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8 Colegio Buen Consejo – Inclusión educativa y separación de mujeres y varones[1]

Combinación exitosa en una zona urbano-marginal en Buenos Aires, Argentina

Elisabeth Vierheller[2]

“En el Buen Consejo hay transmisión de ideales y valores. Para integrar las villas al resto de la ciudad o para intentar que los chicos no caigan en la droga, en la violencia, es importante la escuela”.

P. Pepe en Video Institucional (AESES V. I.)

Resumen

La presentación forma parte del proceso de una investigación cualitativa, que se está llevando a cabo en el marco de una tesis doctoral en Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de Cuyo. El trabajo está centrado en la comprensión de un fenómeno educativo que combina la separación por sexos, con la inclusión escolar de alumnos de la villa 21-24, Zavaleta y alumnos del barrio de la escuela, en Barracas, en una escuela de nivel inicial, primario y secundario, de una zona urbano-marginal al sur de la CABA. La comunidad educativa entiende que hay beneficios en la integración del alumnado de este modo. Sin embargo, la relación de estas dos categorías de análisis no está explorada en profundidad ni constatada con la teoría que las sustenta. El objetivo general de este trabajo pretende analizar si la educación diferenciada por sexos facilita la inclusión escolar y la eventual relación entre ambas.

Palabras claves:

Inclusión educativa, Educación Diferenciada por sexos


Introducción

Al entrar en el Colegio Buen Consejo por la gran puerta principal, tanto en su sede de mujeres como en la de varones y en el sector de Nivel Inicial, sentí esta impresión: acá sucede algo distinto. Allí adentro todo educa; hasta las puertas. Unas puertas centenarias y otras muy jóvenes. Puertas grandes y altas, o muy pequeñas. Puertas de todos los colores y estilos. Unas puertas restauradas con cariño una y mil veces o decoradas con muchos colores, por los alumnos. Amigables y abiertas. Siempre abiertas. Como los puentes. También el Colegio es un puente. Una gran puerta y un puente. Conecta con las instituciones barriales y parroquias, las empresas y las universidades, la villa 21-24 Zavaleta y sus mil quinientos Exploradores de Caacupé; el Hogar, las familias y las ex alumnas… incluye e integra. Todos tienen un lugar en Buen Consejo, todos se sienten orgullosos de ser parte del proyecto.

El presente trabajo forma parte de una investigación de tesis doctoral que se propone indagar si la educación diferenciada facilita la inclusión escolar y explorar la eventual relación y los efectos que produciría la combinación de ambas categorías en una escuela urbano-marginal. El Colegio, está ubicado en el barrio de Barracas, al sur de la Capital Federal, en las proximidades del Riachuelo. Es una zona fabril caracterizada por la existencia de grandes depósitos y escasos comercios, declarada zona de atención prioritaria -ZAP- por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fundado en 1918 por la Congregación de las Hermanas de las Hijas de María de la Santa Unión de los Sagrados Corazones. Pertenece a una asociación sin fines de lucro, AESES (Asociación de Emprendimientos Sociales Educativos y de Salud). Es laico y católico no confesional.

Actualmente se está transitando la etapa de recolección de datos desde un enfoque cualitativo, con un abordaje etnográfico y -por lo tanto- enfocado en profundizar y comprender el fenómeno educativo holísticamente, desde la perspectiva de los participantes en su ambiente natural y en relación con el contexto. En esta primera etapa del trabajo de campo, desde mayo hasta julio de 2015, se visitó una o dos veces por semana la sede de cada colegio: Buen Consejo de mujeres -Primario y Secundario- con el Nivel Inicial mixto y Buen Consejo de varones (creado hace cinco años, por crecimiento vegetativo hoy tiene hasta 5º grado). Se hicieron catorce entrevistas en profundidad con el equipo directivo en su totalidad, algunos mandos medios y diferentes personas de la institución. También se hicieron recorridos por el barrio del colegio, y se participó en algunos eventos escolares tales como: jornadas, obras de teatro, actos escolares, recreos, almuerzos… Los colegios internamente tienen los siguientes nombres: Buen Consejo de mujeres: “Sede Santa María”. Buen Consejo de varones: “Sede Río Cuarto”.

En estos últimos veinte años en los que ha crecido y se ha consolidado el proyecto –en 2018 se cumplen 100 años desde su fundación–, las actuales autoridades han decidido replicarlo recientemente para varones. Para los protagonistas, esto favorecería la inclusión y a la igualdad de oportunidades.

Se podría anticipar, hasta el momento, que la comunidad educativa coincide en afirmar su intuición acerca de que la combinación de “inclusión escolar y educación diferenciada por sexos” podría ser beneficiosa especialmente en esta población, ya que facilita un clima escolar sereno, propicio para el aprendizaje y el diálogo, centrado en el respeto a la dignidad de cada uno, de cada una. De todas maneras la mayoría de los protagonistas de esta investigación coinciden en manifestar la disparidad de sentidos de ambas realidades y, aunque perciben la “complicación semántica”, hay una fuerte y unánime convicción de que el trabajo escolar que realizan es exitoso y desafiante. La tarea será sistematizar la información y relacionar las categorías para obtener una nueva comprensión del fenómeno, ya que no está estudiado el tema en profundidad. Se intentará en esta comunicación mostrar un anticipo del análisis de los datos recogidos en esta primera etapa y algunas anticipaciones teóricas sobre los dos ejes seleccionados.

