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6 Husserl y Heidegger frente a la cuestión de la técnica

Maximiliano Basilio Cladakis[1]

1. Introducción

Siguiendo la tesis de Alphonse De Waelhens, Jan Patočka habla de una imbricación entre el pensamiento de Edmund Husserl y el pensamiento de Martín Heidegger. Según el filósofo checo, ambos pensadores hacen frente a una serie de problemáticas similares. Una de ellas, y quizá la más acuciante, es la cuestión de la técnica. Patočka observa que, tanto para uno como para otro, la homogeneización y cuantificación del tiempo y del espacio se vislumbran como síntomas de una época regida por el sentido técnico-científico, lo que representa un inminente peligro para el hombre.

El cálculo y la aritmetización del mundo llevada a cabo por la técnica culminan por establecerse como carácter determinante de la época moderna, instituyendo una crisis integral acerca del sentido de la experiencia humana. Sin embargo, a partir de este problema común, Patočka observa que el planteo heideggeriano parte de donde termina la problematización husserliana. En el Husserl de la Crisis, la matematización del mundo de la vida tiene como consecuencia una crisis de sentido que es comprendida como un “vacio de sentido”.

En cambio, el planteo heideggeriano comprende dicha matematización como el sentido que la técnica impone en tanto momento histórico y manifestación metafísica de la era moderna. El cálculo, la demanda y los recursos para satisfacer dichas demandas son el sentido a los que se subordina el tiempo, el espacio y el hombre mismo. La lógica funcionalista regida por el criterio de eficacia se manifiesta como el sentido propio de la época moderna.

Precisamente, el presente trabajo tiene por objetivo abordar la manera en que Patočka expone las similitudes y diferencias entre Husserl y Heidegger frente a la cuestión de la técnica y sus repercusiones en la comprensión del espacio y de la temporalidad. Con esta finalidad, la exposición constará de tres apartados. En el primero, se tratará la forma en que el cálculo y la aritmetización significan una homogeneización del tiempo y del espacio que implican un proceso de abstracción de la experiencia originaria del hombre en la historia que culmina en una inversión ontológica de dicha experiencia. En el segundo, se expondrá la institución de la esencia de la técnica como impronta determinante de la modernidad y de su comprensión del ser. El tercer y último apartado, se abocará a la evaluación del problema de la “técnica como peligro” según el propio Patočka y la posibilidad del “sacrificio” como alternativa a la tecnificación del mundo.

2. Husserl y la crisis

En la Crisis de las ciencias europeas, Husserl señala que el procedimiento de las ciencias modernas es correlativo a un vaciamiento de sentido en la vida espiritual de Occidente. La denominación de Galileo como “descubridor, encubridor” es clara al respecto. Con la institución del método científico moderno, se descubre un método, al tiempo que se oculta el mundo de la vida. El mundo de la vida es el fundamento del mundo constituido por las ciencias modernas; sin embargo, en términos de Patočka, se lleva a cabo una inversión ontológica donde el mundo real es esa abstracción intelectual de segundo grado gestada entre los siglos XVII y XVIII.

Ahora bien, Husserl ha intentado mostrar en profundas investigaciones que la ciencia moderna, animada por la voluntad de cálculo universal, cultiva una matemática formal que tiene como consecuencia una aritmetización de la geometría, pero que paralelamente tiene lugar una matematización indirecta de las cualidades que llenan el espacio y el bosquejo de una causalidad exacta. (Patočka, 2004, p. 159)

A partir de los principios rectores de la previsibilidad y de la exactitud, se da un proceso de matematización de la naturaleza que va a implicar una homogeneización del espacio y del tiempo. Husserl no niega los “logros” del método, lo que hace es señalar el problema acerca de la constitución de esta construcción intelectual como modo universal de interpretar el mundo. A partir de Galileo, el espacio primero es ese espacio cuantificable.

Durante la modernidad, la ciencia se transfigura una teckné. Para Hussserl este hecho hace devenir una crisis acerca del sentido integral de las ciencias que es una crisis integral de sentido.

