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Dominios de transgresión cómico-humorística en carteles de las protestas durante el estallido social en Chile

La imagen de Sebastián Piñera

Karina Santos Lara y Lilian Hernández Riquelme

El 18 de octubre de 2019 se detonó en Chile el llamado estallido social producto de un agotamiento ciudadano cuyo hito fue una organizada y colectiva evasión del metro de Santiago. A partir de este día, la sociedad chilena comienza a salir a las calles protestando en multitudinarias e históricas marchas que reclamaban el derecho a escribir una nueva Carta Magna y la eliminación de la (actual) Constitución Política de 1980 impuesta durante la Dictadura Militar de Augusto Pinochet (posteriormente modificada cuarenta veces). En este contexto, el pueblo chileno desbordó las calles de las principales ciudades del país para expresar sus demandas a través de lienzos y carteles que daban cuenta de un extenso petitorio que se caracterizó por su fuerte componente cómico-humorístico.

A través de este artículo nos proponemos un doble objetivo: por un lado, dar cuenta de los dominios de transgresión cómica-humorística (en adelante, TCH) expresados en una selección de carteles alusivos a la figura del Presidente de la República de Chile, Sebastián Piñera Echeñique (en adelante, Piñera) y, por otro, observar el comportamiento de esta categoría teórica que se desprende de un modelo de análisis formulado en la tesis de Magíster en Ciencias de la Comunicación Diagrama del acto de la transgresión cómica. Propuesta teórica para el estudio de la transgresión en discursos cómicos (Santos, 2016)[1] (en adelante, tesis de MCC) que aborda esos dominios de TCH.

El corpus de carteles analizados es una recopilación hecha en el contexto del curso de Formación General Electiva Humor en Equipo[2]. Para el trabajo de finalización de semestre, a los estudiantes se les encomendó la tarea de seleccionar y analizar carteles cómico- humorísticos de las protestas del estallido social (extraídas de redes sociales entre octubre y diciembre de 2019). Los resultados de este ejercicio pedagógico, no sólo fueron interesantes en el análisis del rol social del humor en contextos políticos y sociales, sino además permitió crear un banco de alrededor de 500 imágenes que dan cuenta de emociones, descontentos y pensamientos ciudadanos sobre la realidad chilena. Para nuestro estudio en específico, se seleccionaron sólo las imágenes que hacían alusión a la figura de Piñera.

Perspectivas teóricas de la transgresión cómica-humorística

Hablar de transgresión sugiere la implícita invitación a relacionar este concepto con las diversas expresiones más clásicas de la historia occidental de lo cómico-humorístico, es decir, reconocerla –por ejemplo– en las acciones irreverentes de Diógenes el Perro (Oyarzún, 1996; García, 2011), observar el comportamiento deslenguado del bufón en la corte (von Barloewen, 2016), conocer las diversas expresiones y lenguajes grotescos de los carnavales de la Baja Edad Media (Bajtin, 1987; Stallybrass, 1986; Foust, 2010) o comprender la sátira declarada en las caricaturas políticas (Montealegre, 2008; Burkat, 2017).

En este sentido consideramos que, si bien es relevante la articulación teórica entre transgresión y las teorías de lo cómico-humorístico, optamos por realizar una vinculación filosófica del concepto de transgresión. Al decidir este abordaje, no pretendemos desconocer aquellas relaciones directas e indirectas que, como vimos, nos sugiere la historia de la comedia y el humor occidental ni tampoco la relación que tiene el concepto de transgresión con las teorías de la incongruencia o de la superioridad ampliamente tratadas por los estudios del humor tanto a nivel hispano como angloparlante[3].

Como señalamos, para este artículo nos enfocamos en la relación teórica sobre el concepto de transgresión en un contexto cómico-humorístico. En este ámbito, destacamos algunos estudios como el de Giselinde Kuipers (2006) quien afirma que uno de los principios del humor es la transgresión; por otro lado, John Clarke (2007) quien estudia los aspectos de la cultura visual romana (100 a. de C. hasta 250 d. de C.) y su relación con el aspecto transgresivo del poder; y, finalmente, Ana Flores (2009) quien correlaciona los conceptos de política y poder (normas, hábitos y doxa) con el humor que, a través de una fuerte carga ideológica, confronta un escenario de subjetividades críticas, activas y sociales (Flores, 2009).

