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4 Historia de la complejidad jurídica

1. El integrativismo tiene también una perspectiva histórica. La complejidad del fenómeno jurídico es resultado de la herencia que evidencia la Historia del Derecho.

El funcionamiento de las normas debe iluminarse […] por los aportes […] [de] la Historia del Derecho, el Derecho Comparado y la Filosofía del Derecho, en mucho porque señalan modelos de pensamiento diferentes. […] por ejemplo, el empleo de la analogía y el recurso a la equidad, especialmente significativos en la elaboración, pueden enriquecerse con la gran experiencia que al respecto posee el sistema jurídico anglosajón (enraizado […] en ideas como las del célebre nominalista Guillermo de Occam). Asimismo, son altamente fructíferas ciertas propuestas que provienen del pensamiento […] de François Gény […]. En cuanto al funcionamiento de la cultura, cabe aprovechar, por ejemplo, las enseñanzas de la Egología y el tridimensionalismo de Reale[1].

Señala coincidentemente Morin: “… si yo parto de ese sujeto reflexivo para encontrar su fundamento o, al menos su origen, encuentro mi sociedad, la historia de esa sociedad en la evolución de la humanidad, el hombre auto-eco-organizador[2]”.

2. Goldschmidt explica el proceso desarrollado a lo largo de la historia y a través del cual los tres aspectos que hoy considera integrados en el Trialismo comenzaron por convivir de manera separada[3]. En este sentido, en el ámbito de la justicia, menciona a los grandes filósofos griegos Platón y Aristóteles como padres de la axiosofía y axiología dikelógicas respectivamente, en tanto el primero se pronunció por los contenidos de la justicia y el segundo por sus clases, es decir, distributiva, correctiva y equidad. Luego nacería en Roma el aspecto normativo, que tomó el nombre de dogmática jurídica, aplicándose al Derecho Privado. Ocurrió lo propio en el campo del Derecho Público con el liberalismo. La codificación significó abstraer el conjunto de casos en sendas normas generales, lo que se observa en el Código Civil francés. En lo que refiere a la parte sociológica, de reciente existencia, puede vérsela hacia la mitad del siglo XX. Estaba implícita en las meditaciones sobre el Estado y cobra vigencia con sociólogos del Derecho como Durkheim, Duguit, Hauriou y Gurvitch. Esta separación generó las sendas compartimentalizaciones que el jurista germano-español llama unilateralismos o unidimensionalismos[4]. Podemos hablar del de Kelsen, que pretendía decantar lo jurídico de la moral en general y la justicia en especial, y de lo sociológico, generando como producto su célebre “Teoría Pura del Derecho”. Por el lado social, las corrientes realistas reducen el Derecho a conductas y su previsibilidad, siendo característica la obra de Olivecrona “El Derecho como hecho”. En lo que refiere a la justicia, ella es transformada en un conjunto de reglas a priori para aplicarse en el mundo por los jusnaturalistas protestantes Wolff y Nettelbladt; mientras que los católicos diferenciaron la ley natural de la humana[5]. Luego vendrá la época en que dichos aspectos son considerados en la necesidad de unirse y, por fin, conviviendo sistemáticamente.

3. En este sentido, son bases de las visiones tridimensionales las obras de François Gény, quien introduce la distinción entre lo dado (la realidad social), lo construido (la norma) y el Derecho Natural (la justicia)[6]. Aunque, como indica Reale citando a Georges Ripert, el dato no tiene existencia real sin el espíritu constructor. Además, las ideas de Gény no alcanzan a lograr unidad en el Derecho, ya que realiza una yuxtaposición más que síntesis entre ciencia y técnica[7]. No obstante, de la obra del jurista francés pueden extraerse pensamientos estrechamente ligados a las ideas de Morin y el Trialismo. Así, “… l’abstraction, consistant essentiellement à détacher une seule partie d’un ensemble complexe, doit, en raison de la limite imposée par la nature aux efforts intellectuels, aboutir à exagérer cette partie aux dépens du tout, qui constitue la seule réalité vraie[8]”. Aquí puede observarse la referencia a la absolutización de la normatividad por la Escuela Analítica, que oscurece el todo. Luego hace referencia a características específicas de la complejidad: “… complexité, à la variété, à la fluidité et, pour tout dire, à l’individualité du réel[9]”. En otra ocasión alude a la diversidad de estructura intrínseca a los elementos jurídicos[10].

