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1. Pensamiento Libre, un periódico efímero de provincia

El primer número de Pensamiento Libre. Periódico literario liberal salió a la venta el 19 de octubre de 1893. Fundado por Leopoldo Lugones, en colaboración con su amigo y futuro cuñado Nicolás González Luján, el periódico cordobés era un quincenario de cuatro páginas impresas sobre tres columnas. Alcanzó a publicar nueve números y circuló hasta el 16 de diciembre del mismo año[1]. La suscripción mensual costaba un peso[2] y se vendía al número por diez centavos en los cafés y librerías donde los liberales y los librepensadores de la ciudad se reunían[3]. Para ampliar la difusión de la hoja, también fue distribuido a la salida de las fábricas[4].

La diversificación del público lector señala profundas transformaciones y nuevas aspiraciones en la sociedad cordobesa. Como producto cultural y comercial, Pensamiento Libre evidenciaba así, en su materialidad, varios procesos concomitantes. El primero es el resultado de una campaña de alfabetización que logró universalizar la lectura; el segundo radica en la orientación anticlerical del periódico que servía sin duda de cimiento entre las élites progresistas y un proletariado que todavía no concebía la sociedad en términos de lucha de clases[5]; en fin, como numerosos poetas del siglo XIX, Lugones se identificaba con los obreros. El poeta confundía su ansia de consagración con las reivindicaciones sindicales de los trabajadores e interpretaba su carencia de autonomía como la consecuencia de una sujeción. Según Efraín U. Bischoff, el poeta solía declarar “Pertenezco al gremio obrero, ya que no cuento con otros medios de vida de los que pueden darme mis brazos y mi cabeza”[6]. No obstante, por la forma libresca y el estilo muy literario del periódico, así como por los temas abordados, podemos suponer que las clases populares no pudieron reconocerse como un elemento de la opinión pública. En efecto, para que el publicista se convirtiera en periodista, hacía falta —recuerda Pierre Van den Dungen— que la escritura se adaptara a un público masificado volviéndose más fácil de entender; era la condición sine qua non de la profesionalización de la actividad periodística[7].

El formato de Pensamiento Libre (385 x 260 mm) proporcionaba a Lugones un espacio suficiente para disertar sobre distintos temas. Siempre publicados en primera página, los artículos de fondo cubrían varias columnas, incluso varias páginas, en virtud de una concepción jerarquizada de la información; versaban sobre temas de política o religión, vale decir sobre aspectos particulares de la vida pública argentina. Los seguían notas tituladas “Guerrillas”, en las que Lugones lanzaba férreas polémicas con respecto a la producción literaria local. Por último, conforme a las reglas establecidas, el joven escritor publicaba sus poemas en la tercera o cuarta página[8].

En cuanto a la composición del periódico, observamos que la diagramación clásica del impreso, la ausencia de diversidad tipográfica y la técnica del ensarte lineal son características austeras que no afectaban a lectores cultos acostumbrados a una lectura vertical y consecutiva. Sus hábitos de lectura les permitían además seguir el hilo de un razonamiento desarrollado en una crónica publicada en serie, comprender sin dificultad las numerosas referencias a la literatura occidental y percibir la tonalidad satírica de los artículos. Por eso, hay motivos de sobra para creer que el rechazo del poeta de dirigirse a un público lector en particular fue más retórico que real. Su postura era propia de los librepensadores.

En “Marcando rumbos”[9], Lugones definía la línea editorial del periódico de acuerdo con el programa liberal anunciado por el título, que ponía especial énfasis en la libertad de opinar[10]. Para llevar a bien su proyecto, se fijaba dos objetivos. El primero consistía en iluminar las mentes, difundir la idea democrática entre un vasto público lector y ayudar a la comunidad interpretativa en su búsqueda de la verdad. Alusivo y cargado de sobreentendidos hoy difíciles de comprender, la profesión de fe “Marcando rumbos” defendía por otra parte la igualdad entre los hombres (con la evocación de un público lector extranjero cuyas necesidades eran las mismas que las de los argentinos) y la necesidad de respetar la ley (concebida como la expresión de la voluntad general).

Otro ambicioso objetivo era “mover cruda guerra a todas esas publicaciones literarias que, lejos de realzar nuestras cualidades intelectuales nos presentan como prototipos de la impotencia y raquitismo literarios”[11]. Mediante esa aserción belicosa, Lugones quería ampliar su audiencia acercándose a amantes de la buena literatura. Desde Córdoba, acogía al modernismo, un movimiento literario de renovación formal y estilística, y así impulsaba a la vez una transición del romanticismo al modernismo y cambios culturales de primer orden. Desgraciadamente, su lectorado distaba de serle favorable, porque la literatura argentina de aquella época gozaba de poca consideración. Por ser aún muy tradicionales, a las élites cultas les importaban poco los argumentos lugonianos a favor de una poética novedosa. Sea lo que fuere, Pensamiento Libre aspiraba como otras publicaciones porteñas del período a dedicar mayor espacio a comentar la literatura argentina. Participaba de pleno en una emergente corriente crítica y reformista de alcance nacional[12].


  1. Se puede consultar la colección en la Biblioteca de la Academia Argentina de Letras de Buenos Aires (donación Lermon, 49-7).
  2. Capdevila, 1973, p. 77.
  3. El periódico se habría beneficiado de una buena audiencia entre los liberales, católicos y anticlericales. Los únicos en repudiar dicha publicación fueron los ultramontanos. Lugones, 1949, p. 72.
  4. Se calcula que, además de sus ingresos publicitarios, un periódico debía vender más de 10 000 ejemplares para ser rentable en los años 1880. San Clemente, 2007, p. 29.
  5. La introducción en el Río de la Plata del pensamiento de Karl Marx fue bastante tardía. 2002, Dujovne, pp. 3-4 y Tarcus, 2007, pp. 84-103.
  6. Bischoff, 2005, pp. 197-199; Canedo, 1974, p. 26; Conil Paz, 1985, pp. 39-41; Franzé, 1997 y Bravo, pp. 27-47.
  7. Van Den Dungen, 2008.
  8. Lejos de responder a requisitos editoriales, dicha disposición fue instaurada por los románticos para dar a sus versos una expresividad singular e inmediata que contrastaba con la tonalidad algo grandilocuente de la épica. Disegni, 2005, pp. 52-53.
  9. “Marcando rumbos”, Pensamiento Libre, 19/10/1893.
  10. El epígrafe es “¡Libre es el ave que los aires corta,/ Libre la luz que fecundiza y crea;/ Si es libre el hombre que el mundo habita/ Libre es también para emitir su idea!”.
  11. “Marcando rumbos”, op. cit.
  12. Romano, 2004, pp. 16-17.


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