Por otro lado, Victor Raskin (2008) indica que son varias las tradiciones teóricas que han sugerido diversas interpretaciones de lo transgresivo; todas ellas insisten en la relación entre conflicto y hostilidad, otras más funcionalistas hacen la relación con una válvula de seguridad o un correctivo social; desde una perspectiva fenomenológica y del interaccionismo simbólico, se pone el acento en la relación con la multiplicidad de significaciones ambiguas (Raskin 2008). Por su parte Isabel Ermida (2008) es categórica en señalar que la transgresión es un principio del humor debido a que, en relación a las diferentes culturas y situaciones que ella estudia, el humor se confronta a una línea fronteriza entre la norma y la transgresión. En la misma línea, el trabajo de Thomas Inge y Ed Piacentino (2001) plantea que el humor de carácter transgresivo se puede definir como un exceso que pasa por sobre algo o va más allá; en primera instancia, sus efectos pueden parecer peligrosos, pero luego se convierten en chistosos.

La transgresión

Uno de los trabajos más destacados en habla hispana es el de Umberto Eco (1989) quien teoriza la relación entre lo cómico y la regla (en un contexto carnavalesco) proponiendo que el efecto cómico surge cuando hay una violación a la regla que es realizada por algún personaje inferior y que, por lo tanto, existiría en los espectadores, un sentimiento de superioridad a esa mala conducta de haber transgredido la regla; sin embargo, el autor destaca que en este reconocimiento de la ruptura, no hay una preocupación, por el contrario, existiría una exhortación, una satisfacción en quienes observan pues se disfruta “no sólo la violación de la regla, sino la desgracia de un individuo animalesco” (Eco, 1989, p. 10).

La base filosófica que sustenta la teoría de Eco, es la propuesta realizada por Michel Foucault en el Prefacio a la Transgresión (1963). El filósofo escribe su ensayo en homenaje a la idea que George Bataille expuso en el capítulo “La Transgresión” publicado en El Erotismo (1957). A partir de estos autores, la transgresión se asume y concibe en relación directa e interdependiente con los límites. Al respecto, Edgardo Castro, estudioso de Foucault señala que

La transgresión es un gesto que concierne al límite, ambos se implican mutuamente. Pero transgredir, para Bataille, no consiste en oponerse al límite o negarlo, sino más bien en lo contrario: afirmarlo. La transgresión no opone nada a nada, no es del orden de lo escandaloso o de lo subversivo, ni de la dialéctica ni de la revolución. La transgresión afirma el límite como ilimitado (2018, p. 383).

En este sentido, Foucault (1999) advierte que los obstáculos superados en un espiral de transgresión vuelven a ser obstáculos, es decir, la línea límite no se elimina, sino que se evidencia a través de la puesta en escena de certidumbres invertidas “actúa como una glorificación de lo que excluye; el límite se abre violentamente sobre lo ilimitado, se encuentra repentinamente arrasado por el contenido de lo que niega y consumado por esa plenitud extraña que le invade hasta el corazón” (Foucault, 1999, p. 167); de este modo, la transgresión foucaultiana, no viene a ser oposición de algo ni a remover los fundamentos porque “no es violencia en un mundo dividido (en un mundo ético) ni triunfo sobre los límites que borra (en un mundo dialéctico o revolucionario” (Foucault, 1999, p. 168). Frente a este planteamiento, Castro (2018) señala que en un primer momento Foucault relaciona las experiencias del límite al estructuralismo y funcionalismo; posteriormente, “en la experiencia de la transgresión, en las prácticas de subjetividad y en las luchas de resistencia no se trata de situarse más allá del límite –es decir, en términos arqueológicos y genealógicos, más allá del saber y del poder– o de fundar la finitud mediante una analítica” (Castro, 2018, p. 384). El autor agrega que en ellas “ya no se busca sólo afirmar un límite cuya transgresión conlleve a la desaparición del sujeto, sino articular relaciones de saber y de poder como posibilidades de subjetivación y de libertad” (Castro, 2018, p. 384). La transgresión, por lo tanto, en su relación de interdependencia con el límite, propone y abre posibilidades en una eterna transformación del ser. Bataille (2002), por su parte, profundiza en el ethos de la transgresión señalando que ésta “no es la negación de lo prohibido, sino que lo supera y lo completa” (p. 46), bajo este axioma la obra del filósofo del erotismo aborda diversos componentes que son claves si vemos el recorrido discursivo de una transgresión. El pensador francés afirma que la “transgresión organizada forma con lo prohibido un conjunto que define la vida social” (p. 47).

Lo cómico y lo humorístico

Cuando hacemos referencia a lo cómico y a lo humorístico consideramos la propuesta de Luigi Pirandello (2002) quien afirma que lo cómico es circunstancial desde el momento en que se genera la situación, no es reflexivo, sino que responde a una impresión; por otro lado, lo humorístico tiene que ver con relaciones contextuales más complejas o de nivel ideológico y requieren de una interpretación reflexiva (Pirandello, 2002). Por su parte, Eco (1998) propone que en lo cómico se está en un nivel de superioridad frente al otro (me río del otro) y en lo humorístico, la situación se mezcla con la piedad, la risa se vuelve una sonrisa, se ha “pasado de lo cómico a lo humorístico” (Eco, 1998, pp. 80-81). Un discurso puede ser cómico y/o humorístico, es decir, puede ser cómico en cuanto a su condición circunstancial, estaría distanciado del objeto de burla, se limitaría al contexto; y humorístico en cuanto se involucra con el objeto de burla, se hace parte de una idea, de un sentimiento, va más allá del contexto.

