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Introducción

“Caer de continuo en las excepciones”.

Cortázar, Rayuela

La presente Tesis de doctorado tiene como objetivo dilucidar las interrelaciones de los conceptos de filosofía y de política en la obra del filósofo Alain Badiou, así como establecer su comprensión de las novedades en el campo de la política.

El interés por la política como fuente de novedades que pueden alterar el curso habitual del mundo es un tema vigente en la filosofía desde sus comienzos griegos, una vez que la invención de la polis habilitó la posibilidad de pensar filosóficamente a la política como un terreno abierto y disputable –no deducible de necesidades vitales ni regido por leyes divinas o ancestrales– en el que pueden producirse nuevas posibilidades para la vida de los ciudadanos, en relación con algún ideal de justicia colectiva.

Más adelante en el tiempo, un momento fundador para la filosofía política moderna en Occidente es la aparición de la obra de Nicolás Maquiavelo, en tanto simboliza la separación del pensamiento político respecto de los discursos religioso-morales de raigambre cristiana a los que se encontró plegado durante el Medioevo. A partir de allí, el interés de la filosofía por comprender a la política en su singularidad aparece en diferentes pensadores europeos que revisan los presupuestos del orden social estamental que había capturado a la política durante varios siglos. En consonancia con el movimiento de la modernidad ilustrada, filósofos como Rousseau, Kant y Hegel se dedican a reflexionar sobre los desafíos que implica la consecución de la emancipación de la Humanidad vinculando este objetivo con el potencial de transformación de la política y pensando incluso más allá de la facticidad de los Estados existentes (a la vez que debe notarse que estos pensamientos se inspiraron con frecuencia en movimientos políticos reales como la Revolución Francesa y la Revolución Haitiana[1]).

Con el desarrollo del capitalismo y la aparición de nuevos actores sociales, surge el pensamiento marxista que se interesa por la posibilidad de una revolución que transforme efectivamente las condiciones de existencia de los sectores subordinados y cuestiona el lugar de la filosofía en relación con la política, en tanto acusa a la primera de disimular, a través de un discurso “idealista”, su complicidad con el mantenimiento del orden favorable a las clases dominantes. En ese marco, el marxismo profundiza en el plano político el llamado a la acción y a la organización de las masas explotadas con vistas a transformar integralmente a la sociedad, otorgando un papel central al incipiente movimiento obrero; a la vez que se presenta muñido con una vasta teoría “materialista” que pretende explicar la lógica que rige al conjunto de la sociedad (junto con sus contradicciones) y en la cual la política en su singularidad parece no ocupar el lugar determinante.

Ya en el siglo XX, se presenta una nueva forma de abordar esta problemática relación entre la filosofía y la política con la aparición triunfante en la década de los sesenta del movimiento estructuralista francés, cuyas teorías acerca del funcionamiento de las estructuras invariantes que gobiernan a las sociedades se hallan en condiciones de rivalizar con el tipo de comprensión global adjudicada al marxismo. De este modo, por aquellos años, el estructuralismo se convierte en un paradigma de racionalidad que influye en diversas orientaciones del pensamiento, entre ellas, la filosofía.

El comienzo de la trayectoria filosófica del autor abordado en esta Tesis, Alain Badiou, puede interpretarse como un testimonio de los efectos del movimiento estructuralista y sus derivaciones, sin perder de vista el carácter singular de su trayectoria y de su obra que, al alcanzar su “madurez” hacia el final de los años ochenta, se plasma en la construcción de un pensamiento sistemático inédito dentro del ámbito de la filosofía contemporánea, en contraposición a aquellas corrientes que, en grandes términos, han dominado el siglo XX: la hermenéutica, la filosofía analítica y el relativismo posmoderno.

