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Conclusiones

Factores impulsores y liderazgo

El entusiasmo subyacente tras el hecho de abordar los problemas medioambientales ocasionados por el ser humano, como parte de la solución y de la sostenibilidad de los negocios, explica la razón por la que nacieron todos estos casos. La importancia de un liderazgo soñador, idealista y valiente al frente de las empresas supone otro factor clave para el éxito.

El papel del liderazgo, de principio a fin, es esencial para garantizar un negocio exitoso y duradero de economía circular, es fundamental que las empresas hagan un seguimiento del progreso en su implementación e impacto.

Impacto medioambiental

El impacto medioambiental ha sido el aspecto más evaluado y reportado por las empresas escogidas. En lo que se refiere a la producción y venta de residuos reciclados, se pueden apreciar cifras impactantes por parte de Creando Conciencia y Gea Sustentable, quienes han conseguido una notable disminución en m3 de relleno sanitario. El papel del liderazgo, de principio a fin, es esencial para garantizar un negocio exitoso y duradero de economía circular. La reducción de hasta un 75 % en la generación de residuos sólidos también ha conllevado una disminución del 70 % en las emisiones de CO2 de los clientes de ambas empresas.

Además, en lo referente a los residuos, Creando Conciencia contrarresta el uso de camiones para la recogida de basura de residuos mediante la transformación de los desechos para la utilización en la fabricación de muebles, con lo cual genera un doble beneficio al reducir los residuos y también su impacto medioambiental.

Si hablamos de Sero Electric, el precio de fabricación del vehículo eléctrico sin duda disminuirá en el tiempo. Sus componentes ahora son materiales muy ligeros que se abaratarán con mayores cifras de producción y todas las previsiones indican que la fabricación de baterías será cada vez más barata. A ello contribuyen las innovaciones en los materiales utilizados y en la tecnología, que está en sus primeras fases de desarrollo. Se trata del componente más caro del vehículo eléctrico.

Impacto económico

Creando Conciencia destaca de los casos presentados. A pesar de que la empresa aún se encuentra en una fase de transformación, en los últimos años ha pasado de ser solo una cooperativa con pocos empleados a contar con varios empleados que dejaron la informalidad, para empezar a trabajar por salario digno. Gea nos muestra su eficacia en lo que respecta a la cuantificación de su impacto económico. Por ejemplo, ha informado sobre el ahorro en términos económicos que ha hecho posible para las empresas que son sus clientes a lo largo de los años, lo cual demuestra que la economía circular también ha sido muy beneficiosa para los resultados económicos. Si hablamos de Sero Electric, podemos ver el bajo impacto económico que implica poseer estos autos, dado su bajo mantenimiento y el hecho de no utilizar combustibles fósiles, cuyos precios, actualmente, se ven claramente afectados hacia el alza.

Impacto social

Además del empleo que generan estas empresas, las aquí seleccionadas también generan otros beneficios sociales para sus empleados y/o la comunidad local.

Particularmente Creando Conciencia prioriza la inclusión social y la participación de la comunidad como un objetivo estratégico. La empresa sigue un modelo colaborativo y asociativo, por el cual los trabajadores recogen y clasifican residuos, y consiguen, de ese modo, una mayor inclusión social.

En el caso de Sero Electric entendemos que el producto final es sustentable y el impacto social será importante una vez que su consumo se haga masivo; la disminución de la contaminación en el aire y la escasa contaminación acústica son factores no solo valorables en el plano económico ya que generarán beneficios en la salud de la población.

Implementación de la mentalidad de la economía circular

La mentalidad de la economía circular puede ayudar a las empresas a emplear sus recursos naturales y energéticos más eficientemente, a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y a crear más empleo. Es reparadora y regenerativa por diseño. Busca redefinir los productos y servicios con el objetivo de reducir la generación de residuos mediante la innovación y, al mismo tiempo, minimizar los impactos negativos.

