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6 Envejecer con éxito

Roles potenciales de adultos mayores

Jeremy B. Yorgason, Tyler K. Anderson y E. Jeffrey Hill[1]

Resumen

Este artículo examina formas en que se puede ver a los adultos mayores y cómo estos pueden verse a sí mismos, a fin de mantener una percepción positiva que todos merecen. Comenzamos por explorar las formas en que se percibe a los adultos mayores en la Argentina. Luego revisamos los modelos de envejecimiento exitoso, envejecer bien y activamente, junto con una crítica y unos ejemplos de investigación de estos enfoques. Presentamos un ejemplo específico de envejecimiento exitoso cuando se es abuelo. La investigación y los ejemplos personales de los abuelos se comparten junto con las maneras positivas en que se puede alentar a los abuelos. Este artículo demuestra que los abuelos pueden tener un rol importante donde siguen involucrados activamente en sus familias y comunidades.

Palabras clave: envejecer activamente, abuelos, nietos.

Abstract

This article examines ways in which older adults can be seen and can see themselves in order to maintain a positive perception of aging. We begin by exploring ways that older adults can be seen in Argentina. Next we review models that outline successful aging, aging well and active aging, along with a critique and research examples of these approaches. We discuss an example of successful aging seen in grandparents. Research and personal examples of grandparents are shared, along with the ways in which grandparents can be served. This article demonstrates that grandparents have a potential role in which they continue to be included in their families and communities.

Keywords: active aging, grandparents, grandchildren.

Introducción

Al considerar el papel de los ancianos en la sociedad contemporánea, reconocemos algunos desafíos. Aunque en algunas culturas se respeta y reverencia a los adultos mayores, tales ideologías a menudo no se llevan a cabo en las sociedad. Es decir que con frecuencia  a los adultos mayores no se los trata con el respeto que merecen, según lo que han aportado a su posteridad y a la sociedad. La sabiduría y la experiencia adquirida a lo largo de toda una vida a menudo se olvidan y se descuidan. El propósito de este artículo es examinar formas en que se puede ver a los adultos mayores y ellos a sí mismos, a fin de mantener una percepción positiva en las interrelaciones. Comenzamos por explorar las formas en que se ven a los adultos mayores en la Argentina. Luego revisamos los modelos de envejecimiento exitoso: envejecer bien y  de manera activa, junto con una crítica y unos ejemplos de investigación de estos enfoques. Luego discutimos un ejemplo específico del envejecimiento exitoso en los abuelos. La investigación y los ejemplos personales se comparten junto con las maneras positivas en que se puede alentar a los abuelos. Esperamos que las ideas en este artículo demuestren un énfasis en los adultos mayores como una forma de ayudarlos a seguir involucrados con sus familias y la comunidad donde viven.

El rol del adulto mayor en la Argentina

En la Argentina, al igual que en todo el mundo moderno, se han visto muchos cambios en cuanto a la longevidad de vida. Kemelmajer de Carlucci señala que en la Argentina lo que hoy figura como el 13,5% de la población total, para el año 2030 los mayores de 65 años llegarán a formar el 17,5% del país [2]. Por otro lado, Grossman, Herrera y Rousseau notan que, según los datos del censo del 2010, de la población de mayores de 65 años, el 31,4% cuenta con 75 años o más, una buena indicación del aumento de la longevidad de vida [3]. Merced a ese aumento, un individuo adulto puede “conocer e interactuar en el presente con una mayor cantidad de ancestros que en épocas pasadas. Los niños de hoy tienen más abuelos que sus padres”[4].

Desde una perspectiva cultural (y también en la jurisprudencia) este aumento hace necesario que conservemos a los ancianos en “el seno de la sociedad, encontrándoles el lugar que por su dignidad y por sus aptitudes deben ocupar para bien de la comunidad”[5]. Históricamente, los mayores de edad han recibido mucha honra en la sociedad argentina. Pero como bien se sabe, como categoría social la senectud puede abarcar toda la gama de (ir)respeto, desde la inutilidad hasta una alta admiración. Lo que hoy es honra fácilmente se puede reducir a una actitud negativa hacia los ancianos.

