Otras publicaciones:

12-2210t

12-2769t1

Otras publicaciones:

DT_Augé_Hopenhayn_13x20_OK

9789871354894_frontcover-224x344

13 Desmundanización como descontextualización y recontextualización

Luciano Mascaró[1]

1) La desmundanización como condición de posibilidad para la tematización y objetivación científicas

Según los principios de la Analítica existencial, cada comportamiento o actitud posee un modo de visión asociado a él, siendo los dos modos fundamentales la circunspección [Umsicht], asociada al cotidiano ocuparse en el mundo circundante, que posee al útil como su ente paradigmático; y la contemplación [Hinsehen] referida a un mundo de objetos o cosas caracterizados por propiedades predicativas. Sólo una especial conversión de la mirada es capaz de descubrir en el ente pragmático algo así como un aspecto cósico u objetivo. El teorizar conlleva la tematización, y el abandono del inexplícito ocuparse entre los entes. Se trata de un modo del ser-en-el-mundo que escapa a la mediana comprensión pragmática. De hecho, esta visión, en su versión puramente teorética, prescinde de la implicación de los entes en el horizonte remisional, y hace abstracción de su papel referencial hacia un para qué, y últimamente, hacia un central para quién, este proceso es denominado desmundanización [Entweltlichung]. La conversión del modo de visión, por medio de la cual se produce el traspaso de la actitud cotidiana a la actitud objetivante de la ciencia es descripta por Heidegger en términos de independización de la mirada, la cual posibilita el descubrimiento del ente en su aspecto meramente presente ante los ojos[2].

La desmundanización es el cambio presupuesto en cualquiera de las modificaciones que posibilitan el pasaje del modo primario de la comprensión a la comprensión teorética. La desmundanización consiste en la puesta entre paréntesis del carácter reticular del mundo, esta suspensión de la significatividad ocurre por vía de una focalización o circunscripción de la mirada. Este movimiento es descripto por A. Vigo como una descontextualización individualizante (Vigo, 2008: 105)[3] del ente: Por un lado, la desmundanización descontextualiza, puesto que extrae al ente del plexo remisional en el que se encontraba inmerso, y del cual obtenía su originario sentido pragmático; por otra parte, la desmundanización individualiza: esto significa que el ente resultante de la descontextualización aparecerá parcializado ante la mirada (ya no circunspectiva) del Dasein. La visión se fija ahora en el aspecto mediante el cual el ente viene a la presencia. Este resaltado aspecto o cómo pasará a convertirse en una propiedad [Eigenschaft] predicativa, el predicado del enunciado. Por su parte, el ente, como resultado de la puesta entre paréntesis del entramado remisional, abandonará su condición de a la mano para mostrarse ante el Dasein como algo ante los ojos. De este modo, el ente quedará destacado por encima del trasfondo del mundo, cobrando así una independencia respecto del entramado de remisiones. Este mecanismo convierte al útil en mera “cosa”. La individualización posibilita la objetivación, puesto que da origen a entes no concatenados en entretejidos remisionales, y que se ofrecen a un interrogar en su modo de aparecer como ante los ojos. Adicionalmente, el ente compareciente como algo ante los ojos podrá pasar a cumplir la función de Sujeto [Subjekt] de un posible enunciado predicativo.

La desmundanización exhibe una particularidad importante: ella reúne en sí una serie de modificaciones en el modo de configuración de la pre-comprensión (haber, ver y concebir previos). En efecto, este fenómeno consiste tanto en la transformación del modo comprensor de acceso al mundo (la variación entre Umsicht y Hinsehen); como en el consiguiente devenir de la Zuhandenheit en Vorhandenheit; como así también en la posibilidad de inscripción del ente desarraigado del contexto pragmático en un determinado sistema conceptual operante de antemano, y expresado en un lenguaje. La desmundanización atenúa el carácter pragmático del entretejido del mundo. El interés ahora puesto en el ente, ya no será el interés originario de la utilización; por el contrario, en la actitud teorética, donde el ente se vuelve “aquello de lo que” se habla, debe suspenderse el trato ocupacional en el que el Dasein se encuentra originariamente inmerso; sólo mediante esta tregua los entes pueden sustraerse a la forma primaria y preconceptual de acceso a ellos y aparecer como simples objetos de conocimiento y tema de un discurso. Dicho de otra manera, la desmundanización posibilita el fenómeno de la tematización en el que el “con qué” se convierte en un “acerca de qué”.

