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15 Agencia y prácticas de cuidado en las redes sociales de personas que viven con enfermedades crónicas (PVECs) en Argentina. Una primera indagación

Ana Domínguez Mon y María Paula Caruso


Agradecemos el trabajo de relevamiento y registro de páginas web que realizó Magdalena Camejo con María Paula Caruso en diciembre de 2011 y febrero-marzo de 2012.


Introducción

En los últimos años las redes sociales han cobrado importancia política. Los ciudadanos suelen peticionar, organizarse y promover acciones para demandar aquellos derechos que consideran vulnerados. En el caso concreto de las personas que viven con enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, hipotiroidismo), especialmente aquellas que viven con diabetes, han encontrado diversas formas de relevar información. Esto les permite otras miradas sobre las afecciones con las que viven ellos o sus familiares. Acceden a información sobre modos alternativos de abordaje de la enfermedad, no siempre avalados por la medicina oficial y alopática. Simultáneamente, generan vínculos sociales y emocionales con personas que están viviendo situaciones semejantes a las que ellas viven.

En este artículo buscamos describir un estado de la cuestión en la búsqueda de redes sociales de personas que viven con enfermedades crónicas. Nos interesa indagar la potencialidad de estas tecnologías de información y de comunicación para quienes enfrentan estas situaciones de vida. Es por ello que no centraremos nuestro análisis en la tensión entre los fenómenos tal como aparecen online (el mundo virtual) y offline (la vida real), ya que no es objeto de nuestro análisis la cuestión “verdad-mentira” de los discursos en relación con las prácticas cotidianas, sino lo que estas redes aportan en el campo de las prácticas comunicativas respecto del modo de afrontar la enfermedad. Tampoco abordaremos todas las enfermedades crónicas, sino que indagaremos cuatro (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia e hipotiroidismo), cuyos tratamientos, debido a sus características, centran la eficacia en adecuadas prácticas alimentarias y actividades físicas cotidianas[1].

Las redes sociales (Lozares, 2006; Molina JL, 2001; 2006) han sido estudiadas tempranamente por la antropología (Lomnitz, 1971) a través de las redes de parentesco. Estas permiten reconocer formas en que las personas resuelven aspectos de su vida cotidiana (Teves et. al, 2005). En el caso de las redes aplicadas a la salud (Bronfman, 2001; Dabas et al., 2006; Fernández Peña, 2005; Sluski, 2002) comportan formas de vinculación que son reconocidas como instancias protectoras (Seidmann, 2000), ya que ponen en relevancia el papel positivo que juegan los lazos afectivos y de cuidado en el tratamiento de estas enfermedades (Domínguez Mon, 2007). De este modo, podemos reconocer, por un lado, redes sociales primarias y, por el otro, aquellas producidas por instituciones públicas: hospitales, municipios o servicios de salud. (Rovere, 1999) Estas redes se han ido incorporando y recreando en las redes virtuales cuyo alcance logró deslocalizar relaciones que usualmente se estructuraron cara a cara o persona a persona.

Las redes virtuales son tanto utilizadas por los servicios sanitarios, como armadas y propuestas por las personas que se nuclean frente a un determinado problema. En las redes circulan distintos tipos de conocimientos y se llevan a cabo diferentes prácticas, conformando lo que se ha denominado comunidades de prácticas[2], las CoPs (Sanz Martos, 2005). En el caso de las enfermedades crónicas (Gérvas, 2010) estas prácticas parten desde diversos puntos: desde los servicios de salud, desde las instituciones médicas y/o, desde los mismos enfermos. Nuestro foco está puesto en las personas que viven con enfermedades crónicas (PVECs) y su grupo de relaciones a los que caracterizaremos genéricamente como “personas afectadas”. En las propuestas de salud desde los organismos internacionales, como la Oficina Panamericana de Salud (OPS) o la Organización Mundial de la Salud (OMS), si bien se reconoce el papel central de los servicios de salud capacitados para la detección y los tratamientos actualizados, se focaliza en las responsabilidades individuales de los enfermos en el cuidado para su salud.

