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Lógicas hospitalarias y expansión del modelo comunitario

Hospital Regional Dr. Víctor Manuel Sanguinetti, Comodoro Rivadavia, provincia del Chubut

Gabriela Fiel Martínez, Gabriela Casarotto
y Andrea Beltramino

Introducción

Este capítulo describe el proceso de adecuación de las internaciones por motivos de salud mental en el Hospital Regional Víctor Manuel Sanguinetti, en función de la progresiva implementación de prácticas y dispositivos con enfoque de derechos humanos.

Para comprender las prácticas de este hospital, se describe el proceso histórico en que este servicio, así como otros dispositivos de la red de cuidados, se fue desarrollando, desde el principio de la continuidad de la atención.

Aunque el servicio de Salud Mental funciona en el hospital desde 1984, se analiza aquí el periodo 2003-2024. Este periodo se elige pues en 2003 se inició un proceso progresivo de transformación a nivel provincial del sistema de atención pública en materia de Salud Mental, que promueve la modificación de las estructuras, la creación de dispositivos y cambios en la modalidad de atención con descentralización hacia la comunidad (Freytes Frey y Zelaya, 2007). Damos cuenta de este proceso hasta 2024, año en que las autoras de este trabajo fueron removidas del cargo de Jefatura Departamental y de la coordinación del dispositivo de internación en el marco de un proceso de reestructuración del sistema de atención y del organigrama general del sistema sanitario provincial y de la red de efectores de salud mental hospitalaria en particular.

Nos es grato compartir esta experiencia que representa y resume 20 años de trabajo y construcción conjunta, orientada al diseño y la implementación de dispositivos y prácticas en Salud Mental, en una perspectiva de derechos y enfoque comunitario, dirigida a la comunidad en general en materia de promoción y prevención, y de atención y acompañamiento para aquellas personas con padecimiento mental.

El hospital

El Hospital Regional Víctor Manuel Sanguinetti, también nombrado como “El Elefante Blanco”, “El Regional” o “El Hospi”, es uno de los edificios sanitarios más emblemáticos de la ciudad de Comodoro Rivadavia (Diario Crónica, 2022). Se encuentra emplazado en la zona céntrica en terrenos ganados al mar, lo que también le otorga un carácter destacado en el paisaje urbano de la ciudad. Actualmente con dependencia administrativa y de financiamiento provincial, fue inaugurado oficialmente el 1.º de agosto de 1968, concebido como un hospital de alta complejidad (Complejidad VIII), es decir que cuenta con capacidad de resolución integral para la atención de las necesidades asistenciales y sanitarias de la población local y regional, operando no solo como hospital de cabecera de la ciudad, sino también como centro de derivación para el Área Programática Sur, que incluye varias localidades de la provincia.

La ciudad de Comodoro Rivadavia, en donde se ubica el hospital, tenía 201.854 habitantes según el último censo de 2022 (INDEC, 2022). En lo que respecta a la población de Comodoro Rivadavia, un 70 % cuenta con cobertura por obras sociales y prepagas como consecuencia de la actividad de empresas petroleras y de servicios. La población únicamente con cobertura pública está en general subocupada o desocupada, con un alto porcentaje de migrantes, tanto internos del norte del país como externos de países vecinos. El hospital brinda respuesta sanitaria y acompaña a la población a lo largo de su ciclo vital, cualquiera sea su franja etaria y su cobertura social.

La estructura edilicia del hospital responde a los diseños hospitalarios de la segunda mitad del siglo XX, con un edificio de gran porte, de líneas rectas y funcionales, adaptadas al terreno y al clima de la región. La fachada principal, de aspecto sobrio y simétrico, presenta amplios ventanales que favorecen la entrada de luz natural y una escalinata de acceso que da paso a un hall central espacioso y luminoso donde se encuentra la mesa de recepción, y desde donde se abren dos amplios pasillos hacia ambos lados a lo largo de los cuales se encuentran ubicados distintos espacios de atención –farmacia, rayos, laboratorio, vacunación, consultorios de atención y acceso a otras alas, entre ellas la de Salud Mental–.

