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Revisión de indicadores de la economía circular

A fin de impulsar la transición hacia la economía circular tal como se la planteó en los apartados anteriores es necesario crear una red de indicadores que facilite un sistema de toma de decisiones integrado, que permita evaluar y determinar la situación y el progreso de un cambio de paradigma económico, especialmente en sus fases de producción y consumo (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).

Resulta esencial el desarrollo de un conjunto de indicadores que muestren si las iniciativas de políticas existentes tienen éxito en el cumplimiento de las metas marcadas y, de lo contrario, identifiquen las áreas en las que reforzar las acciones realizadas. Hasta la fecha, sin embargo, no existe ningún conjunto de indicadores que capture todos los elementos principales de la economía circular a lo largo del ciclo de vida de los materiales, productos y servicios, y que proporcione una comprensión sólida de la eficacia presente y pasada de las políticas dirigidas a favorecer la transición hacia una economía más circular (Ihobe, 2018).

En su afán por promover las prácticas de economía circular y tomar ciertas mediciones, la Comisión Europea publicó en 2016 el Eurobarómetro sobre pymes europeas (Equidad, 2017). Malta resultó ser el país con mayor número de empresas que en los últimos 3 años han realizado actividades de economía circular, mientras que el segundo lugar es ocupado por Irlanda y el tercero por España. Las actividades más comunes son el reciclaje, la reutilización y la venta de productos a otra compañía. Otras menos representativas fueron la minimización del consumo energético, el uso de materiales reciclados o la reducción del consumo de agua. Además, este informe sitúa a España entre el grupo de países con mayor productividad de los recursos, junto con el Reino Unido, los Países Bajos, Luxemburgo e Italia.

Sin embargo, esto no basta. En el proceso de construcción de los nuevos sistemas de indicadores de economía circular hay que tener en cuenta que una parte considerable de estos aún no está totalmente desarrollada, especialmente la relativa a la prevención del uso excesivo de materias primas, el ecodiseño y la ecoinnovación. En cambio, se ha avanzado notablemente en el uso eficiente de materiales y la gestión de residuos, aunque se reconoce de antemano que son necesarios mayores esfuerzos para dar una visión más completa y detallada de los progresos de la economía circular hacia el desarrollo sostenible (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).

Partiendo de los indicadores de uso de recursos, consumo, producción y de gestión de los residuos existentes, es posible identificar un sistema de indicadores fiables y relevantes que puedan ser útiles para la acción, a fin de que se puedan interpretar los procesos de economía circular, manteniendo su enfoque integrado y tratando de profundizar en las interrelaciones de los procesos de producción y consumo.

Los indicadores utilizados en Europa normalmente recogen la información disponible suministrada por fuentes oficiales y contrastadas, especialmente de instituciones como EUROSTAT, Naciones Unidas, OCDE, AEMA, Comisión Europea, así como la Red Eionet, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), Consejerías de las Comunidades Autónomas y Organismos Autónomos relacionados con el estado y la gestión de la economía circular, tanto a nivel estatal como autonómico. No obstante, también pueden ser útiles los indicadores e informaciones de otras fuentes sectoriales o de organizaciones especializadas.

Actualmente, se encuentra en desarrollo un marco de seguimiento del paquete de economía circular planteado por la Unión Europea con sus correspondientes sistemas de indicadores, tomando como base un Marcador sobre Eficiencia de los Recursos (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).

Análisis de Flujos de Materiales

Hasta el presente, la herramienta más consolidada es el Análisis de Flujos de Materiales (AFM), vinculado al enfoque del metabolismo de los procesos económicos, del que se ha derivado un importante conjunto de indicadores especialmente relevantes en el eje recursos-residuos (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).

El desarrollo del AFM sienta las bases para impulsar los conceptos de metabolismo industrial, metabolismo social, el Análisis del Ciclo de Vida (ACV), así como la moderna corriente de ecología industrial que, más recientemente, se puede encuadrar en la misma base del emergente concepto de economía circular.

El AFM comprende la extracción, producción, transformación, consumo, reciclaje y vertido de materiales (substancias, materias primas, productos, manufacturas, residuos, emisiones al aire o al agua). Por ende, el AFM une el metabolismo económico y la sostenibilidad, ya que permite el seguimiento sistemático de los flujos físicos de recursos naturales a través de todas las fases del proceso productivo.

