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Agua y calentamiento global: la situación sudamericana desde el impacto de las triples
fronteras hídricas

¿Dónde está la esperanza?

Ana Mirka Seitz[1]

Palabras clave: agua, calentamiento global, cambio climático, Sudamérica, Triple Frontera.

1. Introducción

Partimos de considerar al agua como una de las grandes riquezas sudamericanas, y en lo internacional consideramos como contexto predominante el cambio climático. Esto nos ha llevado a observar los desafíos más sensibles de los vínculos regionales seleccionando en este caso el tema de las cuencas transfronterizas sudamericanas.

La idea es comprender el valor, el significado y los dilemas decisionales que se han podido advertir. Así, elegimos el fenómeno de una serie de triples fronteras sudamericanas, su realidad y su proyección. De esa forma, encontraremos los fundamentos para evaluar las potencialidades acumuladas frente a los cambios dentro de los cuales el cambio climático ya es un dilema global.

En este contexto, cabe señalar que hay una singularidad importante en lo que observamos: el hecho de que Sudamérica lleva implícita una de las más grandes capacidades y potencialidades con relación al recurso agua en el planeta. Sus cuencas hídricas hacen que la cartografía de la FAO las agrupe en 11 regiones; dentro de ello, hemos seleccionado, desde las relaciones internacionales que esto supone, el fenómeno de las triples fronteras del centro de Sudamérica para tener una noción de sus capacidades en lo institucional, la cooperación y el conflicto[2].

Así, desde un criterio autocentrado en nuestras características e intereses, este trabajo tiene como contexto el proceso de cambio climático que vivimos, y como objeto de estudio, el agua. Tomamos el agua en cuanto recurso crítico en el presente y el futuro proyectable, y lo miramos tanto desde nuestros valores cuanto desde los dilemas internacionales en los cuales está implícito en cuanto convivencia humana y factor de política exterior e internacional.

2. Desarrollo

Se ha querido explorar parte de la singularidad sudamericana en la que las fronteras internacionales suelen coincidir con los ríos. Así, ya en dos investigaciones pudimos registrar en el Idicso-USAL que, hasta 2019[3], de 17 grandes ríos relevados en el área, se identificaron dentro de sus cuencas tres situaciones de conflicto, siendo dos de ellas fronteras triples donde los ríos en cuestión actúan como frontera natural. Esto nos alertó sobre la posible existencia de condiciones particulares en las triples fronteras que fomenten tanto la interacción cooperativa cuanto la existencia de conflictos y tensiones interestatales. Por ello nos enfocarnos en las triples fronteras en una doble búsqueda: tensiones y conflictos existentes o latentes, y hábitos, costumbres y rutinas establecidas que pudieran tener valor explicativo en los focos de fricción entre los Estados de la región y también en las posibilidades y potencialidades de cooperación.

En toda esa exploración, como se ha señalado, solo pudimos ubicar conflictividad explícita en tres casos:

  • Río Oiapoque, en la frontera Brasil/Guyana Francesa;
  • Río Negro, en la frontera Colombia/Venezuela/Brasil; y
  • Ríos Solimoes/Amazonas, en la frontera Colombia/Perú/Brasil.

Habíamos partido del hecho de que el agua posee cualidades intrínsecas que la diferencian del resto de los recursos naturales a los que una sociedad o un Estado puedan tener acceso, debido a que es un requisito indispensable e irremplazable para el desarrollo de la vida. Dicha realidad se pone de manifiesto con variadas problemáticas relativas a la supervivencia, que van desde la energía, la fertilidad de los suelos, la navegación y la contaminación de las fuentes de agua potable. Por ello sabemos que la perturbación del ecosistema que se proyecta podría aumentar la presión por la competencia por este recurso a nivel regional y global.

