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Jóvenes, familias y escuela primaria

Experiencias formativas intergeneracionales en el delta medio del río Paraná
(Rosario, Argentina)

Macarena Romero Acuña[1]

Introducción

En este artículo quiero explicar que les jóvenes de la isla Remanso comparten una experiencia con generaciones anteriores vinculada a la demanda de la escolaridad en la isla y a la participación en el sostenimiento de procesos colectivos. A este compartir ciertos sentidos y prácticas vinculados con la organización, la gestión y el sostenimiento del espacio colectivo, perteneciendo a distintas generaciones, lo llamo “experiencias formativas intergeneracionales”. Ya que, si bien estas se vinculan a una escuela primaria en el territorio isleño, expondré cómo dichas experiencias trascienden lo educativo-escolar, articulándose con la gestión del territorio y las historias de las familias. De esta manera, la experiencia formativa tiene que ver con gestionar y hacer escuela para el territorio y formar comunidad.

Este trabajo cuenta con tres apartados. En el primero se desarrolla el contexto donde se ubica la investigación dando cuenta de la isla Remanso y la creación de la escuela. En el segundo apartado, se exploran ciertas experiencias formativas que se dan en la escuela primaria. En el tercero, se profundiza en las relaciones escuela-familias-territorio.

La investigación[2] que sustenta este escrito indagó los procesos de pasaje que jóvenes isleñes realizan de la escuela primaria a la secundaria en contextos del delta medio del Paraná, donde el segundo nivel cuenta con pocas instituciones en el territorio, y las que existen son de difícil acceso. Para poder comprender la complejidad de estos pasajes en la vida juvenil isleña, no bastó con indagar solo en las experiencias o políticas vinculadas a lo educativo-escolar.

De ahí que en esta presentación dé cuenta de las experiencias formativas en relación con la escuela primaria de tres generaciones de isleñes. La reconstrucción se realiza a través de entrevistas en profundidad, observaciones, registros escolares y distinta documentación institucional, así como también de producciones audiovisuales realizadas por terceros, donde las familias de referencia participan. Para la reconstrucción parto de seguir las experiencias formativas de tres jóvenes egresades de la escuela primaria en 2017 (Tina, Ana y Zuzo[3]) y la de sus familias teniendo en cuenta tres generaciones.

El proceso de investigación se orientó desde un enfoque socioantropológico que apuntó a la construcción de nexos articuladores de las diferentes dimensiones y escalas de las problemáticas bajo estudio, en un intento por trascender las clásicas dicotomías entre lo micro y lo macro (Achilli, 2005). De ahí que la noción de “cotidianeidad social” (Heller, 1977; Kosik, 1967) adquiriera particular relevancia teórica metodológica a la hora de profundizar en el análisis de las experiencias formativas entre diferentes generaciones. A su vez, al jerarquizar el análisis de procesos, atendí a la dinámica de las relaciones sociales reconstruyendo los contenidos históricos específicos del pasado como en los presentes historizados (Rockwell, 1996).

Metodológicamente, arribé a los objetivos planteados a partir de la combinación de distintos estudios dentro de una lógica de investigación compleja (Achilli, 2005). Es decir, una lógica que permitiera relacionar los distintos procesos analizados –escolares y de trabajo– en la dinámica del contexto general de las transformaciones de la vida en las islas y su relación con la vida urbana de la ciudad de Rosario (rompiendo con dicotomías ruralurbano).

Contexto: la isla Remanso y la historia de la escuela primaria

Soy Pedro, director y maestro de la escuela Remanso, que tiene la particularidad de ser una escuela santafesina en territorio de la provincia de Entre Ríos. Una particularidad que se origina en la historia de la escuela, porque, cuando la escuela es creada, esto era territorio de Santa Fe y después las islas pasaron a jurisdicción entrerriana. Pero la escuela siguió (Pedro, director de escuela Remanso, RC 0/06/2017).

La zona en la que se encuentran la isla y la escuela Remanso es la del delta del río Paraná, que se ubica entre las ciudades de Rosario y Victoria. En esta zona de islas que contempla el área de estudio, hay actualmente un total de 11 escuelas que dependen del Departamento de Victoria, provincia de Entre Ríos, y una escuela que pertenece a la provincia de Santa Fe. Esto suma, entre las escuelas flotantes y las escuelas construidas en altura, un total de 12 escuelas primarias.

Respecto de la escuela de la provincia de Santa Fe, a la que llamé “escuela Remanso” y que es foco de esta investigación por ser una institución que responde al Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe aunque se encuentre en el territorio de Entre Ríos, se puede constatar que esta escuela figura en el Sistema de Gestión Escolar (SIGAE) de Santa Fe como escuela urbana en contexto de marginalidad.

No solo es interesante la yuxtaposición jurisdiccional respecto de las provincias y la pertenencia ministerial de la institución escolar, sino que a esto se suma otra complejidad: cuando se rastrea el código único educativo (CUE) en el Mapa Educativo Nacional del Ministerio Nacional de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Gobierno de la Nación Argentina, se encuentra que esta escuela figura dentro del Departamento de Rosario, pero en la zona declarada como “rural” (dato actualizado a abril de 2019) con acción del Proyecto de Mejoramiento de Educación Rural (PROMER). Es decir, los distintos planos de las políticas educativas se contraponen, siendo en algunas situaciones contradictorias o, como en este, incoherentes entre el Ministerio de Educación de la Nación y el de las provincias.