Las cuentas de flujos de materiales, según el Instituto Nacional de Estadísticas, muestran las entradas de materiales al sistema económico de un territorio, desde el medio natural o bien desde otras economías, y las salidas, también a otras economías o al medio natural. Son cuentas en unidades físicas (toneladas) que describen la extracción, transformación, consumo y eliminación final de elementos químicos, materias primas o productos.

El objetivo principal de la contabilidad del flujo de materiales en toda la economía es proporcionar información básica sobre la composición y cambios en la estructura física de los sistemas socioeconómicos. A su vez, el AFM representa un marco útil para analizar la relación entre el sistema económico y el medio ambiente, y la obtención de indicadores agregados de uso de materiales y productividad material, lo que, en definitiva, representa la base estructural de la medida y evaluación de los procesos de economía circular (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).

Como puede apreciarse en lo descripto más arriba, la AFM toma como referencia los estudios sobre economía como sistema complejo, partiendo del enfoque de la física y el seguimiento de la energía. Por detrás está implícito el Segundo Principio de la Termodinámica.

Pirámide de indicadores

Como se observa en la siguiente pirámide, a efectos de la aplicación en la economía circular, la tendencia predominante es utilizar el enfoque metodológico de tres niveles distintos:

  • Primer nivel, donde se integran los indicadores “líderes” o “principales”.
  • Segundo nivel, destinado a configurar un tablero de indicadores macro: indicadores de uso de recursos e impacto ambiental.
  • Tercer nivel, destinado a incluir los indicadores temáticos: indicadores de transformación de la economía, capital natural y otros indicadores clave (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).
Figura 12: Estructura y niveles jerárquicos del sistema de indicadores de economía circular

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Fuente: Elaboración propia, a partir de un gráfico de Fundación COTEC para la Innovación (2017).

El indicador líder compara el PBI con respecto al Consumo Interior de Materiales (o Consumo Nacional de Materiales) y mide la cantidad total de materiales utilizados directamente por una economía, es decir, la cantidad anual de materias primas extraídas del territorio nacional, además de todas las importaciones físicas menos todas las exportaciones físicas. Un ratio más elevado indicaría un resultado mejor en virtud del cual el crecimiento consumiría menos recursos en términos relativos. Con todo, este indicador solo capta los aspectos de los recursos materiales y no aborda otra serie de recursos ni el posible traslado de la carga ambiental a otros países.

Por debajo de este indicador líder se definen ocho macroindicadores sobre tierra, agua y carbono, y veinte indicadores que cubren tres áreas temáticas: la transformación de la economía, la naturaleza y los ecosistemas, y los sectores clave.

Este indicador contempla, por lo tanto, la medición de los niveles macro y meso, dentro de los subsistemas ambientales y económicos. Quedarían aún para desarrollar específicamente las áreas sociales e institucionales, como así también un enfoque micro de la medición.

Sistema de evaluación integrado

Un sistema de evaluación integrado parte de una visión global y trata de profundizar en el análisis de los flujos materiales y energéticos, en la ecoeficiencia de los procesos productivos, así como en las interacciones ambientales y los cambios socioeconómicos. De esta manera, el enfoque propuesto, además de los indicadores principales de primer nivel, que marcan la tendencia en la productividad y eficiencia en el eje central de recursos-residuos, pretende disponer de un cuadro de indicadores ajustados a las fases del círculo económico (insumos de materiales, ecodiseño, uso de materiales en la producción, uso de materiales en el consumo, reciclado de residuos) que ofrezcan información relevante sobre la capacidad del modelo económico para “cerrar círculos” y que sean especialmente útiles para el seguimiento de los avances (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).

Asimismo, de forma complementaria deben incorporarse otros indicadores temáticos de diferente composición que están relacionados con los cambios ambientales y socioeconómicos. En este sentido, los efectos del uso sostenible de la biodiversidad, la mejora de la calidad del aire y la gestión del suelo tienen una importante repercusión. Por otra parte, las transformaciones socioeconómicas también tienen una gran incidencia con respecto a los patrones de movilidad sostenible, las pautas de alimentación, la eficiencia en los inmuebles o los usos del suelo, entre otros.