Se ha experimentado un cambio en las sociedades industrializadas, las cuales perciben “al viejo como una ‘amenaza’ que atenta contra el bienestar de las otras generaciones y lo transforma en una ‘carga social’ para ellas”[6]. La sociedad argentina ha valorado a los abuelos por su habilidad de transmitir la cultura y los conocimientos que poseen a los jóvenes, y Martínez y colaboradores añaden que el “rol de ‘abuelo/a’ y las actividades que los mayores realizan en relación con la crianza y la educación de los nietos no debe desestimarse” [7]. Promueven una valoración más alta de los ancianos, lo cual podría conducir “a que ser viejo no sea un estigma sino que, por el contrario, alcanzar esta etapa de la vida ofrezca la posibilidad de ocupar un espacio privilegiado en la trama social”[8].

En las últimas décadas ha habido cambios que han afectado a la familia argentina. Por varios factores (por ejemplo, bajas tasas de natalidad y de nupcialidad) en la Argentina el número de parientes ha reducido significativamente[9]. Este cambio cultural ha contribuido al aumento del número de ancianos alojados en geriátricos, una muestra “del espacio dejado por la familia”[10]. Sin embargo, es de notar que, según datos de la Organización Panamericana de la salud, la mayoría de los ancianos argentinos sigue viviendo en el ámbito familiar [11]. Por ende, los abuelos argentinos siguen jugando un papel importante en la familia y en la sociedad argentina. Otro impacto de la sociedad moderna ha sido la entrada masiva de la madre en el mercado laboral, lo cual obliga a los abuelos a asumir el papel de ‘agente sustituto de socialización’ donde los abuelos tienen un papel de prestigio de transmitir conocimientos, el sentido común y la sensatez; en este escenario forman parte importante en la vida de sus hijos y nietos.

Envejecer con éxito: perspectivas teóricas

A mediados del siglo XX (es decir, 1950), el modelo principal para entender el proceso de envejecimiento fue el modelo médico. En resumidas cuentas, ese enfoque médico sugirió que las capacidades físicas y mentales disminuían con la edad y que no había ningún aspecto positivo al envejecer. En un esfuerzo por cambiar nuestro enfoque hacia la consideración de los aspectos positivos del envejecimiento, Rowe y Kahn publicaron su modelo sobre cómo envejecer con éxito (fig. 1), que sugiere que los adultos mayores envejecen exitosamente cuando evitan enfermedades y discapacidades, cuando se mantienen activos socialmente y cuando conservan las capacidades cognitivas y físicas a un alto nivel [12]. Desde la publicación de su libro, se han publicado más de 1.200 artículos con este modelo con el propósito de entender los procesos de envejecimiento.

Por ejemplo, Cho, Martin y Poon (2015) examinaron los indicadores a corto y largo plazo que produjeron sentimientos positivos en los que tenían más de 85 años de edad [13]. Encontraron que, en realidad, los procesos sociales, físicos y cognitivos se asociaban de manera significativa con el estado de ánimo positivo. Varios estudios han encontrado hallazgos similares, lo que sugiere que muchos adultos mayores de edad se envejecen con éxito mediante el mantenimiento de la actividad social, física y cognitiva en la madurez.

Figura 1. Modelo de envejecer con éxito desarollado por Rowe y Kahn

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Unos años después de la aparición del modelo de envejecer con éxito, salió otro parecido que se llamaba “Envejecer bien”[14]. Incluía otros factores tales como preservar la buena salud, la participación social y estar involucrados en actividades productivas. Más de mil artículos se publicaron con este modelo.

