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2 ¿Quién es el Zaratustra de Heidegger?

Lucas Gonzalo Aldonati[1]

1. La pregunta como comienzo

El artículo de Heidegger que lleva por título Wer ist Nietzsches Zarathustra? (¿Quién es el Zaratustra de Nietzsche?) (1953) presenta al lector un triple juego. La pregunta que Heidegger instaura invita a que el lector se pregunte: quién es Zaratustra, quién es Nietzsche y quiénes son estos para Heidegger. Es decir, desde dónde se pregunta Heidegger por el Zaratustra de Nietzsche y hacia dónde conduce su preguntar. Debido a que sería inadmisible considerar al preguntar de Heidegger como un preguntar ingenuo, es posible tomar la pregunta como un camino hacia la comprensión del ser en Nietzsche a partir de la figura profética de Zaratustra.

2. La composición del título y el subtítulo de Zaratustra

Según Heidegger, contestar a la pregunta Wer ist Nietzsches Zarathustra?, parece fácil de responder: “Porque encontramos la respuesta en el mismo Nietzsche, en proposiciones claramente formuladas y además en itálicas” (GA 7: 97). El camino para responder a la pregunta encuentra su inicio, según Heidegger, en la obra máxima de Nietzsche titulada Also sprach Zarathustra (Así habló Zaratustra) (1883 – 1885)[2]. Título que viene acompañado de un subtítulo (Untertitel) no menos importante, pues afirma que la obra es Ein Buch für Alle und Keinen (“Un libro para todos y para nadie”). ¿Qué quiere decirnos Nietzsche que Así habló Zaratustra es Un libro para todos y para nadie?

En primer lugar, “für Alle” (“para todos”) significa, según Heidegger, que se trata de un libro

Sin duda no para todo el mundo en el sentido de para cualquiera. “Para todos” quiere decir: para cada hombre en tanto que hombre; para cada uno, siempre y en la medida en que en su esencia deviene para sí mismo digno de ser pensado. (GA 7: 97)

Según expresa Nietzsche, no a todos los hombres les es lícito llevar a cabo cualquier tipo de tarea o actividad y, el pensar la propia esencia, no es la excepción. Pues habría, para Nietzsche, una distinción “estética” entre espíritus libres y espíritus pesados[3]. El espíritu libre sería aquel capaz de tomarse entre manos y pensar-se. Sin embargo, una misma figura puede pertenecer al juego de ascenso y descenso entre ambos polos. Es decir, en ciertas ocasiones, Zaratustra es un espíritu libre que danza, ríe y juega. Pero en otras, él es un compasivo, un ser que retrasa su tarea más importante, a saber, la de asumir y reconocer el eterno retorno.

Valeroso, despreocupado, irónico, violento y ligero son algunas de las características de Zaratustra. De esta manera se eleva y se ríe Zaratustra de sí mismo. Él es un hombre habituado a amar[4]. Esto reflejaría, de cierta manera, la explicación de Heidegger del “für Alle” (“para todos”). Sobre todo, la parte que en la que afirma “para cada hombre en tanto que hombre” (für jeden Menschen als Menschen). El jeden marca el todos y cada uno de los hombres. Hombres que se piensan a sí mismos de manera digna (würdig). Porque reflexionan de manera tal que los sentimientos, como la angustia y, particularmente la nostalgia, hacen de su propia esencia algo digno de ser pensado. Pero aquello que marca el ritmo de Zaratustra es el devenir. El hombre que se piensa a sí mismo como hombre y se reconoce como tránsito (Übergang) y ocaso (Üntergang)[5]. El hombre es, para Nietzsche, un puente que lleva al ultrahombre (Übermensch).

En segundo lugar, “und Keinen” (“… y para nadie”) quiere decir para Heidegger:

[P]ara nadie de los curiosos que afluyen en masa de todas partes, que lo único que hacen es emborracharse con fragmentos aislados y con sentencias concretas de este libro y que, a ciegas, van dando tumbos en un lenguaje medio cantarín, medio gritón, ahora meditativo, ahora tempestuoso, a menudo de altos vuelos, pero a veces chato y bidimensional, en vez de ponerse en camino hacia el pensar que está aquí buscando su palabra. (GA 7: 97)

Visto en retrospectiva, para Heidegger, el subtítulo de Zaratustra resulta inquietante (unheimlich). Desde que Heidegger escribe su artículo, han pasado setenta años de la aparición de Zaratustra y éste no deja de asombrarse cómo Nietzsche percibió de manera tan clara que su filosofía iba a ser mal interpretada. Zaratustra, en tanto obra, se mantiene lejana, oculta y, por ende, nada familiar. Pero es leída y se mantiene vigente porque resulta inexplicablemente fascinante y pavorosa. Es posible afirmar que Así habló Zaratustra es una obra de arte (Kunstwerk) (Cfr. GA 5). Esto pone a su vez en discusión si la palabra de Zaratustra se desprende o no de la palabra de Nietzsche. Quizás esta duda se conteste, según Heidegger, poniendo al descubierto el pensamiento fundamental (Grundgedanken) de Zaratustra. O, puesto en palabras de Nietzsche, el pensamiento abismal (Abgrundgedanken)[6].

