sostenían que lo ocurrido era un “castigo de la ira divina”, los socialistas crearon una narrativa[25] similar señalando los favoritismos del gobierno de turno para con la iglesia, con el fin último de castigar a Sampacho por “haberse dado una administración socialista.”[26] En paralelo a las medidas impulsadas por las diferentes esferas del poder público, desde diversas partes del país llegaban colectas con la finalidad de brindar alimentos y abrigo a los afectados por el terremoto. A pesar del sentimiento de solidaridad hacia Sampacho, Medeot señalaba que hubo quienes se aprovecharon de la situación diciendo que dicha catástrofe era un “castigo de la ira divina” por tener Sampacho un intendente socialista, siendo el clero de la “docta” “que desde sus púlpitos y con sus pasquines lo sostuvo.”[27]

Conflictos locales surgidos en torno a las colectas y el manejo de los fondos

Este enfrentamiento entre socialistas y clericales no era una novedad, la oposición llevada adelante por parte del sacerdote de la localidad antecede incluso al periodo que nos ocupa.

Así, desde antes de la asunción a la intendencia por parte de Medeot, desde La Vanguardia se denunciaba que en Sampacho el cura párroco Juan Cinotto, inspirado en la pastoral lanzada por el obispado, se encargaba de desprestigiar a la Alianza Demócrata-Socialista. Para esta tarea contaba con el apoyo del comisario de policía, encargado de obstaculizar la reapertura del CS local. Una vez en el poder, a raíz de la quita del subsidio municipal a la iglesia para llevar adelante las fiestas patronales y del discurso de un militante socialista en el que se señalaba a dicha institución como la encargada de “obstruir el progreso” –discurso al que el intendente adhería públicamente a través del periódico La Voz–, se lanzaron a la calle una serie de panfletos, dos de ellos firmados por el sacerdote del pueblo y la “Liga antisocialista de Sampacho” en los que la iglesia dejaba en claro su posicionamiento respecto de la “secta socialista” quien, a decir de aquella, entregaba la educación al Estado, destruía la familia y proclamaba el amor libre.[28]

El terremoto como “castigo de la ira divina” encuentra su raíz en el hecho de que el día en que se desencadenó el sismo comenzaba la novena en honor a la patrona del pueblo, la Virgen de la Consolata.[29] El terremoto golpeó brutalmente el edifico de la iglesia, para cuya reconstrucción el obispado inició una importante colecta. En el momento en que sucedió el desastre se encontraba en Sampacho con motivo de las fiestas patronales el jesuita Bienvenido Álvarez quien habiendo vivido 18 años en Chile comparó lo ocurrido con el terremoto de Valparaíso del año 1906. Aludía, además, una “circunstancia providencial” en los sucesos al haber durado solo unos segundos y no haber provocado muertes.[30]

El 20 de junio el obispo monseñor Lafitte viajó a Sampacho para oficiar la misa de cierre de la novena, en la que las damas de la Cruz Roja realizaron el reparto de víveres que desde el 13 de junio había recolectado dicha institución en la capital cordobesa acompañada por el sector comercial, iniciándose así uno de los primeros conflictos que replicaron los periódicos de Córdoba y de la Capital Federal, conflicto iniciado a partir de la publicación por parte del diario católico Los Principios de las declaraciones realizadas por el intendente en torno al reparto efectuado en el que, según Medeot, fueron beneficiadas personas que nada tenían que ver con los damnificados. Ante tales declaraciones, el presidente del consejo directivo de la Cruz Roja sección Córdoba hizo público un comunicado en que se afirmaba que la responsabilidad era del intendente debido a que no había prestado ninguna cooperación en el reparto. Medeot sostenía que el comunicado había sido efectuado en virtud de informes que le dieron las damas enviadas quienes, según su criterio, le informaron tendenciosamente acerca de lo ocurrido.[31]

Resueltas las necesidades de alimentos y abrigo se encontraba la de reconstruir la localidad, que trajo aparejadas una serie de conflictos entre el intendente y un grupo de vecinos (entre los que se encontraban el comisario de la localidad y algunos adherentes al PD y a la UCR) con respecto al manejo de los fondos que llegaron a la comuna. Al respecto, se había denunciado al, hasta entonces, inspector general de hacer uso de tales fondos para reconstruir su vivienda, razón por la cual se creó una comisión integrada por los concejales de la oposición designada por el concejo deliberante que tenía como finalidad investigar dicha situación y elaborar un sumario.[32] A raíz de ello, a comienzos de mayo de 1935, un grupo de vecinos elevó una nota al intendente con el objetivo de cuestionarle la retención de los fondos y el intento de destinar parte de estos a la construcción de una sala de primeros auxilios. Cerraba diciendo que si la municipalidad no adoptaba las medidas solicitadas el pueblo, que era quien las formulaba, se vería en el deber de hacerle saber que tomaría las medidas de emergencia que creyeran necesarias a fin de hacer respetar sus derechos.[33]

