Hospital J. B. Iturraspe Nuevo, Santa Fe, provincia de Santa Fe
Mirna Clarisa Embon, Melina Cascino, Romina Cellerino,
José Ignacio Olivieri, Giovana Franzolini y Francisco Romang
Introducción
En el presente capítulo, buscamos compartir con los lectores el modo de trabajo del servicio de Salud Mental del Hospital J. B. Iturraspe. Realizaremos un recorrido histórico acerca del modo de funcionamiento del servicio y sus configuraciones actuales en el marco de un hospital general.
El hospital
El Hospital J. B. Iturraspe se encuentra ubicado en la ciudad de Santa Fe. Se trata de un hospital público fundado en 1911 y nombrado en honor a un médico, que fuera gobernador de la provincia de Santa Fe, teniendo en ese entonces como principal función ser una casa de aislamiento para enfermos infectocontagiosos –principalmente tuberculosis–. En sus inicios, era un hospital de dependencia municipal, y pasó a ser provincial en el año 1991, cuando se aprobó la conformación del primer Consejo de Administración del hospital, lo que marcó la descentralización, permitió sumar nuevos servicios y modificar su denominación a Policlínico Iturraspe.
Actualmente, el hospital es un importante centro de referencia y atención médica para la región, recibiendo la demanda de toda la zona norte de la ciudad de Santa Fe y alrededores. Hasta el año 2019, se localizaba en una zona céntrica de la ciudad; en dicho año, se mudó a un nuevo edificio, ubicado en una zona estratégica del norte de la ciudad, y modificó su nombre a Hospital Iturraspe Nuevo para de ese modo diferenciarse del edificio anterior.
El hospital cuenta con 260 camas en un edificio moderno, abarcando una superficie de 30.000 metros cuadrados. Al realizarse la mudanza, se modificó su nivel de complejidad, que pasó de ser de segundo nivel a uno de tercer nivel. Este cambio implica la posibilidad de atender patologías de mayor complejidad: ahora se cuenta con una sala de cuidados intensivos especializada y se dejó de brindar atención por consultorios de atención ambulatoria. Estos fueron centralizados en un Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias (CEMAFE).
La distribución de los diferentes servicios de internación se realiza por bloques ubicados como patas de un peine. Se cuenta con guardia central de adultos y niños, quirófanos centrales, Neonatología, salas de parto respetado y quirófanos de maternidad, Unidad de Terapia Intensiva, Clínica Médica, Cirugía General, maternidad de alta y baja complejidad y Pediatría. Se intenta utilizar una lógica de cuidados progresivos, es decir, que se interna por niveles de complejidad.
La población a la cual se brinda atención incluye todas las edades, siendo fundamentalmente de clase humilde y trabajadora. A pesar de esto, se nota mucho el acercamiento de clase media a la institución en el último tiempo, producto de la crisis económica que atraviesa el país.
La salud mental en el hospital
Históricamente, y hasta 2019, el hospital no contaba con un equipo de Salud Mental formalmente conformado, sino que psicólogos y psiquiatras trabajaban de manera separada y con dificultades para la articulación. Al realizarse la mudanza del hospital hacia el nuevo edificio en el año 2019, algunos psicólogos que cumplían funciones se trasladaron, mientras que los psiquiatras permanecieron en el viejo edificio. Antes de que los profesionales se pudieran adaptar y reorganizarse en el nuevo edificio, se decretó la pandemia por COVID-19 en marzo de 2020. En ese momento muchos profesionales iniciaron licencias, por lo cual quedó el equipo conformado solo por dos psicólogas para todo el hospital. Estas concurrían de manera diaria y presencial para la atención de pacientes, además de brindar acompañamiento a los profesionales que se encontraban arrasados por la emergencia sanitaria.
Una vez superado el periodo crítico en 2021, el equipo quedó conformado por cuatro psicólogos y tres psiquiatras. Por primera vez, ambas profesiones integraron conjuntamente un equipo de abordaje interdisciplinario, y así dejaron atrás el trabajo como disciplinas aisladas. Cabe destacar que, en la planificación del nuevo edificio, el equipo de Salud Mental no figuraba ni en los planos ni en el organigrama del hospital. Por este motivo, al concretarse la mudanza en 2019, el equipo no contaba con un espacio físico propio. La actividad pudo desarrollarse inicialmente gracias a la ocupación de un aula destinada a la formación de residentes, ateneos clínicos y reuniones de equipo. Una vez finalizada la pandemia, el equipo volvió a quedarse sin espacio, por lo que se trasladó a un sector administrativo, donde continúa funcionando hasta la actualidad.
