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7 Arte y salud: reflexiones para interrogar sus potencialidades

Gabriela Wald

1- Introducci贸n

El presente trabajo aporta al debate de un campo disciplinar surgido a fines de la d茅cada de 1980 y principios de 1990 en ciertos pa铆ses del mundo industrializado: se trata del campo denominado 鈥渁rte y salud鈥 (Clift, 2005). Durante aquellos a帽os Gran Breta帽a y otros pa铆ses del mundo anglosaj贸n, como Nueva Zelanda, Australia, Irlanda, Canad谩 y los Estados Unidos, fueron el escenario del desarrollo de una pujante 谩rea de intervenci贸n: aquella que abogaba por que las artes pod铆an cumpl铆an un rol muy importante en el mejoramiento de la salud y el bienestar de las comunidades (Clift, 2005; Dooris, 2005).

El contexto socio-pol铆tico para el nacimiento de este campo disciplinar lo constituyeron las nuevas agendas transversales en pol铆tica social que estos pa铆ses comenzaron a promover, basados en la idea del desarrollo humano[1] y en el concepto de capacidades b谩sicas de Amartya Sen[2] (2000, 1995, 1989)[3]. Dichas agendas se preocuparon por tem谩ticas como la cohesi贸n comunitaria, la inclusi贸n social y el desarrollo sustentable[4], entre otras (Dooris, 2005; Jermyn, 2001). A su vez, durante la d茅cada de 1990 la esfera cultural cobr贸 un protagonismo mucho mayor que en momentos anteriores de la historia de la modernidad, cuesti贸n que se evidencia en el uso creciente de todo tipo de pr谩cticas art铆stico-culturales como herramientas para el mejoramiento, tanto sociopol铆tico como econ贸mico, dando lugar a lo que George Y煤dice (2002) llam贸 una concepci贸n de cultura como recurso.

En t茅rminos te贸ricos, el campo del arte y la salud es heredero del concepto positivo e integral de salud (el cual dio lugar al nacimiento de la promoci贸n de la salud) y de determinadas teor铆as del capital social. La g茅nesis del concepto positivo de salud puede rastrearse en la constituci贸n de la OMS (1946) en la cual se define salud como el completo bienestar f铆sico, mental y social. A partir de aqu铆, el concepto biom茅dico de salud es ampliamente cuestionado y, entre las d茅cadas de 1980 y 1990, se consolida un nuevo paradigma mediante el cual la salud se transforma en un concepto hol铆stico, entendido ya no como ausencia de enfermedad o como consecuencia de pr谩cticas individuales descontextualizadas, sino como un proceso colectivo vinculado a cuestiones econ贸micas, psico-sociales, culturales y ambientales (Restrepo y M谩laga, 2001; Labonte, 1998; Evans y Stoddart, 1994)[5]. Por su parte, las teor铆as del capital social que influenciaron el campo de la salud (Coleman, 1990; Putnam, 2000) fueron aquellas que suger铆an que la participaci贸n en proyectos locales pod铆a mejorar la comunicaci贸n y las relaciones comunitarias, a la vez que incrementar las sensaciones de bienestar y autoestima (Campbell, Wood y Kelly; 1999).

El uso del arte para promover objetivos sociales no es una idea nueva. Durante los a帽os 1960 diversas iniciativas de arte comunitario fueron ofrecidas por artistas y organizaciones vinculadas a las artes para trabajar con poblaciones excluidas (Hamilton y Hinks, 2003). La relaci贸n entre objetivos sociales y salud, no obstante, es mucho m谩s reciente y se remonta a la d茅cada de 1990, donde un gran abanico de iniciativas en arte y salud fueron implementadas en el mundo industrializado (Clift, 2005; Macnaughton, White y Stacy; 2005; Angus, 2002). Antes de que esto sucediera las intervenciones en arte y salud sol铆an estar confinadas a hospitales y otras instituciones de salud, o a la introducci贸n del teatro, la m煤sica, la pintura, etc., en la comunicaci贸n de mensajes saludables (Clift, 2005; Macnaughton et. al., 2005).

