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Introducción

Figura de proa del modernismo, Leopoldo Lugones (1874-1938) fue un autor polígrafo que, a semejanza de los letrados de su generación, solía publicar crónicas en periódicos de gran tirada: escribir en la prensa era para él la única forma de diversificar su producción literaria y, así, aprovecharse de una industria cultural en pleno desarrollo. Con esta actividad pudo evolucionar en las altas esferas oficiales, además de intervenir en el espacio público que la prensa abría al servir de enlace entre las élites y el Estado como portavoz de la oligarquía argentina.

A medio camino entre literatura y periodismo, las crónicas del autodidacto constituyen hoy un conjunto consecuente de opiniones que los estudios literarios ignoran a la hora de comprender el recorrido ideológico de un escritor que abandonó, paulatinamente, los ideales de un socialismo utópico en beneficio de un pensamiento reaccionario que lo llevaría a sostener el golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 encabezado por el general José Félix Uriburu.

Las crónicas de La Nación son sin duda las más conocidas. Si bien aquellos textos contribuyeron a consagrar al poeta, no es menos cierto que son el resultado de un aprendizaje que comenzó hacia 1893. En aquel entonces, Lugones estaba radicado en la ciudad de Córdoba, donde trabajaba como cronista para varios periódicos locales.

La falta de documentación sobre la juventud y los años de formación de Lugones persiste. Son poco numerosos los autores que relatan los años de escasez del joven que publicó en la prensa cordobesa o trabajó en la administración provincial para mantenerse a sí mismo[1]; más escasos aún son los que cuestionan su compromiso político con los anticlericales de la capital provincial. Nos parece hoy necesario colmar, aunque sea en parte, ese aspecto lacunario de la biografía del escritor para superar los límites de la “vida autorizada” escrita por el hijo del poeta, Arturo Capdevila o Efraín U. Bischoff, por ejemplo.

Aunque no disponemos de informaciones precisas sobre sus primeras intervenciones públicas, sabemos que Lugones hizo suyos los espacios de sociabilidad de la ciudad de Córdoba (tertulia de la librería La Argentina, café literario, logia masónica) y comenzó su carrera literaria con la lectura del largo poema “Los Mundos” en un evento organizado por librepensadores en beneficio del Instituto de las Ciencias naturales[2]. En realidad, el único testimonio digno de crédito de aquel período (1892-1896) es el periódico político y literario Pensamiento Libre que presentamos aquí.

Los ensayos sobre la prensa de Córdoba del jesuita Pedro Grenón parecen ignorar la existencia del impreso[3], mientras que Efraín U. Bischoff lo califica de “ramalazo” por haber sido efímero[4]. En Contribución a la bibliografía de Leopoldo Lugones, Miguel Lermon publica al respecto una nota lacónica que nos priva de datos esenciales tales como el número de tiradas, suscriptores y ejemplares vendidos[5].

Con todo, algunos elementos dispersos, proporcionados por los biógrafos del escritor o los historiadores de la prensa, colman este vacío. Así, en su ensayo El romanticismo político, Dardo Cúneo evoca la publicación de dicha hoja observando que se hacía el eco de un “plan de batalla”[6] levantado por Lugones desde una edad muy temprana. A su parecer, este plan “[…] le hacía vivir en guerra permanente con todos, con casi todos, con la mayoría, es decir, con la mediocridad. En guerra”[7]. Si bien el escritor argentino apunta el carácter polémico del periódico, hace caso omiso del hecho de que Pensamiento Libre mediatizaba la acción política de una facción anticlerical de Córdoba. De igual manera, omite recordar que las invectivas eran una práctica corriente en la prensa de opinión del siglo XIX. Hoy olvidadas, esas especificidades discursivas llevan a los investigadores a interpretar erróneamente la tonalidad crítica del periódico como la expresión de la rebeldía de su fundador. Es el caso en particular de Guillermo Ara, para quien la desfachatez de Pensamiento Libre prefigura los discursos militantes de Lugones de cara a la creación del Club Socialista en Córdoba (1895) o del Partido Socialista Obrero Argentino en Buenos Aires (1896).

El análisis de Ara sorprende porque no toma en cuenta el contexto ni los criterios según los cuales Lugones captaba a sus lectores[8]. ¿De qué ideas “viejas y caducas” hablaba? ¿No era maniqueo oponer fuerzas “reaccionarias” a “hombres nuevos” cuando los retos aludidos eran mucho más complejos? En ningún momento el biógrafo entra en detalle. La adopción de un enfoque socio-literario le hubiera permitido hacer hincapié en las opiniones del poeta, cuestionar las interacciones entre los campos políticos y culturales de la época e interpretar las circunstancias en que se expresaron[9].

