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2 El sentido objetivo de lo dado

An谩lisis de la percepci贸n y la manifestaci贸n de las cosas en Heidegger

Leticia Basso Monteverde[1]

Este trabajo examina los an谩lisis de la percepci贸n que Heidegger realiza espec铆ficamente en los tomos 20, 24 y 27 de la Gesamtausgabe con la intenci贸n de clarificar su comprensi贸n de la manifestabilidad de las cosas. La idea es confrontar el camino que elige Heidegger para resolver el desfasaje que la fenomenolog铆a hermen茅utica descubre entre un plano originario del sentido que apunta a las condiciones del aparecer de las cosas y un plano en el cual la experiencia de lo dado se presenta ya significada. Dilucidar esto implica reflexionar acerca del origen de la manifestabilidad, es decir, establecer cu谩l es la fuente del sentido para la fenomenolog铆a. Aqu铆 se analiza el juego de dependencias que se establece entre las capacidades del sujeto y la daci贸n de la cosa para discutir si existe efectivamente un momento del sentido despojado de las determinaciones que adquiere al acontecer. Un abordaje hermen茅utico y un sondeo de los elementos que conforman el proceso perceptivo y su objeto podr铆an desechar, para nosotros, la tesis de un sentido del acontecer que exceda lo acontecido.

Heidegger atiende a este desfasaje entre lo originario y lo dado desde la idea misma de manifestabilidad que le sirve para argumentar que la aparici贸n de las cosas en la experiencia y la constituci贸n de su sentido se deben encaran desde una perspectiva modal de acceso dependiente del ajuste previo de las estructuras de anticipaci贸n del sujeto. A saber, la idea kantiana de que el sujeto es quien instaura la posibilidad de una oferta perceptible y, con 茅sta, su sentido. El motivo por el cual Heidegger afirma que esta es la manera adecuada de resolver el desfasaje reside en que estas estructuras habilitan c贸mo se manifiestan las cosas mediante su realizaci贸n f谩ctica, sin perder de vista el proceso mismo de manifestaci贸n. Este recorrido va a descartar la idea de un aporte de sentido de la cosa en su versi贸n entitativa, alegando que desfigura la captaci贸n del acontecer.

En este escrito discutiremos esta v铆a que toma el an谩lisis de Heidegger con el objetivo puntual de denunciar la desvalorizaci贸n de la daci贸n de la cosa en su aspecto objetivo. Pues bien, entendemos que el tipo de acceso que acent煤a la estructura de anticipaci贸n omite componentes centrales que en la constituci贸n del sentido deben considerarse. De acuerdo a nuestra lectura, no se puede pretender que la entera aparici贸n de las cosas se encuentre previamente incluida de manera potencial en la estructura de anticipaci贸n del sujeto. 脡ste siempre tendr谩 que hab茅rselas con elementos nuevos de la realidad que lo obliguen a adaptarse en el 谩mbito contingente que experimenta, mas a煤n si con Heidegger se considera que el plano originario y el dado co-exiten en escena. Pues, ya se sabe que estos an谩lisis trascendentales se fundamentan en la facticidad. Entonces, no tenemos por base del an谩lisis fenomenol贸gico ni a un mundo circundante cerrado ni a una estructura apri贸rica permanente.

Con todo, la revisi贸n de su tratamiento de la percepci贸n nos servir谩 para sostener nuestra objeci贸n a partir de una serie de distinciones que Heidegger hace respecto de la cosa y su ser-percibida.

1) La exclusi贸n de la cosa en el proceso perceptivo

La cosa en s铆 misma, es decir, tomada en su consistencia y propiedades reales, no forma parte de la constituci贸n del sentido en la experiencia que Heidegger presenta desde los Proleg贸menos para una historia del concepto del tiempo. Por el contrario, el fil贸sofo rescata que el intentum del acto perceptivo es el ser de la cosa en su ser-percibida (Wahrgenommenheit). De esta manera, reduce las condiciones del aparecer de las cosas al percibir en cuanto tal y a lo percibido en el en-torno de acuerdo al trato cotidiano. En consecuencia, la categor铆a de lo “dado” se constri帽e a la intentio del sujeto.

