Otras publicaciones:

12-4227t

9789871867882-frontcover

Otras publicaciones:

DT_Augé_Hopenhayn_13x20_OK

9789871867967-frontcover

La Bisagra

Presentación

En la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina, nació en el año 2006 una experiencia comunicacional al interior del Hospital Escuela de Salud Mental que se denominó La Bisagra, una radio abierta y andariega.

Como parte de la oferta institucional esta propuesta es asumida por el equipo de profesionales, conformado por la comunicadora social Soledad Escoubué, las licenciadas en terapia ocupacional Carla Pedroni y María Eugenia Curotto y la psicóloga Juliana Revelles, como un dispositivo clínico-político que utiliza la comunicación para el trabajo en salud.

En el año 2007 comenzaron las primeras emisiones de esta propuesta comunicacional. Distintas estaciones cobijaron su programa. Cada martes, un grupo de entre diez y doce usuarios, junto con las coordinadoras, se reúnen en una cabina de una estación comunitaria para hacer el programa que se emite en vivo y que tiene una hora de duración.

Ni alcanzar una frecuencia propia ni volverse una radio en línea están en el horizonte de La Bisagra; su vocación andariega le hace preferir visitar diferentes puntos del dial para mezclarse con otras voces de la sociedad.

Una Bisagra es un punto de unión o articulación de dos elementos, en este caso, esa palabra une a la radio con la Salud Mental. ¿Cuáles serán los resultados de esa unión? A continuación se lo contamos.

Una botella al mar

Fue un día de octubre de 2006, en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina. Pero pudo haber sido uno de cualquier otro mes, o de cualquier otro año. Porque en el Hospital Neuropsiquiátrico Dr. Antonio Roballos todos los días eran iguales: interminables, agobiantes, grises.

Aquel día de octubre de 2006, Mauro Gieco y Laura Lavatelli, dos estudiantes de la carrera de Comunicación Social que estaban haciendo una pasantía en el hospital, se animaron a hacer algo que cambió para siempre el sentido de los días. Dubitativos pero, al mismo tiempo, con mucha expectación escribieron un mensaje con tizas blancas en un viejo pizarrón del hospital. Era un mensaje extraño, dirigido a los pacientes y a los trabajadores. Pusieron el pizarrón en uno de los pasillos. Lanzaron una botella al mar.

Algunos días después, el mensaje llegó a todos los pasillos. Abelardo, María Celia, Edgardo, Jorge, Berta, Susana, Lorena, Leo y las Marielas fueron los primeros usuarios en recibir la botella. Con manos temblorosas le quitaron la arena y la espuma marina. “Tiene algo adentro”, gritaron unos labios adormilados. “¿La abrimos?”, preguntó con incredulidad alguien más. Todos estaban paralizados por el asombro. ¿Una botella que viene del mar en un pasillo del hospital? Parecía delirante… Se animaron a destaparla.

Allí dentro encontraron un desconcertante mensaje: una invitación para comenzar un taller de radio dentro del hospital psiquiátrico. La botella traía la promesa de una antena para que las palabras viajen por todos los mares y se escuchen en muchas playas. Ese fue un momento distinto en el hospital que llegó para cambiar por siempre todos los días de sus vidas.

En aquellas primeras reuniones del taller trataron de imaginarse cómo sería hacer un programa de radio, de qué temas hablarían, y qué necesitaban aprender para poder llegar a buen puerto. “¿Quién habla? ¿Me escuchan? ¿Esa es mi voz? ¿Soy yo quien habla?”. Para todos, era la primera vez que tomaban un micrófono y que escuchaban sus voces potenciadas por un altavoz.

Entre los usuarios, los profesionales y algunos estudiantes que realizaban sus prácticas conversaban sobre los temas cotidianos de la institución, compartían la lectura de algunas poesías, contaban chistes y cantaban algunas canciones. Mauro y Laura fueron grabando en audio esos encuentros que se desarrollaron durante varios meses en algún salón del hospital.

En un contexto donde las prácticas comunitarias, alternativas, recién comenzaban a asomarse al hospital, el día del taller era el más esperado de la semana. Algo rotundamente distinto ocurría en ese espacio: sonaban risas, había abrazos, se encendía una chispa contagiosa, todas las voces hablaban al mismo tiempo. Era el día en el hospital que la soledad, la tristeza y el abatimiento se iban de vacaciones.