A su vez, ningún profesional del nuevo equipo conformado tenía experiencia en el trabajo interdisciplinario, ya que el funcionamiento anterior consistía en brindar atención por psiquiatría y psicología independientemente. Ello hizo que la dinámica del equipo tuviera que construirse desde cero, construcción aún en proceso, siendo un aprendizaje constante y muy enriquecedor.
Vale la pena señalar el trabajo realizado durante la pandemia. No solo se brindó atención directa a las personas internadas por COVID-19, sino que se llevó a cabo la elaboración de espacios de abordaje grupal para el personal de salud, quienes presentaban muchos síntomas de angustia por la situación. Por último, se elaboró un protocolo de duelo perinatal, y se realizó un trabajo de investigación sobre el burnout en el personal del hospital.
Actualmente, trabajamos respondiendo las interconsultas solicitadas por diferentes áreas del hospital, además de acompañar los procesos de interrupción voluntaria y legal del embarazo (IVE/ILE) en conjunto con la Consejería de Salud Sexual. Además, brindamos acompañamiento para el abordaje de la angustia reactiva a los procesos de salud, acompañamos a pacientes oncohematológicos, pacientes internados en la UTI, pacientes pediátricos y sus familias.
Adicionalmente, se brinda atención en la guardia central de adultos y niños del hospital, así como también atención en internaciones por motivos de salud mental. Se trabaja de manera interdisciplinaria con los diferentes servicios en general y especialmente con el Servicio Social. A su vez, se realizan abordajes interinstitucionales para los seguimientos territoriales y para la articulación de la atención.
Si bien en el hospital no se cuenta con guardia de salud mental específica y activa, de lunes a viernes de 14 a 22 horas funciona una guardia móvil, que depende de la Dirección Provincial de Salud Mental. Los martes y jueves dicha guardia móvil hace base en el hospital, aunque siempre responde la demanda de los diferentes efectores de la ciudad. Los fines de semana y los feriados, se cuenta con una guardia pasiva, también dependiente de la Dirección Provincial de Salud Mental, conformada habitualmente por psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales.
El equipo de Salud Mental está actualmente conformado por cuatro psicólogos y dos psiquiatras. No todos los integrantes cuentan con un cargo de planta permanente, sino que algunos continúan con contratos en calidad de monotributistas. Justamente debido a las condiciones laborales y al reducido número de integrantes, el equipo no asume la formación de residentes de salud mental ni de alumnos, ya que ello requiere una dedicación y un nivel de responsabilidad que actualmente exceden las posibilidades. Todos los miembros realizan, además, atención en consultorios particulares y otras actividades para solventarse económicamente dada la precarización de los sueldos públicos de salud.
Internación por Salud Mental en el hospital
El hospital brinda servicio de internación por Salud Mental desde sus comienzos, aunque, tal como se mencionó, inicialmente el trabajo era realizado por psicología. El abordaje integral se comenzó a dar a partir de la posibilidad de conformar un equipo interdisciplinario, a pesar de no ser un servicio reconocido formalmente por parte del Ministerio de Salud, ni tampoco por parte del organigrama del hospital.
Las internaciones se pueden dar en cualquiera de los peines del hospital, es decir, en salas generales de salud. El lugar de internación para la persona es manejado por la Dirección junto al área de Cuidados Progresivos, en función de la disponibilidad. En caso de no contar con espacio, se gestiona el traslado a otro establecimiento.
Habitualmente, el paciente ingresa por guardia central. Allí es valorado por médicos clínicos, quienes, si así lo determinan, solicitan interconsulta con Salud Mental. En el caso de que sea durante el día, el equipo de trabajo se encarga de hacer el abordaje. De lo contrario, es el equipo de guardia móvil presencial el que valora al paciente y evalúa si tiene o no criterio de internación. Si se considera que el paciente puede irse de alta, habitualmente se suele coordinar el seguimiento por salud mental en los centros de atención primaria de la salud (CAPS) cercanos al domicilio de la persona. Si se requiere internación, se define si esta es voluntaria o involuntaria. En esos casos, se avisa a la gestión del hospital para conseguir cama o que sea derivado. Si la internación es involuntaria, se procede a dar aviso al Juzgado de turno y al Órgano de Revisión.