Considerando los planteamientos teóricos hasta aquí expuestos, la consecuencia operacional de la TCH se articula en base a que i) una transgresión es un acto discursivo que ii) devela las normas y cánones establecidos por sociedades e instituciones de poder donde iii) a través de una tensión cómica-humorística iv) los creadores (más precisamente, los que disfrutan) de dichos discursos, juegan con las leyes del poder v) con el fin de manifestar una liberación simbólica de su posición ideológica.

Escenario teórico-metodológico del modelo de análisis de discurso

Como se señaló en el apartado introductorio, se utilizará el modelo de análisis de discurso propuesto en la tesis de MCC. A continuación, el diagrama:

https://lh4.googleusercontent.com/j-OA2XdZSnRo8N6ZN-MSLPyt7tGUt38s5JAIceTkd5u-9XcNNRnwj9fSqDJKL804wnitHqJoSl4jzYYuQbR3dJ38SnCO0My7_As-t1ONXj8yLiIFA54gyeQhr_FPSVDF3qMLCm4

Imagen 1. Diagrama del acto de la transgresión cómica-humorística, tesis de MCC.

A saber, el acto de TCH es la instancia discursiva en la que se genera la transgresión cómica. Ésta se articula al interior de una situación de comunicación humorística y puede manifestarse en diferentes instancias. Las bases teóricas que sustentan estas conceptualizaciones, recorren diversos autores y teorías de la comicidad; se utilizó el concepto de transgresión de Foucault (1997, 1999) y Gilles Deleuze (1987, 2005), la teoría sobre lo cómico de Eco (1989), entre otros autores.

El marco contractual es el espacio en el que se genera la situación comunicativa donde se produce el acto de transgresión cómica. Se utilizó la propuesta teórica de Patrick Charaudeau (2009) sobre el “Contrato de Comunicación” que propone un acuerdo implícito entre los participantes de una situación comunicativa. Es decir, para que un discurso cómico-humorístico sea tal, debe ser reconocido (y aceptado) como tal, de lo contrario, estaríamos entrando a otra categoría discursiva.

Los dominios de base representan las normas de comportamiento, los códigos lingüísticos, el habitus, los cánones estéticos, axiológicos e ideológicos de una cultura particular; estos dominios son expresados a través del discurso reglamentado, discurso que representa a esas estructuras sociales. Por otro lado, los dominios de transgresión cómica-humorística corresponden a los lenguajes transgresores utilizados en el discurso de transgresión cómica, se caracterizan por ser cómico-humorísticos y por estar en directa relación con los dominios de base. Los autores y teorías utilizadas para construir esta categoría conceptual fueron principalmente los estudios que se han realizado en torno a la TCH y su relación con los discursos reglamentados. El cuerpo teórico para este apartado está sujeto a cada uno de los dominios estudiados.

Finalmente, el espacio tensivo es el lugar de encuentro entre los dos dominios (a saber: dominios de base y dominios de transgresión cómica-humorística). Se ha establecido esta denominación para identificar el espacio donde confluyen, se resisten, entran en pugna, se visibilizan, se rompen, violan o concilian dos paradigmas (cada investigación revisada, contemplaba una visión diferente de la correlación entre ambos dominios). Nos basamos en el concepto de Algirdas Greimas y Jacques Fontanille (2002) sobre el campo tensivo y de Foucault (citado en Deleuze, 1987) sobre la relación de fuerzas discursivas.

En síntesis podríamos decir que: dado un marco contractual se genera un acto de discurso cómico-humorístico en el cual dos tipos de discurso se correlacionan en un espacio tensivo; por un lado, el discurso reglamentado compuesto por los dominios de reglas de base y, por el otro, el discurso de transgresión cómica-humorística compuesto por los dominios de transgresión cómica-humorística.

Dominios de transgresión cómica-humorística

Los discursos que entran en tensión, recordemos, el discurso reglamentado y el discurso de TCH, se componen de dominios: para el primero, los dominios de base y para el segundo, los dominios de TCH. Los dominios, reflejan el campo en el que opera la TCH, nos sitúan y permiten evidenciarla, llegar a ella, puesto que se expresan sobre la base del discurso, específicamente, en el lugar donde se ejecuta el acto cómico-humorístico. Los dominios serán los mismos tanto para los de base como para los de TCH, ya que ambos se adscriben a esta temática común donde se instala un acto de TCH.

