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9 Una indagación acerca del concepto de situación en Ser y tiempo de Martin Heidegger

Esteban Molina[1]

1. Introducción

El presente trabajo consiste en explicitar el concepto situación (Situation)[2], y la manera de vincularse con lo espacial del Dasein mismo y el modo propio presente. Retroceder, pues, en este concepto nos permite tratar de comprender cabalmente el despliegue conceptual heideggeriano en dirección a la constitución fundamental, abierta en el Dasein mismo de la propiedad de su existencia. En efecto, tras caracterizar el fenómeno de la atestiguación en el Dasein, Heidegger prosigue el proceso conceptual con la exposición del concepto resolución. Este último fenómeno es importante para nuestra explicitación, pues, resulta que resolución y situación están estrechamente vinculados.

A continuación, abordaremos la tematización del concepto situación y sus posibles conexiones de concepción existencial.

2. La situación en Ser y tiempo

Primeramente, antes de explicitar la situación en Ser y tiempo[3], nos es muy útil tematizar, en su aspecto general, la resolución (Entschlossenheit) heideggeriana. Para el filósofo de Messkirch, la aperturidad del Dasein que se da en el comprender propio de la llamada está fundada por el discurso que guarda silencio, por la disposición afectiva de la angustia y por el comprender como proyectarse en el más privativo ser-culpable. “Este eminente modo propio de la aperturidad, atestiguado en el Dasein mismo por su conciencia –el callado proyectarse en disposición de angustia hacia el más propio ser-culpable– es lo que llamamos la resolución” (ST: 312). La resolución es por su esencia ontológica constantemente la de un Dasein fáctico concreto. Su existencia es la esencia de este ente. Solamente como acto resolutorio (Entschluß) “existe” la resolución, que se proyecta a sí mismo comprendiendo. En otras palabras, la resolución está carente de contenido, se vacía en la proyección de sí-mismo propio. La resolución es existencialmente indeterminada. Sin embargo, a la pregunta “¿a qué se resuelve el Dasein en la resolución?”, Heidegger aclara que sólo la respuesta puede ser brindada por el acto resolutorio. “El acto resolutorio es precisamente el primer proyectarse y determinar aperiente de la correspondiente posibilidad fáctica” (ST: 314). Por consiguiente, a la resolución le es de manera necesaria la indeterminación que da caracterización a la totalidad fáctica y resuelto “poder-ser” del Dasein. Únicamente como acto resolutorio, la resolución se encuentra segura de sí. Sin embargo, la indeterminación existencial de la resolución, que solamente se establece siempre en el acto de resolverse, tiene en cuanto contraposición una determinación existentiva. Exactamente, el acto resolutorio halla inicialmente lo fácticamente contingente, y lo halla de una manera tal en cuanto lo que es contingente en el “uno”, tanto “poder-ser” más propio. De este modo, la determinación existencial del siempre contingente Dasein arrojado comprende los estadios determinativos del fenómeno existencial denominado por Heidegger como situación.

En un principio, Heidegger destaca el eco de una significación espacial del término situación. Es más, Heidegger ha tratado anteriormente la espacialidad constitutiva del Dasein y el espacio objetivo, tal caso corresponde al acápite “La espacialidad del estar-en-el-mundo”. En efecto, Heidegger manifiesta que el Dasein por ser este ente peculiar, convoca al ente a presentarse a la cercanía. El carácter des-alejador es constitutivo del Dasein mismo y la des-alejación (Ent-fernung) tiene que ser comprendida como un existencial. La dimensión de la distancia no es lo esencial, sino los fenómenos cercanía y presencia. Únicamente al quedar en cierto modo abierto el ente en relación al Dasein, en su encontrarse distante, se vuelven cercanos en el ente intramundano proximidades respecto a distinto ente. Por tal motivo, el Dasein tiene una querencia fundamental a la cercanía. En nota al pie, Heidegger dice “¿Hasta dónde y por qué? El ser qua presencia constante tiene la primacía: presentación” (ST: 126, n.d).

