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Prólogo

Ana Lía Kornblit, Ana Clara Camarotti y Gabriela Wald

Este libro reúne trabajos de investigadores del Área de Salud y Población del Instituto de Investigaciones Gino Germani, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Se trata de una selección de trabajos en la que invitamos a participar a los becarios e investigadores que han participado últimamente de modo asiduo de las actividades del Área, tanto en reuniones periódicas de discusión de trabajos propios y de invitados, en la organización de las IX Jornadas de Debate Interdisciplinario del Área de Salud y Población del Instituto, así como en la construcción, discusión y reformulación de nuestro objeto de estudio.

Las Jornadas de Debate son indudablemente el evento más importante organizado por nuestro grupo de trabajo. El último encuentro se desarrolló durante los días 10, 11 y 12 de agosto de 2011, en la Escuela de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Las ponencias presentadas en las mesas de trabajo fueron publicadas en el sitio web de las IX Jornadas de Salud y Población y compiladas en un CD ROM.

Podemos decir que hemos recorrido un largo camino desde que en el año 1994 organizamos las primeras Jornadas del Área. Éramos, entonces, un puñado de investigadores que nos habíamos constituido unos años antes como grupo de trabajo a partir de nuestras tareas de investigación en el CONICET y/o en el ámbito de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

De esos primeros años de trabajo quedaron dos testimonios importantes: la organización de un encuentro sobre aspectos sociales del Sida, enfermedad que por entonces comenzaba a perfilarse, del que participaron investigadores del Centro de Estudios Sociales de Madrid y de la Fundación Menéndez y Pelayo, y un libro que reunió los trabajos presentados en la Segunda Conferencia Latinoamericana de la Revista Social Science and Medicine, realizado en Vaquerías, Córdoba, en 1994.[1]

Las primeras Jornadas datan como dijimos de 1994, y los trabajos presentados en ellas fueron incluidos en el libro denominado La salud en debate. Una mirada desde las Ciencias Sociales.[2]

Las segundas Jornadas, organizadas en 1996, permitieron la publicación de otro libro: Salud y Población. Cuestiones sociales pendientes[3] y las terceras dieron origen a La salud en crisis. Una mirada desde las ciencias sociales.[4]

Condiciones presupuestarias y prácticas hicieron que a partir de las cuartas Jornadas las compilaciones fueran publicadas en formato digital, en cds accesibles también desde el sitio web del Instituto de Investigaciones Gino Germani.

El aporte de las Jornadas al campo de la salud pública en la Argentina es algo de lo que nos sentimos orgullosos/as quienes trabajamos en el Área, pues el espacio de debate y discusión que habilitan estos encuentros ha permitido que en ellos se gestaran nuevos temas para las agendas de investigación e intervención, recuperando la importancia de la mirada colectiva por sobre los enfoques individualistas hegemónicos en salud.

Una idea acerca de la medida en que las Jornadas fueron creciendo, no sólo en cuanto a cantidad de participantes[5], sino también en cuanto a la amplitud y diversidad de los temas en debate, la da la comparación entre los ejes temáticos en los que se centró la discusión en el primer y en el último encuentro. En 1994 se presentaron trabajos que abordaban tres ejes: políticas de población y salud, modelos de prevención en salud, y sexualidad y salud reproductiva. El listado de las mesas de trabajo de las últimas jornadas, en cambio, comprendió los siguientes temas:

  •  Procesos de salud, enfermedad y atención: VIH/SIDA, drogas, enfermedades crónicas y cuidados paliativos.
  •  Prevención y promoción de la salud
  •  Población: estudios epidemiológicos, demográficos, determinantes en salud, vejez y ciclos vitales.
  •  Políticas de salud: políticas sociales, servicios de salud, obras sociales, calidad de atención, recursos humanos y economía de la salud.
  •  Sexualidad, género y salud reproductiva
  •  Sexualidades y derechos: del matrimonio igualitario a la identidad de género y el reconocimiento de la diversidad familiar
  •  Salud y trabajo en el “Año del Trabajo Decente, la Salud y la Seguridad de los Trabajadores”
  •  Aborto: cuestión de salud, democracia y derechos
  •  Los 22 puntos por la salud: propuesta, trayectoria e implementación en Argentina
  •  Discapacidad, derechos humanos y salud
  •  La nueva Ley de Salud Mental y sus implicancias
  •  Cuidado, integralidad en salud y derechos