El estudio minucioso de la relación entre la filosofía y la política al interior de la obra badiouana que propone la Tesis, requiere partir entonces de un enfoque diacrónico que distingue y reconstruye diferentes “momentos” de su interpretación de este vínculo considerados como histórica y conceptualmente significativos; a la vez que aborda su forma de pensar filosóficamente las nuevas posibilidades que puede inscribir la invención y existencia de una política: un primer momento ligado al estructuralismo althusseriano, un momento político anudado a las directivas de la política maoísta, un tercer momento de madurez en el que despliega una filosofía sistemática bajo condición de pensamientos y prácticas autónomos y exteriores a ella (entre ellos, la política), y un cuarto momento en el que se recupera el papel de la intervención ideológica del filósofo en la política.

En cuanto a la organización de esta Tesis, ella se divide en cinco grandes Capítulos. Cada uno de ellos aborda uno de los “momentos” recién mencionados –ordenados cronológicamente– y se cierran con sus respectivas Conclusiones; con excepción de los Capítulos 3 y 4 que tratan ambos el “tercer momento”, el más extenso porque allí se desarrolla el núcleo conceptual del pensamiento badiouano en su etapa de “madurez”, cuando su filosofía alcanza un alto grado de sistematicidad.

La lectura cronológica del corpus badiouano propuesta, sin desatender los objetivos, desafíos, polémicas y logros al interior de cada “momento” que aquí se distingue para su estudio; busca identificar los orígenes, las continuidades, los desplazamientos y las rupturas en las categorías y concepciones de Badiou que son pertinentes dentro de la problemática tratada en esta Tesis, de modo que la comprensión de su pensamiento acerca de ellas adquiere una mayor densidad conceptual conforme se avanza en la lectura del texto.

El primer Capítulo de la Tesis –luego de desplegar las influencias intelectuales de Badiou en su juventud, entre las que se destaca la figura de intelectual comprometido de Sartre– aborda el primer “momento” de interpretación del vínculo entre filosofía y política, el cual radica en la singular adhesión de Badiou al movimiento teórico estructuralista, cuya fuerza experimentó en sus años de estudio en París, principalmente a través de Althusser, uno de sus maestros. En efecto, la producción filosófica badiouana se inicia con su incorporación a un grupo de trabajo bajo la égida del althusserianismo, cuyo proyecto consiste en reelaborar la teoría marxista inscribiéndola en la perspectiva “científica” estructuralista que rechaza la concepción del sujeto como constituyente. Dentro de este posicionamiento, en el esquema althusseriano el vínculo entre la filosofía y la política funciona bajo la premisa “teoricista” de que alcanzar la justeza en la teoría que explica la lógica de la sociedad (el “materialismo dialéctico”) es lo que permitiría encauzar los problemas vinculados a la práctica política del movimiento revolucionario. A su vez, se coloca como modelo de esta pretendida rigurosidad teórica a la ciencia, entendida como un discurso sin sujeto, aislado de las contaminaciones ideológicas. En ese sentido, la singularidad del aporte badiouano consistirá en plantear que el logro de esa precisión requiere del soporte de la formalización matemática.

El segundo Capítulo de la Tesis comienza dando cuenta de las implicancias del advenimiento del Mayo del 68 en la trayectoria vital de Badiou, un suceso fundamental que marca su quiebre con los presupuestos teoricistas-estructuralistas e impulsa la identificación de un segundo “momento” en su modo de comprender la relación entre la filosofía y la política. Luego de los eventos de mayo, Badiou, al igual que otros ex miembros del althusserianismo, se sitúa en las antípodas de la postura ortodoxa del Parti Communiste Français (PCF) dentro del cual se encuadraba aún su maestro, y decide comprometerse activamente en la militancia política revolucionaria a partir de la fundación de un partido de orientación maoísta que se propone estar a la altura de las invenciones políticas de aquel nuevo período.