El problema ha sido tratado anteriormente por diferentes autores, pero analizando las categorías por separado, sin ponerlas en relación, al menos en este contexto poblacional (Llach, 2006); (Aguiló, 2014) et. al.

El trabajo tiene tres partes: la primera sobre inclusión educativa y algunas conexiones o puentes. La segunda sobre educación diferenciada. La tercera sobre la posible relación entre ambas categorías. En todo el trabajo, se intercala el testimonio de los participantes con comparaciones teóricas que avalen o sustenten sus afirmaciones e induzcan a nuevas interpretaciones.

Primera parte: inclusión escolar

La familia

El Director General de la sede de varones, después de detallar las ONGs con las que trabajan, resaltó la importancia de la familia. Piensa que es un tema que pasa desapercibido para los comunicadores y el público en general que a veces se interesan por lo que sucede en el colegio. Para él la inclusión comienza en y con la familia. Y afirma:

“El tema de Familia es así: no nos quedamos con que vinieron unas ONGs a dar unos cursos y ya solucionaste todo…no. La prevención es empezar por la familia, al margen de la que tengan… tengan la que tengan. Todos los sábados jugamos al fútbol con los padres y les damos charlas… Si no empezamos con ellos…Es un esfuerzo enorme que hacemos con los chicos pero después…si las familias quedan para otro lado….nos perdemos un montón de cosas…o no incluimos a la familia…es parte de la integración”.

Y también, la representante legal, miembro de AESES expresa:

“A veces ni mamá tienen, pero sí una vecina, un referente adulto que acompañe y esté presente. No sólo cuando lo llamamos, sino que esté presente en la vida del chico…porque si no acá lo que pasa, es que uno impacta sobre la vida de la chiquita que está muchas horas y la chiquita impacta sobre su familia”.

La preceptora y catequista de 5to. Año y encargada de algunas actividades de formación para madres, organiza charlas para madres de ambos colegios los sábados; talleres de costura o cocina y clases extraescolares para las alumnas, ya que les preocupa el tiempo libre de los fines de semana. Dijo que

“algunas mamás quieren hablar y se acercan al colegio los sábados. Algunas chicas tienen mucha soledad por padres ausentes, puede haber violencia, adicciones y se van abriendo a contar sus problemas de forma gradual”.

Las ONGs o instituciones barriales

Esto que se respira en el colegio, está expresado en su visión:

El colegio Buen Consejo busca tender puentes entre distintas instituciones de la sociedad: Estado, empresas, ONGs, colegios, universidades, barrios y familias. La manera de concretar este trabajo inter-organizacional es a través de tres imprescindibles integraciones:

a. Formación integral de los alumnos

b. Integración entre las villas y los barrios aledaños

c. Integración entre el sector público y privado

AESES (Asociación de Emprendimientos Sociales, Educativos y de la Salud) actual entidad propietaria responsable de la gestión de la institución) pretende replicar este proyecto de inclusión por medio de la educación en diversos lugares de la ciudad y del país, así como también asesorar a colegios de características similares. (AESES, 2014)

El Director General de la sede de varones expresa que es muy importante la participación comunitaria, la sinergia con las ONGs e instituciones de la zona y después de enumerar una serie de convenios y colaboraciones con ellas, concluye que

“con esos contactos se van haciendo un montón de cosas que solos desde el colegio no estamos capacitados para hacerlo[3]”.

La escuela

En Buen Consejo se vivencia la atención esmerada a los alumnos en un ambiente de convivencia escolar tranquilo, donde todo gira alrededor del profundo respeto por la dignidad humana de cada uno, de cada una. Un ambiente tan diferente al que la mayoría de ellos están acostumbrados -con gritos, maltrato y música estridente-. Un ambiente en el que se puede atender a sus problemas y necesidades específicos y generar situaciones de aprendizaje adecuadas y motivantes tanto para varones, como para mujeres. El respeto por la multiculturalidad es un trabajo de apertura permanente. Se concilia la convivencia con población de países limítrofes y las realidades tan diversas de la población escolar que -como se expresa en el PEI- “nos enriquecen como institución y nos hacen crecer como personas”.

Una exalumna, que comenzó la universidad relata su experiencia:

“Yo pensaba que un colegio de todas mujeres iba a ser aburrido…vine por una vecina, amiga mía. Yo quería venir para estar con mi amiga. Casi siempre venía con ganas, es mi segunda casa. Todas te conocen, te tratan como su segunda hija. (…) Lo que más me ayudó este colegio es en formación, en la personalidad que es diferente. Yo me siento diferente a las demás. Me siento identificada con las ex alumnas. Tenemos la misma personalidad, los mismos pensamientos, el mismo objetivo para un futuro. Cuando vengo en el colectivo escucho a las chicas que dicen groserías que nada que ver… esto no es un colegio sino una casa, una familia grande, tenés una buena formación. Capaz que algunas chicas no tienen a las mamás pero acá siempre tenés alguien que te habla, las preceptoras, las profesoras, nunca estás sola…eso lo veo yo ahora desde afuera que viajo en colectivo o porque estoy más en la villa, en Exploradores de Caacupé e intento ayudar y hablar con las chicas que crecen con otra mentalidad…”

Al hablar de su novio, a quien conoce desde muy chica, comenta:

“Él está estudiando en el colegio Caacupé y trabajando en una ferretería, pero ahora me dice: 

–Antes no tenía nada más que terminar el colegio secundario, ahora que te tengo a vos, es como que me impulsás a seguir más. 