En términos regionales[4], el agua ha cumplido un rol de eje rector tanto como impulsor de procesos de integración, así como focos particulares de tensión y conflicto. Esta multidimensionalidad del agua se ha expresado generando en algunos momentos dispersión, competencia y tensión extrema, como todo lo que rodeó a la construcción de las represas de Itaipú y aún Yacyretá. Sin embargo, una vez definidas sus características y puestas en marcha, estas represas dieron lugar a hechos de cooperación de máxima entre los mismos actores, como, por ejemplo, la representación diplomática de Argentina que asumió Brasil frente al Reino Unido en el contexto de la crisis del conflicto de Malvinas, o el diseño de la política y doctrina de “Atlántico Sur-Zona de Paz”.

En cuanto a nuestro objeto de análisis, las triples fronteras hídricas y la evaluación de si presentan indicios de posibles tensiones y conflictos interestatales existentes o latentes entre los Estados sudamericanos, nos circunscribimos:

  • a Argentina, Bolivia y Paraguay;
  • a Argentina, Brasil y Uruguay;
  • a Argentina, Brasil y Paraguay;
  • a Brasil, Colombia y Venezuela;
  • a Brasil, Guyana y Venezuela; y
  • a Brasil, Colombia y Venezuela.

En la evaluación, como anticipamos, no nos limitamos a lo estrictamente trilateral debido a la permeabilidad de estos límites, donde recientemente también un conflicto bilateral pudo convertirse en trilateral y aún multilateral y militarizado[5] , incluyendo áreas de asimetrías importantes de pobreza y desigualdad[6]. Vimos que es un espacio complejo de interacción que, estando en un contexto marginal y de una frecuente anomia estatal, posibilita el escaso control en las interacciones cooperativas o eventualmente conflictivas transnacionales[7].

3. Análisis por casos

3.1. Argentina, Brasil, Paraguay, “La Triple Frontera”

Esta triple frontera es la más mencionada en el Mercosur, casi como si fuera la única triple frontera. Se encuentra moldeada por los ríos Iguazú y Paraná y tiene en el centro los cruces y puentes entre las ciudades de Iguazú en Brasil, Ciudad del Este en Paraguay, conectadas mediante el Puente de la Amistad, y Puerto Iguazú en Argentina, que conecta al Brasil con el Puente Tancredo Neves. Hacia el norte tenemos a Itaipú y más al sur, a Yacyretá.

Así, actualmente el Cono Sur se presenta como una subregión con una destacable ausencia de conflictos armados explícitos tanto de carácter interno como externo o interestatal. Por el contrario, debemos señalar que es una zona rica en recursos naturales, hídricos y energéticos[8] que se expresan en buenos niveles de agricultura e industria. Simultáneamente, se observan tensiones y conflictos vinculables con la posibilidad de fricciones en áreas de desigualdad social con situaciones de anomia estatal sumada a la eventual presencia de contrabando y tráfico de sustancias ilícitas.

Estas tensiones y conflictos son:

  • Contrabando: en un área histórica de facilitación del contrabando, el enorme embalse de Itaipú de 1 350 km2 ensancha la frontera acuática y amplifica los puntos de salida de pequeñas embarcaciones dedicadas a esta actividad ilícita, que incluye bienes lícitos y también el tráfico de armas y drogas[9]. Existe una fuerte simbiosis entre los denominados “sacoleiros”[10], que se dedican al contrabando[11], y los comerciantes de Ciudad del Este, y naturalmente antagonizan con la lógica y los efectivos de la Reserva Federal brasileña. La circulación de cinco monedas (peso, real, guaraní, dólar y euro) y el bajo nivel de bancarización dinamizan el mercado ilícito y su movimiento de dinero y bienes[12]. Se vio que, frente a esto, la Policía Federal brasileña inauguró una nueva base naval en Foz do Iguazú justamente por este tema y comenzó la construcción de otra en Guairá (PR) con el fin de aumentar la presión ante el fenómeno contrabandista[13].
  • Conflictos etnoeconómicos: existe una expansión de sojeros brasileños en la región de Alto Paraná y Canindeyú que genera conflictos con campesinos paraguayos desplazados de sus tierras y muchos obligados a migrar hacia Ciudad del Este, donde la estructura económica comercial no es lo suficientemente grande como para incorporarlos al mercado laboral[14]. Este tipo de conflicto se recrudece al encontrar límites de espacio físico sin posibilidades de repliegue y con el choque de reivindicación etnocultural y lingüística[15], como los registrados entre factores brasileños y paraguayos[16]:
  • Organizaciones ilícitas transnacionales y lavado de activos: uno de los aspectos claves que distingue a esta triple frontera de otras en la región es la diversidad en la procedencia cultural de los habitantes por cuestiones históricas y, más recientemente, gracias a la generación de puestos de trabajo producto de la construcción y el mantenimiento de los puentes internacionales que garantizan la interconectividad de la zona, así como la de la represa Itaipú entre Brasil y Paraguay[17]. Un porcentaje importante de los habitantes pertenecen a comunidades árabes y chino-taiwanesas que en conjunto dominan la mayoría de las actividades comerciales del eje Foz de Iguazú-Ciudad del Este que describimos en el punto anterior. Por lo demás, en lo que se refiere a la Argentina, cabe señalar que la provincia fronteriza de Misiones es la que históricamente registra dentro de su territorio una de las mayores diversidades en materia de colectividades extranjeras, intensificándose aún más desde la posguerra esta instalación y diversificación. A partir de los 90, tanto la potencialidad cuanto los principales dilemas girarán en torno a los eventuales ilícitos financieros[18] y la diversidad de beneficiarios de las remesas de grupos de estas comunidades y los destinos de estos fondos una vez que salen del circuito de la triple frontera[19].

