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15 Frente a un cambio de paradigma: las potencialidades del adulto mayor

Dr. Humberto Mesones[1]

“El paradigma es el modelo aceptado por la comunidad científica y lo que se enseña.  Cambia el paradigma cuando nuevos datos surgen de las investigaciones, cuestionan la verdad vigente, son rechazados, pero consiguen una revolución. Los defensores del paradigma anterior se convierten o se van muriendo”

Thomas Kuhn

En las presentaciones anteriores se analizaron las razones económicas que generaron la cultura del descarte. También los cambios demográficos que exigen recuperar los valores y las potencialidades de la tercera y cuarta edad.

Ahora nos toca concretar el cambio y la inclusión. Estamos enfrentados a la resistencia de los convencidos por el costo beneficio. Y también por los que, además del dinero, sirven y buscan la comodidad y el placer material. En la antigüedad se tenía como lema servir a Dios, la Patria y el Rey. En repúblicas podemos reemplazar el tercer valor por nuestra dama y la familia. ¿Cuáles son mis prioridades? ¿Yo a quién sirvo? O no sirvo para nada. En castellano decimos que algo vale la pena, si no vale penar ese algo no vale nada. Merece una reflexión sobre el valor de la vida desde la concepción hasta su final.

La tradición oral se puede perder. Las migraciones, los refugiados deben tener alguna forma de transmitir. En la biblioteca Otium se prepara un concurso de cuentos para los nietos. No cuentos fantásticos, historias y anécdotas familiares que transmitan costumbres y valores.

Hubo en nuestro país un fenómeno de quiebre cultural: los primeros en llegar eran los conquistadores, después los colonos y a principios del siglo pasado la inmigración masiva. Estos últimos eran en su mayoría incultos o analfabetos pero aspiraban para sus hijos lo mejor: “Mi hijo el doctor”. El problema fue que no se atrevieron a imponer sus valores a sus hijos doctores por un respeto exagerado al título universitario y, en algunos casos, los hijos se avergonzaban del nivel cultural o social de sus padres. También hay comentarios irreflexivos sobre los avances tecnológicos: “Cuando ustedes eran jóvenes no había tele, ni celulares, ni satélites, ni computadoras” […] “Es verdad, por eso tuvimos que inventarlos”.

Dicen que envejecer es como subir a una montaña: “A medida que se sube se cansa, pero la vista es cada vez más linda”.

La memoria tiene como misión fundamental olvidar. Por eso dice Jorge Manrique que a nuestro parecer cualquier tiempo pasado fue mejor. Mucho antes había dicho San Agustín que eso no es verdad, todos los tiempos tienen su dolor y sus luchas. Jorge Luis Borges cuenta en Funes el memorioso que Ireneo, un paisanito uruguayo que perdió la conciencia por el golpe en la cabeza al caerse jugando, cuando se recuperó no podía olvidar nada, su memoria era prodigiosa, pero que por eso no podía pensar. En el poema de los dones comenta que Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para poder pensar —“el tiempo ha sido mi Demócrito”— agrega que la ceguera tiene otras ventajas: “las mujeres son como hace tantos años!”. “El olvido es una de las formas de la memoria”, la memoria no olvida, filtra y selecciona. La glía era un tejido de sostén cuando yo estudiaba histología, ahora se sabe que son células nerviosas de alta complejidad que nos permiten pensar cuando las neuronas de la corteza de asociación buscan recuerdos en los archivos y los comparan y modifican.

Ayer se analizaban desde varios puntos de vista las diferencias entre la juventud y la vejez. Paola del Bosco decía que no quería volver atrás aunque tampoco estaba apurada por avanzar. Todos quieren vivir muchos años y después se quejan por las limitaciones de la edad. En España se dice que peor es no llegar.