En una economía circular, se utilizan los recursos el máximo tiempo posible, extrayendo de ellos el máximo valor mientras se encuentren en uso para, posteriormente, recuperar y regenerar los productos y materiales al final de cada ciclo de vida útil. Una economía de este tipo precisa de una forma completamente nueva de fabricar productos y, por tanto, de un cambio en la mentalidad pasando de la noción de cadenas de valor a la de ciclos de valor. La economía circular requiere repensar productos y servicios empleando principios basados en la durabilidad, la capacidad de renovación, la reutilización, la reparación, la sustitución, la mejora, la restauración y la reducción del uso de materiales.

En un estudio llevado a cabo por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) y el Boston Consulting Group (BCG), se descubrió que la implementación de la economía circular impulsó avances en la innovación para la eficiencia y la competitividad en un 97 % de las empresas encuestadas. Más de la mitad de las empresas encuestadas declararon que trabajar con una economía circular contribuyó a un incremento de los beneficios. Las empresas pueden abordar este modelo de economía de tres maneras: primero, mediante la innovación en los procesos; segundo, mediante la innovación en los productos; y, tercero, mediante la innovación en su modelo empresarial.

Distintos gobiernos en todo el mundo están implementando legislación y políticas enfocadas a facilitar la transición de sus economías hacia la economía circular. El caso más destacable es la introducción por parte de la Unión Europea de su estrategia de economía circular en 2015, con sus numerosos recursos de conocimiento en línea. Por ello, tendría mucho sentido para todas las empresas en términos económicos comenzar la transición hacia esta economía.

El concepto de economía circular, como ya se ha explicado, es muy complejo y detallado y, por lo tanto, requiere que las empresas tengan una mentalidad holística y sistémica para poder implementarlo. Esta guía de ocho pasos debería servir a cualquier negocio/empresa como base para desarrollar su propia estrategia para tal implementación.

conclusión

Fuente: Elaboración propia, a partir de un gráfico de estudios de caso sobre modelos de economía circular e integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en estrategias empresariales en la UE y ALC.

A continuación, se desarrolla cada uno de los pasos:

I. Esquematizar el estado actual de la economía circular

Revise todas sus prácticas y actividades para identificar qué están haciendo que pudiera considerarse “mentalidad circular “. Tenga en cuenta todas sus unidades empresariales e incluya cuestiones tales como los productos y los servicios en su análisis.

II. Hacer partícipes a los principales colaboradores

Actores tales como los clientes, las ONG y las comunidades desempeñan un papel importante e influyente en el impulso de la agenda de la economía circular. Una forma de involucrar a estos actores es mediante grupos de discusión. Al hacer partícipes a empleados y otros actores, es importante alentarles a pensar con creatividad, ya que esta economía trata de eliminar por completo el concepto de residuo. Las empresas deben identificar buenas organizaciones expertas, que sean adecuadas y de interés (consultoras u ONG), con las cuales puedan colaborar desde la etapa inicial a lo largo de la transición hacia el modelo de economía circular. Respecto a los actores internos y los empleados, una forma de incentivar su participación es pedirles que reflexionen sobre los factores del proceso que hacen que la empresa tenga costes elevados, tales como un gran flujo de residuos o bien, un flujo de residuos difíciles de reciclar. También deberán explorarse otras áreas de rendimiento deficiente, tales como un elevado volumen de devoluciones de productos o las quejas sobre la durabilidad de los productos, las cuales pueden generar una imagen negativa en los medios de comunicación.

III. Asegurar el compromiso de los directivos

La encuesta de 2018 del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) y el Boston Consulting Group (BCG) descubrió que el liderazgo empresarial era el factor más importante en el impulso de la economía circular en las empresas. De hecho, la mayoría de los proyectos de este tipo de economía son inicialmente financiados por las propias empresas, por lo que el compromiso y la dirección de los líderes de las empresas son cruciales para una implementación exitosa. Sin una dirección y un liderazgo claro, la mentalidad de la economía circular no progresará en el seno de las empresas. En este sentido, es importante que la dirección y los líderes de las empresas estén al tanto de los conceptos de dicha economía y de sus potenciales beneficios e impactos sobre la empresa. Las empresas con un liderazgo proactivo y comprometido con cuestiones relativas a la sostenibilidad deberían hallarse en una posición ventajosa para obtener también el compromiso de sus líderes con la mentalidad de la economía circular.