El edificio conserva su estructura original como núcleo central, a la que se han incorporado nuevos pabellones y áreas específicas, conectadas mediante un sistema de circulación interna que facilita el traslado de pacientes, profesionales y equipamiento. A lo largo de los años, el hospital ha sido objeto de refuncionalizaciones y ampliaciones que permiten continuar la modernización del edificio, para adecuarlo a las exigencias actuales de la atención médica de alta complejidad: se reacondicionaron más de 1000 m² en planta baja, modernizando los sectores de ingreso, las áreas de espera, los sanitarios y espacios de circulación, y se realizaron obras de accesibilidad, incluyendo rampas y baños adaptados para personas con movilidad reducida. Además, se construyeron nuevas áreas destinadas a Salud Mental, salas de espera y consultorios. Actualmente se encuentran en ejecución obras de infraestructura tecnológica, como, por ejemplo, la instalación de un resonador magnético de última generación.

Respecto a las prestaciones intrahospitalarias (brindadas en edificio central), el hospital cuenta con atención ambulatoria que cubre la totalidad de las especialidades, con excepción de trasplante coronario y cardiopatías congénitas que son derivadas. En lo relativo a internaciones, abarca la totalidad de las clínicas básicas, además de otras especialidades, siendo el único hospital en la zona con terapia intensiva pediátrica e internación por Salud Mental de adultos y de niños, niñas y adolescentes.

Antes de la pandemia, el hospital contaba con 180 camas, número que fue ampliado durante la emergencia sanitaria a 219. La organización de las camas por servicio y el ingreso a la internación se realiza en forma programada por consultorios externos o bajo modalidad de urgencia por el servicio de Unidad Médica de Urgencias. La totalidad de los servicios brindan atención ambulatoria en consultorios emplazados dentro del nosocomio.

Por otra parte, dependiendo de la Dirección Asociada del Área Externa hospitalaria, funcionan emplazados en distintos barrios de la ciudad catorce centros de atención primaria de la salud (CAPS), en donde se brinda atención espontánea, tareas de promoción, prevención, asistencia y continuidad de cuidados de población georreferenciada. Asimismo, desde el hospital y los CAPS, se brinda asistencia a las localidades rurales del Área Programática Sur y a personas privadas de libertad, ya sea mediante turnos ambulatorios presenciales, internación o atención de manera virtual (telesalud-webex).

La salud mental en el hospital

El Departamento de Salud Mental del Hospital es uno de los cinco servicios de salud mental provinciales, junto a los de Esquel, Puerto Madryn, Trelew y Rawson. Hasta mediados de 2024, dependía de la Dirección Asociada Médica del hospital y técnicamente de la Dirección General Provincial de Prevención y Atención Sanitaria de las Problemáticas Psicosociales y Discapacidad.

Es importante subrayar que, para poder comprender el trabajo del Departamento de Salud Mental del Hospital, resulta imprescindible dar cuenta de la red sociosanitaria de efectores de salud mental que lo componen. Esta forma de organización puede diferir de aquella en otras provincias, en las cuales la atención en salud mental en el hospital se limita a la tarea intrahospitalaria. Hasta diciembre de 2024, la red sociosanitaria departamental se componía de siete dispositivos: Centro Integral de Tratamiento de las Problemáticas de Consumo Zona Norte; Centro de Día de Salud Mental; Centro Integral de Tratamiento de las Problemáticas de Consumo Zona Sur; Dispositivo de Orientación y Atención Primaria Salud Mental y Adicciones; Dispositivo Infanto-Juvenil; Dispositivo Habitacional Efector de Salud y Dispositivo de Internación.

Adicionalmente a estos dispositivos, el Departamento de Salud Mental del Hospital cuenta con una Guardia Interdisciplinaria de Salud Mental (psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales), dos residencias dependientes técnicamente de la Dirección de Capacitación y del Departamento de Residencia de la Provincia, un programa de atención en salud mental para personas privadas de libertad (modalidad mixta presencial y telesalud) y un programa de atención en psiquiatría para usuarios de zonas rurales. Todos servicios brindados por los mismos agentes del Departamento que cumplen funciones diariamente en otros dispositivos.

El Departamento de Salud Mental del Hospital funciona desde 1984, pero ha sido objeto de cambios desde su creación. La siguiente línea de tiempo ubica algunos de los momentos y eventos más importantes en la conformación de la red sociosanitaria y de programas asociados.