Lo “más próximo” es aquello que se encuentra dentro de un radio, a una distancia cautelosa de nuestra propia visión y tacto. Cabe recordar dos cuestiones: por un lado, el Dasein es esencialmente espacial en el carácter de la des-alejación, por ende, el trato circula constantemente en el terreno lúdico de la Umwelt desalejado otra y otra vez por él; por otro lado, en el momento que el Dasein coloca algo próximo de sí en la ocupación, no pretende indicar que lo determine en una localización del espacio lo más próximo de algún lugar concreto de su cuerpo. Precisamente, la ocupación que ocupa siempre el Dasein en un lugar difiere esencialmente de la ocupación del estar-a-la-mano en un sitio adentro de un paraje (Gegend). Cuando el Dasein ocupa un lugar corresponde entenderlo a modo de una desalejación de lo a la mano en la Umwelt, en un paraje anteriormente descubierto por la circunspección (umsichtig). A partir del ‘allí’ de la Umwelt el Dasein comprende su ‘aquí’. Heidegger dice “el aquí no mienta el dónde de algo que estuviera-ahí, sino el en-medio-de-qué de un desalejante estar-en-medio-de… y, junto con él, la des-alejación misma” (ST: 128). A consecuencia de la particular espacialidad del Dasein se encuentra inicialmente siempre en ese ‘allí’; es así como procede el movimiento: desde ese ‘allí’ a su ‘aquí’. Esto sucede solamente interpretando su ocupado estar vuelto a… a partir de aquello que se encuentra ‘allí’ a la mano.

“El Dasein como estar-en-el-mundo se mueve esencialmente en un desalejar” (ST: 128). El Dasein de ningún modo puede traspasar a esta des-alejación. El “en medio de” la distancia es posible ser cruzada con posterioridad por el Dasein, solamente si ella misma se vuelve desalejada. En verdad, el Dasein mismo trae ya siempre la desalejación, por tal motivo no ha atrevesado su propia desalejación, es más, sólo puede modificar sus desalejaciones. El motivo de todo esto se debe a que el Dasein es espacial, o sea, esencialmente des-alejación. En este sentido, “el Dasein es espacial en el modo del descubrimiento circunspectivo del espacio, y en tal forma que en todo momento tienen un comportamiento des-alejante respecto del ente que así le sale espacialmente al encuentro” (ST: 128-129). Otro fenómeno del Dasein, como modalidad del estar-en-el-mundo, es la direccionalidad (Ausrichtung). Toda aproximación ha decidido anteriormente una dirección a un paraje del cual aquello desalejado se aproxima para convertirse precisable en lo que se refiere a su lugar. Un desalejar orientado es el ocuparse circunspectivo. Ambas modalidades del estar-en-el-mundo, desalejación y direccionalidad, se encuentran anteriormente mediatizadas por la circuspección del ocuparse. En resumen, tanto direccionalidad como desalejación establecen la espacialidad del Dasein.

Cabe destacar la importancia que tiene esa significación espacial que sucede en el Ahí (Da) del Dasein y la particularidad del Dasein de ordenar un espacio en tanto tiene existencia fáctica. Respecto del espacio y de la espacialidad del Dasein, Heidegger afirma que permitirle al ente intramundano comparecer es un “abrir espacio” (“Raumgeben”) u ordenación espaciante (Einräumen). Esto último significa que da libertad aquello a la mano observando a su espacialidad y brinda además la posible orientación fáctica. Considerado como ocupación circunspectiva con el mundo, el Dasein solamente puede “ordenar cosas en el espacio”, siempre entendiendo la función de “ordenador” a modo estar-en-el-mundo en carácter existencial. “La espacialidad está presente en sí para la circunspección en la no-llamativa de lo a la mano, en cuya ocupación la circunspección se absorbe” (ST: 132). Por ende, juntamente al estar-en-el-mundo, el espacio permanece inicialmente descubierto en este modo de espacialidad. Así, por un lado, el mismo espacio se entrevé al modo de conocer, tras esta espacialidad descubierta; por otro lado, Heidegger afirma que ni el mundo está en el espacio ni el espacio está en el sujeto. Como resultado de esto último, dice

El espacio está, más bien, ‘en’ el mundo, en la medida en que el estar-en-el-mundo, constitutivo del Dasein, ha abierto el espacio […] el Dasein, es espacial en un sentido originario. Y porque el Dasein es espacial en la forma descrita, el espacio se presenta como a priori […] aprioridad quiere decir aquí: prioridad del comparecer del espacio (en tanto que zona) en el correspondiente comparecer de lo a la mano en el mundo circundante. (ST: 132)

A pesar de todavía no estar presentado como un conjunto de temas contenidos en una materia común, y a consecuencia de su estar-en-el-mundo, al mismo Dasein se le comparece en todo momento un espacio ya descubierto. No obstante, el espacio no corre tal suerte, quedando así por ahora solapado en aquello que compete a las posibilidades simples comprendidas en dicho espacio. Más bien, hay una ausencia expresa sobre el modo del ser del espacio (incluso, antes, habiéndose mostrado esencialmente en un mundo). Menos aún, el ser del espacio detenta el modo de ser del Dasein. Sin embargo, el espacio solamente puede comprenderse desde el mundo. Hasta aquí, pues, hemos desarrollado la relación de la situación con la espacialidad del Dasein, a continuación expondremos la relación con el modo propio presente.