Como consecuencia de la extensi贸n de este tipo de proyectos 鈥搎ue involucran disciplinas art铆sticas diversas que van desde las artes pl谩sticas y la fotograf铆a hasta la m煤sica, pasando por iniciativas que se valen del teatro, el cine/video, los murales y la escritura de cuentos para la intervenci贸n comunitaria鈥 la investigaci贸n en el marco de los mismos comenz贸 a hacerse frecuente, dando lugar a un conjunto cada vez mayor de trabajos que estudian los posibles beneficios del arte sobre la salud, entendida esta en sentido amplio. As铆, el campo del 鈥渁rte en salud鈥 (Argyle y Boltom, 2005), 鈥渁rte para la salud鈥 (Angus, 2002), 鈥渁rte y salud鈥 (Clift, 2005) o 鈥渁rte/salud鈥 (Smith, 2001), como diferentes autores han decidido nombrarlo[6], ha crecido y se ha diversificado, principalmente en el mundo anglosaj贸n (Macnaughton et. al., 2005).

El campo de intervenci贸n y estudio que en este trabajo se denominar谩 arte y salud es heterog茅neo. Incluye iniciativas focalizadas en los beneficios terap茅uticos de las artes as铆 como otras cuyo objetivo es establecer mejoras en los servicios de salud, desarrollar campa帽as de comunicaci贸n en salud participativas, y aquellas con objetivos transversales como mejorar el 鈥渃apital social鈥 y los v铆nculos comunitarios, generar espacios de 鈥漣ntegraci贸n social鈥, entre otros.

Como consecuencia de esta diversidad y extensi贸n, los estudios en arte y salud han generado literatura con dos objetivos principales: establecer conexiones te贸ricas entre arte y salud 鈥揺n particular para aquellas intervenciones comunitarias, menos legitimadas鈥 y proveer evidencia emp铆rica de dichas conexiones.

En el presente trabajo se discutir谩n algunas de las asunciones m谩s corrientes de este campo de estudio 鈥揺n particular de aquellos trabajos que analizan intervenciones comunitarias鈥 a partir de los resultados de una investigaci贸n cualitativa realizada en el marco de dos proyectos de orquestas juveniles que se llevan adelante en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires[7]. A pesar de ser un trabajo realizado en Argentina, donde el contexto pol铆tico y sociocultural presenta diferencias respecto del de los pa铆ses industrializados mencionados m谩s arriba, considero que el estudio que aqu铆 se presenta puede aportar elementos sustantivos para la discusi贸n en este campo 鈥揺n parte por las preguntas problema y el enfoque epistemol贸gico que propone.

La intenci贸n de este art铆culo no es ofrecer respuestas sino interrogar aquello que con demasiada frecuencia se da por sentado cuando se piensan las relaciones entre las artes y sus posibilidades de solucionar problemas comunitarios y sociales, en particular en poblaciones consideradas 鈥渧ulnerables鈥.

2- Las conexiones entre arte y salud: la b煤squeda de 鈥渋ndicadores intermedios鈥

En l铆neas generales, los diferentes estudios llevados a cabo en intervenciones comunitarias consideradas de arte y salud (se incluyen aqu铆 aquellas que no trabajan espec铆ficamente tem谩ticas o cuestiones de salud) afirmaron que implementar experiencias de educaci贸n art铆stica puede ser beneficioso para la salud y el bienestar de quienes participan en ellas. Seg煤n estos estudios, dichas intervenciones pueden promover indicadores intermedios de salud individual y colectiva, como ser relaciones grupales positivas, disfrute y distensi贸n, auto confianza, auto valoraci贸n, capacidades para la socializaci贸n, cohesi贸n y compromiso, comunicaci贸n comunitaria, entre muchas otras (Matarasso, 1999; Macnaughton et.al; 2005; White, 2004; Smith, 2001, Clift, 2005; Dooris, 2005; Everitt y Hamilton, 2003; Health Developement Agency [HDA], 2000). El resaltado de la palabra pueden se debe a que para los investigadores no cualquier iniciativa que implique las artes ejercer谩 influencias positivas entre sus 鈥渂eneficiarios鈥 sino que esto depender谩, como veremos m谩s adelante, de ciertas maneras de hacer.

Dada la prevalencia dentro del sector salud de la investigaci贸n cuantitativa, y la dificultad existente en el mismo para incorporar un paradigma de investigaci贸n interpretativo, los estudios en arte y salud se han centrado en demostrar las bondades del arte en la mejora de la vida de las personas a partir de la definici贸n de 鈥渋ndicadores intermedios de salud鈥.

