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El modelo de gestión en los estudios en ciencias sociales y su impacto en la inserción laboral[1]

Estrategia para la transición entre la universidad y el mercado laboral

Eduardo Suarez[2]

Palabras clave: modelos de gestión universitaria, inserción laboral universitaria, ciencias sociales.


1. Introducción

Cuando hablamos de mejoramiento de la gestión y de gestión de calidad en la educación superior centramos nuestro análisis en “normas, reglas, expectativas de comportamiento, sistemas de gratificación, mecanismos de articulación social, sentido de identidad, etc.”[3]. Sabemos que el desafío es afirmar una identidad institucional y garantizar la idoneidad e identidad de sus miembros dentro de los parámetros académicos, esto es, definir un perfil para sus egresados, establecer paradigmas básicos de formación (modelo de aprendizaje) y constituir un modelo de organización de los estudios y programas (regímenes, planes de estudio, etc)[4].

La universidad es una organización que se caracteriza por su baja movilidad organizacional y sostiene una fuerte identificación con el modelo ideal de sus orígenes, ya que sus miembros intentamos preservar el cumplimiento del rol que le ha sido asignado históricamente[5]. Todos sabemos de la importancia de las instituciones universitarias en el desarrollo de la humanidad y el lugar que algunas de ellas han ocupado en el avance de los valores que las mayorías han considerado propios de la especie. Sin embargo, los nuevos desafíos nos obligan a renovar la apuesta a la inteligencia, esto no es otra cosa que revisar los viejos problemas, sus preguntas y las nuevas realidades con miradas diferentes.

Las nuevas generaciones son las que van a retomar el camino de la apuesta del hombre a la inteligencia. Ervin Laszlo (1990, p. 84) nos recuerda que “ninguna otra criatura puede encender el fuego, ni actuar después, bajo el supuesto que sea capaz también de apagarlo. Pero de eso precisamente se trata. El Homo Sapiens, el hombre conocedor, ¿sabe no solo como encender el fuego, sino también como apagarlo?”.

Las grandes preguntas son: ¿no estaremos encendiendo el fuego del conocimiento, de la pasión por la verdad en los jóvenes y adultos y luego condenándolos al olvido por las graves dificultades en su aplicación? ¿Existe una correspondencia entre el formidable esfuerzo por el saber y su puesta en práctica? ¿Entre la capacitación y el trabajo? El trabajo no es un simple escalón en la vida de los seres humanos, es la vida misma, es la identidad, es la pertenencia, la posibilidad de contribuir a la sociedad, el ser reconocido por el semejante.

De este razonamiento y de la experiencia de dirigir durante muchos años una Facultad de Ciencias Sociales[6] se desprende el interés por la temática. Intentamos presentar la incidencia de los modelos de gestión en la brecha entre la formación universitaria y la inserción laboral en las ciencias sociales y a ello apunta esta propuesta de investigación.

2. Inserción laboral de los graduados en ciencias sociales. La situación problemática

Las dificultades de este pasaje se manifiestan en una multiplicidad de factores entre los cuales se destaca la desorientación de los alumnos y la baja percepción de la situación por parte de sus principales actores en las instituciones de educación superior. Podemos arrojar alguna luz sobre el tema con las siguientes preguntas:

  • ¿Cuántos alumnos tienen problemas en la inserción laboral una vez recibidos?
  • ¿Qué tipo de problemas son los más frecuentes?
  • ¿Son problemas de capacitación, formación o de estrechez del mercado?
  • ¿Cómo evalúa el estudiante las dificultades? ¿Cómo lo analizan los responsables de la gestión?
  • ¿Qué impacto tiene en su estrategia para desarrollar su vida profesional?
  • ¿Es un problema del campo de las ciencias sociales o de la universidad en su conjunto?
  • ¿Diferentes sistemas de valores en el alumno y/o en la universidad definen inserciones diferenciadas?
  • ¿Cuál es la incidencia del modelo de gestión vigente?

Para dar respuesta a estos interrogantes debemos plantearnos un marco teórico que oriente el trabajo empírico que vamos a realizar, abordando una estrategia metodológica que contemple una primera etapa a fin de desarrollar un diagnóstico acerca del problema central, planteando la medición de las variables que componen el problema y un conjunto de conjeturas (hipótesis) sobre sus relaciones. En una segunda etapa estaremos en condiciones de evaluar si es posible una propuesta de cambio para la disminución de la brecha planteada en el problema en función de los principales actores que participan del modelo de gestión.

3. Un problema de investigación complejo y multidimensional, la inserción de los jóvenes universitarios en el mundo del trabajo

En los años de trabajo en el ámbito universitario, venimos observando cada vez con mayor frecuencia las dificultades que se les presentan a los graduados en Ciencias Sociales en la inserción en el mercado de trabajo. Estas dificultades traen aparejadas una serie de inconvenientes: económicos, académicos, personales, sociales, etc., que, de persistir, pone en riesgo las inversiones en tiempo y esfuerzo en este campo del conocimiento. Las nuevas generaciones comenzarán a considerar lo social y lo político como un área menor para el desarrollo de la sociedad y su opción responde a una alternativa de descarte.

Un estudiante de una carrera en el campo de las ciencias sociales acumula en su formación académica –entre la universitaria, que oscila alrededor de los cinco años, a los que se les suma entre doce y quince años de actividad escolarizada– un período más que suficiente para garantizar, al menos, el comienzo de una actividad laboral en función de las expectativas y capacitación recibida.