¿Y si llevamos estas conversaciones grabadas a alguna radio de Paraná?, se animó a decir alguien. La pregunta comenzó a anidar en la ilusión de todos. ¿Qué necesitamos para que eso se haga realidad?, preguntó Abelardo. Algunos pensaron que se requería una antena para poder transmitir desde el hospital; otros creían que había que salir y buscar nuevos aires que lleven más lejos las voces. Susana dijo que sería lindo tener una ventana grande para que las palabras puedan entrar y salir libremente. Y alguien más comentó que para que esa ventana pueda abrirse había que conseguir una bisagra. ¡Si, una bisagra! Ni tornillos ni tuercas para ajustar, aquí la locura necesitaba una bisagra para abrir y cerrar, para articular el hospital con el afuera, para conectar las palabras con los sueños, un mecanismo que hiciera posible que quienes hablaban fueran escuchados.

Así nació La Bisagra, un taller de radio que con el tiempo se fue convirtiendo en un programa de emisión semanal a través de alguna estación que solidariamente alojaba estas voces y decires. A partir del año 2007, bisagreros y bisagreras comenzaron a contar sus historias a los habitantes de Paraná y así se fueron conectando con vecinos y estudiantes, y articulando con otros colectivos y movimientos que levantaban las banderas de la educación pública, de las mujeres, de los trabajadores del Estado, entre muchas otras.

Somos mucho más que dos

A lo largo de sus 12 años de funcionamiento, La Bisagra se ha ido complejizando para asumir la forma de lo que Soledad y Carla, integrantes del equipo de coordinación, denominan como un dispositivo clínico-político conformado por usuarios internados y ambulatorios, estudiantes, vecinos y trabajadores de la salud; integrado a los servicios del hospital que, una vez sancionada la Ley de Salud Mental Nº 26657, dejó su apellido de neuropsiquiátrico y pasó a denominarse Hospital Escuela de Salud Mental (HESM).

Tres componentes que funcionan de manera sinérgica constituyen el dispositivo. El primero de ellos es el propio taller de radio que tiene una periodicidad semanal y que si bien comenzó realizándose en la institución hospitalaria se articuló, posteriormente, con otros lugares como la Universidad Nacional de Entre Ríos y una biblioteca comunitaria de una asociación civil, donde actualmente funciona. En este espacio se desarrollan diversas actividades que conjuntan la expresión y la creatividad con la capacitación para el uso del medio. Muchos estudiantes de diferentes carreras aportan sus conocimientos y aquí participan vecinos y todos aquellos que se sientan convocados para hacer radio. Como una forma de borrar los estigmas, quienes participan en este encuentro se denominan “talleristas” porque, como señala Carla,

“queremos generar un espacio de trabajo que produzca salud, y queremos encontrarnos desde una lógica comunitaria donde se compartan diferentes saberes desde la horizontalidad, compartir el compañerismo, el compromiso, la solidaridad y el respeto a las diferencias. Por eso, la figura del tallerista es central para no seguir reproduciendo las etiquetas hospitalarias”.

El segundo componente es la salida al aire, también un espacio grupal en el que se proponen los temas que se abordarán en cada emisión. Como nos deja en claro Soledad,

“para ser parte de La Bisagra hay que participar en dos instancias formales; una es la salida al aire, y la otra es la instancia del taller semanal. La salida al aire hace realidad lo que se debatió en el taller y los compromisos allí asumidos como equipo de trabajo. Quien participa en La Bisagra debe estar en las dos cosas: al aire y en el taller”.

El tercer componente del dispositivo es el colectivo: una comunión de usuarios, trabajadores y personas sensibles con la causa que movilizan el potencial de la comunicación como una herramienta clínico-política para el trabajo en Salud Mental. “No somos una radio de rehabilitación para personas internadas; somos un colectivo de trabajadores, usuarios, estudiantes y vecinos que nos juntamos a pensar en cómo transmitir contenidos de Salud Mental”, afirman enfáticas Carla y Soledad.

Una radio abierta y andariega

A La Bisagra le gusta pasear por el espacio radioeléctrico de la comunicación para tomar el aire de otras frecuencias de la ciudad de Paraná. Por eso se define como una radio abierta y andariega, que se aventura por otros horizontes, sale del hospital, prueba nuevas experiencias, y abraza otras causas.

El primer paseo que dio La Bisagra, en el año 2007, fue por el dial de la FM Radio del Plata Paraná una estación comercial que tempranamente comenzó a emitir unos micros de los bisagreros. Pero como es muy andariega, en el año 2008, se fue a visitar el Centro Cultural La Hendija y desde allí transmitía una hora en vivo semanalmente por la FM Cualquiera en el 94.3. Posteriormente, la estación de la universidad, Radio UNER en el 100.3, hospedó por un tiempo las voces de estos paseantes.

