Otras publicaciones:

9789877230307-frontcover

Book cover

Otras publicaciones:

9789877230932_frontcover

DT_Augé_Hopenhayn_13x20_OK

7 Las ONG como facilitadoras de participación y propuestas
del adulto mayor

Milagros Falus, Rita Campillo y Hugo Schamber[1]

“Jamás un hombre es demasiado viejo
 para recomenzar su vida y no hemos de buscar
que lo que fue le impida ser lo que es
o lo que será”

Miguel de Unamuno

La Fundación Navarro Viola (FNV) es una organización privada sin fines de lucro, fundada en 1973 por tres hermanas: María del Carmen, Sara Navarro Viola y Marta Navarro Viola de Herrera Vegas. A través de un abordaje integral, la fundación desarrolla sus acciones en dos áreas principales: primera infancia y personas mayores.

Su programa Personas Mayores busca dar respuesta a los desafíos que implica la vejez. Así contribuir a una resignificación de esta etapa de la vida y al cumplimiento del derecho al desarrollo humano integral.

Esta vocación y compromiso con los mayores se resume en tres objetivos:

  • Visibilizar
  • Poner en agenda y
  • Desarrollar acciones que respondan a las problemáticas y potencialidades de la vejez.

Para el diseño e implementación de los programas, la FNV trabaja en articulación con actores del ámbito comunitario, educativo, de la salud, académico y del sector público. Así, trabaja en colaboración con organizaciones como Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores, el Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Cultura de la Nación.

Una mirada sobre la persona mayor

Desde la FNV trabajamos para producir información de calidad y confiable, necesaria para conocer quiénes son las personas mayores, qué desean y cuáles son sus condiciones de vida. Esto lo hacemos en alianza con el Observatorio de la Deuda Social a través del Informe Barómetro (alcance federal).

Producimos evidencia estadística y cualitativa para romper con muchos de los supuestos sobre las personas mayores que suelen basarse en estereotipos o experiencias personales.

De acuerdo con el Informe del Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores vivimos en un mundo que envejece día a día. Aproximadamente 6.000.000 de argentinos tienen más de 60 años y se estima que un 90% es autónomo en su vida cotidiana. Se estima que en el año 2050 habrá más personas mayores que niños y adolescentes menores de 15.

La cultura en general y los medios de comunicación en particular exhiben la juventud como modelo de felicidad y de éxito. Como contrapartida, aíslan la vejez, asociada a la enfermedad, a la asexualidad, la ausencia de deseos y de proyectos.

Sin embargo, desde hace algunos años se está produciendo un cambio para revertir la concepción de las personas mayores como individuos que ya nada pueden aportar a la sociedad, para constituirlos en sujetos de pleno derecho.

Desde esta perspectiva, los mayores son considerados miembros activos y estimados por la comunidad, que pueden contribuir a la sociedad, a los familiares y a ellos mismos. Recuperar y darle el real valor a sus experiencias, a sus saberes y a sus habilidades cada vez es más importante, porque supone empoderar y enriquecer a los mayores y a su entorno.

En esta línea, las estadísticas demuestran que existe una demanda de participación por parte de las personas mayores. Los más grandes déficits se dan en cuestiones relacionadas con la participación social y lo valorados que se sienten; por ejemplo, alrededor de tres millones de personas mayores declaran sentirse no valoradas o tenidas en cuenta [2]. Existe además un déficit de propuestas recreativas: más del 30% de las personas mayores dicen que sus necesidades de recreación están insatisfechas[3].

Hay evidencia del potencial de trabajo voluntario entre las personas mayores. A pesar de que dos de cada diez lleva a cabo tareas solidarias o de ayuda, cuatro de cada diez declaran interés por ofrecer su tiempo libre en ese tipo de tareas [4]. Además de recibir, muestran predisposición a dar y se sienten gratificados y agradecidos al llevar a cabo diferentes trabajos.

Arte en acción

El propósito de esta disertación es dar a conocer el Programa Arte en Acción, diseñado e implementado por FNV como ejemplo de un caso en el cual una ONG es facilitadora de participación y propuestas del adulto mayor.

Arte en Acción se llevó a cabo entre 2013 y 2016 con el objetivo de estimular procesos de socialización, aprendizaje e integración en distintos espacios culturales que promuevan la interacción entre las personas mayores y de ellas mismas con su contexto.

