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14 Las competencias para ser un líder emocionalmente inteligente

Amarante, Ana María; De Titto, Raúl; Pais, Hugo

Palabras clave: Inteligencia emocional. Competencias emocionales. Emociones en el liderazgo.


Desarrollo

El objetivo es presentar la temática a partir de la metodología propuesta en las Jornadas, “conversaciones con expertos”, por lo tanto, será una conversación y diálogo con el público.

 

Los temas surgen de las siguientes preguntas:

a. ¿Importancia del desarrollo de la inteligencia emocional para un directivo?

Pensar el tema que nos convoca, nos lleva a reflexionar el sentido y el valor de las emociones, la afectividad, desde la integridad de la persona humana

Días pasado, un experto en psicología de las emociones nos decía que había que dejarnos guiar por el corazón, la mente, el cuerpo y nunca dejar de oír lo que nuestra alma nos desafiaba como creaturas. En el encuentro entre personas, sea o no en un marco institucional hay gestos, expresiones y palabras, que generan gusto, disgusto, incomodan, atraen y hay otras, que nos provocan retenerla, escribirlas, mirarlas, palparlas, escucharlas, y dejar que resuenen en nosotros, porque resultan una invitación a ser y hacer.

En este tiempo nuestro, es posible recuperar el valor que tiene en la vida humana y en el ejercicio del liderazgo, la “palabra” y alcanzar a comprender que toda palabra, tiene dos tipos de sonidos, uno “verbal auditivo” y otro de “resonancia”, (¿cómo cae en el otro?, ¿cómo se lo interpreta?, ¿cómo lo afecta?) Las palabras cobran vidas en los rostros de las personas, no sólo en el espacio auditivo, sino en su corazón, y muestran sus efectos, cuando alguien se sonroja, o se violenta. Todos experimentamos, las vibraciones de las palabras en nuestro ser.

De hecho, el liderazgo en la gestión de cualquier organización requiere de personas, con madurez emocional, equilibrio y un buen trabajo de homeostasis, que le permita la constante autorregulación de su comportamiento. Se requieren personas, capaces de decir la palabra justa y buena, que no lastima, ni agrede, que es precisa y equilibrada

En el ejercicio de roles de liderazgo, hay competencias cognitivas y emocionales, que favorecen o dificultan la marcha de una gestión institucional, aquellas que muestran respeto y aceptación de la persona, a partir de sus valores que se constituyen en principios éticos, pero también la tolerancia ante lo incierto, que le posibilita adaptación ante las necesidades y riesgos, capacidad de autogestión y organización, que expresa la responsabilidad y la adecuación al bien y al fin buscado, que en ello evidencia y conlleva, la autonomía y que no se deja condicionar por circunstancias adversas. El líder que reúne competencias funcionales es capaz de saber escuchar, tanto como transmitir con claridad y precisión, empatía y asertividad.

b. ¿Cuáles son las competencias emocionales en un directivo?

Es importante reconocer que saber quién soy y conocerme es un componente básico de gestión de mi persona y también conocer a los demás. Este es un camino interior, un proceso que va de dentro hacia afuera, es un proceso educativo, un directivo es un educador, no tanto por lo que dice sino por lo que hace, modo de tratar a las personas, modo en que da sentido a la organización y gestión.

Conocerse a sí mismo, educarse a sí mismo, mirarse a sí mismo, autocriticarse, autoayudarse.

Si dibujamos un perfil de directivo para esta escuela de hoy, diríamos: equilibrado, capaz de orientar a personas, trabajar en equipo, centrarse en lo propio de la escuela, capaz de aprender constantemente, que sepa gestionar el tiempo…

Para desempeñar bien la función directiva, tres grandes competencias: personales – interpersonales y de negocio, conocimiento y gestión de los recursos de la escuela. Nos detenemos en las competencias personales y sociales.

Competencias personales

Competencias sociales

Conciencia de sí mismo

-autoconciencia emocional

-Valoración de sí mismo

-autoconfianza

Autogestión

-orientación al logro

-Iniciativa

-optimismo

-autocontrol emocional

-transparencia

-adaptabilidad

Conciencia social

-Empatía

-Conciencia organizacional

-orientación al servicio

Gestión de las relaciones

-promover a las personas

-Liderazgo inspirador

-catalizador del cambio

-influencia

-gestión de los conflictos

-establecimiento de vínculos

-trabajo en equipo y colaboración

 

Goleman definió el concepto de competencia emocional: “aquella habilidad aprendida, basada en la inteligencia emocional, que genera un rendimiento excepcional en el trabajo”.

