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La adolescencia en el contexto
del amor romántico

Estudio de grupos focales en Cochabamba, Bolivia, en el año 2017

Lluvithza Yadranka Carvajal Dubravcic

Resumen

La adolescencia es un tema recurrente y actual en nuestra sociedad, que aunque ya ha sido estudiado por varias disciplinas, ha provocado siempre un intenso intercambio de opiniones entre científicos sociales, educadores, etc. Pero, a pesar de las distintas posiciones sobre el tema, no podemos pasar por alto que el término “adolescencia” tiene una concepción que debe dar cuenta de su variabilidad histórica y cultural.

Es difícil establecer límites cronológicos para este periodo; de acuerdo a los conceptos convencionalmente aceptados por la Organización Mundial de la Salud en el año 2011, la adolescencia es la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años, y se consideran dos fases: la adolescencia temprana (10 a 14 años) y la adolescencia tardía (15 a 19 años) (UNICEF, 2011).

La adolescencia es una etapa entre la niñez y la edad adulta, que cronológicamente se inicia por los cambios puberales y se caracteriza por profundas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales (Missair, 1999).

Una de las principales características del desarrollo social durante la adolescencia es la aparición de la vida amorosa: los niños y niñas utilizan la mayor parte de su tiempo para pensar y discutir sobre lo que es el amor y dar los primeros pasos hacia el terreno inexplorado de las relaciones románticas. Este nuevo tipo de relación constituye una especie de prueba para los adolescentes en la que se realiza, por primera vez, la integración de la atracción en la sexualidad a través de una forma de relación voluntaria que está basada en la reciprocidad. Son precisamente el despertar de la sexualidad y la aparición del sentimiento del amor los que distinguen la experiencia de la adolescencia de la etapa de la infancia. Es solo al momento de la pubertad, de hecho, cuando tales sentimientos están relacionados con el deseo sexual y comienzan a ser canalizados y experimentados en la interacción con la pareja. La experiencia romántica adolescente representa la primera etapa de un viaje que llevará a los adolescentes a la relación de amor y de compromiso mutuo que caracteriza el mundo de los adultos. La participación en la aventura de amar del periodo de la adolescencia ejerce su influencia tanto en el desarrollo de la capacidad de estar en intimidad con el otro, como en el desarrollo de la identidad de sí mismo, es decir, en dos procesos psicosociales cruciales que se desarrollan en esta fase propia de la adolescencia.

Palabras clave

Adolescencia; relaciones de pareja; amor romántico.

I. Introducción

El presente documento es un avance parcial de tesis de la investigación en curso, que incluye la presente ponencia. Tiene por finalidad exponer cómo las y los adolescentes vivencian esta etapa del desarrollo, así como también cómo se relacionan o esperan relacionarse con sus pares, específicamente en sus relaciones de pareja, en las cuales, en su afán de descubrir sus primeras relaciones amorosas, disfrutar de ellas, y de al mismo tiempo ser independientes y maduras/os, reproducen, sin ser conscientes de ello, roles de género y muchos mitos del amor romántico. El objetivo central de la ponencia es identificar, a partir de grupos focales, cómo vivencian, debaten y abordan los y las adolescentes de 14 a 16 años sus experiencias y creencias en los temas del amor y los mitos del amor romántico en sus relaciones de pareja. Para cumplir con el objetivo planteado, se iniciará hablando sobre la adolescencia, pasando por la adolescencia y el género, luego se explicará el amor romántico y finalmente los mitos que este conlleva.

II. Marco teórico/marco conceptual

Adolescencia: una etapa de transición

La adolescencia o juventud es una delimitación más bien temporal entre la infancia y la edad adulta, pero no es fija, va cambiando continuamente según los diferentes contextos en los que vivimos cotidianamente: sociedad, cultura, época histórica y estratificación social. El conjunto de personajes que involucran al sujeto crean expectativas de actitud y comportamiento, y al mismo tiempo de posicionamiento con respecto al rol que se perfila en función de la edad, las tareas que abarcan cada momento.