Cabe citar también a Hermann Kantorowicz, quien acuña la expresión “Trialismo”[11] y distingue la realidad, el sentido y el valor[12]. Lo cual sirve de marco referencial y contexto epocal de la Teoría Trialista. Rudolph von Ihering desarrollará en El fin en el Derecho (1877-1883) nociones de sociología jurídica, en El espíritu del Derecho Romano (1852) aspectos normológicos y en La lucha por el Derecho (1872) ideas dikelógicas[13]. Junto a la tesis de Ihering de que el derecho subjetivo protege un interés, suma el jurista germano-español a Felipe Heck, quien concibe al Derecho como la solución de un conflicto de intereses[14]. Para el ámbito de la dimensión sociológica, la distinción entre Derecho y Moral servirá a los fines de remarcar en el mundo jurídico su faz atributiva, adjudicadora[15]. De manera afín a las doctrinas que resaltan los intereses humanos, otras teorías políticas, de Trasímaco hasta Marx, ven al Derecho como el instrumento de explotación del gobernado por el gobernante, lo cual supone al reparto, si bien se dirige la atención sobre la injusticia[16]. Goldschmidt sostiene que son también causas del tridimensionalismo las obras de Emilio Lask[17], quien enfoca la realidad como valor absoluto desde la filosofía y como conjunto de factos desde la empiria[18]. El jurista germano-español menciona también a George Jellinek quien expone su doctrina de la fuerza normativa de lo fáctico, combinando elementos sociológicos y normológicos en relación al tema del Estado. Estudia también la justificación y los fines del Estado, completando el panorama anterior con el aspecto dikelógico[19].

El propio Goldschmidt señala pensadores que considera tridimensionalistas, relacionando este término con la complejidad:

La complejidad del modo de ser del Derecho es tan grande, que se habla recientemente de una teoría tridimensional del Derecho, cuyos defensores son, entre otros, Miguel Reale, la escuela egológica, Gurvitch, Horvath, Timasheff, Jerome Hall, Dourado de Gusmao, etc.[20].

4. Cada pensamiento se entiende mejor estudiando la biografía de los pensadores que los forjaron. La historia de dichos pensamientos se enmarca en las historias de vida. “Ma vie intellectuelle est inséparable de la vie […]. Nietzsche disait: ‘J’ai toujours mis dans mes écrits toute ma vie et toute ma personne… J’ignore ce que peuvent être des problèmes purement intellectuelles[21]’”.

Tanto Goldschmidt como Morin vivieron en carne propia las barbaries totalitarias, el primero con la Alemania nazi y el segundo con la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial[22]. Morin ha militado en la SIA (Solidaridad Internacional Anarquista)[23]; ha sido combatiente voluntario durante la Resistencia francesa (1942) hasta que se incorporó totalmente al partido comunista[24]. Llegó a decir: “l’action révolutionnaire était la réalisation de la philosophie[25]”. Ambos sintieron la incomprensión, aunque esperanzados de que en el futuro siempre presente, nuevos compañeros de teoría, estudien y superen sus ideas. Dice Morin: “si ma conception est féconde, elle peut autant être dédaignée ou incomprise qu’applaudie ou reconnue. […] J’ai perdu le contact avec ceux qui n’ont pas entrepris le même voyage et je ne vois pas encore mes compagnons qui existent, sans doute, et qui eux non plus ne me voient pas[26]” Por su parte, señala Goldschmidt:

… todas las doctrinas nuevas encuentran sucesivamente tres actitudes diversas: la primera es el silencio, la segunda consiste en declararlas absurdas, y la tercera se caracteriza por la exclamación de sus representantes “Pero ¡eso es lo que dijimos siempre!” […] La adhesión al Trialismo de los hombres de ciencia recompensa al autor de esta obra con creces de los golpes bajos de sus adversarios políticos[27].

Siguiendo un método cualitativo de investigación no puedo dejar de resaltar la historia de vida del fundador del Trialismo, que constituye el contexto cultural que influyó en su pensamiento, lo cual contribuirá a comprender por qué pensó lo que pensó. “El método etnográfico […] [se distingue por] su preocupación por el contexto cultural […]. Es un método totalizador en el cual se integran la historia, la economía, la composición étnica así como las creencias y actitudes de los miembros de la comunidad, grupo, o población”[28]. También Morin dirá que todo es teoría: “… plus une enquête pose un problème empirique, plus elle pose un problème théorique[29]”.

Se expuso parte de la historia de Goldschmidt en el libro Metodología jurídica:

La trágica experiencia de la Segunda Guerra Mundial, que el fundador del Trialismo vivió como judío de origen alemán converso al cristianismo y perseguido por el régimen nazi, lo llevó a afirmar que la ciencia jurídica ha de brindar un importante espacio para el debate de los despliegues de la realidad social y sobre todo de lo que se considera justo[30].

Es posible que Goldschmidt, habiendo sido perseguido por el nazismo, exalte el valor que se encuentra más allá de las normas que avalaban textual y oficialmente la persecución de las minorías no arias. En semejante contexto, la jerarquización y consiguiente inclusión de la justicia en el análisis jurídico deviene inexorable.