3. Zaratustra el portavoz

Para responder a la pregunta wer ist Zarathustra? (“¿quién es Zaratustra?”), Heidegger acude al análisis del título (Haupttitel) en el cual se encuentra una seña (Wink). El título Así habló Zaratustra indica que “Zaratustra habla (spricht). Es un hablante (Schprecher). ¿De qué tipo? ¿Un orador de masas (Volksredner). O incluso tal vez un predicador (Prediger)? No. El que habla, Zaratustra, es un «portavoz» (Fürsprecher)” (GA 7: 98). Antes de continuar con las palabras de Heidegger, veamos que dice Nietzsche al respecto de Zaratustra en su obra Ecce Homo:

No habla en él un “profeta”, uno de esos espantosos híbridos de enfermedad y de voluntad de poder denominados fundadores de religiones. Es preciso ante todo oír bien el sonido que sale de esa boca, ese sonido alciónico, para no ser lastimosamente injustos con el sentido de su sabiduría. “Las palabras más silenciosas son las que traen la tempestad. Pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo–”. (EH, KSA VI, Vorwort, §4: 259)

Y más adelante continúa Nietzsche:

No habla aquí un fanático, aquí no se “predica”, aquí no se exige fe: desde una infinita plenitud de luz y una infinita profundidad de dicha va cayendo gota tras gota, palabra tras palabra, -una delicada lentitud es el tempo [ritmo] propio de estos discursos. Algo así llega tan sólo a los elegidos entre todos; constituye un privilegio sin igual el ser oyente aquí; nadie es dueño de tener oídos para escuchar a Zaratustra… ¿No es Zaratustra, con todo esto, un seductor?… ¿Qué es, sin embargo, lo que él mismo dice cuando por vez primera retorna a su soledad? Exactamente lo contrario de lo que en tal caso diría cualquier “sabio”, “santo”, “redentor del mundo” y otros décadents [decadentes]… No sólo habla de manera distinta, sino que también es distinto… (EH, KSA VI, Vorwort, §4: 24-25)

En ambas citas Nietzsche explicita, al igual que Heidegger, quien no es Zaratustra. Zaratustra no es orador de masas, predicador, fanático, pastor, sabio, santo, volatinero o redentor del mundo. Zaratustra es un seductor (Verführer). Seduce por lo que dice pero, ante todo, por cómo lo dice. Su aire elevado y fresco cautiva a quienes tienen la posibilidad de oír el sentido de la tierra. Lo que Zaratustra transmite y anuncia incluye a todos y cada uno de los hombres. Pero, paradójicamente, su hablar es comprendido por unos pocos: por ello, en su descenso, Zaratustra es confundido por el pueblo con el volatinero que iba a dar una función en el mercado.

Zaratustra se dirigió a ellos de dos modos distintos. a) habla a los hombres sobre lo más despreciable: la virtud (Tugend).

Mirad, yo os enseño el ultrahombre: él es ese mar, en él puede sumergirse vuestro gran desprecio. ¿Cuál es la máxima vivencia que vosotros podéis tener? La hora del gran desprecio. La hora en que incluso vuestra felicidad se os convierta en náusea y eso mismo ocurra con vuestra razón y con vuestra virtud”. (ZA, KSA IV, Vorwort, §3: 48)

Al no ser comprendido, Zaratustra continúa con el mismo modo de hablar pero cambia el enfoque. b) Zaratustra no se centra en la virtud del hombre, sino en lo más despreciable que hay en él: la formación cultural (Bildung). El portador del peso más pesado quiere herir el orgullo (Stolze) del hombre para captar su atención.