La ventaja de este proceso estriba en que, a partir de la separación del ente de su trasfondo pragmático, puede describirse y determinarse con precisión los momentos constitutivos y propiedades de lo que simplemente está-ahí, esto es, el ente puede ser incluido en un proyecto explícito de la comprensión del ser (fundamento de una ciencia). La desmundanización gana en especificidad temática, pero ensombrece la referencia a aquel suelo vital-pragmático que aporta el material para los enunciados mostrativos y determinantes (Kockelmans, 1985: 123).

La desmundanización llama la atención sobre un ente con independencia de su ubicación en la estructura reticular que le otorgaba su sentido primario. Así, la comprensión del Dasein comienza a lidiar con entes huérfanos de un basamento mundano, entes que parecen “ser en sí”. En esta adquirida “independencia de sentido”[4], por la cual entendemos la separación del ente del proyectar práctico de una existencia, se anuncia la objetividad del ente, con la cual se relaciona la mirada contemplativa e interrogadora, y con los cuales trabaja el discurso teórico. Sin dudas, este nuevo perfil del ente también responde a un interés de la existencia, a un modo de desplegarse en el Mundo, sin embargo, este nuevo interés no se encuentra referido y dirigido por los aspectos de la funcionalidad y practicidad.

La predicación, o más generalmente, la perspectiva teórica que ella manifiesta, es decir, aquella que vuelve a lo circundante “objeto” de conocimiento, y tema de discurso se funda siempre en la experiencia antepredicativa. El surgimiento del enunciado, en tanto expresión paradigmática de la modalidad teórica del comprender, a partir del antepredicativo estar-en-el-mundo se muestra como un movimiento de creciente explicitación que transita por los momentos estructurales de la comprensión-interpretación-enunciación (Cf. Vigo, 2008: 87)

Ahora bien, cuando más arriba nos referimos al proceso de desmundanización en términos de descontextualización individualizante, dejamos sin atender un detalle importante, al cual Robert Brandom dedica una breve reflexión: “el movimiento de entes a la mano a cosas presentes ante los ojos no sólo es uno de descontextualización sino uno de recontextualización” (Brandom, 2002: 318). ¿En qué podrá consistir esta recontextualización? El ente descontextualizado, es decir, abstraído del contexto de utilización y de la dimensión remisional del mundo, no queda, por así decir, “suspendido en el aire”. El ente desarraigado del contexto de uso, necesita incorporarse a un nuevo horizonte de comprensibilidad (sentido [Sinn]).