En el año 2017, remontaron otros cielos de la mano de una cometa, y se mudaron a la FM Barriletes en el 89.3 del dial. Una emisora que es parte de una asociación civil que tiene, además, una biblioteca llamada “Esos otros mundos” y una revista. Las coordinadoras nos cuentan que pensaron

“en FM Barriletes porque es una radio comunitaria con actividades como talleres literarios, revista, trabajo territorial en barrios de la ciudad y decidimos llegar allí para hacer comunidad con ellos. La antena cubre la zona centro de Paraná y tiene un sitio web en el que se escucha con buena calidad en internet”.

Hasta el día de hoy, siguen siendo parte de la programación de Barriletes los días lunes de 17:00 a 18:30 h, con una retransmisión los sábados a las 19:00 horas.

La Bisagra obtuvo premios y reconocimientos. En el año 2010, recibió el galardón “Construyendo Ciudadanía en radio y tv” otorgado por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), por su aporte a la defensa de los derechos humanos y a las prácticas sociales inclusivas. Y, más recientemente en el 2018, en el marco del Ciclo Valores, fue destacado su trabajo por potenciar nuevas formas de comunicación en el recinto del Senado de la Provincia de Entre Ríos.

Encuentros de radios comunitarias la llevaron a Mar del Plata, a Rosario del Tala y a Viale. Y a mediados del mes de noviembre del 2018, los bisagreros viajaron a Rosario para participar en el Encuentro Nacional de Espacios Radiales en Salud Mental donde compartieron experiencias y afectos con otras radios hermanas que también están en este libro.

La Bisagra promete seguir siendo inquieta y andariega, y aventurarse por nuevos territorios. Pero haremos un alto en el camino para volver sobre los pasos andados:

 

2006: comienza el taller de radio en el hospital.

2007: se emiten los primeros microprogramas por Radio del Plata de Paraná.

2008: transmisión del primer programa en vivo por FM Cualquiera.

2009: incorporación a los servicios del Hospital Escuela de Salud Mental.

2014: emisión de programas en Radio de la Universidad Nacional de Entre Ríos.

2016: festejo de la primera década y publicación del primer libro.

2017: levantan vuelo en FM Barriletes y por ahora siguen ahí, hasta nuevo aviso.

“No somos un programa de espectáculos, ni de política ni de deportes… ¡Somos todo eso! ¡Somos pluritemáticos!”

El programa andariego siempre viaja con dos mochilas llenas de temas muy diversos. La primera la usa los días viernes en el espacio del taller, y la segunda la reserva para los martes que realizan el programa en vivo. Nuestras entrevistadas nos comentan acerca de la dinámica de trabajo:

“una hora antes de salir al aire cada participante dice lo que trae y hacemos un pizarrón con los temas, luego los distribuimos en las grillas o guiones radiofónicos, para finalmente apuntar lo que va a salir en cada bloque. Un grupo de 10 o 12 usuarios, más cuatro coordinadoras y algunos otros participantes que pueden ser estudiantes o vecinos, hacemos el programa”.

La cabina de emisión es un espacio pequeño. El pizarrón con el guion radiofónico está ante los ojos de todos y desde la coordinación, Soledad, Carla, María Eugenia y Juliana comparten algunos materiales y hacen un poco de locución.

A través de Facebook, cada martes, se establece alguna consigna para iniciar una conversación con quienes siguen estas emisiones desde la FM Barriletes.

“Un oyente es un interlocutor que suponemos activo, ya que intentamos que aquel que escucha participe de diversas formas. Incluso, las consignas son pensadas en relación a aquel que sigue el programa”, anotan las coordinadoras.

Cada programa, Ayelén, Daniel, Walter, Guillermo, Norberto, Nazareno, Matías, Juan, Belén, y Carina lanzan a la audiencia consignas pluritemáticas como éstas:

  • ¿Qué encuentro lindo recordás?
  • ¿Qué comidas típicas conocés?
  • ¿Qué hacés cuando perdés el tiempo?
  • ¿Qué te parece saludable de tu comunidad?
  • ¿Qué estrategias creativas tenés para llegar a fin de mes?

Y esperan los mensajes y las respuestas de los oyentes. Mientras tanto, el programa va transcurriendo y se vuelve una caja de resonancia de las actividades y aconteceres del hospital, de la comunidad y de todas sus voces.