–Yo no te dije nada –le responde ella.

–No, pero me diste ese empujoncito de seguir adelante.”

En este testimonio, aparecen reflejados los tres Objetivos Generales que se ha propuesto el Colegio:

  1. Fortalecer en nuestros alumnos la formación en valores morales y espirituales.
  2. Elevar su nivel académico para poder hacer frente al mundo laboral.
  3. Brindarles herramientas para que realicen con madurez su proyecto de vida.

Para reforzar el nivel académico, las alumnas y profesoras cuentan con el asesoramiento de los diferentes Departamentos: Ciencias Sociales, Contable, Lengua y lengua extranjera, Ciencias exactas y Naturales, Arte, Educación Física, Catequesis, de la Biblioteca, de las tutorías académicas, de los talleres de Orientación vocacional, etc.

La Institución define así su misión:

Realiza un proyecto educativo integrador desde la educación, contención y alimentación a niños y niñas de escasos recursos. El colegio promueve la inclusión social por medio de la educación a familias de la villa 21-24, y de barrios de la zona sur de la Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires, de manera que puedan acceder a estudios superiores o a empleos calificados en igualdad de condiciones con jóvenes de otros lugares de la ciudad de Buenos Aires. (AESES, 2014)

¿Por qué se puede llevar a cabo esta misión? Se presume que incide la suma y la conjunción de diferentes características enunciadas por sus propios actores, tales como: el apoyo de las familias, la escolaridad doble turno, la zona estratégica de su ubicación geográfica -muy cerca de la villa-, la apertura e integración con el barrio del colegio, el trabajo en equipo, las estrategias para conseguir aumento de matrículas, lo que supuso el desdoblamiento de 1° año de secundaria, el apoyo del equipo de Orientación escolar -algunas de las psicólogas o psicopedagogas son voluntarias-, las becas y donativos de particulares que apoyan al colegio, las decisiones institucionales que se han ido tomado a lo largo de los años para adaptarse a nuevas realidades, superar crisis, repensar estrategias de crecimiento, y por el apoyo de las empresas y del Estado, en la persona de sus inspectores, entre otras.

Realidad geográfica

Las villas -o asentamientos precarios- surgieron a principios del siglo XX, pero fueron incrementando su población al ritmo del crecimiento de las grandes ciudades. En el caso de la ciudad de Buenos Aires, en 1900 -época de la fundación de Buen Consejo- el porcentaje de población urbana pasó de ser el 25% para convertirse en más del 90% en 2010. Junto con este crecimiento urbano, también crecieron las periferias -con condiciones de vida peores, o “déficits urbanos”-. Allí persiste la marginalidad y la desigualdad en la distribución de recursos y servicios urbanos.

En la actualidad, el 60% de los alumnos del Buen Consejo proviene de las Villas 21-24, Barrio Zavaleta y el Asentamiento Riachuelo; mientras que el 40% de los alumnos habita en otros ámbitos de Barracas -en barrios vecinos de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense-. Las dos sedes del Colegio se encuentran cercanas entre sí, a tres cuadras, y a ocho cuadras de la Villa 21-24. Muchos alumnos realizan ese trayecto a pié, lo que les ahorra el boleto de transporte. Se facilita la salida de las familias de la villa, la integración con el barrio.

Según el Censo Nacional de 2010, el 5,7% de la población de la CABA habita en villas o asentamientos. En la Comuna 4 -que contiene la villa 21-24 de Barracas- el 16% de la población vive en la villa o asentamientos. Tiene una superficie de 65 hectáreas con 50.000 habitantes. Es la más grande la ciudad de Buenos Aires y famosa por sus altos índices de criminalidad y droga. Pero también es allí donde emerge un gran equipo de líderes sociales y curas villeros que trabajan por la dignidad de cada uno, tendiendo puentes, organizando movimientos infantiles, escuelas de artes y oficios, creando cooperativas con jóvenes que salieron de la droga para ayudar a otros que aún no están en ella, ….y el Padre Pepe Di Paola (Premat, 2012) sostiene, con una mirada superadora, que 

“hablamos de ‘integrar’ y no de erradicar o urbanizar sin tener en cuenta la opinión de los vecinos porque la villa debe enseñar los valores que tiene al resto de la ciudad” (pág. 9).

Él estuvo trabajando en la villa 21-24 desde 1997 hasta 2013.

