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Acerca de las vicisitudes del acceso a la salud mental de niños, niñas y adolescentes en un hospital general del interior del país

Hospital Materno Infantil Dr. Héctor Quintana, San Salvador de Jujuy, provincia de Jujuy

María Constanza Castrillo

Introducción

Con dedicación buscaré describir, dar elementos para la reflexión sobre los obstáculos en la extenuante actividad del servicio de Salud Mental en un hospital materno-infantil, en el cual cumplí funciones tanto asistenciales como de gestión en dos épocas diferentes de mi vida profesional en la provincia de Jujuy, primero entre 1997 y 2004, y luego entre 2018 y 2024. Aunque desarrollaré el funcionamiento del segundo periodo, es posible que sea una mirada parcial, pero tengo la intención firme de mostrar la ardua tarea de la salud pública en esta materia a través del equipo de un servicio con historia. Sin dejar de remarcar que la problemática específica de salud mental en niños, niñas y adolescentes es de gran complejidad y objeto de vulneración de derechos, y la dificultad de que se cuenta con pocos recursos especializados en el área, no solo en la provincia de Jujuy, sino en todo el país.

También, quiero aclarar que la protección de la salud mental de las infancias y adolescencias es para mí un eje que trasciende lo estrictamente profesional, y por ello este escrito está teñido por esta implicación. Por otro lado, decir que fue escrito tras dejar las funciones en el servicio por diferentes razones, sobre todo asociadas a dificultades institucionales. Siendo consciente de esta implicación, procuraré realizar una descripción adecuada y cuidadosa de la institución y las personas que la componen. Valga el debate para construir nuevas estrategias.

El hospital

El Hospital Materno-Infantil Dr. Héctor Quintana, conocido en la región simplemente como “Hospital de Niños”, fue fundado en el año 1960 en el centro de San Salvador de Jujuy, capital jujeña, frente al parque San Martín, el espacio verde más importante de la ciudad. Hasta ese momento, solamente existía en la ciudad un área destinada a pediatría en el Hospital San Roque.

Un Estado, consciente de la necesidad de contar con una mayor y mejor oferta de servicios para la población infantil, junto con especialistas en pediatría con sólida formación en salud pública, decidió la creación del Hospital de Niños, situándolo en el espacio físico que hasta aquel momento correspondía al Hogar para Ancianos y Madres Menores de Edad. Los pacientes pediátricos con hasta quince años fueron trasladados a aquel lugar desde el Hospital San Roque. Así se inauguró el Hospital de Niños Dr. Héctor Quintana, cuyo nombre es un homenaje a un pediatra jujeño (Fundación Hospital Niños de Jujuy, s.f.).

Hasta el 2007 el hospital funcionó con características de un hospital de segunda generación, de acuerdo con la clasificación de Dal Bo (2001). Bajo una nueva dirección (Dr. Pereira Rosas, director desde 2007 hasta 2011), se produjo un proceso de transformación hacia un hospital de tercera generación, en donde se lo concibe como efector que forma parte de un sistema y es responsable de la atención de la salud de la población de su área programática, y se organiza internamente bajo la lógica de cuidados progresivos, tendiendo a la reducción de los tiempos de internación (Dal Bo, 2001).

En 2009, se finalizó la edificación de un bloque totalmente nuevo dentro del predio que ocupa el hospital, con cuatro pisos en los cuales se distribuyen áreas administrativas, técnicas, de atención y operativas. La asistencia queda dispuesta en cuatro grandes niveles de cuidados progresivos: emergencia, pediatría ambulatoria, pediatría de mediano riesgo y pediatría de alto riesgo. Se distribuyen en diferentes espacios de la edificación: la atención en consultorios externos, unidad médica de urgencia, unidad de terapia intensiva, unidad de terapia intermedia, sala amarilla, naranja y verde, y hospital de día.

En la actualidad, el estado de las instalaciones es óptimo, debido a lo reciente de su construcción. Sin embargo, la calefacción y el aire acondicionado son aspectos de la infraestructura que generan problemas.

En el año 2015, las maternidades de los otros hospitales fueron trasladadas al antiguo bloque emplazado donde inicialmente estaba el antiguo Hospital de Niños. La edificación fue acondicionada para tal fin. Así, las dos nuevas y grandes edificaciones se encuentran conectadas formando un cuadrilátero, con un espacio verde central que es utilizado para actos y festividades organizados para fechas alusivas.