Ese primer desafío en el que se convierte el primer trabajo para los universitarios se transforma en una larga y confusa pesadilla, donde se cuestiona no solo la formación recibida, sino las propias habilidades que todos tenemos en mayor o menor medida para enfrentar la vida. Se enfrentan, sin esperarlo ni desearlo, a uno de los más duros cuestionamientos de la propia identidad.[7]

Contribuyen a esta situación las dificultades propias de las ciencias sociales en la última década[8] y las cada vez más pronunciadas restricciones de los mercados laborales, producto de los cambios tecnológicos y organizacionales y de la transformación en los modos de comercialización y consumo de la sociedad actual, entre otras limitaciones.

Sin embargo, a pesar de las dificultades que venimos observando, hay estudiantes avanzados y jóvenes graduados que logran inserciones exitosas en los mercados laborales de las ciencias sociales. Es el comportamiento de estos casos lo que nos llama la atención y nos induce a investigar las razones de su existencia.[9]

Es por ello que es importante conocer cuáles son las variables que se asocian a esta situación, si es el contexto histórico de la disciplina, el modo de ejercicio de la profesión, el tipo de establecimiento educativo o universidad donde se graduaron, el nivel de los estudios, etc., o por el contrario, si son los factores ajenos a la elección profesional, como, entre otros posibles, el grupo familiar, las relaciones, las actitudes y habilidades y/o los elementos vinculados a sistemas valorativos y creencias. Su análisis nos permitirá producir cambios en el modelo organizacional y en sus modos de gestionar el conocimiento para optimizar la relación costo-beneficio de los estudios que se realizan.

Asimismo, nos permitirá hacer una contribución a una antigua discusión sobre el vínculo óptimo entre la formación universitaria y mercados laborales, y a la población universitaria, opciones más claras para enfrentar su inserción laboral. En el plano de la evaluación universitaria, nos permitirá generar un grupo de indicadores para evaluar la responsabilidad del modelo de gestión de las Facultades de Ciencias Sociales y de la formación que reciben los estudiantes avanzados y graduados sobre la vinculación con los mercados del trabajo.

En un análisis de la Encuesta Permanente de Hogares, Aníbal Y. Jozami y Eduardo Sánchez Martínez (comps., 2010) nos describen las consecuencias de no atender adecuadamente el problema, la desocupación de los graduados universitarios. Estos datos nos dan una clara percepción de la magnitud del problema y de la necesidad de analizar el fenómeno del aumento de la desocupación en diferentes planos. Estas consideraciones nos permiten formular el problema de nuestro trabajo en los siguientes términos:

Las asimetrías producidas entre la formación académica universitaria y la inserción en los mercados laborales se transforma en una de las inversiones no recuperables (desaprovechamiento de recursos humanos) de mayor impacto en nuestro país, y su fluctuación está en función de las prioridades y estructuras que presenta el modelo de gestión académica del lugar de estudio.

Por consiguiente, introducir cambios en el modelo de gestión e incorporar un programa de monitoreo y evaluación permanente de las variables mencionadas, permitiría reducir sensiblemente los costos en recursos humanos como en unidades monetarias y principalmente recuperar la confianza en las ciencias sociales como disciplinas con un alto grado de contribución al desarrollo de la sociedad.

4. Antecedentes y perspectivas teóricas

Existen distintos puntos de vista entre los directivos, profesores y alumnos de las facultades de Ciencias Sociales y de otras disciplinas sobre la posición que la universidad debe asumir en el tema.

Desde quienes sostienen que la situación de los mercados laborales es una obligación que debe imprescindiblemente atender la universidad, al exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República de Uruguay, Prof. Jorge Landinelli, quien, en correspondencia con académicos de su Universidad, sostiene que las instituciones académicas deben priorizar su función de capacitación en la excelencia sin preocuparse sobre el destino final de sus graduados.[10]

Los directivos que sostienen posturas más cercanas a la vinculación entre la formación universitaria y el mundo del trabajo se basan en aquellos documentos donde se analiza las importantes derivaciones que están provocando los acelerados cambios en el mundo laboral y las recomendaciones para prestar más atención a estas situaciones. Los agentes económicos son factores que definen cada vez más, no solo situaciones coyunturales sobre inversiones y mercados, sino definiciones generales de modelos de gestión donde no están ajenas las instituciones universitarias.[11]

Por otro lado, según estudios realizados en la Facultad de Ciencias Sociales[12] se observa el aumento de los niveles de escepticismo en los estudiantes que cursan los últimos años de la carrera por la baja probabilidad de inserción en los mercados laborales y las demandas de los estudiantes sobre la escasa preocupación de la universidad sobre su futuro laboral.

Entre las dificultades de vinculación con los mercados laborales se suman los diferentes motivos de elección por las disciplinas sociales. Nuestra experiencia nos indica que se pueden perseguir muchos objetivos superpuestos y hasta contradictorios, capacitación intelectual, encuentros sociales, prestigio, formación general, etc., que tornan más ambigua la relación con el trabajo.

En las últimas décadas se ha producido un proceso de expansión de la demanda de la educación superior[13], así como de la extensión y modernización de la oferta educativa. Con el incremento de esa demanda y oferta educativa, han aparecido nuevos problemas[14] e intervenido diferentes factores: una mayor diversidad institucional y segmentación de la demanda, fuertes oscilaciones en la renta per cápita, cambios en los contornos disciplinarios y profesionales y posiciones ambiguas sobre la influencia de la universidad como mecanismo de ascenso socio-económico, entre otras cuestiones[15], en un marco socio-económico influenciado por una marcada retracción de los mercados de trabajo.