“Cabe destacar que una de las consecuencias más negativas de la existencia de asentamientos precarios en las urbes es la de situar a los estratos sociales más carenciados en un contexto de socialización e interacción uniforme que propicia la naturalización y la profundización de las diferencias en la estructura social, situación que se agrava cuando la estructura urbano-productiva favorece el aislamiento de algunos territorios”. (Ana L. Suárez Ann Mitchell Eduardo Lepore Eds., 2014, pág. 30)

Sobre esta problemática, actúa el proyecto de Buen Consejo. En vez de favorecer el aislamiento, tiende puentes, abre puertas. Y así muchas diferencias que estigmatizan, desaparecen, se diluyen. El economista Juan J. Llach, quien ha profundizado acerca de la equidad educativa, sostiene que la educación

“si bien tiene que ser igual para todos en el sentido de permitir que la enseñanza y los aprendizajes se desarrollen de acuerdo con las mejores prácticas, al mismo tiempo debe ser diferenciada y tan personalizada como sea posible” (Llach, 2006, pág. 11).

¿Por qué se logra la integración? ¿Cómo se vive la inclusión educativa? ¿Cómo se logra la igualdad de oportunidades?

Se transcribirán a continuación, algunos fragmentos de los testimonios recogidos que pueden anticiparnos reflexiones teóricas. El Director General de Buen Consejo sede Río Cuarto empezó a trabajar en el colegio en el año 2010 y expresa una profunda admiración refiriéndose a la inclusión en el Colegio de las mujeres de esta manera:

“¿La inclusión? Yo creo que no le daban la importancia que tiene…o sea…no se daban cuenta de lo que estaban haciendo. Y esto me lo dijo el Padre Pepe: ‘ustedes fueron el primer colegio que hizo integración; no inclusión. Inclusión se hace, dentro/fuera de la villa; pero integración es cuando unís a dos niveles sociales distintos. Lo de ustedes es real porque vos ves el producto final (los chicos en realidad) y todas las alumnas de Buen Consejo que conozco son espectaculares’. Pero creo que no se dan cuenta de lo maravilloso que están haciendo… tiene que venir alguien de afuera para verlo, para asombrarse…” Y afirma, yendo aún más lejos, “nos interesa formar acá líderes sociales”.

La Directora General afirma que “adentro del aula todos son iguales. Pueden compartir con otra población, sin conflictos, dentro del marco de esas horas de la institución, esa convivencia y les exigís lo mismo”.

La Rectora de secundaria (son colegio piloto de la NES: Nueva Escuela Secundaria) expresa que “allí las alumnas refuerzan su autoestima de mujeres y sienten que pueden tener proyectos a futuro. Se aferran a las oportunidades y asumen riesgos. Quieren ser protagonistas de cambios a futuro”.

El capellán, que también colabora consiguiendo los contactos con las universidades, afirma:

“No sólo trabajamos por la inclusión acá adentro sino hacia afuera. Incluirlas en la sociedad. Les damos becas para las universidades. Teníamos dos miedos: la parte académica: perfecto. Hay estudiantes de medicina, de comunicación, y las felicitaron de las mejores universidades privadas. Segundo, la integración en un ambiente ‘frívolo’, propio de algunos sectores de la capital y no hubo ningún problema porque hay gente de diferentes ciudades…y todas se sienten cómodas. Les cuesta, pero van logrando integrarse. Las alumnas de las universidades privadas que vienen a hacer pasantías al colegio traen ropa de ellas para cuando las alumnas que egresan de Buen Consejo la necesiten para ir a la Universidad”.

De todas maneras algunas personas entrevistadas manifestaron que este tema está en estudio y están atentas a cada alumna para ayudarlas en su integración en nuevos ambientes. Piensan que no será fácil por los prejuicios sociales existentes acerca del lugar de procedencia.

Trabajo en equipo: mirada integral y coordinada

Como se ha mencionado anteriormente, la mayoría de los protagonistas de esta investigación, coinciden en manifestar la disparidad de sentidos de las categorías en análisis y perciben la “complicación semántica”. Los testimonios anteriores confirman lo dicho. Los autores de una investigación llevada a cabo en la UCA, manifiestan que:

“Aunque utilizada frecuentemente de forma poco precisa, la noción de inclusión educativa ocupa un lugar de importancia en el discurso político y pedagógico actual y posee un alto grado de legitimidad entre los principales actores del sistema y la ciudadanía en general. Aun cuando el término inclusión educativa tiene un carácter polisémico, remite a la noción de igualdad de oportunidades, con la distinción entre igualdad de oportunidades en el punto de partida (o equidad en el acceso) que implica fundamentalmente que todos los sujetos tienen derecho a ingresar en un determinado nivel del sistema educativo, e igualdad de oportunidades en el punto de llegada, que implica, además de la cobertura, equidad en las condiciones de aprendizaje de tal forma que los estudiantes, con independencia de su punto de partida, puedan alcanzar resultados semejantes”. (Ana L. Suárez Ann Mitchell Eduardo Lepore Eds., 2014)

Luego los autores desarrollan el concepto de equidad pre-sistema, la equidad intra-sistema y la equidad post-sistema, es decir, garantizar el acceso al mercado del trabajo y la inserción productiva para su desarrollo social y cultural. Sobre las dos últimas se intuye que tiene incidencia directa el proyecto de Buen Consejo.

La siguiente definición de los autores citados anteriormente, parece reflejar en su totalidad el proyecto de Buen Consejo afirmando que

“un sistema educativo inclusivo y de calidad es aquel que logra que todos los niños, adolescentes y jóvenes ingresen en la escuela y tengan trayectorias escolares completas, cumpliendo la edad teórica deseada y obteniendo adecuados logros de aprendizaje” (Ana L. Suárez Ann Mitchell Eduardo Lepore Eds., 2014).

