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2 Las aduanas del saber

1. Morin plantea la libre circulación de los conocimientos. Es interesante observar cómo las propias membranas en las células no se limitan a funcionar como línea de demarcación. Así, “… enzimas que en la membrana de la mitocondria se comportan como verdaderas cadenas transportadoras de electrones, proceso que constituye la base de la respiración celular[1]”. Nuestro organismo físico no sería posible sin intercambios. Mucho menos sería posible la vida social sin intercambios sociales.

La libre circulación es fundamental a la complejidad jurídica en tanto el Trialismo contiene aportes de distintas disciplinas, sin por ello fundirse con ellas. Así como se valoran los traslados de las ciencias naturales a las humanidades, como por ejemplo, la ansiada certeza, predictibilidad y anclaje en los hechos que se pretende tengan las ciencias sociales[2], sería interesante que se valoren también los traslados de las categorías de las humanidades a las ciencias naturales, como por ejemplo, el necesario carácter parcial —no neutral— de los investigadores; y en este sentido se valoraría el aspecto axiológico que toda ciencia tiene. Y el Derecho no escapa a dicha idea. Por ello, no habría que menospreciar un traslado de ideas de las “humanidades” a las “ciencias naturales[3]”.

Le […] censeur n’interdit pas de dire: ‘Le chat obéit au programme informationnel inscrit dans ses gènes’. Pourtant les idées de programme et d’information relèvent d’une projection, certes heuristique, mais inconsciente du modèle de l’artefact cybernétique sur l’être-machine vivant. Programme et information passent la douane parce qu’ils ont le visa du laboratoire. Par contre, si je dis : ‘Le chat es un individu-sujet’, ce propos est refoulé comme sottement anthropomorphe, donc non scientifique[4].

2. De hecho, el filósofo francés se pregunta por el programa genético: “… ces termes d’information et de programme ont migré de la machine artificielle qu’est l’ordinateur pour s’introduire dans la machine vivante. Cette transplantation conceptuelle est-elle pertinente?[5]” En efecto, cabe preguntarse por qué se admiten tan fácilmente los aportes de las ciencias naturales y se restringen tanto los de las ciencias sociales. En nuestro ámbito jurídico parece darse dicho estado de situación ante los avances de la informática para con el mundo jurídico. Esto implica una relación de semejanza entre la máquina artificial y el Derecho, considerado desde un modelo lógico y a aplicarse por autómatas. Aquí no ha habido sospechas de contrabando porque los términos son importados desde la cibernética, la lógica y la matemática. Rolando García critica esta traspolación[6].

En otra ocasión Morin trae un ejemplo de Carl Jung:

Si de nos jours quelqu’un s’avise de déduire la phénoménologie intellectuelle ou spirituelle de l’activité glandulaire, il peut être assuré a priori de l’estime et du recueillement de son auditoire; si, par contre, quelqu’un d’autre se plaisait à voir dans la décomposition atomique de la matière stellaire une émanation de l’esprit créateur du monde, ce même public ne saurait plus que déplorer l’anomalie mentale de l’auteur. Et pourtant, ces deux explications sont également logiques, également métaphysiques, également arbitraires, et également symboliques (…) L’hypothèse de l’Esprit n’est en rien plus fantastique que celle de la Matière[7].

Es interesante traer a cuento una coincidente idea de un gran representante de las humanidades, Alfred Schütz:

… los adeptos del movimiento de la ‘unidad de la ciencia’ nunca han intentado con seriedad responder, o siquiera plantear, la pregunta de si el problema metodológico de las ciencias naturales, […] no es simplemente un caso especial del problema más general, aún inexplorado, de cómo es posible el conocimiento científico y cuáles son sus presuposiciones lógicas y metodológicas. […] los recursos metodológicos particulares elaborados por las ciencias sociales para comprender la realidad social son más adecuados que los de las ciencias naturales para conducir al descubrimiento de los principios generales que gobiernan el conocimiento humano[8].

Si quien conoce es el hombre, lo hace en todos los ámbitos. De allí que los estudios relativos al sujeto y sus relaciones con otros sean fundamentales en toda ciencia.

La separación de la ciencia en ramas no debería implicar descuartizar al hombre, disecarlo y repartirse el botín entre los aduaneros-carroñeros del conocimiento. Por otra parte, la invención, la creatividad, es la clave de una ciencia que pretenda ser avanzada. Sin embargo no hay que caer en el abuso de la traspolación. “‘Les équivalences minutieuses entre la vie biologique et la vie sociale […] ne sont pas le support de l’analogie, mais son écume’”[9].

