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Temporalidad

Gonzalo Iparraguirre[1]

Temporalidad es experiencia del devenir. Diferente al tiempo, que es el fenómeno del devenir en sí, la temporalidad es la aprehensión humana del devenir. Temporalidad refiere a una construcción cultural que, por lo tanto, está derivada de una experiencia del sujeto y entonces no se trata de una intuición a priori. Las nociones de tiempo, en tanto conceptualizaciones sobre el fenómeno del devenir, situadas en un contexto sociohistórico, son temporalidades. A los fines de simplificar las definiciones, para un uso cotidiano y no académico, se propone que tiempo es el devenir, mientras que temporalidad es la interpretación que implica experimentar ese devenir, según la cultura. El devenir es la continuidad que se experimenta al sentir los ritmos del cuerpo, el sentir que todo fluye más allá del propio comportamiento. La temporalidad integra una experiencia que ocurre en la interfase cerebro-pensar-sentir.

Genealogía

El estudio de las temporalidades ha sido un tema recurrente en la Antropología, aunque pocas veces escrito de forma explícita. Desde las primeras etnografías, mayormente realizadas en contextos rurales, estuvo presente la referencia al tiempo concebido por los grupos estudiados, pero siempre de forma indirecta o subsumida en otras temáticas, salvo en algunos casos que se mencionan a continuación. Durkheim (1982) y Mauss (1979) son considerados como los pioneros de los estudios antropológicos sobre el tiempo, en un campo hoy denominado Antropología del Tiempo (Iparraguirre, 2011, 2017, 2024; Carbonell, 2004; Fabian, 2002; Gell, 1992;).

Durkheim (1982) abrió este campo de estudios sobre el tiempo desde lo social, fue el primero en hacerlo e influyó a los autores que lo siguieron. Integró a la Antropología y a la Sociología a un problema que siempre se trató desde la Filosofía. En este sentido, puede decirse que Durkheim es la interfase entre el pensamiento filosófico del tiempo, –como el de Heidegger (1997)– y el antropológico. Este cambio permitió comenzar a distinguir tiempo de temporalidad, por más que ninguno de los autores que lo siguieron haya escrito explícitamente sobre esta necesaria distinción de ambos conceptos.

Hall es otro de los antropólogos pioneros de esta orientación ya que instauró una relación vital en los estudios antropológicos sobre el tiempo: “es imposible separar tiempo de cultura […] el tiempo es un sistema central de la vida cultural, social y personal(Hall, 1983, p. 3). La dimensión social del tiempo, como la llama Carbonell, otro referente del campo, aunque aún no se ha convertido en un tema clásico de estudio de la Antropología, está presente en aquellos que sí lo son, como el parentesco (Zonabend, 1984), la religión (Leach, 1971), los rituales (Gell, 1992), la economía (Malinowski, 1973), entre otros (Carbonell, 2004). Esta orientación ha generado adeptos desde entonces y se han sistematizado listados de la bibliografía necesaria para abordar el concepto tiempo desde la Antropología social.

Lévi-Strauss propuso en su magnífica obra El pensamiento salvaje: lo propio del pensamiento salvaje es ser intemporal; quiere captar al mundo, a la vez, como totalidad sincrónica y diacrónica(Lévi-Strauss, 1993, p. 381). La posibilidad de que exista un pensamiento salvaje de carácter intemporal, en tanto devenir concebido de forma no acumulativa –y no como mera negación de la historia–, ha sido un paso clave para pensar que existan temporalidades diferentes a la temporalidad lineal, secuencial y exclusivamente diacrónica, es decir, la temporalidad hegemónica actual.

El uso indistinto de tiempo y temporalidad en el habla cotidiana –ya sea en discursos políticos, científicos, pedagógicos o periodísticos– contribuye a la idea de que ambos conceptos significan lo mismo. Esto naturaliza que la temporalidad hegemónica sea la única forma posible de pensar el fenómeno tiempo, el devenir. Esa temporalidad hegemónica, propia de hábitats urbanos, se puede contrastar con otras temporalidades –llamadas originarias, locales o nativas– que suelen concebirse en hábitats rurales o periféricos de las grandes urbes.