Tabla 1. Línea de tiempo Departamento de Salud Mental 2003-2022

Año

Evento

2003

Inicio del proceso de transformación provincial en salud mental comunitaria.

2008

Creación de cuatro equipos itinerantes y distribución en CAPS.

Apertura de Residencia de Psiquiatría en el Departamento de Salud Mental del Hospital.

Promulgación de Ley Provincial de Salud Mental n.º I-384.

2009

Inauguración de nueva sala de internación en planta baja del hospital.

2012

Inicio del proceso de creación de dispositivos intermedios: centro de día, residencia asistida, centro ocupacional laboral. Inicio de proceso de externación progresiva de monovalentes privados y usuarios cronificados en sala de salud mental hospitalaria.

Cambio de dependencia administrativa de centros de adicciones hacia el Departamento de Salud Mental en adecuación a la Ley Nacional de Salud Mental n.º 26.657.

2015

Apertura y puesta en funcionamiento del Centro Ocupacional Laboral (disuelto en 2016).

Apertura y puesta en funcionamiento del Centro de Día.

Apertura y puesta en funcionamiento del dispositivo habitacional con una casa hogar de apoyo medio-bajo.

2016

Integración estructural y funcional de los dispositivos “externos”.

Redefinición de guardias hospitalarias: activas y por equipo interdisciplinario.

2019

Conformación de equipo infanto-juvenil.

Puesta en funcionamiento de la Residencia en Salud Mental Comunitaria.

2022

Descentralización de la atención de psiquiatría con la inclusión de la disciplina en los equipos interdisciplinarios de base en la comunidad; dotación de mayores recursos a equipos de base en la comunidad.

Creación de dispositivo de atención en salud mental para personas privadas de libertad.

Creación de dispositivo de atención virtual por médico psiquiatra para personas en tratamiento por padecimientos de salud mental en atención por equipos rurales.

Fuente: elaboración propia con base en diario El Patagónico (2015), Fiel Martínez y Casarotto (2022), Zelaya y Freytes Frey (2011).

En noviembre de 2024, se contaba con un total de 98 agentes de planta permanente, con equipos interdisciplinarios en cada uno de los dispositivos. En el caso del dispositivo de internación, vale señalar que los enfermeros dependen del Departamento de Enfermería del hospital y no del de Salud Mental. La mayoría de los trabajadores del Departamento de Salud Mental tiene una dedicación de 30 horas semanales. Algunos realizan además horas extendidas. Los psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales realizan asimismo guardias activas. Debido a que los salarios resultan insuficientes, la gran mayoría de los agentes también trabajan en otros ámbitos. Esto implica un desgaste que impacta en la capacidad y calidad de atención.

Internación por Salud Mental en el hospital

La internación por Salud Mental en el hospital data del año 1984. El dispositivo de internación fue creciendo progresivamente en complejidad, en paralelo con los cambios normativos y de paradigma impulsados por la normativa provincial, nacional e internacional. El área de internación por Salud Mental funcionó desde sus inicios hasta el 2009 hacia el final del ala izquierda del segundo piso del nosocomio, separada del ala pediátrica por una puerta con llave. Desde 2009, el dispositivo de internación para personas adultas (desde 15 años) funciona en un espacio exclusivo en la planta baja del hospital, con accesos diferenciados desde el interior y exterior del edificio y adecuado a las necesidades de los usuarios respecto a zonas de esparcimiento internas y externas y características de las habitaciones.

En el caso de niños, niñas y adolescentes (NNyA) hasta 14 años inclusive, la internación se realiza en el área de pediatría, donde se brinda atención específica desde el dispositivo infanto-juvenil del hospital. Aunque se dispone de un espacio físico amplio y adecuado en términos de comodidad para la internación de personas adultas, en el caso del espacio destinado a la población infanto-juvenil, este no cumple con todos los criterios necesarios para el abordaje integral de situaciones agudas de salud mental. A su vez, el área de pediatría tampoco cuenta con infraestructura adaptada, y no autoriza la internación de adolescentes de entre 15 y 17 años, quienes se internan en la sala de adultos a pesar de lo contraproducente que pueda resultar ese contexto a su edad evolutiva y problemática.