En medio de estas cuestiones administrativas, están les jóvenes y las familias isleñas que en la vida cotidiana tejen estrategias para la continuidad de los estudios. De ahí que surge la pregunta respecto de las relaciones: escuela primaria, territorio, jóvenes y familias de islas. Para esto, adentrarme en la historia de la escuela y de su creación en este espacio isleño resulta ineludible. A continuación, desarrollo la relación de la institución escolar con el territorio isleño, para luego abordar los vínculos familiares en las relaciones de las familias isleñas con les directives en tres momentos históricos marcados por los distintos edificios escolares. Edificios que fueron reconstruidos por iniciativas de políticas públicas o porque “se las llevó el río”.

En el año 1937, Romaro[4] […] se desempeñaba como maestro de grado en […] Soldini. Fue entonces cuando leyó un artículo en el diario La Capital[5], en el que se abogaba por la creación de una escuela primaria en la isla Remanso, frente a Rosario. Tomó la idea y se puso en campaña. Llegó a la isla, firmaron la solicitud con los vecinos y con ella y con el artículo del diario se presentó al presidente del Consejo de Educación de Santa Fe […] ofertándose para hacer un local para esta escuela (“Historia gráfica de la escuela Remanso, ex […] especial isleña”, documento interno de ME-PSF, julio de 1965).

Luego de diez años de funcionamiento de la escuela, el 15 de febrero del año 1946, con el Decreto n.º 19.940, el terreno de la isla Remanso fue expropiado por el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, que, en concordancia con la Ley n.º 3.054 y la Ley de Expropiaciones Expediente n.° 5.493, otorgó la potestad de la entrega de permisos para habitar las tierras desde el 15 de agosto de 1947 hasta la actualidad a la cooperadora de la escuela (reconstrucción de campo –en adelante RC– a través de documentos escolares, material del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe). Es decir, de las más de 250 hectáreas que tiene la isla Remanso, diez de estas fueron expropiadas por el gobierno de Santa Fe, bajo el mandato de Waldino Suárez. Según el documento “Historia gráfica de la escuela Remanso, ex […] Especial Isleña”, documento interno de ME-PSF de julio de 1965, la parcela fue expropiada en una campaña contra el analfabetismo que también incluyó, en cuanto política pública, la creación de otras escuelas rurales de la provincia de Santa Fe.

De esa expropiación, el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe se queda con las tierras, como dueño; pero le da la potestad a la cooperadora escolar de entregar permisos de habitación. Te podrás imaginar qué eso supone en términos de la relación que tiene la escuela con las familias (Pedro, director de Escuela Remanso, 4/06/2017).

De esta forma, les jóvenes expresan: “Mi familia está metida en la cooperadora de la escuela desde que se creó la escuela más o menos” (Zuzo, RC 9/03/2017), o “La cooperadora es como la pesca en nuestra isla, todos estamos atentos porque es re importante para organizarnos también entre vecinos” (Tina, RC 9/03/2017). Este vínculo tejido tan fuertemente genera sentidos, prácticas y relaciones que entrelazan la vida familiar con la escolar. Entonces, la relación escuela-familia-docentes existe en esta zona de isla incluso desde antes que se construyera el edificio escolar[6], pero se refuerza con este vínculo que une a la cooperadora escolar con el territorio.

La última renovación de estatuto de la cooperadora escolar de la escuela Remanso fue en el año 1986, y en ella se establece que le presidente de la cooperadora siempre debe ser une isleñe que haya ido a la escuela Remanso o tenga hijes en edad escolar[7]. Asimismo, se agrega que más del 60 % de las funciones de la cooperadora escolar deben ser asumidas por miembros de las familias que habiten el territorio isleño. También se establece que no puede haber relación de parentesco o ningún tipo de filiación familiar entre quien presida la cooperadora y quien auspicie la función de tesorera o tesorero[8].

Es en este sentido en que, hasta el día de hoy y dentro de estas diez hectáreas, hay una suerte de manejo comunal de la tierra por parte de las familias que allí habitan. ¿A qué me refiero con “manejo comunal” de esta zona de isla? A cierta lógica intergeneracional de concepción y habitación de la isla Remanso, que hace a una experiencia de organización y apropiación particular y colectiva del espacio.

¿Cómo sucede esto? Se tiene en claro en la comunidad que estas diez hectáreas no son propiedad de ningune de les habitantes, pero también se comprende que ese espacio se ordena y organiza entre todes. De esta forma, todas las familias desde 1947 han organizado las viviendas y la habitación de estas tierras en las reuniones de cooperadoras de la escuela, donde solicitaron el permiso para poder armar “su rancho”.

Una vez otorgado el permiso por la cooperadora escolar (conformada por les habitantes de la isla), la familia elige (de acuerdo con les vecines y en la misma reunión de cooperadora) dónde asentarse. Una vez consensuado esto, la nueva familia construye su vivienda y, en caso de irse, puede vender los materiales o llevárselos con ella, pero las tierras siguen perteneciendo siempre al Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe. Siendo potestad de la cooperadora escolar el renovar o actualizar de manera anual todos los movimientos que estas diez hectáreas de isla tienen.