El ente que se supone privado de contexto nunca se encuentra realmente abstraído de todo entramado significativo, simplemente cambia el entramado relacional dentro del cual se vuelve comprensible. Un ente descontextualizado buscará forzosamente la incorporación a un nuevo horizonte, un horizonte coherente con ese nuevo perfil que la abstracción desmundanizante ha puesto en libertad. El ente compareciente en su perfil simplemente ante los ojos puede volverse referente de una descubribilidad y una interrogabilidad; pasará a ser puesto en libertad en busca de sus propiedades y regularidades; será incorporado en tanto Vorhnadenheit dispuesta para responder a las preguntas de una investigación, es decir, el ente descontextualizado puede ser recontextualizado en el horizonte de un proyecto científico de la constitución del ser de los entes, o sea, en un desarrollo explícito de la comprensión del ser inherente al ser-en-el-mundo. El nuevo contexto al cual el ente puede ser incorporado no es otra cosa que el proyecto científico de una región. La región ontológica representa este posible “nuevo mundo” al cual el ente pragmáticamente desarraigado se incorpora. Lo ante los ojos cae así bajo el espectro de un proyecto de la comprensión, una actividad libremente asumida por el Dasein. El mundo, en tanto regionalizado por un proyecto científico experimenta una variación en la triple dimensión de la pre-comprensión. Este “nuevo mundo” poseerá sus formas propias del haber, ver y concebir previos; es decir, vendrá definido por un conjunto de entes permanentemente disponibles, un modo previo de acceder a ellos (método) y una forma pre-definida de interrogar; al mismo tiempo, ya estará preparado un aparato conceptual por medio del cual se pondrá al descubierto al ente. Todas estas características, propias de un horizonte de investigación podrían reunirse en un concepto que Heidegger menciona, sin darle una elaboración expresa: el “mundo del científico[5] (Cf. Heidegger, 2006: 93).

2) Conclusión

Para comprender de manera global el traspaso de actitudes, al estudio del movimiento de desmundanización hay que sumarle el análisis de los fenómenos de tematización y objetivación . La tematización nombra la conversión del en tanto qué hermenéutico en el apofántico, es decir, el movimiento por el cual el con que del tener que ver con se transforma en el acerca de que de un mostrar, esto es, el nacimiento del enunciado mostrativo.

A su vez, la objetivación es presentada (tomo 25) Como fundación de una región ontológica y desarrollo expreso de un proyecto de la constitución de ser de esta región

La idea de objeto aparece íntimamente asociada a la noción de interrogabilidad del ente. El objeto es el ente puesto por delante del interés investigativo que pregunta, es el ente que será descubierto en su qué y cómo, y desde dónde es. Con todo, ni la tematización ni la objetivación serían posibles sin la previa puesta entre paréntesis de la implicancia pragmática del ente en el mundo del trabajo.

Referencias bibliográficas:

  • Bast, R. (1986) Der Wissenschaftbegriff Martin Heideggers im Zusammenhang seiner Philosophie, Tübingen, Frommann-Holzboog.
  • Brandom, R. (2002) “Heidegger’s Cathegories in Sein und Zeit” en Tales of the Mighty dead: Historical Essays in the Metaphysics of Intentionality, Harvard University press, Cambridge, Massachusetts/ London, England.
  • Heidegger, M. (2006) Ser y Tiempo, trad. y notas Jorge Eduardo Rivera, Madrid, Trotta.
  • Kockelmans, J. J. (1985) Heidegger and science, Washington D.C., Center for advanced research in phenomenology & University press of America.
  • Vigo, A. G. (2008) Arqueología y aletheiología, Buenos Aires, Biblos.

  1. CONICET-ANCBA-CEF.
  2. Desde luego, esta conversión de la mirada no constituye el único movimiento que posibilita el pasaje de actitudes.
  3. Siguiendo la interpretación de A. Vigo. Al respecto, también véase Kockelmans, 1985: 125: “el cambio en el punto de vista del científico teorético, tiene una función abstrayente y limitante, por virtud de la cual, aquello que es primordialmente dado es desarmado [broken up] de tal manera que un aspecto puede ser marcadamente iluminado”. Vemos que este autor, si bien con una variedad terminológica, también reconoce las dos funciones típicas de la desmundanización: Abstracción (equivalente a la descontextualización de Vigo) y delimitación (equivalente a la individualización).
  4. Utilizamos las comillas debido a que, en sentido estricto, el ente nunca posee algo así como un sentido independiente. Como pudo verse, el sentido es nada menos que el horizonte de comprensibilidad de un ente, conformado por un haber, ver y concebir previos. Luego, solo “hay” sentido, allí donde la existencia se involucra comprensoramente.
  5. Estrictamente se habla del “mundo del matemático” pero juzgamos válida la ampliación del concepto.


Deja un comentario