El financiamiento y la administración son de dependencia provincial. Específicamente, el área de pediatría cuenta con ciento veinte camas. Se ofrece atención por veinte especialidades de la salud, además de servicio de Diagnóstico por Imágenes y Vacunatorio. También se cuenta con una oficina de registro civil y otra del ministerio público fiscal.

Las salas de mediana complejidad (amarilla, verde y naranja) están formadas por cinco habitaciones espaciosas, de ocho camas cada una, divididas en dos alas y unidas por el office de enfermería. Cada sala cuenta con dos baños y roperos para guardar pertenencias de los internados. Los sanitarios de los adultos están alejados. Cada sala también cuenta con un área equipada con sillas y mesas redondas, con juegos y juguetes a disposición y otros materiales didácticos. A su vez, cada sala tiene un equipo docente perteneciente al Ministerio de Educación, que garantiza la continuidad educativa durante la internación.

Finalmente, el hospital cuenta con una oficina de comunicación a distancia, que hace parte de la red nacional de comunicación, la cual permite mantener contacto con el interior y sectores periféricos de la ciudad. Este dispositivo permite que los pacientes puedan ser atendidos de forma remota por especialistas del hospital sin la necesidad de viajar, lo cual garantiza la accesibilidad a la atención.

La salud mental en el hospital

El servicio inició como Unidad de Salud Mental, en 1973, con tres pedagogas practicantes de un terciario y cuatro psicólogas. En 1986, la unidad se constituyó como servicio de Salud Mental.

Desde su inauguración hasta 1999, no se internaban pacientes con patología psiquiátrica. Las urgencias se evaluaban para descartar causa orgánica. Si se descartaba, egresaban de la guardia y volvían a sus hogares sin otra atención. Entre 1999 y 2004, se inició la atención por psiquiatría de los niños, niñas y adolescentes (NNyA) internados. En ese momento, quien prestaba dicha atención (la autora de este escrito) no pertenecía a la planta del hospital, sino que su lugar de trabajo formal era el hospital neuropsiquiátrico de adultos de la ciudad. El mecanismo de funcionamiento era el siguiente: se informaba telefónicamente al hospital neuropsiquiátrico de la presencia de un caso, y la psiquiatra se trasladaba con autorización del director del hospital. En esa etapa también se gestionó, por iniciativa propia, el realizar consultas ambulatorias de NNyA en el hospital neuropsiquiátrico una vez por semana.

Entre 2004 y 2014, se detuvo la atención de las interconsultas por psiquiatría. En el año 2014, una médica con interés en formarse en psiquiatría infanto-juvenil se incorporó al servicio de Salud Mental, permaneció allí hasta 2018, dependiendo administrativamente del servicio de Pediatría por solicitud propia. En diciembre del 2018, la autora de este escrito ingresó al servicio de Salud Mental del Hospital Materno-Infantil, tarea asistencial que realizaba de modo simultáneo con la de coordinación de Niñez y Adolescencia de la Secretaría de Salud Mental y Adicciones de la Provincia, siendo la única psiquiatra infanto-juvenil del hospital.

Entre 2018 y 2024, el servicio estaba compuesto por seis psicólogas, un administrativo, una persona encargada de la sala de juegos de oncohematología, una operadora socioterapéutica, una técnica en salud comunitaria en adolescencias, y una psiquiatra infanto-juvenil, como se mencionó más arriba. La operadora y la técnica, pertenecientes a la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR), fueron recursos incorporados en este periodo, con el objetivo de fortalecer las respuestas del servicio a la compleja y creciente demanda de consumos. Los profesionales que trabajan en el servicio tienen en su gran mayoría una dedicación de treinta horas semanales, y combinan el trabajo en hospital con su práctica privada. Las psicólogas se distribuían en las salas para cubrir las interconsultas.

La autora de este capítulo cubría las interconsultas de pacientes internados, y respondía a la demanda ambulatoria. Las emergencias psiquiátricas se resolvían con la modalidad de guardia pasiva, por lo cual se atendían telefónicamente y se organizaba la derivación, que se definía según el tipo de urgencia y la edad de la persona. Se atendían casos de diversos efectores, por lo cual se daban indicaciones a los pediatras si estaban alejados. También se gestionaban camas, se acompañaba el armado de los dispositivos de atención, se hacían indicaciones psicofarmacológicas, etc. Asimismo, se realizaban intervenciones telefónicas con personas internadas en otros lugares de la provincia, realizando derivaciones y respaldo a los equipos de forma remota (Ministerio de Salud, provincia de Jujuy, 2016). La asistencia brindada por los profesionales en el servicio se encontraba guiada por diversos protocolos provinciales.

