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Entre los tiempos de la urgencia subjetiva y el entramado intersectorial en las internaciones por Salud Mental

Hospital Ángel Cruz Padilla, San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán

María Belén Díaz Ganin, María Eugenia López,
María Pía Neme Scheij y María Laura Santos Lepera

Introducción

El presente capítulo tiene por objetivo presentar el funcionamiento de la sala de internación de Salud Mental en un hospital general de la ciudad de San Miguel de Tucumán. En primer lugar, relataremos las características generales del hospital para luego hacer hincapié en el servicio de Salud Mental inserto en la institución, profundizando en el funcionamiento de la sala de internación de Salud Mental. Por último, y a partir de un caso, ejemplificaremos el abordaje que llevamos a cabo y las dificultades con las que nos encontramos en nuestra práctica diaria.

En el hospital Padilla, se empezó a internar por Salud Mental hace aproximadamente cuarenta años en diferentes salas del hospital que pertenecían a otros servicios. Tras avances y retrocesos, se inauguró en 2013 la sala de Salud Mental tal como se la conoce y funciona hoy. Cabe destacar que un facilitador para la creación de la sala fue la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 (2010).

El hospital

El 1 de enero de 1883, se inauguró este hospital con el nombre de Hospital Mixto Nuestra Señora de las Mercedes. El Hospital Mixto poseía distintos pabellones de internación, sanitarios, una sala de operaciones y una capilla. Posteriormente, fueron construidos y agregados al diseño original nuevos baños, pabellones de internados, salas de cirugía, salas de desinfección y departamento de maternidad. En 1913 la denominación del hospital fue reemplazada por el nombre de la persona que lo proyectó, por lo que desde entonces es el Hospital Ángel Cruz Padilla. 

Se trata de un hospital público ubicado en la capital de la provincia de Tucumán, perteneciente al tercer nivel de complejidad de atención del Sistema Provincial de Salud (SIPROSA). Ofrece a la comunidad servicio de consultorios externos de más de catorce especialidades en salud. Además, cuenta con laboratorio clínico y de anatomía patológica, diagnóstico por imágenes y vacunatorio. Posee salas de internación de nueve especialidades, entre las que se cuenta la de Salud Mental. A su vez, tiene tres salas de terapia intensiva y una unidad coronaria, y diez quirófanos. En total el hospital cuenta con trescientas camas, distribuidas por especialidades y niveles de complejidad y cuidados. Dicha distribución puede verse modificada de acuerdo con circunstancias epidemiológicas (dengue, covid-19, etc.).

Se atienden pacientes mayores de 14 años, en estado crítico, con patologías agudas. Es centro de referencia provincial y regional en traumatología. También funciona como centro de procuración de órganos y trasplantes. Recibe consultas de una población sociodemográfica heterogénea por tratarse de un hospital de referencia, aunque, en su mayor medida, las consultas pertenecen a la población que solo cuenta con cobertura pública. 

El edificio del hospital ocupa una manzana completa en una zona céntrica de la capital. Este se encuentra conformado por tres pasillos centrales. El sector norte está destinado a los consultorios externos, el sector sur a la guardia, y quedan la mayoría de las salas en el sector central. Cuenta con dos plantas. En el primer piso, se encuentran los quirófanos, una de las terapias y las oficinas administrativas. Además, posee un anfiteatro con capacidad para ciento veinte personas destinado a actividades del hospital y de las facultades de Medicina y Enfermería. Es un hospital-escuela que recibe estudiantes de diferentes universidades, siendo sede de residencias nacionales y provinciales, y también recibe residentes de otros hospitales.

La salud mental en el hospital

Desde los orígenes del hospital, existe formalmente la atención en Salud Mental como parte de sus especialidades.  A partir de 1985, empezaron a incorporarse profesionales de Salud Mental en salas de especialidades médicas, lo cual dio inicio al abordaje de la interconsulta. Luego comenzaron a realizarse las primeras internaciones por Salud Mental a cargo de profesionales del servicio. Desde dicho momento el dispositivo de internación tuvo avances y retrocesos hasta consolidarse como funciona actualmente. Este proceso de construcción también fue en consonancia con la demanda de cuadros agudos que fueron acudiendo al hospital en busca de una respuesta. El servicio, en la actualidad, cuenta con cuatro dispositivos de atención: consultorios externos, internación, interconsulta y guardia.