Sin embargo, en este curso Heidegger acent煤a que el sentido inmediatamente “dado” en el percibir es el que asoma en la cosa misma, y no en una representaci贸n o un conjunto de sensaciones que reconstruimos. El Dasein vive a la cosa e, incluso, la experimenta de cuerpo presente (leibhaftig). As铆 pues, haciendo uso de la percepci贸n en un llamado sentido 鈥渘atural鈥 el fil贸sofo se refiere a la cosa como la cosa del mundo en-torno (Umweltding) con la cual nos vemos en relaci贸n cotidiana y que comprendemos en una trama relacional de sentidos que configuran nuestro medio. De este modo, la daci贸n de la cosa presentificada queda supeditada a la inmanencia de aquel mundo circundante que se consolida con la ocupaci贸n (Besorgen) porque es la 煤nica forma de vivir su sentido bajo la vitalidad de la existencia humana.

Al descartar Heidegger una lectura sensorial de la percepci贸n, termina reduciendo la manifestaci贸n a un condicionamiento estrictamente formal que no tiene en cuenta las notas definitorias de la realidad sensible que obtenemos, por ejemplo, a trav茅s de datos de la sensaci贸n. A nuestro juicio, el fil贸sofo deber铆a encontrar la forma de captar el aspecto objetivo de la daci贸n de la cosa, incluso en el contexto reticular que la hermen茅utica cotidiana le aporta. Veremos que en ocasiones el acto perceptivo hace uso de aquellos elementos materiales para acoplar la percepci贸n de lo percibido a la cosa real, que en el fondo sigue siendo la pretensi贸n fenomenol贸gica fundamental.

Por lo que insistimos en que se requiere atender a la cosa ya que el objeto de estudio es el que brinda las pautas iniciales para concretar un acceso adecuado, en el sentido de que el objeto que capta nuestra atenci贸n es el que bajo cierta posici贸n nos orienta de un modo particular. El sujeto no posee un papel enteramente dominante en el proceder de la experiencia; en 茅l se activan una serie de fuerzas concretas que lo disponen o afectan. De esta manera, el acceso no puede estar simplemente pre-determinado por obra de sus capacidades subjetivas.

2) La actitud receptiva del Dasein en la percepci贸n

En el curso Introducci贸n a la filosof铆a Heidegger tematiza el tipo de actitud que debe asumir el Dasein para captar la manifestaci贸n de la cosa sin perder de vista c贸mo 茅sta se presenta. El fil贸sofo se帽ala (Cf. GA 27: 69/78)[2] que lo decisivo radica en conseguir fijar aquello que se constata en el estar junto-a (Sein bei) la cosa del en-torno y no en efectuar una demostraci贸n objetiva del tipo argumentativo de la ciencia. De este modo, se introduce en la cuesti贸n del misterio del fen贸meno y la necesidad de dejar-ser (Sein-lassen) a lo que se muestra para que esto mismo libere y encause la meditaci贸n y la precisi贸n de sus problemas.

Respecto a la modalidad “natural” de la percepci贸n Heidegger destaca que puede hablarse de un estar-en o un estar junto-a en donde la atenci贸n a las cosas est谩 dirigida en base a la forma como, de entrada, 茅stas se disponen. Pues adem谩s de la ocupaci贸n con las cosas del en-torno, 茅stas aparecen en el 谩mbito que nos rodea y vienen a nuestro encuentro (Begegnen-lassen) conforme a una peculiar pasividad, receptividad. (Cf. GA 27: 74/83) Este tipo de actitud es tambi茅n intencional porque el Dasein adquiere cierta espontaneidad, dado que hay que prestar atenci贸n a eso que se presenta.

Heidegger llega a afirmar que las cosas que se disponen en el entorno perceptivo ya aparecen en un estar junto-a definido y determinado por la relaci贸n que guardan entre s铆 y por el contenido objetivo (Sachgehalt) de lo que son y c贸mo lo son. (Cf. GA 27: 84/75) Con esto creemos alude a la idea (de ra铆z aristot茅lica), que ya en el per铆odo m谩s cercano a Ser y tiempo sostiene, de que el lugar propio de las cosas tiene que ver con la materialidad que las caracteriza. Aunque, el fil贸sofo insiste en que las cosas forman parte de contextos remisionales y que adquieren un sentido de acuerdo a c贸mo se constituyen estas redes del trato circunspectivo. Es decir, este tipo de espacialidad se define por c贸mo se temporalizan (modelan) esas formas.