En el caso de las personas afectadas, su expresión más acabada lo comportan las páginas web y los blogs de personas (Saslavski, 2010; Traver Salcedo y Fernández Luque, 2011) que viven con enfermedades crónicas, tornándose espacios que producen y circulan información reciente tanto del campo médico–científico, de espacios no científicos, así como de las experiencias personales sobre los tratamientos y el control de los indicadores de sus propias afecciones. Las CoPs son a comienzos del siglo XXI estructuras dinámicas de incorporación y de circulación de saberes y prácticas (Llopis Cañamanes, 2005; Pasarin, 2009) entre personas afectadas. Se organizan a partir de las propias personas que viven con la enfermedad, así como por aquellas vinculadas a la enfermedad aunque no la padezcan, como es el caso de los familiares de personas que viven con enfermedades crónicas que también nos permiten reconocer formas de agencia social y de cuidados de la salud.

Los usos de internet y la circulación de saberes en salud

Habida cuenta de que los espacios virtuales son efectivamente buscados por los usuarios como lugares posibles para encontrar información, vínculos y formas posibles de acciones, cabe preguntarnos cómo es que se estructuran las tecnologías disponibles y de qué manera la gente accede a ellas. Consideramos que estas formas de organización online, potencian lo que en realidad son estructuras existentes en las actividades off-line. Nos referimos a la capacidad humana de producir acciones en función de intereses particulares y conformarlas en intereses comunes y sociales. Como en la vida social cotidiana y cara a cara, las redes sociales nos ponen frente al desafío de lograr el acceso a la información con la consiguiente capacidad de discernir entre la información verificada o creíble de la que no lo es (Guimaraes, Silva; Noronha, 2011; Ballester, Bueno; Sanz-Valero, 2011) ¿Se reproducen en las redes sociales las desigualdades sociales, culturales y estructurales propias de los sectores sociales a los que pertenecen las personas afectadas? En los estudios sobre la desigualdad de género en el acceso a las tecnologías de la información (TICs), se considera relevante que las personas tengan acceso a este tipo de tecnologías y que la dificultad o los obstáculos para el manejo de la misma genere una brecha semejante a la producida entre quienes son alfabetos y los analfabetos. En este caso, la denominada “brecha digital” generalmente ubica a los más pobres dentro de los más desprotegidos para el acceso a los beneficios de esta tecnología. Si comparamos a las mujeres en relación con los varones en el manejo de las TICs, la bibliografía disponible para América Latina demuestra que las mujeres usan menos internet que los varones, aunque la distribución adquiere diferentes proporciones según las regiones y los países (Osio Havriluk, 2010; Causa, 2009).

¿Puede el capital social que se gana en términos de comunicación salvar las diferencias estructurales de los capitales económicos y culturales de las personas en sus vidas cotidianas? Dicho de otro modo, el campo de las redes virtuales, si bien evidencia las desigualdades que usualmente son relativas a las relaciones de género en nuestras sociedades, también potencian formas alternativas allí donde las condiciones de vida postergaron el acceso igualitario a las tecnologías de la información y de la comunicación en salud. Aquí, juegan un papel fundamental los tipos de validación a través de los cuales los sitios de e-Salud[3] logran estándares de credibilidad (Sanz-Valero; Guardiola-Wanden-Berghe; Castiel: 2011) que las sociedades médicas promueven. En el mismo sentido, las sociedades médicas se tornan creíbles cuando no dependen éticamente de las empresas farmacéuticas para recomendar acciones que, muchas veces, tienen poco que ver con las medicaciones y más con formas específicas en que se viven cuestiones tan cotidianas como son las prácticas alimentarias (Alvarez Sabucedo, L; Míguez Pérez, R Santos Gago, JM et. Al. 2011)y las actividades físicas. En realidad esta es una discusión que queda atrapada en la lógica de la tensión entre verdad y acción humana. Nosotras pretendemos, no evitar, sino desechar esa contradicción por considerarla falaz para el análisis de la acción social vinculada a los cuidados cotidianos en salud, en tanto que esta relación queda prisionera de una única forma de concebir la práctica social: la racional y utilitarista. Si avalamos el principio teórico de considerar a la práctica social con su doble articulación como resultado de una conciencia práctica y una conciencia discursiva (Giddens, 1995: 77), en el caso particular de las prácticas sociales ligadas a las enfermedades crónicas, son los agentes sociales quienes están haciendo uso del principio moderno del “registro reflexivo de la acción” (Op.cit: 398), también denominado autoconciencia, con el valor agregado del peso político que genera la conformación de los grupos de acción en este caso, las CoPs.