Estas nuevas realidades nos obligan a buscar diferentes perspectivas teóricas para analizar la relación entre educación y los logros laborales. Algunas de estas visiones abordan este tema desde el área económica y otras desde el área sociológica. Las perspectivas económicas son las del capital humano, la visión credencialista de la educación y la perspectiva estructural del mercado de trabajo. La perspectiva sociológica se introduce con la teoría del logro de status.

Tanto la teoría del capital humano como la teoría de estatus presentan similitudes teóricas: los individuos transforman su capacidad y origen familiar en búsqueda de recompensas dentro de un único mercado. La reflexión sobre estas perspectivas teóricas son las que nos darán las respuestas sobre las decisiones que implementemos en el modelo de gestión.

Existen diferentes enfoques teóricos, psicológicos, sociológicos, económicos, de las teorías de la personalidad, etc., para explicar el desarrollo de la carrera de los individuos[16].

Para algunos, la elección de una profesión está determinada por una búsqueda de satisfacción de necesidades personales, múltiples variables que comprenden desde factores genéticos, pasando por factores personales, hasta llegar a aspectos psicosociales y ambientales, y por un proceso continuo de diferenciación de la identidad.

Siguiendo la definición de Castaño López (1983, p. 237), la personalidad puede ser entendida como un “sistema o patrón de características dominantes, peculiares y estables, adquiridas a través de un proceso biográfico de maduración y aprendizaje, que dotan al individuo de sus peculiares estrategias de comportamiento para su específica adaptación al medio”. La personalidad individual se manifiesta a través de variables afectivas, cognitivas e instrumentales.

Dentro de las variables afectivas, se incluye la motivación, los valores y la madurez vocacional. La motivación representa el impulso que mueve a la mayor parte de los sujetos a su desarrollo profesional, estando determinada a su vez por los incentivos, atracciones o ventajas de cada campo[17]. Lograr un mayor o menor nivel vocacional depende de la probabilidad subjetiva de alcanzar los objetivos propuestos. Los valores son indicadores de lo que una persona busca en una actividad y representan el significado que se le atribuye a las cosas en función de su capacidad para satisfacer nuestras necesidades. La madurez vocacional incluye actitudes hacia la toma de decisiones, comprensión de la demanda laboral, actividades de planificación y desarrollo de capacidades vocacionales

Las variables instrumentales hacen a las capacidades que debe tener el individuo para afrontar las dificultades de las actividades profesionales. Estas capacidades dependen de la inteligencia general y de las aptitudes específicas idóneas para cada profesión. Las variables cognitivas hacen referencia al saber necesario para desarrollar una actividad laboral; el sujeto debe conocer sobre los requerimientos académicos para cada empleo (nivel de instrucción) y lo que conoce al mundo del trabajo.

Además del conocimiento de los intereses, aptitudes y personalidad del sujeto hay factores ambientales que intervienen en el desarrollo de una actividad laboral. Estos factores ambientales pueden ser desde el azar o factores contingentes, las necesidades del mercado de trabajo, el ambiente familiar o los medios económicos que se disponen para una preparación adecuada.

El medio ambiente socioeconómico de una persona suele constituirse en uno de los factores determinantes para el horizonte profesional. La experiencia profesional de la familia, grupo de iguales u otros contactos cotidianos limitan o amplían el horizonte profesional. La equidad con que se realiza esta transición pone a prueba el funcionamiento global de una sociedad. En este marco conceptual seleccionaremos las variables centrales de nuestro cuerpo de hipótesis.

5. Un abordaje desde los distintos actores sociales involucrados. Hipótesis general y secundaria. Variables. Unidades de análisis

En general los encuadres sobre intervenciones a los modelos de gestión solo se ocupan en desarrollar cuestiones instrumentales, dejando de lado situaciones que involucran enfoques académicos. Los objetivos del trabajo nos permiten interactuar las dos miradas, que sin duda son complementarias. El plan de análisis es integrador de manera que se pueden extraer conclusiones teóricas así como cuestiones operativas.

Desarrollar un diagnóstico de la situación problema que nos convoca implica encontrar regularidades en los estudiantes y graduados en Ciencias Sociales, que nos explique el porqué de su éxito y/o fracaso entre lo estudiado y su inserción laboral, y analizar el modelo de gestión académica y su incidencia en la formación de los graduados; por otro lado, observar en los estudiantes y graduados exitosos la relación entre su sistema de valores y creencias y su “rendimiento académico” y conocer la opinión de estudiantes, graduados y profesores sobre los factores que inciden en la desmotivación del estudiante[18].

En los apartados anteriores hemos expuesto el problema que dio origen al trabajo y los objetivos propuestos. Para lograrlo hemos realizado algunas consideraciones acerca del modelo teórico y metodológico que sustenta nuestra propuesta. En este apartado expondremos las hipótesis que se derivan de los modelos considerados con el fin de realizar un diagnóstico de la situación.

Estas hipótesis actuarán como explicaciones tentativas del problema. No necesariamente las relaciones expuestas serán verdaderas, pero son orientaciones, en función de sus resultados, en la búsqueda de soluciones.