Heidegger dice en este curso de 1928/29: 鈥淒ejamos ser las cosas como son, dejamos ellas mismas a ellas mismas, las dejamos a s铆 mismas, aun cuando y precisamente cuando nos ocupamos de ellas con toda la intensidad que fuere.鈥 (GA 27: 102/111) La actitud del dejar-ser tiene que ver con la libertad y la facultad singular del Dasein ante lo mundano. Pues tener mundo no refiere 煤nicamente a la capacidad de producir mundo, sino a la posibilidad de dejar-ser o no a las cosas. Este es el poder de decisi贸n que nos hace humanos. (Cf. GA 29/30: 397 ss.) En esta estancia del Dasein junto-a las cosas que le circundan y que se presentan bajo su contenido objetivo determinado, pese a que no se ejecute un acto concreto se da, en efecto, un compartir. Las cosas nos son dadas desde ellas y en ellas estamos entendi茅ndolas inconscientemente en un marco que presta la significatividad del mundo y el cuidado que caracteriza al Dasein. En este sentido, el mundo en-torno se delimita para el Dasein antes de que 茅l lo establezca. Pues, como ser hist贸rico est谩 filtrado por la cultura y por un bagaje de significados que ya trae consigo.

Este tipo de caracterizaci贸n que Heidegger hace del mundo circundante y del dejar-ser a las cosas no parece estar direccionado por la premisa de las condiciones del aparecer que la fenomenolog铆a establece, sino m谩s bien por la visi贸n hermen茅utica de lo dado. Aqu铆 no habr铆a una experiencia del acontecer como acontecer en cuanto tal, sino un seguimiento o accionar en un mundo que se nos ofrece ya significado. Por el hecho de que el dejar-ser a las cosas no es un atender a c贸mo se nos dan de la manera c贸mo lo hacen; las cosas significadas no se equiparan al sentido fenomenol贸gico de fen贸meno y no transmiten el halo de misterio previamente anunciado, m谩s bien nos cobijan en su familiaridad.

Pero, la interpretaci贸n que Heidegger ofrece sobre el estar junto-a las cosas y dejarlas-ser no se acaba all铆. El fil贸sofo hace lugar a la fenomenolog铆a a partir de su concepci贸n fenomenol贸gica de la verdad o, como suele decirse, su concepci贸n aleteiol贸gica de la fenomenolog铆a 鈥搒iguiendo a Alejandro Vigo (2008). Al entender el darse de las cosas a partir del descubrir o de su estar descubiertas Heidegger afirma que aquello que compartimos pasivamente en el en-torno, lo que de com煤n tenemos con ellas, es la verdad. La verdad est谩 en el quedar des-ocultas las cosas a partir de c贸mo 茅stas se manifiestan. El dejar-ser es condici贸n de esta participaci贸n en la verdad de la cosa. Heidegger dice que las cosas son verdaderas, no nuestra interpretaci贸n de ellas. 鈥淪贸lo en la medida que compartimos el desocultamiento del ente, podemos dejarlo ser tal como se manifiesta.鈥 (GA 27: 105/114)

En tal caso, el 谩mbito circunspectivo nos presenta un c铆rculo de lo descubierto que acompa帽a nuestra relaci贸n con las cosas en el estar junto-a ellas. Heidegger cree que ese c铆rculo de lo descubierto que var铆a en sus detalles mantiene su estructura formal y aporta para cada circunstancia un horizonte de patencia. En el estar junto-a que se hace patente, las cosas se visibilizan gracias a ese 谩mbito que posibilita el hacerse manifiesto. El espacio que all铆 se abre lo hace en su manifestabilidad. Esta determinaci贸n esencial del espacio, del ah铆 (Da), es condici贸n de posibilidad de toda patencia. No obstante, tal 谩mbito pertenece a la esfera subjetiva del Dasein y es la estructura de anticipaci贸n a la que anteriormente nos referimos. Por ende, no sabemos hasta qu茅 punto el acontecer se presenta aqu铆 como des-subjetivado.

