Virginia Martínez Coenda[1]
Pueblo rural refiere a pequeños poblamientos situados en el medio rural, o próximo a él, con una matriz productiva diversificada que, si bien mantiene una relación estrecha con la naturaleza, no se ajusta estrictamente a actividades agropecuarias. Es decir, su base económica, aunque está basada principalmente en recursos naturales, es diversa, incluyendo actividades agrícolas, sus encadenamientos directos, así como también el turismo, la agroindustria, comercialización, construcción, infraestructura y servicios vinculados. Estas características sitúan a los pueblos rurales en una zona de frontera entre lo tradicionalmente definido como rural y como urbano; zona recientemente llamada de rururbanidad. Interesa señalar aquí una diferenciación con el periurbano que, siendo también un territorio rururbano, conforma un área de transición entre el campo y la ciudad con un marcado predominio de lo urbano, distinguiéndose así de los pueblos rurales.
Genealogía
Tradicionalmente, la ruralidad era comprendida como un espacio de asentamiento de población dispersa. En esa línea, los conglomerados poblacionales, ya sean de mayor o menor tamaño, quedaban comprendidos dentro del universo de lo urbano. Sin embargo, las transformaciones que se generaron a partir del proceso de la globalización neoliberal obligaron el desarrollo de nuevas teorías para explicar los impactos de esos cambios en el mundo rural, incluidas las nuevas formas de asentamientos poblacionales. Así, el enfoque de la nueva ruralidad –gestado a mediados de la década de 1990 en América Latina– busca trascender la separación rígida y dicotómica entre lo urbano y lo rural poniendo en evidencia las múltiples interacciones que los vinculan, desde la inserción de la economía rural en los mercados globales hasta las diversas relaciones laborales que campesinos y pequeños productores producen por fuera de lo estrictamente agrícola (Kay, 2009; Giarraca, 2001).
Desde esta mirada más compleja que estimula la perspectiva de la nueva ruralidad, y en lo que refiere especialmente a patrones de poblamiento, se considera al territorio rural como conformado por distintos asentamientos de población, no únicamente establecimientos aislados y ruralidad dispersa, incluyendo así a pequeños pueblos que tienen una fuerte interconexión con la zona que los circunda. Es decir, se abandona el entendimiento de la ruralidad únicamente afincada para incluir también la comprensión de una ruralidad nucleada, otorgando a los pueblos rurales una visibilidad que no tenían en las visiones anteriores (Ramírez, 2014; Delfino et al., 2010).
Simultáneamente, los estudios urbanos, principalmente centrados en las grandes ciudades y metrópolis, comenzaron a incorporar a sus objetos de indagación a las pequeñas y medianas ciudades (SMESTO, por su sigla en inglés). Es decir, así como del lado rural del tema, el enfoque de la nueva ruralidad busca pensar y nombrar las imbricadas relaciones con lo tradicionalmente concebido como urbano, del lado urbano también se realizan esfuerzos de aproximación a lo concebido como rural (European Observation Network for Territorial Development and Cohesion [ESPON], 2005; Aguiar et al., 2022).
Ambos enfoques, ya sea el de las pequeñas y medianas ciudades como así también el de la nueva ruralidad, remiten de distintas maneras a una idea común de red de espacialidades, en la que otro tipo de espacios, otrora marginalizados, comienzan a ser considerados con mayor atención en el estudio de las relaciones y dinámicas globales. Aguiar et al. (2022) señalan que el hecho de que la Organización de las Naciones Unidas planteara en la Nueva Agenda Urbana, publicada en 2016, que no solo las metrópolis sino todos los niveles de asentamientos humanos –como comunidades rurales pequeñas, pueblos, aldeas, ciudades mercantiles y ciudades intermedias– están llamadas a cumplir un rol determinante en el actual proceso de urbanización. Este hecho ha apuntalado las investigaciones que se vienen realizando sobre estos espacios.
La pertenencia de los pueblos rurales a una zona de frontera entre lo rural y lo urbano torna desafiante su definición y, con ella, su denominación. Plada (2024), por ejemplo, en su estudio sobre pequeñas localidades urbanas de Uruguay, reconoce que
si bien el término ‘urbano’ abarca una amplia gama de centros poblados, en algunos casos su condición urbana es controvertida. Esto se debe a que existen pequeños centros poblados que están ubicados en contextos rurales dispersos y amplios, y su población residente tiene un estrecho vínculo con él (…). Las pequeñas localidades, inmersas en enclaves rurales, presentan condiciones materiales y culturales que no se alejan demasiado del lugar de origen de la población desplazada (2024, p. 11).