En términos simples, la adolescencia es una etapa de la vida de los seres humanos que sigue a la niñez, comienza con la pubertad (algunos autores llaman a la pubertad “preadolescencia”), sigue con la adolescencia o juventud mismas y finaliza en la adultez. Esta diferencia que hacen algunos autores sobre la pubertad y adolescencia consiste en que la primera hace mayor referencia a todo lo concerniente al desarrollo biológico y maduración sexual (hormonal, corporal, fisiológica); en cambio, la segunda hace mayor referencia y alude a cambios psicológicos (emocionales, cognitivos, conductuales). No obstante se trate de un énfasis en lo biológico o en lo psicológico, dependiendo del autor al que se siga, al final en el individuo la interacción entre ambos planos es permanente.

Es difícil establecer límites cronológicos para este periodo; de acuerdo a los conceptos convencionalmente aceptados por la Organización Mundial de la Salud en el año 2011, la adolescencia es la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años, y se consideran dos fases: la adolescencia temprana (10 a 14 años) y la adolescencia tardía (15 a 19 años) (UNICEF, 2011).

También es necesario resaltar que el Código Niña, Niño y Adolescente de Bolivia, en el artículo 5, establece:

Son sujetos de derecho del presente Código, los seres humanos hasta los dieciocho (18) años cumplidos, de acuerdo a las siguientes etapas del desarrollo:

a) Niñez, desde la concepción hasta los doce (12) años cumplidos; y b) adolescencia, desde los doce (12) años hasta los dieciocho (18) años cumplidos (Código Niña, Niño y Adolescente, 2014, p. 10).

Por esto, para la presente ponencia se usará el término “adolescencia” según lo que establece la legislación nacional boliviana, más allá de las varias divisiones que establece la psicología del desarrollo, la OMS o la UNICEF.

Las citas adolescentes y las relaciones de pareja

Las primeras citas para los adolescentes son importantes ya que les permiten establecer contactos más serios entre miembros de diferentes sexos. Muchos chicos pasan momentos de verdadera angustia, preocupados, preguntándose si deberían llamar o no a determinada chica para pedirle que salga con ellos; por el otro lado, las chicas también pasan momentos de angustia preguntándose si deberían o no aceptar la invitación de los chicos, cómo se comportarán, qué harán si el chico en cuestión intenta besarla, etc.

En este apartado nos vamos a centrar en las citas y las relaciones sexuales heterosexuales, ya que, si bien también hay adolescentes homosexuales y bisexuales, estos sufren una presión adicional en relación con la aceptación social de las elecciones que en ocasiones son algo diferentes, pero también experimentan los mismos temores y expectativas sobre las citas que los adolescentes heterosexuales.

Hoy en día, las citas con miembros del sexo opuesto poseen por lo menos ocho funciones diferentes (Paul y White, 1990, citado por Santrock, 2003, p. 173):

  1. Salir con miembros del otro sexo puede ser una forma de pasarlo bien. Los adolescentes que practican esta actividad disfrutan con ella y la consideran una alternativa para divertirse.
  2. Salir con miembros del otro sexo es una fuente de estatus y de éxito social. En la adolescencia, el proceso de comparación social incluye, entre otras cosas, evaluar el estatus de las personas con las que se sale: las más atractivas, las más populares, etc.
  3. Salir con miembros del otro sexo forma parte del proceso de socialización propio de la adolescencia. Ayuda al adolescente a aprender a tratar a otras personas y a relacionarse con ellas.
  4. Salir con miembros del otro sexo implica aprender a establecer relaciones íntimas y es una oportunidad para establecer relaciones de pareja.
  5. Las citas pueden ser un contexto adecuado para la experimentación y la exploración sexual.
  6. Salir con chicos o chicas puede ser una forma de establecer relaciones de compañerismo y amistad mediante la interacción y la realización de actividades compartidas con miembros del otro sexo.
  7. La experiencia que proporciona el hecho de salir con miembros del otro sexo contribuye al desarrollo y a la formación de la identidad; las citas ayudan a los adolescentes a conseguir una cierta independencia respecto a sus familias de origen.
  8. Salir con miembros del otro sexo puede ser una forma de elegir pareja, manteniendo la función original del cortejo.

En este sentido, podemos observar que, en esta etapa de la adolescencia, las personas experimentan una infinidad de cambios fisiológicos, cognitivos, y sociales, los cuales los llevan a la necesidad de experimentar diversas situaciones, entre estas, las relaciones de pareja.