Hipótesis general

  • Las razones que inciden en el éxito o fracaso de los graduados en Ciencias Sociales para insertarse en el mercado laboral se amortiguan o agravan según el modelo de gestión académica que se implemente.

Hipótesis secundarias

  • Una adecuada combinación entre los sistemas valorativos de los estudiantes y el rendimiento académico optimiza las posibilidades de éxito en los mercados laborales siempre que el modelo de gestión contenga elementos que fortalezcan esa relación.
  • El modelo de gestión académico es un factor determinante en la optimización del sistema de formación académica.
  • El origen social, sexo, necesidades laborales (trabajo, realización de otras actividades) de los alumnos aumentan los condicionamientos para la incorporación en los mercados laborales.
  • Existe una autoselección en los procesos de elección de las carreras. Los estudiantes eligen la profesión que podrán ejercer según las probabilidades de éxito que prevén las diferentes disciplinas.
  • Como consecuencia de los procesos de elección de carrera, existe una jerarquía de las expectativas laborales y, por ende, percepciones diferentes de éxito o fracaso.

6. Las variables

A partir del relevamiento bibliográfico especializado y a fin de establecer las definiciones teóricas y operacionales, hemos seleccionado para nuestro estudio las siguientes variables:

  1. Modelo de gestión universitaria.
  2. Rendimiento académico.
  3. Logros (éxitos) en las actividades laborales vinculadas a la profesión elegida.
  4. Sistemas valorativos y creencias.[19]
  5. Variables contextuales. Origen social, sexo, religión, estado civil, etc.

Somos conscientes de la multiplicidad de factores que inciden en estas variables y la limitaciones que impone un trabajo de esta naturaleza, a pesar de ello, una vez analizadas las distintas opciones, hemos optado por un conjunto de indicadores que sabemos que pueden ser polémicos e incluso observados con fundamentos teóricos y metodológicos. Sin embargo creemos que la necesidad de introducir la discusión en un ámbito tan crítico justifica las limitaciones a las que hacemos referencia.

7. Definición de variables, operacionalización e indicadores[20]

Definiciones y operacionalización de sistemas valorativos y creencias

Motivaciones, aspiraciones y expectativas como dimensiones

Los aspectos motivacionales[21], aspiraciones y expectativas, las analizaremos como dimensiones de los llamados sistemas valorativos y creencias y, por consiguiente, su correlación con el rendimiento académico es de gran importancia. No obstante, es importante señalar la complejidad de estas variables, porque hay que tener en cuenta otras dimensiones, como la autoexigencia y autoestima, la persistencia en el estudio, la falta de compromiso, etc.

En muchas investigaciones se pueden encontrar fuertes correlaciones entre la motivación y el rendimiento académico. Especialmente, el factor de compromiso con el estudio se ha mostrado muy pertinente para entender y predecir el rendimiento.

Acceder a la educación superior como una “continuidad”, “un derecho adquirido”, explica la indiferencia relativa de los estudiantes con su quehacer académico y existe, por tanto, y ya en sus inicios, una propensión a abandonar los estudios, como consecuencia de esta ausencia de motivaciones vinculantes. El abandono de los estudios no sería el producto de un fracaso estrictamente pedagógico, sino el producto de una escasa implicación personal de los alumnos con los estudios. Esta forma de fracaso, como nos indica Lohle-Tart-Esser[22], “está particularmente marcada en los sistemas de enseñanza liberales, en los cuales la autoselección tiende a reemplazar la selección institucional”. Según Trow las tasas de fracasos y abandonos tan elevadas, que se observan en el primer ciclo, se deben a la ausencia de motivaciones al comenzar los estudios superiores.

No obstante, los trabajos realizados en la Facultad de Ciencias Sociales[23] nos indican que esa ausencia de interés y bajas expectativas también se observan en los años superiores. Las discordancias entre lo esperado y lo encontrado son especialmente fuertes en el primer año y explican[24] y se acentúan aceleradamente en los años superiores.

En la búsqueda de factores que afectan al éxito en los estudios vinculándolos con la carrera profesional elegida, una de las aproximaciones más frecuentes ha sido la teoría de la aspiración, que ve el éxito asociado con el nivel de ambiciones que el individuo se fija a sí mismo. Así, Mc Clelland (1987) afirma que en la construcción de un modelo que incorpora un conjunto de características relevantes para la persistencia educacional, deberían incluirse factores como las expectativas educacionales y los niveles de motivación para la realización académica.

Las dimensiones que hemos seleccionados son las siguientes:

  • Habilidades y aptitudes que se consideran necesarias para la inserción en los mercados laborales.
  • Motivaciones para la permanencia en el ámbito universitario.
  • Percepción del comportamiento institucional sobre la inserción ocupacional.
  • Creencias de los estudiantes acerca del comportamiento de los mercados laborales.
  • Grados de aceptación de los modos habituales de conexión con la profesión.
  • Expectativas de trabajo en la profesión.

Dimensiones del rendimiento académico

El concepto de rendimiento académico es multidimensional. Sin entrar en la polémica acerca de qué se debe entender por rendimiento, lo cierto es que la mayor parte de las investigaciones, dirigidas a determinar el éxito o el fracaso en los estudios, ha reducido a la certificación académica (calificaciones) el concepto de rendimiento.