De ahí que, en el marco de esta investigación, este asentamiento de las familias dentro de las diez hectáreas de la escuela Remanso sea considerada “el barrio” de la isla, o bien (como las familias lo llaman) la “comunidad”.

Es importante señalar que este barrio de la isla Remanso no se encuentra urbanizado, no cuenta con servicios de agua, luz y gas, no hay caminos trazados. En estas tierras no hay servicios. A su vez, y en relación con los límites de estas diez hectáreas, podemos decir que colinda con un terreno que pertenece a un ganadero para el extremo sur y con la isla Cañito para el lado norte; al este encontramos una laguna en la que las familias recolectaban conchillas de río que comercializaban con fábricas previo a la existencia del plástico para la fabricación de botones; al oeste, se encuentra el Paraná grande.

Las familias que allí habitan viven en casas de chapas[9] elevadas a dos metros sobre el nivel del suelo. Esto se debe a que este material es funcional en época de inundaciones: si se cae una parte de la casa, se puede apuntalar rápidamente; si entra agua a la vivienda, se puede secar rápido; si hay que mudarse o trasladarse, los materiales permiten con agilidad la venta o el movimiento de los insumos de un lado a otro. Las familias habitan de esta forma el territorio desde el año 1948 en estrecha vinculación con la escuela Remanso, siendo parte de ella.

En el apartado que sigue, desarrollaré el vínculo que tienen les jóvenes hoy en día con la escuela primaria. En relación con esto, resulta importante destacar que hablo de jóvenes porque así es construida desde el territorio la etapa de la vida que abarca los dos últimos años de la escuela primaria. Luego de esto, doy un pasaje a la vida adulta marcada por distintas condiciones, entre ellas, la falta de posibilidades para continuar los estudios secundarios y una marcada tendencia a dedicarse al trabajo de la pesca y la formación de la propia familia.

Jóvenes, experiencias formativas y escuela primaria

Las presencias en la escuela tienen una multiplicidad de convergencias frente a la pregunta “¿Por qué estás acá?”. Se van tejiendo respuestas a ella que van desde lo normativo –“Es obligatorio” (Tina, RC 11/05/2017)–, a otras que tienen que ver con estrategias de organización familiar o a la historia de esta –“Nos queda cerca” (Tina, RC 11/05/2017), “A esa escuela fue mi papá” o “Ahí trabaja mi abuela” (Zuzo, RC 11/05/2017)–, hasta respuestas que dan pistas para pensar escalas de valoración de las instituciones –“Es mejor la educación en esta escuela que en la otra” (Ana, 12 años, RC 11/05/2017)–.

Las relaciones entre la escuela y el barrio sedimentan y cambian. Es decir, existen formas históricas en las que las familias de la isla Remanso se vinculan con la escuela y que forman parte de aquello que en lo cotidiano es “lo común”. Por esta “historia larga” de vinculación entre familias y escuela, les jóvenes (que hoy habitan la escuela Remanso) reproducen y resignifican en sus prácticas y sentidos de la escolaridad experiencias que solo se pueden comprender cuando se analiza la profundidad histórica de estos vínculos en el territorio. Cuando hago referencia a la categoría de “historia larga”, me refiero a aquello que forma parte de las experiencias formativas que les jóvenes hoy tienen, pero que los vinculan con experiencias formativas que otras generaciones que les anteceden han vivido. Experiencias que calan hondo en la vida de las instituciones y los sujetos sociales, dando forma y dejando ciertas huellas (Ginzburg, 2010). Entonces, en les jóvenes de la escuela Remanso y en este territorio de isla, hay una historia honda que nos permite entender, por un lado, la relación escuela-familia, pero también nos da pistas para problematizar el pasaje en un contexto de difícil acceso a la escuela secundaria, así como el temprano pasaje a la vida adulta luego de finalizada la escuela primaria.

Sin embargo, plantear esta relación histórica que vincula formas de hacer escuela y familia no supone que los sujetos no resignifiquen aquellas prácticas y sentidos. Es decir, al ser la realidad social contradictoria, se producen (de manera intergeneracional e intrageneracional) movimientos tensionales (vinculados a la continuidad de la escuela pese a que no hay instituciones en el territorio) que se dan respecto de aquello que se instituye como naturalizado y aquello que se resignifica (Rockwell, 2009). De esta forma, para comprender la escuela primaria hoy, se vuelve necesario mirar qué sucedió previamente.

Desde el momento de creación de la escuela Remanso hasta la actualidad, esta tuvo tres edificios escolares construidos (en los que se basa la historización que presento en este escrito), tres directives con grado a cargo y tres directives interines, y, a su vez, se pueden identificar en las genealogías de las familias de la isla Remanso las historias de tres generaciones ubicadas en estos momentos de la institución vinculados a sus transformaciones edilicias.

Se vuelve necesario para poder comprender los vínculos escuela-familias el realizar una historización de la escuela Remanso, pues una y la otra se encuentran imbricadas precisamente por la historia que el territorio condensa.