Tienen algo de lo que están orgullosos. ¿Cómo llaman a eso que los llena de orgullo? Cultura (Bildung) lo llaman, es lo que los distingue de los cabreros. Por esto no les gusta oír, referida a ellos, la palabra “desprecio” (Verachtung). Voy a hablar, pues, a su orgullo”. (ZA, KSA IV, Prólogo, §5: 52)

En ambas ocasiones, Zaratustra resultó ser motivo de risas para el pueblo. Teñida de ignorancia, desprecio, odio y resentimiento es la risa de los muchos que no tienen los oídos preparados para el anuncio de Zaratustra. Lo descalifican tratándolo de loco, bufón o volatinero. A pesar de esa respuesta, este personaje se propone emprender un nuevo camino. Busca encontrar, no sólo una nueva manera de transmitir sus anuncios, sino que también comienza a observar a quiénes debe compartírselos.

Esta explicación ayuda a dar un panorama a la definición heideggeriana de Zaratustra como “portavoz” (Fürsprecher). Palabra que, según Heidegger, es de un alemán muy antiguo y, además, de múltiples significados.

El portavoz (Fürsprech) habla delante y lleva la voz cantante (lleva la palabra). Pero für significa también: en favor de y como justificación. El portavoz (Fürsprecher) es finalmente aquel que explica (auslegt) y aclara (erklärt) aquello de lo que, y para lo que habla”. (GA 7: 99)

Zaratustra, en tanto portavoz, habla delante (für como vor) del pueblo, y luego de sus seguidores. Él trae la palabra, la cual está en sintonía con el sentido de la tierra. Mejor dicho, él escucha a la tierra, configura un sentido y lo hace palabra. Luego, a ésta la comparte y la lleva[7]. Su camino es, en buena medida, un re-configurar constante el cómo de aquello que debe anunciar.

Los anuncios hechos por Zaratustra en el “Prólogo” de la obra tienen la misma forma y, en ambas ocasiones, falla. Pero luego, los anuncios cambian en su forma y, por tanto, de valor. No todos los anuncios de Zaratustra están dirigidos hacia un mismo “público” de oyentes. Pues Zaratustra no puede explicar sus diferentes doctrinas de la misma manera. Podría decirse que hay capas o niveles de valor en el mensaje. Por ejemplo: a) el ultrahombre (Übermensch) se anuncia a todo el pueblo presente en el mercado. b) La voluntad de poder (Wille zur Macht) la enseña Zaratustra a unos pocos. c) La doctrina del eterno retorno (ewige Wiederkunft) es enseñada a Zaratustra por sus animales y, ésta, constituye un diálogo interior de Zaratustra consigo mismo. El pueblo no puede asumir el acontecimiento de la muerte de Dios que anuncia Zaratustra. Pero la risa del persa demuestra una aceptación y superación de esa instancia[8]. Por su parte, tiene a la doctrina del eterno retorno como su pensamiento abismal. Toda la obra revela una tensión interior en el personaje, producto de las dificultades que implica asumir tal concepción existencial y temporal.

Zaratustra es, por lo tanto, un portavoz por realizar una triple acción: a) habla delante y lleva la voz cantante; b) habla en favor de y justifica; c) es quien explica y aclara aquello de lo que, y para lo que se habla.

Heidegger continúa intentando llevar el análisis más a fondo. Realiza una serie de preguntas que dejará sin responder, al menos de manera inmediata. Sin embargo, son preguntas que contribuyen a su afán de desocultar (en sentido aletheiológico) lo esencial del pensamiento nietzscheano.

Pero ¿qué es lo que habla delante (de los demás)? ¿En favor de quién habla? ¿Qué intenta explicar? ¿Es Zaratustra sólo un portavoz cualquiera de cualquier cosa o es el portavoz de lo Uno (Eine) que siempre, y ante todo, está interpelando (anpricht) al hombre? (GA 7: 98)

Si se quisiese responder de manera intuitiva a las preguntas planteadas por Heidegger, podría decirse que Zaratustra habla para sí mismo y delante del pueblo. Es un portavoz que habla en favor del ultrahombre y de la condición de tránsito y ocaso del hombre: es decir, que exalta la condición y la tarea del hombre en pos de una superación (Überwindung) posible y necesaria para la creación de futuro. Zaratustra intenta explicar que “Dios ha muerto” (Gott ist tot). Pero que, a su vez, el nihilismo (Nihilismus), “el más inquietante de todos los huéspedes, está ante la puerta”. El nihilismo es entendido como la desvalorización de todos los valores. Para ello, es necesario tener en cuenta que dicho concepto consiste en ser una etapa necesaria pero no última de la historia de Occidente. Por lo tanto, el anuncio del ultrahombre es la invitación y el incentivo que promueve Zaratustra para que el hombre se tome entre manos y se lance a crear nuevos valores.

