Desafíos del psicoanálisis y el papel de la universidad pública
Neoliberalismo, Estado y universidad pública
El golpe cívico-militar de 1976 no solo instauró en la Argentina el terrorismo de Estado, sino que inauguró un profundo proceso de reforma neoliberal que transformó de manera estructural la relación entre Estado, políticas sociales y subjetividad. Durante las décadas siguientes, y particularmente en los años noventa, se consolidó una lógica que redujo la responsabilidad estatal y trasladó al individuo la carga del éxito o del fracaso social.
Las políticas públicas comenzaron a pensarse bajo parámetros empresariales —eficiencia, ahorro, focalización y rentabilidad—, y con ello se desplazó la concepción de la política social como derecho hacia su lectura como gasto. Este corrimiento produjo un cambio moral profundo: la construcción de una subjetividad meritocrática, en la que la exclusión social fue interpretada como déficit individual y no como consecuencia de decisiones estructurales.
En este marco, el Estado fue progresivamente habitado por agentes formados en lenguajes de gestión privada. La figura del denominado “yuppie estatal” condensa este proceso: funcionarios que trasladan lógicas empresariales al ámbito público, y así vacían de sentido político a la intervención estatal y expulsan toda sensibilidad social inclusiva.
La universidad pública no quedó al margen de estas transformaciones. Durante la década del noventa se produjo una mercantilización progresiva de la formación: achicamiento del grado, proliferación de posgrados pagos y un marcado culto a la especialización técnica. Se desalentó la formación de profesionales con capacidad crítica y se privilegió que estuvieran más preparados para adaptarse al mercado que para intervenir en problemáticas sociales complejas.
En el campo de la salud mental, este proceso se expresó de manera particularmente preocupante en un déficit estructural de formación en perspectiva de derechos humanos, en el predominio de una enseñanza centrada en la psicopatología y la clínica individual, mientras que los derechos humanos, la violencia institucional, las políticas públicas y el marco legal en salud mental ocupan un lugar poco relevante en los planes de estudio.
Estos déficits impactan directamente en las intervenciones cotidianas. Sin una perspectiva de derechos, las prácticas tienden a psicopatologizar problemáticas sociales: pobreza, consumo problemático, exclusión, violencias y sufrimiento social son rápidamente traducidos en diagnósticos individuales, que borran sus determinaciones históricas, económicas y políticas.
A ello se suma la persistencia de dispositivos pedagógicos arcaicos. En numerosas materias de psicopatología o clínica, la formación continúa realizándose casi exclusivamente en hospitales psiquiátricos monovalentes, reproduciendo lógicas manicomiales como la “muestra de enfermos”, prácticas propias de un paradigma superado hace más de un siglo. En contraste, suelen ser escasos los espacios de formación en dispositivos comunitarios, territoriales, interdisciplinarios y desmanicomializantes.
Sin una perspectiva de derechos, resulta extremadamente complejo abordar problemáticas contemporáneas, como el consumo problemático, las crisis subjetivas y las nuevas formas de padecimiento social.
El informe elaborado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), Manicomios porteños. La transformación que no llega (2025), documenta que los hospitales psiquiátricos monovalentes de la Ciudad de Buenos Aires continúan funcionando como dispositivos de internación prolongada, con escasa articulación comunitaria, limitadas estrategias de externación y condiciones institucionales que vulneran derechos fundamentales. Perduran situaciones de internaciones crónicas, se insiste en la ausencia de proyectos de vida por fuera de la institución y la fragmentación de los abordajes terapéuticos reproduce lógicas históricas de segregación.
Estas prácticas no solo contradicen los principios de la ley, que establece la internación como último recurso, el abordaje comunitario, la interdisciplina y el respeto por la autonomía, sino que inciden directamente en la formación universitaria. Los hospitales monovalentes siguen siendo el principal espacio de prácticas preprofesionales, y ello refuerza una lectura psicopatológica del sufrimiento psíquico y debilita la construcción de abordajes comunitarios.