Los cuidados y la agencia social

Desde el campo de la antropología (Borneman, 1997), la teoría de los cuidados ha abierto un área de trabajo que comprende las redes de parentesco así como las relaciones de género (Lovibond, 1995; Gilligan, 1985; Esteban, 2000; Chodorow, 1974), y permiten establecer quiénes están dedicados a las tareas de cuidado, a fin de reconocer modalidades, subjetividades, responsabilidades y temporalidades de las tareas en lo cotidiano. ¿Quién cuida a quién? Tal es la pregunta que nos conduce a redes de relaciones en las que el poder y la debilidad constituyen formas de responsabilidad social en casi todas las sociedades. Cuidar a los más débiles o cuidar de sí, son formas posibles que adopta la responsabilidad social.

Al seguir el razonamiento de la responsabilidad individual, el saber médico y la recomendación basada en la promoción de prácticas saludables, el foco está en la agencia de las personas directamente afectadas como responsables de su propia salud[4]. Sin embargo, las prácticas de cuidado de las personas afectadas no siempre se llevan a cabo conforme a las recomendaciones del saber médico vigente (Saslavski, 2007). Volvemos entonces al establecimiento de instancias canónicas que evalúan la información que circula en internet y a la cual recurren las personas afectadas, caracterizadas por los médicos especialistas como “engañosa” o “falsa”.

Desde los campos de la medicina, de la psicología clínica, de la sociología médica, así como de la antropología médica, el problema de los cuidados de la salud se tornó tópico central para el conocimiento de cómo se afrontan patologías cuya cura no está aún al alcance de la medicina actual. A ella se le incorporan como recomendación médica las llamadas “prácticas complementarias”: es el caso de la homeopatía, antroposofía, medicinas naturistas, acupuntura, medicina china, etc., que se tornan “acciones alternativas” cuando algunos médicos confiesan desalentados “hasta aquí es lo que la ciencia puede hacer”.

Metodología

Dado que el trabajo metodológico con redes requiere de un abordaje especial y cierta cuota de creatividad, nos abocamos a la búsqueda de foros, a los que entendemos a la manera de Arriazu Muñoz (2007) como “una instancia de comunicación entre los usuarios que fluye en ausencia de un tiempo compartido”, a la vez que operan como “un buen ejemplo de dispositivo sociotécnico en el sentido de que son artefactos construidos para el desarrollo de la interacción social en línea» (Gálvez, Ardévol, Núñez & González, 2003: 3). «La potencia del foro en estas circunstancias radica en que es una herramienta capaz de vertebrar la socialización en el ciberespacio» (Domínguez & Alonso, 2004: 2). A su vez, son espacios donde afloran un conjunto de discursos textuales sumativos e interactivos de carácter social y comunitario. Todos ellos constituyen al día de hoy gran parte de la naturaleza de la investigación social on-line.

En la búsqueda de redes de pacientes (en diciembre de 2012) nos centramos en personas que vivieran o dijeran vivir con diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia e hipotiroidismo, afecciones que fueron el foco de nuestro análisis. En esa primera observación, reconocimos tres tipos de redes sociales virtuales en torno al cuidado en enfermedades crónicas: aquellas dirigidas por médicos, donde se exhibe información calificada; aquellas redes en las que participan tanto profesionales de la medicina como personas que padecen enfermedades crónicas; y redes sociales virtuales exclusivamente de personas que viven con enfermedades crónicas (PVECs). Por otra parte, como nuestro foco estaba puesto en las redes de PVECs con ninguna o casi ninguna intervención de profesionales de la medicina, encontramos que los resultados más relevantes de los foros y redes en términos de actividad, actualización e intercambio de información, correspondían específicamente a la diabetes.

En las redes exclusivamente de pacientes, el lenguaje es otro: destinado al desahogo, la queja acerca del padecimiento, la angustia frente a lo que parece no tener solución y las falencias de la atención médica. De lo que se infiere que se constituyen en red de contención para quienes viven con estas enfermedades. Los foros mediados por la figura del médico conservan la estructura de la relación cara a cara médico-paciente y un cierto deber ser.