“¿Cuántos años tienes?” […] “Esos ya no los tienes”. Y los que tienes pueden ser los más importantes. La fuerza que puede tener el testimonio de una vida cargada de experiencia que sigue enseñando con el ejemplo es enorme. A Karol Wojtyla lo mandó llamar el Cardenal a Varsovia cuando era párroco y estaba remando con los chicos. “Es que en el Vaticano lo quieren hacer obispo” […] “Pero yo soy muy joven”[…] “Es verdad, pero ya se le va a pasar”. Y nadie puede olvidar el impacto emocional de la multitud presente y los millones que lo veían por la televisión cuando no pudo bendecir desde su ventana. ¡Santo súbito! Él mismo, ya anciano y Papa, decía que:

“Los ancianos, gracias a su sabiduría y experiencia, fruto de toda una vida, han entrado en una época de gracia extraordinaria que les abre inéditas oportunidades de oración y de unión con Dios. Les son dadas nuevas energías espirituales, que ellos están llamados a poner al servicio de los demás, haciendo de la propia vida una ferviente ofrenda al Señor y Dador de vida”.

Propio de la ancianidad es el reencuentro con la meditación y la oración. Incluso los ancianos más enfermos o inmovilizados pueden orar, ser contemplativos. “Un anciano agotado en su cama es como un monje, un ermitaño: con su oración puede abrazar al mundo”.

Proyecto alborada

Todas estas consideraciones requieren de una acción que responda a la realidad presente y futura. Ya existen diversas iniciativas en todos los campos que muestran un camino positivo y realizable. Nuestro proyecto reúne varias de esas experiencias y esperamos concretarlo. Hemos avanzado en los aspectos formativos reuniendo distintos institutos y centros de investigación, formación y trabajo. También se han presentado soluciones arquitectónicas para los modelos de viviendas, residencias y centros de estudio.

La idea es generar un club de campo exclusivo para personas de la tercera edad, que contemple espacios de recreación y descanso, junto con establecimientos de residencia transitoria o permanente para las personas que requieran cuidados mayores en niveles de SPA (salus per aquam), de hostal y de asistencia profesional para los que estén más limitados. La cercanía o contigüidad con el club de campo facilitará la ayuda voluntaria imprescindible (los médicos y enfermeros están para otras tareas) para la calidad de vida de los asistidos y los asistentes.

Otro componente esencial del proyecto es la Universidad de la Experiencia, en la que los alumnos y los profesores sean miembros de la tercera y cuarta edad, trabajando, investigando o enseñando lo que saben e hicieron siempre o lo que nunca pudieron hacer por falta de tiempo. La biblioteca, con los avances tecnológicos y con los libros, es otra dimensión cultural a rescatar.

Y también el hospital de cuidados paliativos, en el que se acompañe en sus últimos días a los enfermos terminales que ya no responden a los tratamientos curativos. La legislación previsional vigente establece un límite etario que ha quedado desactualizado. La alteración proporcional entre las generaciones reduce el porcentaje de aportantes y aumenta la población jubilada. Todo intento de elevar la edad del retiro genera inmediato rechazo por estar instalado el límite actual como derecho en el imaginario social. La realidad es que ese sector, llamado de la tercera edad, está en aptitud de seguir trabajando, estudiando o interactuando positivamente si se dan las condiciones necesarias y se eliminan las barreras legales y los prejuicios. Está, además, demostrado que seguir trabajando mantiene la salud física y mental, siendo también un derecho.

Club de campo, barrio cerrado o edificio adaptado. Estos ejemplos ya se encuentran en muchos países, buscando una mayor tranquilidad, seguridad y algún tipo de asistencia doméstica o sanitaria. Las viviendas se diseñan con puertas amplias, en una sola planta, los baños tienen estructuras de apoyo y hasta se incluyen sistemas de control de entradas o salidas. Elegir zona urbana en un edificio adecuado o club de campo con jardines y parques es cuestión de gustos, pero en nuestro país el espacio libre es más fácil de encontrar que en Europa.

Hostal para estadías breves o prolongadas. Personas que viven con sus hijos o nietos pueden preferir vacaciones más cómodas que las comunes de gente joven y con niños. El hostal facilitará recreación, deportes, rehabilitación fisioterapéutica aceptando socios concurrentes durante el día.

La Sagrada Familia reunida en el momento de la muerte de San José es el grupo escultórico que ya está hecho y espera ser retablo de la capilla. Es obra de una escultora rosarina que descubrió su arte después de los sesenta. Alba Blotta transmite paz y amor en estas figuras realizadas después de cumplir los ochenta.


  1. Delegado de Psiquiatría en el Consejo de Certificación de Profesionales de la Academia Nacional de Medicina


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