4. La nostalgia de Zaratustra, el convaleciente

Heidegger se centra en el discurso titulado Der Genesende (“El convaleciente”) ubicado en el libro tercero de Así habló Zaratustra. Heidegger afirma que Zaratustra es el convaleciente. Genesen es la misma palabra, según explica Heidegger, que entiende el griego por νέομαι, νόστος[9]. Para Heidegger, la palabra νόστος significa regresar al hogar (Heimkehren)[10]. Por lo tanto, νόστος es un volver, sobre lo recorrido mismo, hacia el hogar, en busca de lo familiar y de lo conocido. ¿Pero qué sucede si no hay hogar? Porque se puede estar sin hogar tanto porque nunca lo hubo o bien, porque el hogar dejó de ser aquello familiar que resguarda y protege al que mora en él. Puede suceder que lo conocido sea aquello que más nos oculta la verdad del ser. El hogar elige lo que muestra a quien habita en él y juega con un movimiento pendular entre lo familiar y lo inhóspito. Por ello, re-correr el camino de lo conocido quiere decir volver sobre los propios pasos para descubrir algo nuevo en ellos. En el volver por lo andado, lo recorrido se revela desde una perspectiva distinta ante los ojos del caminante que llegan cargados de otras experiencias.

Pero aún más interesante resulta comprender la palabra νόστος como nostalgia (Nostalgie). Nostalgia es el dolor de hogar (Heimschmerz), la añoranza o morriña (Heimweh). El convaleciente es el que se recoge a sí mismo en ese regreso al hogar. Regresar a lo que ya no es, es salir al encuentro de lo inhóspito y quedar abierto ante lo horroroso de la existencia que yace siempre latente. Luchar por volver a lo que ya no está allí esperando como uno desea o cree, es buscar refugiarse en el abrazo con la nada misma que hiela y lastima. Zaratustra siente la soledad del caminante sin hogar. Él está solo adentrado en una lucha contra sí mismo. La contradicción interna que porta, representa al fuego que le da vida. Hogar no debe ser entendido como lugar físico o material. Ese retorno al hogar (Heim) refiere a una reflexión (Einkehr) [vuelta sobre lo uno] [o sobre sí mismo], a modo de examen de conciencia, sobre su propia determinación. “El convaleciente está en camino hacia sí mismo, de tal modo que puede decir de sí quién es” (GA 7: 98).

Heidegger se centra en el anhelo de nostalgia de Zaratustra. Nostalgia por aquello pasado que se busca en el presente y se pre-siente deviniendo en el futuro. El eterno retorno resulta ser un modo de concebir el tiempo, a partir del cual, en el instante (Augenblick), se encuentra contenido la totalidad de lo pasado, lo presente y lo futuro. Por tanto, Zaratustra, como portavoz de lo uno (Eine) que mencionaba Heidegger anteriormente, estaría refiriéndose a ese instante en el que el tiempo es tiempo todo (ganze Zeit). Y Zaratustra, lo sabe. Él padece ese anhelo (Sehnsucht) del conocimiento (Kenntnis). Zaratustra conoce cuál es su tarea como espíritu libre. Pero debe, todavía, reconocer (Erkenntnis) ese anhelo. Él debe asumirlo y hacerlo carne, interiorizarlo y expresarlo como el grito que lanza el pastor luego de haber mordido la serpiente en el discurso titulado “De la visión y el enigma”.

Se sabe que la decisión no libera a Zaratustra del tormento y del padecimiento existencial. Lo que logra su decisión es, en todo caso, una superación de la intuición. Así, el persa pasa de la intuición a la certeza. Hay algo efectivo que lo aterra: el eterno retorno. Y, como dice Nietzsche en Ecce Homo con respecto a Hamlet: “-¿Se comprende el Hamlet? No la duda, la certeza es lo que vuelve loco… Pero para sentir así es necesario ser profundo, ser abismo, ser filósofo… Todos nosotros tenemos miedo de la verdad” (EH, KSA VI, ¿Por qué soy tan inteligente?, §4: 58-59).