A pesar de existir diferencias menores entre los trabajos, los estudios analizan en l铆neas generales dos grandes grupos de dimensiones e indicadores vinculados a proyectos de arte comunitario. El primer grupo est谩 compuesto por los resultados en t茅rminos de salud amplia y bienestar que las iniciativas art铆sticas pueden lograr, mientras que el segundo grupo aborda los procesos pedag贸gicos y las metodolog铆as de intervenci贸n que facilitar铆an o dificultar铆an esos resultados.

Dentro de los resultados que los proyectos pueden lograr, los investigadores identifican factores individuales (autovaloraci贸n, autoestima, confianza en uno mismo, orgullo por los logros conseguidos, sensaciones de disfrute, bienestar y pertenencia, habilidades expresivas y cognitivas, motivaci贸n, compromiso, comprensi贸n de uno mismo, posibilidad de expresarse, habilidades para la negociaci贸n y resoluci贸n de problemas) y factores colectivos: al interior del grupo (amistad, sociabilidad, relaciones de confianza, habilidades para la organizaci贸n) y con la sociedad (construir una imagen positiva de las personas que viven en contextos de vulnerabilidad social, orgullo de los grupos marginados, incremento del sentido del derecho, redes sociales y v铆nculos comunitarios) (Jermyn, 2001; Matarasso, 1997; Macnaughton, et. al, 2005; Smith, 2001; Clift, 2005; Dooris, 2005; HDA, 2000; Everitt y Hamilton, 2003; Angus, 2002; South, 2005)

En relaci贸n con los procesos que facilitan dichos resultados, la literatura sugiere que son m谩s exitosos aquellos proyectos que a) consideran que el proceso de creaci贸n o ejecuci贸n de la obra, as铆 como la calidad art铆stica de la misma, son cruciales; b) que no necesariamente ligan las actividades art铆sticas a contenidos sociales o educacionales (muchos participantes desaprueban estas conexiones); y c) que construyen espacios distendidos que facilitan la interacci贸n entre los participantes y de estos con los docentes (Everitt y Hamilton, 2005; HDA, 2000).

Asimismo, los estudios se帽alan que iniciativas de arte comunitario pueden producir cambios en dimensiones colectivas de salud en las cuales las intervenciones de base biom茅dicas no han sido efectivas (Angus, 2002) y por lo tanto, pueden ser consideradas un medio accesible y efectivo de promoci贸n de la salud. Sin embargo, no es posible afirmar que todas las iniciativas de arte comunitario producir谩n dichos cambios. La potencialidad de cada proyecto depende de su modelo de intervenci贸n, de la estrategia pedag贸gica, de los modelos de participaci贸n que promueve y hasta de ciertos individuos (HDA, 2002; Everitt y Hamilton, 2003).

A simple vista lo expuesto en este apartado pareciera ser un modelo disponible para el an谩lisis de cualquier experiencia de arte comunitario que se nos presente. El mismo permitir铆a establecer v铆nculos (o afirmar que no existen) entre estas experiencias y aspectos de salud integral, v铆a indicadores intermedios. Ahora bien, 驴qu茅 lugar otorgan estos estudios al bagaje que cada persona trae consigo cuando se acerca a un proyecto de arte comunitario? 驴Qu茅 lugar tiene en este tipo de modelos el interjuego entre constricciones estructurales, repertorios culturales y trayectorias biogr谩ficas de los participantes, cuestiones todas que se despliegan en los espacios que ofrecen todos los proyectos de arte en la comunidad?

En el apartado siguiente se describir谩n brevemente los dos proyectos de orquestas juveniles en los cuales se realiz贸 la investigaci贸n, as铆 como la metodolog铆a utilizada, para luego analizar algunos de sus resultados en di谩logo con las discusiones del campo del arte y la salud expuestas hasta aqu铆.

3- Apuntes sobre los casos y la metodolog铆a

Para llevar adelante la investigaci贸n opt茅 por un enfoque cualitativo, interpretativo y de inspiraci贸n etnogr谩fica, pues las dos caracter铆sticas b谩sicas del m茅todo etnogr谩fico: 1) la presencia sostenida del investigador en el terreno donde tienen lugar las pr谩cticas que analiza y 2) el trabajo con los sentidos y representaciones de los actores a partir de sus perspectivas y puntos de vista, (Wolcott, 2006; Guber, 2001) aparecieron como centrales para abordar las preguntas problema de la investigaci贸n.