Sabemos que la escuela de la isla Remanso fue construida por el maestro Romaro y con la comunidad en 1937. Es decir, tanto docente como familias pusieron fuerza de trabajo para la construcción del primer edificio escolar. Esto introduce una doble experiencia formativa en las familias. Una se vincula con la importancia que se le otorga a la institución escolar en cuanto espacio educativo exigido y conseguido por la comunidad articulando con el docente Romaro. La otra experiencia formativa se vincula con aquello que supone habitar estas diez hectáreas del territorio de la isla Remanso. Sobre esta forma de diseñar y habitar el espacio de la isla Remanso, me adentro a continuación.

Entre los documentos escolares, pude revisar los permisos otorgados y generar una reconstrucción genealógica de la construcción del espacio. Este manejo de la tierra conlleva a que el espacio tenga una lógica de planificación arquitectónica particular. Las familias se van asentando por relaciones de parentesco y se van trazando los caminos entre las casas conforme estas se van instalando en el terreno de las diez hectáreas de la escuela Remanso. Pese a esto, hay un camino (que podríamos identificarlo como central) que es el que va a la vera de la línea de estacionamiento de las embarcaciones atravesando las casas y llega hasta la escuela. Sirve para imaginarse cómo es el espacio la figura de una media luna. La parte de la luna que falta completar es una de las lagunas de la zona. La media luna en sí es el terreno donde se asientan las viviendas, encontrándose la parte más alta en la zona del semicírculo de la luna, donde está la escuela. De la mitad de ese semicírculo del terreno hacia la parte de abajo de la luna, cruza el Paraná grande. De la mitad para arriba, está uno de los brazos del río que sigue hasta encontrarse con la laguna, y que es donde los pescadores estacionan sus embarcaciones para resguardarlas en caso de tormentas.

También he visto cómo en su cotidianeidad las aproximadamente 30 familias que viven dentro de estas diez hectáreas alternan vida, trabajo y estudio con la ciudad de Rosario. Esto se debe a la proximidad: diez minutos para cruce en lancha, mientras que la ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos (a la que jurisdiccionalmente pertenecen), queda a 70 km por vía terrestre.

Ahora bien, ¿cómo ha sido la historia de esta escuela y estas diez hectáreas de la escuela donde las familias residen y cómo esto es vivenciado por les jóvenes? Para estas reconstrucciones realicé cortes generacionales ligados a los tres edificios escolares y los vínculos que les jóvenes egresades del séptimo año en 2017 y sus familias tuvieron con estos tres edificios escolares.

Jóvenes, escuela y familia: los edificios escolares como lugar de encuentro intergeneracional donde las historias se entraman

Resulta interesante proponer la relación entre jóvenes, escuela y familia como experiencia formativa en acto, en la doble dimensión temporal: actual e histórica. Las experiencias que les jóvenes tienen con la escuela y en ella hoy remiten en todo caso a los vínculos (o no) que las familias en su historia han tenido con la escuela. De esta forma, a la hora de pensar experiencias formativas intergeneracionales de Tina y Zuzo, encuentro que, por la participación de las familias en la historia escolar, va a haber algunas similitudes. Mientras que Ana, cuya familia no vive en esta isla ni ha vivido en estas diez hectáreas, los vínculos con la escuela se entraman de manera diferencial. Esto tiene su correlación en la asiduidad con la que siguen vinculades a la escuela una vez egresades.

En diciembre de 2020, tuve la posibilidad como “antropóloga de la escuela”[10] de presenciar la visita de las tres hijas de Romaro a la escuela Remanso. Estas tres mujeres que no habían vuelto al territorio desde mediados de 1960 se reencontraron no solo con la escuela que su padre y, más tarde, su madre –cuando se fueron a vivir a la isla, ella también colaboró en el proyecto– construyeron junto con la comunidad de la isla Remanso, sino además con amistades de la infancia y la “primera” juventud.

Yo hice la escuela primaria en la isla Remanso, cuando mi papá y mi mamá daban clases y cuando agarró la creciente del 67, íbamos en canoa hasta isla verde, según yo recuerdo, que era la parte más alta, y dábamos clases debajo de un árbol (Nora, hija de Romaro, 63 años, RC 11/12/2020).

Este encuentro se dio en el marco de la presentación de un pedido de cambio de nombre de la escuela a “escuela Romaro”, a fin de recuperar su propia historia. La confluencia para que esto suceda fue doble: por un lado, a través de un contacto de una amistad de la supervisora de la escuela que la comunicó con una de las hijas de Romaro, y, por otro lado, porque en mi militancia en la Multisectorial Humedales me encontré con la nieta de Romaro, que, siendo maestra de escuela secundaria, hace más de 12 años viene trabajando y luchando por cómo afecta el humo de la quema de las islas a la calidad de vida de quienes lo respiran.

La reunión se programó un día jueves del mes de diciembre y hubo mucha manifestación de emoción por parte de les pobladores de la isla Remanso, quienes acudieron a la escuela. El encuentro fue verdaderamente intergeneracional. De les egresades de 2017, participaron Tina, que fue con su hijo, y Zuzo, que fue a acompañar a su abuela. Ana no fue a esta reunión.