La propuesta que surge a partir del análisis de los artículos seleccionados en la tesis de MCC da cuenta de dos macrodominios: el macrodominio del lenguaje (se compone de todo lo relativo a la lingüística) y el macrodominio del habitus (basado en la teoría de Pierre Bourdieu (1997, 2007) para clasificar a las estructuras y normas que componen una sociedad).

En la tesis de MCC, se remitió dar cuenta de los resultados de las investigaciones seleccionadas. De este modo, teniendo en consideración que ambos dominios poseen una complejidad particular, se hizo una clasificación sin un propósito teórico, sino con fines metodológicos; lo que se tradujo en un ordenamiento de los dominios abordados, exclusivamente, en las investigaciones seleccionadas e incorporando algunos complementos teóricos que permitieron una mejor comprensión del domino (a sabiendas que, fuera de ellos, existen otros que debieran estar presentes en cada macrodominio o que, los propuestos, debieran ser conceptualizados en base a teorías más pertinentes). Cabe señalar que ambos macrodominios (y sus respectivos dominios) pueden manifestarse al mismo tiempo en un discurso cómico, no son excluyentes entre ellos, sino por el contrario, en muchos casos, se complementan. A saber:

https://lh5.googleusercontent.com/SX0nefaQaZARZHowU1hbgk5aRYn1HAm0nGTvbCKv21mbCcXfG_y2S0xVBYPGHwmStRLh5sBBHH86SJHTRHeMPgM-yt-RxTVOkwzjH1JFsd482xzla0wIhdY3Dqd7Ouaw5_A-_9A

Imagen 2. Dominios de Transgresión Cómica, tesis de MCC.

Macrodominio del lenguaje

Este macrodominio se compone de todo lo relativo a la lingüística y sus derivados. Aquí la transgresión es a las normas y reglas gramaticales, fonológicas, morfológicas, sintácticas; alteraciones del lenguaje a nivel fraseológico y conversacional. En él suelen darse los juegos de palabras y el doble sentido. Sus dominios son: interaccional, gramatical y del conocimiento.

El dominio interaccional se compone de las máximas conversacionales, el principio de cortesía, el principio de cooperación y todo lo que tiene que ver con las normas que rigen las interacciones sociolingüísticas. Uno de los autores más utilizados en este dominio es Paul Grice (1991) quien, a través de su Studies in the Way of Words, plantea lo que se conoce como el Principio de Cooperación. El autor propone cuatro máximas: de cantidad (que contenga la información necesaria); de cualidad (no afirmar lo falso ni hablar sin pruebas); de relación o relevancia (que sea oportuno y relevante al contexto) y de modo o modalidad (que sea claro, breve, ordenado y sin ambigüedades). Sin entrar en cada una de ellas, podemos señalar que éstas son normas y estrategias que regulan el comportamiento interpersonal de una conversación. Por su parte, Eco (1989) señala que en la violación de las máximas griceanas “lo que es obligatorio para producir un efecto cómico es la prohibición de hacer explícita la norma. Debe estar presupuesta tanto por el emisor como por el público” (Eco, 1989, pp. 15-16)

El dominio gramatical hace referencia a: juegos de palabras, trasposiciones del lenguaje, lapsus linguae, doble sentido, sentido literal, juegos fónicos, en suma, todo lo relativo a las normas (o alteraciones) de lo morfológico, sintáctico y gramatical. Podríamos haberlo considerado dentro de la máxima griceana de modo; sin embargo, las investigaciones revisadas en la tesis de MCC, consideraban este dominio como independiente de esta máxima debido a que no siempre se evidencia como parte de una conversación, sino que está presente en otro tipo de discursos humorísticos. Este dominio representa lo que Sigmund Freud (2012) denomina chiste inocente y que se caracteriza por los juegos de palabras y el doble sentido; en este tipo de chistes “la palabra no sufre aquí la menor violencia; no es dividida por sílabas ni sometida a la modificación ninguna. Tampoco necesita abandonar la esfera a la que pertenece” (Freud, 2012, pp. 43-44).