Continuando con el carácter temporal del concepto situación, Heidegger aclara que no hay que considerar a la situación como un límite simplemente presente en el cual se encuentra el Dasein o en el cual el Dasein consiga establecerse. En efecto, la situación solamente “es” en y para la resolución, de esta manera, se aleja así de una idea meramente considerada presente de eventualidades y ambigüedades. Resuelto para el Ahí del Dasein que se le presenta como una situación, se abre para el Dasein cada caso determinadas posibilidades que conllevan una decisión. “Solamente a la resolución le puede sobre-venir (zu-fallen), en el mundo compartido y circundante, eso que llamamos los azares de la vida (Zufälle)” (ST: 315). Ahora bien, en el acápite “La temporeidad como sentido ontológico del cuidado”, Heidegger trae a colación, desde una mirada existencial determinada, a la “resolución precursora” (“vorlaufende Entschlossenheit”)[4]. Situado en ésta perspectiva, Heidegger establece que ella es un estar vuelto a… el más excelso y propio “poder-ser”. Aclara, así, que esto postrero solamente es posible en cuanto el Dasein es capaz de tornarse a sí mismo en su contingencia mientras continúe existiendo.

De esta manera, Heidegger indica que la situación del Ahí es abierta por la “resolución precursora”. Dice “el resuelto estar en medio de lo a la mano de la situación, es decir, el hacer comparecer, actuando, lo presente del mundo circundante, sólo es posible en una presentación (Gegenwärtigen) de este ente” (ST: 341). Solamente en tanto presente es capaz la resolución ser aquello que es. La resolución se instala en la situación retornando tornadamente hacia sí presentándola. Efectivamente, aparece un fenómeno indivisible denominado como la temporeidad (Zeitlichkeit). En palabras de Heidegger, la temporeidad es el futuro que está siendo sido hace surgir de sí mismo el presente.

Sólo en la medida en que el Dasein está determinado por la temporeidad, hace posible para sí mismo el modo propio del poder-estar-entero que hemos caracterizado como ‘resolución precursora’. La temporeidad se revela como el sentido del cuidado propio (ST: 341).

Prosiguiendo con esta unidad temporal, Heidegger presenta el enunciado: anticiparse-a-sí-estando-ya-en (un mundo) y en-medio-de (los entes que comparecen dentro del mundo). Así, pues, este enunciado no es otra cosa que “estando-ya-en (un mundo)” manifiesta en sí el estar siendo sido del pasado, posibilitado por el “anticiparse-a-sí” fundado en el futuro, donde el presente emerge como un estar “en-medio-de (los entes que comparecen dentro del mundo)”. Cabe recordar que, para Heidegger, el sentido primario de la existencialidad es el futuro.

Ahora bien, como momentos constitutivos del cuidado (Sorge), Heidegger conecta a la existencialidad, la facticidad y la caída, con el futuro, el pasado y el presente respectivamente. Señalando al futuro como aquel que tiene primacía preponderantemente sobre el resto de los momentos constitutivos del cuidado. Al respecto, “estando resuelto, el Dasein se ha recuperado de la caída para “ex”-sistir tanto más propiamente en el instante (Augenblick) que abarca la situación abierta” (ST: 343). Por consiguiente, en relación con la caída, la presentación queda contenida, en la modalidad de la temporeidad primaria, en el pasado y en el futuro. El filósofo alemán dice

La temporeidad hace posible la unidad de existencia, facticidad y caída, y así constituye originariamente la totalidad de la estructura del cuidado. Los momentos del cuidado no quedan reunidos por yuxtaposición, como tampoco la temporeidad misma se va constituyendo de futuro, haber-sido y presente, ‘a lo largo del tiempo’. La temporeidad no “es” en absoluto un ente. La temporeidad no es, sino que temporiza (zeitigt sich) […] y temporiza diversas formas posibles de ella misma. Éstas hacen posible la diversidad de los modos de ser del Dasein, ante todo la posibilidad fundamental de la existencia propia e impropia. (ST: 343)

En definitiva, la particular espacialidad del Dasein que no es otra cosa que el fundamento acerca del cual la existencia establece cada caso su sitio concreto, se funda en la estructura del “estar-en-el-mundo”. Cuyo constitutivo fundamental de esta estructura es la apertura. Heidegger establece, así, una correlación entre la situación que tiene sus fundamentos en la resolución y la espacialidad del Ahí del Dasein que se funda en la apertura. “La situación es el Ahí que cada vez se abre en la resolución, y es en cuanto tal Ahí con el ente existente ex-siste [ist da]” (ST: 315). Por el contrario, Heidegger explicita que el “uno” solamente tiene acceso a conocer la “situación corriente”. Se deja llevar por las ocasiones coyunturales contiguas y modela la existencia a través de la medición de las posibilidades que el “uno” estima y exhibe como su misma actuación. En otras palabras, la situación se encuentra tajantemente clausurada al “uno”.