La importancia de las relaciones amorosas

Las relaciones amorosas tienen una función importante en el desarrollo de los individuos y de sus relaciones sociales, porque originan sentimientos intensos y envolventes en la vida del ser humano adulto (Andrade y García, 2009). Está documentado en la literatura, de forma consensuada, que la creación y la manutención de las relaciones íntimas son fundamentales en la promoción del bienestar de las personas (Laurenceau et al., 2004).

Las relaciones amorosas tienen un gran impacto en la vida cotidiana de casi todos los individuos, teniendo en cuenta el tiempo que las personas dedican a las relaciones, las actividades que comparten y los papeles que los compañeros desempeñan en ellas. En este sentido, las personas buscan el amor y se envuelven románticamente porque creen haberlo encontrado, o terminan la relación porque piensan que ya no existe este sentimiento en ella (Lee, 1998). Cada persona desarrolla y vive diversas relaciones amorosas en el transcurso de su vida, por lo que el curso y la intensidad de estas vivencias son esenciales para la realización y el desarrollo personal. Además de esto, la experiencia del amor es buscada por muchos, dado que es relevante para las relaciones sociales y también por ser uno de los sentimientos más fuertes y placenteros de la vida (Sternberg, 1998). En investigaciones realizadas, se verificó que los individuos enamorados pueden percibir el mundo de mejor manera que las personas que no lo están, por lo que se podría afirmar que las personas enamoradas “ven el mundo a través de lentes de color rosa” (Hendrick y Hendrick, 1992).

En un estudio desarrollado por Hofmann, Finkel y Fitzsimons (2015), se verificó que cuanto mayor sea la satisfacción de una relación, más importante será la eficacia de la autorregulación, lo cual influencia entonces el desempeño y la concreción de las metas. En otra investigación desarrollada por Hui, Finkel, Fitzsimons, Kuma y Hoffmann (2014), se observó que el compromiso en una relación íntima conduce a los individuos a apoyar los intereses personales de su compañero. Sin embargo, este fenómeno disminuye si este considera que esos mismos intereses pueden amenazar su relación o incluso cuando la amenaza puede tener consecuencias en ella. Los sujetos se vuelven capaces y dispuestos para poner aparte sus intereses para conservar su relación. Se verificó también que el compromiso fortalece la relación entre la motivación en una relación y la búsqueda de objetivos (Hui et al., 2014).

En una investigación realizada por Roth, Rosenberger, Hensel, Wiehe, Fortenberry y Wagner (2015), se verificó que los comportamientos de riesgo están directamente relacionados con las características de la relación íntima establecida, así como con el equilibrio emocional. De este modo, se observó que las mujeres están más predispuestas a relaciones íntimas protegidas con parejas no románticas. Si el compañero es considerado como par amoroso, esta predisposición tiende a disminuir, aumentando los comportamientos de riesgo. Lo mismo se confirmó en el estudio desarrollado por Feldstein Ewing y Bryan (2015).

Como vimos hasta aquí, las emociones y las relaciones de pareja en la adolescencia son una parte fundamental en la vida. Las relaciones de pareja pueden convertirse en el objetivo fundamental de la vida de los adolescentes, ya que estos pasan mucho tiempo hablando sobre las relaciones de pareja. Siguiendo a Santrock, algunos de estos pensamientos pueden implicar emociones positivas de complicidad y alegría, pero también pueden incluir emociones negativas, como la preocupación, la decepción y los celos.

Los adolescentes que tienen pareja informan de que su estado de ánimo presenta mayor variabilidad a lo largo del día que los que no lo tienen (Richards y Larson, 1990, citado por Santrock, 2003, p. 176). En un periodo de solo tres días, una chica de 16 años pasó de “estar contenta” porque estaba con su novio, a preocupada porque habían tenido “una pelea muy fuerte” y su novio no la “escuchaba” y seguía “estando obsesionado” con ella, hasta tener ganas de suicidarse “a causa de la pelea”, para acabar sintiéndose otra vez feliz, porque ahora todo iba bien entre ellos. Por lo que podemos observar, los adolescentes pasan por emociones muy intensas durante sus relaciones de pareja, aún más si nos referimos al amor romántico, que pasaremos a estudiar a continuación.

Amor romántico

El amor romántico es un sentimiento de amor caracterizado ya sea por el placer, como por el tormento interior, fruto de la atracción emotiva con relación a otra persona. El amor romántico, también conocido como amor apasionado, tiene un fuerte componente sexual y de atracción física, y suele predominar durante la primera parte de una relación amorosa. Este tipo de amor caracteriza a la mayoría de las relaciones amorosas entre adolescentes, y también es extremadamente importante entre los estudiantes universitarios.