El trabajo de Plada (2024) es un claro ejemplo de lo profundamente relacionados que están los conceptos de pueblo rural y de pequeñas localidades urbanas, quedando en evidencia una vez más la intrincada relación entre lo rural y lo urbano y las dificultades del lenguaje para dar cuenta de esa conexión. En este sentido, se reconocen diferentes maneras de nombrar a estos espacios, como pequeñas ciudades (ESPON, 2005), pequeñas localidades urbanas (Plada, 2024), comunas rurales (Berdegué et al., 2010), ciudades agrarias (Maschio Fioravanti, 2019), pueblos rurales (Ramírez, 2014). La elección, para este glosario, de la opción de pueblo rural responde al interés de sostener, a nivel del lenguaje, la ambigüedad de estos territorios y la presencia múltiple y simultánea de lo rural y lo urbano, que opciones como pequeñas ciudades o pequeñas localidades urbanas no lo permiten, al dejar sin nombrar el componente rural de esos territorios o, en el otro extremo, medio rural que deja sin nombrar los procesos urbanos que allí acontecen.
En relación a las características específicas de los pueblos rurales, vale destacar que estos suelen ser definidos principalmente por un criterio demográfico y, especialmente, de talla poblacional. Sin embargo, existe un creciente consenso respecto de la necesidad de incluir otras variables para conformar una definición multidimensional de este tipo de localidades. Entre aquellas otras dimensiones a considerar se encuentra su papel como mediadores entre la ruralidad dispersa y las grandes metrópolis. Atender a esta función de mediación introduce un sentido más dinámico e interactivo a la conceptualización (Aguiar et al., 2022), reforzando la idea de que su potencial e importancia “no dependen tanto de su talla demográfica como del modo en que esta se articula con el resto de elementos del sistema: la capacidad de crear relaciones y tejer una red, así como [sus] características” (Bellet y Llop Torné, 2004, p. 2).
Esto no implica desconocer la variable de la talla demográfica. Si bien el tamaño es una característica que, tal como fue planteado, reduce demasiado la conceptualización sobre estos poblamientos, la recurrencia en referir a este aspecto para nombrarlos parece evidenciar que igualmente es una característica importante de su definición. Vale señalar, no obstante, el desafío respecto de los criterios a considerar para delimitar lo pequeño y lo mediano, siendo que son extremadamente contextuales y, como tal, varían de país a país (ESPON, 2005).
Además de la función de mediación que cumplen los pueblos rurales, es propio de estos territorios rururbanos una creciente amplitud de la gama ocupacional que ofrecen en términos laborales, perdiendo protagonismo las actividades agropecuarias. Esto trae aparejada la multisectorialidad del ingreso de los hogares y, a la vez, la multifuncionalidad de sus espacios (Ramírez, 2014).
Perspectivas
En el actual capitalismo financiero, producto de las transformaciones políticas y económicas que se dieron a partir de la década de 1970 y que abrieron lugar a una dinámica de acumulación específica, son las áreas urbanas mejor articuladas al mercado global las que pueden ofrecer las más auspiciosas perspectivas para la valorización de capitales. Por ese motivo, “las grandes ciudades son las más estudiadas, las más conocidas, las más admiradas/repudiadas, las más filmadas y reproducidas en el cine, las artes y los medios audiovisuales” (Bellet y Llop Torné, 2004, p. 1).
Sin embargo, la reciente consideración de los pueblos rurales como un espacio relevante en la red de espacialidades que da soporte y en la que se despliega el capitalismo financiero dio lugar a primeras indagaciones acerca de la forma en la que éste se manifiesta en esas pequeñas localidades. Los escasos antecedentes vinculados al tema (Maschio Fioravanti, 2019; Volochko, 2013; Varela, 2017; Anzolín y Nunziata, 2023) sugieren que justamente en estos lugares que quedan en el medio de la nada donde aparentemente no pasan cosas, el capital financiero no solo ha logrado llegar, sino que también está modelando las formas de su crecimiento, tal como se observa en las diferentes maneras de extractivismo –entre ellos el inmobiliario (Pintos, 2023)– que operan en estos territorios.
Así como la expansión del agronegocio está amenazando las formas tradicionales de habitar la ruralidad, incluida la pequeña producción y sus lógicas, muchas veces desplazadas de la racionalidad mercantil, el avance del desarrollo inmobiliario ejerce presión desde el lado urbano. En el medio de esa tensión se encuentran los pueblos rurales, donde viven trabajadores/as vinculados/as el medio rural disperso y donde se suelen asentar redes comerciales y sociales que también sostienen la producción y la vida rural (Piñeiro y Moraes, 2008), comprendida en el sentido amplio que propone la perspectiva de la nueva ruralidad. Maschio Fioravanti (2009) identifica que, a la hora de analizar las tensiones actuales de la ruralidad, la amenaza urbana está menos estudiada que aquella provocada por el avance de la frontera agrícola, de manera que jerarquizar el concepto de pueblo rural trae al foco de la escena un espacio específico donde se están desarrollando algunas de las tensiones actuales de habitar la ruralidad.
