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Poder, violencia y vidas posibles: análisis del discurso del diario La Nación en torno al caso Rafael Nahuel

Gabriela Manchini[1] y Anahí Daniela Mauricio[2]

El poder actúa como discurso e influye en la realidad social mediante la legitimación o limitación de ontologías posibles. Diferentes asociaciones de sentido determinan la viabilidad de ciertas representaciones o, dicho de otra forma, distinguen entre las vidas que merecen ser vividas y las que no. Frente a esto, algunas tragedias se ocultan y ciertos sacrificios humanos se vuelven aceptables. En el presente trabajo se realiza un análisis discursivo de la cobertura del diario La Nación en torno al caso Rafael Nahuel y, a partir de este, se propone pensar a la vida como una categoría política y en las implicancias que esto conlleva.

El tema de esta presentación se centra en el asesinato de Rafael Nahuel, quien murió tras recibir un impacto de bala el 25 de noviembre de 2017, mientras participaba de una actividad con la comunidad Lof Lafken en un predio ubicado en Villa Mascardi. El hecho se produjo luego de que el grupo Albatros de Prefectura Naval Argentina, tras un patrullaje por la zona, disparara balas de plomo a los manifestantes. El principal acusado como autor material de la muerte del joven es Javier Pintos, un integrante de la Prefectura Nacional.

El trabajo consta de tres partes. En primer lugar, se analiza desde la perspectiva teórica de Van Dijk el modo en que el diario La Nación presentó el tema. Para ello, se recuperan las estrategias discursivas y los sentidos sobre las representaciones que construyó el medio para referirse al caso. En segundo lugar, se retoman los aportes de Judith Butler en torno a las categorías de violencia, duelo y vida política, como así también el concepto de lo abyecto. Se busca indagar en la distribución diferencial del dolor que decide qué sujetos merecen un duelo y ser llorados y qué sujetos no. Por otra parte, se repara en Ahmed a fin de profundizar en el análisis de cómo la realidad social es efecto de tecnologías y dispositivos discursivos, pero también se materializa a través de las emociones. Estas emociones circulan, se socializan y afianzan la idea de la existencia de un nosotros y un los otros.

El corpus del análisis está conformado por seis notas del diario La Nación. Partimos del día posterior al que se produjo el hecho, el 26 de noviembre de 2017, y finalizamos el recorte el 29 de noviembre de 2017. Contemplamos las notas emitidas por el medio que nos parecieron más significativas y que permiten dar cuenta de la evolución del caso.

La construcción del otro: las estrategias discursivas a las que apeló el diario La Nación

En términos generales, se tomarán algunos de los aportes teóricos presentados por Teun van Dijk con miras a indagar en el modo en que el medio construyó las distintas representaciones que se mencionan en los textos de cada nota. Pensar al texto desde la perspectiva de este autor implica considerar a las noticias como producciones de sentido contextuales e ideológicas. El discurso, es decir “[…] aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha […]” (Foucault, 1996), se vale de estrategias discursivas que configuran sentidos, en torno a los hechos, los sujetos y sus prácticas. Toda construcción discursiva produce determinadas significaciones que buscan legitimarse por sobre otras mediante una lucha por el sentido.

Observamos, a partir de la selección de las notas ya mencionadas, que esta lucha por significar encuentra su correspondencia en lo que Teun van Dijk denominó la superestructura del texto, es decir, la organización de la nota periodística a la que el autor se refiere como una “[…] forma global del discurso […]” (van Dijk, 1990). A lo largo del análisis, indagamos en tres aspectos trabajados por el autor: la macroestructura, a la que van Dijk explica cómo el tema o asunto de todo discurso; en segundo lugar la microestructura, es decir, la manera en que el tema se va desglosando a lo largo de los párrafos y a nivel oracional. Y, en tercer lugar, los recursos de cohesión que contribuyen a mantener la coherencia y la progresión temática de todo texto y que son “[…] las maneras que tienen las ideologías de asumir (en parte) el control de la construcción del significado y la referencia en el discurso […]” (van Dijk, 2008). Como punto de partida, consideramos que todo significado sirve para rastrear el contenido ideológico del discurso periodístico.