Su actividad filosófica parece quedar así relegada hasta la segunda mitad de los setenta, cuando ya se advierte una especie de reflujo en el movimiento post-Mayo del 68. Badiou escribe entonces una serie de ensayos para publicaciones ligadas a su partido que contienen como principal referencia los principios y conceptos del pensamiento maoísta, cuya dialéctica subraya la singularidad de la práctica política y que concibe a la ideología como un terreno de disputa (en lugar de contraponerla a una supuesta neutralidad científica). En consecuencia, estos textos de Badiou –la mayoría de ellos no suficientemente explorados por los comentaristas de su obra que serán considerados en esta Tesis– tratan de qué manera el examen de las contradicciones, puesto en relación con la práctica política de los dominados, permite pensar un posible cambio revolucionario, a la vez que son utilizados como armas para participar del combate político-ideológico al interior de la izquierda francesa.

La obra que culmina estos intentos de replantear una filosofía acorde a las exigencias de su actividad político-partidaria es Théorie du sujet (1982). En un contexto en el que comienza a extinguirse la secuencia de efervescencia política ligada al Mayo francés, Badiou interpreta que –como lo señala el propio título– la cuestión del sujeto (político y revolucionario) requiere ser especialmente estudiada. Por eso, el concepto de sujeto es complejizado a partir de la incorporación como referencias teóricas de pensadores a quienes Badiou designa como “maestros” no marxistas de la dialéctica (fundamentalmente Lacan), pero conservando como trasfondo conceptual los aportes del maoísmo a la doctrina marxista-leninista de la política.

Recién bien entrados en los años ochenta, en un escenario en el cual la “crisis del marxismo” parece evidente, el pensamiento de Badiou de la relación de la filosofía con la política ingresa en una transición plasmada en Peut-on penser la politique? (1985), libro donde expone su renuncia a los presupuestos y conceptualizaciones clave del marxismo-leninismo sobre la política, tales como el rol predominante del proletariado como sujeto y la centralidad otorgada al Partido como su organizador y representante (lo cual en su práctica militante se expresa en el hecho de participar de la creación de una nueva organización política que ya no se reivindica marxista ni maoísta ni clasista). Asimismo, Badiou comienza a subrayar la importancia de sucesos de la política de aquellos años que él denomina acontecimientos, en tanto los considera síntomas de un quiebre que el filósofo o la filósofa debe “escuchar” para poder repensar la política de emancipación en una nueva época.

Luego de presentar este “preludio” de un cambio de perspectiva, el tercer Capítulo de la Tesis comienza por el abordaje de la nueva teoría del acontecimiento y de la intervención subjetiva que Badiou efectúa mediante la construcción de lo que puede llamarse su sistema filosófico y que tiene por principal resultado la publicación de su obra magna, L’Être et l’événement (1988). Este libro marca así el inicio de un tercer “momento” que se considera el de “madurez” y de “sistematicidad” de su filosofía, en un contexto en el que se desenvuelve la crisis final de los Estados socialistas que pone en cuestión al proyecto revolucionario sostenido por el marxismo, y en el que se anuncia por parte de los propios filósofos el “fin de la filosofía” en lo que respecta a su vocación universalista y su pretensión de verdad. Frente a ese escenario, Badiou considera necesario replantear las bases mismas de la filosofía, por lo que su libro despliega una original ontología matemática que permite redefinir las categorías filosóficas fundamentales de verdad y sujeto en relación con el acontecimiento. En efecto, su punto de partida es exponer a través de la matemática cómo el ser se ordena de forma consistente en una situación, pero, a la vez, muestra que esta consistencia está siempre amenazada por la posibilidad latente de un acontecimiento excepcional.

Asimismo, Badiou se refiere a este momento de su obra, en el que expone un complejo andamiaje analítico para abordar el ser y el acontecer, como el fin de una etapa de su pensamiento filosófico, particularmente en su relación con la política. Esta última dejaría de poseer el estatus privilegiado que adquirió post-68 para ser equiparada con otros ámbitos de pensamientos y prácticas que junto con ella conforman lo que él denomina los cuatro tipos de procedimientos de verdad (noción clave en su proyecto de reformulación del concepto de verdad) que funcionan como condiciones del ejercicio filosófico: la política, la ciencia, el arte, la relación amorosa. La labor de la filosofía consiste entonces en conformar un “sistema” que permita pensar y captar simultáneamente las verdades provenientes de estas condiciones.