3. Por ello, y como será el objetivo del Trialismo y de Morin, y como le criticaré a los simplificadores, no pueden admitirse ya las expulsiones de temas considerados metafísicos. “ Il est dès lors d’autant plus ridicule de continuer à vouloir chasser des sciences de l’homme les termes réputés ‘métaphysiques’ de sujet, intelligence, psychisme, esprit que ces notions ont toutes un caractère physique […] et un fondement biologique”[10].

Goldschmidt, al hacer consideraciones de teoría del conocimiento toma conciencia de la expulsión del aspecto social del Derecho, reducido entonces a un ordenamiento de normas:

… el neokantismo dio un paso más y predicó el efecto constitutivo del objeto de cualquier método. Siguiéndole resulta […] la distinción entre un concepto sociológico y otro jurídico del Estado, una identificación inadmisible de dos objetos totalmente diversos (por ser metas de dos métodos diferentes), y se reserva a la jurisprudencia el concepto jurídico del Estado que identifica Estado y ordenamiento de normas[11].

El Trialismo, al llevar a cabo una estructuración ontológica diversa, compleja, no tendrá tres Estados, sino un Estado complejo, analizable sociológica, normológica y dikelógicamente.

4. Una técnica de Morin es pensar recursiva[12] y circularmente, es decir, considerar que un tema es la ocasión para tratarlo desde distintos aspectos, todos los cuales contribuyen a explicarlo y comprenderlo. Esto justifica también las traspolaciones que he hecho, sobre todo de los tomos 1 y 2 de El Método, a la esfera de las ideas y la sociedad, eminentemente antroposociales, que es donde se ubica el Derecho. En suma, se trata de no disociar, sino de separar a la vez que volver a unir; que es lo que han hecho diversas ciencias.


  1. Maturana, Humberto y Varela, Francisco, El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano, Buenos Aires, Lumen, 2003, p. 30.
  2. Ver por ejemplo a Bunge, Epistemología. Curso de actualización, 2ª ed., México, Siglo XXI, 2000, pp. 25, 38, 42, 47, 49.
  3. Sobre la crítica de la división ver a Morin, La Méthode 2…, cit., p. 419. (Morin, El Método 2…, cit., p. 483).
  4. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 416. “El […] censor no prohíbe decir: ‘El gato obedece al programa informacional inscrito en sus genes’. Sin embargo, las ideas de programa y de información dependen de una proyección, sin duda heurística, pero inconsciente del modelo del artefacto cibernético sobre el ser-máquina viviente. Programa e información pasan la aduana porque tienen el visado del laboratorio. Por el contrario, si yo digo: ‘El gato es un individuo-sujeto’, esta declaración es rechazada como necedad antropomorfa, por tanto, no científica”. Morin, El Método 2…, cit., p. 480.
  5. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 36. “… estos términos de información y de programa han emigrado de la máquina artificial que es el ordenador para introducirse en la máquina viviente. ¿Es pertinente este transplante conceptual?” Morin, El Método 3…, cit., p. 46.
  6. Ver García, op. cit., pp. 75, 129.
  7. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 69. “Si, en nuestros días, se le ocurre a alguien deducir la fenomenología intelectual o espiritual de la actividad glandular, puede estar seguro a priori de la estima y el acogimiento de su auditorio; si, por el contrario, algún otro se complace en ver en la descomposición atómica de la materia estelar una emanación del espíritu creador del mundo, el mismo público ya no sabría sino deplorar la anomalía mental del autor. Y sin embargo, estas dos explicaciones son igualmente lógicas, igualmente simbólicas (…) La hipótesis del Espíritu en nada es más fantástica que la de la Materia”. Morin, El Método 3…, cit., p. 78.
  8. En Mardones, J. M. y Ursúa, N., Filosofía de las ciencias humanas y sociales. Materiales para una fundamentación científica, México D. F., Coyoacán, 1999, p. 177.
  9. Schlanger, Judith, Les métaphores de l’organisme, Paris, Vrin, 1971, p. 35; cit. por Morin, La Méthode 2…, cit., p. 324. “‘Las equivalencias minuciosas entre la vida biológica y la vida social, […] los acercamientos término por término, no son el soporte de la analogía, sino su escoria’”. Morin, El Método 2…, cit., p. 377.
  10. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 416. “… es ridículo continuar queriendo expulsar de las ciencias del hombre los términos reputados de ‘metafísicos’ de sujeto, inteligencia, psiquismo, espíritu ya que estas nociones tienen todas un carácter físico […] y un fundamento biológico […]”. Morin, El Método 2…, cit., p. 481.
  11. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 140.
  12. Ver cap. 8, y cap. 3 del tomo 2.


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