La guardia de Salud Mental funciona de manera activa las veinticuatro horas, con cobertura de psiquiatras o psicólogos, y en algunos casos de ambas especialidades. El ingreso a la guardia del hospital puede darse de tres maneras distintas: por consultas espontáneas, donde los principales motivos son crisis de angustia, descompensaciones psíquicas (neuróticas o psicóticas), que pueden o no estar acompañadas de conductas auto y heteroagresivas, e ideación suicida; derivaciones de Clínica Médica, tratándose de pacientes que asisten a la guardia por presentar alguna dolencia física, por la que, una vez atendida médicamente y luego de haber descartado compromiso orgánico, se solicita intervención por Salud Mental; e ingresos por el shock room, tratándose de intentos de suicidios donde se ve comprometido el cuerpo y, a veces, incluso la vida de los sujetos, por lo que se necesita de atención médica urgente. Posteriormente a la estabilización clínica, recién podrán ser evaluados por Salud Mental para considerar el criterio de internación o derivaciones pertinentes.

En consultorios externos trabajan cinco psicólogas. Se reciben pacientes para tratamiento mediante el dispositivo de admisión. Los turnos llegan por tres vías: Salud Escucha (0800 para solicitar turnos), desde los profesionales de guardia (pacientes que requieren pronta atención ambulatoria) y derivaciones de los profesionales de sala (pacientes externados del dispositivo de internación). No se realizan evaluaciones psicodiagnósticas. Se realizan evaluaciones psicofísicas a profesionales que ingresan al sistema provincial de salud. La atención en el dispositivo, en consonancia con el nivel de atención del hospital, recibe y lleva a cabo el tratamiento de pacientes en situación de urgencias, siendo este un aspecto que atraviesa la clínica particular de este hospital. 

En interconsulta trabajan dos psicólogas, respondiendo los pedidos de intervención que llegan desde las diferentes salas médicas por parte de los profesionales que requieren el abordaje de Salud Mental. Se trata de responder a los pedidos de abordaje de otras disciplinas para pacientes que cursan internación por compromisos orgánicos y de los que, por diversos motivos, otros profesionales requieren la intervención de Salud Mental, ya sea para la atención del paciente o para aunar criterios de abordaje que el equipo profesional requiera.

Por último, en la sala de internación, trabajan seis psicólogas, de las cuales dos también ofrecen el servicio en el dispositivo de telepsicología. En dicha sala, se atiende a los pacientes con indicación de internación por parte del equipo de guardia.

El servicio cuenta con tres psiquiatras (una a cargo de la jefatura) que atienden a pacientes internados por Salud Mental, por pedidos de interconsultas y seguimientos por consultorio a los pacientes externados. Recientemente, se incorporó al equipo de Salud Mental una trabajadora social para trabajar con los pacientes internados de manera interdisciplinaria y con abordajes intersectoriales. La sala de internación cuenta con una jefa de enfermería que cumple treinta horas semanales y enfermeros que cubren guardias de doce horas. Asimismo, un profesor de Educación Física da clases de una hora dos veces por semana a los pacientes internados. 

El servicio de Salud Mental tiene dos secretarias que desarrollan tareas administrativas y de gestión. Todos los profesionales nombrados cumplen con treinta horas semanales. El servicio recibe residentes rotantes de psicología clínica y psicología infanto-juvenil, quienes se incorporan a todos los dispositivos.