3) La comparecencia de lo material y su aporte a la definici贸n de lo percibido

Superficialmente pareciera, siguiendo la descripci贸n que arriba vimos acerca de las condiciones que con el estar junto-a y el dejar-ser de las cosas Heidegger ofrece, que no estar铆an en conflicto lo originario y lo dado. La fenomenolog铆a hermen茅utica lograr铆a por medio de esta modalidad de acceso a lo que se manifiesta atender a lo originario a trav茅s de su forma de presentaci贸n concreta. Heidegger realiza un tratamiento del aparecer de las cosas mismas y resuelve entender la fuente de la manifestabilidad gracias a un tipo de reducci贸n que se detiene en los aspectos modales del comportamiento del Dasein y las estructuras formales que esbozan lo esencial de tal acontecer. Bajo esta 贸ptica, lo dado es b谩sicamente eso, un 鈥渄arse鈥, que se presenta en la articulaci贸n significativa del horizonte de patencia del Dasein de acuerdo a las condiciones de su existir. Estas condiciones del existir humano responden a c贸mo este ente abierto experimenta el mundo en su car谩cter descubridor.

No obstante, para mantener la riqueza que en potencia est谩 contenida en dicho horizonte de patencia surge la necesidad de resguardar el misterio y la oscuridad de la cual proceden los fen贸menos. Pues estos requieren cierta libertad para lograr el ajuste perceptivo de lo que se patentiza sin forzar la din谩mica de presentaci贸n que se despliega. Heidegger aclara esto a partir de un ejemplo que dice as铆:

Supongamos ahora que nos vamos acercando a la casa desde una gran distancia y vemos que hay algo delante de ella, que tiene el aspecto de un poste grueso o de algo clavado en el prado de adelante de la casa. De pronto ese poste se pone en movimiento, en direcci贸n hacia la puerta de la casa, y desaparece en ella. Y mientras estamos observando en su movimiento esa cosa que se est谩 moviendo, he aqu铆 que resulta ser un hombre. 驴C贸mo llega a ocurrir que a esa cosa que se pone en movimiento y que desaparece por un agujero de la pared llegamos a tomarla por un hombre, cuando a la distancia en la cual nos encontramos no vemos ni cara ni manos, ni tampoco la o铆mos hablar? (鈥) Aquello hacia lo cual aquella cosa se mueve, esto es, el agujero, sabemos que es la puerta de la casa. (鈥) Es a partir de la puerta de la casa co-vista por nosotros [como cosa que est谩 en el fondo perceptivo y que creemos no tiene un papel en nuestra captaci贸n] como aprendemos tambi茅n lo que y c贸mo ese ente es, es decir, aprendemos que ese ente est谩 utilizando la puerta de la casa, (鈥) y en su hacer uso de ella [se redefine el sentido de poste como hombre].[3] (GA 27: 131-132/142-143)

El recorrido que con este ejemplo cotidiano de valoraci贸n e interpretaci贸n del en-torno tenemos a partir del direccionamiento perceptivo y la importancia de estar abiertos a c贸mo se van configurando las cosas por s铆 mismas gracias al aparecer y a la 贸rbita de lo descubierto desde su propio ir descubri茅ndose, aporta lo m谩s valioso de la elaboraci贸n heideggeriana. Esto es, la posibilidad de hacer uso de la materialidad de las cosas y su hacerse presente corporalmente en el proceso de ocupaci贸n que genera el trato, a esta forma de entender la cosa Heidegger la llama en los Proleg贸menos… cosa de la naturaleza (Naturding).

A nuestro juicio, en este ejemplo se hace visible c贸mo aquellos contenidos objetivos o notas materiales pueden incorporarse a la percepci贸n a la hora de delimitar el sentido que cobra la experiencia en el plano sensible. Si en el ejemplo no apareciera la puerta como aquel agujero en la pared en el que termina introduci茅ndose el poste en movimiento, es decir, si no se hubiera atendido a esa particularidad sensible de la casa, que ya comprendemos por los significados que en la ocupaci贸n se instalan, el acto perceptivo ser铆a una ilusi贸n y no nos dar铆a a la cosa efectiva.