El amor es una construcción cultural, y cada período histórico ha desarrollado una concepción diferente del amor y de los vínculos que deben existir o no entre el matrimonio, el amor y el sexo (Bosch, 2004-2007).

Suele considerarse que el amor romántico surgió en los siglos XII y XIII con la tradición del amor cortés entre los trovadores (González y Santana, 2010). Bosch explica que su característica más destacada no era una reverencia general hacia las mujeres, sino una concepción totalmente original del amor. Así, el amor no era algo que se diese libremente, ni podía encontrarse en el matrimonio feudal, y, aunque era cierto que la dama adorada era una esposa (siempre era la esposa de otro), toda la acción se convertía en un juego arriesgado y peligroso, en el que el papel de la dama consistía básicamente en resistirse a los envites del amado, haciendo tanto hincapié en el cortejo amoroso que el acto sexual en sí quedaba desvalorizado, y el galanteo, convertido en un fin en sí mismo. Dentro de este contexto, la mujer carecía de individualidad, y era el hombre el que le adjudicaba toda una serie de virtudes (Bosch, 2004-2007).

De esta forma, desde sus inicios, el amor romántico importa un cambio de mentalidad en la cual la figura masculina representa la libertad, los derechos universales, la racionalidad científica y la fe en el progreso humano, mientras que la feminidad incide en el ideal de la felicidad individual y la legitimación progresiva del matrimonio por amor (Hernández, 2015).

En el contexto de las relaciones de amor romántico, el romanticismo implica normalmente la expresión del propio sentimiento o el deseo emotivo profundo de conectarse íntimamente con otra persona. Históricamente, el término “historia de amor” (romance) tiene su origen en el ideal caballeresco medieval, tal como viene indicada en la literatura caballeresca (historia del rey Arturo y Lancelot).

Durante las fases iniciales de una relación romántica, generalmente existe un mayor énfasis en las emociones (afinidad psicológica, intimidad, compasión, sentido de gratitud y aprecio por la otra persona) respecto a una intimidad física. El amor romántico, en las primeras fases, con frecuencia es caracterizado por una inseguridad y ansiedad emotiva (Gordon, 2009, citado por Santrock, 2003); esta autora afirma, también, que al interior de una relación consolidada el amor romántico puede ser definido como liberación u optimización de la intimidad, en un modo particularmente rico y natural, en una mayor espiritualidad, ironía, pero también temor de que tal relación pueda ponerse en peligro.

Así, se destaca el concepto del amor romántico, que, según Herrera,

es un producto mítico que posee, por un lado, una base socio-biológica que se sustenta en las relaciones afectivas y eróticas entre humanos, y, por otro, una dimensión cultural que tiene unas implicaciones políticas y económicas, dado que lo que se supone un sentimiento individual, en realidad influye, conforma y modela las estructuras organizativas colectivas humanas (Herrera, 2013, p. 76).

Respecto al amor romántico, existen diferentes mitos que han influenciado a la sociedad a lo largo de la historia. Se define como mitos románticos al conjunto de creencias socialmente compartidas sobre la supuesta verdadera naturaleza del amor, que suelen ser ficticias (Yela, 2003). Para este autor, los principales en la actualidad son:

  1. Mito de la media naranja: se basa en la creencia de que las parejas están predestinadas a estar juntas como única elección posible, la unión de dos almas gemelas, como si Cupido supiera de antemano a quién debería lanzar las flechas. Esta falsa creencia está basada en el ideal de complemento de las personas que conforman la pareja elegida, por lo que también dentro de los roles de género asociados a este mito se espera que las mujeres se encarguen del ámbito privado, y los varones, del ámbito público.
  2. Mito de los celos: una creencia que relaciona los celos con el verdadero amor e incluso como ingrediente imprescindible, puesto que su falta se relacionaría con el no amor. Este mito puede conducir a comportamientos egoístas, represivos e incluso violentos, y constituye un verdadero problema en relación con la violencia de género, pues remite al terreno amoroso algo que no es más que una forma de dominio y poder.
  3. Mito de la omnipotencia: entiende que el amor es suficiente para hacer frente a los distintos obstáculos y vicisitudes de la relación: “El amor todo lo puede”. Suele ser usado como excusa para evitar modificar comportamientos o actitudes, negando los conflictos y dificultando su afrontamiento.
  4. Mito del matrimonio: idea que relaciona al amor con una unión estable cuya base es la convivencia. Este mito aparece a finales del siglo XIX y se consolida en el XX con la unión, por primera vez en la historia, de amor-matrimonio-sexualidad.
  5. Mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad: una creencia que sostiene que la pasión amorosa del principio debe durar para siempre en la relación. Las investigaciones sobre este tema, como la de Fisher (2005), ya advierten de la “fecha de caducidad” de la pasión vivida en un principio. El enamoramiento dentro de la relación se va ajustando con el tiempo y así da lugar a otras formas pasionales, que se van gestando en la relación conforme se va desarrollando.
  6. Falacia del cambio por amor: una idea que, justificada en el amor, hace creer en un posible cambio de la persona. Este mito generalmente va dirigido hacia las chicas: el amor es considerado como una lucha para salvar a los hombres, por lo cual convierte a las chicas en salvadoras de sus novios. A través de este mito las mujeres se sitúan en un continuo sentimiento de esperanza (Lagarde, 2005, citado por Herrera, 2011).
  7. Normalización del conflicto: se basa en el hecho de creer que los conflictos iniciales no tienen importancia, que son producto de la “adaptación” a la pareja, y, una vez conseguida esta adaptación, desaparecerán. Sin embargo, aunque pueda haber cierto tipo de conflictos en los inicios de una relación, hay determinadas conductas que son inaceptables.
  8. Mito de la compatibilidad entre el amor y el maltrato: es la consideración de que el amor es compatible con dañar a la otra persona, siguiendo las frases “Los que se pelean se desean” o “Quien bien te quiere te hará sufrir”. Este mito legitima cualquier comportamiento dañino o violento en nombre del amor romántico.
  9. El amor verdadero lo perdona/aguanta todo: unido al mito anterior, encontramos esta idea de que en el amor todo es perdonable, un argumento basado en el chantaje que pretende manipular la voluntad de la persona imponiéndole los criterios propios. Se refleja mucho en frases como “Si me amaras de verdad, lo harías” o “Si no me perdonas, es porque no me quieres de verdad”.
  10. Creer que cuando se ama de verdad el otro debe ser lo fundamental: esta idea sitúa en un lugar secundario y, por tanto, prescindible a todo aquello que no sea la pareja, como las amistades, los hobbies, la familia…
  11. Atribución de la capacidad de dar la felicidad al otro/a: si, como hemos visto en el mito anterior, la pareja se considera como lo fundamental de nuestra vida, nuestra felicidad o infelicidad dependerá únicamente de esa persona, lo cual constituye, como mínimo, un pensamiento ingenuo.
  12. Falacia de la entrega total: tiene mucho que ver con la idea de amor-fusión, con el olvido de la propia vida y la dependencia hacia la otra persona. El amor se entiende como un sacrificio, y por tanto hay que renunciar a cosas por la relación.
  13. Si me ama debe renunciarse a la intimidad: si somos uno para el otro y la otra para uno (en relaciones heterosexuales), no debe haber secretos, cada individuo debe saber todo de la otra persona.

La adolescencia es una etapa de grandes cambios y, también, de las primeras experiencias; el hecho de apegarse a estereotipos y mitos del amor romántico es, desde mi punto de vista, una base sobre la cual un adolescente puede desarrollar una relación de pareja. Es claro que esta esquematización de comportamientos aporta una seguridad al individuo que hasta aquel momento no había experimentado una relación de pareja. Lamentablemente, es justo en esta fase en la que los adolescentes incorporan también comportamientos y estereotipos que, con el tiempo, pueden perjudicar una relación de pareja saludable. Esta es, sin lugar a dudas, una fase muy delicada de la vida de las personas que, en la mayoría de los casos, tiende a repetirse en el tiempo. ¿Quién olvida a su primer amor?