El dominio del conocimiento se refiere a la información (experiencias, datos y saberes) guardada durante el transcurso de la vida personal de cada individuo. Se aproxima a lo que Teun van Dijk (2002) denomina “conocimiento del mundo” y tiene que ver con la información almacenada en nuestros modelos mentales y que nos proporcionan el saber sobre el mundo. Específicamente nos referimos a un conocimiento cultural, informativo, histórico, el funcionamiento de la naturaleza, etc., no sobre los comportamientos sociales como lo amplía van Dijk. Para ser más precisas, es saber qué son las pirámides de Egipto, dónde fue la Segunda Guerra Mundial, cómo se llaman los planetas, el nombre del Presidente de la República, saber si las aves vuelan o si la lluvia moja; es decir, aquella información que está dada en la interacción con el mundo ya sea por vía directa (experiencia) o indirecta (educación, lectura, conversaciones, etc.). Si en un discurso humorístico somos capaces de advertir una realidad trasformada es porque conocemos cómo es esa realidad en su estado natural, decodificamos que hay una incongruencia, un absurdo, una alteración a la normalidad de nuestros códigos de significación.

Macrodominio del habitus

El macrodominio del habitus se sustenta en la teoría del habitus de Bourdieu (1997, 2007) que propone una clasificación de estructuras y normas que componen y ordenan las sociedades en cuanto a las pautas de lo bueno-malo, lo correcto-incorrecto, lo moral-inmoral. Este macrodominio corresponde a las prácticas y comportamientos sociales, a las creencias políticas, religiosas y todo aquello que estructura las culturas. Identificamos tres dominios: de comportamiento social, axiológico e ideológico.

El dominio de comportamiento social está caracterizado por las prácticas y comportamientos sociales, es decir, los estilos de vida, lo que es decoroso (o indecoroso), lo que es correcto decir o no. Tiene que ver con la aproximación a ciertos tabúes sociales (lo escatológico, lo sexual y coprolálico), las formas y los estilos de vida. En este dominio se incluye lo que se puede decir o hacer en público y en privado. Se relaciona con lo que se espera de las personas, de las autoridades y los roles de cada uno en la conformación de la sociedad.

El dominio axiológico se refiere a todo lo relacionado con las creencias (si bien el dominio de comportamiento social también tiene una base axiológica, hacemos esta separación para diferenciar otros componentes). En este dominio, se consideran los valores morales provenientes de doctrinas religiosas; las concepciones sobre la muerte, la verdad, las emociones y todo aquello que conforma la mentalidad espiritual de un sujeto; se expresan sentimientos y estéticas que suelen ser puestas en ridículo o cuestionadas.

Finalmente, el dominio ideológico se refiere a todo lo relativo a las ideas y opiniones políticas sobre la vida en general, es decir, cuando éstas del plano personal e individual pasan a causas comunitarias y, en consecuencia, son ideologizadas (incluso por grupos minoritarios); es decir, alude a los discursos ideológicos, al activismo político en todas sus formas (y posturas). Por su puesto que este dominio incluye los discursos hegemónicos, las estructuras institucionales, el poder, el autoritarismo, etc. Este dominio, se relaciona con la creencia que el sistema, las instituciones políticas, sociales, religiosas y económicas, funcionan y están al servicio de la humanidad y de un bien superior para quienes las profesan.

Resultados

Antes de presentar los resultados haremos algunas precisiones metodológicas necesarias de esclarecer: los carteles del corpus analizado corresponden a una selección de imágenes difundidas en las redes sociales durante el estallido social (octubre-diciembre de 2019) que fueron recopiladas por los estudiantes del electivo señalado en la introducción. Se les encomendó la tarea de compilar un cierto número de carteles cómico-humorísticos (operacionalizando esta categoría del modo más básico y subjetivo: lo que a ellos les provocara risa) y luego proceder a un análisis del rol social del humor.

De un total de 22 trabajos donde se recopilaron 500 imágenes, alrededor de 120 fueron alusivas a la imagen de Piñera quedando 45 imágenes (se eliminaron las repetidas que, al ser extraídas de la Web, era una acción esperada). A la hora de hacer la selección se encontraron transgresiones no cómicas, es decir que había alteraciones en los dominios del lenguaje y del habitus, pero no eran a través de un discurso cómico-humorístico (respondían a una transgresión no cómica). Por lo tanto, frente a cada imagen las preguntas fueron: ¿Dónde está lo chistoso/gracioso? ¿Qué está transgrediendo eso? Es decir, desde una perspectiva metodológica, primero fue necesario reconocer lo cómico-humorístico y luego la transgresión, no a la inversa. Se operacionalizó lo chistoso/gracioso aludiendo a que el discurso señalado evidenciaba un juego discursivo en alguno de los siguientes aspectos propios de lo cómico-humorístico: incongruente o absurdo, satírico, irónico, ingenioso y/o creativo.

El proceso de análisis fue observar la imagen e identificar los dominios que había presentes en ella, explicar dónde estaba la transgresión, cuál era el dominio de base y cuál era la transgresión realizada a ese dominio. Por lo tanto, por una parte, el análisis fue un ejercicio multimodal entendiendo que las significaciones están en la totalidad de los signos expresados en la imagen (cartel y contexto) y, por otra, un ejercicio analítico transdisciplinar pues las teorías que sustentaron los análisis venían desde diversas disciplinas.