Igualmente, es importante contemplar las relaciones con los procesos de cambio social que se derivan de la implantación de políticas de innovación, instrumentos horizontales y cambios de hábitos, así como nuevas formas de comportamiento de los ciudadanos-consumidores-usuarios. Un ejemplo de ello lo constituirían las condiciones de precios justos con internalización de externalidades y fiscalidad ecológica: los precios se marcan según su costo real para favorecer un consumo racional (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).

Figura 13: Sistema de evaluación integrado

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Fuente: Elaboración propia, a partir de un gráfico de Fundación COTEC para la Innovación (2017).

Modelo fuerza motriz-presión-estado-impacto

Esta propuesta intenta ofrecer una aproximación de evaluación integrada de la economía circular en un intento de analizar las interrelaciones entre los distintos indicadores que permita identificar las grandes tendencias de los modelos lineales de producción y consumo, y sintetizar las interrelaciones de los procesos socioeconómicos. Este modelo ya está ampliamente consolidado y aceptado en la evaluación de los procesos de sostenibilidad (Fundación COTEC para la Innovación, 2017).

Este modelo toma los lineamientos que darían la física y la química en cualquier estudio industrial y lo aplica en los diferentes niveles socioeconómicos y ambientales. Como resultado de los impactos generados, se delimitan las políticas a seguir en cada uno de los segmentos.

Figura 14: Modelo fuerza motriz-presión-estado-impacto

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Fuente: Elaboración propia, a partir de un gráfico de Fundación COTEC para la Innovación (2017).

Panel de indicadores de la economía circular

El panel de indicadores de economía circular está estructurado en dos grupos. El primero consta de 10 indicadores principales, algunos de los cuales están desglosados en subindicadores, y está organizado en cuatro áreas (Ihobe, 2018). El segundo está compuesto por cuatro indicadores auxiliares, en este caso para el lugar en donde fue realizado, y complementa el análisis de la circularidad de la economía. Las cuatro áreas que componen el grupo de indicadores/subindicadores clave son las siguientes:

  • Producción y consumo: la monitorización de la fase de producción y consumo es esencial para comprender el progreso hacia la economía circular.
  • Gestión de residuos: esta área se centra en la proporción de residuos que se reciclan, ya que este es el tratamiento mediante el cual los materiales de desecho se devuelven al ciclo económico y pueden seguir creando valor. Los indicadores más adecuados para seguir los objetivos generales son el reciclado de todos los residuos, excluidos los grandes residuos minerales y el reciclado de los residuos municipales. El enfoque en cuanto a flujos de residuos específicos se centra en aquellos que actualmente presentan un desafío significativo para la economía y el medio ambiente, como los residuos de envases (incluidos plástico y madera), biorresiduos, residuos eléctricos y electrónicos, y residuos de construcción y demolición.
  • Materias primas secundarias: para cerrar el ciclo de la economía circular, los materiales y los productos deben finalmente reinyectarse en la economía. Los indicadores más importantes para la economía circular consisten en la proporción en que los materiales reciclados reemplazan la extracción de recursos naturales y en que los residuos se reincorporan a la economía.
  • Competitividad e innovación: una economía más circular aumentará la vida útil de los productos mejorando el diseño de la circularidad y aumentando la reutilización, reparabilidad, durabilidad y capacidad de actualización, promoviendo procesos industriales innovadores (por ejemplo, simbiosis industrial) y apoyando formas de consumo innovadoras como la economía colaborativa. Se incluyen dos indicadores para monitorear los desarrollos en esta área: uno sobre la economía de sectores de economía circular (el reciclaje, reparación y reutilización) en términos de empleos, inversiones y valor agregado bruto; y otro sobre patentes relacionadas con reciclaje y materias primas secundarias como un indicador de innovación (Ihobe, 2018).
Figura 15: Panel de indicadores y subindicadores de la economía circular

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Fuente: Elaboración propia, a partir de un gráfico de Ihobe (2018).