Además, se realizaban articulaciones con otros dispositivos de salud y salud mental, tanto del sector privado como del público. La comunicación intersectorial era primordial para acompañar las situaciones, y se efectuaba fundamentalmente con la Secretaría de Niñez, con juzgados de menores y de familia, y con otros equipos interdisciplinarios de educación y del Ministerio Público Fiscal. Dichas articulaciones se acompañaban de la realización de informes en forma permanente, ocupando esta actividad parte importante de la carga de trabajo.

En 2023, la autora quedó asignada únicamente al área asistencial. Ese mismo año se conformó una guardia pasiva, integrada también por la psiquiatra que había estado de licencia y que, desde 2019, cumplía funciones en un dispositivo ambulatorio de otro hospital. En el área de salud mental, la guardia está a cargo de psicólogas y de una psiquiatra. Las psicólogas cubren la guardia central durante su horario presencial. Además, desde 2023 se implementó una guardia activa los fines de semana, que atiende tanto la guardia central como los requerimientos del área de internación en ese horario.

Rotan por el servicio residentes de tercer año de las Residencias de Psicología Comunitaria y de Psiquiatría. También residentes provenientes de otras zonas y hospitales del país, por ejemplo, el Hospital Infanto-Juvenil C. Tobar García de la Ciudad de Buenos Aires.

Respecto a la disponibilidad de espacio físico, se cuenta con un consultorio modificado que hace las veces de sala de reuniones y de descanso, con dos computadoras para hacer informes y procedimientos administrativos. También se cuenta con dos consultorios para la atención ambulatoria de psicología y un consultorio para psiquiatría.

Los servicios de salud mental de la provincia dependen de la Secretaría de Salud Mental y Adicciones, contando con protocolos provinciales específicos: de derivación de pacientes con problemáticas de salud mental (2018) y de atención y prevención de suicidio (2018). Ello se enmarca en el Plan Estratégico de Salud Mental de la Provincia (2018).

Internación por Salud Mental en el hospital

Para la internación, los NNyA ingresan por diferentes vías: a través del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) o por demanda espontánea. El SAME cuenta con un servicio prehospitalario de emergencia especializado en salud mental, con psicólogo y enfermero en ambulancia, y trabajador social y psicólogo de respaldo en la base operativa del dispositivo. Un operador telefónico entrenado atiende las llamadas. Se realiza la asistencia en domicilio y, de no resolverse la situación, se gestiona la cama en el dispositivo de internación y el correspondiente traslado. Respecto a la demanda espontánea, esta llega a la guardia central del hospital, a la cual acuden los NNyA con familiares en situaciones de urgencia. En la guardia central, el primer contacto es con pediatría, cuyos profesionales determinan la necesidad de comunicarse con el especialista según la complejidad. Así, se evalúa el caso y se determina la necesidad o no de internación, en cuyo caso se gestiona la cama y se procede al ingreso.

Uno de los obstáculos es que, o bien se rechazaba el ingreso del paciente en la guardia, o se llamaba indiscriminadamente a la psiquiatra infanto-juvenil. Esto se vinculaba con el hecho de que no se terminaba de acordar dentro del equipo del hospital si este era un lugar adecuado para internar por salud mental. La agitación y muchos cuadros graves hacían dudar a los profesionales, y terminaban por rechazar la demanda.

Otra forma de solicitud de atención del servicio son las interconsultas de NNyA internados por patologías médicas (medicina de enlace) o NNyA con internaciones por trastornos relacionados con la salud mental. Las internaciones por esta lógica progresiva son siempre de pediatría, y la interconsulta es la forma de solicitar la evaluación de los profesionales del servicio de Salud Mental. El pediatra a cargo de la cama (del NNyA) solicita indistintamente y de acuerdo con su criterio la interconsulta, pero lo hace por disciplina, no por servicio. Es decir, puede pedir interconsulta por parte de Psiquiatría y de Psicología.