Ella está en otra isla y desde que terminó el séptimo grado hubo una distancia. Una se mantiene en contacto saludándola por Facebook, pero es normal que esté en otra…. Ella no tenía el vínculo o la forma de vivir la escuela que tienen otros chiquitos que viven acá (Juana, maestra de la escuela Remanso, 11/12/2020).

Esta reunión y reencuentro pone de relieve la importancia de las relaciones intergeneracionales y las historias que se han ido entretejiendo entre la vida cotidiana de la escuela y las familias. A su vez, este encuentro me dio la pauta de cómo, en este territorio de isla, hay una construcción conjunta de la escuela y el barrio de la isla Remanso. En este sentido, tanto las familias como la escuela comparten una historia común que deja huellas en los vínculos que quienes habitan el territorio tienen con el espacio de las diez hectáreas de la escuela, pero también con los edificios escolares en donde esta historia larga se ha desenvuelto.

Más allá de las tres edificaciones que tuvo la escuela, encontré registros que dan cuenta de tres cambios en la nominación de esta. Cada cambio de nominación tuvo que ver con el cambio de numeración que la escuela fue teniendo, siendo en sus comienzos la escuela n.º 3 y luego la escuela n.º 900, para finalmente llamarse “escuela Remanso”. El primer edificio fue construido por el director con sus propias manos y la ayuda de algunes de les pobladores de la isla Remanso.

Romaro –que de islas no debe haber sabido mucho, porque no era isleño, pero de educación sí– se da cuenta de que la gente de la isla era prácticamente toda analfabeta. Y se propone quedarse y colaborar con lo que la gente estaba necesitando. Pide autorización al Ministerio de Educación –en ese entonces las islas eran santafesinas– para instalar una escuela. Y el Ministerio de Educación se lo da. Él se hace un conocido amigo de las empresas que están construyendo el puerto. Toda la zona de “puerto norte”, lo que hoy se ha convertido en lugares costosísimos, nuestro “Puerto Madero”, todos esos edificios estilo inglés que vos ves ahí en la costa, los antiguos, se construyeron en ese momento. Y venía a este lugar la maquinaria para armar el puerto: cintas transportadoras, motores, máquinas… todo en enormes cajones (venían importados casi todos de Inglaterra o de Francia) eran unos enormes cajones de madera. Y a él le daban esos cajones de los embalajes, y él con eso armó la escuela. Armó el primer edificio escolar y empezó en ese mismo 1938 a dar clase, en julio empieza con las clases de la escuela Remanso (Pedro, 4/10/2017).

Las familias se guardan copias de las fotos de aquella época, recordando con cariño la construcción de la escuela. Y esto, que circula en los relatos familiares, forma parte de aquello que sedimenta como experiencia en las nuevas generaciones. Entonces, ya no es solo la historia de la creación de la escuela, sino también la historia de la familia:

Mi abuela tiene fotocopias en la casa de ese momento, aunque no se ve nada [risas], pero ella cuenta siempre que su papá ayudó a la construcción de la primera escuela y que ella fue un tiempo ahí y después al segundo edificio, la secundaria no existía en esa época, no tenían que hacerla… (Zuzo, 13 años, 28/11/2017).

A su vez, esta experiencia vivida (en otro tiempo de juventud) es resignificada por una generación que hoy es adulta y revisa distintos momentos que se condensan en los recuerdos de la escuela y los distintos edificios y les docentes:

¿Y qué decirte? Las fotos no eran algo común en ese entonces, se guardaban recortes del diario, pero se perdió mucho en la crecida del 67… pero, cuando estaba la otra directora, yo le pedí si me daba permiso de sacarles fotocopias a las fotos de la primera construcción de la escuela para regalarle a mi mamá, que todavía estaba viva, te hablo por allá después de los 90, ella ya estaba viejita, pero cómo se emocionó de ver a mi papá ahí, es que estos chicos de ahora no valoran, pero fue muy importante y un honor ayudar a construir la escuela (Raquel, ayudante de cocina de la escuela Remanso, abuela de Zuzo, 4/06/2018).

A partir del año 1942, la cooperadora escolar y el director Romaro de la escuela Remanso gestionaron ante las autoridades provinciales un “local más adecuado para la escuela” (documento interno de ME-PSF, hasta julio de 1965), inversión que en el año 1946 se realizó por parte del gobierno de la provincia de Santa Fe. En esta ampliación de la escuela, se logró que el Consejo General de Educación autorizase las actividades y la entrega de cuadernos de primero y hasta quinto grado de lo que iba a ser la escuela n.° 900. En el año 1946, la escuela ya tenía “sus primeros exalumnos”, indica el diario Crónica del 5 de octubre[11].

En 1948 (siempre hay que ir relacionando fechas con situaciones del país, ¿no?), la provincia de Santa Fe expropia diez hectáreas de isla, donde está la escuela. Las compras, la expropiación es una compra compulsiva… porque tenían dueño… la provincia de Santa Fe expropia y se la da a la cooperadora de la escuela para que administre estas tierras para que las familias de los chicos puedan asentarse cerca de la escuela […] es una estrategia fantástica (Pedro, director de la escuela Remanso, RC 04/10/2017).