Desde esta mirada, no podemos evitar considerar la gestión de las emociones en el contexto de lo institucional, que observe el desarrollo personal, que genere capacidad de liderar en sus pares, de trabajar en equipo, de dinamizar la acción de grupo, de regular las actitudes ante los conflictos y mejorar la convivencia de todos quienes comparten un espacio, una vida comunitaria.

Se ha dicho, en un texto de Caruso, que “La inteligencia emocional no es lo contrario de la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza. Es la única intersección de ambas. Y el mismo señala que los líderes, deben ser capaces de modificar sus estructuras mentales y conceptuales.

Es en tal sintonía, que pienso que, para poder liderar, gerenciar, dirigir y sin temor lo digo, conducir a otros que esperan de uno dicho rol, es preciso “conocernos a nosotros mismo”, es decir reconocer nuestras fortalezas, debilidades, valores y tener clara la visión del mundo que deseamos, ser como humanos, capaces de generar hechos innovadores, frente a una cambiante realidad, pero donde asumamos que el prójimo, es un hermano, otro yo, por ello nuestra actitud de amor y positiva, es la vía de fortalecimiento propia e institucional

Estamos como líderes en una Institución educativa, llamados a ser ingeniosos, y manifestar nuestra interioridad, nuestras emociones, con equilibrada razón, es entonces importante, sabernos dirigir a nosotros mismos

Pensar el rol de conductor/ liderazgo en una institución, no solo remite a un sector del ser, sino que compromete actitudes que hacen al carácter, es decir, evidencian la voluntad y los hábitos, muestra el cómo manejamos la adversidad, como enfrentamos las situaciones difíciles. No puedo dejar de decir acá, que esto requiere del liderazgo ser personas de coraje, que sepa decir no, que no solicita a los conducido, aquello de lo que no es capaz de hacer, y sabe negarse ante lo que no es correcto. Todo ello, hace a un líder, alguien creíble, en tanto en su comportamiento integral, evidencia: coherencia, consecuencia y confianza. Y ello no se obtiene comprando con una sonrisa a nadie, sino con la ejemplaridad comportamental.

c. Las emociones en el liderazgo

Un buen líder, muestra equilibrio permanente, sobre todo, al momento de gestionar la participación de otros, promueve ello con una comunicación: clara y concisa, a su tiempo, evidencia conocimiento, dominio, competencia y capacidad. Todo lo cual se pone en juego por el compromiso evidente que se despliega en el cotidiano trabajo y en la organización de su gestión.

El liderazgo se ejerce, con capacidad de comprensión, como muchos dicen, poder colocarnos en los zapatos del otro, para lo cual se juega la humildad, honestidad y humor.

Poder manejar cada quien sus emociones, es un desafío constante, en aquel que está en el extremo superior de una institución, todas las miradas están puesta en él, pero ello no lleva a sentirse o victimizarse, sino a sumir que hay un aprendizaje eterno, que cada situación, es una oportunidad de aprender, dirían algunos supone una alfabetización integral, tener equilibrio, asumir o comprender que la vida emocional, es como un gran rio que fluye de nosotros mismos, y que permite coexistir a otros o les ahoga, ¿ Cuál es nuestra postura?

 d. Saber ser y estar del líder

Existir y ser como líder en un determinado grupo humano, nos plantea la factibilidad de:

  • Trazar rumbos, exponer visión y estrategias, capaces de generar cambios, que resultan necesarios y convenientes, este nos lleva a actitudes de persuasión y no de coacción
  • Desplegar la capacidad de alinear a quienes integran su equipo, en la cooperación, lo que requiere comunicarle con claridad el rumbo, con las palabras claras y precisas, con hechos que comprometen desde la ejemplaridad, de modo tal que provocan la generación de equipos y coaliciones, alianzas estratégicas que favorezcan el comprender la visión y aceptar la validez de la metodología y propuestas que se lancen.
  • Ser alguien capaz de motivar e inspirar, infundiendo el ejercicio de actitudes vigorosas, fuertes, en las personas, capaces de vencer obstáculos de todo orden que se erigen en obstáculos o vallas que impiden el despliegue de cambios deseados y necesarios y que se expresan o permanecen como insatisfechas

El liderazgo, es un compromiso profundo de todo nuestro ser, abierto sin lugar a dudas al otro, a aquel que espera de nosotros, una actitud abierta, y que seamos capaces de determinar a dónde es necesario o se debe ir, que conduzca a pesar de los obstáculos al fin esperado, deseado.