Ante tales denuncias, Medeot mencionaba que toda la actividad desempeñada por la municipalidad en torno a la solución de los problemas ocasionados por el sismo fue publicitada a través del Boletín Oficial,[34] al igual que las medidas de previsión y de defensa tomadas, las sumas recibidas para los damnificados, un detalle de lo invertido y el saldo correspondiente. En todo el proceso tuvo participación una comisión vecinal, presidida por el intendente de la que formaban parte más de 20 vecinos y concejales. Todo se hacía bajo el control del concejo, este resolvió esperar que el gobierno de la provincia, poseedor del grueso de los fondos, realizara su distribución. Una vez conocido el modo en que se distribuirían, el concejo confeccionó una lista al estilo de la oficial y “subsanando algunas lagunas y favoritismos” adoptó una disposición que excluía a los propietarios residentes fuera de la localidad y reservaba una suma para aceptar reclamos de los posibles omitidos en la lista oficial, a los que se fijó un plazo para reclamar. Ello ocurrió en el mes de junio de 1935 publicándose en el boletín municipal que apareció en ese mes, mientras que los “vecinos” fueron a solicitar esas medidas recién el 26 de diciembre,[35] reclamo que se hizo público a través de un panfleto lanzado en enero de 1936, el uso de dichos volantes era la manera en que la oposición hacía público su posicionamiento hacia la intendencia desde antes del terremoto.

Es en este contexto, en el que se produjo la reorganización de los grupos opositores en el marco de las elecciones municipales que se realizaron en noviembre de 1935, simultáneas a los comicios provinciales de los que, tras el levantamiento de la abstención, participó la UCR de la mano de Amadeo Sabattini, quien triunfó en dicha oportunidad. El CS resolvió concurrir a las elecciones comunales en conjunto con la Alianza Progresista encabezada por Medeot. Se presentaron a la lucha también los radicales y los demócratas nacionales. En el marco de la campaña electoral la municipalidad ultimaba los preparativos para la inauguración oficial del dispensario por ella construido. Finalmente, las elecciones arrojaron como ganadora a la fórmula radical encabezada por Antonio Trentini con 334 votos, como segunda fuerza se posicionó la Alianza Progresista con 271 y, por último, la lista del PD con 229.[36]

Aún en 1938, bajo gestión radical, la municipalidad de Sampacho seguía padeciendo las consecuencias del sismo, así lo demuestra la nota elevada por el intendente Trentini en octubre de ese año al presidente de la cámara de diputados de la nación solicitando la sanción del proyecto de ley, presentado por Zabala Ortiz, por el que se acordaba un subsidio extraordinario de 40.000 pesos a favor de la municipalidad. En dicha nota se hacía mención de la ley aprobada en 1935 en que se destinaba 2.000.000 de pesos en préstamo diciendo que, más allá de todos los pedidos requeridos en tal forma de parte de la comuna y población, siempre “fueron desoídos por el poder ejecutivo”.[37] Otro de los proyectos presentados por el diputado radical arriba mencionado, en septiembre de 1938, se relacionaba con el pedido de un subsidio extraordinario de 100.000 pesos para la reconstrucción de la iglesia de Sampacho, en cuya fundamentación mencionaba que la ley impulsada por la diputación socialista no había sido cumplida sin que el poder ejecutivo nacional diera explicación alguna.[38] El legislador radical ya había solicitado en noviembre de 1936 que se reglamentara y cumpliera con lo establecido por dicha ley, sin éxito alguno.[39]

Consideraciones finales. Un terremoto que hace temblar las escalas

El terremoto de 1934 y las situaciones que a raíz de dicho desastre se desencadenaron nos permitieron conocer situaciones vinculadas con los diversos actores presentes en el espacio local y las disputas de poder entabladas entre diferentes esferas de la administración pública en torno al manejo de los fondos destinados a ayudar a los damnificados y reconstruir la localidad. Ello fue posible debido a la reducción de la escala de análisis, ya que el trabajar desde una localidad permitió abordar problemáticas generales con más detenimiento.