Enviromental Management Model (EMM)

El modelo de madurez de la gestión ambiental sirve para guiar a aquellas empresas que quieran mejorar su gestión ambiental. Propone seis estados de madurez (Ormazábal, 2014):

  • Requisitos legales: conocer las exigencias medioambientales de las diferentes leyes que debe cumplir la empresa, así como identificar el grado de cumplimiento de los requisitos correspondientes.
  • Asignación de responsabilidades y formación: la empresa debe designar a una persona para que se encargue de la gestión medioambiental.
  • Sistematización: son muchas las empresas que llegan a este estado gracias a certificaciones ambientales como la ISO 14001. El implementar procesos de forma sistematizada es fundamental dentro de una organización que pretende mejorar.
  • ECO2: es en este estado donde las empresas comienzan a obtener beneficios económicos gracias a mejoras ambientales en sus procesos. Pocas lo consiguen por la falta de técnicas y herramientas que ayuden tanto a la concientización de los miembros como a la integración de la gestión ambiental dentro de los sistemas de mejora de toda la organización.
  • Productos y servicios eco-innovadores: una de las herramientas que ayuda a la consecución de este objetivo es el Análisis del Ciclo de Vida, que permite estimar el impacto ambiental del producto desde la obtención de materias primas hasta la reutilización o disposición como desecho.
  • Empresa líder en gestión ambiental: es fundamental la comunicación al exterior para que los clientes observen la preocupación de la empresa por el medio ambiente y la empresa pueda obtener una ventaja competitiva.
Figura 16: Estructura del Modelo de Madurez de la Gestión Ambiental

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Fuente: Elaboración propia, a partir de un gráfico de Ormazábal (2014).

Suazo Páez (2018) determina ocho factores críticos de éxito que deben cumplirse para la transición hacia una economía circular. Dichos factores son:

  1. Enfoque en la generación de energías renovables y limpias: la economía circular debe descansar en flujos de energías limpios y renovables para mantener coherencia.
  2. Sistema de incentivos que castiguen la deposición en vertederos y/o premien la circularidad y prolongación de los ciclos: los municipios deben fijar una tarifa mediante sus ordenanzas locales. Se detectan dos estrategias para el problema de incentivos en el corto o mediano plazo que son:
    1. Incrementar los incentivos hacia el uso de plataformas de reciclaje: es fuente de controversia, ya que puede parecer efectiva, pero si no es trabajada junto con la transformación de los pilares éticos del sistema de consumo no hace más que perpetuar el problema de la basura, premiando a los consumidores o productores por algo que debe ser percibido como un deber ciudadano.
    2. El encarecimiento de los vertederos: el aumento del costo a los pagos de la disposición final es la política que aplican los países con menor generación de residuos. Corea, Suiza y Japón presentan una fuerte percepción ciudadana de las tarifas de pago, y junto con Holanda son los países que menos residuos generan. Para implementar un sistema de estas características, se debe facilitar el acceso a las plataformas de los ciclos técnicos y biológicos, ya que, de otro modo, la gente no podrá disminuir los niveles de generación de basura y se verá obligada a pagar el impuesto, siendo su efecto regresivo.
  3. Sistemas que premien el uso en cascadas, inversión y desarrollo para el tratamiento de residuos orgánicos: un problema estrechamente relacionado con el manejo de los residuos orgánicos es el desperdicio de comida. La pérdida de alimentos corresponde a la disminución de la masa de alimentos comestibles en la parte de la cadena de suministro que conduce específicamente a los alimentos aptos para el consumo humano. Estas pérdidas pueden provocarse en la producción, postcosecha y procesamiento de la cadena de suministros de alimentos, así como en la venta minorista y consumo final.
  4. Sistema de logística inversa para los ciclos técnicos enfocados en compartir, prolongar el uso y redistribución de objetos y materiales: hay que educar a los agentes sociales para que busquen alternativas anteriores al reciclaje e intentar eliminar de la toma de decisiones el concepto de la deposición final en vertederos. El flujo lógico propuesto a continuación ilustra un proceso de decisión óptimo bajo las lógicas reversas de la economía circular. El funcionamiento de este proceso sin embargo supone que las lógicas reversas funcionan de manera óptima, pero la infraestructura no está democratizada y el sistema de incentivos está mal diseñado. Una de las fallas en el sistema de logística inversa y la adaptación de la valorización máxima de los objetos/materiales en todo momento de su vida útil es la optimización del uso. La pérdida estructural es definida en los sistemas técnicos como la subutilización de un activo que los sistemas actuales de productividad y consumo causan.
Figura 17: Diagrama de flujo de la decisión óptima de qué hacer con un objeto

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Fuente: Elaboración propia, a partir de un gráfico de Suazo Páez (2018).