Julio Carabaña[25] (2015, p. 54) sostiene:

… en definitiva, aquí más que en ninguna otra parte deberíamos ser operacionistas y acabar definiendo el rendimiento como el resultado de unas mediciones social y académicamente relevantes. Las notas escolares son, por definición, el criterio válido del rendimiento académico por lo que se refiere a las decisiones burocráticas sobre el paso de un nivel a otro. Este criterio, es además, criterio válido del rendimiento en el mundo laboral.

Así pues, la identificación del rendimiento académico con las calificaciones escolares es un criterio de definición operativa aplicado, de forma general, por los investigadores dedicados al tema.

Sin embargo, esta unanimidad acerca de la definición del concepto rendimiento académico no se aplica tan fervientemente en las cada vez más numerosas investigaciones que se realizan sobre la enseñanza superior. En este nivel, existe un paso previo al de las calificaciones para medir el rendimiento. Nos referimos a las tasas de tránsito de un curso a otro y, por tanto, a la finalización puntual, a los retrasos y a los abandonos. La tendencia más generalizada para medir el rendimiento en la universidad es identificar estas tasas en primer lugar y, en segundo lugar, las tasas de presentación a examen y las calificaciones. Estas dos últimas medidas las exponen muy pocos estudios y, cuando se hace, cuantifican preferentemente las tasas de presentación a examen y solo en segundo término las notas obtenidas en las pruebas.

Los indicadores de rendimiento se presentarán utilizando dos metodologías. Por un lado, se utilizará una escala estandarizada aplicada al conjunto de datos de todas las unidades académicas que intervengan en el estudio. El uso de ese tipo de escala es fundamental para comprobar la significación estadística de las diferencias entre disciplinas y de los cambios en los rendimientos a lo largo del tiempo. En segundo lugar, se utilizará una descripción de los niveles de rendimiento. Los niveles de rendimiento son fácilmente comprensibles y útiles porque los resultados se presentan en términos de los porcentajes de alumnos que alcanzan cada nivel de rendimiento, definiendo estos niveles en términos de los valores de los exámenes que han realizado.

Algunas dimensiones son los siguientes.

Rendimiento en sentido amplio

Finalización puntual de un título final o de una licenciatura.

Diferencia entre lo pautado por el plan de estudio y la finalización de los estudios.

Abandono y retomar los estudios: tiempo de espera entre las dos etapas.

Cambios de carrera.

Regularidad académica

Se operacionaliza en función de las pautas establecidas por la universidad para definir alumno regular.

Rendimiento en sentido estricto

Se operacionaliza mediante las notas obtenidas por aquellos estudiantes que se presentan a los exámenes. Estas son: aplazado, aprobado, buenos, muy bueno y sobresaliente o cualquier otra escala que se defina en la universidad.

Logros en la profesión

Las características sociales y económicas de la profesión, el contexto donde se desarrolla y el entorno familiar juegan un papel importante en la determinación de las oportunidades laborales de los estudiantes y graduados.

Se parte del principio de que la educación superior sirve para seleccionar los candidatos a un empleo, por consiguiente, el éxito en el trabajo lo definimos como:

  1. permanencia y
  2. nivel de satisfacción.

Se definirá una relación entre nivel de satisfacción y expectativas. Se evaluará si analizar el efecto del medio familiar es directo o influye de forma específica en el logro profesional. 

  • La ocupación del padre.
  • La educación de los progenitores (altas aspiraciones educativas de los padres están asociadas con altas aspiraciones de los hijos).
  • La estructura familiar.

Indicadores seleccionados:

  • Expectativas laborales.
  • Actividades actuales.
  • Imágenes acerca de la asociación entre la actividad laboral y la carrera elegida.
  • Satisfacción en el trabajo.
  • Tiempo entre la búsqueda de un trabajo y su obtención.
  • Relación entre el contexto familiar y la empleabilidad.
  • Relación entre las cualificaciones de la universidad y el trabajo realizado.

Modelo de gestión universitaria

El término gestión universitaria puede abarcar diferentes dimensiones, motivo por el cual definiremos el alcance del concepto como un conjunto de factores, recursos, procesos y resultados al servicio de la docencia, investigación y extensión para la obtención de un producto, el graduado.

Según el pensamiento del Dr. Martínez Nogueira (1994, p. 86) la gestión universitaria comprende una serie de atributos y cualidades que deben guardar correspondencia con los desafíos y restricciones contextuales que enfrenta.

En este trabajo haremos una especial mirada acerca de las opciones que la gestión universitaria desarrolla en función de los mercados laborales y encontrar los indicadores que nos permitan evaluar su gestión en ese marco. Seleccionaremos una serie de dimensiones de la gestión universitaria que se relacionan con las motivaciones, expectativas, etc. y con el rendimiento académico. Estas dimensiones e indicadores permitirán realizar el diagnóstico que definimos en la primera etapa. Asimismo nos permitirá generar una serie de indicadores permanentes para evaluar las variaciones que naturalmente se producen entre formación académica y mercados laborales.

Algunas dimensiones a considerar:

  • Mecanismo de construcción de los planes de estudio.
  • Frecuencia y distribución horaria de las asignaturas.
  • Evaluaciones de la universidad acerca de los cambios en el mercado de trabajo.
  • Modelo de vinculación entre universidad y empresa.
  • Profesores con actividad específica en campo laboral del área.
  • Seminarios específicos acerca de las dificultades del empleo.