Esta diversidad de temas se asienta, por un lado, en las cuestiones derivadas de las agendas de investigación en ciencias sociales y salud, que han incorporado las temáticas que han afectado en los últimos años a la población, pero también en el modelo de trabajo que guía la mayor parte de las investigaciones del Área, basado en una concepción amplia de la salud, entendida no como la ausencia de enfermedad sino como un proceso que imbrica, a la vez que es influenciado e influencia, diversos aspectos de la vida cotidiana de las personas. Partiendo de la definición de salud de la OMS como “completo estado de bienestar físico, mental y social y no la mera ausencia de molestia o enfermedad” se reconoce como perteneciente al ámbito de la salud todo lo que en una sociedad y en un momento dado calificamos como lo que es capaz de producir una sensación de bienestar, lo que Ayres [6] llama proyecto de felicidad, entendiendo por tal “la experiencia, simultáneamente afectiva, corporal y espiritual de realización del valor atribuido a la vida”. Este enfoque, que abreva en la interdisciplinariedad, puede ser reprochado –y en ocasiones lo ha sido– de omnicomprensivo, de modo tal que “todo entraría dentro del campo de la salud”. Sin llegar a este extremo, sí asumimos la dificultad para disociar los aspectos económicos, políticos, culturales y educativos (sociales en general, podría decirse) del campo de lo biológico.

Creemos que el anterior paradigma se refleja en las secciones que componen este libro y en los trabajos que las integran, de los que anticipamos a continuación un brevísimo resumen.

La primera sección, titulada Procesos de salud-enfermedad-atención, comprende los trabajos de Silvia Faraone, Ana Valero y Flavia Torricelli y de María Pía Venturiello. El primero de ellos, titulado “Procesos de transformación en salud mental. Desafíos y oportunidades en la construcción de trayectorias de accesibilidad en el marco de la Ley 26.657/10: las provincias de Santa Fe y Tierra del Fuego”, aborda la accesibilidad de la población a las modalidades de cuidado de la salud mental basadas en “prácticas extramurales”, como las denominan las autoras, en las dos provincias mencionadas en el título. Su conclusión es que en ambas jurisdicciones se incorporan en el sistema de salud/salud mental los principios de la Ley Nacional 26.657, sancionada en 2010, afianzando el vínculo entre el acceso a los servicios de salud y los derechos humanos. Sin embargo, en la práctica cotidiana la perspectiva manicomial tiene aún presencia, dado que persiste el hospital monovalente sin que se logre su sustitución definitiva por la amplia variedad de dispositivos alternativos que se han ido tejiendo imbricados en la atención primaria de la salud.

El segundo trabajo de esta sección se denomina “Familiares de personas con discapacidad: las dificultades que impone el espacio a los vínculos” y en él su autora analiza las experiencias de los familiares (hijos y cónyuges) de las personas con discapacidad motriz en relación con las dificultades que impone el espacio físico para desenvolverse en la vida social. A partir de las entrevistas realizadas, que muestran la sobrecarga de tareas vividas por los familiares de personas discapacitadas, se hace evidente la necesidad de la presencia del Estado para formular políticas públicas que permitan que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos. Esto ampliaría sus posibles intercambios sociales, tanto formales como informales, más allá de los vínculos familiares, a la vez que permitiría a las familias alcanzar otro tipo de vínculos entre sus miembros, al estar menos condicionados por los entornos adversos.

La segunda sección del libro se denomina Promoción de la salud y comprende cinco trabajos. El primero de ellos es de Pablo Francisco Di Leo. Se titula “Subjetivación, reconocimiento y espacio público: un análisis de experiencias de promoción de la salud en escuelas secundarias”; en él su autor se propone analizar los límites y potencialidades de la promoción de la salud en contextos educativos. Sus datos muestran que la escuela es vivida por los jóvenes como un escenario en el que se desarrollan cotidianamente una multiplicidad de situaciones de enfrentamiento e injusticia entre los sujetos, con escasas capacidades institucionales dirigidas hacia la resolución de las mismas. Los rituales de orden y control disciplinario, en lugar de propiciar espacios de reconocimiento intersubjetivo, profundizan las sensaciones de falta de sentido y de distanciamiento de los jóvenes con respecto al mundo de los adultos y a la institución educativa. Algunas experiencias de promoción de la salud en este ámbito muestran, por el contrario, que los espacios escolares de diálogo crean posibilidades de propiciar otro tipo de vínculos entre los diferentes actores institucionales, basados en la confianza y en el reconocimiento intersubjetivo. Esto permitiría generar profundas transformaciones en las relaciones entre los jóvenes, los adultos y las instituciones, teniendo como meta sus diversos horizontes de felicidad, que incorporan también las dimensiones éticas y estéticas de la existencia.