Cabe también tomar en cuenta que, a partir de la década de 1990, desde la capital de Argentina se nos agregaron como país dos sucesos traumáticos: el atentado de la embajada de Israel en 1992 y a la Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas (AMIA) en 1994[20]. Esto incluyó la referencia a una eventual participación extranjera desde esta frontera y generó un complejo impacto regional e internacional, que afectó nuestra política nacional y muchos de los espacios en los que la diversidad de colectividades era y es la regla, como la zona que examinamos[21]. Así, se ha constituido en un sensible y grave hecho que aún hoy debe ordenarse, intensifica lo que tenemos adicionalmente como un debate intenso que le atribuye volatilidad y otros dilemas a la expansión de las influencias culturales[22] en este cruce trinacional, central también en el área de la Cuenca del Plata y del Mercosur.

Debemos recordar que, además de estos debates, la institucionalidad en evolución y la presencia de variedad de colectividades han generado también una creativa síntesis desde la peculiar diversidad y riqueza de la zona. Así, se pudieron realizar el Festival Internacional de Teatro de las Tres Fronteras en junio de 2003 y el Primer Festival Internacional de Cultura de las Tres Fronteras. Esto fue simultáneo en seis ciudades de la Argentina, Brasil y Paraguay durante junio de 2004, promovidos por las autoridades culturales del momento, como el secretario de Cultura argentino Torcuato Di Tella, su par de Brasil, Gilberto Gil, y el viceministro de Cultura de Paraguay, Bruno Barrios Sosa[23].

Sintetizando: hay riqueza, incógnitas, graves dilemas económico-estratégicos y político-legales. Al mismo tiempo, hay una enorme potencialidad diversificada y positiva que se mantiene.

3.2. Brasil, Colombia, Venezuela

El límite natural de esta triple frontera surge gracias al curso del río Negro, que posee un alto grado de valor estratégico dada la interconectividad que les otorga a los flujos marítimos, ya que une al río Amazonas con el río Casiquiare, el cual también permite la navegación hacía el río Orinoco. Esta realidad otorga una dimensión particular a esta triple frontera como un espacio de comercio e interacción regional con un potencial importante.

En cuanto a tensiones y conflictos, desde las publicaciones periódicas comenzamos por tener noticias de la subregión que incluyen enfrentamientos entre supuestos guerrilleros de las FARC y fuerzas armadas de seguridad brasileñas en 2005, tras la detención de un buque sospechoso por parte de un agente federal sobre el margen izquierdo del río Negro[24]. El año siguiente, en 2006, se volvió a registrar un hecho similar en la misma zona que terminó promoviendo un refuerzo de la presencia militar brasileña en la zona[25]. En este perfil, y a pesar de los avances logrados posteriormente en Colombia con relación al proceso de paz, las FARC y el posconflicto en general[26], los contextos internos, regionales e internacionales todavía tienen allí un área potencialmente crítica.

