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Introducción

Mara Burkart, Damián Fraticelli y Tomás Várnagy

El humor y lo cómico se encuentran en todas las culturas y esta universalidad se debe a que son parte central y necesaria de la vida social. Sin la posibilidad de la risa, la vida social “seria” no podría sostenerse. Sin embargo, este reconocimiento ha llevado a que muchas veces sea subestimado como un entretenimiento simple y banal. Más aún, esta mirada que considera intranscendente a lo risible es habitual cuando alguien trata de restarle importancia a un chiste que resultó ofensivo, ¿cuántas veces hemos escuchado decir “¡pero es solo una broma!” o “no deben tomárselo en serio”? En otros casos, ha primado el mito de que las mujeres no tienen sentido del humor para relegarlas o excluirlas de la posibilidad de generar risa y, de este modo, construir un canon de obras de humoristas varones (blancos y heterosexuales).

Sin embargo, ¿es lo reidero tan banal e intranscendente como parece? O, en otras palabras, ¿es lo contrario a lo serio? Lo risible entretiene y distiende, sí, pero es mucho más: puede ser también una forma de percepción y de generación de conocimiento. Esto se debe a que lo reidero tiene la capacidad de enseñarnos a ver de manera novedosa y ridícula la realidad, de revelar incoherencias, de desvelar las otras realidades que acechan detrás de las fachadas del orden social y del sentido común, y de desenmascarar (y, si recurre a la sátira, de atacar) a los poderosos. Lo reidero ofrece una visión del mundo que no es necesariamente la consagrada, de ahí su potencial peligrosidad como agente de disrupción. Ahora, de modo contrario, también puede, a través de lo cómico, reforzar estigmas y prejuicios y, así, el orden social establecido. Estas amplias y variadas posibilidades de lo risible no hacen más que ratificar la universalidad inicialmente mencionada y es por ello que las ciencias sociales y humanas no deben soslayar su estudio.

En los últimos años, se ha multiplicado el interés por comprender y explicar las manifestaciones de lo cómico y lo humorístico en el ámbito académico. También aspectos más o menos parciales de las producciones risibles han sido tomados como documentos cuyo análisis contribuye a la comprensión y explicación de procesos políticos, sociales, históricos y culturales más amplios. Como resultado, se han escrito ponencias, tesinas de grado, tesis de maestría y doctorado, se han publicado artículos, libros y se han realizado congresos dedicados específicamente al tema. En la Argentina, en 2015, el Grupo de Investigadores del Humor, dirigido por Ana B. Flores, del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba realizó las Jornadas Innovación, rupturas y transformaciones en la cultura humorística argentina; en 2018, el Instituto de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires organizó las I Jornadas Internacionales de Estudios sobre el Humor y lo Cómico La Máquina Caníbal: Transposición, Parodia, Traducción Intersemiótica. Modos semióticos y transformaciones discursivas desde un punto de vista humorístico”, y también, en ese año, los Institutos de Artes del Espectáculo, de Literatura Argentina y de Teoría de Historia del Arte de la misma facultad llevaron adelante las I Jornadas Artes y humor. Estéticas plurales y liminales. Estas últimas tuvieron su reedición en 2019 y 2020. En 2019, a su vez, se organizaniron en la Facultad de Ciencias Sociales las I Jornadas Internacionales de Estudios Sociales del Humor y lo Cómico.

La realización en 2015 del XVII Congreso de la Sociedad Internacional de los Estudios del Humor Luso-Hispánico (International Society for Luso-Hispanic Humor Studies) en la Universidad Federal de Mato Grosso, Cuiabá, Brasil, incentivó a generar asociaciones y espacios propios que reúnan a investigadores de lo reidero, en especial en Chile. Allí se llevó a cabo, en 2017, el XVIII Congreso de esta sociedad internacional, pero también ese año se creó en ese país la Red de Investigación y Estudios del Humor (RIEH). En 2018, la RIEH organizó el Primer Congreso Chileno de Humor que tuvo sus siguientes ediciones en 2019 y 2020. En Brasil, en 2019, el XXI Congresso de Estudos Literários, organizado por la Universidad Federal de Espírito Santo, tuvo como tema central “O humor na Literatura”. También los estudios sobre las expresiones gráficas y audiovisuales del humor tienen un espacio regular en las jornadas y congresos sobre historieta como Semana em Quadrinhos, organizada por la Escuela de Comunicación de la Universidad Federal de Río de Janeiro, y las Jornadas Internacionais de Histórias em Quadrinhos, de la Escuela de Comunicación y Artes de la Universidad de San Pablo. En Argentina, un antecedente de este tipo fueron las tres ediciones de Viñetas Serias. Congreso de historietas y humor gráfico realizadas entre 2010 y 2014 y en Chile, Dibujos que hablan. Encuentro de crítica, historia y estétida de las narrativas dibujadas, que desde 2015 realiza encuentros anuales.