8. Las unidades de análisis

La población comprometida con el trabajo comprende a estudiantes avanzados y jóvenes profesionales de Ciencias Sociales. Se tomarán casos de diferentes carreras y graduados de distintas universidades. La selección y el número de casos se realizarán a partir de una técnica de muestreo a determinar.

La categoría de profesionales no necesariamente comprende a los que se desarrollaron exitosamente en su profesión, sino a aquellos que han alcanzado su graduación, independientemente del trabajo que realizan en la actualidad.

Se tomará, si fuera posible, algunas unidades de análisis de otras áreas académicas de la universidad a fin de comprobar el comportamiento de las variables en otras áreas del conocimiento para poder generalizar en un futuro el modelo propuesto.

Asimismo, se analizará a los actores de los modelos de gestión donde están insertos los estudiantes. Académicos, profesores y administrativos que formalizan el modelo de gestión.

9. Diseño de investigación. Las técnicas de medición. Cuestionarios y entrevistas y otras consideraciones del trabajo de campo

El diseño de investigación seleccionado es transversal, es decir, describir el comportamiento de las variables seleccionadas en una única medición. El trabajo tiene un alcance descriptivo explicativo. Desde el punto de vista descriptivo se buscará recolectar información acerca de las características de los estudiantes, docentes y académicos.

La muestra, con la que se trabajó es una muestra no probabilística, con el objeto de tener un acceso más fácil a la población objetivo, ya que nuestro estudio no es representativo, sino que tiene como objetivo documentar una experiencia observacional. Los datos nos permitirán construir un conjunto de hipótesis de forma tal de abrir un nuevo campo de trabajo para futuras investigaciones en el área de la educación superior. Se intentará sostener una proporcionalidad entre los elementos de la población según las características planteadas en el problema. Se trabajará con el sistema de muestra por cuotas en la proporción de algunas de las variables elegidas.

La investigación es transversal, de manera que recolectamos la información de la percepción de los estudiantes en el periodo abril-mayo, cuando comienzan las actividades académicas. La información de los ingresantes se realizó durante los meses de marzo. Se trabajó con una muestra por cuotas para cubrir todos los tipos de población objetivo.

Se utilizaron técnicas cuali-cuantitativas, relevando la información de los estudiantes a partir de cuestionarios autoadministrados, con especial énfasis en escalas de actitudes, y a un grupo determinado, entrevistas a directivos. Se realizó un grupo de entrevistas estructuradas a directivos para evaluar las características del medio universitario y conocer las modalidades institucionales de la universidad bajo análisis, en las diferentes unidades académicas.

Los cuestionarios se diseñaron con preguntas estructuradas y semiestructuradas para facilitar su procesamiento. Los datos se procesaron con el SPSS. Los datos cuantitativos fueron trabajados estadísticamente y los cualitativos nos dieron el marco para explicar el comportamiento de las diferentes variables. Esto nos permitió evaluar las cadenas interpretativas clarificando la interrelación de los factores en juego. Ambos análisis son complementarios.

En cuanto al plan de análisis, se procedió a una descripción de todos los factores individuales y contextuales que intervienen en los logros académicos, así como las motivaciones y expectativas de los estudiantes. Esta descripción nos facilitó una primera aproximación a la explicación del fenómeno objeto de estudio. Posteriormente, se realizaron los análisis cuantitativos y cualitativos de los resultados.

10. Conclusiones

La pregunta que planteamos en este análisis es qué perfil de graduado o profesional se requiere hoy para contribuir a un desarrollo humanístico y, por sobre todo, qué personas egresan de nuestras universidades. La respuesta que ofrecemos es que el graduado debe ser un sujeto creativo, que posea pensamiento crítico, que pueda pensar en forma autónoma con su propio criterio, que sea una persona de bien y solidaria.

Para lograr este objetivo es fundamental articular la formación del cuerpo docente, fomentando el diálogo, la comunicación, creando un espacio donde puedan debatir y hacer propuestas –como por ejemplo reuniones por ejes, por año del plan de estudios, por áreas y por ciclos–. Organizar su trabajo desde las tutorías, replicando así el espacio de escucha de los alumnos, evaluando el funcionamiento de las carreras y aportando al desarrollo de programas que alienten los objetivos que se desprenden de la misión y visión de las universidades.

El trabajo de los académicos en cada estructura de la formación es clave: en la extensión, que es nuestra llegada a la comunidad y sus necesidades; y en la investigación, planteando nuestras líneas de investigación desde una mirada rigurosamente científica, pero también social: estar para los demás, para los más vulnerables. En estos dos pilares que complementan la docencia dentro de la educación universitaria, también armamos una cultura de participación activa al servicio del otro, donde los aprendices jueguen un rol fundamental.

Debemos desarrollar en los estudiantes competencias en relación con la autorregulación del aprendizaje, y en general, con el aprendizaje autónomo; insistir en el desarrollo de competencias (habilidades, fondos de conocimiento y criterios) en la búsqueda, valoración, selección, interpretación y aplicación de la información que incluyan técnicas específicas en relación con internet; investigar procesos y desarrollar competencias para una nueva forma de elaborar documentos con soporte tecnológico, en los que sistemas “inteligentes” nos ayuden a procesar la información.

Un nuevo escenario nos desafía, países opuestos hoy dialogan, las religiones se reúnen, el mundo está cambiando, las personas y las relaciones, también. La humanidad ha sido llamada a dar un salto cuántico, porque no podemos continuar creando un futuro a partir del pasado. La visión se transforma en el vínculo entre lo infinito y lo finito. Crece cada vez más la demanda de adaptabilidad. Vemos pues entonces en este contexto, dentro de este paradigma de complejidad, como ya planteamos qué es aprender, y si podemos hablar de nuevas formas de aprender o aprender en nuevos contextos.