La misma se realiz贸 en dos proyectos de orquestas juveniles gestionados por distintos sectores gubernamentales en dos barrios populares del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Los principales objetivos de la investigaci贸n eran comprender los sentidos que los j贸venes y sus padres/madres otorgaban al paso por los proyectos de orquestas juveniles, los modos en que se apropiaban de aquello que los proyectos les propon铆an, y qu茅 elementos podr铆an estar influyendo en dichos sentidos y apropiaciones.

La investigaci贸n const贸 de dos etapas. La primera comenz贸 en abril del a帽o 2007 e implic贸 la inserci贸n en la que llamaremos Orquesta A y la segunda comenz贸 en agosto de 2007 en la que llamaremos Orquesta B.

Los dos proyectos seleccionados resultaban a grandes rasgos similares: se propon铆an acercar la m煤sica acad茅mica y la pr谩ctica orquestal a sectores sociales habitualmente alejados de ellas ofreciendo clases de instrumentos, de lenguaje musical y pr谩ctica en orquesta, as铆 como la posibilidad de que los j贸venes tengan un instrumento a su disposici贸n, entregado en comodato. La direcci贸n art铆stica de ambos proyectos estaba a cargo de la misma persona (un reconocido m煤sico y gestor de instituciones musicales de la Ciudad) y por tal raz贸n, los repertorios eran similares (variaba la dificultad de acuerdo a las posibilidades de cada joven).

Ambos proyectos presentaban tambi茅n algunas diferencias. En la Orquesta A la mayor parte de los j贸venes viv铆a en una villa de emergencia cercana, mientras que en la Orquesta B los j贸venes proven铆an en su mayor铆a de un conglomerado habitacional central en su barrio, aunque tambi茅n de barrios populares cercanos, de villas de emergencia e incluso de las zonas residenciales del barrio 鈥搕radicionalmente enclaves de las clases medias鈥. Asimismo, en la Orquesta A los j贸venes eran convocados entre los 13 y los 20 a帽os, mientras que en la Orquesta B comenzaban de ni帽os, entre los 6 y los 12 a帽os.

En los dos casos analizados el abordaje metodol贸gico implic贸 la triangulaci贸n de informaci贸n obtenida a lo largo de diez meses de observaciones (con y sin participaci贸n) en cada orquesta, grupos de discusi贸n (4 en la Orquesta A y 3 en la Orquesta B), entrevistas en profundidad a j贸venes participantes (11 en cada orquesta), padres y/o madres (6 en la Orquesta A y 5 en la Orquesta B) y docentes u otros gestores (4 en cada caso); observaciones espor谩dicas posteriores, an谩lisis de documentos producidos por los proyectos y lectura de notas period铆sticas.

Se busc贸 relevar informaci贸n que pudiera dar cuenta de los sentidos que cada uno de los actores otorga a los proyectos, a la pr谩ctica orquestal, a la interpretaci贸n musical y a los posibles 鈥渆fectos鈥 que la participaci贸n en las orquestas puede generar en los j贸venes. Asimismo, se relev贸 informaci贸n sobre datos de posici贸n socioecon贸mica, trayectorias (educativas, laborales, residenciales, familiares) y repertorios culturales de los j贸venes y sus familias, y sobre los modos en que se perciben a s铆 mismos en relaci贸n con sus docentes y otros gestores, pero tambi茅n en relaci贸n con sus pares, parientes, vecinos y gente que comparte sus espacios cotidianos de socializaci贸n.

4- La investigaci贸n en las orquestas juveniles: principales resultados

El estudio llevado a cabo muestra que si bien aparecieron diferencias en algunos aspectos entre ambos proyectos de orquestas juveniles, los hallazgos m谩s significativos resultaron transversales a ambas iniciativas. Algunos de ellos permitir谩n interrogar las asunciones m谩s corrientes del campo del arte y la salud, centradas en las evaluaciones de experiencias o intervenciones socio-culturales en el mundo industrializado.