El segundo trabajo de esta sección, elaborado por Paula Estrella, se titula “La Promoción de la Salud en San Martín de los Andes- Neuquén”. En él su autora aborda el campo de la Promoción de la Salud, el lugar que ocupan en ella los agentes sanitarios que trabajan en San Martín de los Andes y cuáles son los sentidos que otorgan a sus prácticas, en relación con las de otros actores del campo de la salud. Su conclusión es que los agentes sanitarios aportan a la población diversos recursos y ésta última, como destinataria de los mismos, les aporta “reconocimiento”, lo que constituye el capital social de los agentes sanitarios en un sistema de salud que los invisibiliza.

El tercer trabajo de la sección Promoción de la Salud ha sido elaborado por Elsa López, Liliana Findling, María Paula Lehner, Marisa Ponce, María Pía Venturiello y Laura Champalbert. Bajo el título “Quereres y deberes: ¿cómo cuidan las mujeres su salud y la de su familia?”, las autoras analizan qué tipos de cuidados de la salud realizan las mujeres de sectores medio-bajos y medios de la Ciudad de Buenos Aires en relación con sus familiares adultos, así como las implicancias que dichas tareas tienen en el cuidado de sí mismas. Observan que aun en una sociedad caracterizada por importantes cambios demográficos y por el aumento de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, las familias siguen siendo el principal soporte para brindar cuidado y bienestar a las personas dependientes o con algún problema de salud, y dicho cuidado es mayormente ejercido por las mujeres. Este tipo de cuidado se percibe como una tarea compleja, en la que se mezclan motivaciones afectivas con otras asociadas a imposiciones morales. El mismo tiene consecuencias sobre las relaciones familiares y sociales y genera tensiones entre esa tarea, la esfera laboral y la situación económica familiar. Finalmente, las autoras señalan que a pesar de que las tareas de cuidado de los familiares demandan tiempo y esfuerzo, las entrevistadas no han postergado sus propios cuidados: controles preventivos, dietas balanceadas, actividad física y salud mental.

En el cuarto trabajo de esta sección, escrito por Marisa Ponce bajo el título “Los enfoques de prevención del cáncer de cuello uterino en los programas gubernamentales (CABA y Nación, 1998-2009)”, la autora analiza y compara la función del Estado en la formulación e implementación de políticas públicas de prevención del cáncer de cuello uterino (CCU) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y el ámbito nacional. Afirma que si bien los programas han incorporado de manera reciente un paradigma preventivo, la capacidad de brindar respuestas adecuadas depende más bien del enfoque de prevención con que dichos programas se implementan. En la Ciudad de Buenos Aires la política de prevención del CCU provee soluciones parciales y fragmentadas, pues centra su accionar en el acceso de las mujeres al PAP como única medida preventiva. A nivel nacional, la política de prevención del CCU se implementa desde un enfoque más amplio ya que se interviene en todas las instancias que componen el proceso de atención del cáncer: detección, diagnóstico, tratamiento y seguimiento. No obstante, en ambos niveles quedan numerosas cuestiones a resolver en vistas a la construcción y aplicación de un modelo integral de prevención, entre las que se cuentan la incorporación de prácticas de prevención primaria (vía el primer nivel de atención) y el trabajo con organizaciones de la sociedad civil vinculadas a la lucha contra el cáncer.

El último artículo de esta sección, escrito por Gabriela Wald, aborda un subcampo de intervención y estudio dentro del campo de la promoción de la salud. En su trabajo “Arte y Salud: reflexiones para interrogar sus potencialidades”, la autora cuestiona algunas de las asunciones más corrientes que han tenido consenso dentro del campo del arte y la salud a partir de los resultados de una investigación realizada en dos Programas de Orquestas Juveniles que se llevan a cabo en barrios del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Los estudios en arte y salud afirman que implementar experiencias de educación artística puede ser beneficioso para la salud[7] y el bienestar de quienes participan en ellas, pues promueven indicadores intermedios de salud como ser: disfrute, distensión, auto-confianza, auto-valoración, capacidades para la socialización, entre muchas otras. Los resultados de investigación de la autora, por su parte, alertan sobre la expectativa de linealidad con la que a menudo se piensan estas y otras intervenciones sociales, al mostrar que existe un interjuego entre condiciones estructurales, repertorios culturales y recorridos biográficos que media –se interpone, refracta, tamiza– las posibles apropiaciones de los programas por parte de sus “destinatarios”.