Entonces, adem谩s del entramado de significados que condicionan nuestra comprensi贸n del en-torno y lo dado, subsisten una variedad de componentes materiales que hacen al “contenido objetivo” de la experiencia y que deben tenerse en cuenta para obtener una visi贸n que se corresponda con lo que aparece tal como aparece. Puesto que, no decimos aqu铆 que con el aparecer de la cosa determinada se co-da una trama remisional que late en ella y la hace posible. Nuestro inter茅s radica en se帽alar, con el objetivo de revalorizar lo material, que la estructura de tal aparecer se define a partir de las particularidades que efectivamente se plasman en la daci贸n concreta de la cosa. O sea, que lo acontecido hace su aporte de sentido a la estructura del acontecer.

No obstante, no podemos dejar de mencionar que esta daci贸n de los aspectos materiales aparece para el Dasein bajo un campo de sentido que se articula de acuerdo a su funcionalidad. Por ende, aquel agujero de la casa que en primera instancia asoma a la percepci贸n como rasgo de la cosa, se define como puerta en vistas a un tipo de comprensi贸n pragm谩tica del entorno.

Por tanto, las condiciones que determinan el aparecer de las cosas que Heidegger analiza en el 谩mbito cotidiano del mundo circundante a partir de las relaciones entre la anticipaci贸n del sujeto existente en la modalidad descubridora y la daci贸n de la cosa como lo descubierto, no responden meramente al acceso que ejerce el Dasein en la experiencia. Pues, hay elementos que exceden la modalidad del sujeto y que, a primera vista, no constituyen el intentum concreto en el proceso perceptivo (en este ejemplo la puerta) que direccionan el curso de la percepci贸n desde un sector perif茅rico en la experiencia. Aunque estos elementos se incorporan luego al mundo circundante a partir de una red de significados pre-establecidos. No por esto podemos negar que, aquel factor secundario que forma parte del fondo perceptivo en su condici贸n material termina de consolidar al percibir y encaminar al Dasein a la cosa misma en s铆 misma (hombre) y no en el car谩cter de su ser-percibida como poste. Habr铆a que ver en otro tipo de ejemplo qu茅 ocurre cuando aquel aspecto material desv铆a la mirada del sujeto hacia un callej贸n sin salida, es decir, c贸mo se accede a la cosa en s铆 misma cuando, de hecho, lo que experimentamos no concuerda con el repertorio de significados que habilitan una funci贸n del ser de la cosa en su ser-percibida.

4) Conclusi贸n

La definici贸n del concepto de sentido, en la versi贸n heideggeriana, implica una lectura puntual sobre los fen贸menos que excluye deliberadamente una visi贸n de los componentes de la experiencia que, a nuestro juicio, deber铆a incorporarse. Por este motivo consideramos que se ten铆a que precisar c贸mo entiende Heidegger al sentido en relaci贸n a la manifestabilidad y qu茅 aspectos de la experiencia abarca, para evaluar si la definici贸n 鈥渉ace justicia鈥 a la pretensi贸n de la que metodol贸gicamente parte.

A trav茅s de la revisi贸n de algunas cuestiones de los cursos de Heidegger mencionados, vimos que el autor pretende continuar con la premisa fenomenol贸gica de un acceso a las cosas mismas pero que, en su defecto, no se refiere a 茅stas sino a su tipo de ser. El ser de las cosas, en tal caso, no apunta a ellas mismas sino a nuestra comprensi贸n de ellas en el marco de la experiencia del en-torno. De all铆 se sigue, que la constituci贸n de su sentido no tenga en cuenta a la cosa misma en su consistencia real (como ente) porque lo que analiza es el ser de esta cosa en el plano de la experiencia subjetiva. Esto nos retrotrae a la interpretaci贸n heideggeriana de la tesis kantiana respecto del ser.

Heidegger hace un an谩lisis de esta tesis en varios de sus cursos del per铆odo de Marburgo y sostiene que el ser no debe asociarse con el predicado real que se le acredita a las cosas, ser no es mera subsistencia. En consecuencia, la noci贸n de ser se equipara a la noci贸n de sentido y pierde de vista el componente de su realidad efectiva. Bajo estos t茅rminos, la distinci贸n ser-ente que Heidegger hace para una adecuada comprensi贸n del ser, no logra su cometido. El fil贸sofo finalmente excluye al ente de la diferencia ejerciendo, de acuerdo a nuestra interpretaci贸n, otro tipo de deformaci贸n de la manifestaci贸n de las cosas.