“Un mapuche murió de un tiro en Villa Mascardi durante un enfrentamiento con Prefectura” fue la primera nota publicada por el medio para informar lo ocurrido en Villa Mascardi, el 26 de noviembre de 2017. El tema o macroestructura de la nota se centra en quién murió, un mapuche, al que recién se identifica en el segundo párrafo del cuerpo de la nota. Se apela a las palabras enfrentamiento y disturbios para informar lo ocurrido y se recurre a ellas con frecuencia en el cuerpo de la nota.

En el plano de la microestructura, es decir, en lo relativo a cómo se va desarrollando el tema en las sucesivas oraciones del texto, puede verse que el caso es presentado en la cabeza periodística como “Un virulento enfrentamiento […]” entre el grupo Albatros y miembros de la Lof Lafken Winkul Mapu, para recién en la cuarta línea volver a mencionar a la persona asesinada y a los heridos.

En los párrafos sucesivos hay una tendencia a enfatizar en el grado de conflictividad del hecho. En los inicios de cada párrafo (aquello que van Dijk denomina tema) se hace mención a: “En el tiroteo […]”, “De los heridos de bala […]”, “En el desalojo del jueves […]”, “Con la tensión en aumento […]”, “Un grupo de mapuches generó disturbios […]”, entre otros.

Respecto de los recursos de cohesión, se observa que es un texto coherente, ya que la información es presentada de manera progresiva y es comprensible, se apela a citar eventos del pasado para justificar que los miembros de la Lof Lafken generan disturbios y focos de tensión. Se construye la cadena léxica enfrentamiento – disturbios – foco de tensión – desalojo, asociada a los mapuches.

En relación con las estrategias discursivas que construyen las representaciones en el texto, se observa que tanto Rafael Nahuel como los miembros de la comunidad, son caracterizados como los que inician los disturbios: “En el tiroteo, que comenzó en la tarde de ayer con pedradas lanzadas por una decena de mapuches ocultos en lo alto de un cerro […]” o también nombrado/s como “[…] el mapuche […]”, “[…] los rebeldes […]”, pero además, como aquellos que anteriormente llevaron adelante ocupaciones violentas: “Ambos habían participado de una violenta usurpación en el barrio obrero Virgen Misionera y pertenecían a una comunidad urbana […]”, “[…] habían tenido varias denuncias por amenazas con armas de fuego e intento de incendio a viviendas de vecinos […]”.

Por su parte, los miembros del grupo Albatros son mencionados como “[…] efectivos […]” y “[…] fuerzas policiales […]”. A diferencia del modo en que se nombra a los miembros de la Lof Lafken, en este caso, el medio busca desvincular a Prefectura de un asesinato y de los heridos de bala, de estas acciones son presentadas en términos genéricos, como si no hubiera un responsable de las mismas. Para hacer referencia al asesinato de Rafael Nahuel destacan: “[…] resultó baleada una persona identificada como Rafael Nahuel […]”, sin mencionar al agente que lleva adelante la acción. Incluso, se minimizan las agresiones de parte de las fuerzas de seguridad al destacar: “De los dos heridos de bala (que tendrían entre 20 y 30 años), cuyas lesiones no revestirían riesgo de vida […]”. Se presenta a las fuerzas de seguridad como personas que temen que la situación empeore (“Se teme que el conflicto recrudezca aún más, dijeron las fuentes policiales[…]”) e incluso como aquellos que actuaron en defensa legítima: “La contestación de los disparos por parte del grupo Albatros se produjo en el marco del ejercicio de legítima defensa debido a la agresión de los mapuches […]”.

En la nota “Villa Mascardi: se frustraron los peritajes criminalísticos para inspeccionar el lugar donde murió el mapuche Rafael Nahuel”, del 27 de noviembre, el tema de la nota se centra en la imposibilidad de llevar adelante los peritajes criminalísticos. Nuevamente se hace referencia a Rafael Nahuel como “[…] el mapuche […]” y se asocia el accionar de los miembros de la Lof Lafken con “[…] los piedrazos y el rechazo del ministerio de Seguridad […]”.