Por causa de su anhelo (Sehnsucht) y de su presentimiento (Ahndung), Zaratustra decide hablar en favor de la vida, del sufrimiento y del círculo. Estas tres cosas, a saber, “vida-sufrimiento-círculo”, se co-pertenecen: son lo mismo (sind das Selbe). Heidegger sostiene que si se logra pensar esta triplicidad como uno (Eine) y lo mismo (das Selbe), saldría a la luz de qué es portavoz Zaratustra y quién quisiera ser él mismo como portavoz. La tendencia de Heidegger por conducir la filosofía de Nietzsche a un origen y a un des-ocultamiento de la verdad del ser, se apoya en los conceptos nietzscheanos de voluntad de poder y de eterno retorno. Seguramente, ambos constituyen los conceptos más renombrados de Nietzsche. Sin embargo, lo que le interesa a Heidegger es reducir y resaltar a ambos conceptos como los pilares metafísicos que sostienen la teoría de Nietzsche. A su vez, la respuesta más inmediata que puede darse a la presunción de Heidegger consiste en que para el Nietzsche de Así habló Zaratustra no hay ni origen ni verdad, sino tan sólo caos, abismo, oscuridad y máscara como respuesta a lo oscuro del mundo. La verdad es, en la filosofía nietzscheana, un derivado de la acción estética del artista. Artista que proporciona con su buena voluntad de máscara un sentido ante el abismo y el sufrimiento de la existencia. Por ello, Zaratustra, en tanto portavoz, tiene como tarea denunciar la historia de un error y, sobre todo, decir si a su sentimiento trágico.

Referencias bibliográficas

Heidegger, M. (2000). “Wer ist Nietzsches Zarathustra?”, Vorträge und Aufsätze, Band 7, Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann. Ed. español: (2001). “¿Quién es el Zaratustra de Nietzsche?”, en Conferencias y artículos, Barcelona: Ediciones del Serbal.

Heidegger, M. (2003). “Der Ursprung des Kunstwerkes”, Holzwege, Band 5, Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann. Ed. español: (2010). “El origen de la obra de arte”, en Caminos de bosque, Madrid: Alianza.

Nietzsche, F. (1980). Sämtliche Werke. Kritische Studienausgabe in 15 Bänden, ed. De G. Colli y M. Montinari, München: Walter de Gruyter.

Nietzsche, F. (1990). La ciencia jovial, FW, KSA III, Caracas: Monte Ávila Editores.

Nietzsche, F. (2012). La visión dionisíaca del mundo, DW, KSA I, Madrid: Alianza.

Nietzsche, F. (2013). Ecce Homo, EH, KSA VI, Madrid: Alianza.

Nietzsche, F. (2014). Así habló Zaratustra, tr. Andrés Sánchez Pascual, Bs. As: Alianza.

Pabón de Urbina, J. M. (2012). Diccionario Manual. Griego clásico-Español, Madrid: VOX.


  1. Universidad Nacional de San Martín, Argentina.
  2. Se considera válido aclarar al lector que en FW 342 (Libro IV, 1882) titulado “Incipit Tragoedia” [Comienza la tragedia], la figura de Zaratustra aparece ya mencionada.
  3. Distinción que puede verse también desde la perspectiva que plantea Nietzsche en La genealogía de la moral de 1887 como moral de señores y moral de rebaño.
  4. “Es verdad: nosotros amamos la vida no porque estemos habituados a vivir, sino porque estamos habituados a amar” (ZA, KSA IV, “Del leer y escribir”: 42).
  5. “La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso. Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que hundiéndose en su ocaso, pues ellos son los que pasan al otro lado” (ZA, KSA IV, Prólogo, IV, p. 16).
  6. El sustantivo Abgrundgedanken es una reformulación propia del original de Heidegger Grundgedanken. Debido a que para Nietzsche, el eterno retorno constituye el pensamiento abismal de Zaratustra.
  7. „Der Übermensche ist der Sinn der Erde.“ (ZA, KSA IV, Vorwort, §3, p. 14).
  8. El movimiento generado por Zaratustra está en consonancia con la reacción que promueve la embriaguez dionisiaca frente a la náusea que provoca lo espantoso de la existencia. La risa tiene la fuerza de transformar aquello que el hombre no tolera de la existencia en algo habitable. La a puesta de Nietzsche por la risa se encuentra ya desde sus primeros ensayos. En La visión dionisiaca del mundo dice Nietzsche: “Sobre todo se trataba de transformar aquellos pensamientos de náusea sobre lo espantoso y lo absurdo de la existencia en representaciones con las que se pueda vivir: esas representaciones son lo sublime, sometimiento artístico de lo espantoso, y lo ridículo, descarga artística de la náusea de lo absurdo. Estos dos elementos, entreverados uno con otro, se unen para formar una obra de arte que recuerda la embriaguez, que juega con la embriaguez.” (DW, KSA 1, §3: 298).
  9. Según indica el diccionario bilingüe de José M. Pabón, νέομαι puede traducirse como: ir, venir; irse, volver; refluir (Cfr. p. 408). Y la palabra νόστος como vuelta a la patria, regreso; llegada, viaje, camino, salida; probabilidades de regreso (Cfr. p. 412).
  10. (sich) kehren: volver-se, dar la vuelta, virar. Pero el uso del verbo kehren indica un volver sobre los pasos dados.


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