Otro estudio que puede considerarse formador de esta orientación es la obra Time and The Other, de Fabian (2002). Este autor, como también lo hizo Elias (2000), se ha enfocado en las implicancias políticas del uso de la temporalidad en el ámbito científico. El interés de Fabian (2002) se dirige a la identificación de temporalidades en las producciones antropológicas, interpretadas como un elemento clave para la elaboración de distancias entre el investigador y los grupos que estudia. Según Fabian (2002), la co-temporalidad compartida durante el trabajo de campo se transforma, al finalizar la estancia, en un alocronismo, una interpretación que niega la coexistencia de temporalidades y justifica que los interlocutores estén en una temporalidad distinta, como lo supone el evolucionismo.

Perspectivas

En cuanto a la aplicación del concepto de temporalidad en el hábitat rural, en Antropología existen antecedentes etnográficos tanto en grupos indígenas como en grupos de productores en entornos rurales (Balazote y Radovich, 2013; Feito, 2005; Hernández e Intaschi, 2010; Trpin, 2005). La ruralidad, además de comprenderse como la espacialidad de la vida en el campo, es decir, la aprehensión del espacio de campo en sus múltiples configuraciones (paisajística, productiva, territorial, entre otras), conlleva temporalidades específicas.

Los ritmos de la vida rural responden a la temporalidad y a la espacialidad de los grupos sociales y no al entorno rural per se. Cuando se habla de turismo rural, de patrimonio rural o de producción rural, se ponen en juego nociones de tiempo y de espacio. En el caso particular del patrimonio rural, es relevante considerar que todo proceso de patrimonialización implica construir pasado desde una temporalidad. Este axioma es central para la Antropología del tiempo, ya que se parte de la inexorable relación entre pasado y presente que atraviesa toda conceptualización de patrimonio. La construcción social del pasado nos remite directamente a las temporalidades de los grupos sociales involucrados. Acceder al pasado del territorio a través de sus diferentes patrimonios requiere interpretar su significación en la actualidad, acercarse a la convivencia entre conservación y activación, que permite reflexionar sobre el hábitat y formas de vida.

Otra aplicación similar se da en el turismo del hábitat rural. Turistificar un territorio rural es necesariamente un proceso de patrimonialización. Concebir como turístico a un entorno, un objeto o un saber implica mediar con el proceso de conceptualizar una combinación de atributos, recursos y acciones (Almirón et al., 2006; Carbonell, 2010; Prats, 2011; Santana Talavera, 2002). En el caso del turismo rural, este proceso está orientado a poner en valor el cambio de ritmo que experimenta el visitante, más que la impronta estética, el deleite visual y gastronómico, o la cosificación de la experiencia. Valorizar el cambio de ritmo implica, primeramente, que se experimente el ritmo no habitual, que se desestructure el habitus y se permita percibir esos atributos que descompensan, que descomprimen y movilizan un cambio en la temporalidad del visitante.

El ocio asociado al turismo puede caracterizarse a partir de rítmicas específicas, ya que combina la pasividad del no-hacer con la actividad del hacer-nada. Se articula con la rítmica opuesta del trabajo diario; el no-hacer es visto como in-productivo y, por lo tanto, se restringe toda posibilidad de pasividad. Cuando se hace turismo, esta diametral oposición de lo pasivo y lo activo se flexibiliza y da lugar a otros ritmos, que alternan la polaridad entre acciones y experiencias. El ocio del turismo rural puede caracterizarse en relación con la búsqueda de actividades al aire libre, en contacto directo con lo natural y lo cultural. Esto puede ir desde la voluntad de vivenciar y participar de actividades productivas, de la producción de materias primas, la elaboración de alimentos caseros, hasta la degustación de gastronomía regional, el acercamiento a todo lo que sea artesanal, además de todas las actividades recreativas, como paseos, visitas y excursiones. La búsqueda y el aprovechamiento del tiempo libre es un patrón que demarca que el sentido del ocio puede entenderse relacionado con prácticas alternantes propias de la temporalidad lineal: libre-ocupado, ocio-trabajo, gasto-producción, inacción-acción y similares.