Se expondr谩n a continuaci贸n algunas reflexiones derivadas del an谩lisis de las trayectorias educativas, laborales, familiares y residenciales de las familias de los j贸venes participantes de ambas orquestas, as铆 como de las adscripciones morales a las cuales manifestaban adherir. Pues los primeros resultados de la investigaci贸n confirmaban uno de sus supuestos iniciales: que las posibilidades de influencia de un proyecto de educaci贸n art铆stica en aspectos identitarios, de subjetividad, en los proyectos biogr谩ficos y en ciertas representaciones y pr谩cticas de los j贸venes no depend铆an solo de lo que los programas ofrec铆an, sino que adquir铆a un lugar fundamental aquello que los j贸venes tra铆an consigo como resultado de procesos de socializaci贸n previos, lo cual constitu铆a una suerte de filtro o tamiz a trav茅s y a partir del cual los programas de orquestas eran apropiados.

As铆, si bien en ambas orquestas aparecieron recorridos heterog茅neos en aspectos laborales, educativos, residenciales y familiares, tambi茅n surgieron algunas caracter铆sticas que compart铆an pr谩cticamente todas las familias entrevistadas. En primer lugar, la gran mayor铆a contaba con al menos uno de sus integrantes empleado en condiciones formales 鈥揳lgunos de ellos manten铆an sus empleos de entre diez y quince a帽os de antig眉edad鈥. Asimismo, el grupo minoritario de familias que no contaba con un trabajo formal ten铆a al jefe de hogar trabajando por cuenta propia con ingresos que consideraban suficientes. Si bien esta situaci贸n puede ser consecuencia del per铆odo de expansi贸n econ贸mica por el que viene atravesando la Argentina casi sostenidamente desde el a帽o 2003 (Salvia, 2011; Bar贸metro de la Deuda Social Argentina (BDSA), 2011), es posible afirmar que la mayor铆a de las familias de las orquestas est谩n dentro de la porci贸n de los sectores populares que, o bien ha conservado sus trabajos durante la crisis, o bien ha logrado retornar al mundo asalariado en la post-convertibilidad (Kessler, Svampa y Gonz谩lez Bombal, 2010). La condici贸n laboral, en primer lugar, coloca a las familias de los j贸venes de ambas orquestas en un lugar diferencial del de la mayor铆a de sus vecinos, vinculados al mundo del trabajo informal o inestable, de la asistencia, el desempleo o combinaciones de estas cuatro variantes[8] (BDSA, 2011).

En segundo lugar, las familias de los j贸venes de ambas orquestas compart铆an un conjunto de posicionamientos que refer铆an a criterios de orientaci贸n moral, expresados en valores como la perseverancia, el esfuerzo, la responsabilidad, la honestidad y el sacrificio. Estos valores no eran solo pregonados de manera ret贸rica sino que muchas de sus acciones parec铆an orientadas por ellos. Las referencias a dichos criterios morales aparec铆an en sus relatos sobre trayectorias residenciales, laborales, afectivo-familiares y en algunas cuestiones que demandaban de sus hijos, como ser la finalizaci贸n de sus estudios secundarios, la consecuci贸n de estudios terciarios/universitarios o la b煤squeda de un trabajo, en lo posible formal.

Como consecuencia de su socializaci贸n dentro de estos criterios morales, casi la totalidad de j贸venes que participaron del estudio realizado desafiaban las trayectorias t铆picas que los trabajos sociol贸gicos describen como prevalentes en sectores empobrecidos y populares de Argentina[9]: en lugar de abandonar el secundario lo terminaban (m谩s de la mitad sin repetir ning煤n a帽o), en lugar de tener hijos a edades tempranas retrasaban los proyectos de maternidad o paternidad con el objetivo de armarse de un trabajo o iniciar lo que consideraban pod铆a derivar en una carrera laboral. Muchos incluso iniciaban estudios terciarios o universitarios.

Ahora bien, 驴qu茅 nos dicen estos hallazgos?