Durante febrero y marzo de 2012 realizamos observación de foros exclusivamente de pacientes sin ningún tipo de intervención. Trabajamos con foros online, cuyo dato más relevante es la permanente actualización. Con excepción de estudiabetes.com, que es un foro con más trayectoria temporal (es español y tiene muchos seguidores de todo el mundo), los foros están actualizados al período 2009-2010. Observamos, además, los grupos de Facebook[5] que comenzaron a funcionar a partir de 2009, los que comenzaron antes de esa fecha lo hacen activamente recién desde 2010. Esto nos hace suponer que, en relación con el uso de redes virtuales, hay una migración de los usuarios de los foros tradicionales (los usuales denominados 2.0) a redes con otras particularidades como Facebook (que incorpora diversas dimensiones de la vida del sujeto, otorga pertenencia identitaria, etc.) Si bien es menos anónimo, está más vinculado de la vida social de la persona. En relación con los grupos Facebook, entramos solo a los «abiertos», a aquellos en los que no se nos solicitó ingreso como “amigos”, para observar qué escriben en el “muro”. Estos muros son públicos: todos puedan observar lo escrito, pero para escribir hay que estar registrado como usuario[6].

Para la exposición de los testimonios que copiamos de las páginas hemos tomado el recaudo ético de modificar los nombres, pero preservando el estilo de escritura tal como aparece en los muros, sin modificar errores gramaticales o sintácticos.

Formas que adoptan las redes virtuales de personas que viven con ECNTas

En una red social como Facebook los usuarios vinculan su vida personal a la enfermedad[7]. Sin embargo, en una red de igual relevancia como Linkedin por ejemplo, suelen omitir que viven con una enfermedad crónica porque es una red social vinculada a promoción de prácticas laborales, a través de la cual mucha gente accede a empleo, recomienda personas o emplea gente en un campo profesional particular. Una persona que se declarara que convive con una enfermedad crónica como la diabetes, vería obstaculizado su acceso a gran parte de la oferta del mercado laboral pese a que la legislación vigente los protege; las opciones laborales para quienes declaran enfermedades crónicas se ven usualmente reducidas.[8]

En general, las temáticas abordadas en los foros están vinculadas a “vivir” con la enfermedad. La figura de la consulta médica adquiere menor legitimidad a medida que se vuelve más difícil el sostenimiento del tratamiento por períodos prolongados. La prescripción médica relativa a las actividades físicas y a las conductas alimentarias se tornan impracticables para la persona afectada por diversas razones: falta de tiempo por extensas jornadas de trabajo, dificultad económica para sostener en el tiempo una alimentación variada y “saludable”[9]; o simplemente porque se transforman en actividades impuestas y no adoptadas libremente.

Las redes sociales virtuales disminuyen la exposición usual que tienen las PVCEs en comparación con las prácticas cotidianas realizadas cara a cara. Esta forma de relación virtual habilita, desde alguna forma de semi-anonimato, la queja respecto del quehacer médico. Favorece compartir con “otros/otras” la experiencia de la falla frente al tratamiento o el desaliento ante los resultados de laboratorio, sin temor a ser identificado, al menos del mismo modo que en las relaciones cara a cara. Esto permite transmitir y dar cuenta de la experiencia personal de la enfermedad, indagar acerca de formas posibles de solución más acordes a la vida que quieren llevan, así como promover discusiones sobre el hacer, etc.

Interacciones en los foros

Los intercambios y las preguntas que circulan usualmente en los foros se centran en la información que se contradice con la prescripción médica. Los usuarios circulan como voz semi-autorizada la información considerada de “divulgación” como parte del “boca en boca” cotidiano, hasta las publicaciones no especializadas. De algún modo, estas prácticas autónomas legitiman formas no prescriptas de cuidados y ponen en evidencia prácticas de resistencia al saber médico. Ofrecen soluciones próximas, aunque no necesariamente eficaces. Algo semejante ocurre con la “migración” de usuarios de foros a la red Facebook. Los foros dejan de ser reconocidos como lugares de encuentro y las personas suelen cambiarlos por Facebook, porque son espacios accesibles y en los que usualmente están todos los temas cotidianos representados. Casi todas las instituciones tienen un Facebook para el acceso y el seguimiento de sus usuarios. Frente a un saber médico basado en la prescripción, con la prescindencia de la factibilidad efectiva del cumplimiento a largo plazo, las redes sociales ofrecen, funcionen efectivamente o no, una solución próxima, compatible con los valores de la vida cotidiana de los usuarios y, supuestamente, fuera del alcance de la mirada médica. Es decir, lo que sucede en las redes sociales virtuales está vinculado más al orden de lo esperable/deseable que a la prescripción médica, usualmente basada en la prohibición o la restricción, e incluso contradictoria a las formas en que las personas viven la realidad de la propia enfermedad. Lo practicable, lo posible en la dieta cotidiana de las personas afectadas muchas veces se contradice con lo esperable como conducta “saludable”. Esto no significa que la prescripción no sea acatada de ninguna manera; es acatada de modo relativo: algunas veces sí, otras no. En nuestro análisis ponemos de relieve que en los foros de pacientes se mencionan explícitamente costos materiales y simbólicos que conllevan vivir con una enfermedad crónica, más allá de que se acate o no la norma concreta, más allá de la credibilidad o no de lo dicho. De hecho, a los foros exclusivamente de PVECs, los usuarios suben información vinculada al cuidado según las recomendaciones médicas. Simultáneamente, circula la divulgación de casos de tratamientos no eficaces y formas de validación posible de otros tratamientos.