En Buen Consejo esto es una realidad. Los padres vienen desde muy cerca o desde muy lejos buscando este proyecto educativo de calidad, que incluye a todos. Actualmente en el Nivel Inicial hay lista de espera. La cuota es muy baja. La escuela tiene el 100% de aporte estatal para los sueldos del personal que está en planta funcional. Después de muchos años de esfuerzo silencioso y superación de crisis de crecimiento propias de toda institución, afirman con alegría: “Estamos en un momento muy interesante”.

El estilo institucional está reflejado en el lema: “Vivir la Verdad con Caridad”. Es el pilar del Ideario y el fin hacia el que se orientan todas las acciones de la vida escolar. El punto de partida es siempre la verdad, o sea, la realidad personal de cada alumno -sus capacidades, talentos, limitaciones y dificultades- consideradas desde la perspectiva de la caridad. Es por esto que también entre los objetivos institucionales, se promueve “fomentar en las alumnas un verdadero espíritu solidario”. Se justifican así actividades como las visitas al Hogar de ancianos de Caacupé, las con actividades recreativas en la guardería vecina de las Hnas. de Santa Marta, etc.

Desde la mirada del capellán,

“la inclusión en el colegio se da en la vida misma. Inclusión es vida cristiana, es doctrina social de la Iglesia”.

También repite con convicción que

“el tema más de fondo es el siguiente…aquí lo más importante es que estén y se sientan queridas y estén en confianza para que puedan HABLAR. Se sacan unos pesos….es muy vocacional este colegio”.

La Directora de Estudios aborda el concepto inclusión cuando expresa:

“Se usa mucho y se usa mal pero nosotros lo hacemos real. Inclusión es donde conviven realmente realidades distintas y se vislumbra no solo en las alumnas sino también en el personal. Es muy diverso. Acá todo es un crisol de razas y a la vez en un proyecto, hay unidad, hay unión, hay un ambiente espectacular… y todo eso forma parte de la inclusión. Dentro de la heterogeneidad comparten el mismo proyecto”.

La persona con más antigüedad del EOE (Equipo de Orientación Escolar, integrado por psicopedagogas y psicólogas) afirma:

“nosotros hacemos apoyo para detectar en forma preventiva a aquellos chicos que están en riesgo de que sus aprendizajes no vayan al ritmo de sus pares”.

De esta manera colaboran desde su trabajo para reforzar la definición anterior:

(…) que los alumnos “tengan trayectorias escolares completas, cumpliendo la edad teórica deseada y obteniendo adecuados logros de aprendizaje”.

Resulta interesante mencionar que la integración -considerada como algo más profundo que la inclusión- no es utilizada como sinónimo de integración de chicos con capacidades diferentes -realidad que también asume Buen Consejo-. La inclusión se vivencia también desde el trabajo en equipo en todos los niveles y sectores del colegio y se percibe en la distribución de los espacios físicos. Hace poco tiempo el colegio de mujeres decidió unificar espacios de primaria y secundaria: secretarías, salas de profesoras y maestras y dirección. Se propusieron un trabajo más horizontal que facilitara la articulación entre niveles. Consideran que los temas son los mismos y así se resuelven mejor los problemas de las alumnas. Esta disposición mejora también los distintos miembros del Colegio: las alumnas, tutoras, o preceptoras entran y salen para contactarse con las profesoras o directoras con total naturalidad y confianza.

Los varones, siguiendo el mismo criterio de trabajo en equipo, optaron por generar una reunión semanal en la sala de maestros con el Director general y el Director de Primaria, en la que tratan todos los temas y problemas de la semana. Esto genera responsabilidad en todos y es la manera de transmitir el ideario en un colegio nuevo, aunque comparte la misión y visión con el colegio de mujeres. Ambos son una unidad.

Pero es interesante cómo los varones organizan el sistema del comedor. Esto responde al objetivo de educar en virtudes enfocadas al servicio: formar líderes. Los alumnos más grandes almuerzan primero y luego calientan la comida en el microondas y la sirven a los más chicos. Se forman en la responsabilidad y liderazgo. Es un momento también para que los maestros puedan relajarse un poco, mientras almuerzan con los chicos, aunque miran atentamente lo que está sucediendo.

Para cerrar el apartado de inclusión y todas sus conexiones, resultó interesante un testimonio de la tutora de 5to. Año, que coincide con un tema planteado por el capellán, pero con otra mirada. Seguramente será un tema para profundizar en estudios posteriores.

“Ellas pueden progresar y lograr un cambio. En el grupo están las líderes y las que tienen la autoestima muy baja. Muchas son muy buenas y pueden logar un cambio en su grupo familiar. Algunas empiezan y no siguen. En este momento piensan todas en la Universidad porque el colegio lo facilita mucho con las becas. Cuando vienen al colegio las exalumnas, las veo y estamos charlando, lo primero que les pregunto es ¿tenés amigas en la facultad? ¿te costó? Porque te podés sacar diez en las materias ya que acá estamos todas conteniendo pero ¿qué pasa afuera? ¿qué pasa en esa inclusión social? Qué pasa en la UCA, en el Salvador, en la UADE… ‘y si… al principio me costó profe….porque…tenían mucha plata…pero no, después nos vamos conociendo…uno va haciendo sus propios grupos’. Eso pasa siempre. Pero no es fácil la inserción. Acá están muy contenidas. A veces nos preguntamos ¿Será buena la Universidad privada? Es una duda que algunas tenemos. Es muy opinable y hay tantas respuestas como realidades. Pero ahora pienso que quizá si no les consiguiéramos las becas quizá ni irían a la universidad…empezarían el CBC y empezarían a trabajar…quien sabe si terminan…”

Segunda parte: educación diferenciada

Educación diferenciada por sexos e inclusión escolar ¿Separar e incluir es posible simultáneamente? ¿No es contradictorio?