En ese momento (como se sabía que las islas eran móviles por sus características geográficas de humedal), la tasación de los límites de las diez hectáreas se proyectaba desde líneas de fugas trazadas desde el campanario de una iglesia ubicada en la zona norte de la ciudad de Rosario y desde la torre del Monumento Nacional a la Bandera, siendo el tercer límite del triángulo que forma el barrio Remanso el río Paraná.

Retomando el registro de Pedro, las situaciones del país a las que se refiere tienen que ver con la implementación del Plan Quinquenal llevado adelante durante el primer gobierno peronista[12]. Encontré distintas investigaciones que se proponen analizar el lugar del gobierno peronista en el proceso de la alfabetización y de la escolarización rural, que resaltan “la imposibilidad de concebir un espacio rural único y atemporal” (Salomón, 2011: 3) y ubican como de vital relevancia la problemática educativa en los espacios sociales rurales (Cragnolino, 2015). Durante este periodo presidencial, hubo innovaciones en “el plan educacional desarrollado por el Ministerio de Educación […] pueden citarse la relacionada con la creación de las Tres Direcciones Generales, a saber: Enseñanza Primaria; Enseñanza Normal y Enseñanza Especial” (diario El Orden, 16 de junio de 1948[13]).

El gobierno tuvo como objetivo aunar en una propuesta pedagógica la educación y la instrucción para el trabajo bajo los principios de la democratización de la enseñanza. El diario El Orden del 12 de febrero de 1948 contiene una nota muy interesante, el encabezado indica: “Criterio Presidencial Acerca de la Escuela”. La nota señala: “… el gobernante en concordancia con su concepción de la unidad de la enseñanza en el sentido de que ésta se imparta con un criterio esencialmente argentino” (El Orden, 12 de febrero de 1948[14]).

Esto permite preguntarnos y pensar cuál era el sentido de una escuela en la isla. No es un dato menor la expropiación de la tierra para el manejo de la cooperadora de la escuela y el espacio social que esta supone en la historia de la escuela y de las familias que la conforman. También permite una gran valoración en las generaciones de ancianes que fueron jóvenes en esta época y que generaron cierto sentido que pone en relación nociones de ciudadanía, derecho y educación.

Mi mamá siempre nos mandó a la escuela no solo porque mi papá haya ayudado a construirla, sino porque la educación es lo primero que debe adquirirse y lo último que debe perderse. Porque uno se da cuenta cuando una persona fue a la escuela y ha sido educada. Y no me refiero solo a saber leer y escribir, que es importante, sino también a ser íntegro como persona, a valorar las cosas y tener cierto conocimiento general de las cosas. Eso acá sin la escuela es imposible, porque la escuela es el lugar por donde uno conoce el mundo (Raquel, ayudante de cocina de la escuela Remanso, abuela de Zuzo, 4/06/2018).

Estos sentidos sociales también tienen su huella en lo que aquel primer director de escuela primaria perseguía: “… toda la gente de los alrededores tenía derecho a hacer su rancho, con el solo permiso de la escuela y así se radicaron 28 familias con su matrícula asegurada” (Romaro en nota en el diario La Capital del 3 de noviembre de 1991). La configuración de la escuela en este territorio da cuenta de una posibilidad y de una accesibilidad en términos de lo que supone el derecho ciudadano, pero también de cómo se pensó y proyectó la política pública educativa, con una propuesta pedagógica determinada que vincula el territorio, las familias y la escuela en la tarea educativa. Esto se relaciona con las experiencias de las familias en cuanto experiencia formativa que fue retomada (entre otros) al momento de la ampliación de la primaria con la EGB, donde se exigió el cruce de docentes para la finalización de dicho nivel por parte de las familias y de les jóvenes que en ese momento estaban cursando los estudios primarios (nos referimos a quienes hoy son madres y padres de quienes se encuentran en vías de egreso de la escuela Remanso).

Los años fueron pasando, la creciente de los años 1967-1969 y las características de humedal de estas islas móviles hicieron que ambos edificios escolares quedasen debajo del agua, siendo estos los que pasamos por encima cuando vamos en la lancha desde la ciudad a la isla con Pedro, Dante y Juana.

Esa es una zona muy difícil por las crecidas, la primera escuela se inundó dos veces: cuando construimos la otra escuela, la hicimos un metro más arriba. Aun así, dos veces más tuvo más de un metro de agua adentro. Todo fue hecho a pulmón, el agua la sacábamos a baldazos (Romaro en nota en el diario La Capital del 3 de noviembre de 1991).

Yo ahora soy el portero de la Escuela Remanso… y la escuela a la que venía, la número 900, la segunda escuela… ahora quedó en el medio del río… el río se la fue llevando… Y ya cuando estaba la directora, que mis hijos empezaban la primaria, ella pidió que le hicieran una escuela porque se la estaba llevando el río a la otra… e hicieron esta en el año 1978 (Dante, portero de la escuela y tío abuelo de Zuzo, RC 4/06/2018).

