Estamos conociendo por primera vez un fin de época.
Jorge Alemán (citado en Yaccar, 2021)
En la presentación de la película ¡No miren arriba!, Leonardo DiCaprio señala: “el mundo se está desmoronando y parece que a nadie le importa”. No queda claro si se refiere a la actualidad o al film que presentaban, ya que ambos escenarios coinciden en muchísimos puntos.
Don’t Look Up es cine catástrofe en tono de comedia, nos adentra con humor negro en el final de una era. Claramente, uno de los atractivos interesantes del film radica en que nos encontramos atravesando una catástrofe a nivel mundial. Interesante por varios motivos.
Describe muy bien el rol de las redes y los medios de comunicación frente a la realidad social. Cómo el egoísmo imperante y la frivolización de la vida han calado tan hondo que afirmar que quedan seis meses y catorce días de vida en el planeta cuesta que sea una noticia relevante. Frente a tal gravedad, periodistas y una gran parte de la sociedad se encuentran inmersos y “preocupados” por los vaivenes de una pareja de músicos mediáticos, una “conmoción” muy similar a la que sucedió en Argentina por los pormenores del vínculo de un jugador de fútbol y dos mujeres muy conocidas.
En términos de Slavoj Zizek (2017), podemos observar una conciencia cínica extendida que, aun sabiendo la cercanía de la catástrofe, sigue en el “boludeo cotidiano” que impide todo tipo de cuidado para sí o para otros. La ilusión de que la relación con los objetos da sentido a la existencia, cuando en realidad deja al desnudo el sinsentido, frivoliza incluso la muerte. Todo se transforma en inauténtico e impropio.
Otro punto es la utilización política de la catástrofe. Aquí observamos, como en la actualidad, la capacidad de los partidos de derechas para diseminar mecanismos de negación en la población, tan efectivos como costosos para la vida. También sus enormes recursos para sembrar odio hacia cualquier valor moral de carácter progresista, de modo que llegan incluso a atacar a la comunidad científica, ridiculizando sus estudios e investigaciones, poniendo en duda su saber desde la más absurda ignorancia. Todo en nombre de la “libertad”, una falsa libertad para que el 1 % más rico decida los destinos del mundo, para intentar apagar cualquier deseo individual o colectivo de luchar por un mundo mejor para todos y todas.
“En los últimos años hubo muchas personas absurdas que se posicionaron en cargos públicos, y lo hicieron descaradamente”, dijo Meryl Streep, quien en la película interpreta a la presidenta de los Estados Unidos. Personas absurdas, cínicas e insensibles que solo buscan el rédito político, y si para ello tienen que perjudicar a su propio país, no hay miramientos. La violencia verbal se instala como un arma que fomenta el odio y la fragmentación social. “No mires para arriba, mirá tu celular”.
Otra situación tragicómica es la del “gurú de la tecnología”, personaje que desde su poder económico incide de manera brutal en las decisiones de la presidenta de Estados Unidos. Empresarios neoliberales que los medios masivos de comunicación exaltan como exitosos, siempre haciendo lobby para más ganancias. En sus decisiones no importa la realidad social ni el costo sobre la humanidad. “¿Qué importan esos billones de dólares si nos moriremos todos?”, pregunta el científico interpretado por Leonardo DiCaprio.
Actualmente, somos testigos de cómo los “empresarios exitosos” aprovechan la tragedia para ganar más dinero. Para ejemplificar, podemos recordar que, en el momento de mayor restricción circulatoria por la pandemia, la empresa “más importante y ejemplar de nuestro país” aumentó sus comisiones. Probablemente este tipo de prácticas sea la mayor inmoralidad tolerada de nuestra época.
Pero banalizar la vida y la muerte tiene sus costos subjetivos. Ni el engaño mediático ni el egoísmo pueden torcer el rumbo de la realidad que se avecina. Aquí no hay héroes, solo personas comunes queriendo evitar la extinción humana.
Sin cuidado para sí ni para otros, no hay futuro posible. A una sociedad con valores morales neoliberales solo le aguarda un destino trágico.
Referencias bibliográficas
Alemán, J. (2016). Horizontes neoliberales en la subjetividad. Grama.
Alemán, J. (2021). Capitalismo: crimen perfecto o emancipación. Ned Ediciones.
Freud, S. (1930/2006). El malestar en la cultura. En Obras completas (vol. XXI). Amorrortu.
Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder.
Klein, N. (2007). La doctrina del shock: El auge del capitalismo del desastre. Paidós.
McKay, A. (dir.) (2021). Don’t Look Up [película]. Netflix.
Sontag, S. (2003). Ante el dolor de los demás. Alfaguara.
Yaccar, M. D. (17 de abril de 2021). Jorge Alemán: “Estamos conociendo por primera vez un fin de época”. Página/12.
Žižek, S. (2017). Porque no saben lo que hacen: el síntoma ideológico. Editorial Akal.
- Publicado en Agencia Paco Urondo el 11 de abril de 2021.↵