Tomando como referencia a la microestructura de la nota, es decir, el modo en que la nota se va desarrollando en los párrafos, puede verse que hay un énfasis en caracterizar como violentos a los miembros de la Lof Lafken, no así a los integrantes de las fuerzas de seguridad. Los temas que se reconocen giran en torno a la imposibilidad de llevar adelante los peritajes.

Respecto de las estrategias discursivas, destacamos el uso del subjetivema “[…] violentamente […]”, “La Policía Federal fue violentamente apedreada […]”, a partir del cual se posiciona como víctima a la Policía Federal; de hecho, en el párrafo siguiente, se cuestiona que haya sido la policía quien mató a Rafael Nahuel al expresar: “El objetivo de la medida frustrada era localizar vainas servidas en el terreno, de manera de levantar elementos probatorios sobre la actuación del grupo Albatros, que en un presunto intercambio de disparos baleó a Nahuel”.

Constantemente, se recurre al uso de deícticos como hoy y ayer para expresar contradicciones en la negociación de parte de los miembros de la comunidad: “[…] la comunidad mapuche Lof Lafuken [sic] Winkul Mapu le impidió hoya la justicia federal realizar los peritajes criminalísticos y la inspección ocular en el predio de Villa Mascardi, a los que se había comprometido ayer […]”.

El 27 de noviembre, el medio publicó una segunda nota que distó de las anteriores. Se tituló: “La bala que mató a Rafael Nahuel es una 9 mm, como las que usa el grupo Albatros”. En el título se asocia una de las pruebas (una bala 9 mm) con el grupo Albatros. En esta ocasión el periódico cambia su estrategia discursiva y, para hacer referencia a Rafael Nahuel, en la bajada del artículo, ya no recurre al adjetivo mapuche, sino que lo describe como “[…] joven, de 22 años, oriundo de Bariloche”.

En la microestructura se desarrollan dos grandes temas: por una parte lo referido a la autopsia, se hace mención al “[…] calibre del proyectil […]”, a “Las fuentes consultadas […]”, a la “[…] pericia forense […]”. El segundo tema de la nota es el accionar de los miembros de la Lof Lafken, cuando se destaca “En tanto, en el predio reocupado por mapuches […]”.

En esta ocasión el medio hace una sutil distinción entre Rafael Nahuel y el resto de los miembros de la comunidad. Se recupera su apodo Rafita y se destaca que “[…] vivía en el barrio Nahuel Hue. Era hincha de Boca, había aprendido el oficio de herrería, gracias a un programa social de una ONG y tenía una historia familiar marcada por dolorosos conflictos”; para hablar de los demás miembros de la Lof Lafken indica: “En tanto, en el predio reocupado por mapuches, presuntamente vinculados a la RAM […]” y posteriormente los caracteriza como usurpadores. El recurso de cohesión que más se destaca es el uso del subjetivema presuntamente, para vincular a los mapuches con la RAM.

La cuarta nota a analizar se publicó el 28 de noviembre de 2017 (72 horas después del hecho) con el título “Habló la madre de Rafael Nahuel: ‘Nadie del Estado se contactó conmigo’”. De nuevo, se puede observar que en el título no se menciona a Rafael Nahuel como el “[…] mapuche Rafael Nahuel […]” por lo que se mantiene la línea de las dos notas anteriores. Asimismo, se retoma una cita de la madre, Graciela, en la que hace referencia al silencio del Estado, como presunto responsable de la muerte de su hijo. En la bajada del artículo también se citan sus dichos que se repiten además más abajo por escrito y en un video de una entrevista que le realiza un periodista del noticiero América 24, del canal América.

Los actores que se nombran en la microestructura son “[…] el mapuche Rafael Nahuel […]”, “[…] el gobierno […]”, “[…] la ministra de seguridad, Patricia Bullrich […]”, “[…] la comunidad mapuche […]” y “[…] la madre de Rafael Nahuel […]”, a la que se nombra simplemente como Graciela (sin apellido).