En una de sus tesis centrales, Lefebvre (1972) anticipaba ya el desborde de lo urbano respecto de la ciudad y, como consecuencia, una previsible urbanización completa de la sociedad. Retomando esta idea, se torna relevante seguir profundizando en el estudio de las dinámicas específicas que se están dando en aquellos espacios en teoría menos preferenciales para la inversión de capitales inmobiliarios, como es el caso de los pueblos rurales.
Especialmente, importa comprender cómo las dinámicas que se dan en estos pueblos rurales contribuyen a la reestructuración socio-económico-territorial de las regiones donde se insertan y qué papel desempeñan en el actual modelo de acumulación. Esto se vuelve fundamental a la hora de apoyar las estrategias de resistencia que se vienen desarrollando desde las comunidades campesinas e indígenas que defienden una forma de habitar la ruralidad más justa en términos sociales y ambientales y que buscan enfrentar, o al menos contener, los efectos ya conocidos de la capilarización del mercado financiero hacia cada vez más ámbitos y espacios de nuestra existencia.
Entradas relacionadas
Urbano; Comunidad; Lugar; Migración; Infraestructura.
Referencias
Aguiar, S., Borrás, V., y Cruz, P. (2022). Ciudades intermedias uruguayas. En El Uruguay desde la Sociología 19. Udelar, FCS-DS.
Anzolín, A., y Nunziata, M. (2023). El fenómeno de las urbanizaciones cerradas en los humedales de la cuenca del río Luján desde la perspectiva de las organizaciones ambientales. En P. Pintos & S. Astelarra (Comps.), Naturalezas neoliberales. Conflictos en torno al extractivismo urbano-inmobiliario (pp. 131-150). El Colectivo.
Bellet, C., y Llop Torné, J. (2004). Miradas a otros espacios urbanos: Las ciudades intermedias. Scripta Nova, 8(165).
Berdegué, J., Jara, E., Modrego, F., Sanclemente, X., y Schejtman, A. (2010). Comunas rurales de Chile (Documento de Trabajo N° 60). Programa Dinámicas Territoriales Rurales, Rimisp.
Delfino, A., Becerra, E., Olguín, J., y Trocello, G. (2010). Transformaciones productivas e impactos en el entorno social próximo: Una lectura comparada en pequeñas localidades del centro y del borde pampeano. En IV Jornadas Nacionales de Investigadores de las Economías Regionales.
European Observation Network for Territorial Development and Cohesion [ESPON]. (2005). The role of small and medium-sized towns (SMESTO) (Final Report). ESPON Coordination Unit.
Giarraca, N. (2001). ¿Una nueva ruralidad en América Latina? Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
Kay, C. (2009). Estudios rurales en América Latina en el periodo de globalización neoliberal: ¿una nueva ruralidad? Revista Mexicana de Sociología, 71(4)
Lefebvre, H. (1972). Espacio y política. El derecho a la ciudad II. Ediciones Península.
Maschio Fioravanti, L. (2019). Injerencias en los procesos espaciales en ciudades brasileñas dinamizadas por el agronegocio: El caso de Primavera do Leste. Polis, (53), 1-20.
Pintos, P. (2023). Extractivismo inmobiliario y ficciones neoliberales de la naturaleza: Aportes para su teorización e identificación de mecanismos. En P. Pintos & S. Astelarra (Comps.), Naturalezas neoliberales. Conflictos en torno al extractivismo urbano-inmobiliario (pp. 29-54). El Colectivo.
Piñeiro, D. y Moraes, M. I. (2008). Los cambios en la sociedad rural durante el siglo XX. El Uruguay del siglo XX, 3, 105-136
Plada, A. (2024). Las pequeñas localidades urbanas del interior del país en la actualidad, como ámbito de afincamiento para la población rural (Tesis de maestría). Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Universidad de la República.
Ramírez, J. (2014). Pueblos rurales en Uruguay: Dinámica ocupacional y poblacional tras las transformaciones agrarias en los últimos 25 años (Tesis de maestría). Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República.
Varela, A. (2017). Paraísos exclusivos: Emprendimientos turístico-residenciales cerrados emergentes en Maldonado (Tesis de maestría en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano). Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Universidad de la República.
Volochko, D. (2013). Da extensão do campo à centralização do urbano: Elementos para o debate da produção do espaço em Mato Grosso. Revista Mato-Grossense de Geografia, (16), 18-38.
- Centro de Sustentabilidad, FADU, Udelar. mumymartinez@gmail.com.↵