3.3. Brasil, Colombia y Perú

Estos tres países en su área de conexión en torno al río Amazonas o Solimoes no tienen comité o comisión binacional ni trinacional que regule específicamente las relaciones trinacionales. Las regiones interconectadas aquí, denominadas “Trapecio Amazónico”, a su vez, comparten entre sí el hecho de ser una posición periférica respecto del ámbito de sus propios países, tienen una base económica fundamentalmente extractivista, sufren la permeabilidad de las fronteras y a la vez absorben el efecto del incentivo de políticas de colonización activa.

Hay sí un “Memorándum de Entendimiento” entre Colombia, Brasil y Perú para combatir las actividades ilícitas en los ríos transfronterizos o comunes firmado en 2008, y también se han identificado planes binacionales de seguridad fronteriza entre Colombia-Brasil, Colombia-Perú, y Brasil-Perú[27].

Respecto al narcotráfico transfronterizo, debemos recordar que Perú, Colombia y Bolivia son los únicos tres productores a gran escala de hoja de coca, mientras que Brasil es el segundo consumidor mundial de cocaína y el primero en cocaína crack o de baja calidad. Así, se comprende que el trapecio amazónico sea considerado una de las principales vías de acceso de cocaína al territorio brasileño[28], presuponiéndose una presión incalculable sobre esta triple frontera en cuanto primordial punto de paso para las sustancias ilícitas[29].

Esto sigue ocurriendo porque se benefician puntualmente de tres factores:

  • la intensa circulación de personas entre los tres países;
  • la gran cantidad de rutas fluviales disponibles;
  • la ausencia del Estado en el lado peruano; y
  • las graves fallas de fiscalización en el territorio brasileño.

Dentro de esta inercia geopolítica, se llegó a instalar a fines de 2017 una situación operacional militar inesperada, repentina y crítica que no llegó a hacer crisis, tal como se señalara inicialmente[30].

3.4. Brasil, Perú y Bolivia

Esta zona es denominada como la Triple Frontera Bolpebra por la unión de los países que la conforman desde las regiones de Pando, Madre de Dios y Acre respectivamente. Allí, las localidades más importantes son Bolpebra en Bolivia, Iñapari en Perú y Assis Brasil en Brasil. En cuanto al río que fluye por la zona tripartita, es el río Acre.

La conjunción de las iniciales de las tres regiones da lugar a una herramienta de cooperación regional trinacional “MAP”, que puede ser definida como un “instrumento informal de desarrollo fronterizo” nacido de una iniciativa de la sociedad civil de los países en cuestión y que busca integrar los municipios de los tres. La idea nació en 1999, y se realizaron reuniones anualmente con 26 subtemas para ser tratados[31] transfronterizamente en la Amazonía Sudoccidental.

En cuanto al narcotráfico, en mayo de 2017 se realizó un encuentro de autoridades de alto nivel de Brasil y Bolivia en Brasilia donde se discutió la posibilidad de crear un centro de inteligencia tripartito para la lucha contra el narcotráfico, que incluya también al Perú. En este sentido, el ministro de Gobierno boliviano, Carlos Romero, declaró que la lucha contra el tráfico ilegal de sustancias y los delitos asociados, como la trata, tráfico de armas y lavado de activos, “son tareas de implementación inmediata y obviamente responden a la responsabilidad común compartida porque se trata de delitos trasnacionales”[32]. Se registra entonces una voluntad explícita, por lo menos de Bolivia y Brasil, de atacar esta problemática de forma conjunta, así como el reconocimiento de su problemática a nivel tripartita. Es importante destacar que lo que motivó este encuentro fue la posible expansión de las organizaciones ilícitas brasileñas antes mencionadas CV y PCC a Bolivia realizando atracos, secuestros, tráfico ilegal y comercio de armas[33].