En l铆neas generales, pareciera que en ambas orquestas convergen cierto tipo de familias de clases populares y medio-bajas: aquellas que conservan el ideal meritocr谩tico pr谩cticamente intacto, aquel que orient贸 durante todo el siglo XX las estrategias de reproducci贸n de las clases medias y, a partir del peronismo, tambi茅n de las clases trabajadoras integradas (Gutierrez y Romero, 1995) 鈥搈eritocracia que seg煤n los estudios sociol贸gicos recientes habr铆a casi desaparecido (Van Zanten, 2008; Urresti, 2007; Kessler, 2000)

As铆, si bien las trayectorias laborales y residenciales de los padres de los j贸venes se condicen en parte (aunque hubieran conseguido un trabajo estable) con la creciente inestabilidad y precariedad que describen los estudios sociol贸gicos sobre sectores populares y medios empobrecidos a partir de los a帽os noventa (Kessler et. al; 2010; Salvia y Ch谩vez Molina, 2007; Svampa, 2005), sus criterios de orientaci贸n moral parecieran no haberse modificado con los cambios estructurales y culturales profundos que ha atravesado la Argentina durante las 煤ltimas cuatro d茅cadas 鈥揳 diferencia de lo que plantean dichos estudios sociales鈥.

Este dato debe leerse en conjunto con otros derivados del tipo de propuesta de las orquestas bajo an谩lisis. En primer lugar, ambos proyectos implican constancia, alta frecuencia semanal de clases y ensayos (entre dos y tres veces a la semana), interfieren horarios que pueden alterar las rutinas familiares (ambas orquestas funcionan en horario vespertino y una de ellas adem谩s los s谩bados), suponen la disponibilidad de los participantes para asistir a conciertos fuera de los horarios habituales de encuentro y, en el caso de la Orquesta B, requiere resolver el traslado de los ni帽os peque帽os hacia y desde la escuela donde funciona la orquesta (el proyecto no provee transporte y la escuela no est谩 igual de cerca para todos). Todo lo cual supone una intensa demanda a las familias de los participantes, quienes se encuentran ya exigidas por la superposici贸n de tareas y actividades de producci贸n material y reproducci贸n familiar.

En segundo lugar, debe tenerse en cuenta que las orquestas suponen y promueven determinados valores. Me permito citar aqu铆 las palabras de un docente, pues su claridad excede la de cualquier posible par谩frasis:

La orquesta es como una peque帽a sociedad. Cada uno tiene que aprender a cumplir un rol, tienen que escucharse entre ellos, escuchar al director, y todos tienen que caminar juntos [鈥 En una orquesta est谩s ocupando un espacio, si aprendiste y estudiaste vas progresando, en vez de estar en el 煤ltimo atril vas a estar en el primero [鈥 Estudiar m煤sica implica acumular conocimiento, poner monedas en una alcanc铆a [鈥 Es una habilidad acumulativa que empieza a fomentar algunos valores: la perseverancia, la voluntad de sentarse a hacer algo con continuidad durante mucho tiempo. Son una serie de valores que en los chicos j贸venes, no solo ac谩 sino en el mundo en general, se est谩n destituyendo [鈥 Hay que comprar hoy y ma帽ana tirar. Estudiar no vale la pena, hay que copiarse: el piola es el ligero que zafa de todo. Nosotros, casi sin darnos cuenta, estamos fomentando otros valores鈥 (docente Orquesta B).

Es sencillo observar que los valores, que seg煤n este docente son promovidos por el proyecto orquestal, se corresponden con aquellos identificados en los discursos de las familias de los j贸venes como aquellos que gu铆an sus acciones y decisiones, as铆 como la educaci贸n de sus hijos.

Por lo expuesto hasta aqu铆, pareciera existir una afinidad electiva (Weber, 2007 [1904]) entre los valores y pr谩cticas promovidas por los proyectos y los repertorios culturales y morales en los que (aparentemente) han sido socializados los j贸venes. As铆, la permanencia de los j贸venes en las orquestas estar铆a dependiendo no solo de aquello que los programas les ofrecen sino tambi茅n de la disponibilidad de las familias para satisfacer las demandas de los proyectos pero, fundamentalmente, de ciertos pre-requisitos 鈥揹e subjetividad y culturales鈥 de los j贸venes, los cuales se han sedimentado en sus procesos de socializaci贸n previos. Cuando esto ocurre, es posible que los proyectos se imbriquen en alguna medida en la reconfiguraci贸n de formas de percibir y pensar el mundo de quienes participan en ellos.

Puesto de modo m谩s espec铆fico: en aquellos casos en los cuales los j贸venes y sus familias (o al menos alg煤n miembro de ellas) compartan con los que ofrecen los programas ciertas maneras de hacer, de pensarse y de pensar a los dem谩s 鈥揻undamentalmente criterios de orientaci贸n moral鈥 existir谩n posibilidades de reforzar estas afinidades iniciales a trav茅s de una intervenci贸n del tipo de las aqu铆 analizadas.