Psicoanálisis, discurso capitalista y subjetividad
Lacan conceptualizó el discurso capitalista como una maquinaria que promete una satisfacción ilimitada al sujeto del deseo, de modo que lo relanza de manera permanente a un consumo insaciable. El capitalismo intenta obturar la falta estructural mediante una oferta infinita de objetos, que termina produciendo mayor insatisfacción y malestar.
El psicoanálisis, a diferencia de otros abordajes, no promete adaptación ni bienestar pleno. Su ética se funda en alojar el malestar, sostener la división subjetiva y no obturar la hiancia entre saber y verdad. Allí donde el capitalismo propone soluciones rápidas y estandarizadas, el psicoanálisis introduce un tiempo lógico y una escucha singular.
Sin embargo, el psicoanálisis no está exento de riesgos. En los últimos años ha devenido, en muchos casos, una práctica superflua, especialmente cuando se desprende de las problemáticas sociales contemporáneas. Un psicoanálisis que no incluya —como advierte Jorge Alemán (2016)— la subjetividad de la época corre el riesgo de transformarse en una técnica despolitizada y funcional al orden existente.
Sin una perspectiva de derechos, el psicoanálisis no garantiza prácticas éticas ni intervenciones respetuosas de la dignidad humana, y puede incluso contribuir a la reproducción de violencias institucionales bajo un ropaje clínico sofisticado.
Estado, políticas públicas y salud mental: avances y retrocesos
Entre 2003 y 2015, la Argentina atravesó un proceso de reconstrucción del Estado como garante de derechos sociales, con impactos significativos en el campo de la salud y la salud mental.
Durante ese período se impulsaron dispositivos territoriales, programas de externación y experiencias sustitutivas al manicomio, lo cual fortaleció la articulación entre salud, trabajo, vivienda y protección social. No obstante, estos procesos quedaron inconclusos y atravesados por resistencias institucionales persistentes.
El ciclo político actual profundiza estas tensiones. Las políticas de ajuste implementadas por el gobierno de Javier Milei implican un desfinanciamiento sistemático de las políticas públicas de salud, con impacto directo en la salud mental. La reducción presupuestaria, la paralización de programas y la precarización de los equipos profesionales debilitan las estrategias comunitarias y favorecen el retorno de lógicas asilares, medicalizantes y de control.
En este contexto, la salud mental corre el riesgo de convertirse nuevamente en un dispositivo de administración del daño social, en lugar de un campo orientado a la restitución de derechos y a la construcción de lo común.
La universidad pública ocupa un lugar estratégico en este desafío. Formar profesionales capaces de articular clínica, derechos humanos, políticas públicas y dispositivos comunitarios constituye una condición indispensable para la implementación efectiva de la Ley Nacional de Salud Mental.
Allí donde la ley reconoce derechos, la universidad debe producir herramientas críticas; y allí donde el Estado asume obligaciones, el psicoanálisis está llamado a asumir su responsabilidad política, para no devenir en una técnica más, sino en una práctica comprometida con una salud mental comunitaria, inclusiva y respetuosa de los derechos humanos.
Referencias bibliográficas
Alemán, J. (2016). Horizontes neoliberales en la subjetividad. Grama.
Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2014). Observación general N.º 1: Igual reconocimiento como persona ante la ley. Naciones Unidas.
Faraone, S. (2013). Salud mental y derechos humanos: desafíos para las políticas públicas. Teseo.
Faraone, S. y Valero, M. (2020). Dispositivos sustitutivos al manicomio: experiencias y desafíos en salud mental. Teseo.
Foucault, M. (2007). Nacimiento de la biopolítica (curso en el Collège de France, 1978-1979). Fondo de Cultura Económica.
Freud, S. (1992). ¿Pueden los legos ejercer el psicoanálisis? En Obras completas (vol. XX). Amorrortu.
Garland, D. (2018). La cultura del control. Siglo XXI.
Lacan, J. (2008). El reverso del psicoanálisis. Seminario XVII. Paidós.
Lacan, J. (2012). Aun. Seminario XX. Paidós.
Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 (2010). Decreto reglamentario N.º 603/2013. República Argentina.