Este libro es producto de las ya mencionadas I Jornadas Internacionales de Estudios Sociales del Humor y lo Cómico realizadas en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires en 2019 y del proyecto UBACYT (2018-2019) “La imagen cómica como espacio crítico bajo las dictaduras militares de Argentina y Chile”, dirigido por Mara Burkart. Reúne una selección de los trabajos allí presentados y textos de autores invitados, los cuales fueron evaluados bajo el sistema de doble ciego. El libro se organiza en cinco apartados temáticos: “Teorías del humor y lo cómico”, “Mediatización e hipermediatización de lo reidero”, “Sátira y humor político”, “Humor feminista”, “Estilos de lo reidero”.

“Teorías del humor y lo cómico” lo incia Tomás Várnagy con un recorrido histórico por las principales concepciones de lo reidero en Occidente. Cómo Platón y la Biblia interpretaban lo reidero como una debilidad humana que debía ser controlada y hasta peligrosa para la vida social. O cómo Aristóteles ya vislumbraba la incongruencia como fundamento del desenlace de la risa. Várnagy nos presenta los antecedentes históricos de las tres teorías principales que aún dominan la explicación de lo cómico y humor.

Bernárdo Suárez continúa con una mirada histórica la constitución del dispositivo enunciativo humorístico. Retomando postulados de Bajtín, observa cómo, a partir del Renacimiento, el dispositivo cómico que dominaba lo risible comienza a convivir con las cada vez más extendidas producciones humoristas que, durante fines del siglo XVI y principios del XVII, comienzan a conformar el ethos del humorista moderno. Suárez se concentra en él y nos describe cómo se emplaza en las obras Groucho Marx, Woody Allen y Jerry Senfield.

La indagación sobre el ethos humorístico continúa con el escrito de Cristian Palacios quien lo analiza en producciones argentinas. Palacios se ocupa de señalar lo fundamental que es atender a esa noción para conocer cómo se genera lo irrisorio y se adentra en las diferentes modalidades que adopta en las creaciones de Quino, Fontanarrosa y Lamborghini, entre otros.

El último articulo de esta primera sección es un exhaustivo análisis de Juan Alfonso Samaja sobre el vínculo de la transgresión cómica y el efecto de distancimiento entre el personaje cómico y el espectador. El tema es revisado por Samaja desde la narratología y, desde allí, discute con autores clásicos, postulando que el distanciamiento cómico no sería una cuestión ontológica ni axiológica, sino epistemológica. Lo que tematizaría la estructura narrativa cómica es un problema de conocimiento en torno de lo normativo. Sobre la diferencia de este conocimiento se edificaría la distancia cómica: mientras el espectador conoce las normas imperantes, el personaje cómico las ignora.

El apartado “Mediatización e hipermediatización de lo reidero” cuenta con el privilegio de comenzar con un artículo de Oscar Steimberg, uno de los fundadores de los estudios de lo reidero en Argentina. Steimberg se ocupa de un tema frecuentemente ignorado, pero fundamental para comprender la vida social de lo reidero: su mediatización. Prestar atención a este nivel de análisis implica complejos desafíos si se quiere aprovechar la distinción que elabora Freud, y otros autores, entre lo cómico y el humor, porque ellas fueron elaboradas en el intercambio cara a cara. Cuando el objeto de estudio es mediatizado, deben realizarse precisos ajustes teóricos que respeten las cualidades materiales de los discursos risibles. Steimberg se aboca a ese trabajo y elabora una exquisita distinción entre dos líneas de humor gráfico actual.

Continuando con la problemática de la mediatización, Mario Carlón explora cómo interviene lo risible en los nuevos procesos de circulación del sentido de las sociedades hipermediáticas, sociedades en las que ya no domina el sistema de medios masivos, sino que éste interactúa con el de los medios con base en Internet y la telefonía. Carlón observa que lo reidero genera saltos de escala y giros del sentido inesperados. Describiendo la circulación de las parodias de un spot de campaña de Sergio Massa, Carlón demuestra que el poder no se halla únicamente en los enunciadores, como suele pensarse, sino también en los discursos, y los discursos risibles parecen ser de los más podersos en la interacción de los medios masivos y las redes sociales.