Si bien la entrevistada reconoce no tener mucha información acerca de la muerte de su hijo, ni de las actividades y la participación de este en la comunidad mapuche, la redacción de la nota lee “[…] Graciela apuntó contra la comunidad mapuche y dijo que ellos deben saber bien que pasó también […]”. Asimismo, se desliga ella y desliga a su familia de la comunidad mapuche, pero reconoce que su hijo sí estaba involucrado en ella, aunque aclara: “Solo sabía que peleaban por una tierra, pero nunca supe que podía terminar así […]”.

En cuanto al uso de subjetivemas, se hace referencia en este caso al hecho como una “[…] tragedia […]” y se habla de “[…] desestabilización […]” del gobierno y de la cartera de la ministra de seguridad. Asimismo, se reitera, pero en palabras de la madre que Rafael Nahuel “[…] era una persona muy buena. Trabajaba en una herrería y hacía changuitas […]”.

La quinta nota seleccionada se titula “Activan un diálogo para avanzar con la investigación por la muerte de Nahuel” y fue publicada el 29 de noviembre de 2017. Tanto en la macro como en la microestructura, la nota tiene un tono mucho más formal que la anterior y hace un resumen de todos los actores involucrados en una mesa de diálogo organizada para intentar llegar a un acuerdo. Si bien el título alude a la activación de un acercamiento relacionado con la investigación de la muerte de Nahuel, en la microestructura no se hace referencia a la investigación ni a su muerte. Salvo en el primer renglón de la cabeza en el que se usa la muerte de Rafael Nahuel únicamente como referencia temporal.

En el primer párrafo del artículo, se menciona que en la mesa participan “[…] la Iglesia […]”, que es quien hizo la convocatoria, “[…] el Gobierno […]” y “[…] los grupos rebeldes mapuches que protagonizan la violenta toma de un predio […]”. Acá es clara la toma de posición que se visibiliza en el uso de los epítetos en referencia al último grupo. En el párrafo siguiente, los “[…] rebeldes mapuches […]” pasan a ser simplemente “[…] rebeldes […]” y recién en el tercer párrafo se identifica a la comunidad por su nombre: Lof Lafken Winkul Mapu.

En los párrafos siguientes se indican los principales puntos en conflicto y los motivos de desacuerdo. Asimismo, se valora el papel de la Iglesia como mediadora: “Con la mediación de Chamorro (obispo de Bariloche), nombrado por el papa Francisco en julio de 2013, los asistentes firmaron un documento de ocho puntos, donde cada uno expresó su posición […]”. Más hacia el final del artículo, y aun habiéndose nombrado a una multitud de actores y organismos, se hace alusión a solos dos bandos en conflicto, a saber: “Más allá de los disensos y la desconfianza mutua, ambas partes acordaron en Bariloche labrar un acta para informar a la Justicia sobre la existencia de la mesa de diálogo […]”.

En el último párrafo se hace mención de otra investigación en curso por un ataque a un puestero, que se atribuyó la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), pero no se hace referencia alguna a la investigación con respecto a la muerte de Rafael Nahuel, como se prometía en el título del artículo.

Por último, la sexta nota fue publicada el 29 de noviembre y llevó el título “Liberaron a los dos mapuches que fueron detenidos el sábado”. En la microestructura de la nota se hace referencia a posturas “[…] inflexibles […]” por parte del Gobierno y de la comunidad mapuche. De esto se desprende que todas las individualidades que se nombraron como participantes de la mesa de diálogo en la nota anterior se reducen nuevamente a dos bandos, pero ahora se los identifica claramente. En este artículo sí se retoma el nombre y el caso de la muerte de Rafael Nahuel, a quien se lo identifica como “[…] el joven muerto durante el enfrentamiento en el predio […]”. El uso del término “[…] muerto […]”, como se identificó anteriormente, se utiliza para invisibilizar al agente que realizó la acción de matar. De todas maneras, el nombre de Rafael Nahuel solo se incluye para hacer referencia a una supuesta división que se verificaría entre las comunidades mapuches que viven hace muchos años “[…] de forma pacífica […] en una suerte de acuerdo histórico con el Gobierno […]” en el Parque Nahuel Huapi y una nueva comunidad proveniente de “[…] los barrios más humildes de los alrededores de Bariloche […]” a la que pertenecía Nahuel y su tía, quien convocó “[…] de algún modo […]” la ocupación. No se ofrecen detalles sobre la investigación en sí. Esta división entre un grupo pacífico y más antiguo y otro grupo que parecería tener menor antigüedad y al que se le acusa de ser responsable de los actos violentos tampoco puede pensarse inocente.