Puesto que la ciencia y la filosofía científica fueron desde el principio de su constitución las instancias de una vida en la verdad y la responsabilidad, lo que falta al hombre cuando ellas entran en estado crítico, es entonces toda plataforma sobre la que poder llevar a cabo una vida fundada en la evidencia intelectual. (Husserl, 1962, p. 57)

Patočka observa que este problema atraviesa toda la obra de Husserl, de manera quizá tácita en sus primeras obras y de manera explícita en sus últimos escritos. La idea de una refundación de la filosofía es el correlato de la preocupación por la crisis espiritual que asola a Occidente. La formalización de las ciencias y su subordinación a la técnica dejan, por fuera del ámbito de la racionalidad, la verdad y la responsabilidad; en este aspecto la crisis de las ciencias es, también, una crisis espiritual: acontece un vaciamiento de sentido.

En la “Conferencia de Viena”, Husserl señala como rasgo determinante de Occidente la racionalidad expresada en el acontecimiento instituyente de la filosofía y las ciencias griegas. La reconfiguración de dicha racionalidad a una mera formalización abstracta implica necesariamente, por lo tanto, una crisis espiritual.

3. La técnica como momento en la historia de la metafísica

Patočka observa que entre Husserl y Heidegger hay una serie de coincidencias frente a la problematización de la modernidad y de sus ciencias. En ambos casos, la cuestión no es tratada a modo de un problema epistemológico, sino desde una perspectiva que involucra la totalidad del espíritu humano. Tanto en Husserl como en Heidegger, la matematización del mundo se despliega sobre un horizonte epocal que implica una crisis generalizada para la existencia.

Sin embargo, a pesar de estas convergencias, o, mejor dicho, sobre este suelo de convergencias, aparecen las divergencias.

Pero en nuestra opinión se diferencia (el planteo heideggeriano) fundamentalmente del husserliano en que considera el vaciamiento de sentido, estigmatizado por Husserl, como un nuevo sentido del ser característico de nuestra época. En Husserl el dominio de la técnica es algo negativo, una privación, una falta de sentido que es preciso suplir mediante una doctrina de la constitución del mundo que proceda sistemáticamente. (Patočka, 2004, p. 160)

En Heidegger, la calculabilidad y la exactitud son el sentido en el cual el ser se manifiesta en la época moderna. Si en el cuestionamiento de las ciencias modernas Husserl retrocedía hasta el mundo de la vida, Heidegger retrocede hasta la comprensión epocal acerca de la esencia de lo ente y de la esencia de la verdad. En la modernidad, la esencia de lo ente aparece como objetividad y representación y la esencia de la verdad se manifiesta como certeza de la representación. Desde este horizonte metafísico, el tiempo y el espacio se transfiguran en posibilidad de cálculo, lo que tiene por correlato la anulación de la espacialidad y de la temporalidad en el sentido del acontecer histórico. La extinción de las distancias y la reducción del tiempo a la rapidez, simultaneidad e instantaneidad, implican la desaparición del acontecimiento.

En el conocido apartado de Introducción a la metafísica donde Heidegger (1977) casi profetiza que

cuando el tiempo sólo sea rapidez, instantaneidad y simultaneidad, mientras que lo temporal, entendido como acontecer histórico, haya desaparecido de la existencia de todos los pueblos (…) entonces, justamente –entonces, volverán a atravesar todo ese aquelarre, como fantasmas, las preguntas: ¿para qué?–¿hacia dónde?–¿y después qué?–”. (p. 77)

Se hace patente el peligro que implica el dominio de la técnica en el despliegue de la historia. Se trata de una crisis de sentido, donde está en riesgo la esencia de la verdad y, por consiguiente, la esencia del hombre.