Sobre esta interacción se asienta la novedad de la que se ocupa Damián Fraticelli en el artículo que finaliza el apartado. El autor postula que nos encontramos en el inicio de una nueva era de la mediatización de lo risible. Para fundamentarlo, realiza una periodización de la mediatización de lo reidero atendiendo al dispositivo que se despliega en cada momento. Así discrimina tres momentos: el Humor mediático, el Mediatizado y el Hipermediático, que sería el que domina nuestra contemporaneidad. Sobre este último enfoca su análisis para establecer cuáles son sus propiedades principales.

El siguiente apartado, “Sátira y humor político”, lo inaugura Alberto Consuegra Sanfiel con un trabajo sobre las caricaturas publicadas en la revista cubana Bohemia entre 1935 y 1941, años de rápido deterioro de las relaciones interestatales. Consuegra analiza la transformación de la revista en una referencia del movimiento antifascista en la Isla y el papel que jugó la caricatura política y el choteo, práctica y modo de ser intrínseco del cubano de “no tomar nada en serio”.

A continuación, Martín Alejandro Vicente nos introduce en el humor gráfico de derecha de la revista argentina El Burgués, publicada durante el final de la autodenominada “Revolución Argentina” y el retorno del peronismo al poder en 1973 después de dieciocho años de proscripción. Vicente revela las formas en que una tradición marcada por el gesto doctrinario y las pautas sobrias se enriqueció al apelar a la risa para expresar su posicionamiento político liberal-conservador.

La caricatura y el humor político bajo la dictadura militar de Augusto Pinochet en Chile son abordados por los artículos de Mara Burkart y Diana Gómez. Burkart analiza los primeros retratos satíricos de Augusto Pinochet realizados por destacados humoristas chilenos y publicados en las revistas opositoras Análisis, APSI y Cauce, y su suplemento humorístico, “La Cacerola”, bajo el imperio mismo de la censura y el terror. Es a partir de reconocer el poder de esas imágenes satíricas que se explican las medidas de censura que prohíben su publicación en 1984. Gómez centra el análisis en el suplemento “Humor” de la revista Hoy que se editó brevemente en Chile entre mediados de 1987 y comienzos de 1988. El artículo explora el lugar y las características de lo reidero en las estrategias de disidencia, y los obstáculos que impidieron la emergencia de la prensa humorística independiente bajo la dictadura militar en Chile.

Paul Alonso analiza la revista chilena The Clinic y la argentina Barcelona en clave de lo que denomina infoentretenimiento satírico, un subgénero que parodia las noticias y el periodismo que se ha convertido en un fenómeno en la comunicación política en muchas naciones durante las últimas décadas. Ambas publicaciones comparten la propuesta de desafiar los valores hegemónicos después de experiencias nacionales traumáticas como fue la dictadura militar en Chile y la crisis del 2001 en la Argentina, Alonso explora cómo estas publicaciones satíricas negociaron su espacio dentro del panorama mediático nacional a partir de características alternativas, oposicionales y tradicionales (o mainstream).

Octavio Aragão se sumerge en el debate sobre la representación de las tragedias por parte de los humoristas gráficos y los problemas de interpretación que acarrea. Aragão analiza los chistes realizados por el brasileño Chico Caruso con motivo del atentado de Rio Centro en 1981, cuando Brasil estaba regido por la dictadura militar, y de la tragedia de la discoteca Kiss de Santa Maria en 2013, durante el gobierno de Dilma Rouseff.

Si hasta el momento los trabajos sobre sátira y humor político han tenido como unidades de análisis a la prensa diaria y periódica, Mónica Kirchheimer nos introduce en el campo de la animación. El artículo nos ofrece un recorrido histórico por ese lenguaje, hasta llegar a la animación contemporánea donde centra el análisis en Tino y Gargamuza y en Gente Rota, y en las formas que cada uno tiene de problematizar la realidad, con especial énfasis en lo social y lo político.

Por último, Karina Santos Lara y Lilian Hernández Riquelme nos vuelve a Chile, pero al Chile contemporáneo y movilizado contra su presidente Sebastián Piñera y el legado dictatorial. Las autoras estudian los dominios de transgresión cómica-humorística expresados en una selección de carteles alusivos al presidente chileno como instancias y gestos poéticos de resistencia y liberación simbólica.