La herida y el duelo como recurso político

Como decíamos con anterioridad, la lucha por significar encuentra su correspondencia en la superestructura del texto. A partir del discurso se crean construcciones que se materializan en el tiempo mediante la reiteración de ciertas normas. Podría decirse, entonces, que la repetición de estas normas reguladoras actúa de manera performativa y constituye el campo de inteligibilidad de los cuerpos.

El modo en que el diario La Nación caracteriza a ciertas identidades, por ejemplo, a los miembros de la Lof Lafken, entre ellos a Rafael Nahuel, define los movimientos y contornos de cómo deben ser los mapuches pero, además, va construyendo las condiciones de su exclusión. Recuperando a Judith Butler, lo abyecto, es decir, la acción de excluir, arrojar fuera, desechar, produce un terreno de acción que genera una matriz excluyente, a partir de la cual la aceptación de ciertos sujetos “[…] requiere pues la producción simultánea de una esfera de seres abyectos, de aquellos que no son ‘sujetos’, pero que forman el exterior constitutivo del campo de los sujetos […]” (Butler, [1993] 2008). Por repetición, el diario configura una matriz de sentido solidaria de la distribución diferencial de cuerpos y vidas que importan, y cuerpos y vidas que no. En este marco, el sujeto no es anterior a esa matriz, surge al interior de ésta, y tiene como su exterior constitutivo una zona de abyección, de no-sujeto/s. Los miembros de la Lof Lafken no son tratados bajo la jerarquía de sujeto/s y su condición de vidas invivibles se vuelve necesaria para dar entidad y legitimar a los sujetos viables. Es decir que esos sujetos racializados conforman/ocupan el lugar de un no-sujeto.

Con frecuencia, el diario La Nación refuerza esta matriz excluyente apelando a una serie de identificaciones contra las cuales, y gracias a las que, se configuran los sujetos viables. Los miembros de la comunidad son caracterizados desde la primera nota como “[…] los rebeldes […]”, aquellos que llevan adelante ocupaciones violentas, los que fueron denunciados “[…] por amenazas con armas de fuego e intento de incendio a viviendas de vecinos […]” o como agresivos. De esta manera, los miembros de la comunidad se vuelven una amenaza para los sujetos viables, entendiendo a estos últimos como los vecinos o las fuerzas de seguridad. De hecho, no es casual que, para referirse a las fuerzas de seguridad, el medio recurra a términos como efectivos y fuerzas policiales, e indique que actuaron en legítima defensa y que temían que el conflicto recrudeciera. Luego de esta explicación, señalan que en un presunto intercambio de disparos (el Grupo Albatros) baleó a Nahuel. Es decir: el medio atribuye ciertos significantes al Grupo Albatros, los va acumulando y, a partir de ellos, cuestiona su responsabilidad en el asesinato de Rafael Nahuel. A tal punto reproduce esta lógica que quita relevancia a los heridos: “De los dos heridos de bala (que tendrían entre 20 y 30 años), cuyas lesiones no revestirían riesgo de vida […]”.

Cuando la autopsia revela que Rafael Nahuel fue asesinado por un miembro del Grupo Albatros, el periódico procede a caracterizar a la víctima distinguiéndola del resto de los miembros de la Lof Lafken:

[…] Según publicó el diario Río Negro, antes de sumarse a la ocupación del predio […] “Rafita” vivía en el barrio Nahuel Hue. Era hincha de Boca, había aprendido el oficio de herrería, gracias a un programa social de una ONG y tenía una historia familiar marcada por dolorosos conflictos.