Es a partir de aquí también que resulta oportuno subrayar en qué sentido el trayecto badiouano se halla ligado al denominado “post-estructuralismo”. Según Étienne Balibar, al interior del propio estructuralismo puede advertirse un movimiento desde el inicial “estructuralismo de las estructuras”, abocado a la investigación de las estructuras totalizantes e invariantes; al de un estructuralismo “sin estructuras” (post-estructuralista), interesado principalmente en la búsqueda de su indeterminación o de su negación inmanente[2]. En la etapa de madurez filosófica de Badiou, se puede apreciar este vínculo de lo estructural y lo contingente en sus principales obras en los últimos treinta años, en la ya mencionada L’Être et l’événement (1988), y luego en Logiques des Mondes (2006). Mediante el lenguaje de la lógica matemática, estos libros formalizan, respectivamente, la estructura del ser y del aparecer o ser-ahí de los entes; y, a su vez, dan cuenta de cómo la normalidad de dichas estructuras puede verse alterada por la irrupción de circunstancias aleatorias en ámbitos exteriores a la filosofía (los acontecimientos políticos, científicos, artísticos y amorosos). De este modo, el pensamiento de la relación entre filosofía y política en Badiou va a ser afectado por lo que estas estructuras “onto-lógicas” delimitan a la hora de pensar la política en relación con una situación y su posibilidad de transformarla (lo cual explica, además, que estas dos obras merezcan que se les dedique dentro de esta Tesis un apartado propio de conclusiones).

Por otro lado, a raíz del postulado de que la filosofía mantiene una relación de dependencia respecto de sus condiciones, Badiou desde su Manifeste pour la philosophie (1989) hace un llamado de atención sobre la necesidad de evitar las denominadas suturas, producidas cada vez que la filosofía abdica de su labor en favor de alguna de sus condiciones de pensamiento o, a la inversa, cuando uno de éstos se subordina a la filosofía. El concepto badiouano de sutura es especialmente fructífero entonces para examinar las complejas relaciones entre la filosofía y la política. Según Badiou, un ejemplo de sutura de la primera a la segunda lo constituye la doctrina del marxismo ortodoxo que, a la vez que se vinculó a una mirada cientificista que consideraba posible deducir la política a partir del estudio dialéctico de la lógica económica-social, privilegió fundamentalmente a la política revolucionaria “estatalizada” como el único lugar apto para configurar el sistema general de sentido en desmedro de la tarea filosófica e incluso de la autonomía de las demás condiciones (como la ciencia y el arte). A la inversa, se halla la situación en la que la política aparece subordinada a la filosofía, tal como expresa la tesis de Althusser de que la filosofía es una intervención política de carácter teórico; una visión criticada por Badiou en cuanto menoscaba el estatus intelectual y la capacidad de invención que él adjudica a los procesos políticos concretos.

Como se anticipó, en razón de su densidad conceptual, el “tercer momento” de la concepción badiouana de la relación entre filosofía y política también es objeto de estudio del cuarto Capítulo de la Tesis, dedicado particularmente a explorar la contraposición del pensamiento filosófico badiouano de la política con las ideas predominantes sobre ella que se desprenden de los discursos contemporáneos del derecho y la ética y a los cuales la filosofía política, instalada en la academia, presta su legitimación y fundamento. De ese conjunto de discursos fuertemente articulado, resulta para Badiou una perspectiva que para él debe combatirse porque opera en el sentido conformista y conservador de limitar las potencialidades de la política.