Más tarde, hace pocos años, surgió un modelo de “envejecer activamente”, lo cual se enfoca en optimizar oportunidades de salud, participación y seguridad, y en ver nuestro potencial de bienestar físico, social y mental [15]. Más de cuatrocientos artículos se publicaron con este tema. En esencia, las investigaciones que siguen este modelo muestran que los aspectos de envejecer con éxito se asocian con el bienestar de los adultos mayores  [16].

Lo bueno del paradigma de envejecer activamente es que quizás habrá más adultos mayores que se esfuercen por ser activos [17]. Quizás nos motive a crear programas que ayuden a los adultos mayores a envejecer con éxito y esperamos que disminuya la discriminación sobre la edad en nuestra sociedad, y enfocándonos más en los aspectos positivos de ser adultos mayores.

Pero este paradigma nos deja con algunos interrogantes [18][19]:

¿Existe la posibilidad de que sean marginalizados los adultos mayores desventajados —los que no tengan la oportunidad de envejecer con éxito— sin que tengan ninguna culpa?

¿Incluye una valoración subjetiva de envejecer bien? Es decir, pueden sentirse felices a pesar de esa situación?

¿Pueden envejecer con éxito a pesar de tener enfermedades crónicas?

La importancia radica en que todos tienen valor simplemente porque existen. Aunque el envejecimiento exitoso es un resultado de nuestro bienestar cognitivo, social y físico, las actitudes resultantes del envejecimiento exitoso pueden ser, a su vez, precursoras del funcionamiento posterior. Por ejemplo, en una investigación longitudinal realizada por Windsor, Curtis y Luszcz que incluyó casi 1.500 personas, se encontró que los que tenían un nivel de propósitos altos en su vida resultaron con porcentajes más bajos de discapacidad 18 años después [20]. También tenían mejor salud física, más alta velocidad cognitiva y menos depresión. Parece que tener un propósito en la vida les sirve mucho más a los adultos mayores.

Ser abuelos: un ejemplo de envejecer con éxito

Un rol adicional para que los ancianos argentinos pueden tener y sentir un propósito en sus vidas es el hecho de ser abuelos. Este rol también les da un gran beneficio a sus nietos. Algunos en el precongreso (incluyendo a la doctora Maritchu Seitún, quien cerró el precongreso) hablaron de cómo los abuelos pueden favorecer a sus nietos al cumplir con ciertos roles en la vida: a) verse durante los días feriados, en las reuniones familiares y en ocasiones especiales; b) cuidar a los nietos a tiempo parcial; c) vivir en la misma casa con sus nietos; y d) cuidar de ellos a tiempo completo o ser sus tutores en caso de que corresponda. Ser abuelos puede dar mucha satisfacción a la vida, trayendo gozo, sentido y un propósito al proveer algo significativo a la próxima generación.

Muchos adultos serán abuelos durante más de la tercera parte de sus vidas[21]; esto quiere decir que muchos argentinos conocerán a sus nietos no sólo como niños, sino también cuando crezcan y sean adultos. Al vivir por más años las relaciones entre abuelos y nietos se extenderán también, pudiendo ejercer una influencia positiva durante los momentos difíciles. Para los nietos de familias divorciadas la calidad de relación con las abuelas maternas se vincula con un mejor funcionamiento psicológico en los nietos [22]. Los adolescentes que viven en familias formadas a partir de nuevos matrimonios demuestran menos problemas de ajuste cuando tienen más conexión y relación con sus abuelos [23]. En un estudio realizado con familias reconstituidas, quienes tenían mejores relaciones entre abuelos y nietos se hallaron menos problemas de comportamiento y una autoestima más alta, especialmente para las nietas [24]. En resumen, cuando hay divorcios y nuevos matrimonios los nietos incorporan beneficios sociales, emocionales y psicológicos si tienen un mayor contacto con sus abuelos.