El peligro más grave amenaza con la pérdida del acceso a las fuentes originarias de la verdad. Así la esencia del hombre, que entre todos los seres que conocemos está ciertamente señalada por la capacidad de verdad y de vida desde la verdad, se altera; parece revalorizarse, pero de hecho se degrada profundamente. El hombre se erige en amo y señor de la naturaleza y de la historia, pero la verdad es que se convierte en un vehículo señalado del juego de fuerzas que, sobre todo en la forma de los enormes poderes colectivos, lo despersonalizan, cuentan con él como una fuerza entre las fuerzas y que incluso a las verdades someten a cálculo como a meras fuerzas. (Patočka, 2004, p. 159)

4. El sacrificio como alternativa

Patočka adhiere al planteo heideggeriano, sin embargo se distancia de él al momento de pensar la alternativa al dominio de la técnica. Según el filósofo checo, no hay posibilidad de que lo salvador surja como salvador en el mundo técnicamente dominado. El devenir de la historia del ser, en su itinerante ocultarse-desocultarse, no daría lugar a la emergencia de una alternativa al predominio del cálculo y la previsibilidad. En este sentido, quizá podría arriesgarse la tesis de que Patočka toma un camino que se encuentra más relacionado con el Heidegger de Ser y tiempo que con el de la historia del ser. Específicamente, nos referimos a la cuestión en torno a la existencia auténtica.

Patočka considera la idea de “sacrificio” como momento de realización de la existencia autentica y como fin de la alienación. En términos más hegelianos que heideggerianos, el tercer momento del movimiento de la vida, se presenta como la superación del dominio del cálculo y la previsibilidad: es el momento de la conquista de sí por medio del sacrificio de sí. Sin embargo, el término “sacrificio” no debe ser pensado desde una lógica de recursos intercambiables, como cuando se habla de “sacrificar soldados en una batalla” o cuando se habla de “un padre sacrificándose por un hijo”.

El sacrificio del que habla Patočka no es un intercambio de recursos. Por el contrario, se trata del momento donde emerge la libertad y la existencia auténtica. “Es en un sentido esencial sacrificio por nada, si entendemos con nada todo lo que no es ningún ente” (Patočka, 2004, P. 195). Se trata de un “salto” de lo ente a aquello que no puede ser dominado por la técnica y que es un salto sobre el campo en donde se realiza el dominio de la técnica.

En este punto, en Patočka se presenta una alternativa al dominio de la técnica desde una perspectiva existencial más que histórico-ontológico donde el sacrificio implica la aceptación de la propia finitud y, de manera paradójica, el sobrepasamiento de dicha finitud.

5. Conclusión

La imbricación del pensamiento husserliano y del heideggeriano realizada por Jan Patočka en torno a la cuestión de la técnica es un elemento a tener en cuenta a la hora de pensar la relación entre ambos pensadores. Patočka no lleva a cabo una reducción de la filosofía de Heidegger a una suerte de traducción metafísica de la obra Husserl como tampoco enfrente al discípulo y a su maestro como si se tratase de pensamientos radicalmente opuestos. Por el contrario, observa sus puntos de convergencia y de divergencia.

El cálculo, la formulación y la aritmetización se establecen como elementos determinantes de la modernidad. Tanto en Husserl como en Heidegger, este acontecimiento compromete el devenir histórico de Occidente en su totalidad. Como se ha visto, el problema en torno a la transformación de la ciencia en teckné se advierte como un problema acerca del sentido.

Patočka observa que, si bien en esto último, coinciden tanto uno como otro, Husserl entiende la crisis como vaciamiento de sentido, mientras que Heidegger comprende el fenómeno como la institución de sentido propia de la modernidad. En este punto se ve con claridad la divergencia en la convergencia.

Por otro lado, el propio Patočka aborda la problemática nutriéndose de los planteos de Husserl y de Heidegger. En este aspecto, cabe destacar que la lectura realizada por el filósofo checo, no se limita a una exégesis, sino que significa una toma de posición. La idea de sacrificio se torna, entonces, fundamental para intentar pensar una alternativa al dominio de la técnica y de los principios rectores del cálculo y la previsión.

Referencias bibliográficas

Heidegger, M. (1977). Introducción a la metafísica (trad. De E. Estiú), Nova: Buenos Aires.

Husserl, E. (1962). Die Krisis der europäischen Wissenschaften und die transzendentale Phänomenologie. Eine Einleitung in die phänomenologische Philosophie, Husserliana VI, Haag: Martinus Nijhoff.

Patočka, J. (2004). El movimiento de la existencia humana  (trad. De T. Padilla, J. M. Ayuso y A. Serrano de Haro), Ediciones Encuentro: Madrid.


  1. UNSAM-CONICET, Argentina.


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