La internación de NNyA es coordinada por el dispositivo infanto-juvenil, cuyos profesionales trabajaban articuladamente con el servicio de Pediatría y la guardia de salud mental. El equipo intrahospitalario de infanto-juvenil se componía en 2024 de tres psicólogos, un trabajador social y dos psiquiatras infantojuveniles; estos últimos, con régimen de guardia pasiva permanente. Siempre que sea posible, se promueve la presencia de un referente afectivo o adulto responsable durante toda la internación, pero su ausencia no es impedimento para llevar adelante el tratamiento. En función de la edad, se aplican los criterios de autonomía progresiva, escuchando y considerando las opiniones del/la adolescente.

En la internación de personas a partir de los 15 años, una vez realizada la admisión, se conforma un equipo de tratamiento para cada paciente, que acompaña todo el proceso de internación, abordaje terapéutico y planificación de externación. Este equipo trabaja en la construcción de un plan de atención integral que incluye psicoterapia, abordaje familiar, tratamiento psicofarmacológico, cuidados de enfermería, interconsultas médicas, construcción de un proyecto de vida y articulación con dispositivos comunitarios, servicios sociales, judiciales y educativos.

En términos de infraestructura y equipamiento, el sector de adultos cuenta con dieciocho camas distribuidas en dos alas diferenciadas: una de diez camas para mujeres y otra de ocho para varones. Cada habitación es compartida por dos personas y dispone de baño privado; una de estas habitaciones está adaptada para personas con discapacidad motriz. Existe además un salón de usos múltiples (SUM) que funciona como comedor y sala de actividades, un office de enfermería con monitoreo por cámaras, consultorios para atención, una sala de reuniones, área administrativa, baños para profesionales y una sala anexa destinada a pacientes en proceso de externación, equipada con dormitorio y baño propio. Aunque se trata de un dispositivo a puertas abiertas, existen protocolos de control en el ingreso y egreso, los cuales se aplican con criterios de proporcionalidad y razonabilidad en situaciones de riesgo.

Es de señalar que, tras el cierre de dos clínicas psiquiátricas en 2022, el hospital quedó como único efector de internación de agudos por salud mental para personas adultas y NNyA en el Área Programática Sur, una extensa región que abarca no solo el sur de la provincia de Chubut, sino también el norte de la provincia de Santa Cruz. Este hecho incrementó notablemente la demanda sobre el dispositivo, y lo convirtió en una referencia ineludible para los tres subsistemas de salud.

Lo anteriormente descrito da cuenta del proceso de cambio que se ha ido produciendo en las internaciones por salud mental en el hospital, desde que se empezaron a realizar hace más de 20 años. Este proceso de cambio no ha estado libre de dificultades y tensiones en el proceso de conceptualizar la internación como un momento y una intervención dentro de la estrategia de continuidad de cuidados, pero no como su centro. Un hecho significativo en este recorrido fue la coordinación de la sala por parte de una médica psiquiatra con experiencia en atención primaria, por un lapso de dos años, entre 2023 y 2024. Dentro de los cambios, se destaca el diseño de planes de externación desde el primer día de ingreso, con participación activa de las personas internadas y sus redes vinculares, respetando el principio de la “dignidad del riesgo” (Basz, 2012); la implementación de prácticas respetuosas de la diversidad, incluyendo criterios de identidad de género en la asignación de camas; la promoción de derechos en la internación y el respeto por las elecciones terapéuticas; la promoción de talleres grupales, espacios de participación, salidas planificadas y la reducción del uso de sujeciones químicas o físicas.

Entre los logros más relevantes, se encuentran los siguientes: aumento en el giro cama, reducción del tiempo promedio de internación, menor tasa de reinternaciones. Lo anterior fue el resultado de una mejor articulación con dispositivos comunitarios y con servicios sociales, educativos y judiciales. A pesar de estos avances, persisten importantes obstáculos estructurales y funcionales, como son la falta de dispositivos residenciales de mediano y alto nivel de apoyo, así como de dispositivos intermedios, escasez de operadores comunitarios, insuficiente stock de medicación en farmacia hospitalaria, ausencia de formación específica en salud mental comunitaria para el personal de enfermería del hospital, por mencionar los más sobresalientes.