En cuanto a la conducta prosocial de nietos, al tener conexión con los abuelos, los adolescentes reportan tener menos dificultades emocionales y mejor conducta prosocial[25]. Cuando los niños de 3 a 4 años de edad tienen una conexión con sus abuelos manifiestan menos frustración [26], menores decisiones negativas[27] y desarrollan más confianza [28] y mejores niveles cognitivos, prosociales y emocionales [29]. En un estudio publicado por Yorgason, Padilla-Walker y Jackson, los autores encontraron que tener conexión emocional con un abuelo se relacionaba directamente con el comportamiento prosocial aun un año después [30]. También encontraron que los recursos financieros de los abuelos ayudaron a los adolescentes a tener niveles más altos de dedicación al estudio. Es decir que muchas veces los nietos reciben muchos beneficios de una relación con sus abuelos.

Existen oportunidades en que los abuelos son cuidadores principales de sus nietos. En estas situaciones, les dan apoyo emocional, físico y financiero [31]. A pesar de la carga intelectual y física que deben sobrellevar, siguen cuidando de sus nietos por la gratificación emocional, por acompañarlos y por sentirse útiles en este rol [32].

Hay varias maneras de ayudar a los abuelos a tener éxito:  podemos sugerir que se contacten con sus nietos mediante nuevas modalidades (i.e., Facebook, Twitter, mensajes de texto, etc.). Los padres (la generación intermedia) juegan un papel importante en decidir cómo, cuándo y con qué frecuencia los hijos permanecerán con sus abuelos. Respecto de los nietos (adolescentes tal como adultos), podemos animarles a que se contacten con sus abuelos, que desarrollen actividades juntos, ayudarse unos a otros y compartir la vida.

Estudio de caso: Jeremy Yorgason

Durante un período de casi 6 meses viví con mi abuelo (el padre de mi mamá). Casi a diario me decía: “Jeremy, ven al otro salón. Hay algo que me gustaría compartir contigo”. Entonces teníamos unas breves conversaciones donde mi abuelo me daba consejos, me transmitía su sabiduría, me contaba historias personales y cómo ayudó a otros en su pasado. Por ejemplo, un día me leyó de la Biblia, Santiago 1:27, y me invitó a visitar a las viudas en su vecindario. Les llevamos galletitas, fruta u otras comidas, con un saludo breve, esperando que lo pasaran bien. Con mi abuelo hablábamos de las cosas importantes de la vida y me impartió ejemplos de cómo vivir feliz.

Conclusión

En conclusión, en la sociedad argentina actual los adultos mayores se encuentran en una situación transitoria. Por los cambios sociales que se han visto últimamente, han tenido que asumir roles nuevos, como el hecho de ser abuelos. A pesar de que conservan su papel de prestigio, se ven en una condición precaria donde fácilmente se podrían volver una carga social. Se debe hacer todo lo posible por mantener a los ancianos en el seno de la sociedad. Los abuelos son la Guardia Nacional para las familias, dando ayuda en tiempos de emergencia. Hasta celebramos feriados argentinos para reconocer a nuestros abuelos (el 26 de julio, día de los abuelos; el segundo domingo de noviembre, día de la abuela; el tercer domingo de agosto, día del abuelo). La conexión con los abuelos puede beneficiar a los adolescentes de manera social y emocional. En fin, si ponemos énfasis en los adultos mayores acepten su papel de ser abuelos y asuman la condición de que pueden realizar actividades propias para su edad y su familia, quizás los ayude a envejecer con éxito.


