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Lo común en el porvenir[1]

La posibilidad de vivir empieza en la mirada del otro.

   

Michel Houellebecq (1999)

Noam Chomsky escribió en numerosas oportunidades sobre el “bien común”, destacando que la preocupación por dicho bien “debe impulsarnos a encontrar caminos para cultivar el desarrollo humano en su más rica diversidad”, considerando las circunstancias sociales, culturales e institucionales que las personas atraviesan a lo largo de su vida.

En ese horizonte ético, el film documental El porvenir de la vida en común aborda la temática de la salud mental.

A lo largo de la película nos interpelan las historias de vida de Edgardo, Gabriel, Graciela, Verónica, Walter y Carlos, quienes luego de muchos años de internación psiquiátrica pudieron retornar a una vida en comunidad, gracias a la cristalización de un proceso de reparación individual y colectiva desde una perspectiva de derechos humanos e inclusión social.

“Las normalidades enferman, las demasías no. Las demasías son esa resistencia fallida ante la normalización”, afirma Marcelo Percia[2], y nos interpela también con preguntas incómodas pero necesarias para poder pensar un posible porvenir en común:

  • ¿Qué nos enseña el sufrimiento que albergan esas paredes?
  • ¿Por qué no existe el derecho a no encajar?
  • ¿Cómo se ejerce el derecho a no quedar atrapados en un diagnóstico?
  • ¿Podemos pensar una vida improductiva, sin éxito, sin gloria?
  • ¿Podemos pensar una vida por fuera de la pulcritud de la normalidad?

El recorrido histórico de la salud mental en la Argentina está tristemente plagado de vulneraciones de derechos. A lo largo del siglo XX fueron múltiples las denuncias por malos tratos y por tratamientos inadecuados.

El informe Vidas arrasadas: la segregación de las personas en los asilos psiquiátricos argentinos (2008) denuncia internaciones arbitrarias, abusos al interior de las instituciones, muertes sin investigar, privación de la libertad en celdas de aislamiento, abusos físicos y sexuales, falta de atención médica, condiciones insalubres de alojamiento, ausencia de rehabilitación, tratamientos inadecuados y sobrepoblación. Además, destaca que las autoridades admitían que entre el 60 % y el 90 % de las personas internadas eran “pacientes sociales”, es decir, personas en condiciones de alta, pero sin lugar a donde ir.

Las internaciones prolongadas constituyen una de las problemáticas más complejas del campo de la salud mental de nuestro país. Estas suelen comenzar por la necesidad de abordar una posible situación de riesgo, pero suelen prolongarse innecesariamente en el tiempo.

El porvenir de la vida en común nos muestra el impacto positivo en la vida de las personas internadas en neuropsiquiátricos a partir de la decisión de la provincia de Buenos Aires de llevar adelante una política transformadora en salud mental.

“Es indispensable que el sistema de salud comprenda que adentro del mismo se encuentran las problemáticas de salud mental. Se debe pensar a las personas en función de sus necesidades y no el sistema de salud según sus capacidades”, expresa Nicolás Kreplak[3] en la película.

De diciembre de 2019 a la actualidad (2024), 632 personas fueron externadas de los manicomios de la provincia de Buenos Aires, muchas de ellas con estadías de más de 10 años. Hoy viven en la comunidad con distintos niveles de apoyo y acompañamiento, y se les garantiza la plena restitución de sus derechos. Además, se generaron 181 casas asistidas en la comunidad y 873 proyectos laborales.

“Las políticas de externación pasan a ser el centro de la política de transformación de los manicomios”, destaca Julieta Calmels[4].

Cabe señalar que un informe de la OMS denominado Transformar la salud mental para todos (2022), en el cual este organismo convoca a todos los países a renovar esfuerzos para lograr la plena accesibilidad en salud mental, destacó los avances sobre salud mental realizados en la provincia de Buenos Aires. Dicho documento resalta que la desinstitucionalización mejora la calidad de vida de las personas que viven con problemas de salud mental y permite protegerlas de una amplia gama de violaciones de derechos humanos.

En la misma línea, la prestigiosa revista científica británica The Lancet describió, a través de un escrito de Alejandra Barcala[5] y de Silvia Faraone[6] (2023), los hitos más importantes de la reforma en salud mental que está llevando a cabo la provincia de Buenos Aires, en el marco del cumplimiento de la Ley 26.657. “Un avance sustancial en la protección de los derechos de las personas con problemas de salud mental”, calificó el estudio.

Sin duda, otro gran acierto del film es darles voz a quienes estuvieron internados durante muchos años.

Walter, exinterno, expresa: “yo estuve 14 años encerrado, sin salir de alta, sin salir de permiso y me pareció una vida muy mala adentro del pabellón. Acá en la casita hice grandes amigos”.

La película permite una reflexión sobre los daños a los derechos de hombres y mujeres. Abre la pregunta sobre qué tipo de sociedad queremos construir y cómo queremos vincularnos con las diferencias unos con otros. El documental recupera la perspectiva de los impulsores de esta política pública en salud mental, fundamentalmente la militancia y profunda convicción de que otro modelo de atención de los padecimientos subjetivos es posible.

Edgardo, Gabriel, Graciela, Verónica, Walter y Carlos, protagonistas de esta implementación de restitución de derechos, salen del hospital psiquiátrico y vuelven a la comunidad. La libertad les restituye el lazo social y los derechos que el encierro vulnera.

A pesar de que el neoliberalismo toma el dinero como medida de todas las cosas y no incluye en su horizonte el bien común de las personas, la apuesta del film es pensar en una vida digna en comunidad, donde el centro de la política es lo humano. La apuesta al futuro interpela e incomoda, ya que implica pensar sobre nuestra existencia junto con la de los otros y sobre las injusticias del mundo que hemos construido y que debemos transformar.

Ya no podemos seguir pensando la “locura” por fuera de la libertad y la comunidad. Y es el Estado quien debe articular las políticas necesarias para recuperar la dignidad de las personas.

Referencias bibliográficas

Barcala, A. y Faraone, S. (2023). Mental health reforms in Buenos Aires, Argentina. The Lancet.

CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) y MDRI (Mental Disability Rights International) (2008). Vidas arrasadas: la segregación de las personas en los asilos psiquiátricos argentinos. Un Informe sobre DD. HH. y Salud Mental en Argentina. Siglo XXI Editores.

Chomsky, N. (2002). El bien común. Editorial Siglo XXI.

Houellebecq, M. (1999). Las partículas elementales. Anagrama.

Krichmar, G. C. (2022). El porvenir de la vida en común (documental).

Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones (2019). Primer Censo Nacional de Personas Internadas por Motivos de Salud Mental. Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación.

Subsecretaría de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencia de Género, Ministerio de Salud, provincia de Buenos Aires (2020). Informe primer relevamiento de los procesos asistenciales y externaciones en los hospitales neuropsiquiátricos de adultos de la provincia de Buenos Aires. Documento de Trabajo.


  1. Publicado en la Revista Soberanía Sanitaria el 3 de junio de 2023.
  2. Psicólogo, ensayista, docente universitario y psicoanalista argentino.
  3. Médico, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires.
  4. Psicóloga, subsecretaria de Salud Mental y Consumos Problemáticos de la provincia de Buenos Aires.
  5. Psicóloga, magíster en Salud Pública y doctora en Psicología.
  6. Doctora en Ciencias Sociales.


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