En la tercera sección del libro, denominada Sexualidad y derechos reproductivos, se presentan seis trabajos. En el primero de ellos, “El Malestar de las mujeres madres adolescentes y jóvenes pobres”, Graciela Climent analiza la evaluación que realizan 40 mujeres que han sido madres adolescentes sobre su situación vital actual. El estudio concluye que en la medida en que las mujeres despliegan diversas estrategias para enfrentar la maternidad en la adolescencia, van alcanzando una mayor o menor satisfacción con su situación vital. Dichas estrategias están atravesadas por la situación de pobreza y por las relaciones de género desiguales. El estudio halló que más de un tercio de las entrevistadas se definen como bastante o muy insatisfechas, por lo cual manifiestan malestar, se sienten desesperanzadas y no pueden proyectarse en el futuro. Las dificultades que enfrentan estas mujeres van desde los conflictos con sus parejas (o ex parejas) hasta problemas para conseguir trabajo, pasando por obstáculos para controlar su fecundidad, problemas económicos, dificultades derivadas de las condiciones de la vivienda (fundamentalmente el hecho de no ser propietarias) y del hábitat (que impone restricciones a la vida cotidiana a causa de la violencia y la inseguridad). La autora sugiere que el Estado debe implementar políticas para desmontar las estructuras patriarcales que se incuban tanto en las familias como en las instituciones educativas, laborales, religiosas, judiciales y políticas.

En el segundo artículo de esta sección, titulado “Aborto, derechos y religión: posiciones y argumentos evangélicos en el debate sobre la despenalización del aborto en Argentina (1994-2011)”, escrito por Daniel Jones, Santiago Cunial y Ana Laura Azparren, se analizan los diversos posicionamientos de líderes e instituciones evangélicas de Argentina (iglesias y creyentes herederos de la tradición cristiana instituida por la reforma protestante del siglo XVI y sus posteriores ramas) en el debate sobre la despenalización del aborto. Los autores observan que no todos los actores religiosos rechazan la despenalización del aborto, como se cree extendidamente. Distinguen dentro de los evangélicos entre un polo histórico liberacionista y otro conservador bíblico. Desde el polo liberacionista se subraya la importancia de modificar la actual legislación que penaliza el aborto, para así defender la vida de las mujeres que interrumpen un embarazo clandestinamente y dar respuesta a las desigualdades socioeconómicas y de género que sitúan en particular riesgo a las de menores recursos económicos. Desde el polo conservador, en cambio, el rechazo a la despenalización se fundamenta en la defensa de la vida del “niño por nacer” y de un modelo de familia heterosexual monógamo reproductivo, así como en la necesidad de considerar la existencia de una mayoría creyente religiosa (cristiana) en la sociedad argentina, que se opondría a la despenalización. No obstante, los autores muestran que el apoyo desde el polo liberacionista a la despenalización del aborto supone una estrategia de victimización que elude la condición de sujeto de derechos de la mujer que aborta, al no mencionar el derecho a decidir autónomamente sobre su propio cuerpo.

El tercer trabajo de la sección Sexualidad y derechos reproductivos, titulado “Educación, género, sexualidades y derechos. Un análisis de los foros virtuales en capacitaciones de docentes de todo el país”, Ana Lía Kornblit, Sebastián Sustas y Pablo Francisco Di Leo se proponen analizar las posturas de los docentes de escuelas públicas de todo el país que finalizaron el curso virtual dictado por el Programa de Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación de la Nación durante 2009 y 2010, en relación con las temáticas sobre sexualidad, teniendo en cuenta en particular sus posturas sobre género; derechos en relación con la sexualidad; prácticas sexuales; el rol de la escuela en la educación sexual y la visión crítica de sus propias experiencias de educación sexual, a la vez que identificar las posibles implicancias de estas posiciones discursivas para el desarrollo en el aula de estrategias de educación sexual integral. El análisis de las reflexiones de los docentes en los foros virtuales muestra que coexisten en ellos lo que, siguiendo a Angenot[8], se ha denominado “tabúes universales”, con formulaciones críticas de los modelos tradicionales.