Durante la internación, el seguimiento es realizado diariamente por una dupla de psicólogo/psiquiatra y, en ocasiones, por Servicio Social. Se brinda un espacio de escucha, contención y también esquemas farmacológicos en caso de requerirlos. De tener requerimientos clínicos, se solicita el acompañamiento de médicos clínicos o de cualquier otra especialidad que se valore necesaria.
Los motivos de internación más frecuentes incluyen intentos de autólisis, psicosis descompensadas, consumo problemático de sustancias (tanto en población general como en gestantes y puérperas), situaciones de violencia y abusos sexuales en adultos y niños, entre otros.
Dentro del marco de las internaciones por Salud Mental, y tal como lo establece la Ley Nacional de Salud Mental (2010), se intenta que estas sean lo más breves posible, aunque la duración depende del caso a caso. Los tiempos promedios de internación son de entre siete y diez días. En escasas oportunidades se han extendido a dos o tres meses, porque el cuadro clínico así lo requería, y en otras situaciones por dificultades en la articulación para la externación.
Al ser un hospital de alta complejidad, los pacientes que se internan suelen estar atravesando cuadros graves. Tampoco se realizan seguimientos ambulatorios, por lo cual el único espacio al que los pacientes de Salud Mental pueden acudir es un patio interno. No se cuenta tampoco con áreas recreativas. A pesar de esto, se les ofrece en el marco de la internación sopas de letras o libros para que lean y espacio de biblioteca.
Recientemente, en 2025, se incorporó al equipo una acompañante terapéutica, con una dedicación de quince horas semanales. Esta trabajadora concurre por la tarde, cuando el resto del equipo no está, y realiza acompañamiento y propuestas que se acuerdan con el equipo tratante (encuentros grupales, fortalecimiento de habilidades sociales, cuidado personal, rutinas, entre otras). Esta incorporación es reciente, por lo cual se está construyendo específicamente su rol dentro de un hospital general.
Cada paciente que se interna implica una construcción artesanal del caso, pensada de manera singular. Esto requiere analizar qué articulaciones son necesarias, ya sea con otros organismos estatales, dependencias municipales, equipos socioeducativos, centros de día, hogares u otras instituciones, según las particularidades y necesidades de cada situación. Hacemos entrevistas familiares con regularidad, para que el acompañante o referente familiar comprenda el padecimiento subjetivo, y brindamos psicoeducación. Si la familia se encuentra acompañando, el informe y el intercambio se dan diariamente; si no, se los cita en función de sus posibilidades. En caso de no contar con familiares o red de apoyo, se solicita intervención del Servicio Social para la búsqueda de estos, así como también para la gestión de pensiones, documentaciones, ayudas económicas y traslados.
Cuando las internaciones se prolongan, y dependiendo de la causa de esta, se pueden otorgar permisos de salidas transitorias, generalmente acompañados por un familiar. Dichas salidas son recreativas, o en ocasiones sirven para que los pacientes sean entrevistados por profesionales de otros dispositivos.
En función de lo arriba mencionado, la mayor dificultad que se presenta es el incremento de la cantidad de demanda diaria. Ello resiente la calidad de la atención, sobre todo en el acompañamiento de situaciones crónicas, pues habitualmente la urgencia y lo emergente tapan. Otra dificultad se da en el egreso de los pacientes, particularmente por el desborde del primer nivel de atención de salud y la escasa respuesta de los efectores de segundo nivel, así como la escasez de dispositivos alternativos que fortalezcan la red.
Entre salud mental, vulnerabilidad y derechos
Compartiremos la situación de una joven adulta con diagnóstico de esquizofrenia, que fue internada en nuestro hospital de forma involuntaria en el marco de una descompensación aguda. El punto sobre el cual queremos reflexionar es cómo las internaciones se pueden desencadenar y prolongar por las dificultades en la consecución de recursos para la vida y el acompañamiento en comunidad.
La persona en cuestión había manifestado su desborde mediante conductas de riesgo heteroagresivas en su domicilio. Durante la evaluación interdisciplinaria, se constató la existencia de un delirio compartido con su madre y su hermana, con quienes convivía, ambas presentando signos compatibles con una descompensación psicótica y negativas sostenidas a los tratamientos, lo cual fue confirmado por otros equipos de salud. Este contexto familiar, lejos de constituir una red de apoyo, se configuró como un entorno iatrogénico y de riesgo vital para la paciente.