Aunque poco valorado por la crítica, el periódico Pensamiento Libre presenta el interés de ser una de las primeras empresas literarias llevadas a cabo por Leopoldo Lugones. En tanto que premisa de la profesionalización del escritor, da testimonio de las estrategias usadas por el poeta para denunciar las especificidades culturales de Córdoba y diferenciarse de situaciones socialmente instituidas; muestra asimismo que el escritor tenía convicciones liberales propias del “orden conservador”[10] vigente y defendía una visión moderna de la poesía. Hace constar, por fin, un talento literario que ya suscitaba la admiración de periodistas profesionales:

Entonces, el poeta logró desahogarse con sus discursos y sus poesías, aquellas que harían exclamar a un redactor de El Porvenir – el diario católico que conducía el presbítero Jacinto Roque Ríos, que eran de “un genio precoz, gigantesco”, mientras en las líneas de La Carcajada, zumbón periódico de don Armegol Tecera, se hacían alusiones al “moceto Lugones”, como digno de tenerlo en cuenta para no entrar en controversia con él por su pluma muy afilada [11].

Con el objetivo de superar dichos límites, nos proponemos examinar las circunstancias en que se publicó Pensamiento Libre y analizar los artículos de Lugones. Así, en vez de apoyar nuestro análisis en relatos hagiográficos, intentaremos indagar las relaciones que el escritor mantuvo desde joven con el poder y los credos políticos que defendía entonces.

El trabajo nuestro, que se sitúa en la confluencia de varias disciplinas, se organizará principalmente en torno al alistamiento de Lugones en la Guardia Nacional y la mediatización de un libre pensamiento.

Tras identificar las características materiales del impreso y su línea editorial, recordaremos las circunstancias insurreccionales que demoraron la publicación de Pensamiento Libre deteniéndonos en particular en el marco legal que obligó a Lugones a participar en la intervención federal de septiembre de 1893 sin reclamarse de valores autoritarios. Veremos que, en ausencia de un ejército profesional operativo, el poeta fue requisado como todos los jóvenes de su generación para mantener el orden en la provincia de Santa Fe y que, sólo una vez concluido el desarme, pudo reanudar su labor periodística y lanzar su propio periódico.

El estudio de Pensamiento Libre nos permitirá abocarnos a los retos políticos que polarizaron y dividieron a la clase dirigente de Córdoba a finales del siglo XIX; nos acercará asimismo al ideario liberal de corte utópico de Lugones. Como el libre pensamiento forma parte del acervo filosófico del que se valía Lugones para posicionarse en el ámbito político de Córdoba, analizaremos los nexos que existen entre dicho movimiento y doctrinas afines como la masonería; recalcaremos de igual manera la influencia de los pensadores franceses en la apreciación lugoniana de los reclamos democráticos de los radicales.

En fin, veremos cómo Lugones se empeñó en librarse del dominio dogmático de la Iglesia católica denunciando prácticas que aventajaban a unos pocos a expensas de los más pobres. Veremos que, si bien la “cuestión social” formaba parte de las preocupaciones de Pensamiento Libre, las críticas eran bastante prudentes para evitar la censura vigente y se volvían más duras sólo en el momento de condenar el fracaso del sistema educativo cordobés.

Al final de nuestro estudio liminar, detallaremos las posturas ideológicas adoptadas por Lugones en el momento de condenar el amateurismo de los sacerdotes-literatos y abogar por una renovación literaria de alta calidad.


  1. Gracias a su padre, entonces jefe de policía, Lugones trabajó en el Registro Civil de la Ciudad de Córdoba. Bischoff, 1977, p. 314.
  2. Tuvo lugar en el teatro Rivera Indarte en junio de 1893. Capdevila, 1973, p. 71. El poema “Los Mundos” salió en el periódico La Libertad. Lermon, 1961, p. 501.
  3. Grenón, 1964-1965, pp. 281-412 y Grenón, 1965.
  4. Bischoff, 1986, p. 28.
  5. Lermon, 1961, p. 505. Dada la dificultad de localizar hoy en día los distintos números de Pensamiento Libre, pensamos que el tiraje fue reducido.
  6. Cúneo, 1955, p. 36.
  7. Idem.
  8. Ara, 1967.
  9. Cuando empezó a publicar en la prensa porteña, Lugones tuvo que adaptarse a nuevas formas periodísticas de comunicación; ya no podía invectivar a los lectores como lo hacía antes en Pensamiento Libre o en La Libertad. Fürstenberger, en línea: https://bit.ly/2D3cELY.
  10. Botana, 1998.
  11. Bischoff, 1974, p. 33. Lugones fue consagrado con la publicación del poemario Las Montañas de Oro (1897).


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