Juan B. Medeot asumió la intendencia de Sampacho tras las elecciones de diciembre de 1931, en las que el PS se presentó en alianza con otro partido de alcance municipal, conformado por él un año antes de dichos comicios, integrando así la Alianza Civil. A lo largo de su mandato encaró importantes obras públicas y enfrentó diversos focos de oposición encabezados fundamentalmente por el Partido Demócrata y la iglesia católica. La oposición de dichos sectores se reactivó tras el sismo sumándose a estos, en plena coyuntura electoral, el radicalismo.

El terremoto producido en junio de 1934 fue el problema más importante que debió enfrentar Medeot durante su gestión, desastre que permite vislumbrar las relaciones y las disputas de poder entabladas en diferentes escalas. En el plano local, entre el gobierno municipal y algunos vecinos (encabezados por los sectores opositores), en torno al uso de los fondos recibidos tras el sismo para la construcción de una sala de primeros auxilios durante la campaña electoral. También hubo fuertes tensiones con los sectores católicos quienes desde el comienzo de la gestión de Medeot veían al socialismo como una “secta” y al terremoto como un “castigo de la ira divina” por haber elegido la ciudadanía un intendente socialista. Una estrategia narrativa similar emplearon los socialistas no solo para con la iglesia, a quien veían como la “obstructora del progreso”, sino también para con el gobierno demócrata quien, al repartir los fondos destinados a ayudar a los damnificados, había castigado a Sampacho por ser gobernada por un representante del PS. En el plano provincial, las disputas entre el gobierno comunal y el gobierno demócrata se dieron en torno al manejo de los fondos destinados a socorrer a los afectados manejándose el segundo a través de decretos, sin considerar algunas de las propuestas encaradas en la legislatura cordobesa por parte del bloque de representantes socialistas. En la esfera nacional, fundamentalmente con el poder legislativo, en torno a la ley que tenía como finalidad reconstruir ediliciamente a la localidad y que, pese a su aprobación, jamás llegó a destino.

En resumidas cuentas, el terremoto permitió entrever el malogrado alcance del accionar del socialismo cordobés en el plano legislativo en torno al tema, el peso ejercido por el partido gobernante a cargo del ejecutivo provincial como así también la desatención del gobierno nacional quien no solo dejó en manos del gobierno demócrata la administración de los fondos que llegaban, sino que además no hizo efectivo el préstamo estipulado en la ley del año 1935.