El uso del deíctico antes buscar señalar una ruptura en la vida del joven. Antes, era un joven marcado por una historia difícil, hincha de Boca, vivía en un barrio pobre de Bariloche, pero esta serie de significantes son desplazados por significados previos que sugieren que Rafael devino en mapuche, ocupante y posible miembro de la RAM. En términos del medio, los mapuches, caracterizados como violentos y rebeldes, se alejan de lo humano, de las negociaciones pacíficas y esto lleva al cuestionamiento de su humanidad, al punto tal que el medio termina poniendo en duda la responsabilidad de un asesino y pormenorizando a los heridos. La vida se vuelve una categoría política ya que el poder, que se manifiesta a partir del discurso, constituye sujetos amenazantes y justifica sus pérdidas. Se reconoce una distribución diferencial del dolor que legitima qué sujetos no merecen duelo público ni ser llorados y cuáles sí.

La violencia que ejerce La Nación no solo está dada por el daño que se produce a partir de las caracterizaciones peyorativas sino también por la fragmentación que busca promover entre los vecinos de Bariloche y los mapuches. La división también es generada al interior de la comunidad, ya que, según el periódico, existen dos grupos: un sector pacífico y otro más reciente que es el que promueve las ocupaciones.

La fragmentación se vuelve funcional a los intereses del medio, el significante pacífico actúa como la bisagra entre los sujetos viables y los que no lo son. La violencia, dice Butler, pone en evidencia la vulnerabilidad del cuerpo que somos, la entrega a la voluntad de un otro que define la existencia de ciertos sujetos y expulsa, daña o avala la destrucción de otros.

Judith Butler (2006) sugiere que el dolor de una herida puede ser transformado en recurso político. Cuando las estrategias discursivas del diario La Nación son reconocidas como parte de un discurso normalizador previo a partir del cual busca deslegitimar a ciertas identidades, los significantes empleados pierden fuerza. Para el medio, siempre serán rebeldes y violentos aquellos que se opongan al orden establecido, sean migrantes, militantes, exiliados o aborígenes.

El modo en que el diario trata el asesinato de Rafael Nahuel pone en evidencia la violencia y también la dimensión política del duelo. Un joven fue asesinado por la policía y, contrariamente a lo que debería haberse informado, el medio apela a estrategias discursivas para exculpar a los responsables. En esa operación discursiva, una postura ideológica queda revelada. Este duelo nos obliga a reflexionar y a posicionarnos en torno a qué vida falta, por qué falta, por qué no se considera como falta y quién busca volver invisible la ausencia. Ese duelo de alguna manera se vincula con el modo en que interpretamos el mundo y posibilita la comunidad política, al mismo tiempo que nos transforma, en tanto nos une a otros.

El duelo de Rafael Nahuel pone en evidencia que para este medio, y para un amplio sector de la población, la violencia es expresada por los miembros de la Lof Lafken, pero no por quien mata a un joven prácticamente por la espalda. Tal como se observa en las citas precedentes, no hay un agente que lleve a cabo el asesinato de Rafael, como si fuera posible comunicar un asesinato sin un responsable o como si la pérdida no fuera tal cosa.

El tratamiento mediático del asesinato y duelo de Rafael vuelve visible que la vulnerabilidad adquiere un trato diferencial. La herida, producida a través de la reiteración de ciertos significantes, es lo que permite reflexionar sobre el daño en sí y a partir de ello transformar la concepción que se ha creado de lo humano. La herida se vuelve una posibilidad de transformación política.