Internación por Salud Mental en el hospital

El hospital Padilla interna pacientes por motivos de salud mental desde hace aproximadamente cuarenta años, es decir, desde mediados de los ochenta. Tales internaciones se realizaban en las salas de especialidades médicas (clínica, neurología, gastroenterología, etc.). En 1991 se remodeló una sala ubicada en el primer piso con fondos de una fundación destinada a la ayuda del hospital. Esta contaba con seis camas para mujeres dado que significaba la población de mayor demanda, siendo los varones internados en otras salas. Aproximadamente en el año 1997, dicha sala, por medio de convenios que realizó el hospital para realizar investigaciones, se destinó a reumatología. Las internaciones de Salud Mental continuaron en dicho momento en salas médicas, del modo en que se realizaban anteriormente. Posteriormente, en el 2009, las internaciones de Salud Mental se ubicaron en el sector correspondiente a la antigua guardia del hospital, un área descuidada de la institución en ese momento (Bo, 2025).

En el año 2013, luego de continuos movimientos institucionales y conquistas ganadas, se inauguró la sala de internación de Salud Mental. Cabe mencionar que hoy es el único hospital general de la provincia de Tucumán que ofrece internaciones por salud mental, teniendo una sala específica para ello. La inclusión del servicio de Salud Mental en el hospital ha sido fruto de la formación y perseverancia de los miembros del servicio, quienes apostaron a la construcción y el sostén de dicho lugar.

Actualmente, la sala de internación posee ocho camas divididas en cuatro habitaciones de dos camas cada una y está ubicada en la planta baja del hospital. Se encuentra en el centro del edificio y está diseñada teniendo en cuenta los cuidados necesarios que los pacientes requieren, evitando aquellos elementos que impliquen un riesgo, por ejemplo, cubiertos descartables, baños sin espejos y cortinas rollers.  A su vez, es la única sala del hospital que tiene patio propio para el uso cotidiano de sus pacientes. Este también es el único sector habilitado para fumar del hospital. Esta excepción se hizo en consideración de que prohibir fumar en una internación por Salud Mental suele ser contraproducente.

Es condición necesaria que, durante la internación, las personas estén acompañadas por algún referente familiar. No contar con esta figura representa una dificultad en el trabajo.

En líneas generales, el número de internados por Salud Mental supera el número de camas y, cuando ello sucede, las internaciones se realizan en otras salas del hospital. Esta situación se debe tanto a que se excede el cupo de internación en la sala como a que gran número de los pacientes presentan complicaciones médicas que requieren de la intervención conjunta de varios especialistas. 

Se atienden fundamentalmente intentos de suicidio e ideaciones suicidas, que ingresan por guardia o por los consultorios externos del hospital. Considerando que en muchos casos los sujetos se presentan con cierto compromiso orgánico como consecuencia de su conducta suicida, estar en un hospital general posibilita la atención integral del paciente. Entonces, aunque el motivo de ingreso es por salud mental, intervienen otros saberes de la medicina que, junto al apuntamiento psicofarmacológico, ayudan a resguardar en primer lugar la vida del paciente, permitiendo un abordaje posible. Ahora bien, no solo pensamos la urgencia desde el discurso médico, sino especialmente entendiendo que los pacientes que quedan internados en nuestra sala están atravesados por un estado de urgencia subjetiva, que requiere de otra intervención, la instalación de un tiempo diferente. 

La población asistida es mayor de 14 años y de diversos géneros. Con relación al nivel educativo y la actividad laboral, en su mayoría son pacientes sin cobertura médica y de escasos recursos, aunque también se reciben pacientes del nivel socioeconómico medio, debido a que la oferta de atención en salud mental en el sector privado es escasa y costosa. Las internaciones, en su mayoría, se desarrollan de manera voluntaria, articulándose con la Justicia, si se considera necesario en cada caso, respondiendo junto a asesoría letrada y trabajo social a la instancia correspondiente.

Durante la internación, los pacientes tienen entrevistas psicológicas diarias y entrevistas psiquiátricas dos veces por semana, o según necesidad del caso. A través de este trabajo, se pretende reconstruir las situaciones que motivaron la internación, en un intento de encontrar o reordenar las coordenadas que mantenían al sujeto enlazado a la vida.