La cantidad de información disponible revela que las personas afectadas buscan parecerse más a los que no viven con esas enfermedades o, en todo caso, lograr un estado previo a la situación actual. Exponen las restricciones alimentarias como próximas al estilo de vida de quienes no padecen ninguna enfermedad. Esta es la manera en que circulan en un foro de diabéticos, recetas de cocina para diabéticos:

Las empanadas de carne y vegetales constituyen una deliciosa alternativa si buscamos agregar recetas sanas y ricas a nuestra alimentación diaria si padecemos diabetes. La zanahoria colabora con la […] son casi iguales a las empanadas comunes (www.estudiabetes.com).

Desde estas estrategias del “como si” no estuvieran enfermos, las personas que viven con una enfermedad crónica están ubicadas en el lugar incierto, el de quien siente que siempre debe hacer un esfuerzo supletorio: tienen que trabajar con la misma intensidad que todo el mundo y se les pide que hagan actividad física con una regularidad similar a la de un deportista, claro está que sin la misma intensidad. Es decir, tienen que vivir “como si” no padecieran la enfermedad pero dentro de un contexto de restricciones alimentarias, la obligatoriedad de la actividad física y de cuidados en torno de la medicación que usualmente no tienen quienes no viven con este tipo de enfermedades.

Los foros aparecen como espacios de diálogo en relación con la enfermedad o al hecho de vivir con una enfermedad crónica en particular. Estas son las cuestiones principales en torno a las que giran los temas tratados:

– Los foros son espacios de contención y de encuentro entre personas que se encuentran en una misma situación, después viene la circulación de información útil.

Saludos mi nombre es Fredy y soy dominicano soy tipo 2 y nuevo en la página, y me interesa hacer amigos con personas de mi misma condición o similar es decir con diabetes no importa el tipo, y así compartir experiencias y consejos. Quiero aprender… [sic] (www.Estudiabetes.org).

– Son espacios para la denuncia emocional, la queja acerca del padecimiento, la angustia frente a lo que parece no tener solución y las falencias de la atención médica:

Tengo hipertencion pulmonar moderada y le ventricular izquierdo con una necrosis con una vena circunflejo obstruida tontamente la mitral cambiada pero hacer tiempo tengo dolor en pecho y noto por la mañana cuando me despierto rudo al respira como si tuviera una obstrucción pero cuando voy al medico me dicen que los pulmones se escucha bien y no es cierto yo me siento un sonido diferente a que hacer la válvula mecánica todas la mañana la moco sida es de color y espesa es muy poca pero me cuesta espusala pero ya estoy cansada de ir a los medicos y no ven ni oye ruido en lo pulmones y yo ser que algo no esta bien dende hacer meses cuando un dia no pueda espursa las moco sidas que me obstruye loa vía respiratoria pues ya lo verán lo estudiante de medicina ya que tengo donado mi cuerpo. [sic] (http://reddeacceso.org/2011/07/26/hipertension-arterial-pulmonar-e-hipertension-pulmonar-dos-padecimientos-diferentes/).

– Operan como espacios para compartir información de divulgación en torno a lo que el médico no informa, o no proporciona, o simplemente los pacientes consideran relevante porque afecta su desenvolvimiento en sus actividades cotidianas y mejora su calidad de vida, pero que el saber médico no le da relevancia o no aporta ninguna solución:

Alguien sabe si los helados de nutrisa son buenos para consumir n un diabetico?… como son aparentemente “naturales y saludables”… s q ayer peke y me comi uno x.x… aunq me acoste cn 158 d glucosa ants d dormir y me levant cn 114… alguien podria darme los niveles d glucosa q tengo q sakr durant todo l día’ no he ido cn l ndocrino cmo había dicho ando out d plata pro si me gustaria medirme más seguido xq solo me la tomo n la mañana zaz… un saludo besos feliz domingo[10] [sic] (http://www.facebook.com/groups/somosdiabeticos/).