La circulación de los afectos

En cuanto al análisis en los términos de Sara Ahmed, en La política cultural de las emociones, de 2015, la autora explora “[…] cómo funcionan las emociones para moldear las ‘superficies’ de los cuerpos individuales y colectivos […]”. A continuación, identificamos en las seis notas del corpus el uso de emociones y afectos para marcar diferencias claras entre los actores del caso y cómo, mediante esa acción, se delimitan cuerpos, a la vez que se crean asociaciones por las cuales esas emociones y esos afectos también alinean a los sujetos con los colectivos, y a los colectivos con los sujetos. En el proceso de delimitación de los cuerpos, la autora hace referencia a una instancia de identificación de un nosotros y de un los otros. Ambas figuras se pueden rastrear fácilmente en las narrativas que circulan en los medios de comunicación, entre otros dispositivos. Estas narrativas son funcionales a una alterización. Al designar a la comunidad mapuche como un pueblo aborigen que vive bajo una “[…] suerte de acuerdo histórico […]” en la nota del 29 de noviembre de 2017, es claro que La Nación intenta diferenciarla del resto de los habitantes del suelo patagónico que viven a derecho en él y no necesitan de ningún acuerdo para hacerlo. Mediante este relato, ya se empieza a cristalizar un Nosotros Nacional y un Los Otros mapuche. Asimismo, de los artículos se desprende la existencia de otro grupo al interior de la misma comunidad que no se habría hecho eco de ese “[…] acuerdo histórico […]”. Así, se podría hablar de un intento de materialización mediante la narrativa del diario de un Nosotros Nacional, un Los Otros mapuche, y de otros Los Otros aún más abyectos dentro de la comunidad mapuche (los provenientes de los “[…] barrios más humildes […]”). Con el correr de los seis artículos, se apela a que el lector se identifique con el Nosotros Nacional como una unidad homogénea, como lo que debe defenderse y distinguirse de los otros mapuches y de aquellos otros aún más allá, que tienen las características que el diario se encarga claramente de adjudicarles.

Según la teoría de las emociones que desarrolla la autora mencionada, estas se mueven, se pegan, se desplazan en todas direcciones: van hacia los costados, pero también en el tiempo hacia adelante y hacia atrás. Teniendo en cuenta esta circulación, se puede suponer que las caracterizaciones que el diario La Nación hace de los actores en conflicto lejos están de ser objetivas e incapaces de suscitar sentimientos. Al adoptar una orientación hacia los objetos, en este caso los actores mencionados y el conflicto en sí, lo cual se produce mediante la lectura de los artículos, estos suelen leerse como la causa de las emociones, cuando en realidad las emociones se ven moldeadas por el contacto con estos. Es decir, las emociones adquieren forma mediante el contacto, y no son causadas por los objetos en sí mismos. Así, la manera en que nos impresiona el objeto puede depender de historias que ya han dejado una huella en nosotros, ya sea que las hayamos vivido en persona o que nos las hayan contado. Reformulando a Ahmed, los sentimientos no residen en los sujetos ni en los objetos, sino que son producidos como efectos de la circulación de los mismos, lo que hace que la emoción se “socialice” y se normalice.

La misma autora también aborda el tema de la emocionalidad de los textos escritos a fin de describir cómo estos se mueven o generan efectos. Al atribuir emociones y/o sentimientos a determinados grupos (en este caso, los mapuches en un primer plano y el resto de los actores en segundo plano) o a determinadas acciones de los grupos (por ejemplo, la “[…] violenta usurpación […]” o el “[…] espiral de violencia […]” o la “[…] violenta toma de un predio […]”) en sus artículos, el medio constituye a esos actores o actos en objetos de sentimiento compartidos, sentimientos que circulan y se socializan. La emoción no se encuentra en el texto en sí sino que es un efecto de su nombramiento. En consecuencia, ciertos signos “[…] quedan pegados a ciertos cuerpos […]” (Ahmed, 2015). El odio se construye mediante la narrativa del diario y el transcurrir de las publicaciones. Al profundizar en la teoría mencionada, se puede agregar que el odio puede responder a lo particular, pero tiende a hacerlo alineando lo particular con lo general, se sustituye lo primero por lo segundo mediante evocación, y la emoción así se extiende hacia los costados. Un “buen lector leal” de estos artículos solo podría ponerse de un lado, y es claro de qué lado pretende La Nación que se pongan sus lectores. De alguna manera, parece que se esperara que el sujeto lector del diario se posicione como parte lesionada, dañada por la invasión de los otros, que el Nosotros Nacional homogéneo se sienta perjudicado y amenazado en su integridad.