III. Metodología

La presente ponencia se llevó a cabo a través de la técnica del grupo focal para adolescentes varones y mujeres, con los cuales se trabajó en tres sesiones que duraron una hora cada una. Las primeras dos sesiones se realizaron por separado y de forma paralela en grupo de varones y grupo de mujeres, se trataron los temas de la adolescencia y las relaciones de pareja y amor romántico; y en la última sesión el grupo fue mixto, y se trataron los temas antes mencionados, pero confrontando opiniones entre chicos y chicas. De manera general, tanto chicos como chicas compartieron sus opiniones con bastante naturalidad, aunque algunos/as fueron más comunicativas/os que otros. De las dos sesiones separadas por grupo focal de chicos y chicas, cabe destacar que las sesiones de chicas las llevé a cabo yo (Facilitadora LL), y las sesiones de chicos las realizó un compañero de trabajo (Facilitador A); por último, la sesión mixta fue efectuada por ambos.

IV. Análisis y discusión de datos

En el avance parcial de resultados, nos proponemos debatir brevemente sobre el análisis de contenido y presentar las categorías más reveladoras para el análisis de los discursos producidos por las y los adolescentes protagonistas del trabajo empírico.

Entendemos el análisis de contenido como lo propone Barni:

[…] el análisis de contenido trata de conocer lo que hay detrás de las palabras en que se apoya. Por lo que encontramos con las categorías de análisis más reveladoras las siguientes: adolescencia, relaciones de pareja, amor romántico enfocado sobre todo a los mitos del amor romántico (Barni, 1977-2010).

El cuadro que presentamos a continuación muestra la existencia de los ejes temáticos más representativos en esta categoría.

Adolescentes

Grupo mixto

Chicas

Chicos

Actividades recreativas

Tener relaciones de amistad.
Salir a divertirse con los/las amigos/as.

Tener relaciones de pareja estables.
Salir de fiesta/bailar.
Jugar al fútbol.
Internet, juegos electrónicos y videojuegos.
Conquistar chicas.

Roles en la adolescencia

Obligación de cumplir con el colegio y las tareas de este.
Desigualdades de género en la educación familiar.
Disfrutar de la vida y el momento.

Obligación de las tareas domésticas.
Cuidar a los hermanos menores.
Deben ser más cariñosas, frágiles y delicadas.

Pagar en las salidas, ya sea que sea una amiga o en una relación.
Deben ser más fríos y dar protección.

Amor romántico/mitos del amor romántico

Celos, una muestra de amor y cuidados.
Pruebas de amor.
Contrario a la violencia.

Inseguridad, quejas, dolor y sufrimiento.
Fusión con el otro.
Cambio por amor.

Control, protección, proveedor.
Independencia de la pareja para preservar la imagen social.

Fuente: elaboración propia.

Es importante observar que, por la brevedad del documento, se resaltarán solo algunos aspectos significativos de los grupos focales, por ejemplo, puede verse en las respuestas que la mayoría de las/los adolescentes que han participado de las sesiones dicen que hay diferencias sustanciales entre ellos (intra e inter sexo) y en cómo expresan sus sentimientos. De hecho, en la pregunta en la que se plantea si la pareja ideal debe dar protección y seguridad, observamos una estrecha relación con el mito del príncipe azul, que emerge en su totalidad ya que la mayoría de las chicas están muy de acuerdo con esta afirmación, mientras que los chicos son, en la mayoría de los casos, indiferentes.

Un aspecto que me gustaría destacar es que en los grupos focales la mayoría de las parejas habían iniciado una relación amorosa durante algunos meses (1-3 en la mayoría de los casos), pero a la pregunta de si veían la relación actual como permanente (el mito del amor eterno), tanto chicas como chicos respondían que no veían su relación como algo que pueda durar en el tiempo.

V. Conclusiones

Es claro que por la brevedad del documento, así como por el hecho de que este es producto de un resultado parcial de la investigación en curso, es imposible en este momento hacer un análisis exhaustivo. Sin embargo, ya desde ahora se pueden apreciar claramente fuertes puntos de contacto entre los mitos del amor romántico y los adolescentes en sus relaciones de pareja. Estos datos parciales nos deben hacer reflexionar sobre cómo las expectativas del amor romántico afectan a las relaciones de pareja. Por otra parte, también se deben tener en cuenta las otras influencias que pueden tener los adolescentes en los medios de comunicación, las redes sociales, etc. Y estos puntos de partida nos ayudarán a evidenciar y profundizar sobre el conocimiento de las relaciones de pareja de los adolescentes, así como a afrontar las desigualdades de género a esta edad, a partir de la consciencia y la deconstrucción de la creencia en ciertos mitos románticos.

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