A través de este programa un grupo de 24 voluntarios mayores de la Fundación Navarro Viola actuaron como mediadores en museos y espacios culturales. Para llegar a cumplir ese rol, los mayores se integraron a los equipos de cada institución llevando a cabo un proceso de trabajo colaborativo.

Rita y Hugo forman parte del grupo de voluntarios, un colectivo muy heterogéneo, con trayectorias y profesiones variadas (amas de casa, docentes, biólogos, ingenieros, trabajadores sociales, etc.). Unidos, sin embargo, por un especial interés en lo cultural y en compartir con otros experiencias de acercamiento al arte.

El programa los invitó a ser protagonistas en esos espacios. A crear un puente entre el museo y sus visitantes; sus intervenciones buscaron promover el diálogo y la reflexión del visitante, invitando a la comunidad a compartir y adueñarse del espacio. Así, demostraron que las personas mayores no son actores pasivos de la vida cultural, sino que, al contrario, tienen mucho para recibir y también para dar.

A través del programa se buscó crear más espacios de integración y encuentro intergeneracional, contribuyendo a que las instituciones culturales abran decididamente sus puertas a los adultos mayores, que se impulsen proyectos nuevos generados en los encuentros, que se estimule la creatividad —que no se agota con la edad— y que se capitalicen los saberes, la capacidad de transformación y el tiempo que ellos ponen a disposición de la cultura.

Tal como declaran los voluntarios, Arte en Acción los invitó a poner en juego toda su experiencia y saberes en el diseño y realización de actividades participativas, lúdicas y recreativas abiertas a la comunidad.

Por ejemplo, Alcira, licenciada en Letras que en sus intervenciones utiliza la narración y sus conocimientos de poesía. Celia y Emilce, otras integrantes del grupo, con grandes aptitudes para la teatralización. O Beba, profesora de ciencias naturales, quien utilizó sus conocimientos en la visita al jardín del museo Larreta.

En lo que respecta a los museos, sabemos que esta apertura a “habitar nuevos espacios” implica diversas transformaciones enriquecedoras desde lo institucional (cambio en las reglas de juego, en la cultura organizacional) y también hacia el interior de los equipos y de las personas que los componen. Esta propuesta supone no sólo alterar roles y voces habilitadas sino, además, redefinir la propia mirada hacia la vejez y el envejecimiento al hacer lugar formalmente en los ámbitos de trabajo a los mayores como protagonistas y artífices.

En la práctica

Desde la fundación creemos que es importante dedicar un momento a la reflexión y formación de los equipos que recibirán a las personas mayores. Es por ello que destinamos instancias iniciales donde representantes de las instituciones puedan preguntarse: ¿Por qué es importante para nosotros realizar un proyecto con personas mayores? ¿Qué lugar han tenido o tienen las personas mayores en mi institución? También es importante reflexionar acerca de las diversas configuraciones personales, familiares, institucionales y sociales que se conforman —a veces de manera inconsciente— sobre las personas mayores: ¿Cómo imaginás o vivís tu vejez? ¿Cómo se vive esta etapa en tu familia? ¿Existen representaciones de la vejez en tu institución? ¿De qué formas y con qué aspectos se la asocia? ¿Qué representaciones muestran los medios, la publicidad, las ficciones, el arte?

Estos momentos de reflexión inicial requieren ser profundizados en espacios de formación y discusión liderados por especialistas gerontólogos para ampliar y profundizar los saberes previos, revisar las inquietudes, compartir diferentes perspectivas y enfoques, comprender y defender los paradigmas actuales sobre las personas mayores y sus derechos.

Por lo general, son los equipos educativos o de extensión los que llevan adelante proyectos de estas características. Porque son los primeros en recibir a las personas que asisten al museo y mantienen el contacto con ellas; porque tienen herramientas personales y profesionales para el trabajo pedagógico; porque en alguna oportunidad se vincularon o trabajaron con personas mayores; porque posiblemente conocen de manera más directa los intereses y las necesidades de los públicos que asisten a su espacio cultural.

El proceso colaborativo comienza cuando los voluntarios se acercan al museo, lo conocen y visitan las exhibiciones logrando así el primer acercamiento al patrimonio de la institución.