En el 2014 el Colegio fue la sede de unas exitosas jornadas de inclusión social. Se recogieron algunos testimonios de actores sociales que respondieron a la pregunta: ¿Cómo creés que la educación diferenciada puede ayudar a la inclusión social? Se transcriben algunos fragmentos de las respuestas[4].

La Directora General:

“Es algo que está bien estudiado y sobre todo en poblaciones marginales da bastante resultado. En lo que se refiere específicamente nuestras alumnas, hay que fortalecerlas a ellas como mujeres porque viven situaciones a veces bastante problemáticas y hay que fortalecerlas en la autoestima, en ver que tienen un proyecto de vida, saber cómo lo pueden alcanzar. En primera instancia hay que fortalecer esto para que ellas tengan una visión clara del camino que quieran seguir. Y como la escuela de varones ya está en marcha….es porque después nos encanta que formen una familia!”

 

El Padre Pepe Di Paola:

“El Colegio Buen Consejo para mí ha sido un ejemplo extraordinario. La relación del Colegio y la capilla de Caacupé han hecho un montón de historia…y creo que es la semilla de todo este movimiento (…) Que tenga ahora una escuela de varones me resulta recontra importante. Estuve en los sueños de este colegio porque venían a la parroquia a charlar…muchos años atrás…por dónde encararlo, cómo hacerlo, dónde hacerlo…”

Director General de la sede de varones:

“Lo hemos comprobado desde la experiencia más pura. Potenciamos muchísimo más a los varones y a las mujeres trabajando por separado. En el colegio lo podemos comprobar y más en los sectores vulnerables en los que las chicas son mucho más mal tratadas que los varones. Las chicas son más vulnerables, en un sector vulnerable. Es una manera de protección a la mujer y de tratar temas que son muy delicados, muy duros de una manera distinta de la del varón y por otro lado al varón le enseñamos el respeto hacia la mujer y el cariño que se le debe tener. Suponemos que a la distancia se puede realizar más que tenerlo al lado todo el día compartiendo recreos y aulas”.

Maestro del colegio de varones:

“Empecé este año a trabajar en educación diferenciada, y veo que tiene ventajas por el lado que uno al trabajar sólo con varones puede ir generando códigos que quizá en la educación mixta es un poco más difícil. Se va consolidando más, ver al maestro en un ejemplo en el cual inspirarse”.

Dos de las catorce personas entrevistadas hasta el momento -el 14%- manifestaron su preocupación de que en el colegio de mujeres no hubiera varones, ya que en su vida fuera de escuela, las alumnas no tienen como referente la figura masculina con la impronta de formación de este proyecto educativo. Se considera una preocupación válida, que tiene múltiples soluciones para ser estudiadas en otra oportunidad.

Se habló anteriormente del respeto por la dignidad humana que se vive en el colegio. También por su modo más profundo y primigenio de ser: mujer o varón.

“No cabe duda que la diferencia fundamental constitutiva de lo humano es la diferencia hombre y mujer. Todos nacemos de un hombre y de una mujer aunque hoy se pueda realizar técnicamente la fecundación en un laboratorio” (Alfred Fernández en: Camps, 2015, pág. 15).

En el colectivo imaginario, persiste fuertemente la creencia –alimentada por ciertas ideologías feministas de las que es deseable que podamos despojarnos cuanto antes[5] – que la escuela debe ser mixta, porque la sociedad es mixta y es la única o mejor forma de socialización entre chicos y chicas. El Dr. Jaume Camps quien ha ahondado en el conocimiento comparado de los procesos psicosociales que aparecen en las aulas mixtas y diferenciadas por sexos afirma que

“después de decenios de experiencia coeducativa -o mixta-son ya muchas las voces que desde países distintos hablan de desigualdad, sexismo y falta de igualdad de oportunidades, precisamente en la institución escolar” (Camps, 2015, pág. 41).

Y el mismo autor, en un artículo publicado en la revista de la Universidad de La Rioja, explica que

“a pesar de su vocación igualitarista, la sociología reconoce que la implementación generalizada de la escuela mixta no se llevó a cabo bajo criterios pedagógicos” (Riordan, 1990).

Efectivamente, en el año 2003, un integrante del Ministerio de Educación francés, Michel Fize, publicó una interesante obra llamada “Las trampas de la enseñanza mixta” en la que afirma que:

“La coeducación no fue elegida ni buscada; fue el resultado de las dificultades: falta de locales, falta de maestros; y también la consecuencia, a partir de la primera mitad del siglo XIX, de un aumento constante de la demanda de educación para las chicas. Fue el resultado de la imposibilidad de crear aquellas escuelas para chicas que se reclamaban”. (Camps i Bansell, 2015, pág. 53)

Y se instaló la escuela mixta como sinónimo de libertad y democracia. Un dogma intocable, imposible de repensar. ¿Por qué resulta políticamente incorrecto animarnos a anunciar que el emperador no lleva el traje?