La internación se sostuvo conforme al artículo 20 de la Ley Nacional de Salud Mental n.º 26.657, en tensión con una práctica que se amplía desde la perspectiva en salud mental hacia el resguardo integral, entendiendo que su vivienda coincidía con un ámbito familiar conflictivo y desestabilizador. Este caso permite visibilizar una problemática estructural del sistema de Salud Mental: la prolongación de internaciones ante la falta de dispositivos intermedios y de redes comunitarias fragmentadas. Si bien el efector y sus equipos tratantes ofician de terceridad, acotando la sintomatología y produciendo condiciones de humanización, se advierte la posibilidad de situaciones iatrogénicas.
Desde la perspectiva de los derechos humanos, la Ley n.º 26.657 y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (República Argentina, 2008) garantizan el derecho a una atención integral e interdisciplinaria orientada a la inclusión social, la autonomía y la participación comunitaria, así como el derecho de las personas con discapacidad a elegir y vivir en entornos que no vulneren su desarrollo ni representen un riesgo para su integridad.
En este marco, el equipo tratante desarrolló estrategias interdisciplinarias de abordaje (psicología, psiquiatría, servicio social y acompañamiento terapéutico), en articulación con el Equipo de Fortalecimiento de la Dirección de Salud Mental, la Defensoría, la Guardia Móvil de Salud Mental y equipos territoriales y de enlace. Se presentaron diversos informes ante el Órgano de Revisión de Salud Mental y los juzgados correspondientes. Entre las gestiones más recientes, se destaca la ampliación del Certificado Único de Discapacidad (CUD), incorporando la cobertura para un hogar protegido o residencia asistida, junto con el acompañamiento de un equipo interdisciplinario (psiquiatría, psicología, trabajo social y terapia ocupacional). Cabe señalar que esta solicitud se enmarca en un contexto de deterioro de los programas sociales y de discapacidad, lo que incrementa las dificultades. No obstante, la orientación de la estrategia se fundamenta en la construcción de condiciones de vida dignas y seguras para la usuaria, desde un paradigma comunitario que sustituye las lógicas de encierro por espacios de vida con apoyos.
Actualmente, la joven se encuentra estable en su cuadro psicopatológico de base, con una marcada mejoría en los síntomas positivos (delirios y alucinaciones), así como en la voluntad, la afectividad, la cognición, los lazos interpersonales y los hábitos de autocuidado. Participa en espacios lúdicos, artísticos e intersubjetivos.
Para finalizar, se plantea la necesidad de reflexionar sobre la tensión existente entre el marco legal, la disponibilidad real de recursos y la urgencia de reforzar los lazos y acuerdos interministeriales e intersectoriales, así como el fortalecimiento de la red comunitaria para el acompañamiento de situaciones de vulnerabilidad.
Cierre
Pensar en las internaciones de Salud Mental es adentrarse en un terreno donde se entrecruzan la vulnerabilidad, la necesidad de cuidado y el derecho a la autonomía. No se trata solo de un recurso médico, sino de una experiencia profundamente humana, que marca tanto a la persona internada como a su entorno.
Esto nos invita a reflexionar y cuestionar cómo concebimos la salud mental y qué lugar ocupan quienes atraviesan un padecimiento subjetivo. La internación no puede pensarse de manera aislada, sino como parte de un proceso que requiere continuidad, escucha y acompañamiento más allá del momento agudo. Por lo cual la internación no debería interpretarse como un fin en sí mismo, sino como un recurso orientado a la estabilización del paciente mientras se realizan articulaciones con estrategias de acompañamiento ambulatorias.
Como se menciona anteriormente, la internación en Salud Mental se lleva a cabo de una manera artesanal teniendo en cuenta cada sujeto, su realidad, y su padecimiento. Por lo cual no solo somos profesionales de salud mental, sino que podríamos llamarnos “artesanos” de esta.
Referencias bibliográficas
República Argentina (2008). Ley 26.378. Apruébase la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo. Boletín Oficial de la República Argentina. En https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-26378-141317/texto.
República Argentina (2010). Ley Nacional de Salud Mental n.º 26.657. Boletín Oficial de la República Argentina. En https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-26657-172535.






