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Introducción

Debates ineludibles en la agenda política latinoamericana en relación con las edades: saliendo de posiciones cristalizadas y adoptando miradas longitudinales

Mariana Paredes y Lucía Monteiro

Este libro surge de la propuesta realizada para el Congreso ALAS desarrollado en Uruguay en diciembre del 2017. Frente al desafío de coordinar el Grupo de trabajo sobre sociología de la niñez, la juventud y el envejecimiento, nos planteamos el siguiente objetivo: abordar las problemáticas que tuvieran como eje central las distintas etapas del curso de vida desde una perspectiva longitudinal. De este modo, entendimos el envejecimiento como un proceso que ocurre a lo largo de toda la vida y que ha consolidado campos de interés sociológicos diferenciales. La niñez, la juventud y la vejez aparecen así como construcciones sociales históricamente constituidas, que institucionalizan muchas veces el actuar de los sujetos. Es así que, a partir de la estratificación social de la “edad”, muchas veces niños, jóvenes y viejos son sujetos de debate de inequidad y desigualdad social, tanto desde la agenda social como política. Esta discusión se ve atravesada a la vez por un proceso irreversible e ineludible: la transición demográfica que ha sacudido a las sociedades occidentales y generado un proceso inédito en la historia de la humanidad. El alargamiento de la vida produce que varias generaciones convivan en los distintos ámbitos de la vida social.

Este proceso –iniciado en el siglo XVIII en los países europeos, que ha oscilado entre los 100 y los 200 años– asume en el continente latinoamericano particularidades específicas con duraciones heterogéneas pero sin duda más breves que las ocurridas en otras regiones del mundo. El cono sur lidera el inicio de la transición demográfica con el descenso de las tasas de mortalidad en Uruguay, Argentina y más tarde Chile, en tanto que varios países del Caribe aún se encuentran en proceso de transición plena. Brasil y México, los países con población más numerosa en términos absolutos, han atravesado este proceso en pocas décadas, con el descenso acelerado de las tasas de fecundidad y con el proceso de envejecimiento demográfico como principal desafío para enfrentar el siglo XXI.

Paralelamente, en el continente otras inequidades atraviesan los procesos de transición demográfica: las inequidades sociales que sostienen muchas veces que este proceso adquiera dos modalidades al interior de una misma población. En tanto que en los sectores más vulnerables nacen más niños y la expectativa de vida es menor, los sectores más educados y con necesidades materiales cubiertas reducen la cantidad de hijos por familia, dado que así acceden a las prestaciones de los sistemas de salud y a los avances de la medicina con más facilidad; al mismo tiempo, tienen más capacidad de adquirir en el mercado determinados servicios dentro de una crisis que también amenaza al continente: la crisis del “cuidado”.

Es así como la posibilidad de vivir más años, la reducción de los miembros de las familias, la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la moratoria de roles han generado una nueva forma de vincularse y socializar. La singularización de las biografías que varios teóricos de la modernidad señalaron en el marco de los procesos de socialización adquieren en este contexto connotaciones particulares. En el marco de la desigualdad de género y de la desigualdad social, se construyen infancias, juventudes y vejeces diferenciales. Frente a la pluralidad de dinámicas familiares, también atravesamos por nuevos vínculos intergeneracionales en los que, muchas veces, predominan los lazos entre abuelos y nietos por sobre las disoluciones conyugales y la recomposición de hogares “ensamblados”, “extendidos”, “reagrupados”. Los desafíos en este sentido son varios: en primer lugar, deconstruir la cristalización de la noción de edad frente a determinados “hitos” que la sociedad sigue pautando entre las transiciones de una a otra etapa. ¿Cuándo se termina la infancia? ¿Cuánto se ha alargado la adolescencia? ¿Cómo se transita hacia la adultez? ¿Es en la mediana edad cuando se produce una nueva construcción de la vejez? ¿Se puede hablar de tercera y cuarta edad?

Las problemáticas específicas generadas al interior de cada grupo etario, la pluralidad de trayectorias y sus condiciones de vida, así como las cuestiones intergeneracionales vinculadas a su interacción, constituyen ejes prioritarios por abordar en este libro. Estos procesos se producen en una América Latina heterogénea, donde la presentación de casos específicos de varios países arroja luz sobre la región.

El libro se divide en tres partes, correspondientes a tres estadios clásicos en la sociología de las edades: la infancia, adolescencia y juventud, y vejez. En el primer capítulo, se integran abordajes teóricos y empíricos de Chile, Brasil y Argentina en relación con la situación de la infancia. En los dos primeros casos, la reflexión se ubica en aspectos teóricos acerca de la construcción social de la infancia: en el caso chileno se parte desde el análisis de los discursos públicos sociales, y en el caso brasilero la propuesta nos lleva a una reflexión teórica del concepto de “infancia” desde Rousseau. En el caso de Argentina, el estudio se centra en las disparidades de crianza en la primera infancia y la organización de las tareas de cuidado.

La segunda parte del libro refiere a las transiciones a la adultez y juventudes diferenciales en una diversidad de estudios en México, Brasil, Cuba, Bolivia, Argentina y Uruguay. Se exploran variadas temáticas en esta etapa de la vida: las dinámicas familiares, el concepto de “amor romántico”, narrativas biográficas y proyectos de vida.

Finalmente, abordando la temática de la vejez, la tercera parte presenta casos de Argentina, Brasil, México y Uruguay. El primer artículo aborda la mediana edad interrogando acerca de cuándo se empieza a transitar por la vejez. En el otro extremo nos encontramos con la presentación de la vejez a edades muy avanzadas; dado el sobreenvejecimiento de muchas poblaciones latinoamericanas, surgen nuevas definiciones etarias acerca de la última etapa del curso de vida, trayectorias de personas que superan los 100 años, así como estudios vinculados a la fragilidad, la dependencia y el cuidado que comienzan a ganar terreno en la agenda social.

Es así como desde diversas y variadas aproximaciones nos acercamos a una pluralidad de estudios y enfoques que aportan a la comprensión de las edades. Si bien el abordaje será realizado desde la mirada “clásica” (infancia, adolescencia, juventud y vejez), se procura también desafiar estos “estadios” estáticos a través de la diversidad de situaciones y de la mirada longitudinal donde el abordaje del curso de vida, las transiciones y los “marcadores” sociales trasladan el eje generando nuevos debates para la agenda social, de la mano de la superación de las inequidades etarias y hacia una integración de todas las edades en las sociedades latinoamericanas.

 

Montevideo,
diciembre de 2018



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