Los hallazgos aqu铆 resumidos sugieren una cierta ingenuidad respecto de la posibilidad de pensar que todo ni帽o/a, adolescente o joven puede acercarse y permanecer en proyectos de estas caracter铆sticas 鈥揺n particular de sectores populares, donde la organizaci贸n hogare帽a raras veces puede convivir con las demandas y exigencias que hemos visto requieren estos proyectos鈥.

La investigaci贸n realizada 鈥揹e la que aqu铆 se presenta solo una parte鈥 permite afirmar que las posibles modificaciones en cuestiones identitarias, de la subjetividad o en los proyectos biogr谩ficos de los j贸venes participantes de las orquestas son el resultado espec铆fico de intersecciones tambi茅n espec铆ficas entre 1) los mandatos de una pol铆tica o intervenci贸n art铆stico-cultural, 2) lo particular que aportan quienes la llevan adelante, 3) la contingencia del encuentro entre gestores y participantes, en un tiempo y un barrio determinados, y 4) las trayectorias biogr谩ficas y repertorios culturales que ponen en juego los beneficiarios. Estas dimensiones no son est谩ticas sino procesos din谩micos que a la vez se influencian mutuamente, y que ocurren en el marco de procesos estructurales tambi茅n cambiantes que van configurando, entre otras cosas, los modos de pensar la acci贸n cultural y la pol铆tica social no solo en nuestro pa铆s sino en el resto del mundo occidental.

5- Algunas reflexiones finales

A partir de lo expuesto en el apartado anterior, 驴qu茅 ideas puede aportar la investigaci贸n realizada en los dos proyectos de orquestas juveniles a las discusiones en el campo del arte y la salud?

En primer lugar, que para comprender en profundidad el tipo de 鈥渋mpacto鈥 que un programa de educaci贸n art铆stica o una pol铆tica socio-cultural en sectores populares puede tener es preciso superar los esquematismos te贸rico-metodol贸gicos y plantear formas de investigar que puedan registrar con la mayor complejidad posible los universos simb贸licos y normativos de los 鈥渄estinatarios鈥 de las pol铆ticas, as铆 como los recorridos que los han llevado hasta all铆. Aunque ya se ha dicho muchas veces, muchos estudios sociales todav铆a presentan dificultades para evitar la proyecci贸n de los modos de entender y concebir el mundo de los investigadores en las interpretaciones que realizan de sus 鈥渙bjetos鈥 de estudio. En el caso de estudios sobre intervenciones sociales esto incluye tambi茅n complementar los estudios desde arriba, es decir, aquellos que hacen foco en las potencialidades de ciertas propuestas o programas, con el estudio de los modos en que los mismos pueden ser apropiados (o no) por sus participantes.

En segundo lugar, es preciso comprender la heterogeneidad de actores, modos de pensar y hacer y trayectorias que se agrupan bajo los calificativos o conceptos con que habitualmente se piensan los grupos, comunidades o sectores (clases) sociales. En el caso que nos ocupa es necesario tener en cuenta la heterogeneidad y diversidad existente dentro de lo que llamamos sectores populares, y, por lo tanto, evitar suponer que lo que se ofrece ser谩 accesible, interesante o 鈥渂ueno鈥 para todos 鈥搊 para las mayor铆as鈥.

Pues lo que cada intervenci贸n comunitaria pueda o no lograr depender谩, como bien lo dicen algunas investigaciones del campo del arte y la salud, de los individuos que las llevan adelante (Everitt y Hamilton, 2003), pero tambi茅n de aquello 颅鈥揷ontingente, 煤nico e imposible de planificar鈥 que sucede en el encuentro entre esos gestores y esos 鈥渄estinatarios鈥.

As铆, en el caso de realizar estudios en iniciativas socio-comunitarias (y esto excede el campo del arte y la cultura) se deben incorporar al an谩lisis tanto aspectos referidos a las particularidades de los 鈥渂eneficiarios鈥 y sus recorridos previos como a aquello irrepetible que sucede cuando una pol铆tica se encuentra con aquellos a quienes ha logrado convocar.