Las internaciones de NNyA se ingresan según la complejidad a las salas destinadas a tal fin (el hospital se organiza por niveles de complejidad), no habiendo un número delimitado de plazas para NNyA cuyo problema primario es de salud mental. En casos de episodios agudos, desde 2024 se cuenta con una sala específica para su recepción, acondicionada tras un episodio en el cual un niño intentó arrojarse por una ventana desde el segundo piso, en un rapto de alucinaciones y delirios persecutorios y erotomaníacos. Fueron retirados de dicha sala elementos de enfermería accesorios como palos de suero y balanzas, y se modificó la apertura de ventanas (se abrían de arriba abajo) y se colocaron vidrios acordes para evitar grandes lesiones con las roturas. Esta sala cuenta con tres camas, y no es exclusiva para salud mental, pudiéndose utilizar por otras especialidades si no hubiera pacientes con algún riesgo para sí o para terceros.

Es de señalar que, aun siendo la persona internada por patología mental, el médico de cabecera es el pediatra, y Salud Mental interviene por interconsulta. Los motivos de internaciones por Salud Mental más frecuentes son intentos de suicidio, consumo problemático, trastornos de alimentación, episodios de angustia, episodios psicóticos agudos y episodios de agitación en NNyA con diagnóstico de autismo o trastornos de conducta. Durante la internación, los NNyA reciben atención pediátrica, evaluación de cualquiera de las especialidades, estudios complementarios que ofrece el hospital, evaluación de trabajo social, psicodiagnósticos, abordaje de psicología, evaluación psiquiátrica e indicaciones psicofarmacológicas; además, se les da continuidad educativa a través de la escuela hospitalaria.

El promedio de NNyA ingresados por trastornos relacionados con la salud mental es de aproximadamente siete al mes. El tiempo de internación suele ser inferior a tres semanas y, en los casos de pacientes con problemática social compleja, puede llegar a ser de hasta cuatro meses.

El hospital cuenta con estimuladoras tempranas pertenecientes al Ministerio de Educación. A su vez, la Escuela Hospitalaria funciona desde la década del setenta. En cada sala hay docentes que garantizan la trayectoria educativa de los NNyA internados. Estas actividades se desarrollan en la sala de juegos que se encuentra en cada sector de internación, destinada a actividades lúdicas, recreativas, educativas y disponibles para pacientes y adultos acompañantes.

Como se señaló anteriormente, la articulación intersectorial es central al trabajo. Entre los organismos con los que se trabaja, están la Dirección de Protección de Derechos de NNyA, hogar de niños y niñas, Casa del Adolescente, dispositivos pertenecientes al Ministerio de Desarrollo y el Ministerio de Educación. También se articula con otras áreas del Ministerio de Salud, como los Dispositivos Integrales de Adicciones y el Centro de Rehabilitación Especializada de Niños, Niñas y Adolescentes (destinado principalmente a autismo y otras patologías crónicas y severas).

Buscando a Karen

El caso de Karen refleja un caso de coordinación exitosa, tanto a nivel interdisciplinario como intrahospitalario e interinstitucional.

A fines de 2021, Karen había empezado a salir de su casa sin un rumbo determinado, activando todos los circuitos de búsqueda. Con sus diez años, deambulaba sin objetivo, salía de su hogar sin autorización de los adultos a cargo. Terminaba muchas veces en otras localidades, trasladada por adultos. Sufría abusos en esos momentos que parecía no registrar como traumáticos, subía a vehículos privados y públicos, era llevada a lugares nocturnos.

La referente de salud mental de la región en la cual vivía la niña pidió turno para evaluación psiquiátrica, previo a lo cual se solicitaron informes escritos de psicología y trabajo social, al tratarse de un turno programado, y a fin de evaluar el abordaje inicial. Con turno programado, la niña asistía a la consulta en compañía de su mamá. Se mostraba tranquila, pero no participaba de la entrevista. La mamá relataba lo que ya se describía en los informes. La familia era originaria de una zona rural de la provincia de Buenos Aires, desde donde se habían trasladado dos años antes, hecho que coincidía con el origen del cuadro. Terminada la primera entrevista, quedó esperando unos minutos en la sala de espera, desde donde otra vez salió sin rumbo. Una vez más, se activaron las alertas a los organismos correspondientes, con la denuncia policial correspondiente.

Karen fue encontrada 72 horas después y llevada a la guardia del hospital, en donde se decidió la internación. Durante esta se iniciaron diferentes esquemas psicofarmacológicos que provocaban efectos secundarios. Karen se mostraba amable en la sala y muy activa. Le gustaba jugar, buscando como compañeros de juego a los más pequeños. Hablaba mucho y se distraía fácilmente del foco. Aunque no se observaron alteraciones de la sensopercepción, la evaluación clínica del equipo consideraba un diagnóstico presuntivo relacionado con la psicosis.