Lo desarrollado hasta el momento nos permitió presentar la espacialidad del Dasein y el modo propio presente, y la forma en que se conectan estos con la situación. A continuación retomamos el vínculo entre la situación y la resolución. Para destacar el carácter existentativo de la situación, Heidegger explicita que la resolución es la que instala el ser del Ahí en la propia existencia de su situación. “Cuando la llamada de la conciencia nos intima al ‘poder-ser’, no nos propone un ideal vacío de existencia, sino que nos llama a entrar en la situación” (ST: 315-316). Es importante destacar este momento de la explicitación heideggeriana, porque Heidegger acentúa la vinculación entre estos dos fenómenos: resolución y situación. Es más, establece que no puede haber situación si no hay resolución. “La resolución no queda reducida a un puro representarse cognoscitivo de la situación, sino que desde un comienzo ya se ha puesto en ella. En cuanto resuelto, el Dasein ya actúa” (ST: 316).

Por consiguiente, es inverosímil equivocarse tanto resolución como situación con una rutina vacua, estando además ambos términos estrechamente relacionados con el cuidado. En palabras de Heidegger “la resolución no es sino el modo propio del cuidado por el que el cuidado se cuida y que sólo es posible como cuidado” (ST: 316).

Por último, Heidegger señala, asimismo, con una nota al pie, el importante significado ontológico-existencial de las “situaciones-límite” de Jaspers, desde la recensión crítica que hace de la obra del mencionado psiquiatra y filósofo alemán, “Anotaciones a la Psicología de la visiones del mundo de Karl Jaspers”[5]. En efecto, Heidegger indica que hay algunas situaciones determinadas que se encuentran relacionadas al hombre en cuanto tal. Justamente, como el ser humano pretende atestiguar de la totalidad de la vida y del mundo, él y el mundo están separados de manera antinómica. Por ejemplo la muerte es una “cuestión singular” adentro de esta generalidad de las “situaciones-límites”. Las reacciones emergen frente a situaciones contrapuestas. Esto es, “en cuanto el hombre […] anticipa este aspecto vital viéndose a sí mismo incluido esencialmente en dicha totalidad como en algo último, y experimenta su existencia como si estuviera “rodeada” de ese ‘medio’ ininterrumpido, se encuentra en antinomias” (AKJ: 23). Es solamente “contempladas” a partir de este modo de plantear la vida que discurre a manera de una totalidad a partir de donde las contraposiciones deshacen y separa, y a partir de donde experimentarlas implica encontrarse en una “situación-límite”. Heidegger finaliza, de este modo, el análisis de “la atestiguación por parte del Dasein de un poder-ser propio y la resolución”, y delimita así la investigación ontológica fundamental del “poder-estar-entero propio”.