Posteriormente se acuerdan los encuentros en los que los mayores se unen al equipo del museo. Estas reuniones son esenciales para intercambiar ideas, experiencias y saberes sobre el patrimonio del museo, las exhibiciones, los profesionales y las realidades vinculadas con la institución, los públicos asistentes y las relaciones establecidas con la comunidad, las ideas inspiradoras y las formas de trabajo que motorizan al equipo de la institución, las experiencias artísticas-estéticas-intelectuales y recreativas que se suceden.

Una vez realizada una serie de encuentros de este tipo, finalmente los voluntarios, con el apoyo y asesoramiento de los equipos educativos, diseñan y realizan actividades planificadas para que disfruten los visitantes.

Las propuestas serán tan amplias como sus intereses: visitas dialogadas, talleres, juegos en sala, intervenciones perfomáticas, teatrales, narrativas, artísticas, presentaciones con música, recorridos participativos, diseño de un dispositivo para visitantes en sala, etc.

El resultado es múltiple: se generan nuevos relatos acerca de los museos; también, nuevos modos de participación y de vinculación de los mayores con las instituciones, donde encuentran un espacio real para intervenir con prácticas dinámicas y creativas.

Experiencias realizadas

Estos son algunos de los museos y espacios culturales donde se llevó a cabo Arte en Acción. Cada institución, con su especificidad, representó un desafío para los voluntarios:

  1. Asociación Amigos del Bellas Artes
  2. Museo José Hernández
  3. Museo de los Inmigrantes
  4. Museo Botica del Ángel
  5. MACBA
  6. Pequeñas colecciones (Centros de Día)
  7. Museo Evita
  8. Museo del Banco Central
  9. Museo del Cine
  10. Museo y Biblioteca AYSA
  11. Cárcova
  12. Museo de la Mujer
  13. Palais de Glace
  14. Museo Sívori
  15. Fortabat
  16. Museo Mitre
  17. Museo del Juguete
  18. Museo Bellas Artes la Plata/MUMART/MACLA
  19. Museo Larreta
  20. Biblioteca Popular y Museo Histórico La Matanza

Entre las instituciones cuyo público asistió invitado a las visitas se encuentran:

  1. AMIA
  2. Abuelos del Francés
  3. Hogar Santa Ana (Manos Abiertas)
  4. Hogar San Joaquín (Manos Abiertas)
  5. Fundafasia
  6. Centros de Día del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
  7. Programa Cultura Comunitaria en Villas (GCBA)
  8. Obra Padre Mario
  9. Centro de Voluntariado Mayor-Universidad Lanús
  10. ASAC (Rehabilitación en discapacidad visual)
  11. A la fecha hemos trabajado
  • Con los equipos educativos de más de 30 museos y espacios culturales.
  • Siendo mediadores para más de 1000 personas.

Además de liderar actividades en museos y espacios culturales, los voluntarios mayores de la Fundación Navarro Viola acercaron el arte a otras instituciones donde, por distintas razones, residen otros con dificultades para movilizarse o hacer salidas culturales. Así, los voluntarios brindaron charlas, recorridos virtuales y temáticos utilizando recursos digitales variados en más de 20 centros de día y otras organizaciones que nuclean a personas mayores.

En primera persona

Frente a la consulta a nuestros voluntarios acerca de su experiencia durante el programa, ellos reconocen que Arte en Acción les permitió seguir aprendiendo, canalizar su creatividad y recuperar y transmitir a otros saberes y experiencias. Además, destacan que la generación de estos espacios permite seguir construyendo una sociedad mejor, más inclusiva y participativa. Para las familias, los amigos y el entorno se suma además la posibilidad de redescubrir a una persona cercana en una faceta distinta, interactuando de una forma nueva con el mundo.

Documentos, videos y material disponible para descargar de forma gratuita en:

Fundación: www.fnv.org.ar

Facebook: www.facebook.com/FundacionNavarroViola

Twitter: @F_NavarroViola

YouTube: https://www.youtube.com/user/NavarroViola


  1. Fundación Navarro Viola, Buenos Aires
  2. Boletín “Vivir solo es un factor de riesgo” (2016), Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores.
  3. Loc. cit.
  4. Boletín “Las condiciones de salud de las personas mayores” (2017), Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores.


Deja un comentario