Ejemplificando dos de tales obstáculos y sus consecuencias, en noviembre de 2024, cuatro personas con alta hospitalaria no podían egresar por falta de dispositivos residenciales. En Comodoro Rivadavia solo existe una casa hogar pública de bajo nivel de apoyo y una privada que brinda atención de bajo y medio nivel de apoyo, y las instituciones residenciales con mayores niveles de apoyo, ya sea para personas con padecimientos mentales severos y discapacidad o para problemáticas de consumo, se encuentran a más de 350 km de distancia, lo cual dificulta el acompañamiento de las redes familiares. Por otro lado, se intentó, sin éxito, implementar un protocolo consensuado de sujeción física como recurso de excepción, en consonancia con estándares de derechos humanos, pero su aplicación fue intermitente, y su apropiación, reducida por parte de enfermería y del equipo profesional.

Actualmente, han aumentado las internaciones por ideación o posintento de suicidio con riesgo para sí, sobre todo en población joven (de 15 a 24 años), aunque también en la franja de entre 35 y 40 años, tanto de hombres como de mujeres. De igual manera, se internan frecuentemente descompensaciones psicóticas, usualmente por baja adherencia a tratamiento psicofarmacológico.

Búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas

Con el siguiente caso, sucedido a principios del año 2024, nos proponemos ilustrar la forma en que la búsqueda y construcción interdisciplinaria de alternativas terapéuticas, fundamentadas en escuchar lo que la propia persona internada y su familia dicen, puede conducir a situaciones de recuperación, no solo para la persona en cuestión, sino para otros involucrados directa o indirectamente en su tratamiento.

Cristian, de 37 años, de profesión carpintero y pintor, convivía con su pareja, de quien se encontraba distanciado hacía unas pocas semanas. Ingresó por guardia traído por personal policial tras denuncias de los vecinos, que escuchaban ruidos raros y notaban conductas extrañas que los atemorizaban. El equipo de guardia de Salud Mental decidió que, dada la presentación del usuario (descompensación psicótica/episodio psicótico agudo), su red social resultaría insuficiente para acompañar un proceso de compensación ambulatoria y decidió la internación involuntaria.

Cristian no contaba con antecedentes de cuadros similares, como así tampoco internaciones o tratamiento por salud mental, no tenía historia de consumo de sustancias, con excepción de tabaco. Por presentar un cuadro de excitación psicomotriz, el equipo médico de la Unidad Médica de Urgencias que lo recibió debió indicar contención química y realizar sujeción física hasta tanto hiciera efecto completo la medicación. El equipo de guardia localizó a los familiares para informarles respecto de la decisión de internación involuntaria, de su estado, del tratamiento que se realizaría y de la notificación a los organismos correspondientes, para resguardar los derechos de Cristian.

Una vez ingresado a la sala, ya sin efectos de medicación sedativa, Cristian, sin presentar conciencia alguna de enfermedad, se mostraba inquieto y con resistencia a la indicación de la medicación. Siendo infructuosos los intentos de informarle la necesidad de la toma de la medicación, se indicó medicación inyectable (haloperidol/lorazepam/Nozinan).

Transcurridas unas horas, Cristian continuaba con el cuadro de descompensación psicótica, con ideación paranoide en relación con sus vecinos y sus relaciones laborales, y con marcada inquietud comenzó a presentar reacciones adversas al haloperidol. Por ello se decidió cambiar el esquema a fármacos antipsicóticos atípicos. Se solicitaron interconsultas diarias a Clínica Médica para seguimiento de sus parámetros vitales y estudios complementarios por los efectos adversos presentados.

Cristian se mostraba constantemente demandante de alta, no respondía a la contención verbal y se fugó en reiteradas ocasiones saltando el paredón del patio de la internación que lindaba con una de las calles. Era llevado de vuelta a la sala por la policía –ya que se daba aviso a Búsqueda de Personas–, por sus familiares o su expareja. Cuando se le preguntaba por los motivos de fuga, además de señalar que no había razón para que estuviese internado, señalaba la falta de comprensión por parte del equipo frente a lo que quería insistentemente explicar, que era que su material de trabajo podía ser robado y él necesitaba realizar labores pendientes de entrega por razones económicas.