Durante el tiempo de internación, el hospital no ofrece dispositivos terapéuticos más allá del tratamiento individual, aunque el equipo considera fundamental desarrollar esta propuesta en el futuro. No obstante, los pacientes no permanecen necesariamente en la cama: pueden desplazarse, con acompañamiento familiar, por distintos sectores de la institución. Entre ellos, el patio del servicio y el patio central del hospital –ubicado junto a la capilla–, que cuenta con merenderos y constituye un espacio de encuentro y socialización con otros pacientes y familiares.

En cuanto al abordaje interdisciplinario e intersectorial, según cada caso, se realizan trabajos conjuntos con la asesoría letrada y con el área de trabajo social, elaborando informes o solicitudes de intervención dirigidas a defensorías de los juzgados y al Ministerio de Desarrollo Social. Generalmente, el proceso comienza con el pedido del médico tratante al servicio social para abordar la situación de manera interinstitucional. Esta dinámica se vio facilitada con la incorporación de una trabajadora social al equipo del servicio de Salud Mental. El equipo interpreta que la combinación de factores como la vulnerabilidad psicosocial de los casos atendidos y la necesidad de articular con otros sectores implica tiempos distintos a los del abordaje clínico, lo que constituye uno de los principales obstáculos para la internación y el alta de los pacientes.

La clínica de urgencia implica instituir otro tiempo. Se trata de tiempos de abordaje mediante la escucha, una que propicie enmarcar una lógica de lo singular y del intervalo, rompiendo con la lógica de la inmediatez y del para todos. Cabe destacar que como equipo nos encontramos revisando constantemente los criterios clínicos e institucionales implicados en nuestro trabajo diario.

Entendemos que durante la internación es prioritario preservar los lazos sociales de los pacientes, para lo cual trabajamos con las familias o con quien se presente como referente afectivo. Dentro de los recursos terapéuticos utilizados en las internaciones, contamos con la herramienta de permisos de salida, cuyo objetivo es poder evaluar las condiciones subjetivas del paciente en el contexto y la dinámica familiar, como así también considerar los factores de riesgo en la comunidad para su reinserción social. Dichos permisos de salida dependen del estado de cada paciente y se otorgan de acuerdo con la evaluación interdisciplinaria del equipo tratante. A partir del cambio de autoridades del hospital, se dispuso la suspensión de estos desde abril de 2025, lo cual implica un obstáculo para el trabajo y la evaluación clínica. El equipo se encuentra en la revisión y el rearmado de protocolos que permitan reanudar los permisos de salida.

Pensar las altas de los pacientes implica coordinar acciones con familiares y con diferentes actores sociales, de la comunidad y del sistema de salud, para posibilitar la continuidad de los tratamientos necesarios de forma ambulatoria. Este es un punto fundamental para intentar garantizar el sostenimiento de los tratamientos y prevenir nuevas descompensaciones que requieran de nuevas internaciones. Un obstáculo es la escasez de profesionales psiquiatras en el sistema público para recibir las derivaciones.

En términos generales, las internaciones duran aproximadamente tres semanas. Sin embargo, en el último año, en algunos casos particulares han superado los treinta días. La mayoría es por cuestiones de orden habitacional, familiar o social, y otras por cuestiones inherentes al cuadro clínico.

La internación como momento de ordenamiento subjetivo e institucional  

Noelia, de 27 años, ingresó en septiembre de 2024 por guardia tras una intoxicación medicamentosa con intención suicida. Presentaba diagnóstico de esquizofrenia paranoide y antecedentes de descompensaciones previas. El ingreso a la internación en Salud Mental se produjo mediante oficio judicial, que además dispuso una medida de restricción de acercamiento a su hogar, a su madre y a sus dos hijas menores de edad, debido a episodios de heteroagresividad.

Las consultas anteriores de Noelia habían sido mayormente por guardia, con intervenciones exclusivamente farmacológicas, sin continuidad en dispositivos ambulatorios. En esta ocasión, el abordaje inicial se centró en la estabilización del cuadro, ya que presentaba discurso desorganizado, crisis de abstinencia, alteraciones sensoperceptivas e ideas delirantes paranoides. Se realizaron los ajustes farmacológicos correspondientes hasta lograr la compensación clínica. A partir de allí, las intervenciones se orientaron a favorecer la conciencia de enfermedad y a planificar el proceso de externación.