En esa línea, cuando Badiou se dedica especialmente al abordaje de la relación entre filosofía y política en este tercer “momento”, sostiene que la filosofía es un acto que depende de las prácticas y pensamientos subjetivos de la política que busca la emancipación, desplegados de forma autónoma en cada una de sus secuencias de existencia, iniciadas en acontecimientos singulares. Estos procesos pueden dar lugar a novedades denominadas como “verdades” políticas que podrán ser capturadas por el pensamiento filosófico (y de un modo semejante sucede con el resto de “procedimientos de verdad” que condicionan a la filosofía: arte, ciencia y amor). En consecuencia, Badiou sostiene que la filosofía sólo puede abordar la política mediante lo que configura y expresa con la creación de un concepto alternativo al de filosofía política: la “metapolítica”, la cual se encarga de registrar al interior de la filosofía los efectos de lo que produce la política real, sin que ellas se fusionen ni se reduzcan la una a la otra.

El quinto y último Capítulo de la Tesis comienza por el análisis de Logiques des mondes (2006), la obra que señala la apertura del cuarto “momento” en el cual la interpretación de la relación entre filosofía y política en Badiou es reexaminada a partir de un trabajo inédito de lectura de su progresiva teorización del concepto filosófico de Idea en relación con su creciente insistencia en diferentes textos a favor de la reinstalación de lo que llama la “Idea del comunismo”. En efecto, sobre todo a partir de la explicación de esta Idea como una operación intelectual vinculada al devenir de los procesos políticos concretos, se observa un reflotamiento del tema de la ideología que supone ciertos desplazamientos –en comparación con la etapa previa– en la comprensión badiouana de las operaciones admisibles por parte de la filosofía al tomar contacto con el pensar y hacer de la política en sí misma. De ese modo, él habilita un mayor protagonismo del filósofo en relación con su posible intervención en el terreno de la política, sin dejar por ello de sostener el carácter autónomo de los acontecimientos y de las creaciones que emergen de dicha condición.

Como cierre, luego de la progresiva dilucidación en la presente Tesis de la relación entre los conceptos de filosofía y política en Badiou y de su concepción filosófica de las novedades en la política, efectuada a partir de una lectura de su obra que delimita distintos “momentos”, los resultados de este estudio son volcados en un apartado final de Conclusiones para responder a las críticas que ha recibido Badiou desde la formulación de su filosofía de “madurez” –la más abordada por sus comentaristas y por filósofos reconocidos como Ernesto Laclau y Slavoj Žižek–, las cuales enfatizan que su sustento teórico en las abstracciones de la matemática daría lugar a una supuesta separación de los acontecimientos de la política subjetiva con respecto a su situación y a la historia. La pretensión última de este apartado consiste entonces en explicar el modo en que el pensamiento badiouano es capaz de teorizar el vínculo de la novedad política con su coyuntura y con la historia del pensamiento emancipador.

En definitiva, en la presente Tesis, el estudio de la complejidad y densidad del pensamiento badiouano sobre los vínculos entre filosofía y política a lo largo de su obra permite, por un lado, delimitar las relaciones entre estos ámbitos al asumir progresivamente la autonomía de la política como un pensamiento singular; pero, por otro lado, no deja de acoger justificadamente al deseo filosófico de pensar las formas por las cuales la irrupción de una política que interrumpe la repetición del orden político dominante, puede traer una nueva verdad al mundo. Se trata entonces de una laboriosa búsqueda de la filosofía por caer de continuo en las excepciones, este oxímoron de Cortázar que para él aludía al espíritu aventurero de los amantes, y que aquí sirve para recordar que la filo-sofía es, primero que todo, un deseo en busca de lo excepcional que despliega una aventura del pensamiento.


  1. Allende la conocida influencia de la Revolución Francesa en el pensamiento de Kant y Hegel, la filósofa estadounidense Susan Buck-Morss sostiene la novedosa tesis de que la formulación por Hegel de la “dialéctica del amo y el esclavo”, fundamental para pensar los procesos emancipatorios, se vincula a las noticias que el filósofo recibía sobre la Revolución Haitiana. Véase: Buck-Morss, S. (2005). Hegel y Haití: La dialéctica amo-esclavo, una interpretación revolucionaria, Buenos Aires: Norma.
  2. Balibar, E. (2005). “Le structuralisme: une destitution du sujet?”, en Revue de métaphysique et de morale, n° 45, pp. 5-22.


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