Ante las reiteradas fugas, la imposibilidad de aplicar medicación de acción rápida y debiendo esperar el efecto de la medicación instalada, los episodios de desorganización e inquietud y fuga persistían, la familia se hizo presente y ofreció soluciones tales como pagar los costos materiales para subir la altura del paredón, solución que era inviable.

En reunión de equipo interdisciplinario de internación, se problematizó la situación para buscar soluciones: ¿qué hacer ante un paciente inquieto y una sala que no puede contenerlo (y que necesita evitar “alteraciones” para no afectar la serenidad y el bienestar de otros usuarios)?, ¿serían apropiadas y respetuosas de los derechos del usuario las solicitudes de algunos compañeros de guardia y de algunos enfermeros de contención física, aislamiento en habitación y custodia policial?, ¿cómo afectaría este tipo de intervenciones en la relación de Cristian con su equipo tratante?, ¿estaban agotadas otras instancias?, ¿qué impacto tendrían este tipo de medidas en la subjetividad de Cristian?, ¿y en su familia?, ¿qué decía Cristian?, ¿qué otras soluciones podrían buscarse ante la falta de respuesta a contención verbal y al riesgo de reinstalar medidas psicofarmacológicas habituales?

Surgió la idea de dar lugar a su insistente deseo de trabajar y producir, motivos que desorganizadamente esgrimió para explicar sus fugas, y que ciertamente comunicaba en los momentos de mayor inquietud: ¿y si quizás necesitaba trabajar, producir?, ¿qué sucedería si pudiera trabajar dentro de la sala?, ¿qué es lo que Cristian sabía y podía hacer que resultara útil para la sala? Estas preguntas permitieron pensar que otras formas de contención que no implicasen la sujeción física o el sometimiento del psiquismo eran posibles.

Surgió la idea de transformar el paredón del patio (por donde suelen escaparse los usuarios) en un pizarrón, considerándose un aporte en cuanto otros usuarios podrían escribir, comunicar, dibujar durante su estancia en nuestra sala. Con esta propuesta en mente y también con muchos interrogantes de si esta funcionaría, el equipo convocó nuevamente a la familia, que sugirió que podía quedarse su expareja a acompañarlo por las noches, y se mostraron dispuestos a proveer los elementos necesarios en caso de que Cristian aceptara el trabajo que se le ofrecería. Ante la invitación por parte de su equipo tratante, quien le explicó la necesidad de la sala de contar con una pizarra y que esta podía realizarse en el patio, y esgrimiendo motivos por los cuales sería bueno para sus compañeros de la internación, Cristian aceptó y, sin que el equipo se lo solicitase, realizó una lista de materiales que necesitaría para realizar el trabajo. También aceptó con agrado que su expareja lo acompañase durante las noches.

Cristian, además de pintar el muro, animó a sus compañeros a intervenir la nueva pizarra. Tomó la iniciativa de pintar un arco en una pared del edificio hospitalario dentro del patio de internación, ayudado por plantillas armadas con los elementos disponibles en sala, pensando que esto podría ser de utilidad para que sus compañeros de sala pudieran marcar gol al jugar al fútbol. Estas tareas llevaron a Cristian a permanecer cerca de diez días sin episodios de inquietud ni de fuga. Desde la propuesta y durante el tiempo que duró la actividad y el acompañamiento de su expareja, Cristian comenzó a establecer una relación de confianza con el equipo y mostró mayor predisposición a aceptar las indicaciones y sugerencias hasta el alta definitiva de la internación.

Se concluyó como diagnóstico presuntivo un trastorno bipolar, episodio hipomaníaco. El tratamiento instaurado: olanzapina, 10 miligramos por día, y Valcote, 1500 miligramos por día. Actualmente, se encuentra en tratamiento ambulatorio combinado (médico psiquiatra y psicólogo) de forma privada y no ha presentado recaídas.