IV. Definir el proyecto de economía circular y transmitirlo

La dirección debería definir claramente desde el principio qué entiende la empresa por “economía circular” en términos de estrategia y actividad. Esto hará más fácil para los directivos el transmitir este concepto a los empleados y otros actores relacionados con la empresa. La definición es única para cada empresa y su contexto específico. Es importante tener en cuenta que ninguna empresa por sí sola puede resolver todos los desafíos a los que se enfrenta en el camino hacia una mayor circularidad. Muchas cuestiones solo pueden ser resueltas mediante la colaboración con otras empresas y sectores, a través de las cadenas de valor e, incluso, con los gobiernos locales y nacionales. Es, por lo tanto, indispensable que las empresas identifiquen qué cuestiones son las más importantes para ellas y con quién podrían y deberían estar colaborando, y que definan qué cuestiones pueden liderar con sus conocimientos y su experiencia y en qué cuestiones podrían beneficiarse al aprender de otros.

V. Desarrollar un modelo de negocio y aspiraciones cuantificables

El WBCSD y BCG descubrieron que el 81 % de las empresas encuestadas con estrategias de circularidad también tenían un modelo de negocio claro. Para poder motivar e involucrar a los empleados en la economía circular, la dirección debería cuantificar sus aspiraciones y fijar objetivos para avanzar. Los objetivos ambiciosos y cuantificables impulsan las acciones, generan responsabilidad y enfatizan la necesidad de cambio. Las empresas deberían aspirar a alterarse a sí mismas, en lugar de esperar a que lo hagan actores externos.[1] La mejor forma de acreditar un modelo de negocio es mediante la instauración de indicadores clave de rendimiento (KPI) para medir el progreso. La realización de informes, internos y externos favorece la rendición de cuentas. De acuerdo con WBCSD y BCG, no es necesario que los KPI se refieran específicamente a la circularidad; especialmente, no en un principio, ya que a menudo sirven para medir proyectos tradicionales con parámetros tradicionales, tales como el Retorno Sobre la Inversión (RSI) o el Valor Actual Neto (VAN). En su estudio sobre la economía circular en las empresas, WBCSD y BCG hallaron que la mayoría de las empresas utilizan KPI tales como el RSI, el porcentaje de amortización o el valor actual neto para medir el progreso e implementación de la economía circular. Actualmente no existen KPI específicos generalmente aceptados respecto a la circularidad, aunque el nuevo estándar para ello elaborado por el BSI puede servir como orientación. Algunas empresas evalúan los “costos reales” que sus productos o servicios generan para la sociedad (por ejemplo, mediante la determinación interna del precio del carbono para cuantificar el coste de las emisiones de gases de efecto invernadero).

VI. Dotarse de un plan, desarrollar la capacidad y contar con paladines de la economía circular

La entidad Bioregional recomienda que las empresas organicen un grupo que abarque todas las actividades y productos/servicios, incluyendo a personalidades influyentes que puedan defender el propio enfoque de la economía circular. Este grupo de paladines podría revisar qué ha hecho la empresa hasta el momento en materia de circularidad (paso 1), ayudando a generar un entendimiento común sobre lo que ha funcionado, lo que no lo ha hecho, los planes en marcha y el porqué de estos. El grupo también podría comenzar a planificar una perspectiva general para una nueva versión de la actividad empresarial basada en la economía circular. De acuerdo con Bioregional, los grupos de trabajo también deberían crear hojas de ruta para 1, 3 y 10 años con el fin de integrar plenamente el planteamiento de la economía circular en la empresa. El plan a 1-3 años deberá centrarse en los cambios graduales a menor escala, poniendo a prueba ideas interesantes que puedan ser aplicadas a mayor escala en el futuro. Esta es la oportunidad para comprobar qué funciona y qué no. El plan a 3-5 años podría centrarse en el desarrollo a mayor escala de proyectos exitosos, así como en delimitar los ámbitos en que la empresa podría trabajar en colaboración con otros actores para abordar temáticas concretas. Un plan a 3-5 años también permite fijar objetivos realistas con tiempo suficiente para desarrollar ideas más complejas y soluciones colaborativas.