En un proceso que está llevando casi veinte años, la educación diferenciada por sexos actualmente, se entiende como una nueva opción pedagógica que no tiene ningún parecido a la escuela de hace cien años. La sociedad cambió y la escuela se va adaptando lentamente a los cambios y requerimientos de la sociedad actual en la que los roles y funciones del varón y la mujer -tanto en la esfera pública como en la privada- se han modificado. La mujer, especialmente gracias a los logros del feminismo, tiene mucho más protagonismo que hace 100 años. Ya transitó por la escuela mixta y la sociedad y los padres, reclaman otra opción pedagógica.

Es por eso que, esta separación escolar como se entiende actualmente, facilitaría la igualdad de oportunidades tanto para mujeres como para varones. Porque son educados en aulas diferentes y de forma diferente, según su especificidad y necesidades y ambos consiguen iguales resultados. En las aulas mixtas, a veces, se evidencian desventajas para uno u otro sexo. Separándolos, se emplean estrategias propias de las características y ritmos madurativos de unos y otros y así el aprendizaje se hace mucho más efectivo y ambos adquieren mejores niveles educativos y socio afectivos en sentido amplio,

“la auténtica autoestima viene del orgullo por lo conseguido, que es el fruto del esfuerzo disciplinado” (Hoff Sommers, 2006, pág. 221).

Pero para poder abordar el complejo fenómeno de la separación escolar varias ciencias están haciendo sus aportes desde fines del siglo pasado: la antropología y el debate actual del género -que merece una atención especial-, la neurociencia y sus prudentes afirmaciones acerca del cerebro de la mujer y el varón, la sociología que analiza la agrupación escolar, hasta la pedagogía que pide que este sistema de organización escolar tenga el lugar que se merece en esa ciencia.

La ideología de género ha impregnado nuestra vida cotidiana y a base de construcciones sociales definimos la familia, la escuela…y la persona humana.

“En los últimos años, ha habido desarrollos importantes en neurociencia, psicología evolutiva, genética y neuroendocrinología que casi refutan la tesis de la construcción social y apuntan a ciertas diferencias de género innatas” (Hoff Sommers, 2006, pág. 116).

En el presente trabajo se alude al concepto de “género” como el “despliegue cultural del dato biológico”. Y se presume que este despliegue podría ser más rico, variado y menos estereotipado en ambientes de sólo varones o de sólo mujeres; sin la presión del otro sexo especialmente en la adolescencia.

Tercera parte: relacionando inclusión y género

La mayoría de las familias que eligen esta educación para sus hijos, no piensan que es segregadora, discriminatoria, marginadora; si no, no la elegirían (Aguiló, 2014). Al contrario. Comprueban que la igualdad de oportunidades en un hecho real. Que diferenciar no es discriminar y se refuerza la personalidad de cada uno para que cambie su entorno. Lo comprobaron –entre otras manifestaciones- en las alumnas que provienen de un Hogar que está cercano al colegio. Ellas pidieron un cambio de autoridades para que en el Hogar la convivencia fuera mejor; y eso lo provocó la educación que reciben en el colegio. Que un colegio se anime a probar algo distinto y nuevo, y le vaya bien, es para aplaudir y replicar.

Resulta de interés conocer que hay otras escuelas exitosas en zonas como el Bronx, en Nueva York, aunque allí asisten minorías étnicas, en su mayoría afroamericanas y no comparten el aula con otra población social. De todas maneras los resultados son extraordinarios. Han sido y son la bandera más vistosa de la igualdad de oportunidades. Los logros están a la vista. En el artículo publicado en The New York Times la autora afirma que:

“Enseñar por separado a chicos y chicas ha sido siempre corriente en las escuelas privadas y parroquiales. Pero ahora la idea está ganando fuerza en las escuelas públicas norteamericanas, tanto por el deseo de los padres de tener más opciones como por las sendas crisis que han afectado a las chicas y a los chicos. Primero se detectó que ellas quedaban atrás en matemáticas y ciencias; luego se ha visto cómo ellos iban cada vez peor en casi todos los índices de rendimiento académico. (…) La coeducación no funciona. Es hora de probar otra cosa“. (Weil, 2008)

“The Young Women’s Leadership School (TYWLS), de Harlem, considerada la red pionera del actual movimiento en favor de la educación diferenciada pública en Estados Unidos, comenzó con una escuela femenina que se abrió en 1996, y hasta ahora todas las alumnas que se han graduado en ella han sido admitidas en la universidad” (Weil, 2008).

“La directora del colegio público femenino Young Women’s Leadership School de Brooklyn (EEUU), Talana Bradley, ha negado que la educación diferenciada suponga una segregación del alumnado y afirma que la discriminación sería que las familias de los estudiantes no pudiesen elegir entre su centro y uno mixto por cuestiones económicas, entre otros factores”. (EUROPA PRESS)

“No creo que la educación diferenciada tenga que ser para todos, sin embargo, es importante que sea una elección posible para las familias y que, además, no dependa de su capacidad económica”.