  1. Ubicada al sur de la provincia de Córdoba, en el actual departamento Río Cuarto, a 50 km de la ciudad cabecera. Sus orígenes se remontan a la creación del fortín San Fernando fundado en 1785; no obstante, el lugar adquirió fundamental importancia con la fundación de la colonia de Sampacho en el año 1875, primera colonia oficial impulsada por el gobierno provincial, a la que arribó una importante cantidad de inmigrantes europeos. Hacia el año 1934 tenía alrededor de 5000 habitantes, contando la zona rural. Se destacaba por ser una importante zona agrícola-ganadera que poseía, además, canteras de cal y granito (propiedad del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico) y un molino harinero.
  2. Siguiendo el planteo de Michel Bertrand (2011) el acontecimiento tiene un significado mucho más amplio que el simple “hecho” ya que el mismo es, fundamentalmente, producto de una construcción intelectual asociada a la reflexión del historiador para quien todo puede ser identificado como un posible “acontecimiento histórico”, su labor es la de ubicarlo intentando llevar a cabo sus observaciones al nivel más bajo posible, a “ras de suelo”. El acontecimiento histórico así se encuentra envuelto dentro de procesos temporales más amplios que el propio momento al cual está asociado.
  3. Nació en Sampacho el 14 de junio del año 1896, nieto de inmigrantes austríacos arribados al lugar tras la creación de la colonia en 1875. Desde niño trabajó en un taller de herrería y carpintería. En paralelo, ayudaba a su padre en la atención de las chacras que le fueron asignadas al trasladarse de las colonias al pueblo. Posteriormente, trabajó en máquinas trilladoras como engrasador o aceitero y a veces como apuntador. Como solo había cursado estudios primarios se inscribió en un curso por correspondencia de teneduría de libros. A su arribo al cargo de intendente y tras su paso por este se desempeñaba como inspector de zona de “La Segunda”. Trabajó, además, como martillero público en una oficina jurídica comercial adscripta al estudio de los abogados socialistas de Río Cuarto, Remedi y Pressacco, hasta que decide radicarse con su familia en dicha ciudad. Ingresó al PS en junio de 1916, miembro fundador del CS en Sampacho hacia septiembre del mismo año, dentro del cual ocupó todos los cargos, fue delegado en congresos provinciales y nacionales, como así también candidato a diversos cargos electivos (Medeot, 2018).
  4. Dicha alianza, a diferencia de la organizada para las elecciones generales que tenía como finalidad apoyar la fórmula presidencial Lisandro de la Torre-Nicolás Repetto no fue conformada en Sampacho por el PS y el Partido Demócrata Progresista. A diferencia de lo que acontecía en Santa Fe y Buenos Aires, donde había un claro predominio del PDP y del PS respectivamente, el único partido de los que integraban dicha alianza y que gravitaba en el espacio de la provincia mediterréanea era el PS, pero no contaba con el apoyo electoral suficiente. Esta situación cambió cuando se conformó la AC hacia fines de agosto de 1931, impulsada por intelectuales reformistas (Camarero y Herrera, 2005; Tcach, 2012; Martina, 2018).
  5. Acta de fundación del Partido Comunal Independiente “Juventud y Progreso”, 8 de diciembre de 1930. De los 6 hombres que la integraban dos eran afiliados socialistas (Medeot y Pierino Boé).
  6. Cfr, Informe de la Junta Ejecutiva al VIII Congreso Ordinario de la Federación Socialista Cordobesa, diciembre de 1932, p. 13; La Voz del Interior. 1931 (Córdoba) 29 de octubre; La Vanguardia. 1931. (Buenos Aires) 8 de noviembre.
  7. Cfr. Informe de la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista de Córdoba al VIII Congreso Ordinario, diciembre de 1932. pp. 22-23.
  8. La Vanguardia. 1932 (Buenos Aires) 16 de enero.
  9. La Vanguardia. 1932 (Buenos Aires) 04 de febrero.
  10. Entre las que se destacaron: reformas de orden administrativo; reforma impositiva que consistió en la rebaja de impuestos y la creación de otros que gravaban “el vicio, el juego o el privilegio”, el aumento en la inversión de servicios en obras públicas, asistencia médica, medicamentos y servicio fúnebre gratuitos, riego de calles, ropa, calzado y alimentos para los niños en edad escolar; se abarató el consumo con la reducción de impuestos a los artículos de primera necesidad; se estableció que los obreros del municipio trabajaban 8 horas y gozaban del sábado inglés. Para combatir la desocupación se realizaron obras públicas y se explotó una vieja cantera municipal, se construyó un dique de contención de las aguas del arroyo, el arreglo de la avenida principal, la pavimentación de las principales calles, desagües, cordones, veredas, arbolado de calles y la proyección de una sala de primeros auxilios. Se redujo el precio del contrato por los servicios de alumbrado público y privado y se obligó a la empresa ferroviaria el pago de los impuestos generales.
  11. El Pueblo. 1934 (Río Cuarto, Córdoba) 13 de junio.
  12. La Vanguardia. 1934 (Buenos Aires) 12 y 13 de junio; Los Principios. 1934 (Córdoba) 11 y 13 de junio.
  13. Expedientes 299 y 289 de la Cámara de Diputados de la Nación. Archivo Histórico de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (A.H.C.D.N).