Durante los días de internación, se tomó contacto permanentemente con los equipos cercanos de su domicilio que habían contenido y debían continuar intervenciones. Muchas veces solicitábamos más información; otras, coordinábamos estrategias para una futura alta. Durante la estadía en una sala de mediana complejidad, no manifestó conductas transgresoras o de oposición. Casi inmutable y sumisa, aceptaba las indicaciones del equipo. De este lugar no intentó “fugarse” nunca. Algo de esta experiencia la organizaba y la contenía. Durante la internación se estableció un buen vínculo terapéutico, que se observaba en que Karen buscaba la proximidad de algunos profesionales cuando estos se acercaban a la sala.

Durante la internación se articuló con diferentes organismos del ámbito de la salud, como así también con otros sectores como Educación y Desarrollo Social. Se pudo establecer articulación con Educación para escolarizar a Karen y trabajar en forma conjunta para conseguir que la trayectoria académica no fuera obstaculizada. Además, se tramitó su Certificado Único de Discapacidad y se la afilió a la obra social provincial.

Tras esta primera internación, tuvo dos internaciones más de similares características. Salía de su casa sin supervisión ni aviso previo, deambulaba algunos días, era encontrada y trasladada al hospital. Luego de las altas de internación, Karen acudía una vez al mes al hospital para realizar el control farmacológico, al cual llegaba de buen ánimo. Durante tales controles de seguimiento, se hicieron presentes alucinaciones visuales. Se descartó una patología orgánica que las originara. Eran estas alucinaciones, en las que veía siluetas y sombras, las que precedían a sus fugas y escapes de su casa. Tras sucesivos ajustes de la medicación, y atendiendo a los efectos que esta generaba, las conductas se fueron espaciando, y las siluetas ya no eran tan claras como al principio. Además de los controles farmacológicos en el hospital, se había logrado que un equipo ambulatorio cercano a su casa de psicología y trabajo social continuara con el acompañamiento.

Cierre

Este escrito ha sido un recorte de la historia del servicio, de la dinámica, de los obstáculos y de la realidad de la salud mental infanto-juvenil de una provincia limítrofe. Como autora, ha sido un desafío, atravesado con entusiasmo y por mi propia historia en el servicio. Es un recorrido en épocas donde la salud pública y la formación médica y de residencias quedan en un plano postergado, más aún la salud mental, y la salud mental infanto-juvenil se pierde en un imperceptible punto las decisiones de aquellos que pueden hacerlo.

Considero necesario preguntarse una y otra vez qué y cómo estamos haciendo nuestra tarea, qué nos falta, por dónde empezamos los cambios, cómo los mantenemos. Estas preguntas deben ser puestas sobre la mesa para propiciar el debate cotidiano desde múltiples miradas.

Vaya para los que lean, queden y sigan en la tarea, una mirada.

Referencias bibliográficas

Dal Bo, L. (2001). Reforma hospitalaria. Recuerdo de algunos proyectos. En www.hpc.org.ar/investigacion/revistas/volumen-4/reforma-hospitalaria.

Entrevista al Dr. A. Pereira Rosas. Videollamada realizada el 26 de enero de 2025.

Entrevista a Lic. Carmen Balut de Alexander. Entrevista personal y presencial el día 29 de julio de 2025.

Fundación Hospital de Niños de Jujuy (s.f.). Nota sobre la creación del Hospital de Niños de Jujuy en su 57.º aniversario. Fundación Hospital de Niños de Jujuy. https://www.fhnjujuy.org.ar/nota-sobre-la-creacion-del-hospital-de-ninos-de-jujuy-en-su-57-aniversario.

Ministerio de Salud de la provincia de Jujuy (2016). Protocolo de atención y derivación de pacientes con problemáticas de salud mental. Secretaría de Salud Mental y Adicciones, Gobierno de Jujuy.

Ministerio de Salud de la provincia de Jujuy (2018). Protocolo para la atención y derivación sanitaria de personas con problemáticas por consumo de pasta base y/o paco. Secretaría de Salud Mental y Adicciones, Gobierno de Jujuy.

Ministerio de Salud de la Provincia de Jujuy (2018). Protocolo de abordaje de conductas de riesgo suicida y autolesiva para población general. Secretaría de Salud Mental y Adicciones, Gobierno de Jujuy.

Ministerio de Salud de la Provincia de Jujuy (2018). Plan provincial de salud mental y adicciones. Secretaría de Salud Mental y Adicciones, Gobierno de Jujuy.



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