– Una vez padecidos eventos o el propio deterioro de la enfermedad, se transforman en espacios para compartir la experiencia y la toma de conciencia con relación al cuidado:

Hola Diàbetic@s! Me llamo Victoria Gutierrez, soy de Uruguay-Canelones,tengo 35 años,una muy linda familia (mi hija y mi esposo).Soy diàbetica desde los 10 años, insulina-pedendiente.Los primeros años no me cuidaba en nada. Perdì 2 embarazos,ne operaron la vista y ya estoy quedando ciega,me sacaron el rinòn derecho por infecciones repetidas,soy monorrena,hace 6 años tuve un ACV(Accidente cerebrovascular),Hace 2 años hice 4 infartos coronarios,3 Stent y ahora hace 6 meses me operaron del corazòn….Y TODO POR NO CUIDARME.GRACIAS!!!!!!!! [sic] (Http:// hwww.facebook.com/groups/somosdiabeticos/).

Simultáneamente, frente a un saber que prescribe muchos aspectos de la vida cotidiana de las personas afectadas, las redes sociales virtuales abarcan la vida social convirtiéndose en un fenómeno cada vez más masivo. Las CoPs forman parte de la vida cotidiana de las personas afectadas como un modo más de sociabilidad, además de las relaciones sociales cara a cara. En diálogo constante, las redes sociales virtuales potencian estructuras sociales ya existentes en la vida offline, la de las relaciones cara a cara. Logran configurar espacios de encuentro, compañía y socialización frente a una problemática no resuelta.

En ese sentido, creemos importante producir conocimiento sobre las redes existentes, como, por ejemplo, las de enfermos con diabetes, con hipertensión, con hipercolesterolemia y/o hipotiroidismo, que nos habilitan el reconocimiento de prácticas de cuidado para su salud. La agencia de las personas afectadas se expresa entonces en las estrategias empleadas para afrontar los tratamientos indicados o recomendados y en las formas públicas de su manifestación en espacios de relativo anonimato.

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  1. Para una descripción detallada del problema de las enfermedades crónicas en América Latina ver: Echeverry, Oscar, Observatorio “Salud, Población y Territorio”, enero 2009 www.cedetes.org/files/BOLETIN2_MAY 2009.pdf
  2. “Un grupo de personas que comparten una preocupación, un conjunto de problemas o un interés común acerca de un tema, y que profundizan su conocimiento y pericia en esta área a través de una interacción continuada “en: Wenger, McDermott y Snyder (2002) en: Sanz Martos (2005:26).
  3. Se denomina así a la información sobre temas vinculados genéricamente al campo de la salud subida a un sitio virtual.
  4. Esta posición está en franca revisión como lo vemos en los trabajos de Gérvas, 2010.
  5. Para un análisis de las formas de análisis de la red social facebook, ver: Ricaurte Quijano, P.; Ortega Gutiérrez, E. (2008).
  6. Nosotras no visitamos las páginas desde nuestras identidades de usuarias. De alguna manera, ser usuario parece ser condición mínima para participar de las redes sociales virtuales. Así como para ser un usuario activo, tener acceso a una conexión relativamente veloz y posibilidad de estar online mucho tiempo.
  7. Si observamos en facebook que una persona es, por ejemplo, “amiga/o” de 4 grupos de diabéticos, podremos inferir que él/ella o un pariente, es diabético.
  8. Artículo 2 de la Ley 23.753: “La diabetes no será causal de impedimento para el ingreso laboral tanto en el ámbito público como el privado” Disponible en: http://www.asodiab.com.ar/ley_23753.asp.
  9. En general se alude a comida elaborada basada en la ingesta de verduras, frutas y granos o semillas, y baja o nula en grasas, carbohidratos o harinas y azucares simples.
  10. En la transcripción de los textos hemos respetado la forma de expresión sin modificar errores ortográficos o de escritura. Estos textos reflejan la espontaneidad y la inmediatez de los diálogos.