A modo de cierre, ¿qué aporta reconocer que pueden existir diferentes y múltiples temporalidades en el hábitat rural? Que las caracterizaciones generalistas que suelen hacerse sobre el territorio pueden resultar imprecisas si lo que se caracteriza es el paisaje-suelo-clima-recursos-producción, sin considerar las temporalidades y las rítmicas culturales que aportan los diversos grupos sociales que transitan, habitan, conviven y producen sobre ese suelo. Es precisamente la caracterización temporal un modo de trascender las polaridades naturaleza/cultura, tierra/hombre, rural/urbano al incorporar la variabilidad rítmica que las pone en tensión y les da un sentido práctico.

Entradas relacionadas

Saberes locales ancestrales; Territorio; Turismo; Vivienda; Tradición.

Referencias

Almirón, A., Bertoncello, R. y Troncoso, C. (2006). Turismo, patrimonio y territorio. Una discusión de sus relaciones a partir de casos de Argentina. Estudios y Perspectivas en Turismo, 15(2), 101-124.

Carbonell, E. (2004). Debates acerca de la antropología del tiempo. Publicacions de la Universitat de Barcelona.

Carbonell, E. (2010). La patrimonialización de un paisaje marítimo: de la arena de la playa a la arena política. Pasos. Revista de turismo y patrimonio cultural, 8(4), 569-581.

Balazote, A. y Radovich, J.C. (2013). Los estudios de Antropología Rural en Argentina. Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras UBA.

Durkheim, E. (1982). Las formas elementales de la vida religiosa. Akal.

Fabian, J. (2002). Time and the other: how anthropology makes its object. Columbia University Press.

Feito, M.C. (2005). Antropología y desarrollo rural. Contribuciones del abordaje etnográfico a los procesos de producción e implementación de políticas. Avá. Revista de Antropología, vol. 6, pp. 1-26.

Gell, A. (1992). The anthropology of time: Cultural constructions of temporal maps and images. Berg.

Hall, E. (1983). The dance of life. The other dimension of time. Anchor Books.

Hernández, V. e Intaschi, D. (2010). Caleidoscopio socio-productivo en la pampa contemporánea: agricultura familiar y nuevas formas de organización productiva. En López Castro, N.P.G. Repensar la agricultura familiar. Aportes para desentrañar la complejidad agraria pampeana. Ediciones CICCUS.

Heidegger, M. (1997). Ser y tiempo. Fondo de Cultura Económica.

Iparraguirre, G. (2011). Antropología del tiempo. El caso mocoví. Sociedad Argentina de Antropología.

Iparraguirre, G. (2017). Imaginarios del desarrollo. Gestión política y científica de la cultura. Biblos.

Iparraguirre, G. (2024). El tiempo no es dinero. Descubrí el valor de los ritmos en tu vida. Paidós.

Leach, E. (1971). Dos ensayos sobre la representación simbólica del tiempo. En E. Leach (Ed.), Replanteamiento de la antropología (pp. 192–210). Seix Barral.

Lévi-Strauss, C. (1993). El pensamiento salvaje. Fondo de Cultura Económica.

Malinowski, B. (1973). Los Argonautas del Pacífico Occidental. Península.

Mauss, M. (1979). Ensayo sobre las variaciones estacionales en las sociedades esquimales. Un estudio de morfología social. En Sociología y Antropología. Tecnos.

Prats, L. (2011). La viabilidad turística del patrimonio. Pasos. Revista de turismo y patrimonio cultural, 9(2), 249-264.

Ratier, H. (2003). Estrategias regresivas en la pampa globalizada y las fronteras entre lo rural y lo urbano. RUNA, vol. XXIV, 233-255.

Santana Talavera, A. (2002). Mirar y leer: autenticidad y patrimonio cultural para el consumo turístico. Actas del VI Encontro Nacional de Turismo com Base Local.

Trpin, V. (2005). El desarrollo rural ante la nueva ruralidad. Algunos aportes desde los métodos cualitativos. AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana, (42), 1-16.

Zonabend, F. (1984). The enduring memory: time and history in a French village. Manchester University Press.


  1. LITERA, UdeSA. gonipa@gmail.com.


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