En cuanto a los resultados, podemos decir que los carteles seleccionados presentaron el mismo marco contractual: las protestas del estallido social en Chile y, además, el mismo espacio tensivo que estaba en relación a las normas y estructuras socio-políticas generadas por el Estado chileno y su contraparte tensiva, la presión y descontento de la ciudadanía frente a esas normas, estructuras o modos de acción política.

Los carteles se caracterizaron por tener imágenes, dibujos, utilizar palabras coloquiales, groserías, parodiar memes o jugar con personajes de la televisión, la música, entre otras. Por lo tanto, el análisis realizado es a la fotografía en su totalidad, esto es: cartel, contenido narrativo, imagen o dibujo y, en ocasiones, al productor-portador del cartel (algunas imágenes muestran a adultos, jóvenes o niños). En cuanto a los discursos de los carteles, encontramos dos formas de expresión: mensajes directos hacia Piñera, otros que hablaban sobre Piñera y uno donde Piñera le hablaba a la gente.

De las 45 imágenes analizadas, dos transgredían un dominio; 17 transgredían dos dominios; 16 transgredían tres dominios; y diez transgredían cuatro dominios. A continuación, presentamos una tabla que da cuenta de la cantidad de transgresiones realizadas en cada uno de los dominios:

Macrodominio del Lenguaje

Macrodominio del Habitus

D. Interaccional

20

Comportamiento Social

29

Gramatical

16

Axiológico

9

Del conocimiento 

29

Ideológico

21

Tabla 1. Resultados de transgresiones cómico-humorísticas según sus dominios.

Para la presentación de los resultados, optamos por destacar algunos ejemplos en cada uno de los dominios y traemos una imagen que pueda representar de mejor manera el dominio transgredido. Recordamos que en cada imagen es posible encontrar más de un dominio y que al agruparlos en uno no significa que sea más o menos relevante que el otro. Lo que estamos demostrando aquí es que la transgresión se expresa de manera amplia, diversa y es interdependiente a otras. Veamos a continuación los resultados por cada uno de los dominios.

Macrodominio del lenguaje

El dominio interaccional (20 TCH). En su mayoría, estas transgresiones fueron realizadas en cuanto al lenguaje utilizado por los ciudadanos, es decir, la manera en cómo ellos se dirigían al Presidente de Chile: todos lo tuteaban, le señalaban con groserías demostrando una “falta de respeto” (las comillas son nuestras) hacia la máxima autoridad política del país. A continuación, un ejemplo:

https://lh4.googleusercontent.com/6JoRaM9HMO8tQel_IBGyFeF25qTgrT1ntzQ2pmxoWdTPkO949XrNCO-LP_JdI6aroJw17m0Hx-BtRKWJvWI6aGDTrZOoufF8mKOkemXaZyenGvr7AMyP1GABJl9aEt2cIEThFD8

Imagen 3. Corresponde a la imagen n° 29 de la selección.

Es importante señalar que la abreviatura “QLO” significa “culiao” (literalmente sería alguien que ha sido fornicado, pero el uso popular es un improperio para denosta). Vemos en esta imagen otras tres transgresiones, pero destacamos la realizada al Principio de Cortesía.

El dominio gramatical (16 TCH) en su mayoría eran juegos de palabras o parodias de frases, canciones y memes que fueron cambiadas para señalar una crítica o burla hacia la figura de Piñera. Algunos ejemplos: “Ni Chayanne dejaría todo porque te quedaras”; “Piñera e’ calladito, pero pa’ robar atrevido” (de la letra de un Reggetón de Bad Bunny que dice: “ella es callaita, pero pal’ sexo es atrevida). Aquí dejamos una imagen para graficar este dominio (juega con las palabras de los dibujos animados “Los Supersónicos”):

15.2.ret

Imagen 4. Corresponde a la imagen n° 20 de la selección.

Finalmente, el dominio del conocimiento (29 TCH), en su mayoría, estas transgresiones apelaban a una cultura popular de programas de televisión, dibujos animados, canciones u otras. Algunos ejemplos: un niño llevaba en su espalda un cartel que decía “Piñera ándate al infinito y más allá” (por la frase de la película infantil Toy Story que dice “hasta el infinito y más allá”); “Ni el final de Games of Thrones fue tan malo como el Gobierno de Piñera”; “Piñera tus evasiones son más degeneradas que Karol Dance” (personaje de la farándula chilena envuelto en una polémica de tipo sexual); “Piñera reacciona menos que 1 [un] gas noble”; “El gobierno es más depre[sivo] que escuchar Radiohead”; A continuación una imagen para graficar este dominio, muestra a un personaje del programa de televisión Los Simpson (ella siempre realiza esta acción que se ve en el cartel):

15.3.ret

Imagen 5. Corresponde a la imagen N°24 de la selección.