En el cuarto trabajo de esta sección, “Partos en la primera mitad “Partos en la primera mitad del siglo XX. De las redes informales a la medicalización”, de María Paula Lehner, su autora se propone describir las experiencias reproductivas de mujeres de sectores medios urbanos, entre los años 1930 a 1960, haciendo foco en los partos en el marco de las innovaciones que impulsó la institucionalización de la atención de la salud. El análisis de esas experiencias le permite a la autora comprender cómo se conformaron nuevos saberes en torno a la reproducción, cómo se resignificaron actores e instituciones y cómo intervinieron las identidades de género en esas nuevas configuraciones. La autora concluye que este proceso de medicalización de la salud reproductiva se percibe como un proceso irreversible que permitió que las instituciones de salud se vuelvan lugares cada vez más seguros para las mujeres embarazadas. En este proceso de construcción de nuevos modos de hacer nacer, el Estado se vuelve un actor clave en tanto impulsó la expansión del bienestar, facilitó la democratización de los avances de la medicina hacia sectores cada vez más amplios de la población y permitió el traspaso del cuidado de la salud del ámbito privado del hogar hacia los espacios públicos.

El quinto artículo de la sección Sexualidad y derechos reproductivos se titula “Exposición al riesgo vinculado a la sexualidad y las relaciones de género en el ámbito de las interacciones virtuales en jóvenes de sectores medios” y ha sido escrito por Ana María Mendes Diz, Patricia K. N. Schwarz, Victoria Sánchez Antelo, Josefina Itoiz, Noelia Trupa, Juan P. Marchetto y Eliana Montero. En él se analizan las condiciones de riesgo en el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, específicamente en lo referido a los estereotipos de género en el uso de internet, los sentidos del riesgo, la exploración de la propia sexualidad a través del espacio virtual y el consumo de Viagra y Poppers. Los autores concluyen que el riesgo es asociado con amenazas sexuales dirigidas a las mujeres y con el cyber-bulling. Los entrevistados consideran que los niños, y algo más las mujeres que los varones, están más expuestos a riesgos a partir de experiencias en las interacciones virtuales. No obstante, los adultos advierten a los más jóvenes sobre los riesgos de contactarse con extraños en internet y sobre la posibilidad de información falsa en este espacio, consejos que estos toman, contrariamente a lo que suele considerarse en el sentido común respecto de las prácticas juveniles. Las páginas pornográficas con fotos y videos de encuentros sexuales son visitadas tanto para experimentar como para conocer acerca de la propia sexualidad y la de otros. Consideran que la información obtenida a través de internet sobre Viagra y Poppers no estimula el consumo, pero facilita su acceso y refuerza la noción de la potencia viril en los estereotipos de género androcéntricos.

El último trabajo de esta sección se titula “Ligadura y vasectomía: obstáculos para su accesibilidad” y sus autores son Mario Pecheny, Ana María Andía, Alejandro Capriati, Silvia Mario, Leandro Luciani Conde, Gabriela Perrotta, Josefina Brown, Cecilia Tamburrino e Inés Ibarlucía. El trabajo tiene como objetivo conocer la accesibilidad de mujeres y varones a la ligadura de trompas y a la vasectomía en el área metropolitana de Buenos Aires y el Gran Mendoza. Los resultados de la investigación muestran barreras específicas a la ligadura y a la vasectomía en relación con la incompleta o distorsionada aplicación de la ley nacional; el privilegio de determinados perfiles de mujeres (por ejemplo, multíparas, y/o con riesgo alto para la salud frente a un nuevo embarazo); la falta de orientación y consejería a potenciales usuarias y usuarios; la falta de integración de los servicios de urología con servicios y programas de salud sexual y reproductiva; la persistencia de valores de género rígidos que incluyen mitos relativos a la femineidad y a la virilidad, entre otras. El acceso a la anticoncepción quirúrgica, para las mujeres, los varones y las parejas que lo deseen y/o lo necesiten, es un importante instrumento que la técnica anticonceptiva moderna brinda y que por diversos procesos subjetivos y objetivos no ha estado garantizado para el conjunto de la población argentina en edad reproductiva. La investigación ofrece evidencias suficientes para sostener la necesidad de profundizar la educación continua en salud sexual y reproductiva para que las personas, informadas y conscientes de sus derechos, tengan la capacidad de llevar adelante prácticas de cuidado para sí y sus parejas, no sólo en materia anticonceptiva y reproductiva, sino también en la vida sexual y afectiva.