Como casos que han requerido y obtenido cooperación, esta ya se había comenzado a registrar en Lima en noviembre de 2012[34] y al año siguiente en La Paz, los tres países volvieron a juntarse para acordar la elaboración de un plan conjunto para la lucha contra el narcotráfico y el intercambio de información policial y financiera[35]. Más recientemente, podemos mencionar que en junio de 2018 las fuerzas de seguridad bolivianas habían capturado a tres presuntos miembros del Comando Vermelho como respuesta al ataque armado a una base militar de ese país[36].

En cuanto al crecimiento demográfico y urbano, los denominados MAPS tienen desde los 90 expresión en un perfil del mundo urbano del área, y esto llevará, según Chiarella Quinhoes (2005), a una “conurbación internacional transfronteriza” que, si no es acompañada por una inversión infraestructural adecuada, puede acentuar demandas e inequidades sociales vigentes, como la contaminación del medio ambiente, la depredación de recursos naturales, la delincuencia, la prostitución, el tráfico y abuso en el consumo de drogas y contrabando generalizado.

Por todo ello, la carencia de una consolidación de la institucionalidad tripartita va en detrimento del desarrollo fronterizo ordenado y sostenible, y es un posible foco de riesgo producto del aumento de fenómenos ilícitos y migratorios que pudieran friccionar la relación entre los Estados.

3.5. Argentina, Brasil y Uruguay

Esta triple frontera se da entre tres países miembros del Mercosur. A su vez, este acuerdo de integración tiene un desarrollo muy cauteloso, prudente y modesto en el tema de los recursos naturales, compartidos o no. Por su parte, Argentina y Uruguay tienen organizada entre sí la Comisión Administradora del Río Uruguay. Esta nace del Estatuto del Río Uruguay suscrito el 26 de febrero de 1975 y posee como antecedente directo el Tratado de Límites del Río Uruguay de 1961, lo cual proporciona un mecanismo de regulación y contención de conflictos entre estos dos Estados.

Los principales centros poblacionales del área son los de Monte Caseros en Argentina, Bella Unión en Uruguay y Barra do Quaraí en Brasil.

Expresando potencialidad positiva, en 2017 se registró un encuentro en Monte Caseros entre las autoridades municipales de los centros poblacionales tripartitos con el motivo de “ajustar políticas tripartitas entre los países limítrofes, con el objetivo de formar un núcleo entre las ciudades hermanas y diagramar encuentros culturales y turísticos en conjunto fomentando la integración desde el aspecto humano”[37].

Aguas abajo de esta triple frontera, tenemos tanto la represa argentino-uruguaya de Salto Grande y las implicancias y proyección de la producción de celulosa desde Uruguay en el ámbito binacional argentino-uruguayo. Tensión y capacidad de acuerdo y negociación son los elementos que están en este horizonte.

3.6. Argentina, Bolivia y Paraguay

Esta triple frontera es una instalación sobre el río Pilcomayo que delimita a Bolivia, Argentina y Paraguay luego de la Paz de la Guerra del Chaco de 1938. Mariscal Estigarribia en Paraguay es la población cercana más relevante.

Es una frontera que le suma a la informalidad de los vínculos sociales de la región la peculiaridad geográfica del territorio subyacente y del río, cuyo trayecto termina siendo fluctuante en función de la variabilidad y permeabilidad de dicho territorio, lo que da lugar a la necesidad de obras de contención[38].

4. Balance temático general de las triples fronteras

Sabemos que existen factores y tendencias tanto integradoras como desintegradoras que generan dilemas de seguridad y oportunidades de cooperación e integración.

Las triples fronteras con participación argentina y de miembros del Mercosur que mencionamos tienen potencialidad múltiple tanto de cooperación cuanto de delito e informalidad, pero tienen desarrollos institucionales a los que acudir como para crear o recrear instrumentos de cooperación y negociación y múltiples construcciones positivas. Hay caminos. Deben reforzarse ante la urgencia de los nuevos desafíos.

El resto de las triples fronteras tienen también las perspectivas complejas que han sido referidas, pero no han logrado consolidar, o al menos comenzar a construir, institucionalidad específica que canalice y controle los efectos positivos y negativos de todo lo observado. Su máximo desafío es ese: identificar los problemas para construir acuerdos que se conviertan en caminos positivos y previsibles.