Macrodominio del habitus

En el dominio de comportamiento social (28 TCH), gran parte de las transgresiones identificadas correspondían, directa o indirectamente, al comportamiento que un Presidente de la República debiera tener con su país, específicamente, estas críticas o burlas apuntaban al comportamiento de la persona de Piñera asumiendo (de manera no esperada o deseada) un rol o cargo que, para los ciudadanos, era insuficiente o mal logrado. Algunos ejemplos: “Piñera no espero nada de ti, pero aun así logras decepcionarme. Por el bien del pueblo, renuncia CTM” (CTM, abreviatura del chilenismo “conchetumadre” o concha tu madre); “Tengo miopía, pero igual veo tus mentiras”; “Piñera soy porfiado, pero tú… la cagaste” (el cartel lo lleva un niño de unos siete años); “Piñera, eres como un actor porno, no te vas nunca”; “Mamá por qué xuxa me pusiste Sebastián” (el hijo le reclama a la madre por qué carajos le puso el nombre del Presidente). A continuación, dejamos un cartel de ejemplo:

15.4.ret

Imagen 6. Corresponde a la imagen n° 3 de la selección.

En cuanto al dominio axiológico (9 TCH), en su mayoría estaban relacionados con temas que juegan con las estéticas, con la muerte, con los ciertos valores socio-culturales. Algunos de ellos se relacionan con quienes los llevan. Ejemplos: “tu gobierno es más falso que yo haciendo dieta” –aquí la transgresión es hacia la misma persona y de su falta de voluntad y, al mismo tiempo hacia Piñera (en este caso sería ideológico) – ; “Estoy a 3 marchas de mi peso ideal #por un verano sin Piñera”; “No necesito sexo, porque el gobierno me coje todos los días”; a continuación un ejemplo que muestra a una monja sosteniendo un cartel (“weones” es un chilenismo que, tiene múltiples acepciones, para el caso es sinónimo de estúpidos).

15.5.ret

Imagen 7. Corresponde a la imagen n° 30 de la selección.

Y finalmente, el dominio ideológico (21 TCH), podríamos perfectamente decir que todos los carteles tienen este componente, pero hemos enfatizado en el discurso de TCH, es decir, en el gatillador cómico que iría en directa relación a una crítica o burla ideológica. Para el caso, los carteles hacían referencia a la gestión del gobierno. Ejemplos: “Piñera no es dictador, podrá ser ladrón, corrupto, prófugo, dictador, pero nunca un buen presidente” (aparece el “Abuelo” de The Simpsons que habla de esta manera); “Las propuestas de Piñera son más falsas que el ‘nunca más tomo’ de mi amiga” y en otro cartel una mujer sostiene un cartel que dice “yo soy la amiga”; “No supiste hacer un censo y vay a hacer una constitución”[4]; “Pascualina sacó mejores agendas que vo[s] gil QLO #Renuncia Piñera”.

A continuación, un cartel que parodia a una plantilla del “meme del gato”. Este meme utiliza ambas imágenes que aparecen en la fotografía y pretende hacer un llamado de atención: la actriz que apunta con el dedo le reclama al gato por algo que no cumplió y el gato se defiende aclarando o, siendo más específicos, con algo que prometió en algún pasado al cual no se tiene acceso desde el meme y que se deduce del discurso cómico-humorístico representado.

15.6.ret

Imagen 8. Corresponde a la imagen N°1 de la selección.

Conclusiones

Nuestras conclusiones las presentamos en base a los dos objetivos planteados.

Sobre los dominios de transgresión cómica-humorística y la figura de Piñera

Los carteles que componen nuestro corpus de análisis, al haber sido creados en el contexto de una protesta social, adquieren de inmediato una connotación ideológica de base, pues se relativiza al poder representado en la imagen de Piñera. En su conjunto, lo consideramos como un gran libro de reclamos colectivo y espontáneo a través del cual se pueden leer emociones de malestar y disconformidad guardadas durante años por el pueblo chileno y que, al cohesionarse en un gran discurso de resistencia socio-ideológica, se convierte en una protesta cómica-humorística en sí misma.