“Esta red de centros forma parten de la Red de Liderazgo de Mujeres Jóvenes, una organización sin ánimo de lucro que ayuda cada año a más de 2.000 chicas sin recursos a llegar a la universidad. La escuela que dirige Bradley inició el proyecto con un grupo de 76 jóvenes y hoy en día son 400 alumnas y 24 profesoras quienes trabajan diariamente ‘para batir las estadísticas y demostrar que la excelencia está al alcance de todos'”. (Diferenciada.org, 2014)

Cornelius Riordan, ha estudiado los efectos de la educación separada por sexos y de la educación mixta en todos los niveles de escolaridad en las dos décadas pasadas y afirma que

“los efectos de escuelas de educación diferenciada son mayores para estudiantes en situación de riesgo y para chicos de escasos recursos” (Riordan, 2009, pág. 117).

A modo de reafirmación y conclusión del presente apartado se transcribe un fragmento del Ideario del Colegio, que se entrega a los padres y lo firman:

“Promueve la educación diferenciada por sexos porque sostiene que las diferencias entre varones y mujeres pertenecen al orden natural y biológico ya que nacemos hombres o mujeres, con diferencias innatas innegables: estas diferencias inciden de forma directa en su desarrollo personal, emocional e intelectual. Con la educación diferenciada, pretendemos dar respuesta a la desigualdad de madurez que se constata entre chicos y chicas. Sostenemos que la educación diferenciada por sexos: a) facilita un mayor rendimiento académico tanto en varones como en mujeres; b) permite una enseñanza y una normativa de convivencia adaptadas al estilo de cada sexo; c) se contemplan y afirman las diferencias propias del sexo, sus intereses y su etapa evolutiva con sus características específicas, por lo que estudian y trabajan en mejores circunstancias; d) contribuye a la identificación con el propio sexo; e) permite mejores, más ricas y frecuentes aportaciones de hombres y mujeres; f) se logra una mejor autoestima de los alumnos, menor conflictividad y violencia en un ambiente más agradable.”

Conclusiones

Un primer aspecto destacable podría referirse a la profunda coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. La Misión y la Visión Institucional están reflejadas en cada decisión, en cada testimonio de quienes fueron protagonistas de esta primera etapa de entrevistas.

En relación con la inclusión educativa, se percibe que hay una conciencia generalizada por rechazar la acepción políticamente correcta. Hay una gran convicción de que integrar es más profundo que incluir, pero sin incluir no se puede integrar. La integración se vive como sinónimo de unión, lo que generaría un ambiente escolar propicio para el aprendizaje y el diálogo. También se vive la inclusión escolar entrando y saliendo del colegio, a través de diferentes puentes. Cabe destacar la importancia que se da a la familia. La preocupación por integrarlos en la formación generaría un cambio social más profundo que solamente ocuparse de cada alumno.

Con respecto a la educación diferenciada se concluye que está más vinculada al objetivo de fortalecer la personalidad y la autoestima, especialmente de la mujer, que con los logros académicos que podrían obtener, aunque esto sea un efecto de lo anterior. Se separan varones y mujeres, para reforzar la elección de un modelo pedagógico que les permite crear un clima escolar más tranquilo, para enfocarse en la formación de líderes, despertando en mujeres y varones sus cualidades y potencialidades más profundas. Es una opción que les permite brindar un ámbito de “seguridad” en medio de la vulnerabilidad del ambiente que los rodea. Ciertamente el clima escolar más tranquilo, favorece los aprendizajes y esto forma un “círculo virtuoso”.

En cuanto a la relación de ambas categorías: inclusión educativa y educación diferenciada no se han encontrado relaciones explícitas manifestadas por los protagonistas entrevistados hasta el momento. Sin embargo, no perciben la separación por sexos como algo opuesto a la inclusión escolar, lo cual supone un nicho muy interesante para futuras investigaciones. La insistencia de los entrevistados por resaltar la formación de líderes con capacidad de incidir en la mejora de su entorno, pareciera un objetivo prioritario de la institución e intuyen que en un ámbito de sólo mujeres o sólo varones, en el que se habla con confianza de los temas y preocupaciones de sus vidas, esto podría verse facilitado. Se resalta un gran respeto por la diversidad y la apertura al diálogo. Que un colegio se anime a probar algo distinto y nuevo, abra nuevas puertas y le vaya bien, es para aplaudir y replicar.

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  1. Buen Consejo School – Inclusive and single sex education. A successful combination for at-risk studens in a marginal urban area in Buenos Aires, Argentina.
  2. ALCED Argentina, Doctoranda en la Universidad Nacional de Cuyo, elivierheller@yahoo.com.ar.
  3. El subrayado en todas las citas textuales es nuestro.
  4. Las mismas se pueden visualizar completas en la siguiente dirección web (Argentina, ALCED Argentina – Youtube, 2013
  5. Especialmente se hace referencia a quienes luchan por erradicar estereotipos asignados culturalmente a los sexos pretendiendo borrar las diferencias naturales entre hombre y mujer, basándose en las teorías de Simone de Beauvoir (Debeljuh & Estol, 2013). Son quienes promueven la “ideología de género” (Burggraf, 2004).


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