No obstante, una empresa plenamente circular requiere un marco temporal muy superior a cinco años, razón por la cual las empresas deberían desarrollar también un plan a 10 años que posibilite una transformación circular más profunda de la compañía. Este debería basarse en la comprensión de las fuerzas, los cambios y los factores externos que afectan a la empresa y al sector económico en el que se enmarca. Esto incluye tener en cuenta los factores posibilitadores de la economía circular, tales como los avances en tecnología digital y los cambios en las preferencias de los consumidores. Las enseñanzas adquiridas, las decisiones tomadas y los planes elaborados deberán ser propagados a todo el resto de la empresa (a todos los empleados) en forma de desarrollo de la capacidad, de manera que la totalidad de la empresa se encuentre embarcada en la estrategia de la circularidad. Solo manteniendo a la totalidad de la empresa informada, participando y asumiendo responsabilidades, podrá optimizar la implementación y su rendimiento en el marco de su transición hacia esta economía.

VII. Innovación en el modelo proceso-producto-negocio

El WBCSD y BCG sostienen que es conveniente que las empresas comiencen implementando los cambios menos disruptivos en su trayectoria hacia la economía circular. Esto significa que las empresas deberían empezar por aplicar cambios en los procesos empresariales. Una vez que se hayan producido beneficios, será más fácil llevar a cabo la transición hacia la circularidad mediante la alteración de los productos y, finalmente, del modelo empresarial.

VIII. Dar a conocer sus esfuerzos

La difusión de la información acerca de las iniciativas de economía circular puede servir para atraer nueva demanda, reforzar las relaciones existentes y satisfacer a los inversionistas. Ya que estas iniciativas pueden traducirse en enormes beneficios, no se debe subestimar la promoción de los proyectos de circularidad de una empresa. Cada vez es más común que los inversionistas analicen sus opciones de inversión con base en criterios de sostenibilidad y se alejen de aquellas empresas que consideren demasiado arriesgadas en términos de sostenibilidad. En resumen: si se está haciendo algo bueno, se debería dar a conocer dichos esfuerzos.

Finalmente, y para concluir, los beneficios ambientales radican en los ahorros de emisiones de GEI, agua y reciclaje de plástico. El beneficio social del proceso reside en el punto final del ciclo: el postconsumo. Incrementar el volumen de material reciclable y disminuir los residuos que van a relleno sanitario hace que los consumidores reciban un beneficio económico y adquieran un nuevo hábito de consumo responsable y sustentable porque adquieren una ventaja competitiva que los diferencia. En el caso de la Argentina, el promedio diario de residuos por habitante es de 1,03 kilos, que representan 16,5 millones de toneladas por año. En este contexto, los residuos son percibidos como uno de los principales problemas ambientales que tiene el país y la implementación de acciones para su reducción, reutilización y reciclado significan grandes desafíos. Actualmente no existe un registro o estimación de la cantidad de materiales recuperados.

Actualmente el desafío más grande que debemos abordar es el de trabajar en forma colaborativa con gobiernos y otras partes interesadas para apoyar el desarrollo y el aumento de recaudación y reprocesamiento de infraestructura, que es fundamental en la transición hacia una economía circular.


  1. Para obtener orientación y encontrar indicadores detallados, consulte las referencias sobre estándares y marcos de economía circular elaborados por el British Standards Institute –BSI– y la Fundación Ellen MacArthur.


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