5. A modo de conclusión

5.1. Una puesta en perspectiva del presente al futuro

Tomamos al cambio climático como elemento básico de nuestro contexto pensando en las acciones presentes y las amenazas futuras. La perspectiva es preocupante porque nos indica que lo que nos rodea tiene límites objetivos en términos de temperatura global (2 Cº) para lograr antes del 2040 y porque no todas las políticas son conducentes, además de que EE. UU. ha abandonado el Acuerdo de París.

Esto afecta el planeta en su conjunto, y nuestra región ha sido señalada muy particularmente por la crisis. Se mencionan especialmente a la Amazonia y también al derretimiento observado al este y al oeste de la península Antártica, en la que coinciden la cooperación y los reclamos de soberanía de Argentina y Chile frente al reclamo británico y a otros reclamos[39]. En cuanto a la Amazonía, es esencial para el clima global y está en una Sudamérica vertebrada y recorrida por muchas cuencas hídricas, selvas, bosques y llanuras. Sabemos que todas en su conjunto están desafiadas tanto por el clima cuanto por los perfiles de producción y por las amenazas de delitos. Así, como sudamericanos, miramos y evaluamos al clima global y al tipo de desafíos que se han extendido por todo el continente. Es en este contexto donde las triples fronteras examinadas adquieren más amplio significado y podemos advertir analogías con todo el resto de la Amazonía y con las demás cuencas hídricas hacia el interior fronterizo del continente.

La mirada del papa Francisco, sintetizada en su Exhortación “Querida Amazonia”, nos da no solo el espíritu, sino también instrumentos para hacer un balance desde los valores y los críticos datos que urge mirar. Es muy poco común esa puntual exactitud, y expresa el carácter pos Sinodal Amazónico.

Comienza por dejar en claro que las reflexiones que comparte “pueden inspirar a otras regiones de la tierra frente a sus propios desafíos”[40], por lo que la mirada ampliada a Sudamérica y a sus triples fronteras está más que implícita. Sobre el cierre de esta, nos sintetiza el trabajo de su Pontificado en este aspecto diciendo que

En Laudato si’ [véase https://bit.ly/3aROEHO] recordábamos que “si todo está relacionado, también la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana […]”. Dentro de cada uno de los niveles sociales y entre ellos, se desarrollan las instituciones que regulan las relaciones humanas. Todo lo que las dañe entraña efectos nocivos, como la pérdida de la libertad, la injusticia y la violencia. Varios países se rigen con un nivel institucional precario, a costa del sufrimiento de las poblaciones[41].

Y en el centro de la exhortación nos resume e interpela:

Somos una región de territorios robados […] A los emprendimientos, nacionales o internacionales, que dañan […] hay que ponerles los nombres que les corresponde: injusticia y crimen […]. Esto viene acompañado de graves violaciones de los derechos humanos y de nuevas esclavitudes […] No podemos permitir que la globalización se convierta en “un nuevo tipo de colonialismo”.[42]

De nuestra parte, en el balance temático respecto de las triples fronteras analizadas, veíamos que aun los datos más complejos y graves tenían como central y “máximo desafío” “identificar los problemas para construir acuerdos que se conviertan en caminos positivos y previsibles”. Así, con esperanza, seguimos caminando.