Conclusiones

A partir del análisis realizado, podemos concluir que la manera en que el diario La Nación caracteriza a ciertas identidades, por ejemplo a los miembros de la Lof Lafken, entre ellos a Rafael Nahuel, define los movimientos y contornos de cómo deben ser los mapuches pero además va construyendo las condiciones de su exclusión. Con frecuencia, el medio constituye esta matriz de sentido apelando a una serie de identificaciones contra las cuales, y gracias a las que, se configuran los sujetos viables. En esa lucha por significar, el periódico se vale del lenguaje (superestructura de la noticia). A partir del discurso, crea construcciones que se materializan en el tiempo. Por repetición, se configura una matriz de sentido solidaria de la distribución diferencial de cuerpos y vidas que importan, y cuerpos y vidas que no.

El poder, que se manifiesta a partir del lenguaje, constituye sujetos amenazantes y justifica sus pérdidas. Se reconoce una distribución diferencial del dolor que legitima que los mapuches no merezcan un duelo ni ser llorados. El modo en que el diario trata el asesinato de Rafael Nahuel pone en evidencia la dimensión política del duelo.

La violencia que ejerce La Nación no solo está dada por el daño que se produce a partir de las caracterizaciones peyorativas sino también por la fragmentación que busca promover a nivel social (entre los vecinos de Bariloche y los mapuches, incluso genera una división al interior de estos últimos).

El uso de emociones y afectos por parte del diario marca diferencias entre actores y visibiliza una delimitación de los cuerpos, a la vez que crea asociaciones por las cuales esas emociones y afectos también alinean a los sujetos con los colectivos, o a los colectivos con los sujetos. La manera en que nos impresiona el objeto puede depender de historias que ya han dejado una huella en nosotros, ya sea que las hayamos vivido en persona o que nos las hayan contado. Las emociones, además de ser performativas, incluyen actos de habla que dependen de historias pasadas. Al atribuir emociones y/o sentimientos a los actores y a los actos, el diario los constituye en objetos de sentimiento compartidos, sentimientos que circulan y se pegan. La emoción no se encuentra en el texto en sí sino que es un efecto de su nombramiento.

Para finalizar, el tratamiento mediático del asesinato y duelo de Rafael vuelve visible que la vulnerabilidad adquiere un trato diferencial. La herida, producida a través de la reiteración de ciertos significantes, nos ha permitido reflexionar sobre el daño en sí. A partir de este análisis se hace evidente que la herida se vuelve una posibilidad de transformación política.

Referencias

Ahmed, Sara. (2015). La política cultural de las emociones. México: Programa Universitario de Estudios de Género.

Butler, Judith. ([1993] 2008). Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del «sexo». Buenos Aires: Paidós.

____ (2006). Vida precaria. Buenos Aires: Paidós.

Foucault, Michel. (1996). El orden del discurso. Buenos Aires: Ediciones La Piqueta.

Gaffoglio, Loreley. (26 de noviembre de 2017). Un mapuche murió de un tiro en Villa Mascardi durante un enfrentamiento con Prefectura. La Nación.

____ (27 de noviembre). Villa Mascardi: se frustraron los peritajes criminalísticos para inspeccionar el lugar donde murió el mapuche Rafael Nahuel. La Nación.

____ (27 de noviembre de 2017b). La bala que mató a Rafael Nahuel es una 9 mm, como las que usa el grupo Albatros. La Nación.

Habló la madre de Rafael Nahuel: ‘Nadie del Estado se contactó conmigo (28 de noviembre de 2017). La Nación.

Liberaron a los dos mapuches que fueron detenidos el sábado. (29 de noviembre de 2017). La Nación.

Rosemberg, Jaime. (29 de noviembre de 2017). Activan un diálogo para avanzar con la investigación por la muerte de Nahuel. La Nación.

Van Dijk, Teun. (1990). La noticia como discurso: comprensión, estructura y producción de la información. Barcelona: Paidós.

____ (2008). Discurso & Sociedad II. España: Universitat Pompeu Fabra.


  1. Licenciada en Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata.
  2. Traductora pública de idioma inglés, Universidad de Buenos Aires.


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