  14. Presidida por el Jefe del Regimiento 14 de Infantería, por el ingeniero Arturo López Sivilat del departamento de obras públicas de la provincia en carácter de vicepresidente y, en el rol de vocales, el Jefe político del departamento Río Cuarto, el cura párroco de Sampacho Juan Cinotto, el director del Museo de Ciencias Naturales de la provincia Dr. Juan Olsacher y el médico de los tribunales de la ciudad de Río Cuarto, Dr. Ernesto Álvarez.
  15. Decreto Nº 32.050 y Acta de constitución de la Comisión Administradora. Tomo NPD 90. 1934-1. Archivo Histórico de la Legislatura de Córdoba; La Vanguardia. 1934 (Buenos Aires) 25 de junio.
  16. Siguiendo a Silvana Ferreyra (2013), uno de los principales escenarios en el que actuaron a lo largo de su historia los socialistas fue el del ámbito municipal, razón por la cual fueron impulsores del municipio- ciudad y la autonomía municipal. Su principal líder, Juan B. Justo, defendió el derecho de los municipios a dictarse sus propias cartas orgánicas desde su posición como convencional en la reforma de la Constitución de Córdoba en 1923.
  17. La Vanguardia. 1934 (Buenos Aires) 25 y 29 de junio.
  18. Proyecto de ley “Junta de Reconstrucción del Pueblo de Sampacho” Tomo NPD 90. 1934-1. Archivo Histórico de la Legislatura de Córdoba.
  19. La Vanguardia. 1934 (Buenos Aires) 11 de julio.
  20. Desde el órgano oficial del PS se hicieron públicos los aportes llegados a la intendencia desde localidades vecinas como así también de las intendencias de la Capital Federal y de la ciudad de Córdoba que por iniciativa de los legisladores socialistas giraron a la intendencia sampachense una ayuda de 50.000 y 5.000 pesos respectivamente.
  21. El País. 1934 (Córdoba) y La Voz del Interior. 1934 (Córdoba) 03 de agosto; La Vanguardia. 1934 (Buenos Aires) 23 de julio; Córdoba. 1934 (Córdoba) 30 de junio.
  22. Otro fue el rol que desempeñó el Estado nacional durante el terremoto de San Juan del año 1944 (Buchbinder, 2014). Si bien las características y consecuencias de los terremotos son diferentes, fundamentalmente por la cantidad de muertos que originó el de San Juan, el Estado Nacional nada hizo respecto de lo ocurrido en Sampacho, solo envió un geólogo para estudiar la situación. Las gestiones recayeron sobre el gobierno provincial quien centralizó la labor de la recepción de los fondos que llegaban con la finalidad de ayudar a los afectados por el sismo de 1934. Muy distinta fueron las gestiones encaradas por el gobierno nacional diez años más tarde, la decisión consistió en centralizar en organismos del ejército y en la Secretaría de Trabajo y Previsión la ayuda.
  23. 25/07/1934. Expediente Nº 532. Cámara de Diputados de la Nación. A.H.H.C.D.N.
  24. La Vanguardia. 1935 (Buenos Aires) 31 de marzo y 23 de mayo; El Pueblo. 1935 (Río IV- Cba) 28 de abril, 25 de mayo y 11 de octubre.
  25. Respecto del uso de las estrategias narrativas da cuenta Lévi-Strauss 2008 (1952) en el análisis de las celebraciones de la Navidad en Francia en 1951, empleadas en los casos en que la sociedad se divide en dos grupos y en todos los ritos de iniciación.
  26. Tribuna Socialista. 1935 (Córdoba) 20 de marzo. Desde esta publicación eran constantes las críticas realizadas hacia la iglesia y su presencia en todos los órdenes de la vida cordobesa. Al respecto, ver Dujovne 2003.
  27. Escrito de Juan B. Medeot para ser publicado en el Anuario Socialista, año 1934. Disponible en el Museo Histórico Regional San Fernando de Sampacho (MHRS), caja Juan B. Medeot.
  28. La Vanguardia. 1931 (Buenos Aires) 08 de noviembre; Liga antisocialista, “A los señores socialistas”, enero de 1933; Juan Cinotto, “Los Oscurantistas”, enero de 1933; “El socialismo destruye la familia y proclama el amor libre”, enero de 1933. Disponibles en el Museo Histórico Regional San Fernando de Sampacho (MHRS), caja Juan B. Medeot.
  29. Desde la llegada del cura párroco Juan Cinotto a la localidad en 1905, Sampacho se constituyó en una ferviente devota a la Virgen de la Consolata, virgen piamontesa, región de la que procedían la mayoría de los habitantes del lugar; en 1915 es declarada patrona de la localidad por el papa Benedicto XV.
  30.  Los Principios. 1934 (Córdoba) 13 y 15 de junio.
  31. Los Principios. 1934 (Córdoba) 19 y 23 de junio; La Vanguardia. 1934 (Buenos Aires) 25 de junio y 03 de julio.
  32. “Apuntes de un manifiesto al pueblo sobre una “investigación”. Caja “Juan B. Medeot”, MHRS.
  33. Nota de vecinos con fecha 5 de mayo de 1935. Caja “Juan B. Medeot”, M.H.R.S.
  34. Al igual que los socialistas de Bahía Blanca, que buscaron distinguirse de las anteriores administraciones municipales dando cuenta de la transparencia de sus actos de gobierno, en Sampacho se editó un Boletín oficial y se puso en marcha un periódico con tal finalidad. Cfr. Cernadas, 2013.
  35. Dicha nota forma parte de los documentos de Juan B. Medeot disponibles en el MHRS, no se sabe a través de qué medio se hizo pública, escrita en 1936 durante los últimos meses de su gestión.
  36. La Vanguardia. 1935 (Buenos Aires) 14 de octubre; 12, 14, 15 y 17 de noviembre.
  37. 4/10/1938. Expediente 150. Cámara de Diputados de la Nación. A.H.H.C.D.N.
  38. 29/09/1938, Expediente 1334. Cámara de Diputados de la Nación. A.H.H.C.D.N.
  39. 12/11/1936. Expediente 867. Cámara de Diputados de la Nación. A.H.H.C.D.N.


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