Noelia inició un registro consciente de lo que ella misma denominaba su “condición”, identificando fenómenos y conductas asociados a la descompensación, lo que requería tratamiento farmacológico y terapéutico.

Dada la situación de alta vulnerabilidad psicosocial, el abordaje requirió articulación interdisciplinaria e intersectorial. En conjunto con el servicio social, y en el marco de la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (2005), se realizaron comunicaciones con la defensoría interviniente y con la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DiNAyF), organismo del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, encargado del cuidado de sus hijas. Se presentaron informes que daban cuenta de la compensación clínica, el registro de enfermedad y la adherencia al tratamiento, con el fin de iniciar la externación y favorecer la revinculación materno-filial. Se gestionó además el Certificado Único de Discapacidad, que constituyó una herramienta para fortalecer el registro de su enfermedad y la importancia de la adherencia terapéutica.

Al superar la internación los sesenta días, se elaboraron informes clínicos y sociosanitarios destinados al Poder Judicial provincial, en ausencia de Órgano de Revisión en Tucumán, para dar respuesta al control de legalidad. Asimismo, se realizaron audiencias en defensoría donde Noelia pudo expresar su estado actual, su comprensión del cuadro y aspectos de psicoeducación.

En paralelo, se mantuvieron reuniones con el equipo a cargo de sus hijas. Allí se evaluó la necesidad de incluir a la madre de Noelia en un abordaje en Salud Mental, por lo que se articuló con el equipo territorial correspondiente. También se realizaron entrevistas telefónicas con ella, quien debía ratificar su consentimiento para el retorno de Noelia al hogar. En este marco, se coordinaron acciones con las defensorías de ambas, con el objetivo de acercar la evaluación clínica al ámbito judicial y favorecer decisiones conjuntas respecto del abordaje familiar. Las intervenciones intersectoriales cumplieron una función ordenadora, entendida como legalidad simbólica requerida por la dinámica familiar y la especificidad del caso.

Construir una red intersectorial e interdisciplinaria supone generar alternativas frente a la vulnerabilidad de las personas, habilitando la participación de múltiples actores y reafirmando el valor simbólico de las instituciones en la vida de los sujetos. Consideramos que este entramado no solo constituye un sostén para la paciente y su familia, sino que también aporta bases, redes y protocolos para que el sector salud pueda convocar y construir una carretera que ordene y articule las intervenciones adecuadas y necesarias en cada situación.

Cierre  

Quisiéramos destacar que en nuestro trabajo nos encontramos con una clínica muy difícil, la clínica del desamparo. Clínica de lo real que deja al sujeto caído de la escena, lo que vuelve la labor una construcción artesanal, en cuanto que se aborda la singularidad poniendo en juego constantemente la hospitalidad y el deseo de los profesionales. Sostenemos esta práctica entendiendo que es siempre con otros, apostando a los espacios de encuentro, intercambio, supervisión y formación. 

Un servicio de salud mental en un hospital general se encuentra frente al desafío de lograr la convivencia del discurso médico junto al discurso de psicólogos y psiquiatras, logrando un trabajo articulado para dar una respuesta posible a la demanda actual de las problemáticas en salud mental.

Referencias bibliográficas

Bo, T. (2025). Entrevista realizada por las autoras a la Dra. Trinidad Bo, exjefa del servicio de Salud Mental del Hospital Padilla de San Miguel de Tucumán.

República Argentina (2010). Ley Nacional de Salud Mental n.º 26.657. Boletín Oficial de la República Argentina. En https://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/175000-179999/175977/norma.htm.

República Argentina (2005). Ley 26.061: Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Boletín Oficial de la República Argentina, 26 de octubre de 2005. Recuperada el 2 de julio de 2025, de https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/110778.



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