Otras publicaciones:

9789877230048-frontcover

9789877230291_frontcover

Otras publicaciones:

Book cover

DT_Tirole_Navajas_13x20_OK1

Algunas consideraciones finales

La compilación de estos artículos nos permite inferir las funciones sustantivas que constituyen la base de la educación superior: enseñanza, que engloba el proceso de aprendizaje y sus protagonistas, docentes y estudiantes, investigación y extensión. A su vez, estas tres funciones troncales se encuentran atravesadas por otras funciones que operan como transversales, ellas son: la gestión, la tecnología y la internacionalización.

Cada uno de los artículos presentados nos permite reflexionar acerca de cada uno de estos componentes. Así, en la función enseñanza se nos plantea el desafío de una nueva formación docente que contribuya a la mejora de los aprendizajes de los estudiantes y de ese modo fortalecer la calidad de la educación superior.

Asimismo, para el fortalecimiento de esta dimensión es necesario generar políticas específicas que profundicen en la articulación entre la educación secundaria y superior con el fin de garantizar el acceso a la universidad de modo de permitir que muchos estudiantes logren apropiarse del “ethos académico” a pesar de las distancias culturales y sociales.

En lo que a extensión se refiere es muy importante señalar el rol que desempeña en la actualidad; permite, como su nombre lo indica, la prolongación de la universidad a la comunidad. La universidad asume su compromiso ante la sociedad y reafirma su misión de resolver las problemáticas que la sociedad le plantea ante un diálogo permanente. La extensión despoja a la universidad de su aislamiento y la convierte en una institución comprometida con su entorno local, nacional y regional.

Ahora bien, la enseñanza y la extensión no son compartimientos aislados, se articulan permanentemente y, junto con ellas, la investigación. De ahí la importancia que cobra la enseñanza de la metodología de la investigación entendida como “un puente hacia la verdad”, que permite superar problemas sociales. Este saber se torna imprescindible para el desempeño profesional y académico de los futuros graduados ya que, como han señalado los autores, permite no solo aprender cómo se realiza una tesis, sino adquirir otros lenguajes que posibilitan cuestionar e indagar.

Con respecto a las funciones que denominamos transversales, la gestión, en especial la gestión de la información de las universidades, es un instrumento imprescindible en la planificación y en la toma de decisiones.

La información, documentación y datos estadísticos provistos por la universidad sirve de base para la comunicación externa y difusión de los procesos y resultados que atañen a las diversas funciones de la universidad, contribuyendo de este modo a su transparencia y visibilidad ante la comunidad académica, el estado y la sociedad en su conjunto.

En lo que a la tecnología se refiere, es necesario asumir la importancia que cobraron en estos tiempos los lenguajes digitales en la generación del conocimiento. Es necesario repensar, en función de estos lenguajes, un cambio de cultura institucional y pedagógica en la educación superior. Debemos propiciar y tomar conciencia de lo que significa, en pleno siglo XXI, la incorporación de nuevas tecnologías y medios comunicacionales que atraviesen a las instituciones de manera horizontal, con el objetivo de que multipliquen su potencial transformador.

Por último, y cada vez con más intensidad, la internacionalización atraviesa e integra las funciones básicas universitarias.

El proceso de internacionalización de la educación superior responde a una necesidad en la medida en que no es posible que las instituciones académicas subsistan en forma aislada. Y la profundización del acercamiento entre países, además de superar una visión puramente economicista y de afirmarse en su dimensión humana y solidaria, debe apuntar a la integración educativa, científica y cultural. Asimismo, debe existir –y depende de− un compromiso por parte de los gobiernos de los diferentes países para realizar un importante y coordinado esfuerzo por resolver la regulación del sector transnacional, y el aseguramiento de la calidad de los servicios educativos. En esta línea, no podrán faltar las contribuciones de las universidades a la definición de políticas de desarrollo cultural, educativo, científico y tecnológico.

La cuestión de la internacionalización de la educación superior debe, aún, superar diversos obstáculos. Las relaciones internacionales implican nuevos vínculos y ello provoca incertidumbres en los más diversos aspectos. En este sentido, constituye todo un desafío para las universidades encarar programas que fortalezcan esos vínculos con las diferentes regiones, lo que supone una planificación amplia y abarcadora de los inconvenientes o las limitaciones que puedan surgir.



Deja un comentario