Si una vez m谩s nos detenemos en el asunto de la manifestabilidad a la luz del ejemplo que Heidegger presenta, observaremos que este tipo de inclusi贸n de lo f谩ctico no contempla a lo material en el sentido objetivo de las cosas, pues 鈥揷omo se sabe- el fil贸sofo intenta salirse de la visi贸n cartesiana que presenta separados al sujeto y al objeto. Pero en su tratamiento realiza un tipo de epoj茅 de los contenidos objetivos procedentes de una postura sensorial de la percepci贸n que deja fuera elementos importantes en el proceso de constituci贸n del sentido de las cosas.

En la definici贸n fenomenol贸gica de sentido que Heidegger presenta encontramos un predominio de lo formal por sobre lo material. La incorporaci贸n de aspectos materiales de la cosa en su funcionalidad vital, no resuelve la falta de consideraci贸n de los aspectos objetivos que estar铆an en una intencionalidad que apunta a la cosa-f铆sica. Por ende, se pierden de vista en la conformaci贸n de la experiencia y su sentido, factores que exceden a la intencionalidad del mundo y, de hecho, afectan o direccionan el proceder del sujeto en ciertas ocasiones. No se puede negar que la cosa en s铆 misma con la diferencia que la caracteriza por ser lo otro, lo que se distingue del sujeto y que nunca se reduce a su mirada, ejerce una resistencia (Wiederstand) que atrapa y condiciona con su mera presencia. Esto deja, inevitablemente, una huella en el sentido que de las cosas tenemos que desborda al mundo y nuestra existencia, y que, por ello, no podemos excluir de la concepci贸n originaria del sentido o la fuente de manifestabilidad. De hacer esto, no tendr铆amos realmente en consideraci贸n a la co-pertenencia del Dasein con las cosas, sino que la mirada estar铆a puesta en una lectura unilateral del acontecer.

Referencias bibliogr谩ficas:

Fuentes primarias:

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  • ______________ Die Grundprobleme der Ph盲nomenologie (GA 24) Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann, 1989. [Trad. Los problemas fundamentales de la fenomenolog铆a, Madrid, Trotta, 2000.]
  • ______________ Einleitung in die Philosophie (GA 27) Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann, 1996. [Trad. Introducci贸n a la filosof铆a, Madrid, Ediciones C谩tedra, 2001]
  • ______________ Die Grundbegriffe der Metaphysik. Welt-Endlichkeit-Einsamkeit (GA 29/30) Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann, 1983. [Trad. Los conceptos fundamentales de la metaf铆sica. Mundo, finitud, soledad, Madrid, Alianza, 2007.]

Fuentes secundarias:

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  • De Lara, F. (2011) (ed.) Entre fenomenolog铆a y hermen茅utica. In memoriam Franco Volpi, Madrid, Plaza y Vald茅s Editores.
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  • Garc铆a G贸mez del Valle, J. M. (2011) 鈥淪er, percepci贸n y presencia鈥 en Ainbinder, Bernardo (ed.) Studia Heideggeriana. Heidegger-Kant. Anuario de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Heideggerianos, vol. I, Buenos Aires, Teseo, 89-130.
  • Grondin, J.(2012) 鈥淔enomenolog铆a o hermen茅utica. Un intento para comprender un af谩n com煤n dentro del movimiento fenomenol贸gico desde su pr谩ctica hermen茅utica鈥 en Rodr铆guez, R. y Cazzanelli, S. Lenguaje y categor铆as en la hermen茅utica filos贸fica, Madrid, Biblioteca Nueva, 21-37.
  • Rodr铆guez, R. (2015) Fen贸meno e interpretaci贸n. Ensayos de fenomenolog铆a hermen茅utica, Madrid, Tecnos.
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  • Vigo, A. G. (2008) Arqueolog铆a y aleteiolog铆a, Buenos Aires, Biblos.

  1. CONICET/Universidad Nacional de Mar del Plata.
  2. Las citas las hacemos siguiendo la paginaci贸n del original y despu茅s de la barra la de la traducci贸n mencionada en las referencias bibliogr谩ficas.
  3. Lo que figura entre corchetes son aclaraciones nuestras.


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