El apartado “Humor feminista” reúne los artículos de Maria da Conceição Francisca Pires y Mariana Avilano. Pires analiza el diálogo entre el humor gráfico y las cuestiones discutidas por los grupos feministas durante el período de efervescencia de la Segunda Ola Feminista en el periódico brasileño Nós Mulheres (1976-1978) y en la revista argentina Persona (1974-1983). Estas publicaciones no sólo fueron pioneras en lo que se refiere a presentar a sus lectoras una producción gráfica y artística hecha específicamente por mujeres, sino que reflexionaron sobre la perpetuación de los estereotipos sobre las mujeres y, más específicamente, del estigma sobre las feministas. Mariana Avilano nos introduce en el humor feminista en clave de comedia stand up al analizar el caso de Persona, el ciclo encabezado por Charo López, Malena Pichot, Vanesa Strauch y Ana Carolina. El artículo revisa las estrategias reideras que utilizan dichas comediantes para aludir críticamente a las ideas dominantes sobre el feminismo y su agenda política mediante la adopción de un modo humorístico provocador. En esta dirección, su artículo revisa críticamente categorías tales como “humor feminista”, “humor por/para mujeres” y “humor femenino”, para luego proponer inscribir a Persona dentro de lo que Joanne Gilbert denominó “humor marginal”.

El último apartado, “Estilos de lo reidero”, lo conforman un conjunto de trabajos dedicados a describir modos de fomentar la risa. Comienza con un estudio de Laura Cilento sobre Lenny Bruce con el fin de capturar la novedad y complejidad que tuvo el stand up comedy en su momento inaugural a fines de la década del cincuenta. Bruce, poeta improvisador, experimentó con las tensiones entre el arte y la vida, la oralidad y la escritura, el personaje y el autor, lo permitido y lo condenado. Así, fue estableciendo un modo de hacer que, según Cilento, condicionó la forma que adoptó el género en producciones posteriores.

Florencia Casanova también se dedica a otro artista del stand up, pero contemporáneo y argentino, Pablo Cordonet. Mediante entrevistas y observaciones participantes, Casanova deconstruye una forma del género que se define en su identificación con un modo de vida del conurbano bonaerense. Por los motivos y conocimientos que demandan, las obras de Cordonet invitan a compartir una experiencia risible colectiva sostenida en una convivencia anclada a un tiempo y un espacio particular, el del barrio que se habita.

Abandonando el teatro y llevándonos al cine, Fabio Fidanza se ocupa del pasaje de la comedia picaresca a la familiar de Alberto Olmedo y Jorge Porcel, dos de las estrellas cómicas más importantes de Argentina. Postulando a Te rompo el rating (1981) como la película que evidencia esa transición, Fidanza analiza las transformaciones en la figuración de los actores, los procedimientos risibles, la estrategia publicitaria empleada y cuál fue la respuesta de la crítica. De esa manera, instituye una observación que atiende a diversas dimensiones en pos de capturar la fundación de uno de los estilos más exitosos de la historia de las comedias argentinas.

Lucía Aíta, por su parte, se ocupa de un caso que integra un objeto de extensa vida social, pero es poco estudiado: lo risible infantil. La autora analiza la revista argentina HUMI, publicación que se editó durante la transición democrática y significó, como lo demuestra Aíta, una rara avis dentro de las revistas infantiles argentinas. Con una estética novedosa, un tratamiento horizontal hacia sus lectores y una postura vanguardista en políticas de géneros para la época, HUMI cuestionó el orden establecido por los militares para instituciones como la familia y la escuela, elaborando un estilo risible más ácido y crítico que el que se ofrecía en aquel entonces para el público infantil. Esto le generó un colectivo de seguidores que, aunque fieles, no pudieron evitar su temprana clausura por el fuerte rechazo de padres y la censura en las escuelas. Aíta nos invita a hacer un recorrido por esta publicación que se propuso no subestimar a sus pequeños lectores.

Finalmente, el apartado termina con la investigación de Amadeo Gandolfo sobre los vínculos que existieron entre la historieta humorística argentina, chilena y mexicana entre 1945 y 1968. Gandolfo se concentra en analizar cuatro reconocidas publicaciones, Rico Tipo, Pobre Diablo, El Pingüino y Los Supermachos para probar que, históricamente, la historieta contó con un carácter marcadamente transnacional que, aunque tuvo sus tensiones, implicó pasajes de estilos y pastiches que dieron lugar a renovaciones nacionales de los modos de hacer humor desde la gráfica.

De esta manera, concluye nuestro panorama de investigaciones sobre lo cómico y el humor. Panorama que esperamos colabore a incentivar el diálogo y la producción de nuevos estudios sobre lo reidero, porque difícilmente podamos comprender la vida social si lo ignoramos como objeto de análisis. Aunque dicen que uno arruina los chistes cuando los explica, no hay nada más fascinante que explorar y desentrañar sus mecanismos y las reacciones que generan, identificar a sus productores y aquello que es risible según sus coordenadas espaciotemporales, en definitiva, dar cuenta del cruce particular entre naturaleza y cultura que se da en la risa.



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