El análisis de los dominios presentes en los carteles nos permitió esbozar tres aspectos de la transgresión: uno no-cómico y dos cómico-humorísticos. 1) El no-cómico es el discurso que la ciudadanía expresa sobre la imagen de Piñera, es decir, cómo él a través del abuso de poder transgrede los valores democráticos, las leyes, los acuerdos, etc. Frente a esto, surge el segundo aspecto de la TCH expresado a través de 2) la denuncia ciudadana sobre prácticas antidemocráticas e inmorales que son develadas en aquellas producciones de TCH, basándose en el juego y la creatividad como componentes esenciales de estos nuevos relatos. Esta meta-transgresión, entonces, nos confronta al tercer y último aspecto: 3) la transgresión como visualización de la norma. Tanto en los discursos creados en el macrodominio del lenguaje como en el macrodominio del habitus, conocemos cuáles son los límites de los ciudadanos, qué cosas no son tolerables de una autoridad, qué comportamientos son los esperables de un gobierno, es decir, se establecen los límites éticos de quienes construyen y difunden dichas TCH.

Sobre el comportamiento del modelo de análisis

En general, el modelo permite una mirada transdisciplinar del fenómeno y de cómo la sociedad busca espacios transgresores para expresar sus emociones, rabias, deseos y todo aquello que les aqueja frente a una gestión política. En particular, permite profundizar en las mentalidades de quienes participan de estas construcciones de TCH (a nivel de producción e interpretación discursiva). En el caso del macrodominio del lenguaje se evidencian las posibilidades y recursos creativos que tiene un discurso cómico-humorístico en cuanto a su constitución retórica y semántico-pragmática, podríamos decir en su conformación de límites y posibilidades estéticas. Por su parte el macrodominio del habitus refuerza los comportamientos sociales que se desencadenan a partir de las diferentes subcategorías constituyendo esa meta-transgresión mencionada en el punto anterior. Esta reflexión resulta interesante pues permite una nueva categoría de análisis en términos éticos, especialmente para los discursos satíricos.

Por otra parte, encontramos que la dificultad operativa del modelo puede surgir en algún investigador que no cuenta con experiencia teórica en los estudios del humor, por lo tanto, creemos necesario profundizar en las retóricas propias de lo cómico-humorístico y operacionalizarlas debido a que el modelo invita a observar la tensión generada entre un discurso reglamentado y un discurso de transgresión cómica-humorística (recordemos: al interior de estos se encuentran los dominios estudiados).

Palabras al cierre

Finalmente querríamos señalar que las protestas sociales, en particular las generadas durante el estallido social chileno, pese a la gravedad e importancia de las causas que las motivaron, se convirtieron en espacios de transgresión festivas donde lo que se “celebraba” era la unión social con el otro para compartir un malestar y construir un sueño común; donde el baile era el caminar por las calles y avenidas; donde la música era el agudo sonido de las cientos de cacerolas y donde los carteles eran las letras de las canciones que, finalmente, se convirtieron en gestos poéticos de resistencia y liberación simbólica.

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  1. El propósito de la investigación fue describir teórica y operacionalmente qué es la transgresión en un discurso cómico-humorístico, cuáles son sus componentes básicos y cómo estos se articulan al interior de los discursos. Se analizaron 14 artículos en español que abordaban el concepto de transgresión en un contexto cómico humorístico. Éstos fueron contrastados con las propuestas teórico-filosóficas sobre transgresión y se cotejaron analíticamente con un amplio espectro de teóricos pertenecientes a diferentes disciplinas (lingüísticas, filosóficas, semióticas, sociológicas, de análisis de discurso y con las teorías del humor). El resultado del estudio es un modelo de análisis para observar el comportamiento de la transgresión en un discurso cómico-humorístico.
  2. El curso Humor en Equipo de la Universidad de La Frontera, Temuco, Chile, está a cargo de la docente Karina Santos Lara y tiene como objetivo utilizar el humor como herramienta pedagógica para el desarrollo de las competencias de trabajo en equipo y liderazgo. Dicho Electivo de Formación General tiene duración de un semestre y en él se abordan aspectos teóricos del humor y, al mismo tiempo, se fomenta la creatividad humorística. Desde el año 2016 se realizan tres módulos por semestre.
  3. La tesis de MCC (Santos, 2016) en su capítulo “El discurso de TC y su relación con las Teorías de la Comicidad” analiza la clasificación propuesta por John Morreall (Morreal, 1987 citado en Attardo, 1994). El autor las agrupa en: teorías cognitivas (incongruencia y contraste); teorías sociales (hostilidad y agresión, superioridad, escarnio y menosprecio) y teorías psicoanalíticas (liberación, sublimación y economía). En este contexto, el análisis realizado en dicho capítulo, correlaciona la propiedad transgresiva en cada modalidad teórica.
  4. En el primer gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014) se prometió realizar “el mejor censo de la historia” (como sugería la consigna que ellos propusieron); sin embargo, la metodología utilizada resultó que fuera la peor encuesta, luego se debió realizar una posterior ya que los datos recogidos en la primera quedaron invalidados.


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