La motivación implica esfuerzo, que incluye siempre las metas de sentirse que se hacen las cosas porque uno quiere que se hagan, esto supone que la autonomía es esencial. Debemos destacar en este tema la importancia de sentirse aceptado por los otros y lo bueno que es experimentar que se es competente, lo rico de aprender cosas útiles y sentirse que con lo que aprendo puedo ser útil y ayudar a los demás.

Si bien ya existen muchos avances, los países de América Latina corren por detrás de los europeos y norteamericanos. El predominio de la escuela tradicional, enciclopedista, basada en lo memorístico, donde el alumno es una figura mayormente pasiva, sigue siendo la norma. Lo que se necesita es transformación gradual, con una planificación estratégica y líderes capaces de modificar normativa y políticas, y animarnos a experimentar e innovar, mirando al mundo y decidiendo comenzar un trayecto de cambio, que podrá ser lento, pero debe comenzar ahora.

En Europa se puede observar como tendencia la incorporación de espacios dedicados a las competencias instrumentales (capacidad de análisis y síntesis, de organización y planificación, comunicación oral y escrita en lengua nativa, conocimiento de una lengua extranjera, conocimientos de informática relativos al ámbito de estudio, capacidad de gestión de la información, resolución de problemas, tomas de decisiones, etc.), personales (trabajo en equipo, trabajo en un equipo de carácter interdisciplinar, trabajo en un contexto internacional, habilidades en las relaciones interpersonales, reconocimiento a la diversidad y la multiculturalidad, razonamiento crítico, compromiso ético, etc.) y sistémicas (aprendizaje autónomo, adaptación a nuevas situaciones, creatividad, liderazgo, conocimiento de otras culturas y costumbres, iniciativa y espíritu emprendedor, motivación por la calidad, sensibilidad hacia temas medioambientales, etc.). Sin embargo, dentro del ámbito de las distintas redes universitarias que trabajan en la confección de los estándares, se observa preocupación por este tema, sumado a que en la disciplina, los cambios tecnológicos son muy vertiginosos y es por ello que es el momento de pensar en cuál debe ser el perfil del egresado del año 2030, teniendo en cuenta seriamente no solo los conocimientos teórico-prácticos que debe manejar, sino también las competencias que debe incorporar, pensando en la formación de un profesional que, necesariamente, deberá “soportar” muchas corrientes de cambios y, cada vez más, interactuar con equipos interdisciplinarios y realidades multiculturales.

A partir de los procesos de acreditación de carreras, la vinculación con empresas, ya sea a través de convenios para dictado de capacitación o como receptora de prácticas profesionales de los alumnos, se constituye en una necesidad y por ende se empiezan a derribar algunos de los mitos mencionados anteriormente. Si bien se trata de un proceso que se considera fundamental para la mejora dentro de la comunidad educativa, estas primeras experiencias de acreditación requieren de un fuerte compromiso de las autoridades y del desarrollo de un plan de trabajo férreo y sostenido en el tiempo.

Bibliografía

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Recursos electrónicos

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Fundación Japón: https://tinyurl.com/fundacionjapon.

Universidad Autónoma de Nuevo León. Centro de Estudios Asiáticos: http://cea.uanl.mx/programas/.

Universidad del Salvador: http://www.usal.edu.ar/presente.