3. Consideración

Nuestra inquietud parte de un análisis de dos premisas que determinan la espacialidad y la temporalidad del Dasein a partir de un vínculo íntimo con el concepto “situación”. Tal como hemos visto, las premisas son: la primera, “el Dasein es espacial por su carácter desalejante”; la segunda, “la temporeidad es el futuro que está siendo sido hace surgir de sí mismo el presente”. Ahora bien, nuestro motivo aquí consiste en tratar de dejar asentado una consideración. Observamos, pues, que la noción de “movimiento” tiene importancia e implicancia significativa en este tratamiento. Importancia por su valor intrínseco respecto a su tratamiento anterior a Ser y tiempo; principalmente, sobre la característica resolutiva propia de la existencia humana. E implicancia, por portar en sí una actividad de desplazamiento propia del Dasein, tanto en la espacialidad como en la temporalidad. Justamente, este desplazamiento nos permite avanzar un poco más en el análisis. Desde el fenómeno de la espacialidad del Dasein, quedó explicitado el movimiento mismo de la modalidad de la comprensión del Dasein. En otras palabras, en tanto estar-en-el-mundo el Dasein se desplaza originariamente en un desalejar, se comprende desde un ‘allí’ del mundo circundante en sentido a un ‘aquí’. Por lo tanto, el movimiento es siempre unívoco, posee constantemente una sola dirección. Únicamente su comprensión del movimiento se realiza desde una interpretación del “estar vuelto a…” (la expresión es preponderante a partir del tratamiento de la finitud del Dasein). Esta expresión acerca de la muerte, conlleva también una connotación de índole temporal. En este “estar vuelto a…” resalta el movimiento propio del Dasein que se dirige a la muerte. Hay una proclive direccionalidad (igual que en la espacialidad). Hay, así, una actividad que se corresponde con el movimiento. Efectivamente, Heidegger al presente lo vincula con la caída. Más bien, lo vincula con el desplazamiento de caída. Quedó establecido que la posibilidad (existencialidad) que tiene la primacía de sentido temporal, entendido como futuro, con un implícita facticidad (ya haber-sido), permite que emerja este estado de “estar-caído” (presente). En consecuencia, hay que tener presente que la caída es un” movimiento de caída”. “Estar caído” significa ser cadente, estar en caibilidad, es decir, estar en una situación de cadente en el mundo circundante, en lo público o corriente. En definitiva, dejarse abandonar en el mundo circundante. Por consiguiente, en este tratamiento, consideramos que la noción de movimiento es fundamental por estar implícito en el Dasein particular y en su relación con los demás entes y cosas, por pertenecer a las dos unidades de análisis, tanto la impropiedad como la propiedad.

4. A modo de conclusión

Después de la explicitación de la resolución, Heidegger aborda el concepto situación, en coherencia con el tratamiento existencial desplegado en Ser y tiempo. De este modo, Heidegger determina la situación como aquello que se descubre al Dasein particular con relación a sí mismo, fundamentándose en la resolución, y con una estrecha relación con el modo propio del presente y la espacialidad del Dasein. A su vez, queda establecido que el “uno” solamente accede a conocer la “situación corriente”, quedándole así velada a éste la situación que se abre en la resolución. En verdad, es solamente en la resolución en el cual el estar-en-el-mundo se vuelve diáfano al Dasein particular del caso, y lleva al límite la esencialidad posible de su actuación existencial. Si no hay resolución, no hay situación, ocurre que la resolución es la que pone en el Ahí del Dasein el carácter existencial de su situación. Por tal motivo se da que en cada momento en que la llamada de la Gewissen (conciencia-moral) nos reclama al “poder-ser”, nos convoca a ingresar en la situación.

Es evidente, pues, que al estar conectados con el cuidado, tanto la resolución como la situación, no se los puede vincular con un hábito vacío. Por consiguiente, Heidegger determina que originariamente la resolución ha instalado al Dasein en la situación, y en tanto resuelto, “el Dasein ya actúa”.

Referencias bibliográficas

Heidgger, M. (2006). Sein und Zeit (1927), Tübingen, Max Niemeyer. Trad. esp.: [ST] (2012) Ser y Tiempo, Madrid, Editorial Trotta.

Heidgger, M. (2014). Trad. esp.: [AKJ] “Anotaciones a la Psicología de las visiones del mundo de Karl Jaspers (1919-1921)”, en Hitos, Madrid: Alianza Editorial, p. 15-47, GA 9.

Redondo, P. (1998). “La filosofía “situacional” de Martin Heidegger”, en Agora, 17/1, p. 69-88.

Vigo, A. (2015). “La atestiguación, en el modo de ser del Dasein, de un “poder-ser” propio y el “estado de resuelto” (§§ 54-60)”, en Ser y tiempo de Martin Heidegger. Un comentario fenomenológico / F. de Lara… [et. al.], R. Rodríguez (coord.), Madrid: Editorial Tecnos, p. 269-301.


  1. Universidad Nacional de San Martín, Argentina.
  2. Concepto abordado por Heidegger, en Ser y tiempo, en el acápite “La estructura existencial del poder-ser propio atestiguado en la conciencia”. Para profundizar en dicho concepto, un estudio acerca del trato disperso de la “situación” en la obra heideggeriana dentro del período 1919-1922, véase Redondo (1998).
  3. En el presente trabajo las citas correspondientes a Ser y tiempo se indicarán con la abreviatura ST.
  4. En palabras de Heidegger “lo proyectado en el proyecto existencial originario de la existencia se reveló como ‘resolución precursora’” (2012: 340).
  5. En el presente trabajo la cita correspondiente a Anotaciones… se indicará con la abreviatura AKJ.


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