La última sección del libro, que denominamos Agencia, procesos de individuación y su vinculación con la salud, está compuesta por dos trabajos. En el primero, titulado “Experiencias comunitarias de jóvenes: el circuito de música electrónica de la Ciudad de Buenos Aires”, Ana Clara Camarotti analiza por qué los jóvenes de sectores medios y medios altos evidencian un interés particular en los encuentros que llevan a cabo con sus pares en escenarios nocturnos caracterizados por la música electrónica y el consumo de drogas. El artículo busca entender en qué medida estos encuentros juveniles están facilitados o no por el consumo de drogas y qué características tienen los vínculos que los jóvenes establecen en estos lugares. El trabajo concluye que para este grupo juvenil estos espacios de sociabilidad nocturna propician situaciones y relaciones sociales diferentes a las que cotidianamente perciben en la sociedad. Vinculan estas relaciones con una vuelta a lo comunitario, entendiendo comunidad como una manera de recomponer los vínculos cercanos con los otros, donde se priorizan las relaciones cara a cara, el estar juntos, la confianza. La armonía de los vínculos sociales y la fuerte valoración de la solidaridad se tornan elementos clave imprescindibles para poder disfrutar de estos eventos que rompen con lo rutinario. Así, la comunidad que dicen que construyen con los otros jóvenes en estos escenarios nocturnos se convierte en un paliativo a la forma que asumió en los últimos años la vida moderna. En ningún relato aparece la ilusión de estar modificando radicalmente la realidad, por el contrario, sus discursos también están atravesados por la ideología individualista imperante, que acuerda en que el único modo de poder armar una comunidad es compartiendo las intimidades.

El último trabajo de este libro se titula “Agencia y prácticas de cuidado en las redes sociales de personas que viven con enfermedades crónicas en Argentina. Una primera indagación”, siendo sus autoras Ana Domínguez Mon y María Paula Caruso. En él se describen la conformación y el funcionamiento de las redes sociales de personas que viven con enfermedades crónicas. Para ello, se indaga en la potencialidad de estas tecnologías de información y la comunicación para quienes enfrentan estas situaciones, centrando el análisis en lo que estas redes aportan al modo de afrontar la enfermedad. En el trabajo se destaca la importancia que presentan las redes sociales virtuales frente a un saber (el saber médico) que prescribe muchos aspectos de la vida cotidiana de las personas afectadas. Las “comunidades de prácticas”, dicen las autoras, forman parte de la vida cotidiana de las personas afectadas como un modo más de sociabilidad, que se suma a las relaciones sociales cara a cara, logrando configurar espacios de encuentro, compañía y socialización frente a una problemática no resuelta. Así, la agencia de las personas afectadas se expresa en las estrategias empleadas para el afrontamiento de los tratamientos y en las formas públicas de su manifestación en espacios de relativo anonimato.

Esperamos que el recorrido que les proponemos a través de estos trabajos interpele a nuestros lectores tanto como a nosotros.


  1. Se trata del libro compilado por Ana Lía Kornblit: Ciencias Sociales y Medicina. La salud en Latinoamérica. Editado por el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales, 1994.
  2. Compilado por Liliana Findling y Ana María Mendes Diz, editorial del Ciclo Básico de la UBA, 1996.
  3. Compilado por Ana María Mendes Diz, Liliana Findling, Mónica Petracci y Andrea Federico, Espacio Editorial, 1998.
  4. Compilado por Ana Domínguez Mon, Andrea Federico, Liliana Findling y Ana María Mendes Diz, editorial Dunken, 2000.
  5. Las últimas Jornadas contaron con la participación de alrededor de 300 profesionales provenientes de diversas disciplinas, de Buenos Aires y el interior del país y de países de la región (Brasil, Colombia, Perú).
  6. Ayres J. R. C. M. (2008). “Para comprender el sentido práctico de las acciones de salud: contribuciones de la hermenéutica filosófica”. Salud Colectiva, vol. 4, Nº 2, pp. 159-172.
  7. Entendida en sentido amplio.
  8. Angenot M. (2010) El discurso social. Buenos Aires: Siglo XXI.