Más recientemente, han encontrado una nueva bisagra para articular la cabina con el hospital. Instalaron unos amplificadores de sonido en el pasillo de la sala de internación para que los usuarios que se encuentran allí puedan seguir la emisión en vivo de los martes. Entre mates y galletas, las voces del afuera se mezclan con las de adentro.

Para Soledad y Carla, lo más difícil del programa es poder compaginar el poco tiempo al aire con la necesidad de expresión de los usuarios. Además, sostener la participación y el compromiso se vuelve muchas veces una tarea titánica: el poder entrelazar los tiempos de los procesos salud-enfermedad de algunos talleristas con la urgencia de garantizar la salida al aire del programa cada semana es una dificultad cotidiana.

“Rayados estamos todos”

En La Bisagra, los usuarios han encontrado una forma de inclusión laboral que les ha dignificado la existencia. A través del Plan de Entrenamiento Laboral, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación, han recibido un pago como contrapartida por su trabajo en el programa radial. Actualmente, esa prestación está suspendida por la situación de crisis económica que atraviesa Argentina pero constituyó, sin duda, una experiencia muy significativa para los bisagreros.

Han desplegado, además, otras estrategias para lograr que tanto los usuarios como la propia iniciativa radiofónica puedan allegarse de recursos económicos. Así, para celebrar la primera década de existencia de La Bisagra implementaron una campaña de venta de remeras o playeras que se llamó “Ponéte la camiseta”, con diseños originales de seis ilustradores, jóvenes y sensibles con la causa, de Paraná. Y no se puede dejar de mencionar la famosa Radiopeña de La Bisagra: un grupo de personas solidarias –cerca de 40- que mensualmente realizan una contribución de $60 y con eso apoyan el proyecto y reciben, a cambio, el boletín institucional del hospital y una revista que se llama Garganta Poderosa, producida por personas que viven en zonas periféricas, y cuyo nombre rememora la moto que usó el Che Guevara en su legendario viaje por América Latina.

La vocación andariega de La Bisagra la llevará, sin duda, a recorrer nuevos caminos y atajos de la comunicación y la participación social en la ciudad de Paraná. No hay que perderle la pista a esta experiencia argentina que hace camino al andar.

Breves

¿Está en el horizonte la posibilidad del cierre de las radios comunitarias que emiten su programa?

De alguna manera existe el temor de que las emisoras comunitarias cierren por falta de recursos del Estado, y si eso fuera así nos quedaríamos sin aire. Queremos seguir saliendo afuera, seguir en otros espacios, porque somos un programa. Por ejemplo, tener una radio en línea propia no está dentro de nuestros planes.

¿Tiene su iniciativa radiofónica un sitio web?

Tenemos una página en Facebook, y el que allí ingresa encuentra los programas de todas las semanas. Además, también se puede obtener información de La Bisagra en el sitio web del Hospital Escuela de Salud Mental.

¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de la página en Facebook que utilizan?

Una de las fortalezas tiene que ver con que es gratuito, accesible y fácil de utilizar, por lo que mucha gente puede visualizar los diversos contenidos y participar. Otra de las fortalezas es que es una página que es seguida por la gran mayoría de los trabajadores del hospital, por lo cual puede ser pensada como una forma más de sostener el lazo entre el hospital y la radio.

¿Cuenta el programa con alguna persona dedicada a la gestión de contenidos y de redes?

Es una función que va rotando. Una persona se encarga de los gráficos y contenidos visuales, otra de las consignas, otra de subir los programas y micros. Todas estas funciones van rotando entre las cuatro coordinadoras.

¿Cómo se visualizan a mediano plazo?

Nos vemos con más espacio al aire, con más movimiento de gente y mayor participación, con más producción comunicacional, en diferentes formatos, sumando otras disciplinas que permitan tener más recursos para trabajar, por ejemplo, artísticamente los distintos segmentos del programa.

Ficha técnica

Nombre

La Bisagra

Año de inicio

2007

Horario de emisión

Lunes a las 17 horas y sábado a las 19 horas

Frecuencia

FM Barrilete 89.3

Coordinadoras

Soledad Escoubué, Carla Pedroni, María Eugenia Curotto, Juliana Revelles

Facebook

https://www.facebook.com/LaBisagraOK/

Correo electrónico

labisagra@hesm.gob.ar

Ciudad, país

Paraná, Entre Ríos. Argentina



Deja un comentario