  1. Este trabajo reúne los conceptos vertidos en la tesis doctoral de Ciencias de la Educación, Universidad del Salvador, Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social, 2017: “Sistema de valores, credenciales formativas y competencias para enfrentar los desafíos en la USAL”.
  2. Doctor en Ciencias de la Educación USAL, magíster en Administración de Empresas (IDEA), licenciado en Sociología (USAL). Se desempeñó como decano de la Facultad de Cs. Sociales (USAL). Profesor de Metodología y Técnicas de Investigación Social.
  3. Martínez Nogueira, Roberto. Informe preparado para la CONEAU en septiembre de 1999.
  4. Cazalis, Pierre (2008). Gestión estratégica de la universidad. Cazalis es representante de la Organización Universitaria Interamericana (OUI).
  5. Tunnermann Bernheim, Carlos: “La universidad es la institución cultural y científica por excelencia creada por el hombre. Nacida del espíritu corporativo de la Edad Media, constituye uno de los aportes más singulares de la cultura occidental (en Estudios sobre la Teoría de la Universidad. Editorial Universitaria Centroamericana, 1981).
  6. La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Salvador (1983-2014). La facultad está compuesta por cuatro escuelas con sus respectivas carreras de grado: Relaciones Internacionales, Ciencia Política, Sociología y Servicio Social. Además cuenta con dos maestrías en Relaciones Internacionales y Cooperación Internacional y doctorados en Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
  7. Agravado por las dificultades que las instituciones universitarias tienen de transmitir una identidad propia ante su falta de definición en su visión y misión, agravada a su vez por la diversidad de las profesiones y los mercados laborales.
  8. El modelo de desarrollo económico que se ha implantado en América Latina en la última década va configurando el escenario dominante de la sociedad actual. Esta estrategia económica contempla la incorporación de las economías nacionales al proceso de globalización de la economía mundial, lo cual implica la modernización de la estructura productiva de los países latinoamericanos. Estas transformaciones indican de alguna manera el tipo de formación profesional que se demandara los futuros profesionistas y técnicos. (“La situación de las ciencias sociales y sus tendencias generales en la formación profesional”, de Guadalupe Ibarra Rosales, en Revista Perfiles).
  9. Detectando sus regularidades se pueden diseñar estrategias de fortalecimiento de esas variables.
  10. “La excelencia es la base incuestionable de la creación científica. No existe una creación científica excelente realizada en el mundo desarrollado y otra de segunda clase, propia de los países pobres. La universidad es una institución que pertenece a la sociedad, a cuyas demandas y necesidades debe responder. No obstante la pertenencia no representa una mera respuesta pasiva, una actitud receptiva y una réplica mecánica a las demandas. Si la universidad solo se limitara a recoger lo que la sociedad declaradamente requiere en términos de conocimientos y formación técnica y académica, si se redujera a una expresión instrumental, dejaría de cumplir la primordial función crítica y transformadora de la realidad y dejaría de generar… nuevas y diversas demandas sociales” (Jorge Brovetto, “Formar para lo desconocido. Apuntes para la teoría y práctica de un modelo universitario en construcción”, Serie: Documentos de trabajo, n.º 5, Universidad de la República, pág. 11).
  11. La nueva situación del mundo del trabajo tiene una incidencia directa en los objetivos de la instrucción y la capacitación en la educación superior. Han de considerarse prioritarias las materias que contribuyen al desarrollo de las capacidades intelectuales de los alumnos y que les permiten adaptarse razonablemente a los cambios (UNESCO, 1995, Documento de Política para el Cambio y el Desarrollo en la Educación Superior, pág. 31).
  12. Estudio de autoevaluación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Salvador. Coordinado por el Programa Columbus, Unión Europea.
  13. El incremento de la matrícula en América Latina entre 1950 y 1990 ha aumentado de 266 891 matriculados a 7 097 247. Anuario Estadístico de la UNESCO (1970-1992).
  14. Es notable el hecho de que, al no sopesar seriamente las explicaciones alternativas, la agenda de investigación desarrollada asume que el cambio de la participación elitista a la masiva –la expansión de la población estudiantil– ha constituido la principal tendencia del siglo XX en el cambio de la naturaleza de las universidades y del trabajo académico. Esta suposición, en particular, aleja la investigación de una multitud de aspectos críticos (Burton R. Clark, Crecimiento sustantivo y organización innovadora: Nuevas categorías para la investigación en Educación Superior, 1993).
  15. El considerable desempleo académico de los años recientes está generando un cambio de actitudes respecto a la educación superior. La interrupción de los estudios, o el abandono, es un fenómeno parejo asociado con el desempleo. Así, en un estudio llevado a cabo por M. Parjanen en Finlandia se demuestra que de aquellos alumnos que veían sus oportunidades de ubicación profesional dudosa, el 60% habían considerado la posibilidad de abandonar sus estudios en algún momento. Sin embargo, también hay que ver la otra cara de la moneda, muchos estudiantes continúan y/o terminan sus estudios porque no hay empleo.
  16. Diferentes autores abordan el tema. Ver Salvador, A. y Piero, J. M., La madurez vocacional, Alhambra, Madrid, 1986; Rodríguez, M. L., Orientación educativa, Barcelona, 1988, pp. 66-94; Hollan, J. L. La elección vocacional, México, Trillas, 1975, pp. 142-145, y Roe, A. Psicología de las profesiones, Marova, Madrid, 1972.
  17. Hinoja Alonso Isidoro (1991), “Educación y Sociedad”. Así, según la teoría del Capital Humano los alumnos consideran los estudios como una inversión, donde el coste será compensado con la obtención de la licenciatura y la consiguiente inserción profesional. La teoría se funda en la racionalidad, como inversores, de los agentes individuales en sus decisiones educativas.
  18. La consideración de la gestión universitaria se realiza utilizando el marco analítico según el cual las cualidades y atributos deseables de la gestión deben guardar correspondencia con la concepción de la universidad que la gobierna, con los desafíos y restricciones contextuales que enfrenten, con las estrategias y políticas que se adopten y con el modelo organizativo establecido (Evaluación de la gestión universitaria, Roberto Martínez Nogueira, CONEAU, septiembre de 1999).
  19. Sistemas valorativos y creencias y rendimiento académico son usadas como dimensiones de la variable denominada formación profesional.
  20. Se han analizado un conjunto de indicadores que desarrollan una serie de autores y pueden ser incluidos en función de los análisis que se proyecten en el futuro y una serie de principios para su elección. Asimismo, como todo proceso, los indicadores pueden ser modificados en función de los nuevos escenarios que se presenten.
  21. Margarita Latiesa, La deserción universitaria, CIS, 1994.
  22. Ver Dra. Miriam Aparicio de Santander, El fracaso en la universidad. Una aproximación a sus condicionantes desde un modelo multidimensional, CONICET-UNCuyo, 1997.
  23. Trabajos de evaluación de cátedra en alumnos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Salvador.
  24. Newcomb y Feldman, El fracaso en la universidad.
  25. Catedrático de Sociología de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid, especializado en sociología de la educación, desigualdad y movilidad social. Ha sido director del Centro Nacional de Investigación y Documentación Educativa (CIDE) y de la Revista Española de Sociología.


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