  1. Jeremy B. Yorgason Brigham Young University; Tyler K. Anderson Colorado Mesa University; E. Jeffrey Hill Brigham Young University
  2. Kemelmajer de Carlucci, A. Las personas ancianas en la jurisprudencia argentina: ¿hacia un derecho de la ancianidad? Revista chilena de derecho, 33(1) (2006), p. 41.
  3. Grossman, C. P.; Herrera, M.; Rousseau, J. J. Una intersección compleja: ancianidad, abuelidad y derecho de Familia. Oñati socio-legal series, 1(8) (2011), p. 1-29.
  4. Martínez, M. R.; Mogrante, M. G.; Remorini, C. ¿Por qué los viejos?: reflexiones desde una etnografía de la vejez. Revista argentina de sociología, 6 (10) (2008), p. 84.
  5. Kemelmajer. Op. cit., p. 37.
  6. Martínez. Op. cit., p. 84
  7. Loc. cit.
  8. Martínez. Ibid., p. 87.
  9. Martínez. Ibid., p. 69-90.
  10. Kemelmajer. Op. cit., p. 58.
  11.  Loc. cit.
  12. Rowe, J.; Kahn, R.. Successful aging. New York: Random House, 1999.
  13. Cho, J.; Martin, P.; Poon, L. W. Successful aging and subjective well-being among oldest-old adults. The gerontologist, 55 (2014), p. 132-143.
  14. Vaillant, G. E. Aging well: guideposts to a happier life from the landmark Harvard study of adult development. Boston, Little, 2002.
  15. World Health Organization. What is “active ageing”? [en línea]. Disponible en: http://www.who.int/ageing/active_ageing/en/#
  16. Bass, S. A.; Caro, F. G. Productive aging: a conceptual framework. En: Morrow-Howwell, N.; Hinterlong, J.; Sherraden, M. (eds.). Productive aging: concepts and challenges. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2001, p. 37-78.
  17. Pavlova, M. K.; Silbereisen, R. K. Perceived expectations for active aging, formal productive roles, and psychological adjustment among the young-old. Research on aging, 38 (2016), p. 26-50.
  18. Loc. cit.
  19. Scheidt, R. J.; Humpherys, D. R.; Yorgason, J. B. Successful aging: what’s not to like? Journal of applied gerontology, 18 (3) (1999), p. 277-282.
  20. Windsor, T. D.; Curtis, R. G.; Luszcz, M. A. Sense of purpose as a psychological resource for aging well. Developmental psychology, 51 (7) (2015), p. 975-986.
  21. Reitzes, D. C.; Mutran, E. J. The transition into retirement: stages and factors that influence retirement adjustment. International journal of aging and human development, 59 (2004), p. 63-84.
  22. Henderson, C. E. et al. Grandmother-grandchild relationship quality predicts psychological adjustment among youth from divorced families. Journal of family issues, 30 (2009), p. 1245-1264.
  23. Lussier, G. et al. Support across two generations: children’s closeness to grandparents following parental divorce and remarriage. Journal of family psychology, 16 (2002), p. 363-376.
  24. Bray, J. H.; Berger, S. H. Noncustodial father and paternal grandparent relationships in stepfamilies. Family relations, 32 (1990), p. 414-419.
  25. Attar-Schwartz, S. et al. Grandparenting and adolescent adjustment in two-parent biological, lone-parent, and step-families. Journal of family psychology, 23 (2009), p. 67-75.
  26. Barnett, M. A. et al. Grandmother involvement as a protective factor for early childhood social adjustment. Journal of family psychology, 24 (2010), p. 635-645.
  27. Beam, M. R.; Chen, C.; Greenberger, E. The nature of adolescents’ relationships with their “very important” nonparental adults. American journal of community psychology, 30 (2) (2002), p. 305-325.
  28. Meyer, K. C.; Bouchey, H. A. Daring to DREAM: results from a mentoring programme for at risk youth. International journal of evidence based coaching and mentoring, 18 (2010), p. 67-84.
  29. Gallagher, P. A.; Abbott-Shim, M.; Vandewiele, L. Head start mentor teachers impact child outcomes in protégé teachers’ classrooms. NHSA dialog, 14 (2011), p. 75-78.
  30. Yorgason, J. B.; Padilla-Walker, L. M.; Jackson, J. Non-residential grandparents’ financial and emotional involvement in relation to early adolescent grandchild outcomes. Journal of research on adolescence, 21 (2011), p. 552-558.
  31. Muñoz, A. B. et al. Perfil sociodemográfico, carga percibida y calidad de vida en abuelos cuidadores de niños con discapacidad. Psicología y salud, 25 (2) (2015), p. 169-180.
  32. Loc. cit.


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