Mi mujer entró a la escuela el 5 de agosto de 1975, y yo entré el 10 de agosto, el director que estaba hacía 12 años que estaba jubilado, pero seguía ejerciendo ahí porque no se conseguía remplazo, y mi mujer hizo hacer el edificio que está ahora porque antes teníamos una escuela rancho que se la estaba llevando el río (Pucho, esposo de la ex directora Nora de la Escuela Remanso, 15.05.2018).

La escuela Remanso, en el edificio que hoy en día se conoce, fue inaugurada en el año 1978. Nuestro país atravesaba la dictadura militar, y “en ese momento el ministro de Educación de la provincia de Santa Fe era un teniente navío, el intendente de Rosario también era un marino, y por esas vías” se gestionó la nueva escuela (Pucho, esposo de la exdirectora Nora de la escuela Remanso, RC 15/05/2018).

De esta forma, la construcción del edificio escolar que hoy se conoce como “la escuela Remanso” fue parte de la aplicación de estas políticas públicas y una confluencia de poderes vinculados a la Marina en las órbitas estatales de aplicación. Sobre este periodo de la historia de la escuela, fue difícil recopilar registros de campo que den cuenta de vínculos escuela-familia.

Las islas durante la época de la dictadura militar eran lugares donde los tenientes iban a… cómo decirte, lo que sería “de jarana”. Había mucho vínculo con las zonas portuarias y era una tensión constante. Teníamos, por un lado, el cierre de calles y de espacios en la ciudad… allá por la época de la dictadura, se cerró la calle Génova porque estaban haciendo la avenida para el mundial, ese era un punto de venta de pescado, estaba el comedor El Dorado, que nos daba buen laburo; pero nadie quería tenerlos en contra… Y acá en las islas siempre hubo mucho vínculo con la Marina, por trabajar en el agua, por algún arreglo de embarcaciones, por los controles de prefectura… y también eran espacios que eran “tierra de nadie”. Un límite muy fino… Después también vino Malvinas… y hoy hay mucho excombatiente que está viviendo o en las islas o en esas casillas que están en la costa de la ciudad abajo de donde está el Scalabrini y el España. La época de la dictadura fue también un momento oscuro y raro en la isla, por eso no gusta hablar de eso, no vas a encontrar historias ahí (Rana, familiar de Tina, 8/09/2020).

La construcción de este edificio escolar, el que actualmente sigue existiendo, fue totalmente diferencial al de los anteriores. Las familias no participaron. Las clases se impartieron en el segundo edificio hasta que esta última escuela fue habilitada para el comienzo de clases.

Volvió la democracia y la cooperadora recuperó sus registros de la historia de la escuela, se encontraron distintas contabilidades de festejos en la escuela con recaudación de dinero para la cooperadora. También hay registros fotográficos de las familias realizando actividades en la escuela. La directora con grado a cargo que estuvo durante todo este periodo, Nora, ejerció su tarea docente durante 37 años, hasta el año 2012, y las familias tienen registros de este edificio escolar que hasta hoy perdura y que es muy valorado, ya que fue espacio de encuentro, pero también de multiuso según las familias lo requirieran.

A modo de cierre…

En estas hojas, traté de dar cuenta de cierto entramado intergeneracional que entrelaza las experiencias de jóvenes y familias en relación con la escuela primaria, y en esto se pone en juego no solo el hacer escuela, sino también la gestión del territorio.

Fui analizando en los distintos apartados cómo la necesidad de las familias por conseguir una escuela en el territorio fue recolectada por quien fuera el primer docente a partir del año 1937. Desde esta relación se comenzó a coconstruir la escuela, pero también la autonomía de las familias en su relación con el territorio a través de la gestión de los permisos de habitación otorgados desde la cooperadora escolar por las mismas familias que habitan el territorio y envían a sus hijes a la escuela primaria. Esto sucede a partir de una cesión del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe a la cooperadora escolar de la gestión de permisos de habitación del territorio, diez años después de inaugurada la escuela.

Estas experiencias de hacer escuela y gestionar colectivamente el territorio fueron pasando de generación en generación. De esta forma, la escuela no solo es lugar de encuentro, de aprendizaje de contenidos, de generación de lazos afectivos. También se vuelve enclave donde se gestionan las vidas de las familias y el territorio de manera colectiva. De ahí que, pese a que les jóvenes que hoy en día habitan la escuela no formaron parte de aquellas experiencias significativas que las generaciones adultas compartieron construyendo la escuela con el docente Romaro, sí comparten sentidos y prácticas similares vinculados con la vida escolar, ya que forma parte de la vida en el territorio. De ahí que entiendo este proceso como experiencia formativa intergeneracional que continúa en acto.

Ahora bien, este proceso también tiene otra dimensión: la de las historias de las familias vinculadas a la historia de la escuela y del territorio. Esta segunda dimensión permite analizar cómo dentro de una misma generación, la de les jóvenes Tina, Ana y Zuzo, puede darse que no haya experiencias significativas compartidas. Tanto Tina como Zuzo forman parte de familias que han habitado desde hace más de siete generaciones la isla Remanso, mientras que Ana constituye la primera generación de su familia en asistir a esta escuela, no viviendo en esta isla. En relación con esto, se ve cómo, cumplimentada la etapa escolar y la graduación del séptimo grado, ella deja de participar de las actividades y de la vida de la escuela, mientras que Tina y Zuzo siguen allí.