  1. Infraestructura y sistemas facilitadores para la separación en origen: La separación en origen es la clave para activar cualquier sistema de logística de reciclaje. El hogar o el productor debe tener claro el pretratamiento de residuos antes de externalizarlos. Es muy difícil lograr este punto por cuatro motivos fundamentalmente. Hay una falta de infraestructura interna, especialmente de espacio; bajo presupuesto económico destinado a esta actividad; falta de infraestructura externa, como la no disponibilidad de sistemas de retiro de residuos separados; y problemas de información relacionados con el desconocimiento sobre cómo realizar la separación.
  2. Responsabilidad extendida del productor (REP): la idea es que el fabricante o importador de un producto debe hacerse cargo de este una vez terminada su vida (Los Verdes, 2016). Obliga a los productores a registrarse en un sistema de reporte, organizar y financiar la gestión de los residuos que sus procesos produzcan, trabajando con el principio “el que contamina paga”, y la inclusión gradual de las restricciones hacia sus procesos productivos, en forma de metas. La lógica detrás del instrumento se puede simplificar en tres aspectos:
    1. Disminuir la generación de residuos y fomentar su reutilización.
    2. Ocupar el reciclaje u otro tipo de valorización con la aplicación de la responsabilidad extendida del productor y los instrumentos de gestión enfocados en el control.
    3. Proteger a las personas y medio ambiente.

  1. Incentivos que faciliten al productor incorporar la ecoinnovación y el ecodiseño: se espera que los cargos en el reciclaje y traslado, basados en volumen y/o peso, sean determinantes y catalizadores para empujar a los productores hacia decisiones que afecten el diseño de su producto, disminuyendo su carga de material, reduciendo su consumo energético y/o el impacto ambiental, inclusive, eliminarlo durante todo su ciclo de vida.
  2. Educación e iniciativas que cambien los pilares éticos del sistema: el problema además de técnico es educativo, conductual y cultural. El cambio de comportamiento por parte de los consumidores y productores es complejo y un trabajo que debe ser abordado desde muchas aristas para que sea coherente. Sobre el consumidor, las instituciones dedicadas al empoderamiento y a la concientización del consumo sustentable son incipientes y actualmente no presentan gran importancia en los debates sobre la planificación normativa. Realizar cambios estructurales en la manera de producir podría generar sinergias positivas en los consumidores y comenzar a entender que su consumo se debe adecuar a estándares que antes no eran percibidos.

Siguiendo con la exposición de pautas desarrolladas para ayudar a impulsar la economía circular, se expone a continuación una investigación llevada a cabo por la Fundación Ellen MacArthur (s.f.). Dicha investigación ha identificado de forma general un conjunto de seis acciones que pueden adoptar las empresas y los gobiernos de cara a la transición a una economía circular: regenerate (regenerar), share (compartir), optimise (optimizar), loop (bucle), virtualise (virtualizar) y exchange (intercambiar), que juntas conforman el marco ReSOLVE (por las siglas de las iniciales de las palabras inglesas). De distintas formas, estas acciones incrementan el uso de activos físicos, prolongan su vida y cambian el uso de los recursos de fuentes finitas a renovables. Cada acción refuerza y acelera el rendimiento de las demás acciones.

  • Regenerate: cambio a materias y energías renovables. Reclamar, retener y restablecer la salud de los ecosistemas. Devolver los recursos biológicos recuperados a la biosfera.
  • Share: compartir activos (p. ej., coches, habitaciones, aparatos). Reutilizar. Prolongar la vida útil mediante el mantenimiento, diseño en favor de la durabilidad, actualización.
  • Optimise: incrementar el rendimiento o la eficiencia del producto. Eliminar los residuos de la producción y de la cadena de suministro. Utilizar los macrodatos (big data), la automatización, la detección y dirección remotas.
  • Loop: refabricar productos o componentes. Reciclar materiales. Digerir anaeróbicamente. Extraer componentes bioquímicos de los residuos orgánicos.
  • Virtualise: desmaterializar directamente (p. ej., libros, CD, DVD, viajes). Desmaterializar indirectamente (p. ej., compras por Internet).
  • Exchange: sustituir materias viejas con materias avanzadas no renovables. Aplicar nuevas tecnologías (p. ej., impresión en 3D). Elegir nuevos productos y servicios (p. ej., transporte multimodal) (Fundación Ellen MacArthur, s.f.).


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