Estaba estudiando en la biblioteca del juzgado, cuando llegó un guardia con un telegrama que daba cuenta de la decisión de un juez que le ordenaba retirarse y le prohibía de ahí en más el acceso. Fue […] invitado por carta a presentar la renuncia, lo que rechazó por el mismo medio.

[…] entendía que en ese país [Alemania] ya no había lugar para un judío alemán[31].

Algo similar podemos inducir del pensamiento de Herman Kantorowicz, —quien acuñó el término Trialismo[32]—, y de su relato de vida, en tanto “fue profesor de las Universidades de Friburgo y Kiel, pero en 1933 debió abandonar su puesto […] por los ataques del nazismo, que se sentía ofendido por sus opiniones políticas[33]”. De ahí que su teoría pueda resumirse en la necesidad de un “derecho libre”. Así, “… se puede decir que la norma al servicio del bien es divina; al servicio del mal, satánica. Su salida [de Goldschmidt] de Alemania coincidió en su mente con la desjerarquización relativa de las normas[34]”.

La persecución y el exilio serán una constante más que un accidente, lo que marcará a fuego su pensamiento. “Aunque el profesor al que le mostró su trabajo le reconoció talento analítico, no le animó a quedarse en Suiza pues no querían tener complicaciones con el poderoso régimen vecino que reprochó más de una vez que dieran asilo a los profesores judíos[35]”. Lo que le obligó a mudarse a España. “Alemania le había enseñado las normas. España la realidad y la derrota del régimen nazi una fe inalterable en la Justicia[36]”. Aunque su estadía en la Argentina tampoco fue fácil. Este país no dejaba de formar parte de la Humanidad.

Nótese la coincidencia de Goldschmidt y Morin en el sentido de su ascendencia judía. Morin señala la costumbre de muchos judíos de abandonar su apellido hebreo y adoptar uno gentil, lo que relaciona con el hecho de haber conservado su seudónimo de la resistencia a la hora de firmar sus escritos y conservar su apellido “Nahoum” para la vida familiar. “Soy Morin por mis obras, pero Nahoum por mi padre, expresando de esta manera los dos componentes de mi identidad[37]”. En ambos pensadores puede notarse la resistencia; en Goldschmidt, al convertirse al catolicismo, abandonando el judaísmo, y en Morin al no creerse judío y, concretamente, al abandonar su apellido de aquellas características. También eliminó el doble nombre hebreo de su estado civil que nunca utilizó[38]. El señala que guarda en sí su fe judía, pero sin obedecer a la ley talional y rígida de Moisés[39]. Una vida compleja no puede llevar sino a un Pensamiento Complejo. En efecto, el filósofo francés alude a su origen, pero señala que no puede ser ubicado en las clásicas categorías binarias de “judío” o “gentil”; y se nombra a sí mismo como “híbrido”. “No tenemos un nombre para nosotros. Somos híbridos, bastardos, mestizos que ni siquiera son reconocidos como tales. Nos quieren clasificar por la fuerza en una de las dos categorías de las que formamos y no formamos parte[40]”. Esto tendrá un impacto en su pensamiento[41]. El Trialismo recepcionará dicho eco “híbrido” en tanto se plantea como una teoría que no puede encajar en la clásica polémica juspositivismo-jusnaturalismo.

Así como Machado dice que el camino se hace al andar, veremos cuál fue el recorrido de las disciplinas científicas que lleva a replantear hasta la noción misma de disciplina.