Creemos conveniente hacernos carne, que todos somos líderes y que siempre dirigimos, todo el tiempo, bien o mal, lo hacemos con nuestra propia vida, y cuando se nos confía un rol específico en una comunidad, la responsabilidad se amplia. Por lo cual, no podemos dejar de mirarnos interiormente, en tanto que el liderazgo nace desde adentro, que determina quién soy, tanto como soy. De allí que sostengamos, que liderar, no es un momento, un acto, una instancia circunstancial, es en nuestra vida, un modo de existir, un modo de hacerme, perfeccionarme, un proceso continuo de autodesarrollo que nunca termina. De hecho, vale que remarquemos, que hay que conocerse a sí mismo, ordenar su propia vida, con más amor que temor, siendo capaces de provocar el deseo en otros.

Un liderazgo que se precie, de tomar en cuenta, las emociones, pretende precisamente dar respuestas a un conjunto de necesidades sociales que no quedan suficientemente atendidas, en el contexto de la educación formal, diríamos con Municio, es necesario alinearse con los estudiantes, con los docentes, para poder comprender y encarnar sus vivencias, situaciones y ordenar procesos de cambio, donde despleguemos competencias básicas – emocionales – para la vida, de cara a la prevención.

El líder, debe tener conciencia, de la importancia de los componentes emocionales, que interjuegan en toda acción de gestión institucional, en tanto ellas proceden de seres humanos, que asumimos, roles, funciones, contenemos personas y no solo le dirigimos. Toda emoción tiene tres componentes: neurofisiológico, conductual, cognitiva o vivencias subjetivas/sentimiento.

 e. La gestión de las emociones en la Institución

Resulta de valor, comprender, para ejercer el liderazgo, el constructo de la inteligencia emocional que operan en un equipo donde asumimos la conducción/motivación. Debemos comprender que un líder debe desarrollar habilidad de manejo de sentimientos y emociones, discriminando entre ellos y utilizando estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones, es decir que la inteligencia emocional incluye la habilidad de percibir con precisión, valorar y expresar emoción, habilidad de acceder y/ o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos, habilidad de comprender la emoción y el conocimiento emocional.

De ello podemos afirmar, que este liderazgo, que se compromete desde lo emocional, en la reflexión de su acción, trasciende desde cuatro áreas que se interrelacionan:

  • Percepción emocional: ellas son percibidas y expresadas
  • Integración emocional: las emociones sentidas, entran en el sistema cognitivo como señales que influencian la cognición
  • Comprensión emocional: señales emocionales en relaciones interpersonales son comprendidas, lo cual tiene implicancia para la misma relación; se consideran las implicaciones de las emociones, desde el sentimiento a su significado, es decir comprender y razonar sobre las emociones
  • Regulación emocional. Los pensamientos promueven el crecimiento emocional, intelectual y personal

Referencias bibliográficas

Cardona, Pablo – García Lombardía, Pilar (2005) Cómo desarrollar las competencias de liderazgo. IESE Business School – EUNSA, España

Cardona, Pablo y Chinchilla, Nuria “Evaluación y desarrollo de las competencias directivas” Harvard –Deusto Business Review, núm. 89, marzo-abril 1999

Goleman D. 1995. Inteligencia emocional. Barcelona, Ed. Kairós.

 Cabanillas Castrejón, Max. Competencias emocionales para directivos. Perspectiva. 2014; 15(17): 171-191. ISSN: 1996-5257

Gorrochotegui Martell, Alfredo (2010) Cómo asumir el liderazgo de un centro educativo. Una guía práctica. Ediciones Universidad de Monteávila. Caracas.



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