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  1. Doctora en Relaciones Internacionales (USAL). Licenciada en Ciencia Política (USAL). Investigadora adjunta del Conicet. Directora y coordinadora de IDICSO USAL. Miembro fundador de la Red para la Integracion Latinoamericana (REDILA). Profesora emérita de la USAL grado y doctorados. Profesora Flacso. Asistente y coordinadora de mesa en los congresos Congreso Ciencias, Tecnologías y Culturas del IDEA de la USACH de 2008 al presente. Participa en Proyectos FONDECYT/USACH 2019 y PID UNTDF/2019.Cuenta con numerosas publicaciones y direcciones de tesis en recursos naturales, agua, relaciones sudamericanas, teoría política e investigación en las relaciones internacionales, entre otros. Correo electrónico: mirkaseitz@fibertel.com.ar.
  2. Cuencas Hídricas Sudamericanas, véase https://bit.ly/2JHwKLP.
  3. “Proyectos IIRSA COSIPLAN vigentes, la Interconexión de Cuencas y la realidad de las Cuencas Transfronterizas sudamericanas” (Proyecto con equipo IDICSO-USAL previo) y “Recursos Naturales, clima y relaciones internacionales – Tres casos sudamericanos: a) Cuencas hídricas Transfronterizas; b) Sistema Antártico: mar, clima y consensos y c) Biodiesel, contaminación, inversiones y comercio exterior” (Proyecto con equipo IDICSO-USAL en desarrollo).
  4. Querol, María (2003). “Estudio sobre los convenios y acuerdos de cooperación entre los países de América Latina y el Caribe, en relación con los sistemas hídricos y cuerpos de agua fronterizos”. Serie Recursos Naturales e Infraestructura. CEPAL, Santiago de Chile.
  5. El Espectador (14 nov 2017). “El corazón de la Amazonia fue escenario de operaciones militares de Brasil, Colombia, Perú y Estados Unidos. Otros 22 países participaron como observadores. Días antes se llevó a cabo una gran feria de armas”. Disponible en https://bit.ly/2wUDxiB.
  6. Fogel, R. (2008). “La región de la triple frontera: territorios de integración y desintegración”, Sociologias, vol. 10, n.º 20, julio-diciembre, pp. 270-290, Universidade Federal do Rio Grande do Sul Porto Alegre, Brasil. Disponible en https://bit.ly/2RsaXMz.
  7. Briscoe, I. (2008). “Conflictos en la frontera: Las nuevas zonas calientes en América Latina”, Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior, junio.
  8. Silvia Montenegro (2007). “La triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay: globalización y construcción social del espacio”. XXVI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. Asociación Latinoamericana de Sociología, Guadalajara, p. 3. Disponible en https://bit.ly/2RaADNx.
  9. Fogel, R. (2008). Op. cit., pp. 270-290, disponible en https://bit.ly/2wUDxiB.
  10. Los sacoleiros son vendedores minoristas brasileños que adquieren productos en Paraguay para su posterior reventa en Brasil.
  11. Infobae (2018). “Armados y a plena luz del día: así operan los ‘contrabandistas hormiga’ en la triple frontera”. Disponible en https://bit.ly/2wVAqXG.
  12. Cossul, N. y Pereira Carneiro, C. (2017). “Integração e segurança na tríplice fronteira Brasil, Argentina, Paraguai: das rivalidades históricas à cooperação transfronteiriça”, Visioni LatinoAmericane, n.º 17, disponible en https://bit.ly/34d7XIL.
  13. Folha de S.Paulo (2017). “Contrabando ‘ficha’ agentes e dribla repressão na fronteira com Paraguai”. Disponible en https://bit.ly/39ML28t.
  14. Fogel, R. (2008). Op. cit., pp. 270-290, disponible en https://bit.ly/2wUDxiB.
  15. Ibidem, p. 278.
  16. Areco, A. y Palau, M. (2016). Judicialización y Violencia contra la lucha campesina 2013-2015, Base de Investigaciones Sociales (BASEIS), disponible en https://bit.ly/3aRgEva.
  17. Bello Arellano, D. (2013). “La Triple Frontera como polo de atracción de actividades ilícitas: Condiciones endógenas institucionales e ilegalidad”, Atenea 508 101 II Sem. 2013, p. 103, disponible en https://bit.ly/3bXTVxz.
  18. Bello Arellano, D. (2013). “La Triple Frontera como polo de atracción de actividades ilícitas: Condiciones endógenas institucionales e ilegalidad”, Atenea 508 101 II Sem. 2013, p. 103, disponible en https://bit.ly/3bXTVxz.
  19. Ibidem, p. 105.
  20. Cossul, N. y Pereira Carneiro, C. (2017). Op. cit., disponible en https://bit.ly/34d7XIL.
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  24. Véase https://bit.ly/3bMEusm.
  25. Véase https://bit.ly/3cTEjLS.
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  41. Véase https://bit.ly/3bprRmB.
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