Finalmente, realicé un recorrido que da cuenta de cómo la relación entre escuela y comunidad es forzosamente buena, ya que la primera aparece como institución referente de la comunidad, pero, a la vez, sin la comunidad no habría escuela. En este sentido, la historia de la comunidad con el maestro y director Romaro dejó su huella no solo en las familias, sino también en las relaciones que se tejen hasta el día de hoy entre directives, jóvenes y familias en este contexto isleño.

Bibliografía

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Cragnolino, E. (2015). Desde la “escuelita” a la “escuela rural”. Reconocimiento de procesos de negociación, disputas y apropiaciones de escuelas primarias por parte de familias rurales. En Lorenzatti, M. C. & Ligorria, V. (comps.), Educación de jóvenes y adultos y educación rural: aportes para la formación de futuros maestros: cuaderno de trabajo (pp. 130-140). Río Cuarto: UniRío Editora.

Ginzburg, C. (2010). El hilo y las huellas. Lo verdadero, lo falso, lo ficticio. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Heller, A. (1977). Sociología de la vida cotidiana. Barcelona: Península.

Kosik, K. (1967). Dialéctica de lo concreto. México: Ed. Grijalbo.

Padawer, A. (2010). Tiempo de trabajar, tiempo de estudiar. Horizontes Antropológicos, año 16, n.º 34, pp. 349-375, Porto Alegre. Disponible en bit.ly/3Dfau7j.

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Santillán, L. (2012). Quiénes educan a los chicos. Infancias trayectorias educativas y desigualdad. Buenos Aires: Biblos.

Williams, R. (2017 [1973, 2011]). El campo y la ciudad. Buenos Aires: Prometeo Libros.


  1. Conicet, Ceacu-FHyA-UNR. Correo electrónico: macarenaromeroa@gmail.com.
  2. La investigación forma parte de un proyecto de investigación más amplio: PID-UNR dirigido por Elena Achilli y titulado “Estado, transformaciones sociales y cotidianeidad. Análisis de Experiencias Formativas Intergeneracionales en la relación familia, escuela Y trabajo durante las últimas décadas (Provincia de Santa Fe, Argentina)”.
  3. Los nombres que figuran en este documento (tanto de isla, escuela y familias) son ficticios, respetando acuerdos de resguardo de información y anonimato.
  4. Primero director de la escuela Remanso e impulsor de esta en el territorio.
  5. Diario de la ciudad de Rosario fundado por Ovidio Lagos y Eudoro Carrasco, cuyo primer ejemplar fue publicado en 1867.
  6. Se destaca que, entre el año 1937 y el año 1938, se dieron las tratativas del docente Romaro con el Ministerio para la efectiva creación de la escuela. En ese periodo, el docente dictaba clases de lectura y escritura debajo de un árbol, a la par que se reunía con las familias para identificar las necesidades del territorio.
  7. Resulta importante destacar que esto fue siempre así desde la creación de la cooperadora escolar, según lo que remiten las familias y los registros escolares. Sin embargo, en este año, se incorporó esto en el reglamento escrito de la cooperadora escolar.
  8. No escribí “tesorere” para no generarle confusión al lector por tratarse de una figura legal del Estatuto de Cooperadora de escuela Remanso.
  9. Una chapa vinculada a la terminología de la construcción consiste en una lámina de metal sumamente delgada, con el fin de darle diferentes usos.
  10. En el artículo “Intervenir desde un enfoque socio-antropológico. Un análisis de procesos de investigación en torno a las experiencias formativas intergeneracionales”, reconstruyo negociaciones y articulaciones con la comunidad y el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, que me fueron construyendo como “antropóloga de la escuela”.
  11. Historia gráfica de la escuela Remanso, ex […] Especial Isleña”, documento interno de ME-PSF, hasta julio de 1965).
  12. Gobierno 1946-1955. No me detendré en profundizar este periodo ya que se va del foco de la investigación, pero sí resulta importante mencionar que “la llegada del peronismo al gobierno en 1946 implicó cambios concretos en la dinámica del régimen educativo estatal porque supuso la reforma de organismos y leyes de larga data y un incremento significativo en el número de alumnos y escuelas. Entre las modificaciones más reveladoras es preciso mencionar la creación de la Secretaría de Educación en 1948, la cual, en 1949 –con la sanción de la Ley Orgánica de Ministerios– se transformó en el Ministerio de Educación. Esa reforma implicaba la conversión del Consejo Nacional de Educación (CNE) en Dirección General de Enseñanza Primaria. Desde su organización en 1884, el Consejo Nacional de Educación funcionaba con relativa discrecionalidad: contaba con su propio presupuesto; tenía jurisdicción en el gobierno de las escuelas de la Capital Federal y los Territorios Nacionales, además de estar a cargo de la administración de los fondos asignados a las provincias para el fomento de la Instrucción Primaria. Concretamente, la aparición de la Dirección de Enseñanza Primaria significaba la supresión de la autonomía funcional y financiera del Consejo que quedaba sujeto a la autoridad del ministro” (Fiorucci, 2012: 141).
  13. Ver bit.ly/3SHqwfY.
  14. Ver bit.ly/3SBpQsw.


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