En tercer lugar, el estudio realizado en los dos proyectos de orquestas permite sugerir la idea de que toda intervenci贸n social 鈥搚 en particular aquellas que se basan en una actividad art铆stico-cultural鈥 lleva impl铆citos ciertos valores que los hacedores de pol铆ticas o bien no perciben, o bien dan por sentados. Estos valores influencian 鈥揺n mayor o menor medida鈥 qui茅nes pueden ser los destinatarios y, por ende, permanecer en dichas pol铆ticas, a la vez que est谩n impl铆citos en las rutinas y tiempos que las intervenciones proponen/demandan, limitando o posibilitando accesos.

Lo dicho hasta aqu铆 alerta sobre la expectativa de linealidad con la que a menudo se piensan las intervenciones sociales 颅颅鈥搚 para el caso espec铆fico de las iniciativas en arte y salud implica la necesidad de interrogar la extendida pr谩ctica de b煤squeda y medici贸n de indicadores intermedios. Pues, como se sugiri贸 antes en este trabajo, el interjuego entre condiciones estructurales, repertorios culturales y biograf铆as de los participantes se interponen y generan nuevas mediaciones entre estos y los programas o proyectos en los cuales est谩n insertos que deber铆an comenzar a contemplarse.

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  1. El discurso del desarrollo humano afirmaba que las consecuencias de los cambios estructurales ocurridos en los pa铆ses de medianos y bajos ingresos durante los a帽os ochenta y noventa precisaban de un 鈥渞ostro humano鈥. Si bien en el campo de la econom铆a y las relaciones internacionales este enfoque supuso una cr铆tica moral superadora de las pol铆ticas econ贸micas neocl谩sicas derivadas del Consenso de Washington, para ciertos autores de la antropolog铆a cr铆tica latinoamericana fue un complemento del liberalismo econ贸mico, ya que le otorg贸 al mercado el car谩cter de espacio aut贸nomo (Grassi, 2006a; 脕lvarez Leguizam贸n, 2006)
  2. El concepto de capacidades b谩sicas fue acu帽ado por Amartya Sen. Para Sen (2000:19) el desarrollo debe entenderse como 鈥渦n proceso de expansi贸n de las libertades reales de las que disfrutan los individuos鈥. Las capacidades son para Sen un tipo de libertad y pueden aumentarse por medio de medidas p煤blicas, pero tambi茅n, el uso eficaz de las capacidades de participaci贸n de los individuos puede influir en el rumbo de estas medidas.
  3. Sobre las implicancias de estos conceptos en la pol铆tica social v茅ase Alvarez Leguizam贸n (2004, 2005 y 2006).
  4. Por razones de espacio y pertinencia, no se ahondar谩n en este trabajo los acalorados debates que el uso de estos t茅rminos ha generado. Para un an谩lisis detallado de algunos de estos debates ver Wald, 2012.
  5. Esta concepci贸n gener贸 y a煤n genera debates y contradicciones. Para mayores detalles ver Wald, 2005.
  6. Detr谩s de cada una de estas denominaciones subyace una perspectiva diferente en relaci贸n con los modos en que las artes pueden mejorar la salud.
  7. Investigaci贸n que fue el sustento emp铆rico de mi tesis doctoral.
  8. Seg煤n la encuesta 2010, en las urbanizaciones informales de la Ciudad de Buenos Aires (condici贸n residencial de la mayor parte de las familias de la orquesta A) solo el 15% de los jefes de hogares posee un empleo pleno de derechos (empleo formal o cuentapropistas que realizan aportes jubilatorios) mientras que el restante 85% posee empleos precarios (47.6%), subempleo (16,8%), est谩 desocupado (10,4%) o inactivo (10.2%). En las urbanizaciones de Nivel Socioecon贸mico bajo de la Ciudad de Buenos Aires (condici贸n residencial de la mayor铆a de las familias de la Orquesta B) los n煤meros son similares: solo el 16% de los jefes de hogar poseen un empleo pleno de derechos, mientras que el 84% restante se distribuye entre empleos precarios, subempleo, desempleo e inactividad. (BDSA, 2011).
  9. Ver por ejemplo Merklen (2010); Kessler, Svampa y Gonz谩lez Bombal (2010); Svampa, 2005; Noel (2009); Van Zanten (2008); Reguillo Cruz (2008); Urresti (2008).