Se debe señalar que, si bien el equipo evaluó como exitosa la intervención, la medida despertó profundas resistencias: negativa a acompañar a Cristian en la actividad (luego se solicitó a personal de seguridad de sala que rondase el patio mientras Cristian trabajaba); notas donde el equipo era “acusado” de poner en riesgo la sala, dado que la pintura era inflamable y “podría prenderse fuego al caer la ceniza de un cigarrillo encendido”, y tildando de “mamarrachos en la pared” el arco de fútbol. Resolver esta situación precisó la intervención no solo de la jefatura del dispositivo, sino también de la Jefatura Departamental.

Más allá de las resistencias, esta experiencia nos demuestra que, incluso en una sala de internación, es posible y efectivo posicionarse en lugares distintos para abordar las problemáticas de nuestros usuarios.

Cierre

La historia del Departamento de Salud Mental del Hospital Regional de la ciudad no es ajena a las luchas del campo de la salud mental en otras regiones. Si bien resulta un hecho favorable la existencia de un consenso legal y político con relación al modelo de salud mental, las tensiones en el campo entre actores se hacen sentir en pujas de poder, que resuenan como en una caja amplificadora dentro de la estructura hospitalaria donde debe funcionar el dispositivo de internación de nuestra red de efectores. Sigue estando vigente el imaginario de la hegemonía de unas disciplinas sobre otras, que otorgan un lugar central al hospital, a la atención de la urgencia, de lo agudo, el imaginario de un afuera y un adentro, y un retorno a la idea de complejidad en tres niveles. Todas estas son ideas y cuestiones que consideramos deben ser repensadas constantemente, desde las prácticas que privilegian los abordajes integrales y en comunidad donde se dan los procesos y las acciones recíprocas entre la persona y su ambiente humano en el complejo sistema de la trama de la vida.

Es con un equipo de internación que comprenda esta complejidad de los abordajes y los desafíos que impone, de la necesidad del trabajo articulado con los otros componentes de base comunitaria de la red a la que pertenecen, con el que se puede dar un proceso de modificación de las prácticas hacia el interior de la internación y del hospital. Es decir, la internación por Salud Mental en el hospital general solo es posible como espacio diferente, si este se entrama en una red de servicios de base comunitaria. Una sala de internación, para ser transformadora, requiere trabajar simultáneamente con la modificación de prácticas hacia afuera del hospital, y hacia el interior de él.

Desde luego, este proceso de transformación requiere de voluntad política que se traduzca en financiamiento adecuado de las estructuras y los insumos necesarios y en la capacitación y formación continua en salud mental de la totalidad del personal de salud.

Frente a cambios recientes, y como integrantes de un equipo de Salud Mental Comunitaria que camina cerca de 20 años en pos de un modelo comunitario, nos debemos el desafío de preservar lo construido, para continuar avanzando en pos de los derechos que defendemos.

Referencias bibliográficas

Basz, E. (2012). La dignidad del riesgo como antídoto al estigma. Grupo Salud Mental FTS. Recuperado de https://tinyurl.com/ztt7s5y4.

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Diario El Patagónico (2015). Se ultiman detalles para el funcionamiento del centro de rehabilitación. Recuperado de https://www.elpatagonico.com/se-ultiman-detalles-el-funcionamiento-del-centro-rehabilitacion-n770785.

Fiel Martínez, G., & Casarotto, G. (2022, mayo). Adecuación del Departamento de Salud Mental y Adicciones a la Ley Nacional 26.657, Ley Provincial I-384 y Ley Provincial I-648. Desarrollo de una red de dispositivos de base comunitaria. Proyecto para Certamen Interno para Concurso de Jefatura Departamental de Salud Mental Comunitaria del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia.

Freytes Frey, M., & Zelaya, S. (2007). Experiencia de transformación institucional en la red de salud mental de la Provincia del Chubut. Topía. Recuperado de https://tinyurl.com/4tdkajtt.

Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) (2022). Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022.

Legislatura de la Provincia del Chubut (2008). Ley Provincial de Salud Mental I n.º 384 y su Decreto Reglamentario. Recuperado de https://e-legis-ar.msal.gov.ar/leisref/public/showAct.php?id=15864.

Zelaya, S., & Freytes Frey, M. (2011, abril). Programa de mejora de la calidad de la red asistencial sociosanitaria de salud mental de la provincia del Chubut. Dirección Provincial de Salud Mental Comunitaria, Secretaría de Salud de Chubut.



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