  1. Ciuro Caldani, “Seminario de profundización sobre El funcionamiento de las normas en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”, en Investigación…, nº 6, Rosario, FIJ, 1988, pp. 110-111.
  2. Morin, Introducción al Pensamiento…, op. cit., p. 69.
  3. Goldschmidt, “La teoría tridimensional del mundo jurídico”, en El Derecho, t. 3, p. 1088.
  4. “Elle [la complexité] serait plutôt le contraire de l’unidimensionalité, de l’unilatéralité, du monisme […]”. Delmas-Marty, “La tragédie des trois C”, préface à AA. VV., Droit et Complexité, op. cit., p. 7. “Ella [la complejidad] sería esencialmente lo contrario de la unidimensionalidad, de la unilateralidad, del monismo […]” (trad. del autor).
  5. Ver Goldschmidt, “La teoría tridimensional…”, cit., p. 1089.
  6. Gény, François, Science et technique en droit privé positif. Nouvelle contribution à la critique de La Méthode juridique, première partie, Paris, Sirey, 1922, pp. 96-100. Ver Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 19; Goldschmidt, “La doctrina…”, cit., p. 196.
  7. Reale, “Naturaleza…”, op. cit., p. 177.
  8. Gény, François, Science… cit., première partie, p. 132. “… la abstracción, que consiste esencialmente en separar una sola parte de un conjunto complejo, debe, en razón del límite impuesto por la naturaleza de los esfuerzos intelectuales, desembocar en la exageración de esa parte a costa del todo, que constituye la sola realidad verdadera […]” (trad. del autor).
  9. Íd., p. 132. “… complejidad, a la variedad, a la fluidez y, en suma, a la individualidad de lo real” (trad. del autor).
  10. Íd., p. 137.
  11. Goldschmidt, Introducción…, 19.
  12. Goldschmidt, “La teoría tridimensional…”, cit., p. 1089. “Aunque el tridimensionalismo actual no coincide exactamente con el de Kantorowicz, toda vez que la dimensión sociológica no es realidad natural sino realidad cultural y por ello repleta de sentido, no es menos que el tridimensionalismo gnoseológico con el que comulga Kantorowicz es la raíz del tridimensionalismo iusfilosófico contemporáneo”. Íd., pp. 1089-1090.
  13. Ver Goldschmidt, “Lugar del Trialismo…”, cit., p. 899.
  14. Goldschmidt, “La doctrina…”, cit., p. 199.
  15. Íd.
  16. Ibídem.
  17. “Filosofía jurídica”, Buenos Aires, Depalma, 1946.
  18. Goldschmidt, “La doctrina…”, cit., p. 196.
  19. Goldschmidt, “Lugar del Trialismo…”, cit., p. 900. Ver también Goldschmidt, Introducción…, cit., p. XVII.
  20. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 177.
  21. Morin, Mes démons, cit., p. 11. “Mi vida intelectual es inseparable de la vida […]. Nietzsche decía: ‘yo siempre puse en mis escritos toda mi vida y toda mi persona… Yo ignoro lo que puedan ser problemas puramente intelectuales” (trad. del autor).
  22. Extraído de https://bit.ly/2MXXYO7 (11.6.2005).
  23. Morin, Mes démons, cit., p. 32.
  24. Íd., p. 69.
  25. Íd., p. 72. “La acción revolucionaria era la realización de la filosofía” (trad. del autor). Nótese el parecido con el libro de Louis Althusser La filosofía como arma de la revolución, trad. de Oscar del Barco, Enrique Román y Oscar Molina, 12a. ed. Córdoba, Pasado y Presente, 1968.
  26. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 24. “Si mi concepción es fecunda, puede ser desdeñada o incomprendida, como aplaudida o reconocida. […] He perdido el contacto con los que no han emprendido el mismo viaje y no veo todavía a mis compañeros que existen, sin duda, y que ellos tampoco me ven…” Morin, El Método 1…, cit., p. 38.
  27. Goldschmidt, Introducción…, cit., pp. XVIII y XIX.
  28. Sautu, op. cit., p. 77. Además, “… el detalle y la particularidad no pueden ser dejados de lado. El todo se entiende en sus partes y estas en el todo como sucede con un sistema autocontenido”. Íd., p. 78.
  29. Morin, Sociologie, cit., p. 164. “… cuando una investigación plantea un problema empírico, también plantea un problema teórico”. Morin, Sociología, cit., p. 191.
  30. Ciuro Caldani, Metodología jurídica, cit., p. 50.
  31. Perugini, “Homenaje a Werner Goldschmidt”, en AA. VV., La Filosofía del Derecho en el Mercosur, coord. por Miguel Ángel Ciuro Caldani, Buenos Aires, Ciudad Argentina, 1997, pp. 159-160.
  32. Ver a Goldschmidt, “El deber ser en la teoría tridimensional del mundo jurídico”, en La Ley, t. 112, p. 1087; Ciuro Caldani, Derecho y Política…, cit., p. 13.
  33. Ciuro Caldani, Lecciones de historia de la Filosofía del Derecho (historia jusfilosófica de la Jusfilosofía), t. III-II, Rosario, FIJ, 1994, p. 249.
  34. Perugini, “Homenaje…”, cit., p. 160.
  35. Íd., p. 161.
  36. Íd., p. 164.
  37. Morin, El mundo…, cit., p. 85.
  38. Morin, Mes démons, cit., p. 148.
  39. Íd., p. 147.
  40. Morin, El mundo…, cit., p. 165. También dice: “… el término marrano connota una conversión por el miedo. Yo me nombré a mí mismo ‘neomarrano’ y creo que los judíos laicizados son de hecho neomarranos o más bien spinozantes”. Íd.
  41. No puede escapar Morin al hecho de creer que algo de sí puede contribuir a la mejora de la humanidad; de manera similar a lo que creyó Comte al divinizar a la ciencia en el estadio positivo. “El mestizo debe ser el hombre del mañana. Es el hombre que puede fundar su identidad directamente sobre la noción de humanidad. Los heraldos del mundo moderno, ¿no han sido acaso espíritus mestizos, hijos bastardos no reconocidos por ninguna de sus dos culturas, en particular esos judíos desjudaizados que fueron Marx y Freud?” Morin, Introducción a una política…, cit., p. 105.


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